martes, 9 de septiembre de 2014

Los argentinos de hoy y el Papado



Los argentinos de hoy y el Papado
Felipe Rodolfo Arella

Hasta hace poco más de un año, antes de que el cardenal Jorge Mario Bergoglio fuera elegido Papa[1], si alguien hacía referencia a recomendaciones de la Iglesia, o comentaba respetuosamente o con admiración sobre lo que opinaba algún sacerdote sobre la pobreza, la falta de oportunidades de los jóvenes, la corrupción, el aborto o el matrimonio gay, era tildado de retrógrado y “chupa cirio”.

En ocasión de realizar el Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo (CGCyM) la Exposición Solidaria ´97 que contó con la participación de gran número de cooperativas y mutuales que mostraron sus productos y servicios, se organizaron once paneles en los cuales se discutieron distintos aspectos vinculados directamente a esas organizaciones, como también uno dedicado a la Economía Social. Uno de los participantes del mismo fue monseñor Osvaldo Musto, sacerdote especializado en la Doctrina Social de la Iglesia.

La participación de Musto no concitó muchas adhesiones porque algunos de los co-organizadores argumentaban que no debía incorporase el tema religioso ya que el cooperativismo y mutualismo eran movimientos abiertos y, por lo tanto, no adscribían a dogmas políticos, confesionales, raciales, de género o sociales ya que esa concepción está plasmada en el primer principio del cooperativismo tradicionalmente sustentado por la Alianza Cooperativa Internacional.

Tampoco fue bien visto que en 2001 el CGCyM hiciera un acto para celebrar el centésimo diez aniversario de la publicación de la encíclica “Rerum Novarum”, del papa León XIII, documento que abrió el camino a de la Iglesia hacia la atención de la cuestión social.
Así fueron siempre las cosas hasta que Bergoglio se convirtió en el Papa Francisco. A partir de entonces la gran mayoría de dirigentes cooperativista y mutualista se alinearon detrás del jefe de la Iglesia. ¡Y qué decir de los referentes políticos, de organizaciones sociales y de entidades deportivas! ¡Todos piensan en tener un acercamiento al Papa! Y los que no pueden llegarse al Vaticano para la foto, toman un predio y le ponen Papa Francisco.

Como ocurre frecuentemente, las personas accionamos por estímulos externos y no por reflexión ni convencimiento. Solemos comportarnos como los mosquitos que giran alrededor del foco de luz hasta que la misma se apaga.

Habría que tener en cuenta que Francisco “se la sabe lunga”, como dicen los muchachos. Cuando era cardenal dijo, en una entrevista concedida a la agencia AICA el 9 de noviembre 2011 “es más cómodo ser monaguillo que protagonista”. En ese reportaje señaló que, en el fondo la cuestión es que -a pesar de las exhaustivas reflexiones que se han hecho a raíz del Concilio Vaticano II- todavía hay muchos laicos acomplejados, incapaces de entender que la Iglesia no son únicamente los sacerdotes y las religiosas, sino todos los bautizados. Algo –aparentemente sencillo de poner en práctica- ha dado lugar a una serie de malas interpretaciones que hacen de la sacristía un refugio de hombres y mujeres que tratan de legitimarse, hablando y vistiendo al estilo de los religiosos, en lugar de asumir la identidad que les corresponde en el mundo y, por supuesto, en la Iglesia. Uno de los motivos por los que muy pocas parroquias son comunidades agradables y acogedoras, se debe a la clericalización de los laicos, quienes pretenden suplantar al párroco, provocando intrigas y, por ende, excluyendo a los nuevos miembros. Se vicia el ambiente, dando lugar a los dimes y diretes. La vida parroquial requiere de los laicos pero en otro sentido. Por ejemplo, involucrándose activamente en los diferentes grupos y comisiones, sin desconectarse de lo que sucede en las calles, en sus trabajos y familias. Los templos no son una guarida de miedosos, sino espacios para encontrarse con Dios y, al mismo tiempo, con los demás. 

También el 24 de septiembre en la Casa Santa Marta del Vaticano concedió una entrevista al director del diario La Repubblica y en algún tramo se produjo el siguiente diálogo: [Francisco]: “Usted, por lo que he entendido, no es creyente pero no es anticlerical. Son dos cosas muy distintas”. [Director] Es verdad, no soy anticlerical. Pero me convierto en eso cuando me encuentro con un clerical. Sonríe y me dice: “Me pasa a mí también, cuando tengo enfrente a un clerical, me convierto en anticlerical de repente. El clericalismo no tiene nada que ver con el cristianismo. San Pablo fue el primero en hablarle a los Gentiles, a los paganos, a los creyentes de otras religiones, fue el primero que nos lo enseñó”.

En otros mensajes el Papa mostró su postura contraria al clericalismo oportunista, algo que la experiencia social conoce muy bien y que se ha convertido en una modalidad preocupante tanto en nuestro país como en otros de América latina, según lo señalara el pontífice. 

Es mi deseo que ese descubrimiento de la Doctrina Social de la Iglesia que han hecho nuestros dirigentes cooperativistas y mutualistas sirva para que sus asociados y trabajadores sean receptores de programas que mejoren su situación personal y familiar tanto en la distribución equitativa de los excedentes, capacitación laboral, salarios justos, prácticas democráticas y preservación del ambiente, entre otras acciones solidarias y que no solo se realicen encuentros para hablar de las bondades de la DSI, que, si bien es necesario, no es suficiente para atender las necesidades humanas. 


[1] El 13 de marzo de 2013.

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