De
la empresa de capital
a
la empresa cooperativa
Felipe
Rodolfo Arella*
Este
escrito ha sido realizado especialmente para la jornada de capacitación
de
los asociados de Copegraf Ltda., cooperativa de trabajos gráficos y
periodísticos,
editora del diario El
Independiente, de la ciudad de La Rioja,
a dictarse el 17 de octubre de 2014
en su sede social.
Las
cooperativas de trabajo tienen como principal objetivo brindar trabajo a sus
asociados para que éstos puedan tener recursos económicos que les permita
mantenerse y atender las múltiples necesidades familiares. La seguridad que les
brinda la empresa de la cuál ellos son al mismo tiempo dueños y trabajadores,
debe estimularlos a mejorar constantemente sus habilidades profesionales, su
educación y cultura personal. Todo ello será beneficioso para el grupo
empresario, lo que le permitirá consolidarse en el mercado y ampliar sus
horizontes productivos.
Es
importante, desde el principio, conocer algunas particularidades que distinguen
a una empresa de capital (unipersonal, sociedad anónima o de responsabilidad
limitada) y una empresa cooperativa.
Las
empresas de capital tienen un dueño, que puede ser una sola persona o un grupo
de accionistas que aportan capital con la finalidad de obtener un beneficio
económico. En consecuencia, esos aportantes pueden decidir cerrar las
actividades cuando la renta recibida no sea la esperada. Sacando los pequeños
talleres o comercios en que el dueño está directamente al frente del negocio,
las otras empresas son administradas por gerentes o directores quienes no
necesitan haber aportado capital para desempeñar sus funciones. Su rol en la
empresa es obtener ganancias para los accionistas, para lo cual deben
desarrollar productos y servicios que sean comprados por los consumidores los
que siempre están predispuestos a exigir a sus proveedores mayor calidad,
menores precios y novedades. Todo ello obliga a los empresarios a investigar
directa o indirectamente sobre nuevos materiales, a aplicar procesos más
eficientes y contar con personal permanentemente capacitado y leal.
Por
su parte las empresas cooperativas en general se caracteriza por estar organizada
sobre la base de personas que tienen determinados objetivos comunes,
principalmente abaratar precios de los servicios y mercaderías (como las
cooperativas de consumo o de provisión de electricidad, telefonía, agua
potable, etc.) o contar con una prestación que nadie les brinda como, por
ejemplo, agua potable, cloacas, acopio de productos agropecuarios, reciclado de
residuos, transporte público, etc.). Hay, además, cooperativas de trabajo o de
producción cuya finalidad principal, como señalara al principio, es dar trabajo
a sus asociados.
Este
tipo de cooperativas son las que requieren un mayor cuidado en su
administración porque sus miembros son asociados, aportaron un determinado
capital que los hace dueños de la empresa, tienen todos los mismos derechos y
las mismas obligaciones; debe prevalecer la lealtad y el compromiso de cada uno
con el colectivo porque de ello dependerá la continuidad de la organización y
la estabilidad laboral de todos.
Problemas a enfrentar
Por
falta de conocimiento de los qué es una cooperativa de trabajo los asociados
discuten largamente acerca de sus roles, derechos y obligaciones basándose en
los conceptos de solidaridad, democracia e igualdad.
La
solidaridad en las cooperativas consiste en que cada uno acompañe a sus
compañeros en el trabajo para que la organización se asiente en el mercado,
crezca y brinde mayores servicios a sus integrantes. Ese acompañamiento debe
terminar cuando alguno de los asociados no cumple sus obligaciones y se
aprovecha de la buena voluntad de sus compañeros exigiéndoles beneficios que él
no contribuyó a generar.
Los
miembros de la cooperativa, principalmente las de trabajo, deben evitar que la
idea de solidaridad los desbarranque hacia la complicidad con los que no
cumplen sus obligaciones.
Muchos
piensan, equivocadamente, que el criterio de distribuir a cada asociado según
el esfuerzo realizado en la cooperativa es un principio liberal-capitalista y
que para superarlo se debe imponer la práctica de una distribución igualitaria
de los beneficios.
Si
leemos de primera mano las obras de pensadores socialista, previos y posteriores
a Marx y Engels, sabremos que el principio de distribución equitativa es
defendido por ellos, como lo hace claramente Lenin en su obra El Estado y la revolución (1917).
Según
el líder de la Revolución rusa, "El que no trabaja no come" es un
principio necesario en el socialismo, fase preliminar de la evolución hacia la sociedad
comunista.
A
través de esta consigna Lenin explica que en los estados
socialistas sólo individuos productivos se puede permitir el acceso
a los artículos de consumo. Tanto es así que el el artículo doce de la Constitución de la Unión Soviética de
1936 expresa:
El trabajo es en la URSS una
obligación y una causa de honor de cada ciudadano apto para el mismo, de
acuerdo con el principio de «el que no trabaja, no come».
En la URSS se cumple el principio del
socialismo: «De cada uno, según su capacidad; a cada uno, según su trabajo».
Este
concepto también lo comparten los anarquistas y tiene sus raíces en el Nuevo
Testamento: Segunda Epístola de San Pablo a los tesanolicenses:
3-10 Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si
alguno no quiere trabajar, tampoco coma.
3-11 Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no
trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno.
3-12 A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que
trabajando sosegadamente, coman su propio pan.
Consideré necesario detenerme un instante en esta
cuestión porque en ella anidan los conflictos dentro de las cooperativas de
trabajo y nadie, ninguna persona, sea o no miembro de una cooperativa o
cualquier otro tipo de organización pública o privada tiene derecho a vivir de
lo que otros producen. Quien tiene ese comportamiento es un parásito para la
sociedad.
¡Pero atención, no nos confundamos! Hay momentos en
la vida de cualquier persona que necesita del auxilio de los otros para
conservar la vida. En ese caso sí es válido recibir ayuda, como cuando cayó maná del cielo o cristo multiplicó los peces. Debemos recordar, además, que el mutualismo tiene
sus orígenes en la atención de los compañeros sin trabajo o de las viudas y
huérfanos de los compañeros muertos, pero éstos estuvieron aportando
regularmente la contribución requerida para que se pudieran atender esas
necesidades.
Aclarado este punto, analicemos rápidamente el tema
de la igualdad.
Todos los asociados son iguales en la cooperativa.
Así lo establece la tradición, los principios y la ley. La igualdad se manifiesta
en el momento de votar en las asambleas o en los consejos de administración si
se integra ese órgano social. También se exterioriza la igualdad en que ningún
asociado goza de privilegios sobre el resto del colectivo por más capital que
hubiere aportado o si es fundador de la entidad. Otra manera es que cualquier
asociado puede elegir y ser elegido para los cargos directivos y de
fiscalización y también puede opinar y peticionar dentro de las disposiciones
estatutarias y reglamentarias.
También hay igualdad si se le cobra al presidente u
otra autoridad la prestación de un servicio cualquiera.
En conclusión, en las cooperativas todos son
iguales en cuanto a sus derechos, obligaciones y oportunidades de crecimiento
en la cooperativa.
Pasemos ahora a explicar el tema de la democracia.
La democracia es un sistema político basado en la
participación ciudadanos en las cuestiones del Estado. Hay distintos tipos de
democracia:
a) Democracia directa cuando el
número de la población es pequeño y todos los ciudadanos pueden emitir su opinión
y su voto de manera directa sin recurrir a intermediarios.
b) Democracia representativa, cuando
los ciudadanos deben elegir sus representantes para que legislen y administren
el país. Es la más común porque el gran número de ciudadanos en los países hace
imposible la participación directa de todos.
c) Democracia calificada o
aristocrática, en la cual solamente los ciudadanos que reúnen determinadas
condiciones están en condiciones de elegir a sus gobernantes y legisladores.
En las organizaciones sociales como cooperativas,
mutuales, clubes, asociaciones civiles impera la democracia directa, salvo en
los casos en que esas instituciones tengan un gran número de asociados en un
solo distrito o que tengan varias filiales en distintas partes del país.
Entonces la ley establece la elección de delegados con derecho a asistir a la
asamblea en representación de los consocios de su región.
Las cooperativas de trabajo de primer grado son,
por lo general, entidades de pocos asociados que trabajan conjuntamente en un
mismo lugar, por lo cual se aplica en ellas la democracia directa en la que
todos los socios tienen un solo voto.
Pero cualquiera fuera el tipo de democracia que se
aplica en un país o en una organización no lucrativa, la consolidación del
sistema se logra cuando se respetan las disposiciones legales y estatutarias y
hay una renovación periódica de autoridades.
Problemas de la administración
Administrar cualquier tipo de organización, pequeña
como una familia o grande como el Estado es algo complejo. Tan complejo es
administrar que aún para uno mismo resulta dificultoso. ¿Cómo administro mi
tiempo y mis recursos económicos?
En las organizaciones la administración consiste en
programar el uso de los recursos, las actividades de las personas vinculadas,
el tiempo demandado por cada tarea y la venta de lo realizado. Para que la
administración sea eficaz es necesario establecer controles en determinadas
etapas para verificar cantidad y calidad y saber si se está cumpliendo con la rutina
programada.
No hay administración eficaz sin controles
adecuados. Si nos damos cuenta tarde que algo no anduvo bien, habremos perdido
dinero y credibilidad ante nuestros clientes y proveedores. Por esa razón es
conveniente recordar siempre las recomendaciones que siguen:
·
Ninguna
empresa puede desempeñarse mejor que la capacidad que posee sus miembros en
toda la estructura.
·
El
rendimiento de las personas está directamente relacionado con el nivel de
educación y capacitación de cada una de ellas.
·
Decisiones
tomadas sobre la ubicación de cada persona en la estructura organizacional
determinará la calidad de sus productos y servicios, como también la
continuidad de la empresa en el mercado.
·
Ninguna
persona está capacitada para desempeñar eficazmente cualquier cargo. Cada cual
es más apto para algunas funciones que para otras. Si se desea promover a
alguien a un nuevo cargo, deberá saberse si está capacitado para el mismo y si
desea ocuparlo.
·
Toda
organización influye, inevitablemente, en el desarrollo de las personas: las
ayuda a crecer o las atrofia; las forma o las deforma.
·
No se
debe designar príncipes herederos.
·
Quienes
tienen la responsabilidad de administrar no deben encandilarse con los jóvenes
“que prometen”. Deben fijarse siempre en el desempeño previo, no en las
posibles futuras realizaciones.
·
No se
debe designar a ninguna persona en un cargo si no tiene talento para
desempeñarlo.
·
Cada
cooperativa de trabajo tiene que establecer un sistema de compensación
económica sus asociados de acuerdo al cargo que ocupe. Las convenciones
colectivas de trabajo, en las que se establecen los niveles mínimos de
salarios, condiciones laborales, derechos de los trabajadores son una excelente
fuente de consulta para dirimir las controversias en la distribución de los
excedentes.
Formación de equipos
Una cooperativa es eficiente
cuando todos sus asociados se sienten comprometidos con la organización y toman
conciencia que su éxito personal depende del éxito del conjunto. Ese
sentimiento se va manifestando cuando se trabaja en pequeños equipos porque el
pequeño grupo permite un contacto más cercano entre los compañeros de trabajo.
Para los administradores la
formación de equipos no resulta una terea fácil.; más bien es un trabajo duro y
tiene que realizarse sistemáticamente. Algunas claves:
·
Partir
teniendo en cuenta las tareas, no las personas.
·
Se debe
ubicar a las personas más hábiles en el desempeño eficiente de cada tarea.
·
Cada
equipo debe saber qué debe hacer y que su obra tiene como destinatario otro
equipo que depende de él.
No es fácil que en los equipos
haya unanimidad de pensamientos y de intereses, pero sus miembros deben tener
en cuenta que es necesario realizar las acciones pertinentes para alcanzar el
objetivo del sector. Por eso es importante que se combínenlos rendimientos y
talentos individuales de sus miembros para obtener un resultado conjunto.
Tanto el líder de un equipo como
los administradores, jamás deberán olvidarse que está dirigiendo personas.
Toda persona que durante años
realiza la misma tarea durante muchos años se aburre, pierde interés en lo que
hace y baja el rendimiento. Por eso en necesario que los administradores
planifiquen un sistema de rotación de los trabajadores en distintas funciones,
de acuerdo a sus capacidades.
Para que un plan de rotación de
las personas sea eficiente es necesario que vaya acompañado de un sistema de
capacitación permanente de los asociados y de una etapa de entrenamiento en el
nuevo sector antes de ser designado en el cargo.
Elección de los directivos
En las cooperativas de trabajo los
directivos asumen una responsabilidad trascendente: la de brindar trabajo a sus
compañeros y que puedan tener altos retornos para que puedan satisfacer los
requerimientos personales y familiares.
Por eso los asociados, en el
momento de elegir las autoridades de la cooperativa, deben pensar en la
idoneidad y condiciones éticas de los candidatos.
En las empresas de capital,
principalmente en las sociedades anónimas, los accionistas delegan a un
directivo o a un comité la conducción de la empresa y se desentienden de lo que
éste haga para mantener activa y floreciente la organización. No conocen a los
trabajadores ni les importan sus problemas. Si hay que contratar más personal
es un problema del directivo, como también lo es si se debe despedir a los
trabajadores. Lo que le interesa a los accionistas es el rédito que recibirán
por cada peso invertido.
Las cooperativas, en cambio,
quienes aportan el escaso capital de trabajo son los mismos usuarios de los
servicios brindados por la entidad y en las cooperativas de trabajo son,
además, sus trabajadores. Por lo tanto, cuando se eligen a las autoridades
tienen que tomar en cuenta lo señalado más arriba: idoneidad y ética.
Como nadie puede saber de
antemano cómo actuarán las personas cuando tienen un cargo, es importante
controlar la gestión. Ese control se debe realizar a través del síndico y esta
persona también debe ser elegida con los mismos recaudos. Al síndico deben
recurrir los asociados apenas perciban algún desajuste en el normal desempeño
de la cooperativa, como pérdida de clientes, incremento de los gastos,
designación de personas no calificadas en cargos sensibles, entre otras
cuestiones.
Las personas que han trabajado en
empresas de capital y se asocian a una cooperativa de trabajo tienen
dificultades en entender cómo funciona esa organización. Solamente la práctica
cotidiana les permitirá descubrir los secretos de la cooperación y las grandes
responsabilidades que tienen con sus compañeros de trabajo.
No existen manual ni clases de
concientización para quien entra a la cooperativa con ideas equivocadas acerca
del rol de la entidad y de sus propias funciones, derechos y obligaciones. El
neófito debe ingresar con humildad para aprender y con el convencimiento de que
si el trabajo cooperativo no es lo que buscaba, se retirará de la entidad en
busca de otras formas societarias o del trabajo personal.
Por último, los directivos deben
establecer actividades permanentes de capacitación laboral. Si los directivos
se olvidan, los asociados trabajadores deben exigir que se los capacite para un
mejor desempeño laboral.
*
Licenciado en Cooperativismo y Mutualismo por la Universidad del Museo social
Argentino; Magister en Educación Social y Animación Sociocultural por la
Universidad de Sevilla; Diplomado en Ética Social, Liderazgo y Participación
Ciudadana por la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla y la
Fundación Aletheia.
Consultor de la PNUD;
ensayista, docente y periodista.
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