La Universidad de Belgrano y las
organizaciones
solidarias
Ciclo de conferencias organizado porUniversidad de Belgrano y Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismopara las entidades del barrio de Belgrano los primeros lunes del mes, desde el 6 de mayo al 2 de diciembre 2002 19 a 21 horas
Avda. Federico Lacroze 1847
Facultad de Ingeniería y Tecnología Informática
Jornada 6 de
mayo 2002
Tema: Comunicación en las organizaciones intermedias
Expositor: Lic. Felipe Rodolfo Arella
Contenidos:
El arte y la habilidad de la
comunicación.
Públicos internos y externos
Mensajes diferenciados
Cómo lograr que se entienda
el mensaje
Felipe Rodolfo Arella es periodista.
Se desempeña en la Universidad de
Belgrano
como responsable de prensa para medios del
interior,
es vicepresidente de la Asociación
Latinoamericana de
Centros de Educación Cooperativa
(ALCECOOP)
y secretario del Colegio de Graduados en
Cooperativismo y Mutualismo.
Fue
jefe de redacción de periódicos y revistas:
La Cooperación, Suplemento Rural, Acaecer,
La Ciudad de Belgrano, Poscátedra,
y colaborador permanente de La Nación.
Obtuvo el grado de licenciado en
Cooperativismo y
Mutualismo por la Universidad del Museo
Social Argentino
y la maestría en Educación Social y
Animación
Sociocultural por la Universidad de
Sevilla.
Ha escrito Agroindustria Cooperativa (1988),
Asociativismo
empresario (1997) Cuando
el estado no es
indiferente en colaboración(2001);
dirigió el equipo
de investigadores del libro Historia
Documental del INTA y
coordinó la edición de otras obras sobre
economía social.
1.
El
arte y la habilidad de la comunicación
Arte es la virtud,
disposición e industria para hacer alguna cosa.
Acto
mediante el cual, valiéndose de la materia o de lo visible, imita o expresa el
hombre lo material y lo invisible, y crea copiando o fanteseando.
Todo
lo que se hace por industria y habilidad del hombre, y en ese sentido se
contrapone a la naturaleza.
Conjunto
de preceptos y reglas necesarios para hacer bien alguna cosa.
(Diccionario
Enciclopédico Abreviado Espasa – Calpe)
Habilidad es la
capacidad, inteligencia y disposición para una cosa.
Gracia y
destreza en ejecutar una cosa que sirve de adorno al sujeto, como bailar,
montar a caballo, etc.
Cada
una de las cosas que una persona ejecuta con gracia y destreza.
(Diccionario
Enciclopédico Abreviado Espasa – Calpe)
La
comunicación es un arte en cuanto hay que tener la virtud, disposición e
industria para poderla hacer, pero ese poder hacer debe tener en cuenta
ciertas reglas y preceptos para que
la comunicación resulte bien hecha.
También
es una habilidad ya que para comunicar necesitamos tener ciertas capacidades, inteligencia y una disposición especial para llevarla a la
práctica con gracia y destreza.
En
consecuencia, para comunicarse
eficientemente, sea a nivel personal o institucional, hay que cumplir con
ciertas reglas, estar dispuesto a hacerlo y hacer de ello una industria, es decir un trabajo habitual
que nos permita alcanzar la habilidad necesaria para que, sobre la base de
nuestras capacidades e inteligencia, podamos comunicarnos con gracia y destreza.
Uno
de los grandes problemas que tienen las instituciones para comunicarse es que
esa actividad no se realiza de manera sistemática, no la ejecuta gente hábil y, por lo general,
no tienen gracia porque no fueron hechas con destreza ni pensando en el
destinatario del mensaje.
¿Cuál
es la consecuencia de una comunicación mal realizada? La falta de interés del
público destinatario. Aquellos que estamos entrenados en la lectura, en
escuchar o en mirar, y que nos gusta conocer qué es lo que está pasando a
nuestro alrededor, leemos todo lo que cae a nuestra manos o escuchamos o vemos
lo que transmite la radio, la televisión los murales publicitarios y hasta la
atrayente Internet. Si lo que leemos, escuchamos o vemos, nos resulta
atractivo, seguramente esperaremos nuevos mensajes de la persona u organización
que en un primer momento atrapó nuestra atención.
Si
partimos de la premisa que de la comunicación debe surgir un diálogo entre
quien emite el mensaje y el público al que va dirigido, podremos advertir que
la falta de ese diálogo nos señalará que no hemos sido efectivos en la
comunicación.
¿Cómo
podemos comprobar que se ha establecido el diálogo? Cuando recibimos algunas
respuestas directas o indirectas por parte de los receptores del mensaje. Por
ejemplo, si queremos provocar un cambio de conducta en la población, debemos
comunicar claramente lo que deseamos lograr. Si transcurrido un tiempo determinado
verificamos que se produjo un cambio de conducta en la gente del barrio,
habremos sido efectivos al dar el mensaje.
2. Públicos internos y externos
Toda
organización se relaciona con dos públicos diferentes: el interno y el externo.
En la familia el público interno está constituido por los miembros más cercanos
de la misma; el público externo serán los parientes lejanos, los vecinos, el
jefe de la oficina, los proveedores.
En
las empresas y asociaciones, el público interno lo constituyen los dueños o
comisión directiva de la entidad y sus empleados; público externo serán los
proveedores, clientes, competidores, autoridades municipales, provinciales,
nacionales, y el mercado potencial en el cual se desea intervenir. En el
estado, público interno serán las autoridades de cada dependencia y sus
respectivos empleados. Público externo serán los funcionarios de otras
jurisdicciones, el pueblo en sus distintas exteriorizaciones: partidos
políticos, asociaciones de bien público, instituciones educativas.
Esta
clasificación es general pero puede ser diferente entre una organización y
otra. Una familia puede reconocer como público interno, además de los propios
hijos, a los abuelos, los cuñados, sobrinos, primos, nietos y a los amigos
íntimos, esos a quienes los chicos llaman “tíos”. Pero una vez reconocidos
aquellos que conforman el público interno, todos los demás son parte del
público externo.
Así
como en las familias se tiene la tendencia a identificar como público interno a
parientes que técnicamente no lo serían, en las empresas y organizaciones
ocurre frecuentemente los contrario: los directivos creen que el público
interno está conformado por los miembros del consejo directivo, los
fiscalizadores y el gerente y que todos los demás, incluidos los asociados,
forman parte del público externo. Este error es crucial en el proceso de
comunicación porque el asociado percibe la brecha que se abrió entre él y el
consejo directivo de la institución. No se siente parte de la organización y,
por lo tanto, no asume compromisos profundos con ella.
La
comunicación entre los consejos directivos y los asociados es prioritaria
porque si no se establece ese diálogo al que nos referíamos anteriormente,
perderemos potenciales difusores de las obras que estamos realizando. Cada
socio tiene que sentir que cuando le llega la revista, una carta o una publicidad, la misma se hizo pensando en él, que se lo
tuvo en cuenta.
Con
el público externo la comunicación puede ser indiferenciada porque no sería
posible realizar una revista o una audición radial o de televisión o tener una
página Weeb apuntando a cada particularidad. Ello no impide que se establezcan
distintos públicos externos objetivos, y que a través de una planificación de
comunicación se llegue a cada grupo particular de una manera especial.
3. Mensajes diferenciados
La
comunicación debe hacerse a partir del momento en que se ha establecido una
política de comunicación.
Se
llega a una política de comunicación cuando se puede dar respuestas a los
siguientes interrogantes: ¿por qué quiero comunicarme?; ¿con quién quiero comunicarme?; ¿qué tengo que comunicar?; ¿con qué frecuencia?; ¿qué medios elegiré?; ¿quién estará a cargo de la comunicación?
¿cómo evaluaré mis mensajes?
Una
vez encontradas las mejores respuestas a las preguntas precedentes y que se
hubo establecido la política de comunicación tanto para el público interno como
para el público externo, el encargado de comunicación tendrá que trabajar con
las reglas del arte y con la habilidad necesaria para que cada sector y
subsector destinatario del mensaje preste atención al mismo y envíe señales de
haberlo recibido y comprendido.
Cuanto
más grande es el público, mayores serán las dificultades para satisfacer las
expectativas de los distintos grupos, y como quedó dicho, ante la imposibilidad
de hacer una publicación o una audición de radio o de televisión para cada
grupo, habrá que elaborar el contenido de la comunicación usando distintas
secciones para el interés particular del público.
Si
se adopta este criterio tiene que haber un hilo conductor en todo el mensaje
para darle homogeneidad a la comunicación. Tal homogeneidad no siempre la da la
nota editorial, que muchas veces no es leída ni escuchada. Es necesario que
cada nota refleje la filosofía, el carácter o la razón de ser de la
institución, que se logra incluyendo artículos realizados por personas notables
que sostengan los mismos ideales, como también con informaciones sobre temas
relacionados directa o indirectamente con la misión organizacional.
Cuando
se trata de comunicarse con el público interno los mensajes tienen que resaltar
la importancia de la institución, de sus funciones dentro de la sociedad, la
necesidad que se tiene de contar con el apoyo, iniciativas, participación,
compromiso y acción multiplicadora de cada uno de los asociados.
Hay
informaciones sociales que son de interés exclusivo de los asociados y que no
tienen por qué ser comunicadas al público externo; pero todo lo que se quiera
informar al público externo tiene que ser conocido por el público interno.
Como
estamos viviendo en una época en que las informaciones saturan nuestro tiempo
para conocer, comprender y reflexionar, es conveniente evitar que los mensajes
institucionales contribuyan a perturbar, antes que a esclarecer, a los
destinatarios de nuestra comunicación. Por esa razón es necesario recurrir a
distintas manera de comunicación con el fin de que no se pierda nuestro mensaje
y que muchas personas sepan de nuestra existencia y de nuestra misión.
Un
público externo al que frecuentemente se recurre es el de los medios de
información pública: diarios, revistas, audiciones de radio o programas de
televisión. En esos medios hay periodistas y productores, que por lo general
conocen su oficio y filtran la gran cantidad de notas que reciben todos los
días. Lograr que se interesen en nuestro mensaje es el resultado de un arduo
trabajo y del dominio del mismo lenguaje profesional.
Las
comunicaciones con los medios tienen que hacerse de manera breve, deben ser
sumamente claros, redactados de tal manera que si no se dispone de espacio en
el medio gráfico o de tiempo en una radio o televisora, el texto pueda ser
cortado sin que pierda su comprensión. Esta es una comunicación sumamente
especial y tiene que, además de despertar el interés de quien le debe dar
curso, ser sumamente confiable. Para ello conviene adjuntar a la nota
principal, todos los elementos que puedan dar sustento a la información.
4. Cómo lograr que se entienda el mensaje
Hay mensajes
que no llegan a comprenderse debido a dos razones principales: están mal
expresados o hay interferencias en la transmisión. Esa interferencia suele
producirse dentro de la misma organización cuando son varios los que quieren
comunicarse con los medios informativos para dar la “primicia”
Suele
suceder que en los medios gráficos se pretende poner todo lo que se recibe para
no excluir la opinión o la colaboración de nadie. Eso puede resultar muy
simpático para quien envió la colaboración, pero es contraproducente para
captar al resto de los públicos interno o externo.
Cuando
se hace una revista, una audición de radio o un programa de televisión, e
inclusive cuando se posee una página Weeb, el contenido tiene que seguir una
línea de pensamiento institucional que debe reflejar sus objetivos y su misión.
El
proceso de comunicarse puede contar con los soportes tecnológicos señalados,
pero también hay otros: auspicio de concursos deportivos o culturales; adhesión
a campañas de salubridad y salud pública o de defensa de los derechos del
consumidor o del ciudadano.
Las
instituciones que deseen quedar en la memoria de sus asociados y del público
externo pueden organizar campañas de interés local o certámenes para
estudiantes. Al ser organizador se establecen las pautas del evento, las que
tienen que corresponderse con la filosofía institucional porque de lo contrario
se confunde a quien recibe el mensaje.
Por
ejemplo: si a una institución que sostiene el derecho de los no fumadores se le
solicita su adhesión a una competencia automovilística donde el principal
sponsor es una empresa que fabrica cigarrillos de marca mundialmente
reconocida, conceder la adhesión será un elemento de confusión tanto para sus
asociados como para el público externo.
El
mensaje, para ser entendido por el mayor número de personas debe expresar las
ideas claramente y con sencillez. Tiene que estar bien escrito y bien dicho,
según que el soporte sea el papel, Internet o la voz humana.
Todo
mensaje tiene que llevar un título, aún las gacetillas de prensa. El título es
parte importante del mensaje y debe expresar de manera atractiva y simple lo se
quiere transmitir. Lo sustancial de la comunicación debe estar al principio del
mensaje, que es cuando el receptor está
predispuesto para conocer de qué se trata lo anunciado en el título. Luego
podrá incluirse una parte explicativa que permita acrecentar el interés del
lector u oyente, y puede cerrarse con una frase que recuerde lo dicho al
principio de la nota. Esta recomendación es muy importante cuando el medio es
la radio o la televisión, porque si no se escuchó la parte inicial, la persona
se quedó sin saber de qué se trataba el comentario que estaba oyendo.
Las
hojas de comunicación interna y especialmente las destinadas al público
externo, tienen que llevar el emblema o logotipo de la organización y no es
aconsejable cambiarlo para adecuarlo a nuestra época. Si se produce algún
cambio, el mismo deberá mantenérselo en el tiempo varias generaciones para que
la institución sea reconocida a través de su símbolo.
También
los medios gráficos, la audición de televisión y la página Weeb tienen que
incorporar el emblema institucional. En el caso de las audiciones radiales es
conveniente que el espacio sea reconocido por una cortina musical
inconfundible.
La
imagen y otros signos (las palabras, colores, formas, gestos, dibujos, sonidos)
son sistemas sumamente eficientes de comunicación. No se los debe
desaprovechar, pero tampoco se deberá recurrir solamente a ellos ni usarlos de
tal modo que en vez de captar la atención para que se lea el mensaje escrito o
relatado, se transformen en perturbadores del mismo.
Comunicar
es dialogar. Saber dialogar no es fácil y muchas veces nos encontramos con
personas que no saben dialogar porque monologan. Gustan de escucharse a sí
mismos sin importarles si quien está a su lado lo escucha o no. El diálogo
estimula el pensamiento y el intercambio de ideas. Las organizaciones sociales
tienen que estar entrenadas para dialogar con sus respectivos públicos: así
podrán dar sus mensajes y estarán en condiciones de saber qué piensan los otros
que, en definitiva, son su razón de ser.
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