Cuarta Parte
Testimonios de industriales
Mario Tanzi
¿Cómo comenzó la utilización de la máquina agrícola en el país?
Los progresos de la agricultura en los últimos cuarenta años fueron muy notables especialmente en lo referente al parque de maquinarias agrícolas. Pero entes de esta época las tareas agrícolas exigían una mayor participación del hombre en el trabajo.
Cuando yo era chico el trabajo de siembra se hacía aún con
arado de una sola reja tirado por caballo. La tarea de trilla se realizaba con
los motores a vapor que requerían el concurso de 25 a 30 personas para hacer 300 a 400 bolsas de 60 kg. por día, loe que hoy
se hace en horas de trabajo.
¿Cuántas
hectáreas se podían hacer por día de cosecha?
Las tareas de cosecha eran diversas y comprendían el corte
del trigo, se emparvaba y luego se trillaba. Había máquinas que podían trillar
el equivalente de 4 a
5 hectáreas
por día. Con el transcurso del tiempo esas mismas máquinas a vapor se fueron
tecnificando. Las primeras máquinas solamente podían trillar gavilla por
gavilla, alimentadas por un hombre, el horquillero, que cuidaba que no se
atacase al mecanismo. Luego una firma de la localidad de Leones fabricó un
dispositivo que permitió que las gravillas fueran llevadas a la máquina por una
cinta transportadora, que llamábamos acarreador. Pero el trabajo continuaba
siendo lento y requería mucha mano de obra.
Cuando se rompían los potreros por primera vez y durante un
par de siembras los rendimientos eran inferiores al promedio. No obstante el
productor arrendatario obtenía
beneficios porque todos vivíamos en el campo y lo que se sacaba de cosecha
solamente se usaba para comprar herramientas. Los gastos para satisfacer las
diversas necesidades familiares se pagaban con otros productos del campo: la
venta de gallinas, de huevo, de conejos, los patos, que por entonces se
producían en el campo. De ahí que aunque los rendimientos fuesen de pocos
quintales por hectárea siempre el chacarero hiciera sus diferencias cuando
vendía la cosecha. De esa forma hemos realizado lo que tenemos ahora hecho.
Las
tareas agrícolas requerían una gran cantidad de personas para que el trabajo,
sobre todo la cosecha se hiciese en término. ¿Cómo era la vida de los peones
rurales y de los productores antes de la mecanización?
En chacras de 100 200 o más hectáreas, entre el comienzo de
la arada y la finalización transcurría un tiempo largo y lo mismo pasaba con
las tareas de corte y de trilla. Una máquina trilladora, atendida por unas 30
personas podía hacer unos 600 quilates por jornadas que se iniciaban a las 5 de
la mañana y concluían a las 11 de la noche.
El segado del trigo se hacía con una segadora de 10 pies de ancho que era
empujada por cuatro caballos que topaban la máquina. Esta venía provista de un
atador que engavillaba el trigo atándolo con alambre en manojos de unos 25 cm. de diámetro. Se
contaba un poco verde y se colocaban las gavillas con las espigas hacia arriba.
Cuando estaban secas se emparvaban.
Luego venían las máquinas trilladoras. Las primitivas se
tiraban con bueyes, pero después por 1927 se importaron las de vapor, que
prestaron servicio hasta avanzados los años ´40. El progreso tecnológico ha
hecho mucho para mejorar el rendimiento del trabajo agrario y hoy con una sola
máquina se corta, se trilla y almacena en una sola operación.
Las primeras máquinas corta y trilla, que realizaban ambas
operaciones tiraban con tractor o con caballo. Los caballos (8 por lo general)
se cambiaban cada 3 horas porque eran máquinas que pesaban cerca de 4.000 kg. con ruedas de
hierro, que presentaban dificultades cuando los terrenos eran blandos.
El mecanismo de la máquina era accionado por un motor
naftero. Con esa máquina se hacían, también alrededor de 400 bolsas por día.
Los que posteriormente cambió fue el sistema de movilización
de la máquina. Aquellas tenían una velocidad de movimiento de 2 a 3km. por hora, mientras que
las actuales se desplazan a 8-10
km/h. También se introdujeron modificaciones en los
implementos de corte y trilla, pero el sistema, en sí sigue siendo el mismo.
Otro cambio de importancia es que se eliminó el elemento de tracción, que antes
era el tractor o los caballos y ahora es el mismo motor que acciona el sistema
el que permite desplazar la máquina en forma autónoma, que acciona el sistema
el que permite desplazar la máquina en forma autónoma, porque los motores de
antes eran de 25 a
30 Hp y los actuales son de 130-150 Hp.
La producción en esta y otras regiones ha ido cambiando de
acuerdo con los requerimientos del mercado y la rentabilidad de cada productor.
¿Qué nos puede decir acerca de la forma de cosechar maíz hace 40 años atrás y
cómo evolucionó ese trabajo?
El maíz se juntaba a mono, espiga por espiga y era realizado
por hombres que llevaban colgada de la cintura una larga bolsa de cuero, la
maleta, que arrastraban entre las piernas. En ella se ponían las espigas, sin
las chala, que luego se pasaban a las bolsas maiceras con capacidad de 60 a 70 kg.
Las espigas eran posteriormente desgranadas, trabajo que se
realizaba en las mismas chacra. Esa tarea estaba a cargo de los mismos
acopiadores que compraban el maíz y luego llevaban la máquina al campo para el
desgrane. Los granos se embolsaban en envases de arpillera, se cosían y se
llevaban en carros tirados por caballos al depósito del cerealista o a la
estación del ferrocarril.
¿Cuándo
se vieron en la región los primeros camiones?
Yo recuerdo que los primeros camiones de carga aparecieron
por 1934-1935. Eran pequeños camiones que podían cargar 60 o 70 bolsas entre el
camión y un acoplado de 2 ruedas, mientras que en los carros de caballo se
cargaban hasta 120 bolsas. Esos primeros camiones eran Ford.
Como los caminos eran todos de tierra, cuando se encontraban
con un gran pantano se descargaba el camión y el acoplado, se pasaba los
vehículos y luego se los cargaban nuevamente transportándose las bolsas al
hombro a través del tramo pantanoso.
Aquellos fueron años difíciles, pero nuestros padres,
nuestros abuelos y nosotros mismos pudimos hacer la patria que tenemos ahora.
Mi padre, cuando se vino de Italia no sabía a donde iba a
radicarse y arribó a la
Argentina en 1893. Él era de Parma y sabía los oficios de
herrero y carpintero y también algo de tareas rurales. Con el trabajo del campo
y ejerciendo como herrero, fue consolidando su posición poco a poco. Yo nunca
escuché a mi padre que tenía que ir al banco a pedir un préstamo para comprar
una herramienta. Las herramientas se las compraba al comerciante que nos
compraba los cereales y nos la daba a pagar de un año a otro cuando
entregábamos la cosecha.
También pagábamos al carnicero con los vacunos que le
vendíamos; lo mismo pasaba con el almacenero y el tendero, quienes le vendíamos
la producción de granja, como le comenté anteriormente.
Mi padre se hizo arrendatario
porque conocía de lechería ya que su región de origen la producción principal
era la lechería. Él organizó un tambo muy importante, el que perdió como
consecuencia de una sequía que se prolongó durante seis meses y se fundió la
empresa. Volvió a empezar con la ayuda de un amigo y rehizo su posición con
gran esfuerzo pero con el deseo de estar cada día un poco mejor.
La patria se hace abriendo comino, volteando montes,
abriendo surcos; así se hace la patria. No se hace criticando a este vecino o al
otro vecino; a este político o al otro. Tenemos que tomar el ejemplo del
trabajo constante que realizaban nuestros abuelos para hacer la patria que
necesitamos. Sin el trabajo y con la especulaciones iremos descendiendo cada
vez más.
¿Cómo
fueron los inicios de su empresa?
Yo había aprendido los oficios de herrero y carpintero y a
ellos me dedicaba. Cuando por el año ´37 me tocó el servicio militar estuve en
Armería. Con los armeros de profesión del Ejercito fui aprendiendo mejor el
oficio.
Yo me inicie arreglando el sacapajas de las cosechadoras,
arreglando zarandas. Conocía perfectamente las corta-trilla así que podía saber
con precisión dónde estaba el problema. Así, de emparchar y adaptando máquinas
fui pasando a la fabricación. Pero los tiempos eran difíciles por la falta de
repuestos, por la falta de dinero y porque ya se había iniciado la Segunda Guerra
Mundial. Cuando teníamos que arreglar una máquina íbamos a los desarmaderos a
comprar chatarra y con ese material fabricábamos la pieza que necesitábamos. No
teníamos más herramientas que algunos martillos, unas tenazas y una bigornia.
Así les fui enseñando a mis hijos.
¿Cómo
evolucionó después?
De las reparaciones pasamos a fabricar algunas zarandas
ajustables, algunos sacapajas de cosechadoras. Esos elementos se los vendíamos
a los fabricantes de cosechadoras y fuimos resolviendo muchos problemas a esos
fabricantes quienes nos recomendaban a otros y así fuimos agrandando. Nuestro
primer cliente fue la firma Vasalli, a quien a los cinco años de la iniciación
de la relaciones le estábamos vendiendo alrededor de 1.200 zarandas por año.
Eso era por el año 1975.
Nosotros hacemos una abonadora pendular que trabaja imitando
el movimiento del brazo del hombre. La hacíamos bajo licencia de una empresa
holandesa pero ahora la estamos produciendo totalmente nosotros.
Otra máquina es una sembradora pendular de granos finos que
estamos exportando a Chile, a Uruguay y posiblemente enviaremos varias máquinas
a Perú y Ecuador.
¿Cómo
influyeron en su empresa los reiterados cambios de política económica?
Esta fabrica tiene alrededor de 25 años como empresa
industrial, tecnificada. No contamos los años anteriores en que el trabajo era
más bien artesanal.
Durante estos 25 años, a pesar de los cambios de política y
de los cambios económicos nosotros no hemos tenido grandes dificultades. Un
poco más alto o un poco más bajo nunca dejamos de volar porque siempre he
procurado estar en contacto con la realidad y para ellos es necesario estar
actualizado sobre lo que pasa en el país y el mundo. Si algún productor anda
mal o si algún industrial anda mal es porque no se actualizan o porque no
trabajan con dedicación y juegan con la especulación.
No podemos esperar a que nos vengan a enseñar qué nueva
máquina se está produciendo en Europa o en los Estados Unidos. Tenemos que ir
nosotros a ver y aprender qué es lo que están haciendo. Los que yo hacía hace
15 años atrás ya no anda más, no sirve, hay que mejorarlo o cambiarlo por otra
cosa. Hay muchos que no se actualizan y así sufren las consecuencias.
Una modalidad de los industriales y productores es estar
actualizados en equiparse con lo no productivo: un auto último modelo,
artículos suntuarios, pero no se ocupan de incorporar los cambios tecnológicos
que les permitirán hacer efectiva su industria o su producción. De ahí que
ningún gobierno tenga la culpa de los errores que cometemos nosotros mismos.
Creo
que esa actitud que usted señala y que he comprobado en muchas oportunidades
radica mucho del mal que padecemos. Nos hemos acostumbrado a no capitalizar las
empresas y a sacar de ellas todo lo que necesitamos, ya sea el campo o la
fábrica, con lo cual nos ponemos en desventaja para afrontar cualquier tipo de
competencia económica. El gasto superfluo y el endeudamiento que ellos nos producen
dificultan las necesarias inversiones que se deben realizar en cualquier
empresa. Gastamos antes de tener con que gastar y luego recurrimos a licuar los
activos para superar nuestra crisis.
Esa actitud es la que produce inflación
Así
es.
En los años ´26 ´27, en relación con los precios de hoy el
cereal valía menos que ahora, no obstante el colono se iba capitalizando porque
no realizaba gastos anticipados no gastaba en lo que realmente no necesitaba.
Nuestra actitud con la empresa es reinvertida constantemente
las utilidades. Por eso cuando una máquina dejó de ser útil la vendemos y
compramos otra más moderna.
¿La
vida social en el campo cómo ha ido evolucionando? ¿Cómo ve usted a la juventud
rural?
Nuestra zona, Arequito, era una zona con campos de 300, 400,
500 hectáreas
que pertenecían a nuestros abuelos. Cuando ellos se fueron muriendo y también
nuestros padres, se produjo la división de los campos por las respectivas
secesiones.
Los jóvenes de hoy que heredaron fracciones no se ocupan de
sus campos no ambicionan volver a tener tantas hectáreas como tuvieron sus
abuelos.
¿Por
qué esa actitud?
Porque gastaron y gastan lo que deben no pueden gastar.
Porque hay gente que se siente rico porque tiene 50 o 60 hectáreas de tierra
y ése no es rico. Y el que tiene 2.000 tampoco es rico si no trabaja su tierra.
Nosotros no estamos en un país de ricos. No han hecho creer que éramos un país
de ricos pero la realidad es que estamos en un país pobre y la riqueza la
hicieron los inmigrantes con su trabajo y con su ahorro.
¿Los
jóvenes tienen vocación para las tareas rurales?
Muy poca vocación. La culpa no está en ellos sino en sus
padres. El agricultor está al principio de la cadena de producción de los
alimentos. Hay padres que dicen “yo no quiero que mi hijo reniegue lo que
renegué yo; no quiero que mi hijo sea un chacarero”. Si él se pusiese a
analizar la importancia del trabajo agrario, que está produciendo la comida que
necesitamos todos, se daría cuanta de lo valioso que es el trabajo rural. Pero
se está perdiendo la vocación de agricultor.
Además
hoy día se cuenta con el aporte de la tecnología que hace más aliviado el
trabajo en el campo. Usted recordara el principio de la charla de qué manera se
trabajaba hace 40 años atrás y cómo toda esa lenta y ardua labor ha quedando
reducida a la tarea de un solo hombre, o dos a lo sumo, que dedican menos horas
diarias al trabajo. Dígame: ¿es fácil acceder a la tierra, hay campos para
comprar?.
Aquí, en la zona del sur de Santa Fe o en el sudeste de
Córdoba, norte de Buenos Aires, es difícil encontrar campos y los que se
ofrecen son lotes chicos, de 30-50 hectáreas. Pero en el norte de Córdoba, en
Santiago del Estero, Tucumán, Salta, hay mucho campo pero la gente no va. La
gente no se quiere mover de las ciudades, no quiere alejarse de las luces de
gas de mercurio.
¿No
cree usted que la gente necesita de condiciones de vida acordes con las
costumbres y avances tecnológicos que alcanzó la civilización en nuestros días?
Lugares muy apartados, sin electricidad rural, sin caminos
en condiciones de transitables en cualquier época del año, pueden ser
despreciados por la gente joven. Pero yo estuve en Quilino, Santiago del
Estero, donde hay buenos campos, la gente no va a pesar de contar con buenos
caminos y con luz eléctrica. La actitud de los jóvenes demuestra que se están
olvidando de que nuestra patria es un país agrícolo-ganadero y lo que hacemos
como industriales es para proveer a esa gente que está produciendo ganadería y
agricultura.
Nosotros no estamos preparados para vender a otros países
nuestra producción básica transformada en alimentos para el consumo inmediato.
Algo
que hemos detectado es que nos falta vocación para vender y para desarrollar un
promisoria industria alimenticia. La producción agraria para como por un largo
tubo que va desde la cosechadora hasta el puerto donde se cargan los buques con
granos y no se detiene en las etapas de hacer mercados que podrían absorberlos,
aun los europeos y el de los Estados Unidos.
Nosotros tenemos que cumplir con la obligación de difundir e
impulsar estos problemas porque de lo contrario iremos retrocediendo posiciones
en el mundo. Es necesario que el trigo se venda transformado en bizcocho, en
fideos; la soja que deberíamos colocarla manufacturada, lo mismo con los otros
productos vegetales y con la carne.
El otro problema que existe es la carencia de sillos guarda
cereales u eso perjudica a los productores al perder las mejores épocas de
precios para vender su mercadería.
La mayoría de los problemas que tenemos los argentinos se
origina en la falta de continuidad en nuestros propios proyectos. No tiene
continuidad el productor, no el industrial ni los gobernantes, y los países que
no tienen vocación de continuidad sus proyectos no van s triunfar nunca.[131]
El Europa se encuentran fábricas que tienen 120,130 años y
son empresas de grupos familiares que continúan invirtiendo y trabajando en la
industria, diversificando los productos según los requerimientos del mercado y
procurando desarrollar nuevos productos para continuar trabajando en el futuro.
Esa perspectiva de futuro les permite invertir en investigación y en
tecnología, no siéndoles costosos para nada esos dos rubros. Nosotros, en
cambio, al no saber si vamos a hacer mañana lo que hacemos hoy, no
desarrollamos investigación no renovamos nuestras máquinas en la industria ni
en el campo.
Este
panorama nos permite comprender mejor porqué en medio del progreso que
indudablemente hemos alcanzado, existen grandes áreas de envejecimiento y de
retroceso. Hace 50 años atrás no había teléfonos en el campo ni en las ciudades
del interior. Hoy existe la comunicación vía satélite y las comunicaciones, en
general se pueden realizar con facilidad con todos los puntos del país. Pero
son mucho las veces en que los teléfonos no funcionan y no se los repara; es
frecuente la baja tensión en las líneas eléctricas; los cospeles para hablar
por teléfono los administra el dueño del bar
e impide la utilización de un servicio público si usted no es cliente
habitual de su negocio. Esos bolsones de atraso en los que la acción correctiva
del Estado se ve dificultada por la misma burocracia estatal, están impidiendo
el desarrollo del país.
Nosotros estamos, por esa razón, descapitalizándonos día a
día. Aquel capital que hicieron los inmigrantes de fines del siglo pasado y de
principios de este, se fue perdiendo paulatinamente desde hace cuarenta a
cincuenta años a esta parte. Un ejemplo de eso lo tenemos en el fraccionamiento
de los campos de que hablábamos antes. El capital que tenía una familia hace 40
o 50 años atrás quedó ahora atomizado, dividido entre los descendientes con lo
cual se perdió fuerza productiva.
La ley de herencia constituyó, en el caso de grandes
latifundios, a que varios miembros de la familia tuvieron sus propios campos o
que se vendiesen a los arrendatarios que los venían trabajando. Pero en el aso
de las unidades económicas, entendiéndose por ello a la fracción de tierra que
le permite al productor no sólo sobrevivir sino, también, progresar, la ley de
herencia perjudicó el esquema productivo del país apareciendo los minifundios.
Aquí
cabe mencionar un papel no cumplido por el movimiento cooperativo agrario. Los
dirigentes cooperativos al ver la generación de este proceso de achicamiento de
los predios y su negativa incidencia en la producción debieron alentar a los
descendientes de los asociados fallecidos a formar sociedades familiares con la
figura de sociedades anónimas o de responsabilidad limitada para continuar
explotando el predio original y evitar su subdivisión improductiva. Eso no lo
hizo el cooperativismo pero está en condiciones he hacerlo si sus dirigentes
comprenden la necesidad de preservar la chacra familiar.
Es necesario hacer comprender a los jóvenes agrarios la
gravedad de este problema de la subdivisión. Yo les puedo decir, como ejemplo,
que el abuelo de mi mujer tenía 500 hectáreas que las trabajaba él y su
familia; mi suegro heredó 100
hectáreas; mi señora tiene 15 hectáreas, y lo
mismo que su otros hermanos y mis sobrinos, al morir uno de mis cuñados han
recibido 3 hectáreas
cada uno. Ese es el problema que tenemos en el campo y que los jóvenes tienen
que comprender en función de una imprescindible solidaridad social en beneficio
del país. Las chacras se van transformando en taperas, se quitan del proceso
productivo y vamos perdiendo futuro.
Castelani, de la Empresa Apache
¿Cómo fueron los momentos iniciales de la empresa y cuándo comenzó su producción?
La empresa Apache S.A. tiene sus inicios en 1957. Atravesé
de estos veintinueve años de vida debió sortear un mercado que como el de las
maquinarias agrícolas sufrió distintas variables.
Ha habido épocas en que la producción no alcanzaba para la
demanda provocada a veces por incentivos fiscales, por una buena rentabilidad
del campo o porque había una política de apoyo a la producción agrícola. Todo
eso hacía que las inversiones de los productores en máquinas agrícolas fueran
importantes.
Pero también hay épocas en que la demanda baja muchísimo,
como en tiempos del último gobierno militar durante la cual prácticamente no había
demanda y habíamos llegado prácticamente a no vender nada.
Esa situación repercutió notablemente en empresas de capital
pequeño ya que no pueden soportar las épocas de fuerte depresión en las ventas.
Lo ideal sería contar con cierta estabilidad de política
económica como para que las empresas puedan hacer sus planes de venta y
producción.
¿Ustedes
exportaban maquinarias?
Desde hace mucho tiempo, para paliar los altibajos del
mercado interno hemos estado realizando operaciones en distintos países para poder
ubicar en ellos parte de nuestra capacidad productiva. Hace diez años que
estamos vendiendo a países latinoamericanos, principalmente a Bolivia. Más
recientemente hemos realizado ventas a países africanos como Nigeria y Benin y
en estos momentos estamos trabajando en forma activa para mantener y ampliar
nuestras ventas al exterior.
¿Los productores prefieren más las máquinas medianas o las
grandes?
Eso ha ido, también, cambiando. De un mercado que hace una
década prácticamente estaba interesado casi exclusivamente en maquinarias
chicas, se fue produciendo un cambio originado especialmente en la puesta en el
mercado de tractores de un tamaño y potencia mucho más grande que tuvo su punto
de apoyo hace 4 ó 5 años, donde mucha gente comenzó a requerir implementas
grandes. Se pasó desde lo chico a lo grande. No obstante, en los últimos
tiempos hemos notado que este aumento en la demanda de máquinas grandes ha
quedado en un nivel neutro, es decir que no ha seguido avanzando y hasta puede
hablarse de algún retroceso.
¿Cuál
es la actividad del agricultor hacia el campo tecnológico que ustedes pueden
ofrecerle con sus maquinas?
La actitud es muy positiva. Se muestran interesados en ese
trabajo, incluso desde hace tiempo ha habido un cambio en el hombre del campo,
el que dejó los métodos tradicionales y se volcó hacia el asesoramiento de
profesionales y a la tecnificación dentro de las posibilidades que brinda el
momento económico que les toca vivir. Pero hay una actitud positiva y para que
ella pueda plasmarse en la compra de la tecnología más avanzada es necesario
mejorar la rentabilidad del campo. De esa manera el productor podrá estar en
condiciones de volver a invertir y recomponer su parque de maquinarias.
¿Cuentan
con algún departamento de extensión agropecuaria?
Sí; tenemos un departamento de extensión agropecuaria a
cargo de un ingeniero agrónomo y de un licenciado en maquinaria agrícola, que
nos ha dado buenos resultados porque satisface los objetivos de la empresa de
llegar al campo con una tecnificación cada vez mayor.
¿Desarrollan
proyectos propios de maquinarias?
Correcto. Contamos también con un departamento de ingeniería
y desarrollo a cargo de profesionales y técnicos que desde hace bastante tiempo
a esta parte lo hemos estado equipando con personal e instrumental para que
esté acorde con los requerimiento cada vez mayores de progresos técnicos. La
empresa le asigna a este rubro una particular importancia.
¿A qué
se deben los cambios en las maquinarias agrícolas? ¿Son los fabricantes los que
proponen los cambios o las exigencias de los productores o del mercado o las
recomendaciones que hacen los ingenieros agrónomos para que se logren mejores
rendimientos?
Son una mezcla o suma de factores los que influyen en los
cambios. Nuestra empresa tiene técnicos que viajan por otros países para
observar las innovaciones que allí se producen y que con la ayuda de las
semillería y otras empresas se prueban los prototipos en el país.
También los técnicos evalúan entre los grupos CREA o de
grupos de productores de las cooperativas o a través del INTA, lo que permite
que a través de ese dialogo podamos evaluar las necesidades que tiene el
mercado.
Agrónomo Jorge Raul Maroni, de Gherardi
¿Cuales fueron los inicios de la empresa?
Comenzamos como taller, haciendo reparaciones de las
máquinas importadas y luego, en época de la guerra, iniciamos la fabricación de
algunos repuestos. A partir de allí la firma empezó a producir pequeñas
máquinas agrícolas.
Nuestros equipos no fueron máquinas de un solo órgano, como
el arado de caballo y demás, sino que en esa etapa eran un poco más avanzadas.
Había algunos arados de caballo pero de más de una reja.
Las primeras máquinas se hicieron para ser utilizadas en el
norte del país, especialmente en el chaco porque se trataba de sembradoras a
caballo y espolvoreadores para el algodón ya que las plagas de las plantaciones
se trataban por aquel entonces con DDT.
También se hicieron, en esa primera etapa, cultivadores y
sembradores de maíz y arado de rejas.
Luego la empresa siguió una evolución similar a las de otras
fábricas, especialmente ampliando el número de cuerpos para aumentar el ancho
de labor.
Cuando en la
Argentina aparecen los tractores la fábrica debe adecuar su
producción a los nuevos requerimientos.
Los tractores importados se incorporan a las tareas
agrícolas entre 1920 y 1930. En 1921 inicia su actividad la primera fabrica de
maquinas cosechadoras, en 1921 y 1929 se producen cosechadoras de arrastre.
En los años ´40 la tractorización comienza a cobrar empuje y
se acentúan los cambios en algunos tipos de implementos agrícolas.
En 1952, por decreto del 11 de agosto, se crea la primera
fábrica de tractores del país, DINFIA. Dos años mas tarde se llama a licitación
para la instalación de nuevas fábricas de tractores en un 80 por cuento y en
1960 había unas 100.000 unidades y en 1970 unos 130.000 tractores útiles.
La empresa Gherardi se mantuvo siempre en la línea de
roturación y siembra. Dentro de ese proceso de adaptación a los requerimientos
del mercado se puede señalar algunos hitos, como por ejemplo el desarrollo del
arado de rejas y en los últimos 3 años se han ido imponiendo los arados
articulados, de gran tamaño y hasta entonces desconocidos en el país, equipados
totalmente con manejo hidráulico, una tecnología novedosa.
Otro hito digno de señalar es la introducción en el país de
la siembra neumática adaptando la tecnología extranjera a las condiciones
agronómicas de la Argentina
y de las exigencias del mercado.
Un aporte de importancia fue la monotolva, idea nueva
patentada por la firma y que permite aumentar la autonomía de trabajo para la
siembra de granos gruesos.
Por 1977 cuando se comenzó a hablar de la labranza o se
comenzó a trabajar en ese tipo de máquinas con una empresa de agroquímicos y
con el INTA de Marcos Júarez para estudiar y difundir ese sistema de labranza.
La crisis económica que comenzó dos años después impidió que se siguiese en esa
tarea de investigación y extensión del nuevo implemento.
¿Cuál
es la actitud del fabricante de máquinas agrícolas? ¿Desarrollan equipos para
después imponerlos en el mercado, o recogen las experiencias y necesidades de
los productores, o adaptan máquinas que ya han sido probadas y desarrolladas en
el extranjero?
Realmente todos esos factores concurren normalmente en toma
de decisiones de la empresa. Por ejemplo hubo una época en que el INTA insistió
mucho en la necesidad de mejorar los equipos de siembra de granos gruesos. Los
desarrollos de nuevos modelos se hicieron de acuerdo con la necesidad planteada
por el INTA produciéndose un cambio total en las sembradoras producidas en el
país.
En otros casos, las modificaciones que se introducen en las
máquinas se originan en los conocimientos que tomamos en otras partes del
mundo, especialmente de los Estados Unidos, principalmente en los arados de
rejas y rastras. En ese país la tecnología para desarrollar esos dos tipos de
máquinas avanzó mucho y nosotros la hemos ido incorporando de acuerdo a
nuestras condiciones geográficas. De ahí surgen, por ejemplo, los modelos
arados articulados que han sido una novedad en el mercado.
Como en el caso anterior las modificaciones o nuevas
realizaciones no surgieron por una exigencia del productor.
Lo que nace por influencia del productor es la adaptación de
los equipos, como en el caso de las rastras, que aquí están adecuadas a los
requerimientos del productor.
¿Realizan
estudios del mercado?
Sí. Cundo fabricamos un máquina nueva hacemos una recorrida
por distintas zonas para conocer qué problemas tienen los productores con los
equipos existentes, que necesitarían obtener de ellos, que cosa nueva están
buscando. A partir de allí estudiamos lo que pueda existir en otros lados,
analizamos todas las ideas y desarrollamos en producto nuevo. En los países con
una gran producción agraria y con una industria en condiciones de realizar
investigaciones, como los Estados Unidos y países de Europa, el desarrollo de
nuevas maquinarias es muy ágil. Los europeos, pro ejemplo fueron los que
iniciaron la siembra neumática.
Conociendo las necesidades de nuestros productores de
girasol, especialmente, de poder contar con una mejor tecnología para su
siembra, y sabiendo que en Europa se estaban utilizando equipos neumáticos para
la siembra, se tomó contacto con técnicos franceses que trabajaban en el país
adaptando sus modelos a las condiciones nuestras.
¿Cómo
recibe el productor las nuevas máquinas?
Muy bien; cuando dispone de poder adquisitivo se vuelca a
las máquinas más modernas, de mejor tecnología. Si analizamos los momentos
actuales vemos que están detenidas las compras y que hay un retroceso en el
equipamiento. Los productores que ya tienen que comprar buscan máquinas de
menor precio sacrificando no sólo la calidad de la máquina sino el acceso a la
tecnología más adelantada. Por ejemplo los productores no están hay dispuestos
a comprar nuestras sembradoras de soja de gran autonomía y alta tecnología y
buscan aquéllas que son más económicas y no tan desarrolladas.
¿Cuál
es la tendencia de los productores ante la opción de comprar grandes o pequeñas
máquinas?
Los productores prefieren las máquinas grandes. Si se
analizase fríamente, en términos económicos, probablemente tendríamos como
resultado que el tamaño de una máquina debería estar relacionado con la
superficie del predio en el cual será utilizada.
Pero lo que el productor está evaluando muy bien es la
oportunidad de trabajar, porque si calcula que le precio puede ararse en diez
días, es mejor hacerlo en cinco días; que para sembrar hay que hacerlo en el
momento óptimo porque ello dará como resultado rendimientos óptimos. Hay datos
concretos para maíz y soja que señalan que a medida que se atrasan los días de
la siembra se reducen mucho los rendimientos de esos productos. Esa es la gran
ventaja de los Estados Unidos en la producción de maíz. Ellos no hacen cosas raras;
producen maíz al mismo nivel con que lo hacemos acá, excepto el uso de
fertilizantes que tiene otra razón de ser porque el suelo se cubre de nieve en
invierno y porque económicamente les conviene fertilizar. Pero
independientemente de ello la tecnología de la siembra del maíz no difiere de
la que cualquier productor argentino sabe hacer aquí. Lo que ocurre es que
cuando se debe sembrar se siembra. En el Estado de Ohio los productores pueden
potencialmente, (no quiere decir que lo hagan pero podrían hacerlo) sembrar
alrededor de 7.000.000 de hectáreas de maíz en diez días. Entonces se evitan
posibilidades de error en el tiempo y rapidez de siembra.
En nuestro caso nos encontramos con dificultades tales como
la falta de disponibilidad de máquinas, tractores y la sequía de enero afecta
la producción de maíz y no llegamos a tener los rendimientos que esperábamos.
Si bien los rendimientos unitarios de maíz y de soja aquí
son buenos, los promedios son bajos, lo que nos está indicando que no todos
hacen las cosas bien. Es un problema de uso de tecnología: el productor sabe
cómo y qué debe hacer pero no está en condiciones de hacerlo económicamente por
falta de rentabilidad.
Los productores incorporan rápidamente la nueva tecnología
cuando están en buenos condiciones económicas. De ahí que las tareas de
extensión no den sus frutos si los productores no pueden acceder a los cambios
tecnológicos sin angustias.
¿Cómo
reacciona la industria ante los cambios económicos inesperados?
La industria surge
los embates de los cambios económicos de una manera muy particular. No hay
desarrollo importantes de maquinarias nuevas; la incertidumbre de concluir un
proyecto y lanzarlo al mercado antes de que se produzca la nueva crisis
desanima a los empresarios y entonces faltan los programas a largo plazo. Ya no
existen. No se puede pensar en programar la producción de los próximos tres
años y entonces hay que adaptarse a los altibajos del mercado.
Para seguir produciendo la fábrica ha encarado la
exportación de maquinarias hacia el Africa (República Centroafricana, Guinea,
Liberia, Sudán) y América Latina (Perú, Ecuador, Venezuela, Uruguay, Chile).
Las exportaciones dependen de la política entre país y país
de persistencia en ese tipo de políticas a veces se producen cambios inesperados
en las reglamentaciones o en el tipo de cambio que alteran o dificultan las
exportaciones.
¿Actualmente
a quien se considera mediano productor?
Productor mediano es aquél que tiene una unidad económica
que antes, por ejemplo, en esta zona del sur de Santa Fe estaba en el orden de 100 a 120 hectáreas y ahora
la unidad económica debe tener no menos de 200 hectáreas, lo que
indica cómo ha bajado la rentabilidad en el campo.
Productor chico es el que posee entre 20 y 200 hectáreas. Muchos
pequeños productores poseen 20, 30 +o 40 hectáreas como
consecuencia de la subdivisión de la tierra por herencia. Estos productores ya
no pueden vivir exclusivamente de lo obtenido por el campo y deben dedicarse,
también a otra actividad. Son muchos los que dan su campo en arriendo o a
medieros.
Los productores medianos aún pueden vivir de la producción
agraria y hay una tendencia en ellos de ampliar su actividad arrendando campos
a los productores chicos, con lo cual mejoran su situación.
Productores grandes, en esta zona es el que tiene más de 500 hectáreas.
¿Cuál
es la situación actual en la región: están desapareciendo los productores
chicos?
Se está notando una tendencia, por parte de los pequeños
productores, al arrendamiento de sus campos o a darlos a productores a medias.
Estos productores ya se han radicado en los pueblos y
ciudades vecinas a sus tierras y en el campo quedaron sus antiguas casas
convertidas en taperas. Ello se debe a la falta de infraestructura en la zona
rural ya que no hay electrificación, no hay caminos vecinales a pesar de que se
cobran impuestos para su mantenimiento, no hay comunicación telefónica y esos
inconvenientes aceleran el éxodo rural.
Algunos, al analizar este problema, consideran que la
ubicación de la familia campesina en las ciudades se debe a que los hijo deben
ir a la escuela, que están más al alcance de las cosas que necesitan, etc. Pero
yo creo que eso no es tan determinante. La gente deja el campo porque allí no
puede disfrutar de las mínimas comodidades que la vida moderna le ofrece. Si no
hay electrificación ni telefonía rural económica para usar los artefactos del
hogar mínimos o para comunicarse rápidamente con quien desee, y si los caminos
no son reparados adecuadamente para movilizarse con seguridad, la familia rural
deja el campo y se radica en la ciudad.
En esta zona no hay contratistas netos, es decir que no son
propietarios, donde sí existen es en la provincia de Buenos Aires.
Los contratistas también pasan pro problemas muy serios
porque para conseguir campos para poder trabajar han pagado precios muy altos y
ahora ante la baja de los precios de los productos se encuentran con
dificultades para poder pagar el alquiler del predio.
El propietario del campo pide un alquiler alto sin realizar
inversiones, pero el contratista debe afrontar todos los gastos de combustible,
semillas, reparaciones y amortizaciones de la maquinaria.
¿La
empresa tiene un departamento de
extensiones agrarias?
Sí, y los antecedentes son antiguos. A mediados de los años
´60 ninguna fabrica tenía departamento de extensión, salvo las fábricas de
tractores como Deutz, por ejemplo, que contaba con un grupo de ingenieros
agrónomos de la máquina, pero no asesoraban a la misma empresa desde el punto
de vista del diseño de los tractores.
En nuestra empresa surge la idea de desarrollar un
departamento de extensiones que asesore al productor sobre el adecuado uso de
nuestras máquinas. Esta práctica de extensión se aplicó también en el Paraguay
cuando por una exportación que realizamos se contrató un servicio de cursos
para el uso de la maquinaria comprada.
Posteriormente fuimos anexando otra serie de actividades más
allá de la extensión hacia los productores, y ahora efectuamos cursos de
capacitación para el personal de la empresa: al cuerpo de vendedores, al personal
técnico mecánico, brindándoles información agronómica para que no sólo hablen
de los “fierros” sino de cómo usarlos y porque. De esa manera hicimos cursos
intensivos sobre fertilizantes, suelos, qué es la conservación, de cómo se usan
los fertilizantes, etc.
Luego incorporamos la publicidad al trabajo de extensión.
Tenemos la idea de que la publicidad no sólo debe servir para la venta del
producto sino, también, para asesorar al productor. Por eso procuramos que
nuestros avisos publicitarios tengan el lenguaje apropiado para el público a
quienes va dirigido dando las razones y las características de la máquina que
le permitan al usuario obtener ventajas con esa máquina.
Hemos elaborados manuales de instrucciones para los usuarios
desde el punto de vista agronómico, la puesta a punto y el aprovechamiento
adecuado de la máquina.
Ahora estamos desarrollando una acción de extensión y
servicio para el usuario y que consiste en la información agronómica, la
prestación de servicio técnico mecánico, la provisión de repuestos a forma
inmediata en época de siembra para evitar demoras en el trabajo del productor.
El departamento de extensión también colabora con el
departamento de ingeniería brindando información para el desarrollo de nuevos
productos sobre dimensiones que debe reunir la máquina, qué uso se le dará y en
que zona deberá trabajar, etc. Esa información en el resultado de
investigaciones de mercado de tipo agronómico. Los ensayos del nuevo producto
también son realizados por este departamento.
¿Es
dinámico el mercado de máquinas agrícolas?
El dinamismo del mercado está relacionado directamente con
las posibilidades económicas de los productores y de la rentabilidad de los
productores agrarios.
El mercado de máquinas agrícolas es dinámico en sí mismo.
Exige cambios constantes porque la vida de un productor en el mercado está en
el orden de los 8 a
10 años y después hay que cambiarlos. Ese avance tecnológico no sabemos hasta
cuándo seguirá porque debemos recordar que en los Estados Unidos, de donde
salen las mayores innovaciones, el mercado de máquinas agrícolas también está
en crisis por problemas de rentabilidad de los productores norteamericanos.
Ricardo Sode
¿Cómo se inició la empresa?
La firma se inició en 1913 con el
nombre de Jorge I. Sode e Hijo. Se
transformó años mas tarde en Sode S. R.
L. y actualmente es una sociedad anónima.
Comenzó como un taller de repuestos para
poder reparar las máquinas cosechadoras importadas. Se hacían, por ejemplo,
unos cojinetes de madera y otras piezas también de madera. Posteriormente fue
agrandándose dentro del mismo rubro hasta llegar a ser lo que es hoy.
¿A qué obedecían los cambios dentro de la empresa?
En estos momentos los cambios responden a una
necesidad del mercado como consecuencia de los avances tecnológicos que se
producen en otras partes del mundo. Eso lleva a la empresa que desea estar a
tono con la época a irse actualizando constantemente. Sus técnicos tienen que
estar al tanto de lo que pasa en otros países y ver que es lo que se puede adaptar
a nuestra manera de trabajar el campo, a la geografía y a la producción.
Esos cambios están estrechamente ligados a
las posibilidades económicas de nuestro país, al deseo de los empresarios de
modernizarse y de aportar algo más al país.
Nosotros hace unos diez años atrás teníamos
como caballito de de batalla a la hileradora. Hoy, por las formas de trabajo,
por lo que se puede cortar la avena, por lo que se puede trabajar el lino, si
bien no han quedado marginados, son cultivos que no tienen la importancia
económica de una década atrás. Entonces la hileradora es un elemento que ha
quedado un poco desplazado en nuestros planes de producción por que son pocas
las zonas que trabajan esos cultivos.
Hace cinco o seis años vino una revolución
tecnológica en el campo como consecuencia de la importación de maquinarias, lo
que nos permitió conocer donde estábamos los productores y los fabricantes
argentinos. Así como se podían apreciar las diferencias entre un automóvil
nacional y otro importado, así se empezaron a notar las diferencias entre una
máquina agrícola nacional y otra importada.
¿Ustedes tienen un departamento de investigación tecnológica o tan sólo
adaptan la tecnología ya experimentada en otros países?
Una fábrica como la nuestra no esta en
condiciones de desarrollar totalmente una máquina agrícola, es prácticamente
imposible. Y es imposible porque uno se pasa desarrollando una máquina uno,
dos, tres o cuatro años y cuando esa máquina está lista para entrar en el
mercado perdió vigencia o el cultivo para el que se necesitaba dejó de
producirse en la escala en que se lo venía produciendo.
No se desarrolla una máquina totalmente
nueva, si no que nuestro departamento técnico adapta una máquina extranjera a
nuestras necesidades. Por ejemplo a nosotros nos pasó con una emparvadora de
forraje construida de acuerdo con una tecnología importada. Se estudió la
posibilidad de adaptarla para el emparvado de maní. Luego de varias
experiencias en la época de cosecha obtuvimos la máquina ideal para el emparvado de maní, que
resultó ser una máquina mucho más grande que la original pero que cumplía
perfectamente con su cometido. Ese desarrollo nos llevo dos años de pruebas.
Cuando la máquina estuvo diez puntos, no pudimos fabricarla en serie porque el
maní no valía nada.
Entonces lo que tenemos que hacer es comprar
la licencia de una máquina ya experimentada en otro país y adaptarla a nuestro
medio.
¿Entonces desarrollar tecnología propia resulta imposible en el país? O
por lo menos es bastante difícil.
No es que resulte imposible si no que se
debería montar, como en el caso nuestro, un departamento independiente , con
fondos propios para poder desarrollar ese elemento y ese costo de
investigación, que es muy difícil poderlo
amortizar por el reducido número de máquinas que se venden. Eso ocurre porque
las empresas venimos trabajando por detrás de los requerimientos del agro,
porque tenemos los grandes baches, los grandes parates que se producen año a
año, que nos hacen muy difícil poder remontar la situación y tener un stock por
lo que pudiera ocurrir.
La demanda en este año ha sido ínfima,
mientras que hace dos años atrás cualquier fábrica no daba abasto con su
producción para atender los pedidos, especialmente los vibrocultivadores.
Nosotros fuimos buscando siempre desarrollar
nuevas máquinas o mejorar las que teníamos, como pasó con la hileradora que le
comentaba antes, pero al cambiarse el ritmo de trabajo e incluso los elementos
de labranza siembra o cosecha, los modelos que se fabricaban hay que dejarlos
por otros nuevos. Hace unos años, cundo apareció el vibrocultivador estábamos
nosotros y otra firma solamente en el mercado, pero al año siguiente había mas
de 30 o 35 fabricas haciendo esa máquina, de las cuales en la actualidad quedan
tres o cuatro haciendo ese elemento. Muchas veces se dan modas y todos quieren
estar presentes.
¿Cuál es la actitud del agricultor frente a los ofrecimientos que hacen
los fabricantes de maquinarias agrícolas?
El agricultor, en la medida que puede, se
interesa por incorporar nuevas máquinas a su explotación, ya sea para
fertilizar, sembrar, cosechar, etc. Lo que pasa es que actualmente no están
dadas las condiciones para que el productor pueda invertir o le resulte
rentable efectuar esa inversión. Es lo mismo que nos ocurre a los industriales,
que siempre queremos tener máquinas nuevas, automáticas, de alta tecnología,
pero lo que pasa es que ante la falta de rentabilidad no podemos realizar las
inversiones que deseamos.
¿En la zona de Tres Arroyos, cómo responde el productor cuando se le
ofrecen nuevas máquinas?
Esta zona ha tenido una muy buena respuesta
porque es una zona de mucho potencial económico, se trabaja a conciencia y
aquel productor que realmente lleva los números de su explotación como debe, es
el que enseguida se va a volcar a la nueva tecnología ¿Por qué? Y, porque sabe
que le va a rendir en proporción a la inversión que está haciendo. Pero también
eso es contraproducente porque así como es el primero que invierte y esta bien
equipado, en un momento de crisis como el que estamos viviendo, es el productor
que también deja de comprar nuevas máquinas porque puede seguir produciendo
igual con los equipos que tiene sin estar modernizado.
El productor que siempre se manejó detrás de
los otros, no puede ponerse a tono con las máquinas modernas porque la
distancia y los costos que lo separan del resto son muy grandes.
Una ventaja que tienen los productores de
esta zona es su organización en los grupos CREA y en los grupos de las
cooperativas. En esos grupos se hace mucho por el campo en cuanto a adquirir
conocimientos. Eso les permite apreciar mejor las innovaciones que siempre se
introducen en las máquinas.
Nosotros fabricamos una arrolladora de
forraje que este año tiene incorporadas unas mejoras, es una máquina que tiene
gran aceptación en zonas que habitualmente no atendemos, mientras que aquí, en
Tres Arroyos no se han colocado por la falta de explotaciones ganaderas.
¿Realizan exportaciones?
Si, dado que el mercado interno está
deprimido hemos hecho tratativas con distintos países de América Latina. Hemos
exportado varias máquinas pero hay que tener cuidado con las fluctuaciones
cambiarias y con la presencia de los fabricantes brasileños que están firmemente
asentados en el mercado latinoamericano.
¿Es grande la brecha tecnológica entre
los productos extranjeros y los qué se fabrican aquí?
Sí, la brecha tecnológica es muy grande, a
pesar de que procuramos estar actualizados, pero esa brecha es importante, y si
no adoptamos esa tecnología nos quedamos atrás. Por eso, también se hace
difícil desarrollar productos originales en la Argentina porque cuando
los europeos exponen una máquina nueva, ya están terminando los nuevos
prototipos.
Además, la industria de máquinas agrícolas
esta íntimamente ligada a la suerte de la producción agropecuaria y los
altibajos que se presentan en la rentabilidad de los productores se reflejan de
inmediato en el mercado de máquinas. Por eso nos resulta difícil proyectar con
certeza nuestra producción y procuramos no tener stocks significativos y más bien trabajamos sobre
pedidos.
Hugo José Fernández – Metfer-
¿En qué año se inició la empresa?
Metfer comenzó sus actividades hace tres
años, pero somos continuadores de otra empresa que se llamaba “El Triángulo”,
que se dedicaba a otros implementos agrícolas. La nueva firma fabrica las
fertilizadoras que llevan su nombre.
¿Por qué se dedicó a la fabricación de máquinas agrícolas?
Porque siempre fui metalúrgico, yo era
tornero y el 2 de septiembre de 1962 empecé con otra gente a fabricar las
primeras piezas para sinfines y otras maquinarias chicas para el campo.
¿Cómo ve la actividad del sector en estos casi veinticinco años?
Estos años fueron de mucha dureza y mucho
sacrificio, pero una constante es que el uso del crédito aquí es un arma de
doble filo ya que si tienen muchas deudas, al disminuir la demanda por parte
del productor, nos resulta imposible continuar con la fábrica. Por suerte yo he
actuado con prudencia y no tengo mayores dificultades.
¿Ustedes piensan en realizar exportaciones?
No, verdaderamente no pensamos en buscar
mercados porque creemos que no están dadas las condiciones administrativas por
parte del gobierno para poder encarar exportaciones. Son muchos los trámites y
las demoras. Lo que sí pensamos es, junto con otra firma, abrir una fábrica en
Brasil, donde se cuenta con un mercado en crecimiento constante y con una gran
posibilidad para producir sin trabas burocráticas, a pesar de varias
imposiciones de carácter laboral y social.
¿Cuántos empleados y qué dimensión tendrán esa fábrica?
Será en principio una fábrica chica, para tan
sólo 200 empleados.
¿Cuántos empleados tienen en esta fábrica?
Aquí tenemos 12 empleados. El año pasado
teníamos 25 ó 30 personas con turnos de 10 horas diarias.
¿El traslado de la fábrica será total?
No, esta planta yo no la cierro porque acá yo
tengo mi corazón, por el esfuerzo realizado y por la marca que se ha impuesto
en el mercado.
Tello Russo-Silos Machado
El sistema de almacenamiento de granos ha cambiado notablemente. Es por
eso que deseamos saber cómo ha sido esa evolución desde su perspectiva de
fabricante de silos.
El problema es bastante conocido, pero puede
recordarle que Tres Arroyos fue la cuna de la fabricación de silos en serie. Si
bien ya había silos de metal, de madera,
de ladrillo, de hormigón, todos esos se hacían en forma individual.
La fabricación en serie, para abaratar el
precio y llegar con facilidad al productor se impuso desde Tres Arroyos con los
silos metálicos allá por el año 1954. La transformación dio lugar a un gran
ahorro entre el acopio de los granos embolsados al sistema a granel tanto por la
economía en bolsas y en mano de obra.
Usted menciona los silos de madera y los de ladrillo ¿Qué referencia
puede hacer sobre ellos?
Bueno, los primeros silos que se construyeron
en el país fueron de hormigón. Luego los metálicos. Pero entre esos dos tipos
hubo empresas que construyeron silos de madera o de ladrillos y hasta de adobe,
como en un establecimiento cercano.
Esos silos tenían una mecanización muy
simple, adaptándose los acarreadores de las trilladoras. Pero los de hormigón y
los metálicos ya incorpora la noria de cangilones para el llenado de los tubos.
¿Ustedes se iniciaron con la fabricación de
silos?
No, en el origen de la empresa fabricábamos
elementos de transporte: acoplados, semirremolques, tanques de transporte de
combustibles.
Cuando en ese rubro se va reduciendo la
actividad, se decide incorporar otra línea de producción. Es así que se decide
hacer un viaje a Norteamérica para estudiar el mercado de silos y poder
incorporar las novedades que permitiesen abaratar los costos, porque allá esta
muy difundido el silo de Chacra.
Es así que se conoce el sinfín, que es como
una hélice que va arrastrando los granos por un tubo hasta la entrada del silo.
Ese mismo que se usa, también, para sacar la mercadería almacenada.
¿Ustedes comenzaron a fabricar para la
chacra o para las cooperativas y acopiadoras?
Nosotros comenzamos a producir silos de
chacra. En esa época no había chapas galvanizadas adaptables al silo, entonces
usábamos chapa negra pintada. El primer silo, que saca Eima a la venta estaba construido con chapas de 1,20 x 2,40 metros y esa
medida se va transformando hasta llegar a la medida Standard actual que es de 1
x 2 metros.
Debido a la gran demanda de silos que por
entonces teníamos, las empresas que galvanizaban se deciden a procesar las
chapas que nosotros usábamos de 1 x 2 metros. Eso fue por 1956, y así se inició en
el país el galvanizado de chapas de mayor espesor y en medidas más grandes que
las habituales, destinadas a la construcción de techos. Inclusive nosotros
construimos silos con chapas de aluminio, cuatro de los cuales aún quedan en
Tres Arroyos en la estación del ferrocarril.
¿Por qué no se usa el aluminio en la
construcción de silos?
Porque había problemas en el estampado de la
chapa y en el plegado. Sabía sufrir un poco de deformación y fisuras, razones
por las cuales desistimos de usar ese material.
¿Los productores compran silos para sus
chacras?
Si, pero al principio tuvo sus inconvenientes
la colocación de silos en chacras por temor de los agricultores a la humedad.
Pero a medida que se fue avanzando en el desarrollo tecnológico se solucionó el
problema de la humedad y de la aireación de la mercadería almacenada, por medio
de ventiladores y otros recursos, como la secadora, que permiten el
mantenimiento de los granos sin problema.
No obstante, luego de que algunos productores
decididos dieron el ejemplo instalando silos en sus campos, los pedidos
empezaron a saturar la capacidad de la fábrica. Los camiones para llevarse los
silos hacían cola y muchas veces entregábamos las chapas con la pintura
chorreando.
¿En qué época fue eso?
En 1954 empezamos esa línea de producción
hasta 1956 cuando incorporamos la chapa galvanizada.
En aquel tiempo se fue dejando totalmente la
bolsa por el sistema a granel. En ese cambio ayudó mucho la difusión de
estadísticas elaboradas por el gobierno sobre el ahorro que significaba
almacenar a granel. En esas estadísticas se mostraba cuanto costaba la bolsa,
cuanto el hilo, cuanto la cosida, cuanto la mano de obra, cuanto la pérdida de
bolsas, etc. Esas cifras se comparaban con los costos de almacenaje a granel y
se veía que el ahorro era aproximadamente de un 35 por ciento. Eso ayudó mucho
para que los productores se decidiesen a construir sus propios silos de chacra.
Después se presentó un cambio en el sistema
de transporte, que también se hacía a granel, lo que insumía menos tiempo tanto
en la carga como en la descarga del camión, especialmente en la descarga a
puerto.
El auge de nuestra empresa, que no podía dar
abasto con los pedidos motivó a otras empresas a incorporar la construcción de
silos, fue así que se difundió el sistema por todo el país.
¿Con respecto a la conservación ge
granos, los primero silos ya se hacían con algún sistema de aireación o secado?
Sí, había secadoras, rudimentarias si se las
compara con las actuales que están controladas electrónicamente.
También la aireación se conocía y nosotros la
incorporamos pero por la gran demanda de silos no tuvimos tiempo para efectuar
los estudios técnicos sobre esa materia como lo veníamos haciendo para la
construcción de los silos y su mecanización consistente en norias, sinfines,
cintas, etc.
Otras empresas se dedicaron a la parte del
secado y fueron perfeccionando el sistema de trabajo de las secadoras hasta
llegar a la actualidad en que estas máquinas trabajan automáticamente,
controlando la temperatura y la humedad de la mercadería, tanto cuando ingresa
como cuando está almacenada.
¿La técnica de la dieratación, es decir
el travasamiento de la mercadería almacenada en un tubo a otro, se práctica?
Sí, es lo que llamamos un trasile. En la
mayoría de las plantas se procura tener un tubo vacío para ese trabajo. Si bien
en la época de cosecha el productor ocupa toda su planta, luego trata de dejar
un tubo vacío para poder trasilar en caso de una emergencia por humedad,
temperatura, un poco de infección o de insectos. En el trasile el productor
ventila la mercadería y la trata para dejarla nuevamente en condiciones.
¿El productor continúa comprando silos?
Bueno, la situación económica no se lo
permite a muchos, pero el afán de reservar su producción para venderla en el
momento de mejor precio siempre esta presente en el productor. Pero a veces el
mercado de granos se presenta en baja, la tendencia es la baja del precio y
entonces el productor vende rápido y no guarda los granos.
¿No le resulta más económico al
productor entregar a la cooperativa su producción para qué le realice los
trabajos de cuidado de la mercadería en vez de instalar en su chacra un
complejo sistema de silos, secadoras, aireación?
El aspecto económico de cuánto le puede
convenir al productor enviar su mercadería a la cooperativa o al acopiador no
lo sé. En esta zona creo que al productor le conviene tener su silo para el
trigo, no tanto para el maíz o el girasol, que son granos que necesitan mayor
cuidado en el control de humedad, temperatura, insectos, etc. que en el caso
del trigo. El maíz y el girasol si le puede convenir entregarlo a la
cooperativa para su almacenamiento o vendérselo directamente al acopiador.
Ahora casi podría afirmarle que en el caso de
los productores grandes, de 1000, 1500 y 2000 hectáreas, de
trigo o de girasol, les conviene tener sus propios equipos de silos, sacado,
etc.
¿Ustedes, a quienes les venden?
A todos en general: a productores, a
acopiadores, a cooperativas. A estos dos últimos constantemente les vendemos
silos para ampliar sus plantas.
¿Ustedes son continuadores de la firma Eima,
no es cierto?
Si, Eima
fue agonizando desde el 79, año en el que se vendió luego de entrar en quiebra.
Su desaparición se debió a la época de crisis, de poca demanda, de altos
intereses e indexaciones de los créditos que se habían tomado. No pudo afrontar
esa situación y quebró.
Los integrantes de nuestra firma somos todos
ex técnicos de Eima y por eso
continuamos fabricando silos.
¿Cuál es el panorama actual?
Bueno, andamos tirando.
¿Este año es peor qué el anterior?
No, yo diría que un poco mejor que el año anterior,
pero para nosotros el año nunca es parejo porque siempre dependemos de la
decisión del productor de sembrar más o menos cantidad de hectáreas, o si las
lluvias llegan en fecha o no. Eso nos hace demorar la puesta en marcha de la
fabricación.
Testimonios de productores
Cooperativa Defensa de Agricultores
Ltda. de Chacabuco
Villafañe, Gregorio
¿Cuál es el origen étnico de los pobladores del partido de Chacabuco y
cómo es la división geográfica del mismo?
El origen étnico de la población de las zonas
rurales de Chacabuco era fundamentalmente italiano. Luego le seguían los
españoles, alguna colonia de franceses y una importante inmigración irlandesa
que se asentó en las colonias de San Patricio, Rawson y Castilla. También hubo
asentamientos de sirio-libaneses y por el lado de Salto y Rojas se encuentran
pobladores venidos de Yugoeslavia, Checoslovaquia y de Austria.
En cuanto a la división geográfica del
partido, puedo señalarle que la ciudad de Chacabuco tiene alrededor una zona de
quinta con fracciones de 5
hectáreas que alcanza hasta una legua desde la planta
urbana. Luego viene otro anillo continuo
que es la zona de chacras, estas con una superficie de 10 hectáreas cada una
y de una legua de profundidad.
Esta división fue realizada con el fin de
originar un trabajo agrícola in tensito, fundamentalmente para la provisión de
alimentos frescos. Pero esa planificación se vio trabada por la acción de los
mercados porque los que se dedicaron al trabajo de quintas y chacras no
encontraron un mercado fluido en Chacabuco y menos en otros grandes centros
urbanos, a los que se les hacía difícil acceder. Así que esos ideales de
organización pensados hace mucho tiempo y con visión de futuro atrás se vieron
truncados en su desarrollo.
Al comercio de alimentos frescos le resultó
mejor traer los productos desde Buenos Aires porque encontraba en la gran
concentración, no solo precio si no también variedad. Yo he hecho, en algún
momento, explotación de quinta, y cuando
vine a vender los productos a Chacabuco me volví con la camioneta llena porque
no alcanzaba a cubrir los costos con lo que me querían pagar. Esa situación
desalentó mucho a los productores y por eso la gente que vivía en las chacras se
encontró con que su campo no les permitía vivir.
¿Qué hizo la gente entonces?
Bueno, algunos se quedaron haciendo pequeñas
producciones, otros vendieron y eso fue haciendo que los predios se fuesen
agrandando y entonces sí les daba algo de utilidad, y otros, en fin, vendieron
la capa fértil de sus lotes a los hornos de ladrillo.
Con esa actitud muchos hipotecaron no sólo el
propio futuro si no el del país, porque luego de sacar la capa fértil, que es
la tierra negra que se usa para hacer ladrillos, ese campo no se recompone más.
Pero de esa manera sacaban en un año lo que no hubieran sacado en diez
trabajando como agricultores.
Usted sabe que también en las zonas de quintas de La Plata, de Brandsen, de
Fuentes, en Santa Fe y en muchas otras zonas los productores fruti-hortícolas y
tamberos han vendido grandes parcelas de tierra fértil a los hornos de ladrillo
debido a lo redituable que les resultaba esa venta frente a la escasa renta de
la explotación agrícola ¿Eso también se da debido a la presencia del minifundio
que hoy hace cada vez menos rentable la producción agrícola?
Aquí esa situación se ha agravado mucho más
porque a algún gobierno municipal se le ocurrió extender el campo, mas allá de
esa zona de quintas y de chacras, la explotación de los hornos de ladrillo, de
modo que de esa manera se esta quemando tierra productiva.
¿Cómo era la producción agropecuaria de hace cincuenta años atrás?
En su mayoría eran explotaciones mixtas. En
las grandes estancias predominaba la producción de ganado bovino y algo de
porcino. En la zona de Castilla, San Patricio y Rawson había producción de
lanares y ahora quedan muy pocos a partir de la depresión de precios de hace
mas de diez años, razón por la cual, al no ser esta zona muy propicia por su clima
a la producción de ovinos, se los ha ido liquidando paulatinamente.
También había tambos en la zona en la que
predominaba la colonización irlandesa. También los tambos fueron suprimidos
debido al largo período de precios deprimidos para el sector y por eso se
destinaron los campos a la agricultura. Ahora que el precio de la leche está
bastante bien, los que vendieron sus planteles están bastante mal porque los
cereales están en baja.
¿El cambio en la producción de granos a que se debió?
Aquí empezó a sembrarse trigo
fundamentalmente como primera explotación, debido al conocimiento que sobre ese
producto tenían los colonos que se iban asentando en el partido.
Luego, en importancia, le seguía el lino, mas
tarde comenzó a plantarse maíz, cuyo trabajo, como usted sabe, era manual y
sumamente penoso.
Mas tarde se fueron incorporando otros tipos
de cultivo como el girasol, porque tenía precios de mercado muy compensatorios,
y ya en los últimos años se está produciendo soja. Todos estos cambios se presentan impulsados
por los precios del mercado, es decir que se siembra lo que se piensa que va a
dejar una ganancia un poco mayor.
Con respecto a la soja, ¿Se hace soja de primera o de segunda?
Se hacen las dos explotaciones, pero la que
entraña menos riesgo es la soja de primera, inclusive para semillero.
Según venimos viendo los cambios de producción son impulsados por los
precios del mercado ¿Nunca los productores siembran algún cereal oleaginoso
porqué se tenga conocimiento de una necesidad específica en algún país
importador?
Sí, muchas veces se instó, desde las esferas
oficiales, a que se sembrara trigo porque nos decían que había excelentes
posibilidades de colocación en el exterior. Luego, al momento de cosechar, esas
posibilidades no existían y tuvimos que vender regalada la producción. Esos son
los sinsabores que les quedan a los productores agrarios que reiteradamente se
ven sorprendidos en su buena fe.
¿Es decir qué no puede realizarse alguna planificación de producción
siguiendo las tendencias y estadísticas de los mercados?
Lamentablemente el productor no puede
planificar lo que va a hacer. Esto es como si jugáramos a la ruleta rusa. Por
ejemplo, ahora el precio del trigo esta deprimido internacionalmente, pero así
y todo tal vez sea el cultivo que menos le cuesta al agricultor, porque no
tiene gastos muy elevados comparado con otros cultivos, como la soja, que
necesita mucha inversión de capital, y el maíz, cuyos costos no son tan altos
como en el caso de la soja, pero superan mucho los costos del trigo.
¿En qué nivel de rendimiento están los suelos? ¿La utilización de
fertilizantes ha sido importante en le región?
Los suelos están desgastados por el
tratamiento que recibieron i reciben. En cuanto al uso de fertilizantes, fue
positivo en lo que hace a los aspectos técnicos, no así en los aspectos
económicos, especialmente en los últimos dos años.
Al sembrar con fertilizantes los rendimientos
son mucho más altos, pero ante una falta en la cosecha como ocurrió el año
pasado con el trigo, los que fertilizamos nos encontramos con un endeudamiento
tremendo debido a los altos costos de implantación con fertilizante.
De
cualquier manera, como los campos están muy degradados por la agricultura
permanente en unos casos y por el trato esquilmante dado a los suelos que
genero erosión hídrica de las lomas a los bajos.
¿Cómo ha ido evolucionando el nivel de educación en los últimos
cincuenta años?
Las escuelas rurales, a pesar de los
edificios nuevos que se han construido, han ido languideciendo como
consecuencia del traslado de las familias rurales hacia las ciudades. Entonces
se tuvieron que hacer más escuelas urbanas que rurales para dar cabida a la
mayor cantidad de niños en los pueblos.
Ese fenómeno que se da en todo el mundo tiene
su explicación por el advenimiento de mejores medios de locomoción
(automóviles, camionetas, motos) que tiene el productor desde hace veinte
veinticinco años a esta parte, porque antes los vehículos del campo eran todos
de tracción a sangre. También la existencia de caminos pavimentados y la
aparición de las moto-niveladoras, que hace cincuenta años atrás no existían,
que permiten conservar mejor los caminos vecinales de tierra, hacen que los
productores se trasladen a las ciudades.
¿Cómo se cuidaban los caminos antes de la niveladora?
Bueno, era todo trabajo a fuerza de músculos,
a pala de buey, o con las modestas “Championcitas”, muchas veces tiradas, las
máquinas, por tracción a sangre. Eso contribuía a que los caminos, no solo los
vecinales si no las rutas nacionales y provinciales que eran de tierra,
estuviesen siempre en mal estado. Contribuía al mal estado de los vehículos que
tenían llantas de hierro, que andaban zigzagueando y profundizaban la huella,
más aun que la llanta de goma de los vehículos actuales.
Debido a esa mejora en los medios de
transporte y en los caminos, los chacareros se fueron radicando en los pueblos.
Además, si en el pueblo construía una casa, el valor de la misma aumentaba, se
actualizaba o por lo menos no iba a valer nunca menos que el costo de
construcción. Si usted construye una casa en el campo, y vende el campo, lo que
le van a pagar es el valor de la tierra, y no importa que tenga una magnífica
casa de familia.
El traslado de la familia a la ciudad trajo
aparejado un cambio de vida para los productores. Primero, los hijos se educan
mejor en las escuelas de la ciudad, porque en la escuela rural, a pesar del
empeño y el cariño de los maestros rurales, al tener que atender distintos
niveles a la vez, la educación es menos profunda que la que se puede lograr en
una escuela urbana, donde hay un maestro para cada grado.
La vida en la ciudad le permite a los jóvenes
seguir estudiando en las escuelas secundarias, sean estas de carácter técnico,
comerciales, agrarias, etc.
El otro cambio está dado en la propia
conducta del productor, porque no es lo mismo atender un campo viviendo en el
que viviendo en la ciudad. Uno tiene que ir todos los días para ver que esta
pasando, eso si no llueve, porque entonces esta el problema de los caminos de
tierra que dificultan el acceso. Y si usted accede lo hace con mayores costos,
por el desgaste del vehículo. Por otra parte, no tiene la continuidad total del
trabajo.
Un tercer problema, que deriva del anterior, es
que nuestras explotaciones no están tan cuidadas como antes a pesar de la
incorporación beneficiosa de la mecanización, con tractores, con tractores más
rápidos, más potentes, lo mismo que las máquinas para las distintas labores.
Eso ha incidido en un cambio en la estructura mental del productor.
Un cuarto problema, que es grave, es el
desapego de los hijos a las tareas rurales. Muchos continúan con las
explotaciones de sus padres, pero muchos mas se volcaros a otras actividades
por no vislumbrar un buen futuro trabajando en el campo. Por eso pienso que se
les puede criticar a los jóvenes que dejan de ser agricultores para
profesionalizarse o que encontraron trabajos rentables en las ciudades cuando
el trabajo cuando el trabajo en el campo es cada vez menos rentable.
¿La gente joven, cuando llega a los 18, 20 años tiene posibilidades
inmediatas de ubicación laboral?
Sin profesionalización no es fácil. Hay pocos
lugares de trabajo, como consecuencia de la grave situación económica que
atraviesa el país.
¿Hace 30, 40 años atrás, había más posibilidades para los jóvenes?
Si, yo creo que hubo un proceso en todos
estos años que todavía no lo tenemos en cuenta. Primero, había mucha menor
cantidad de habitantes en el país; el costo de vida era mucho menor y del
trabajo del padre de familia podía sobrevivir el resto de la familia con
mayores o menores posibilidades, según los ingresos, o según las capacidades
individuales para la producción. Todo estaba más armónicamente armado porque si
bien había menor cantidad de fábricas, los requerimientos de personal eran
acordes con el ofrecimiento de la mano de obra.
Ahora, con los progresos en la cultura, la
gente se ha profesionalizado en mayores cantidades y entonces no encuentran
colocación en una ciudad que, si bien creció y se tecnificó, no lo ha hecho en
la misma proporción de la oferta y la mano de obra.
Es decir que no se creció económicamente.
Claro, y eso trajo, como consecuencia, el
éxodo de una gran masa de población hacia los grandes centros urbanos como
Buenos Aires, el Gran Buenos Aires, Córdoba, Rosario, etcétera.
Lo que usted relata confirma algunas apreciaciones que tenemos acerca de
la relación inmediata que debe existir entre capacitación profesional y
crecimiento económico.
En numerosos viajes por el
interior del país, hablando con gente perteneciente a diferentes actividades
económicas o sociales sobre el tema de la educación y la salida laboral de los
jóvenes egresados, la constante es que aquellos estudiantes recibidos de peritos
mercantiles, técnicos mecánicos, o electricistas etc. lo mismo que los
egresados de las escuelas aerotécnicas, no encuentran ubicación en las pocas
fábricas, comercios y explotaciones agropecuarias de la zona. Entonces se ven
forzados a emigrar a ciudades más grandes para trabajar o seguir alguna carrera
universitaria con la esperanza de poder ejercer su profesión.
La falta de crecimiento industrial en los pueblos, sobre todo de una
cierta diversificación de ramas de producción y la existencia de muchos
colegios secundarios fomentan el éxodo de los pobladores al interior. La solución, indudablemente, no pasa por el
cierre de los establecimientos educacionales, si no por la apertura de nuevas
fábricas que ofrezcan puestos de trabajo en las ciudades del interior.
Exactamente, y otro factor de retención de la
gente en sus lugares de nacimiento sería que las actividades rentables fuesen
rentables. Entonces el... muchacho se quedaría a trabajar en las chacras y
podría incorporar a la explotación los conocimientos adquiridos en los colegios
secundarios, ya sea como peritos mercantiles, agrónomos, o técnicos.
Lamentablemente es muy poco lo que podemos
ofrecer a nuestros hijos, porque nosotros ya estamos cansados de seguir
luchando y el panorama que se vislumbra, no solo visto por nosotros si no por
ellos mismos, no es optimista.
A la falta de rentabilidad y al esfuerzo que
se realiza en las tareas cotidianas se debe sumar como desalentador el consenso
que tiene la mayoría de la población del productor, consenso que es negativo
por preconceptos acerca de la oligarquía vacuna y otros slogans que todos
repiten sin discriminar a unos y a otros.
Además, estos problemas se van agravando por
la carencia de un esquema de tipo nacional. No sabemos, en definitiva, que es
lo que queremos ni como lo queremos hacer. En eso ha jugado un grave papel la
el endeudamiento externo que se hizo no para radicar bienes de capital si no
para importar bienes suntuarios por excelencia y para jugar a una loca ruleta financiera. Eso
incide y seguirá incidiendo gravemente en nuestro desarrollo.
¿Qué cultos religiosos se practican en el partido de Chacabuco?
Fundamentalmente el culto católico. Hay
también dos fuertes congregaciones protestantes: los anglicanos y los evangelistas.
También han aparecido los testigos de Jehová,
algunos mormones, pero no hay un mayor desarrollo en estos cultos.
¿Cómo se divertía la población hace cuarenta años atrás?
Había bailes fijos, organizados por las
distintas colectividades y cuando se celebraban las fechas patrias o se realizaba la cosecha.
Eso después fue cambiando, y no solo se
hacían bailes en esas oportunidades, si no los fines de semana.
También había dos cines que siguen
funcionando y también hay conjuntos de teatro y esas manifestaciones eran
impulsadas por los clubes italiano y español, donde funcionaban los cines.
¿Cómo es la asistencia médica en la región?
Cada colectividad tenía organizada su mutual
que prestaba servicios médicos aceptables y siguen funcionando.
Dentro del campo de la salud podemos
mencionar al hospital municipal recientemente inaugurado, y dotado con los más
modernos elementos tecnológicos para la medicina.
También dentro del sistema de medicina social
hay que mencionar a una entidad cooperativa organizada por cooperativas
agrarias y productores para recibir la correspondiente atención médica en
cualquier parte del país.
Volviendo al capo económico ¿Cuál fue la actitud del productor frente a
los cambios tecnológicos?
El productor tuvo una respuesta rápida y
procuró tecnificarse lo más posible de acuerdo a sus capacidades económicas. Es
así que resulta fácil encontrar en cada explotación un importante parque de
máquinas agrícolas. Esto se dio con más intensidad durante un período en que el
crédito era accesible.
El crédito en primer lugar estaba destinado a
la compra de campos arrendados por los mismos productores. Se dio así un gran
proceso de transformación rural. El colono trabajaba como arrendatario parcelas
de grandes estancias que se fueron subdividiendo de acuerdo a un proceso de
colonización. Mediante los créditos que otorgaban los bancos con plazos de 15 a 33 años, con muy bajos
intereses porque eran créditos de fomento. Ese proceso se cumplió entre las
décadas del 40 y del 60.
También no hay que olvidar que las grandes
extensiones se fueron subdividiendo por la ley de herencia y porque a algunos
latifundistas les convino más vender sus tierras y manejar el dinero que ellas
les dejaban para dedicarlos a otras actividades, especialmente en el ramo
financiero.
Cuando el arrendatario se vio propietario del
campo, se dedicó a la tecnología para mejorar la producción y pagar los
créditos con los cuales compró su maquinaria agrícola.
El productor interpreto bien su función, que
es la de producir mas eficientemente más cantidades y de mejor calidad. Pero en
los últimos tiempos, las sucesivas bajas de los precios han hecho parar el
proceso de cambio de las máquinas, las que se están poniendo cada vez más
perdiéndose la oportunidad no sólo de cambiarlas si no de repararlas. Los que
nos hemos preocupado y esforzado para cambiar las herramientas nos encontramos
ahora con las deudas y con pocas posibilidades de pagarlas con los precios de
la producción. Si hubiera dejado las máquinas viejas y esa plata la hubiese
colocado en el circuito financiero hoy
no tendría deudas y estaría gozando de importantes ganancias. Pero claro, me
repugnaba eso. Además, me parecía que era un contrasentido una acción así, que
no tenía sentido nacional, y bueno, ahora estoy pagando las consecuencias. Y lo
que me pasa a mi es lo que le esta pasando a muchos.
En cuanto a los medios de transporte ¿Cómo analiza usted la
transformación qué hubo en este servicio?
En lo que se refiere al ferrocarril, ha
declinado mucho su servicio. La cooperativa no organiza operativos de carga a
pesar de estar en condiciones de cargar los volúmenes estipulados por el
ferrocarril, que creo que son de 1500 toneladas en cada uno de ellos cada 24
horas, pero nos encontramos con que no hay trenes, a pesar de disponer de
desvío propio.
Desde que empezó a declinar el ferrocarril y
a mejorarse las redes camineras Chacabuco se transformo en un nudo vial porque
desde aquél se puede ir a cualquier localidad. Entonces la falta de
ferrocarril, que es el transporte más barato, se ha suplido por el camión, que
es mas práctico porque en muchos casos se carga en la chacra y se descarga en
los puertos o en las fábricas, según donde haya realizado la operación la
cooperativa.
En cuanto al transporte de pasajeros,
Chacabuco está atendido por diversas líneas de colectivos de larga distancia y
por otras empresas interzonales.
¿La aparición de la radio, del teléfono, de la televisión, ha
transformado mucho la vida de la gente del campo?
La información aquí se inició con el acceso a
la radio; luego por supuesto, un impacto mayor se produjo con la televisión y
con el teléfono. El teléfono, si bien es cierto que estaba implantado en
algunos centros urbanos desde hacía mucho tiempo y en algunos establecimientos
rurales de mucha envergadura, atendido por los mismos establecimientos, el
servicio urbano estaba en manos de empresas privadas.
El advenimiento de la telefonía rural
permitió un gran incremento de las comunicaciones y de la recepción de informaciones no solo familiares si no de
tipo económico. La telefonía rural se ha popularizado bastante y eso trajo un
mayor intercambio cultural, y esta a cargo de una empresa privada que lo
comunica con cualquier parte del país o del mundo mediante un sistema que
asegura la privacidad de las comunicaciones.
¿La cooperativa ha instalado equipos electrónicos de computación?
Sí, la cooperativa fue haciendo
paulatinamente un vuelco de su contabilidad hacia el sistema de computación de
datos. Con eso se agilizó la información y se presta un servicio mejor al
asociado.
¿El productor recurre a la cooperativa para hacer un análisis de su
explotación, de lo que conviene producir, etc.?
Los productores interesados en ese tipo de
análisis no vienen a la cooperativa por que por ahora no prestamos ese
servicio, pero recurre a estudios contables privados que sí hacen este tipo de
investigación.
¿Qué opinión le merece el proyectado impuesto a la tierra libre de
mejoras?
Este impuesto, si se implanta como lo propone
el movimiento cooperativo agrario es una verdadera solución para los
productores. En primer lugar porque el espíritu que prima es que paguemos
todos. De esa manera el estado se asegura ingresos constantes y conocidos para
poder mantener su propia estructura administrativa.
Un impuesto así permitiría, también, una
menor evasión porque se basa en los datos del Registro de la Propiedad. Y otro
factor positivo sería la simplificación de su liquidación evitándose la
superposición de impuestos nacionales, provinciales y municipales y una misma
cosa muchas veces se encuentra gravada tres veces. Además se evitarían los
impuestos indirectos como las retenciones, aranceles de importación etc.
¿Hay desarrollo agroindustrial en Chacabuco?
Sí, hay varios molinos, empresas fideeras,
frigorífico de chacinados, etc. También hay industrias metalúrgicas, del
cemento, carpinterías metálicas y otras más, entre las que se debe contar a la
cooperativa eléctrica que impulsa la construcción de pavimentos, obras
sanitarias, la electrificación rural…
¿Cuándo comienza la electrificación rural?
Aquí en Chacabuco comienza alrededor de 1965
y se encuentra muy extendida la red en la actualidad.
¿Qué vida se desarrolla en los pequeños pueblos de los alrededores?
Son centros de acopio y se han desarrollado
algunas industrias vinculadas al agro, como cremerías. Esos pueblos se fueron
cerrando al lado de las vías del ferrocarril, como Rawson, Castillo, O´higgins,
que son los principales centros poblados.
También tienen caminos pavimentados, menos
Los Ángeles y Villafañe
¿Qué vinculación tiene usted con los Villafañe que le dan nombre a esos
pueblos?
Bueno, precisamente mi bisabuelo donó los
terrenos para que pasara el ferrocarril por ahí, que era un ramal que iba desde
Chacabuco a Mayor Orellano, antiguamente Germania.
La llegada del ferrocarril transformó en un
cien por ciento la vida en esa región. La empresa ferroviaria, en virtud de esa
donación le puso el nombre de Villafañe a esa estación que actualmente no es
más que la estación porque al estar e solo 15 kilómetros de
Chacabuco, fue absorbida por este.
Suárez Hearne, Juan Manuel
¿Había problemas con los arrendatarios
por los años 40?
Nosotros no tuvimos problemas con los colonos
italianos que arrendaban distintas fracciones de nuestro campo. Poseíamos
entonces unas 5000
hectáreas y teníamos unos seis o siete arrendatarios.
Cuando se modificó la ley de arrendamientos rurales sólo teníamos un
arrendatario que luego compró la fracción que arrendaba a muy bajo precio, casi
regalada.
Los arriendos del campo se hacían por importe
fijos, el productor no pagaba un porcentaje de su producción si no un alquiler
previamente pactado. Ese sistema daba como resultado que cuando la cosecha era
buena, la mayor ganancia la tenía el colono, pero cuando había sequías o algún
otro problema, el perjudicado era exclusivamente el arrendatario.
¿Y con los peones rurales se tenían
problemas gremiales en la época del gobierno peronista de 1946?
No. Tampoco supe de problemas o conflictos de
carácter sindical. La gente no buscaba ningún tipo de problemas con sus
empleadores.
¿Cuándo se sancionó la ley de
agremiación de los trabajadores rurales, aún de aquellos miembros de las
familias que trabajaban el campo familiar, no se presentaron conflictos con los
sindicatos?
Yo no recuerdo que haya habido conflictos
serios. Tenía conocimientos que algunos problemas tenían los colonos porque se
exigía a sus hijos, por ejemplo estar agremiados como trabajadores rurales,
pero conflictos graves no.
¿Qué producciones se realizaban en la
zona de Chacabuco donde tienen su propiedad?
El cultivo principal era el maíz, luego le
siguió el trigo y posteriormente hace pocos años se incorporó la soja. La
ganadería tenía poca importancia porque esos campos de Chacabuco, Rojas,
Pergamino son muy buenos para la agricultura. La poca hacienda que había fue
desplazada por la soja por razones de rentabilidad.
¿El productor aceptó el traspaso del
trabajo manual a la mecanización con interés o costo mucho convencerlo?
El productor de antes, como el de ahora,
acepta rápidamente la incorporación de tecnología que le permita mejorar su
trabajo y obtener mayores rendimientos. Lo que pasa es que la inestabilidad de
la política agropecuaria produce grandes fluctuaciones, y si tuviéramos que
hacer una gráfica que refleje la adquisición de maquinarias, por ejemplo,
veríamos una curva muy dentada, con épocas de grandes compras (coincidentes con
los momentos de buena rentabilidad) y profundas depresiones (cuando los precios
de los productos están bajos y se carece de rentabilidad.
¿Es posible que los productores se
interesen por desarrollar agroindustria?
Un trabajo agroindustrial es muy complejo y
hay poca experiencia en nuestro país. Además nuestro mercado interno es muy
reducido para los productos intensivos, los que quedan reducidos a lo necesario
para abastecer a los grandes centros de población, como la Capital y el Gran Buenos
Aires.
Para industrializar la producción hortícola
ya sea desecando, enfriando o enlatando esos productos es algo sumamente
interesante pero que resulta difícil realizarlo, ya sea por falta de interés,
por ignorancia o porque requiere inversiones grandes.
En nuestro caso especifico nosotros producimos
espárragos con destino a la exportación, debido a que es un producto de contra
estación, es decir que se produce en el hemisferio Sur cuando no se lo obtiene
en el Norte. Es un cultivo que recién
comienza a rendir luego del tercer año de implantación. Por eso se requieren
grandes inversiones ya que es costosa su implantación, el cuidado de los
almácigos, el trasplante. Una vez cosechado se requiere contar con una cadena
de frió para almacenar el producto para la exportación a los Estados Unidos.
Ahora estamos construyendo una planta de enlatado y vamos a realizar pronto los
primeros ensayos, y mas adelante pensamos hacer congelado. Para esto hay que
tener, además de espárragos, otros productos, porque como se cosecha en
primavera la planta no puede permanecer ociosa el resto del año. Es necesario
conocer los requerimientos del exterior tanto en el tipo de producto como en
las exigencias que tienen en lo que hace a forma de preparación, presentación,
etc.
El INTA presta una gran ayuda en la
orientación que necesitamos para producir un espárrago de calidad.
¿Cuántas hectáreas tienen destinadas al
cultivo de espárragos y qué cantidad de personal se necesita para realizar las
tareas de implantación, trasplante y cosecha?
Hemos afectado en un primer momento 60 hectáreas a la
producción de espárragos y ahora incorporamos otras 60. Es una superficie muy
grande y la más extensa del país para ese cultivo. Las tareas que demanda el
espárrago son todas de tipo manual y se necesitan muchas personas para cosechar
o para trasplantar, casi una persona por hectárea.
Eso nos plantea serios problemas para
conseguir peones por que nadie de la zona quiere trabajar manualmente en el
campo, lo que nos obliga a contratar gente en Santiago del Estero o en otras
regiones del interior.
¿Cómo han logrado penetrar en el
mercado norteamericano?
Hicimos contacto con algunas firmas
comerciales de allá que son ahora nuestros representantes. Hay que cumplir con una serie de requisitos
indispensables para asegurar una buena calidad de producto. Para empezar, se
requiere la cadena de frió, luego la limpieza del producto, su manipuleo y
enlazamiento.
Se efectúan una serie de controles a través
de la Secretaria
de Agricultura, Ganadería y Pesca Argentina
como de los organismos norteamericanos que controlan el ingreso de la
mercadería.
Nosotros estamos en esta actividad desde hace
seis años y aún hoy seguimos “pagando derecho de piso”. Eso nos lleva a pensar
que la industrialización de productos agropecuarios para la exportación
requerirá la inversión de grandes capitales y de créditos oficiales de
promoción, por que de lo contrario los productores de por sí no estarán en
condiciones de afrontar una labor en ese sentido, dada la falta de rentabilidad
por la que están pasando actualmente. También se me hace difícil pensar en que
se radiquen capitales extranjeros para desarrollar agroindustrias hasta que no
vean señales más claras en nuestra política económica.
¿Porqué en la Argentina el sector
agropecuario no ha crecido en la medida qué las condiciones ecológicas del país
le permiten?
El campo fue mirado siempre, especialmente
desde hace cincuenta años, como un sector en manos de oligarcas y
latifundistas, a los cuales había que exprimir al máximo. En otros países
ocurrió exactamente lo contrario. Se consideraba al campo como la fuente de
recursos verdaderos y se lo favoreció en todo lo que pudieron y así se ven los
resultados en muchas partes del mundo.
Salvo breves períodos en que se instrumentó
una política económica favorable al sector agropecuario, la constante, tanto de
gobiernos liberales, peronistas o radicales, fue de indigencia para con el
campo en lo referente a fomento de su producción. Pero todos se acordaron de
este sector para aplicarle mayores impuestos.
El productor hace los esfuerzos necesarios y
posibles para mejorar su situación personal y para contribuir al crecimiento
económico del país. La prueba está en la ampliación de superficies cultivadas
(con algunos retrocesos en los dos últimos años), en la variedad de
producciones que se realizan, en la utilización de la tecnología de
fertilizantes, plaguicidas o maquinarias.
Son las políticas económicas las que no
impulsan más el crecimiento del sector, quizás para que los precios de los
productos destinados al consumo interno sean lo suficientemente bajos para
evitar conflictos sociales. Ello trae aparejado, como en el caso de la carne
que el precio deprimido durante años llevo a la liquidación de gran parte del
stock ganadero.
En el país se cuenta con buenos
analistas de economía agropecuaria, existen estudios elaborados por diversas
entidades (CONINAGRO, CRA, Sociedad Rural) y otros realizados por consultores
externos, pero pareciera que los diversos equipos de gobierno que tuvimos no
los leen ¿A qué se debe esto?
Esa actitud obedece a la desacertada
concepción que se tiene sobre lo que es el campo y quienes son los que trabajan
en el campo. Ello hace que todas las medidas que se adoptan, sean para
reglamentar el uso de semillas o el flete; los caminos o el ferrocarril; los
puertos o los impuestos, estén lejos de satisfacer las necesidades globales o
agropecuarias.
Como el productor no puede dejar de ser
productor agropecuario, aunque en vez de maíz, ganadería y lino haga trigo y
soja, el productor esta íntimamente ligado a su explotación. Los gobiernos
saben eso y por eso ejercen una especie de explotación sobre los hombres de
campo, los que seguirán produciendo al fin porque no pueden hacer otra cosa, si
no basta con ver en que estado se encuentran las economías regionales.
¿Los productores están trabajando el
campo como si fuese una empresa?
Si, porque de lo contrario no podrían
sobrevivir debido a los costos financieros, los bajos precios y el alto costo
de los insumos.
Quienes contribuyeron mucho en ese cambio de
mentalidad fueron los grupos CREA, que junto con el INTA han estado asesorando
a los productores tanto en lo que hace a la mejor forma de manejar la
explotación como en la elaboración de costos de producción y actualmente están recomendando
al productor que actúe con cuidado con los préstamos, con las financiaciones
para la compra de máquinas y con todo lo que le pueda significar un
endeudamiento superior a sus posibilidades de pago.
En la telefonía la situación no es tan buena
porque nosotros tenemos una línea telefónica de ENTEL que prácticamente no funciona. Han aparecido empresas ofreciendo
el servicio de telefonía pero no tuvieron aceptación entre los productores.
¿Los jóvenes de familias agrarias se
interesan en continuar las tareas agropecuarias?
Ha ido decreciendo el interés de los jóvenes
en el trabajo rural, por la falta de rentabilidad y de futuro. Yo mismo no le
recomendaría a ninguno de mis hijos que
se dediquen con exclusividad a las tareas del campo porque sería estancarlos.
Están colaborando conmigo en esta actividad agroindustrial, pero cada uno de
ellos tiene su carrera universitaria para trabajar también en sus respectivas
profesiones. Si todos tuviésemos que esperar la renta del campo para vivir, no
podríamos vivir inmediatamente bien. Lamentablemente la falta de futuro para
los hijos de pequeños y medianos productores hace que los jóvenes vayan dejando
las tareas agropecuarias para trabajar en las ciudades.
¿La subdivisión de los campos por
herencia puede evitarse de alguna manera para no caer en la explotación
minifundista?
La única forma de evitar el problema del
minifundio es constituyendo sociedades anónimas familiares, siempre que no haya
desavenencias entre los herederos, para continuar explotando los predios en su
dimensión originaria. De otra manera el trabajo se hace costoso y se
desaprovecha la tecnología que actualmente se esta desarrollando.
De esa manera, con superficies grandes se
pueden realizar los trabajos con mejores resultados ya que se pueden encarar
diversas producciones: ganaderías, cereales, forrajearías, etc. lo que
favorecería el cuidado del suelo. Si los predios son chicos, muchas veces
inferiores a la unidad económica que le permite a una familia satisfacer sus
necesidades, el suelo se agota rápidamente y el productor se va empobreciendo
cada vez más.
Una empresa agropecuaria puede afrontar,
también, en mejores condiciones la competencia y variaciones del mercado. Si el
precio de un cereal está bajo, puede afrontar una espera y vender cuando haya
una mejoría en los valores. El productor chico no puede hacer eso porque por lo
general necesita pronto el dinero para pagar los créditos bancarios o
comerciales.
¿Qué medidas de gobierno se deberían
tomar para afianzar la producción agropecuaria y lograr mercados a los cuales
podríamos abastecer con calidad en forma constante?
En primer lugar es necesario que nuestros
gobernantes, cualquiera sea el partido al que pertenezcan, se saquen la idea
que tienen en la cabeza de que el productor agropecuario es un oligarca y que
hay que exprimirlo siempre mediante impuestos y retenciones para que contribuya
más que otros sectores a solucionar los problemas del país.
Luego se debería realizar una verdadera
política de fomento para la producción agropecuaria, pensando no solo en
aumentar la producción si no que esa producción no se encarezca en el
transcurso de las distintas etapas comerciales ya sea por los fletes, costos
portuarios elevados, créditos bancarios caros, o los altos precios de las
maquinarias e insumos.
El campo es una fuente rápida de recursos y
si en vez de producir 40.000.000 de toneladas, llegamos a los 80.000.000, y los
organismos de comercio detectasen e informasen acerca de las necesidades de
otros países, pronto se dinamizaría la economía nacional.
Se piensa en hacer un automóvil económico
pero no se ha pensado en impulsar la fabricación de un tractor económico o de
máquinas económicas para el campo. Eso demostraría que se carece de interés en
desarrollar la actividad agropecuaria.
Actualmente, como en otras épocas, se está
impulsando la exportación de productos industriales no agropecuarios, pero no
se hace nada para colocar en el exterior la mercadería procedente de las
agroindustrias. Ese amplio sector de la producción de alimentos, indumentarias
de cuero, textiles, etc. no es ayudado a ubicar sus stocks en los países
extranjeros.
Otros países que estaban a la zaga nuestra,
hace diez o veinte años que se vienen ocupando los diferentes organismos estatales
de informar acerca de las necesidades que tiene otros países en materia de
alimentos, por ejemplo.
Así en Chile y Brasil se les brindan a los
productores industriales todos los datos acerca de qué productos se necesitan
en el exterior, que volúmenes, en que envases se deben presentar, en que época
se deben ofrecer, y toda una serie de información que les facilita la
realización de los negocios.
¿Qué época fue la mejor para el sector
agropecuario?
Yo creo que hasta la crisis del 30 el sector
agropecuario iba en crecimiento y que luego de esa crisis se inició una época
de desaciertos en cuanto a la política económica dirigida al campo. Hubo unos
años que fueron buenos, que puedo ubicar entre el 1940 y 1950, pero luego se
inició una modalidad económica que perjudicaba al productor agropecuario y al
país.
Si bien hasta la crisis del 30 la situación
mundial era distinta y nosotros le vendíamos casi exclusivamente a Inglaterra
los productos que allá se necesitaban, luego de la crisis y después de la Segunda Guerra
Mundial cuando Inglaterra dejó de ser nuestro principal comprador, no supimos
adaptarnos al nuevo orden internacional.
¿Vamos a dejar de ser un país
exportador de granos y carnes?
Yo pienso, como muchos otros, que la política
de subsidios que esta llevando a cabo la Unión Europea no podrá seguir
toda la vida y que llegará un momento en que decrecerán y podremos volver a
participar nosotros.
Es necesario recordar que la política
de subsidios de la Comunidad
arrancó en 1958 y sigue hasta nuestros días siempre acompañada del vaticinio de
que no podrán seguir subsidiando por largo tiempo más.
Bueno, los análisis que he leído y que
aparecen en los medios de información señalan que no pueden mantenerse los
subsidios en forma indefinida. Que tendrán que cambiar de política.
¿Si se mantienen qué hacemos?
En ese caso nuestra situación no mejorará en
absoluto.
¿Tendríamos qué asociarnos a ellos?
Es posible. Ya venimos importando pollos del
Brasil y no es difícil que si no reaccionamos a tiempo tengamos que importar
carne de Europa, como ya se intentó hacer este año para bajar el precio para el
consumo interno. Pero eso ya es un poco de ciencia ficción, adonde iríamos a
parar no lo se.
Podríamos venderles forrajes
Entonces nos ubicaríamos en la etapa que
vivimos en 1880. Pero no quiero ser tan pesimista.
Testimonios de funcionarios
Mario Castellani, secretario de la
intendencia de Las Parejas
Usted me contaba que la población de
Las Parejas se duplica cada diez años ¿A qué se debe esto?
Como esta ciudad es eminentemente industrial
va atrayendo gente de Ceres y otras zonas del Norte de la provincia para
trabajar en las fábricas de máquinas agrícolas, fundiciones y otros talleres.
Eso
hace que nuestra ciudad avance de esta forma. Acá, en vez de emigrar la gente
se queda por que tiene trabajo, aunque no puede hacer vaticinios sobre lo que
vendrá por que la actividad industrial no se hoy como era hace 30 ó 40 años.
Pero la gente se que instala acá busca otros medios para trabajar y no
creo que se vuelvan muchos a sus lugares de origen.
Eso que nos comenta confirma la tesis
que sustentamos, acerca de la importancia que tiene la presencia de la
industria en las ciudades del interior para afianzara los pobladores lugareños
y generar dinamismo económico en esas localidades en forma autónoma. Pasando a
orto tema ¿Cómo se organiza el sistema educativo en Las Parejas?
En Octubre de 1986 se cumplirán los 25 años
de un establecimiento de nivel secundario de la zona, que es la Escuela Nacional
de Comercio. También hay una escuela técnica que contribuye a la formación de
técnicos que luego absorberán las fábricas locales.
Alumnos primarios hay cerca de 1500, mientras
que los que cursan en el secundario estarán en el orden de los 250, 280
alumnos.
No tenemos institutos de nivel terciario pero
aquellos que desean seguir sus estudios
pueden hacerlo en Armstrong, que esta a 17 kilómetros, y
Cañada de Gómez a 25
kilómetros, que tienen diversas especialidades.
¿Hay muchos profesionales radicado y en
ejercicio de su profesión?
Si, hay muchos profesionales; médicos,
abogados, agrimensores, contadores, ingenieros agrónomos, veterinarios y otros
más. Todos trabajan en su profesión sin dificultades.
¿Qué cultos religiosos se practican en
la región?
El culto principal es el catolicismo, pero
hay un gran grupo de testigos de Jehová y se están organizando dos o tres
cultos más, pentecostales y otros que vienen realizando reuniones de feligreses
y tienen sus templos aquí mismo.
Ese es un fenómeno que se esta dando en
muchos otros lugares ¿Cómo es la respuesta de la población?
La gente sigue en su mayoría el culto
católico, por que su origen religioso familiar es ese. Los otros pastores encuentran
adeptos, pero no muchos.
¿Cómo explica usted este fenómeno
religioso?
Los predicadores se dirigen a la gente de
menores recursos, los cadenciados, los que habitan en barrios nuevos, modestos,
que no son villas miserias. La gente se adhiere por que el mensaje es novedoso,
más directo y participativo del feligrés con el culto. Eso lo hemos podido
notar desde afuera.
¿Cuál es la actividad laboral qué se
desarrolla en Las Parejas?
Principalmente la industria se dedica a hacer
maquinarias para el agro y también están las empresas que producen los insumos
de esas fábricas. Por eso están las fundiciones, los proveedores de partes de
máquinas que después usaran los armadores.
¿Los jóvenes encuentran puestos de
trabajo con facilidad?
Sí, los jóvenes pueden encontrar empleo en
las fábricas y en los comercios locales. La escuela técnica prepara a los
jóvenes para que cuando ingresen a los talleres tengan además de los
conocimientos teóricos, tengan ciertas habilidades manuales para desempeñarse
mejor en los establecimientos.
Por lo general al industria busca personal
dentro de la misma población local, aunque hay veces en que se requiere
personal temporal y se les hace saber a los mismos empleados para que le
ofrezcan empleo a sus parientes y amigos, los que vienen a trabajar desde los
pueblos de origen a que pertenecían los obreros radicados en Las Parejas.
Usted me está señalando un fenómeno que
se da en otras partes del mundo y que moviliza la migración interna. En México,
por ejemplo, la comunicación formal hace que
se vayan incorporando paulatinamente nuevas personas a las ciudades o
pueblos económicamente activos a través del llamado de parientes y amigos.
Aquí conozco mucha gente que fue llegando de Ceres, de Santiago del Estero
como consecuencia de los llamados que les hicieron sus familiares o amigos.
Otras veces vienen de visita y al ver las posibilidades que tienen de encontrar
trabajo, procuran ubicarse dentro de la casa del grupo familiar ya radicado o
en pensiones, para afincarse aquí.
Este fenómeno nos provoca un problema serio
que es la carencia de viviendas para dar alojamiento a toda esa gente que se va
radicando en la ciudad. Es verdaderamente serio ese problema y la municipalidad
está realizando obras para solucionarlo. Recientemente se terminó un barrio de
18 viviendas, otro de 40 y se está haciendo uno más de 22. Se compraron 16 hectáreas para
lotearlo entre aproximadamente 300 aspirantes a vivienda y estamos buscando el
apoyo económico de las fábricas para solucionar este verdadero inconveniente
que se va agravando por los alquileres altos que se están cobrando.
Al crecer la población tan aceleradamente
como le comentaba al principio de la charla, la ciudad carece de la
infraestructura adecuada para albergar tantos habitantes y se está
permanentemente haciendo alguna obra pública.
¿En qué actividad usa su tiempo libre
el habitante de Las Parejas?
Hay un cine en la Sociedad Italiana,
hay conjuntos musicales, una banda, un coro, se practican diversos deportes en
los tres clubes existentes: natación, básquet, gimnasia y fundamentalmente
fútbol. También hay un conjunto de teatro municipal que esta presentando muy
buenas obras. La Secretaría
de Cultura de la
Municipalidad está ocupada en incentivar la participación de
niños y jóvenes en la actividad cultural para que amplíen sus intereses en la
vida.
Hay clubes de fútbol que participan en la
liga zonal y hay carreras de ciclismo una vez por mes y otras zonales.
¿Cómo se atiende la salud de la
población?
Existe un hospital provincial y se esta
encarando en los barrios Belgrano y Alborada respectivos centros asistenciales
de carácter municipal que pronto quedaran habilitados.
También se cuenta con tres sanatorios
privados que funcionan muy bien.
¿Cuántas entidades intermedias
desarrollan sus actividades en la ciudad?
Hay alrededor de 30 instituciones intermedias
entre cooperativas, mutuales, asociaciones, clubes, etc.
Galareto, gerente de la Cooperativa Agrícola
Agricultores Unidos de Carcarañá Ltda.
La ciudad de Carcarañá pertenece al
departamento de San Lorenzo, provincia de Santa Fe. Fue fundada hace más de 100
años y la inmigración predominante fue de origen francés y suizo, y fueron
ellos los que combatieron a los indios. La inmigración italiana fue posterior,
radicándose los primeros colonos a fines del siglo pasado.
La producción primera de la zona fue de
trigo, lino y maíz. Por los años 40 aparecen los primeros tambos, actividad que
alcanzó un gran desarrollo, pero actualmente, con el advenimiento de la soja,
no encuentra una vaca en la zona.
La aparición de los tambos hizo desaparecer a
la producción de lino, y la soja desplazó totalmente a la poca siembra de
girasol que también se realizaba en la región.
¿A qué se deben los cambios de
producción?
Los cambios se sustentan en factores
económicos de precio y rentabilidad de los productores.
¿No influyen las condiciones
agronómicas del medio para qué se adopte una determinada producción?
Casi podríamos decir que en absoluto. El
productor realiza la explotación que más le reditúa, siempre, claro está, que
sea apta la zona. El precio es lo que determina el tipo de producción.
Aquí, como en muchas otras zonas se está
produciendo trigo y soja en forma intensiva por una razón de rentabilidad. Los
suelos todavía aguantan esa modalidad productiva por que estos campos tuvieron
muchos años de ganadería.
¿La utilización de fertilizantes es
frecuente?
El año pasado se usó mucho fertilizante, pero
en la presente campaña disminuyó mucho el uso de fertilizantes por los precios
del producto y los bajos precios del cereal.
¿Ha cambiado mucho la dimensión de las
propiedades en la región?
Si, cómo consecuencia del régimen de herencia
las antiguas chacras de 200 a
300 hectáreas
se han transformado en minifundios, con extensiones menores a las 100 hectáreas. Esos
pequeños campos se arriendan a altos porcentajes (42-45 %) del precio del
producto trillado y puesto en la estación a granel.
Estos altos porcentajes de arriendo ya no se
pueden pagar más por los costos de explotación y el porcentaje para el dueño
del campo. El productor se queda sin nada.
¿Cuál es la actitud de esos pequeños
propietarios de tierra; se deciden a vender sus campos o prefieren seguir
arrendando?
Aquí los propietarios siguen insistiendo en
arrendar, cobrar un buen alquiler para poder vivir y que el productor haga lo
que pueda. Si bien el dueño del campo puede ahora seguir viviendo más o menos
cómodo, el que tiene verdaderos problemas es el productor que arrienda. Esta
actitud perjudica a los productores y a las cooperativas, que son los lugares a
los que recurren los productores para abastecerse de los insumos, las semillas
y los alimentos.
Aquí la costumbre de pedir altos alquileres
por los campos arrancó en la época del boom de la soja. Cómo el precio era muy
alto y redituable, los productores pagaban cualquier precio para conseguir
campos donde sembrar. Era la época en que la tonelada de soja valía 200 ó 300
dólares y entonces si era negocio. Peor ahora con los altos precios de los
insumos, los impuestos y los arriendos, el productor se ve sumamente apretado
económicamente.
¿Estamos, entonces, en presencia de un
problema similar al que sufrían los productores hace 50 ó 60 años con el
régimen de arrendamiento?
Si, en aquella época nuestros mayores
lucharon para fijar un arrendamiento que estuviese entre el 25 y el 30 % del
resultado obtenido, alguna razón tenían esas cifras.
Lo paradójico es que estos propietarios
de tierras que piden altos arriendos son los descendientes de aquellos colonos
arrendatarios que procuraban sacudirse del yugo de los alquileres altos y de
las condiciones rigurosas impuestas en el contrato.
Sí, pero el mismo mercado de tierras hizo que
estos propietarios de hoy pidiesen más y más cada año. Ahora volvemos a aquella
época en que el arrendatario no puede vivir con esos porcentajes tan altos.
Estamos en la misma situación, por que si bien se puede argumentar que
empleamos tecnología y que logramos mayor producción, el porcentaje alto
también incide negativamente en la economía del productor, que debe hacer
mayores gastos.
A los precios que se estima tendrá el trigo
en la próxima cosecha, que van a ser bastante bajos, el productor que haya
arrendado a 35 %, pierde plata.
¿Los rendimientos van mejorando?
No, en esta zona el trigo no produce lo que
debería producir. Siempre tenemos algún problema. Nosotros tenemos muy buenos
trigos hasta el tiempo de la cosecha, pero días antes de iniciarse la cosecha
siempre tenemos alguna dificultad. O que se llenó la mitad de la espiga o que
hubo niebla, o una lluvia, o el golpe blanco hace perder parte de la cosecha o
disminuye su rendimiento. Acá, desde hace cinco años, lo que hizo posible que
el productor siguiese trabajando es el rendimiento de la soja debido a un mayor
conocimiento del producto, a un buen trabajo de desmalezamiento realizado en la
época propicia y al control de las plagas.
¿Las modificaciones introducidas en las
máquinas agrícolas han contribuido a que se obtengan mayores rendimientos?
La modernización de la maquinaria se hizo
prácticamente de inmediato y uno de los problemas que tiene el productor es que
tecnificó demasiado. Hay explotaciones que no tienen por que tener dos
tractores, por ejemplo, ya que les está resultando antieconómico. Pero como el
precio de la soja daba margen al productor para mecanizarse, muchos compraron
máquinas que excedían su capacidad productiva.
Es necesario señalar que la práctica de hacer
trigo-soja requiere que la siembra de la soja se haga en forma inmediata todo
el laboreo para poder ganarle quintales a la época, todos se equiparon de más.
Una salida a este problema del equipamiento
de maquinarias agrícolas formada entre 5 ó 6 productores, todos ellos vecinos,
para que la máquina sea rentable. En la región, el que más siembra trigo hace 150 hectáreas, pero
la mayoría son explotaciones de 30 ó 40 hectáreas cada y
uno de esos productores tiene, a lo mejor, una sembradora de granos finos para
usarla tan solo 2 días al año. El precio de la máquina y los valores actuales
de la producción no pueden hacer rentable explotaciones que se manejen sin
criterio económico.
Hay muchos productores que para utilizar las
máquinas que tienen realizan trabajos para terceros. Si el trabajo se realiza
en campos cercanos, puede obtener algún beneficio extra, pero ya son muchos los
que se están desplazando a 150, 200 kilómetros o más y allí no van a poder
recuperar los gastos de traslado y estadía.
¿Cuál es la relación de los asociados
con la cooperativa?
Del total del padrón hay algunos socios que
no utilizan los servicios que brinda la cooperativa, pero hay algunos socios
que no utilizan los servicios que nosotros ponemos a disposición d los socios.
Tenemos también un departamento técnico que presta asesoramiento permanente a
los productores, especialmente en época de la soja.
¿Hay agroindustrias en la comarca?
Sobre la costa del río hay un molino
harinero, también cerca varias aceiteras.
¿Cómo ha sido la evolución del
transporte?
Desde que el ferrocarril Mitre implantó el
sistema de operativos de carga de cereales, no conseguimos que nos manden
ningún vagón por que dicen que estamos dentro de los 50 kilómetros de
Rosario y les resulta antieconómico para ellos.
Todo el transporte a puerto, sea el puerto
cooperativo de la Asociación
de Cooperativas Argentinas o al puerto de la Junta Nacional de
Granos de Rosario se hace con camión. Con respecto a estos dos puertos, el de
San Lorenzo es sumamente ágil, mientras que el de Rosario continúa teniendo
algunos problemas de espera para efectuar la descarga de camiones.
Las rutas son buenas, no extraordinarias,
pero se puede transitar bien. Los caminos vecinales, que son casi todos de
tierra, presionando en cada municipalidad logramos que se efectúen las tareas
de mantenimiento. Los chacareros no cuidan mucho esos caminos, ya que en días
de lluvia si tienen que salir con el tractor, salen aunque deterioren el
camino.
Con respecto al ferrocarril es sabido
que su servicio se ha reducido mucho en los últimos años, pero sabemos que ese
sistema de comunicación y transporte cumplió durante décadas un papel
trascendente en lo que hace al surgimiento de pueblos en regiones totalmente
desérticas, así como también fue un factor primordial para el desarrollo
económico del país ¿A qué se debe, según usted, ese repliegue del ferrocarril y
de qué manera afectó a las poblaciones del interior?
El verdadero problema de los ferrocarriles
comenzó con los gobiernos militares, especialmente el último, por que se
levantaron ramales e implantaron el sistema de los carguíos con lo cual esta
localidad se vio perjudicada como decíamos antes.
¿Cómo evolucionó el sistema de almacenamiento
de la cosecha?
Hasta 1958 en la zona se trabajaba todavía
embolsando el cereal, tanto el maíz como el trigo. Pero en esta zona también
hubo una rápida respuesta de trilla a granel y se construyeron instalaciones de
elevadores para este fin. Por 1960 ya toda la cosecha se hacía a granel y todos
los granos los traía el mismo productor en su acopladito a la cooperativa.
Ahora se está cumpliendo otro cambio: los productores trabajan con dos
trilladoras y cargan directamente en camiones que piden en las chacras, aun en
las chacras chicas.
Los maquinistas que tienen una sola
trilladora tienen dificultades para ser contratados y deben asociarse con otros
por que los propietarios o arrendatarios quieren cosechar rápido para no correr
riesgos. Además de la trilladora deben tener todos los elementos: chimango,
varios acopladitos y, si es posible, tractor para sacar los acoplados del
campo.
¿La cooperativa impulsa la producción
de semillas entre sus asociados?
Sí, la cooperativa les da la semilla original
y nuestro ingeniero agrónomo cuida la evolución de los sembrados y la trilla
para que no se coseche muy húmedo. Esa producción se deposita en la
cooperativa, se limpia y clasifica y luego es embolsada con la certificación de
calidad para ser posteriormente vendida a los productores.
¿Qué impacto tuvieron las distintas
políticas qué se aplicaron en nuestro país en los últimos cuarenta años?
Durante los gobiernos peronistas la política de créditos para el
productor favoreció mucho la transformación del agro. La producción no tenía un
buen valor, pero los faltantes de rentabilidad se compensaban con créditos
baratos que tenían tasas negativas. Esos créditos se daban con plata del mismo
productor por que al comprársele la producción a bajo precio y venderla al
Estado a precios internacionales hacía una diferencia que se usaba para dar esos
créditos de fomento.
Actualmente, y desde hace años se están
aplicando al campo muchos impuestos que no existían, con lo cual se deteriora
la ganancia del productor.
Junto con esta nueva forma de política para el
campo (mayor presión tributaria, retenciones a las exportaciones, altas tasas
de interés para los créditos), está la baja de los precios internacionales que
hace imposible al productor tener la rentabilidad necesaria que le permita
volver a invertir en su explotación.
Por eso hoy hay que saber producir por que
en aquella época si el productor no
tenía suficiente rentabilidad pedía préstamos bancarios muy baratos y hacía las
inversiones que deseaba. Pero hoy es necesario saber producir con recursos propios,
usar los créditos lo menos posible.
¿Las políticas monetarias cómo el
famoso “Rodrigazo2 EN 1975, no les hicieron cambiar de actitud a los
productores para tomar sus explotaciones como verdaderas empresas?
Yo le puedo decir que ni aun hoy los
productores tomaron conciencia de que deben cambiar de actitud con respecto a
administración de sus campos.
Al productor le esta costando ver y asimilar
el cambio y muchos piensan que esta política de sinceramiento no va terminar.
Eso se debe a que los productores recuerdan aún los últimos años de bonanza que
vivió el país, y entonces no pueden tomar conciencia de que todos tenemos que
modificar nuestras costumbres.
Es necesario que actuemos como nuestros
padres y abuelos, ahorrando y capitalizando las ganancias para afrontar los
momentos difíciles. Todos los productores, pensando que los momentos buenos no
se pasan nunca, cosechaban por ejemplo 1000 quintales de soja y corrían a
comprarse un tractor y al año siguiente compraban otra maquinaria o hacían
muchos gastos importantes y así hasta que se les acabó la época de bonanza.
Muchos se endulzaron pensando que en el momento de vender la cosecha podrían
pagar, pero la baja de los precios internacionales los perjudicó y ahora hay
muchos que no pueden ni reponer la maquinaria que les quedó obsoleta. En la
actualidad ya no se puede recurrir al banco para solucionar los problemas por
que los créditos son caros.
Es por eso que los productores tienen que
tomar conciencia del momento que se esta viviendo. Fue más fácil que el
productor se adaptase al cambio de la cosecha con bolsas a la cosecha a granel
que darse cuenta de los problemas que se están viviendo actualmente.
Hoy tampoco se dan cuenta de que ha dejado de
ser rentable agrandar la explotación pagando arrendamientos a los valores que
decíamos antes. No es para nada rentable ampliar la producción, a pesar de
tener las maquinarias para trabajar más campo, por que cuando tengan que
reparar esas maquinarias no tendrán rendimiento suficiente por la baja
rentabilidad de los productos. Si bien el plan Austral ha frenado mucho los
precios en la venta de artículos terminados, no pudo frenar alzas
injustificadas en el área de servicios, como es el caso de las reparaciones de
máquinas agrícolas o cualquier otro vehículo.
Si no se trabaja en base a la eficiencia y
analizando los costos de producción, el productor no podrá salir adelante.
Martín Graciano Duhalde: ex-presidente
de la Unión General
de Tamberos.
¿Usted recuerda qué se hubiesen
producido conflictos gremiales entre los peones de tambo durante el período
1946-1986?
Yo no quiero dar imagen de optimismo, pero
debo contestarle que el estatuto del Tambero Mediero fue, desde que se sancionó
ha cuarenta y tantos años, una herramienta de gran avanzada social, tal es así
que han pasado muchos gobiernos y se ha hablado de modificaciones y no se ha
tocado para nada. El progreso en los tambos no modificó las relaciones entre el
propietario y el tambero mediero, que son como socios en el trabajo del tambo.
Se da aquí la verdadera participación del trabajador en la dirección,
administración y ganancias de la empresa.
El tambero mediero, inclusive a los fines de
la jubilación, es considerado como un empresario. Por esa razón no se producen
conflictos gremiales en los tambos. El trabajo en los tambos es de carácter
familiar, trabajan el hombre, la mujer y los hijos. Por eso puedo decir que el
tambo tiene en su sistema de explotación, por el Estatuto mencionado, los
elementos más progresistas de carácter social.
En caso de que la Argentina se decidiese a
exportar leche y sus derivados ¿En qué situación se encuentra la producción
para satisfacer los posibles mercados?
L a situación es inmejorable. Por que la
producción de leche esta íntimamente ligada a la alimentación, entonces si acá
estamos produciendo de 5000 a
5500 millones de litros, yo le digo con toda tranquilidad que habiendo un
mercado asegurado sería muy rápido y muy fácil llegar a 7000 millones de litros
para abastecer a compradores extranjeros. Pero habría que tener contratos bien elaborados, que aseguren
la absorción de esa producción también en el futuro.
Uno de los problemas que tenemos los
productores tamberos es, precisamente la falta de demanda en momentos en que
hay mayor producción en los tambos. Por que usted sabe que la mayor producción
perjudica al productor por que los excedentes se castigan en el precio.
Incrementar en un 30 ó 50 por ciento más la producción de leche sería una cosa
muy interesante para cualquier empresa tambera y no habría dificultades para
hacerlo si estuviésemos seguros de que la materia prima será colocada sin
dificultades durante un largo tiempo.
Es en el sector de la industria donde veo
mayores dificultades para poder abastecer con mayores volúmenes a la
exportación.
Si en ese aspecto se superase el mercado
latinoamericano sería el más seguro y atractivo para colocar nuestros productos
lácteos. Si bien es cierto que los países latinoamericanos no tienen todos el
mismo desarrollo, confío en la unión económica de nuestros países por que si
hay unos países más pobres y otros un poco más ricos, sería una forma de
defenderse en común, como lo hace la Unión
Europea.
Los tamberos, si estuviésemos seguros de
contar con mayores mercados no tendríamos problema de aumentar en un 20, 25 por
ciento nuestra producción en corto tiempo.
Las ventas al exterior de leche en
polvo, quesos, manteca y subproductos siempre se hace a partir del producto
terminado y las encaran las industrias ¿Podrían los productores tamberos
impulsarlas ventas desde su propias condición de productores?
Esa inquietud es de vieja data. Nosotros
pregonamos, la Unión
General de Tamberos siempre pregonó la necesidad de formar un
ente agroindustrial con participación del Estado para financiar los proyectos y
legislar al respecto. Otras entidades se opusieron a este proyecto, por
sustentar ideas más liberales, considerando que tenía carácter estatista y
dirigista. Después de largos años de pregonar esa mancomunión de esfuerzos,
hemos logrado a través de todas las entidades y con el criterio moderno de los
dirigentes actuales, elaborar un proyecto (1) que ya tiene media sanción de la Cámara de Diputados de la Nación y cuando se
transforme en le y se reglamenten sus alcances se habrá cumplido el viejo sueño
de la Unión General
de Tamberos sobre el “ordenamiento lechero”. Ese ordenamiento legal le abre a
la actividad tambera amplias perspectivas.
¿Cuántos años tiene la UGT?
Se creó en 1920 con un grupo de productores
muy cercanos a Buenos Aires: de General Rodríguez, de Ezeiza, Tristán Suárez.
Se fundó en un hotel del barrio de
Constitución pero no recuerdo dónde tenía su sede. Yo me asocié cuando
funcionaba en la calle Esmeralda 22, donde vivía en el tercer piso el doctor
Lisandro de la Torre.
Abajo estaba la vieja confitería “El Gas”. Recuerdo que ahí
se veía una especie de romería de tamberos porque éstos todos los días10 de
cada mes llegaban a la sede a cobrar la leche. Era de lo más pintoresco, por
que el lechero que distribuía a domicilio se quitaba el tirador, sacaba el
dinero en efectivo y ahí nomás contaba la plata y le pagaba al tambero la
producción recibida. Siempre discutían el lechero y el tambero por problemas
propios de la comercialización, pero después se hacían las paces y se iban a
comer juntos. En esos viajes los tamberos también se interiorizaban de los problemas del sector.
De ese edificio nos mudamos a la calle
Piedras, donde estamos actualmente.
Al transformarse la comercialización de la
leche ya los tamberos no viajan más por que las empresas industrializadotas le
envían mediante el camionero que retira la leche, el cheque por las compras
efectuadas.
Hoy ya no se encuentra la gente como antes;
cada uno se queda en su tambo, vive otra vida. Los viejos tamberos que vamos
quedando no nos movemos tanto y la gente joven tiene otras inquietudes y
concurre poco a la sede social.
*(1)
Ese proyecto ya es ley. Su texto se encuentra en el apéndice.
¿Los jóvenes, sean hijos de tamberos o
de medieros, desean quedarse en el tambo o buscan otra ocupación?
Si usted me hubiera preguntado eso hace tres
o cuatro años, le hubiera dicho que había un gran éxodo. Pero en estos momentos
los hijos de los productores tamberos procuran estar al frente de la
explotación de sus padres. Es decir que ven un porvenir en la lechería. Yo noto
eso y creo que los jóvenes tienen hoy verdaderas razones para que siga la
empresa que el padre fue haciendo con esfuerzo. Ellos aplican las nuevas
técnicas y se adecuan a la actual manera de producir.
¿Cuál fue su trayectoria cómo dirigente
del sector tambero?
Yo me acerque a la Unión General de
Tamberos hace más de treinta años. En 1958 fui vocal y me eligieron
vicepresidente. Poco después fui elegido vicepresidente de la entidad, cargo
que desempeñe durante veinticinco años, hasta hace pocos meses.
Existe como una constante que los
dirigentes permanezcan en función activa durante largos períodos en cualquier
tipo de organizaciones intermedias ¿A qué atribuye esa característica: a la
indiferencia de los socios, al resultado de buenas gestiones?
Pienso que la gente opta por el “no te metas”
como consecuencia de las exigencias propias de cada actividad. Los cambios
tecnológicos, las crisis económicas, los nuevos hábitos de la vida cotidiana y
familiar llevan a los empresarios a dedicarse a sus empresas y a los empleados
a sus tareas laborales.
En el gremialismo, sea empresario u obrero,
en las asociaciones y cooperativas, no existen muchas atracciones para esa
gente ocupada en lo suyo para dedicarle tiempo a un cargo que generalmente es ad-honorem
y entonces no se acercan a las organizaciones intermedias. Muchas veces algunas
personas aceptan un cargo por compromiso, por insistencia de los amigos y luego
no lo desempeñan por falta de tiempo y de vocación. Hay que comprenderlos y
darse cuenta de que la situación económica en los tiempos que corren es difícil
y cambiante.
Usted ha hablado de cambios, y queremos
saber cuales han sido los cambios que se han operado en el sector tambero en
estos últimos cuarenta años, y cómo los vivió.
Yo pertenezco a una familia de inmigrantes.
Mi padre era vasco francés y vino a la Argentina a fines del siglo pasado
estableciéndose en Ezeiza como peón de tambo. Con ese trabajo ahorró el caudal
necesario para comprar 100 cuadras de campo en Navarro; eso era en 1916 y yo
nací en 1918 y toda la vida me desempeñe en la actividad tambera, lo mismo que
mis hermanos. En total éramos 14 hermanos y todos, todos, sin excepción, fuimos
tamberos.
Desde muy joven, también, estuve al frente de
mi pequeña empresita por que una vez fallecido mi padre, mi hermano me dijo.
“Mira, este tambo que he alquilado es herencia de nuestro padre, te pertenece.
Si lo cuidas tendrá un gran porvenir y si no te va a durar muy poco tiempo.
Entonces asumí una gran responsabilidad y a los
21 años ya estaba al frente de mi pequeña empresa.
El trabajo en el tambo, en aquellos años era
verdaderamente sacrificado. El ordeñe se hacía a mano, a la intemperie, por que
a nadie se le ocurría hacer un tinglado. No había las más mínimas comodidades y
el trabajo se hacía en un corral construido con unos cuantos hilos de alambre,
en horas de la madrugada y todos los días, aún en los de fuertes lluvias.
La actividad tambera es por demás atípica,
muy particular, y a veces no se entiende cuál es la particularidad de toda esa
riqueza económica que tiene que marchar como un cronómetro, por que toda la
leche es un producto que se extrae de la vaca y es una materia orgánica muy
perecedera. Esa producción de hoy, que se obtuvo muy temprano, a las 4 de la
madrugada, esta a las 8 en condiciones de ser recogida por el industrial, quien
la procesa y mañana, en horas de la madrugada, salgan los camiones hacia los
centros de consumo. Toda esa tarea se tiene que cumplir en los tiempos exactos,
no puede haber atrasos ni adelantos, y no se puede cortar nunca, ni el 1ª de
Mayo, ni el 25 de Diciembre, no hay fiesta que permita hacer una interrupción
por que el proceso de la naturaleza que se cumple en la vaca no se interrumpe:
se llena la ubre de leche y hay que vaciarla.
Su padre, en 1916, como peón de tambo,
pudo comprar 100 cuadras de campo ¿Puede hoy un peón hacer lo mismo?
No, de ninguna manera. En la época de mi
padre un inmigrante que venía con una mano atrás y otra adelante, podía, si se
esforzaba y ahorraba, hacer lo que mi padre hizo.
Hoy
las condiciones son muy distintas debido a los cambios introducidos en la
explotación del tambo y por la situación económica fluctuante que se ha venido
viviendo en las últimas décadas.
¿Cuáles fueron los cambios introducidos
para la actividad?
El cambio más importante se produce a través
de una ordenanza municipal de la ciudad de Buenos Aires que se sancionó por
1958, durante la presidencia del doctor Frondizi.
Esa ordenanza, la 17.342, establecía que toda
la leche debía venderse al consumidor pasteurizada y envasada. Ya había una
pequeña porción del mercado que consumía leche pasteurizada y envasada, pero el
resto de la población consumía leche suelta, que le proveía el tradicional
lechero que venía con el tarro y abastecía a cada vecino usando una medida.
Cumplía una importante función social pero no había ningún tipo de garantía en
cuanto a la calidad y genuinidad de la leche, por que lo único que se analizaba
era si tenía mucha o poco agua.
Cuando se sancionó aquella ordenanza hubo
paros reiterados en contra de la misma, pero la disposición legal entró en
vigencia con toda la fuerza. Esa ordenanza hizo cambiar, rotundamente la
actividad lechera.
En alguna oportunidad, conversando con
amigos, les comentaba que en el barrio El Talar, entre Villa Devoto y Villa del
Parque, aquí en Buenos Aires, el abastecimiento de leche a mi casa lo hacía el
tambero que salía por el barrio con las dos o tres vacas que tenía. Ordeñaba en
la puerta de cada vecina dentro de la lechera que esta le alcanzaba. Un día ya
no pudo salir con los animales a la calle y comenzó a hacer el reparto de leche
en los grandes tarros que llevaba en un carro y que fraccionaba según cada
pedido. Y años más tarde ese hombre dejó los tarros y la medida, y nos dejaba
la botella de leche, una botella de vidrio verde, con la leche pasteurizada.
Los amigos me preguntan, entonces, si yo tengo 100 años y les digo que aún me
falta bastante para llegar a los 50 y que eso ocurrió entre 1943 y 1960. Tan
grande ha sido el cambio en esa y otras actividades que muchas veces hasta nos
olvidamos de las cosas que vivimos.
Es cierto, y uno mismo, desde la dirigencia,
veía venir los tiempos nuevos y le costaba enfrentar y encarar los reclamos de
los asociados que no se daban cuenta de la importancia de esos cambios.
Recuerdo que un día un dirigente de la
UGT nos acuso de
ser débiles en la conducción, pero ante el progreso, esa fuerza arrolladora, no
puede ser enfrentado con sentimentalismos si no estando a la par suya,
interpretando lo que ocurre y pensando en lo que puede venir.
El tambero, ante el cambio de rutina de
venta del producto que antes enviaba al lechero y desde el 58 debía entregar a
la industria ¿Se vio perjudicado o se beneficio?
Esa es una pregunta clave. En todo hay un
costo; por que en ese tiempo estaban en el mercado empresas como La Martona, La Vascongada, La Cooperativa de
lecheros unidos, que se llamaba SCLU, y luego estaban los lecheros
independientes. El tambero podía optar por enviar a una fábrica de esas o
entregar directamente al lechero. Así que el costo que se pagó es que el
mercado se achicó al quedar un solo tipo de comprador que eran las empresas
lácteas por que la pasteurización se hizo obligatoria a partir de un día
determinado. Se pidió una prorroga en la aplicación de la ordenanza pero no fue
concedida.
Yo considero que la lechería se vio
beneficiada con esa medida que contribuyo a la transformación del sector. Luego
de aplicarse esa ordenanza en el período de la Capital Federal, la Provincia de Buenos
Aires enseguida tomó cartas en el asunto, por que la avenida General Paz no es
un limite geográfico excluyente, y su legislatura sancionó una buena norma
sobre lechería, la ley 9595 de la
Provincia de Buenos Aires, que fue un proyecto del doctor
Mársico, durante el gobierno del doctor Oscar Allende.
En la provincia se legisló con mucha sensatez
por que se atendió nuestra preocupación que era el estar entregado a los
compradores atados de pies y manos sin ninguna defensa. La ley preveía una
partida de 500 millones de pesos de aquélla época, que era muchísimo dinero,
para que se crearan tres complejos industriales, uno en el Sur, otro en el
Oeste y el restante en el Norte y se construiría una ruta a 100 kilómetros de la Capital Federal
que uniría a esos tres complejos industriales. De esa manera los productores
entregarían la leche a esos complejos industriales, de los que participarían
los productores.
Luego vino la interrupción del gobierno de
Frondizi y los tres complejos industriales no se hicieron, pero sí la ruta que
lleva el número 41. Esa fue una de las tantas postergaciones que ha sufrido el
país en su desarrollo económico. La
UGT estaba
totalmente de acuerdo con ese proyecto industrial por que considerábamos que
era la base para que se desarrollase una gran lechería.
¿Quién administraría esos complejos?
Se formaría un consorcio entre el gobierno y la Unión General de
tamberos a través de una cooperativa que integraban los mismos asociados de la
entidad gremial.
Por fortuna la actividad privada pudo hacer
frente a la industrialización de tan grandes volúmenes de leche y es así que
empresas como La Serenísima,
que por entonces no llegaba a procesar los 10.000 litros
diarios, para ricota y muzzarella que no requerían leche pasteurizada, fue
adecuando sus instalaciones para llegar actualmente a procesar 4.000.000 de
litros diarios.
¿Cuántos tambos hay en la cuenca
lechera cercana a Buenos Aires?
La desaparición de tambos ha sido notable. La
producción actual está en los 5500 millones de litros por año. Se llego a
computar entre 45 y 55 mil tambos en el país y actualmente, a pesar de no
existir estadísticas sobre el tema, uno ve que muchos tambos han desaparecido
pero que los otros que quedaron se han agrandado mucho más. Además la
producción de leche promedio de cada vaca se ha incrementado mucho.
¿A qué se debe esa mayor producción por
vaca?
La única respuesta es que se ha mejorado la
alimentación de las vacas, ya sea con pastos, granos o alimentos balanceados,
todo ello equilibradamente suministrado ha hecho que los animales estén dando
entre 25 y 30 litros
diarios.
¿Cuánto produce una vaca en Francia,
Holanda o Inglaterra?
El rendimiento por vaca es mayor que el
nuestro debido a la forma en que trabajan los rodeos, manteniéndolos en
establos, etc.
Ya que mencionamos a Inglaterra deseo
comentarle que en ese país está el Milk Marketing Board que es una entidad
gremial como la UGT. Ellos,
cuando se produjo también la implantación de la leche pasteurizada tuvieron a
su cargo la tecnificación y la industrialización de la leche.
La UGT se sintió afectada por el
cierre de tambos ¿Ha disminuido su caudal societario?
Si, como consecuencia de la reducción del
número de productores y por que otras entidades ruralistas como la Sociedad Rural
Argentina, CARBAP[132],
CRA[133],
se han ido ocupando del tema de la lechería, ha disminuido nuestro caudal de
asociados.
¿Cómo aceptó el productor la
mecanización del tambo?
Todo está relacionado con el estimulo que se
tiene. Pienso que el decreto ley 6640 se hizo que de una lechería paupérrima
pasásemos a una lechería de avanzada, por que estableció los premios y castigos
para el productor teniendo en cuenta los parámetros de sanidad, higiene y
calidad de la leche. El tambero comenzó a preocuparse más sobre la empresa,
construyo tinglados, pisos de cemento, introdujo el ordeño mecánico, las
vacunas etc. Ese decreto nos permitió hoy estar al mismo nivel que la mejor
lechería del mundo.
Cooperativa agrícola ganadera
“Sarmiento” Ltda.
Carlos Borruel, Gerente
¿Cómo recuerda la vida de campo cuando
usted era chico?
En aquellos años, le estoy hablando de 1937,
1939, cuando yo iba al colegio, en las grandes estancias había muchas familias
de colonos que eran arrendatarios. En el campo donde vivíamos y que arrendaba
mi padre había más de 30 productores.
Los chicos teníamos que ir a la escuela rural
a caballo, en sulky o a pie. Íbamos nosotros solos, de a dos o de a tres y no
había peligros como los que tienen que afrontar los chicos de hoy en día. No
había delincuencia ni se presentaban problemas con las chicas, que también iban
solas a la escuela.
En las escuelas rurales había por lo general
una maestra sola que atendía todos los grados de la enseñanza primaria y allí
concurríamos varones y niñas desde los 6 hasta los 12 ó 13 años.
La vida en el campo era mucho más tranquila,
quizás por que al haber más poblaciones radicadas en el mismo lugar de trabajo,
se conocían todos, se sabían sus costumbres y había más seguridad. Lamentablemente
desde hace bastante tiempo la gente ha ido dejando el campo y se radicó en los
pueblos y entonces los que quedan están en peores condiciones que antes y menos
seguros que antes.
Esa situación es uno de los problemas mayores
de carácter social que está atravesando el productor que tiene hijos e edad
escolar y por eso se siente tentado de venirse a vivir a las ciudades donde se
encuentra un colegio cerca y no tiene que estar preocupado de lo que le puede
pasar a su hijo en la ruta o en la ciudad por que ya no hay tantas escuelas
rurales a las que pueda enviar a los chicos.
¿El progreso, en general, ha
perjudicado a las familias rurales o las ha beneficiado?
El progreso ha beneficiado mucho a las
familias rurales y a toda la sociedad. La posibilidad de realizar tareas
domésticas con aparatos eléctricos le permite a la mujer del campo estar más
aliviada en sus trabajos.
El productor ha incorporado todas esas
ventajas y otras como la televisión, la radio, por que hoy ya no se puede vivir
sin esos elementos de confort. Si no llegan a contar con electrificación rural,
todos tienen su grupo electrógeno que les permite el uso de todos esos
elementos de confort.
Todo eso, que es muy lindo, muy
extraordinario, ocasiona mucho gasto. Y los gastos se van sumando por un montón
de cosas.
Si
un productor que vive en el campo tiene dos o tres hijos que van al colegio,
tiene que traerlos al pueblo en su camioneta y luego venir a buscarlos. Eso es
un gasto. Un gasto que antes no existía y en el que hay que computar no solo el
combustible si no el desgaste del automotor.
Cuando yo era joven vivía en el campo y
estábamos a unos 22
kilómetros de Capitán Sarmiento. Veníamos al pueblo una
vez por mes para hacer las compras grandes. Había en aquellos tiempos los acopiadores
o almaceneros que semanalmente recorrían los campos abasteciendo a los
productores con galletas y comestibles generales. Iban dejando esa mercadería y
compraban los huevos, gallinas, quesos, que se producían en las chacras,
productos que luego vendían en el pueblo.
Si uno, con la mentalidad de hoy, viese esos
carros con las gallinas y los comestibles todos juntos, se horrorizaría por la
falta de higiene y los funcionarios municipales los pondrían a todos presos.
Pero nadie se enfermaba por eso.
El abastecimiento en el mismo campo, que
muchas veces se hacía a través del canje de mercadería, significaba un
beneficio real para el productor, que no gastaba en combustible ni se tentaba
de comprar cosas innecesarias, como le ocurre ahora cuando va al supermercado.
¿Cómo se hacían las tareas rurales?
El trabajo era muy duro, muy rudo, tremendo.
Yo no me acuerdo de cuando se trabajaba con bueyes, pero sí cuando se trabajaba
en el campo con caballos. La gente se levantaba a veces a las dos o tres de la
mañana, para ir a buscar los caballos que andaban sueltos por el campo. Había
que salir de la casa con frío, con neblina, a buscar los caballos, llevarlos al
corral, uno por uno, atarlos al arado. Recuerdo que mi padre hacía ese trabajo
y que un arado de dos rejas requería 5 ó 6 caballos.
Luego se salía a arar el campo apenas se veía
algo, a eso de las 6 de la mañana en invierno. Después se debía pasar la
rastra, que también era tirada por caballos, 6 ó 7.
Después, en la época de la cosecha, todo el
trabajo era manual. El maíz se cosechaba a mano espiga por espiga. El cosechero
iba con su bolsa de cuero entre las piernas, la maleta le decían, y cuando
estaba llena se cargaba en un carro que llevaba el maíz a la troja, que era una
especie de parva en la cual se depositaba todas las espigas hasta que llegase
la máquina desgranadora. Esas trojas eran realizadas por especialistas en ese
trabajo, por que requería una gran experiencia para evitar que el maíz se
mojara cuando llovía o que se humedeciese.
Cuando
se desgranaba el maíz, era un gusto ver esos granos dorados, que eran como un
oro, una verdadera maravilla. El maíz se desgranaba seco, con un secado
natural, sin utilización de secadora, como se hace actualmente.
Tampoco había elevadores, por eso el maíz
tenia que ser embolsado y depositado en galpones de la estación de ferrocarril.
Luego comenzaron a aparecer los elevadores,
lo que permitió un proceso más rápido la cosecha. Pero fíjese que a pesar de la
utilización de las bolsas no había problemas de almacenamiento por que en las
chacras se guardaba el maíz en las trojas.
El trabajo era lento, se lo comparamos con la
forma en que se realiza hoy, y requería mucha gente para trabajar en las
desgranadoras, en el almacenamiento de las cosechas. Hoy cuando se inicia la
campaña del maíz en esta zona en el mes de Febrero, hay 60, 70 máquinas
corta-trilla que hacen 150, 160 toneladas de maíz por día. Eso requiere que
haya una gran cantidad de camiones llevando el producto de las chacras al
pueblo para descargar en los elevadores.
Otro costo menor era el aprovisionamiento de
semillas para la próxima siembra. Por lo general los mismos productores
seleccionaban las espigas de maíz, trigo o lino y las desgranaban ellos
manualmente. En este trabajo colaboraban todos los miembros de la familia,
grandes y chicos.
Esas labores familiares, esa disminución de
gastos, permitían que el productor continuase trabajando aun en momentos de
gran apremio económico. En primer lugar, el sustento básico se obtenía en el
mismo campo: gallinas, pavos, patos, cerdos, ovejas, huevos, algunas verduras,
leche quesos y hasta dulces. Luego, cuando había que salir a trabajar para la
siembra, la utilización de caballos, que se alimentaban con pasto, evitaba el
gasto de combustible.
Otro ahorro importante que hacía el productor
era mediante la utilización de los marlos de maíz para las cocinas económicas.
Luego se desgranaba y se hacían trojas de marlos para usarlos con este fin.
Las máquinas eran más simples que las actuales
y se rompían menos y los repuestos eran más baratos. Por eso el productor podía
salir siempre de las crisis económicas sin mayores perjuicios, a pesar de las
sequías, las langostas… Cuando a nosotros nos decían el granero del mundo
hacíamos mucho trabajo a mano con el caballo.
¿Cómo eran los contratos de
arrendamiento?
Los contratos eran muy favorables a los
dueños de los campos. Se hacían por porcentajes de producción o por importes
fijos de alquiler. En ellos se estipulaban, por ejemplo, cuantas hectáreas se
destinaban a loa caballos, las cuales no se contaban en el cómputo del alquiler
o de la producción por que con esas hectáreas se alimentaban a los caballos,
que eran herramientas de trabajo.
También se asentaba en el contrato si el
chacarero podía, o no, tener cerdos. Se explicaban de qué manera se debían
hacer las trojas, si se podía tener animales de corral, etc. Todas eran
condiciones muy estrictas.
Yo me crié en un campo que arrendaba mi padre
a Bunge y Born y era la estancia de Juárez Celman, el presidente de la nación,
que en total tenía 3600
hectáreas y había unos 40 productores y no había casi
vacas, por que no se las permitía por contrato, ya que deseaban que se hiciese
agricultura. Pero todos teníamos nuestra quinta y frutales.
¿A qué se deben tantos años de
estancamiento en la producción agraria, la qué recién en los últimos 6 ó 7 años
dio un salto importante en los valores de la producción?
Yo me atrevo a decir que eso se debe a la
calidad de campo que teníamos antes, que eran campos vírgenes.
Hoy
se está produciendo lo mismo, a veces menos y en algún momento con un mayor
rendimiento por hectárea si se usa fertilizante. Toda la tecnología que tenemos
a nuestro alcance: maquinarias, tractores, agroquímicos, variedades de semillas,
etc. no esta dando el resultado esperado por la degradación del suelo.
Por mi parte tengo miedo de que en la zona se
empiece con la práctica del trigo-soja, por que no es una zona sojera, por que
la soja comenzó a sembrarse con intensidad hace cinco años atrás, que se haga
una rotación rápida de trigo soja.
Antes, los cultivos de maíz se limpiaban
totalmente con azada, se contrataban cuadrillas de peones para desmalezar y
ahora se está haciendo todo con agroquímicos. Muchas veces me pregunto si la
utilización de tantos agroquímicos no dañará a la tierra, que es un ser vivo.
Por eso temo que la soja, con los cuidados de maleza que tiene que tener no
perjudique luego estos suelos.
Las malezas, por su parte, están tomando una
rusticidad tal, que cada vez se necesitan más cantidades de herbicidas. Una
cosa similar estamos viendo con los insectos, que generan anticuerpos que los
inmunizan ante los plaguicidas.
En diálogos mantenidos con funcionarios
de cooperativas de Marcos Juárez y Carcarañá, nos hemos enterado de que en esas
zonas está bajando el rendimiento del maíz a pesar de la aplicación de
fertilizantes ¿Qué ocurre aquí, en Capitán Sarmiento?
Aquí, cuando se realizó la campaña de
fertilización impulsada por el Ministerio de Agricultura de la Provincia, los
productores pusieron grandes cantidades de urea (nitrógeno) para el trigo y los
resultados no fueron extraordinarios. Luego se hicieron análisis del suelo y se
descubrió que lo que faltaba era fósforo. Se hicieron algunas experiencias con
fósforo y urea obteniéndose cierta respuesta favorable, pero nada espectacular.
Creo que lo que solucionaría este problema
sería la incorporación de hacienda a los campos, sembrar pasturas de trébol y
la alfalfa para que fijen nitrógeno al suelo, el que recibiría las excreciones
de los animales, que son un excelente fertilizante orgánico y, además se
lograría dejar descansar la tierra.
Pero esto último es muy difícil que se pueda
realizar por que la gente ha dejado de tener hacienda, se araron las pasturas,
los alambrados que dividían el campo se levantaron o están deteriorados, las
aguadas, molinos y otros elementos para el ganado, como corrales, bretes,
baños, etc. prácticamente han desaparecido y todo eso no puede hacerse en el
momento actual que vive el productor, que no puede correr riesgos económicos de
ninguna especie.
Esa necesidad de ganar más dinero para poder
pagar las deudas, hace que los productores, sean los propios o contratistas,
apenas cosechan el trigo ponen el arado para sembrar la soja. Esa operación se
realiza en pleno verano, con días de unos calores tremendos que deben afectar a
los microorganismos y bacterias del suelo. Luego de sembrada la soja se tienen
que aplicar los herbicidas y plaguicidas, todos venenos tremendos que también
pienso que afectan al suelo.
En abril-mayo, se vuelve a hacer soja de
segunda. Cuando se cosecha ésta, ya se empieza a sembrar nuevamente trigo. Con
ese proceso productivo tan intenso, no hay suelo que aguante.
El productor no tiene oportunidad de hacer
barbechos y el suelo se empobrece y pierde su estructura natural.
Algo interesante que se pudo ver en la
exposición rural del año pasado fueron las lombrices californianas importadas
por una empresa italiana que contribuyen a la formación de materia orgánica
para fertilizar. Antes, cuando no se utilizaban tantos agroquímicos el suelo
tenía una gran población de lombrices. Hoy prácticamente no se las encuentra y
si uno tiene que ir a pescar tiene que comprarlas en los criaderos.
Otro de los problemas que trajo la aplicación
de agroquímicos fue la eliminación de las lechuzas, lo que hizo incrementar la
población de ratas y por eso se desarrolló tanto el mal de los rastrojos o
fiebre hemorrágica.
Si recordamos las viejas fotografías de campo
cuando iba pasando el arado seguido de una bandada enorme de gaviotas y de
cuervos, esas aves ya casi no existen por la acción de los insecticidas y su
función era verdaderamente importante por que comían todos los insectos que son
perjudiciales a los cultivos, como gusanos, orugas, cascarudos…
Todo ese desequilibrio ecológico, sumado a
intensivo trabajo de la tierra están causando los problemas que hoy se viven.
¿Esa actitud del agricultor no está
siendo forzada por la situación económica del país?
Claro, el hombre de campo está sufriendo los
bajos precios del mercado internacional, los impuestos y las retenciones a las
exportaciones. Eso, sumado a los altos costos de producción: combustibles,
semillas, fertilizantes, químicos, transporte, hace que todos traten de
salvarse exigiéndole a suelo más de lo que puede dar.
En los Estados Unidos y en Europa, sobre todo
en Europa, los rendimientos por hectárea son muy altos en base a fertilizantes,
además de contar el productor con subsidios. Aquí el fertilizante es caro y se
usa poco si no se cuenta con una promoción oficial para su empleo. Por eso hay
que pensar en usar mejor la tierra, no degradarla y para ello se debe contar
con ayuda del estado, por que de lo contrario nuestros rendimientos continuaran
siendo bajos.
El contratista, ése que trabaja con sus
equipos los campos ajenos, se esta fundiendo por que al dueño del campo tiene
que darle entre un 35 y 40 por ciento y el dueño del campo tampoco hace mucho
con eso por que tiene una cantidad grande de impuestos que pagar. El
contratista también paga impuestos, debe afrontar los gastos propios de la
producción y aquellos que derivan de la rotura de su equipo.
Por eso se están viendo cada vez mas remates
de equipos por que esa gente no da más con las perdidas provenientes de su
trabajo.
A mi me parece que si nos sacaran las
retenciones a la producción, andaríamos bastante bien por que permitiría que
los productores tuvieran alguna ganancia.
¿Cuáles han sido, históricamente, los
cultivos de la región?
Aquí se sembró primero el maíz, luego el
trigo y muy poco lino, que prácticamente ya no se siembra por que es un cultivo
muy peligroso y además carece de precio y da un rendimiento muy pobre.
Últimamente se está incorporando la soja.
¿Han evolucionado en la zona la
electrificación rural y la telefonía?
La electrificación un poco. Por que no hay
muchas líneas hacia los campos. Entonces los productores instalan grupos
electrógenos y con eso se arreglan.
En cuanto a la telefonía rural, prácticamente
no existe y tampoco la ciudad está conectada con el sistema de llamadas
automáticas y quedamos aislados no sólo de Buenos Aires si no hasta de
Pergamino que esta a unos 70 kilometros de aquí. Se usan sistemas de microondas
para comunicarse desde el campo a la ciudad.
¿Cómo son los caminos vecinales?
Son todos de tierra y no hay otros caminos
pavimentados que la ruta nacional Nª 8 y la que va a Ramallo. En general están
bien conservados, salvo en las cercanías de los tambos por que es inevitable
salir con el tractor de la leche del día.
Algo que nos preocupa a todos los productores
es la cantidad de malezas que hay en las banquinas de los caminos, tanto
nacionales, provinciales o municipales y en las cercanías de las vías de
ferrocarril. Por que de nada vale que los productores combatan el sorgo de
alepo en sus campos si las banquinas no están limpias. Por eso es que estamos
pensando en construir comisiones vecinales para limpiar esas tierras oficiales.
¿Cuál es la actitud de la gente joven
frente al trabajo rural? ¿Desean seguir la profesión de sus padres?
La gente joven se va yendo de las tareas
agropecuarias. No quiere trabajar en el agro por que no ven futuro promisorio
ni rentabilidad en la actualidad. Y el que se va a las ciudades es difícil que
vuelva al campo.
Por su parte la gente mayor no puede hacer
otra cosa que continuar trabajando en el campo, por que esa fue siempre su
vida. Muchos amigos me dicen: “¿Qué voy a hacer? ¿Me voy a poner un kiosco, una
verdulería en la ciudad? Tengo qué seguir trabajando en el campo por que es lo
único que se hacer.”
La baja rentabilidad está provocando, además,
una baja en los precios de los campos y están comprándolos gente proveniente de
la industria. Eso trae aparejado el problema de la explotación del campo, su
uso y rendimiento.
¿La comercialización de los cereales se
hace rápido o los productores retienen la mercadería para buscar mejores
precios?
No, ahora la venta se hace de inmediato por
que todos los productores tienen que pagar sus obligaciones económicas que son
múltiples. Ya nadie guarda para buscar precio por que la tendencia indica
precios bajos, así que apenas se cosecha, se procura vender de inmediato.
¿Cuántas hectáreas se dedican a la
ganadería en la región?
La gente trabajaba los campos con
ganadería y agricultura, mitad por mitad. Cuando la ganadería comenzó a andar
mal, fueron achicando la proporción de ésta. Hoy se puede calcular que tan solo
unas 8 hectáreas
están destinadas a la ganadería y 45.000 a agricultura, en este partido.
Actualmente hay gente que está haciendo
algunas pasturas y comprando hacienda debido al repunte que tienen los precios,
pero qué va a pasar, no lo sabemos por que lamentablemente aquí no podemos
hacer muchos planes.
Creo que es necesario incorporar la hacienda
nuevamente a estos campos para mejorar la tierra, aunque sea en pequeña escala.
Pero esta necesidad no va a poder ser satisfecha inmediatamente por que el
precio de la carne no hace redituable ningún tipo de inversión. Pero la carne
siempre fue un alimento político, como el trigo, y por esa razón el precio de
estos productos es mantenido deprimido a pesar de los costos elevados de los
insumos y de los gastos de comercialización.
Testimonios de periodistas
Periodista del diario “La Voz del Pueblo” y “Radio Tres
Arroyos”
Diesen, Amilcar
¿Cuál es la importancia de los medios de comunicación como agentes de
transformación de la conducta del productor agropecuario?
Pese a la importancia productiva de la zona
de Tres Arroyos y de la existencia desde hace muchos años de diario, radio y
televisión, creo que no se ha llegado a la obtención de determinadas metas a
través del aprovechamiento de los medios de comunicación.
Solamente la asociación de Cooperativas
Argentinas, hace exactamente diez años, comenzó una audición radial para llevar
su mensaje a los productores en forma permanente, informándoles acerca de sus
actividades y del quehacer de sus cooperativas adheridas.
En lo que hace a la metodología técnica
recién con la organización de los grupos de trabajo de los productores
cooperativistas vinculados a esa misma entidad se alcanzó un nivel de difusión
no muy certera hasta ahora.
La
Chacra experimental de Barrow es un elemento de importancia
vital para el agro por que allí se investigan técnicas, variedades de cultivos
y todo lo que se relaciona con el agro, pero también falla en lo que hace a la
utilización de los medios de comunicación.
El INTA, que tiene una agencia de extensión
cooperativa en Tres Arroyos hace una tarea importante pero trabada en los
últimos años por la falta de fondos que le impide a los extensionistas moverse.
Ahora ha cambiado, el régimen se ha convertido en un núcleo zonal con
extensionistas en cada una de las disciplinas básicas de la actividad
agropecuaria, pero tropieza también con esa falta de difusión masiva.
Los grupos CREA son escasos y además no están
muy interesados en difundir sus experiencias en forma pública.
El diario, La Voz del Pueblo, hace una tarea importante en
cuanto a la difusión de la actividad agropecuaria con la edición de un
suplemento semanal.
No hay, por parte de las entidades vinculadas
al campo una política constante, definida, orientada a la utilización de los
medios de comunicación para la extensión agropecuaria.
Con respecto a la televisión en la zona sólo
hay dos repetidoras de canales de Bahía Blanca y solamente tienen audiciones
sin una comprensión cabal, salvo algún especialista, de cuáles son los
problemas del agro. Además no son iguales los problemas de Bahía Blanca que los de Tres Arroyos.
También hay un circuito cerrado que no tiene
una programación en base al ámbito local y menos referido a la actividad
agropecuaria. No hay una penetración efectiva, permanente, de los medios de
comunicación en el ámbito local y menos referido a la actividad agropecuaria.
El diario creo que es lo más efectivo en ese sentido para llegar a los
,productores.
¿Está desarrollada la telefonía rural en la región?[134]
La telefonía rural se inició acá hace unos
tres años, pero de ninguna manera llega siquiera al 5% de los establecimientos
agropecuarios de la comarca. La instalación es bastante costosa y el productor
se muestra reacio a efectuar ese gasto.
Hay otros sistemas de radio enlace, de
radioteléfono, e incluso hay cooperativas que manejan ese tipo de sistema.
¿De qué manera se les informa a los productores sobre la nueva
tecnología o acerca de los cuidados que deben tener en las tareas culturales o
en cuanto a aspectos de comercialización?
El INTA y las cooperativas organizan charlas
y experiencias en campos, pero la cantidad de gente que asiste es muy poca.
En algunos países la televisión actuó como un medio propagador de la
vida en las ciudades motivando a los campesinos a emigrar a los centros
poblados ¿Se sabe qué un fenómeno así haya ocurrido en Tres Arroyos o en otras
regiones de nuestra campaña?
No puedo establecer si hubo ese fenómeno aquí
por que no conozco encuestas en ese sentido, y por lo menos acá no se han
hecho.
La gente que vive en el campo se va como
consecuencia de las subdivisiones de tierra. Además una familia que tenga
varios hijos, no todos los hijos pueden vivir en el campo, y naturalmente
emigran hacia la ciudad.
Acá está funcionando una escuela agropecuaria
desde hace cuatro años y sus alumnos, hijos de chacareros en un 50%, concurren
allí para obtener una enseñanza secundaria vinculada con aspectos prácticos del
campo.
El resto de los alumnos son hijos de
profesionales, de docentes, de familias no vinculadas al campo. Pero a ellos
les gusta el campo y expresan un deseo de radicarse en el campo. Con ello
quedaría equilibrada la salida natural de jóvenes por otros que piensan
radicarse en el campo.
Por eso creo que el éxodo del joven de
familia agraria se debe fundamentalmente a la subdivisión de la tierra.
¿Los jóvenes que no encuentran posibilidades de radicación en chacras de
la comarca, buscan otras regiones en las que hay planes de colonización, como
Santiago del Estero, Río Negro, etcétera.?
Algunos, hace años, pensaron en ir al
Impenetrable, en El Chaco, peor se hacía muy dificultoso si no se tenía
capital; otros que fueron a Santiago del Estero y San Luis volvieron por que
los gastos de radicación en esas zonas marginales son muy grandes.
No hay planes de colonización efectivos ni
tampoco hay una exageración de tierras fiscales. Además, comprar un campo en
esta región sería posible dado el bajo precio que tiene la tierra en estos
momentos, pero los hijos de los productores, por el bajo rédito que les da la
producción no pueden comprar más tierras. Los campos se venden a gente que
tiene otras actividades en las ciudades y que invierten en la compra de
tierras.
Los grandes establecimientos agropecuarios
son los que pueden estar en condiciones de comprar nuevas tierras.
Periodista de la nueva provincia de
Bahía Blanca
Fernández, Norman
¿Cuál ha sido el desarrollo de los medios de comunicación en Bahía
Blanca?
Cuando apareció la radiofonía, allá en la
década del 20, el medio gráfico era el único que brindaba un servicio al
público. La radiofonía significó, para el público urbano y el de las zonas
rurales un medio mucho más directo de información. Pero, claro, la falta de una tecnología depurada como la que existe
hoy, la radio era poco habitual entre las familias radicadas en el campo.
Recién con la aparición del transistor que permitió el uso de radios
portátiles, alimentadas a pilas, significó un progreso de gran importancia en
lo que hace a la información general y al esparcimiento.
Los diarios llegaban a los centros poblados
del interior pero difícilmente a las chacras, por lo cual los productores
carecían de informaciones actualizadas. En cambio la radio está presente en
cualquier lugar y en cualquier momento y acercó siempre al hombre de campo, a
la familia rural, al mundo en general, no solo a lo que ocurría en el país, si
no a lo que ocurría en el mundo.
Luego, en el año 1951 en la Argentina y luego al
promediar los años 60 en la zona de Bahía Blanca hace su aparición la
televisión. La televisión fue llegando al campo a medida que se extendía la
electrificación rural.
Con la radio y con la televisión después, la
familia rural que vive en el campo fue
haciendo un contacto más directo con ese mundo exterior, que
posiblemente, yo no tengo datos, pudo haber influido en querer trasladarse a la
ciudad donde pensaba encontrar mayores atractivos, mayores distracciones, de
desarrollo económico y social.
Yo creo que el productor que está
consustanciado con su campo, con su tarea, va a seguir aferrado a su campo y a
su trabajo por más que los medios de comunicación le ofrezcan otros atractivos.
Otro aspecto es que el productor agropecuario
ha tenido la ocasión de recibir a través de la radio y de la televisión, por
vía mucho más directa la información que a el le interesa: la utilización de la
lana, de la hacienda, del cereal, lo que le favorece desde el punto de vista
económico por que en otros tiempos el productor estaba condicionado por lo que
le decía alguna persona que estaba interviniendo en la operación comercial.
Los medios de comunicación contribuyen a dar
una mayor transparencia al mercado, con lo cual el productor está en
condiciones de defender mejor el valor de sus proyectos.
¿Se establece una comunicación entre el productor y los medios de
información?
Si, permanentemente recibimos cartas de los
productores. De los tres medios: diario, radio y televisión, la radio es la que
establece una comunicación permanente con los productores y otro público
ubicados en los lugares más alejados de Bahía Blanca. La cantidad de cartas que
llegan a la radio son muchísimas más que las que pueden llegar a la televisión
o al diario.
En esas cartas se hace referencia a problemas
regionales, etc. y hasta las que envía algún jovencito para que se difunda
algún tema musical de su preferencia. Los productores rurales también mantienen
un mayor diálogo epistolar con la radio que con la televisión.
¿La radio influye en el cambio de gustos de los jóvenes?
Entiendo que sí por que los jóvenes rurales
están a la par de los de la ciudad por que algunas cartas que leo me demuestran
que tienen los mismos gustos. Eso, indudablemente es producto de la aceptación
de la radio en todos los medios.
¿Entonces la falta de difusión del folklore por la radio hace perder el
gusto del joven por esa música?
Se nota que hay un vuelco de la juventud
hacía los ritmos modernos y que aún la población joven del medio rural gusta de
los ritmos de moda que gustan en las ciudades. Solo algunos afectos a la música
folklórica que organizan conjuntos difunden esa música y en la programación de
la radio hay una audición folklórica que conduce el periodista Néstor Barbieri
que está destinada a rescatar no sólo la música, si no las tradiciones
argentinas.
¿Se transmiten programas de extensión agropecuaria por televisión?
Si, se transmite el programa de “Dinámica
Rural” y “La Voz
del Campo” en televisión, que incluye un ciclo “La Voz del Campo con el INTA”,
que es un programa elaborado a veces por el INTA sobre sanidad, siembra, y
otros problemas agrícola-ganaderos, o que son elaborados en la zona de Bahía
Blanca.
En ese aspecto la televisión está cumpliendo
una función didáctica asesorando al productor en temas que de otra manera sería
difícil que los lleguen a conocer en forma didáctica.
Con la radio sucede lo mismo ya que se hacen
notas con ingenieros agrónomos, veterinarios y también se hacen los anuncios
sobre reuniones organizadas por el INTA, los grupos CREA u otras entidades para
que los productores vayan a interiorizarse sobre temas de extensión.
¿Qué opinión tiene sobre los órganos de difusión de entidades o de
aquéllos que se editan en los pueblos?
Cumplen una importante función, por que
reflejan lo que ocurre dentro de esa población o cuáles son las actividades de
la entidad que los edita, como las cooperativas, los grupos CREA, etc.
Al respecto hay una tendencia mundial que se
analizó en un Congreso de la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa) en
el cual se señalaba la tendencia cada vez mayor, sobre todo de las pequeñas
ciudades a tener sus propios diarios locales por que se ven mejor atendidos en
sus necesidades, sobre sus intereses locales.
Periodista de “Agro nuestro” y
“Acaecer”
Ibarra, Daniel M.
¿Cómo fue el proceso de recolección de
granos en el mundo, cómo fue su evolución?
El proceso de recolección de la mies es largo
y siempre fue una preocupación constante en el hombre. Podemos enumerar, tan
sólo algunos antiquísimos sistemas, como el del látigo, el de la pisada, el
sistema del palo, etc. Recién en el imperio romano, en época de Augusto, en la Galia, los agricultores
usaban un carro de peines que pasó a la historia con el nombre de “carro de
Plinio”, que era muy parecido a lo que hoy se sigue usando en nuestro país en
Carlos Casares, en Bragado, en los pocos cultivos de manzanilla, yerba
medicinal de la cual se recogen las flores. Pasa el carro con su sistema de
peines agudos en los cuales se engancha la espiga y la corta cayendo adentro de
la máquina. En aquellos años se juntaban las espigas para luego pisarla con el
objeto de sacarles el grano.
De allí, hasta el siglo XVII, hasta mediados
del mismo, no hubo mayores innovaciones, pero en esa época dos monjes
escoceses, llamados Mercon y Bell, dieron comienzo a la recolección,
especialmente Bell, a quien puede considerarse como el inventor de la
recolección mecánica aplicando las sierras de vaivén, que es el mismo que se
aplica en estos momentos. Por su parte Mercon invento el cóncavo y el cilindro
de la trilla. Aquí tenemos, entonces, las dos máquinas: para la siega y para la
trilla. Un año después se dio la gran casualidad de que el italiano Fortuna
descubriese la misma forma de trillar que Mercon. Durante muchos años los dos
trabajos se hacían con máquinas independientes, hasta los que norteamericanos
de la Mc Cormi
unieron las dos máquinas a un motor y obtuvieron la máquina cosechadora que
corta y trilla al mismo tiempo.
¿Cuándo usted trabajaba en las trilladoras, qué etapa se estaba desarrollando?
Lo que yo viví cuando chico, fue lo
intermedio, que es lo que vivieron los que tienen más de sesenta años. Por un
lado estaba la máquina de trillar que era la máquina de Mercon, de Bell o de Fortuna.
La siega se hacía con otra máquina y ya se
habían emparvado las mieses.
A esto se lo debía impulsar, en los países de
producción extensiva como los Estados Unidos, Australia, Canadá, la Argentina, con un
combustible liviano como la nafta, o el gasoil. Entonces, para hacer posible
provocar la combustión de la paja del trigo, del lino o del marlo del maíz, se
usaba un motor de vapor, grandísimo.
Estas máquinas salían en caravana por que
había que trasladar el motor, las trilladoras, las casillas, la marcera, un
aparato para subir la mies hasta la trilladora, etc.
El trabajo consistía en colocar esa cinta
transportadora al lado de la parva y en el otro extremo, elevado, se ubicaba la
trilladora. Esta máquina trilladora estaba unida al motor por una polea de 15 a 18 metros, de donde recibía
la fuerza. También la cinta estaba unida al motor.
Cinco a siete horquilleros se ubicaban en la
cima de la parva y desde allí arrojaban con la horquilla las mieses sobre la
cinta que las elevaba hasta la embocadura de la trilladora. En este lugar también
se ubicaban dos hombres que con horquillas regulaban la entrada del cereal para
evitar que la máquina se atascara, o, como decíamos nosotros en nuestra jerga,
llorara cuando entraba mucha mies al mismo tiempo.
Al
pie de la trilladora estaban los embolsadotes, por que en aquel entonces no se
trabajaba a granel, si no en bolsas. Los embolsadotes eran, por lo general,
cuatro. Estos iban controlando la humedad con que salían los granos de la
trilladora. El control era manual, al tacto; ellos se daban cuenta si el grano
no estaba seco de acuerdo a la forma en que el grano se adhería a la mano. Se
tomaba un puñado de granos, se cerraba el puño con fuerza y al abrir la mano
según cómo se adherían a ella calculaban la humedad.
Cuando las bolsas llegaban a los galpones se
confirmaba la clasificación que habían hecho los embolsadotes. Allí se les
tomaba la “fiebre”. Ese sistema era la habitual y generalizada forma de trabajo
de hace 35 a
40 años a nuestros días.
¿Usted qué trabajo realizaba en la cuadrilla?
Yo fui ayudante de aguatero. Pero quisiera
comentarle cómo estaba conformada la cuadrilla y cuáles eran las respectivas
tareas.
Además de esas personas que eran los
guincheros en la cuadrilla, que tenían unos veinticinco hombres, estaba el
maquinista, que era el jefe de la cuadrilla. El era el que cuidaba la
disciplina de todo el grupo. Junto con él en el motor, estaba el foguista y el
ayudante del foguista, en total tres hombres. Estaban servidos por el aguatero
y el ayudante del aguatero. El aguatero era por lo general un hombre joven pero
no tanto, ya que debía tener la fuerza suficiente para dominar a cuatro
caballos percherones que tiraban el carro con el tanque.
El trabajo del aguatero consistía en ir con
el carro hasta el casco de la chacra donde estaban los pozos, para retirar el
agua. El lo único que hacía era llevar y traer el carro o tanque, como le
decíamos nosotros, y el que sacaba el agua era el ayudante de aguatero, por lo
general un chico de doce o trece años, por que cuando tenía catorce años ya
pasaba a aguatero.
El ayudante de aguatero tenía que sacar el
agua del pozo con un caballo que tiraba una cadena a la que estaba atado un
tacho que se llenaba de agua del pozo. Una vez lleno el tacho lo elevaba con la
ayuda del caballo y se volcaba el agua en piletones donde era recogida por el
aguatero.
Cuando el aguatero tiene lleno su tanque
lleva el agua hacia la máquina mientras que su ayudante seguía sacando agua
constantemente.
Hoy nos podemos preguntar: ¿Por qué el
aguatero y su ayudante tenían qué trabajar tanto? Bueno, por que las máquinas,
que eran motores a vapor, consumían grandes cantidades de agua en esas jornadas
que empezaban a las 5 de la mañana hasta las 8, ó 9 de la noche en verano. Es
decir, de sol a sol. Ese era el horario nuestro. Nadie tenía reloj, tan sólo,
quizás el maquinista. El reloj era mirar al cielo.
¿Cuánto tiempo estuvo trabajando en las cuadrillas?
Yo estuve haciendo distintos trabajos. Cuando
tenía entre 12 y 13 años, por el año 1934, fui ayudante de aguatero; luego,
cuando cumplí los 14 pasé a desempeñarme como aguatero, entre 1935 y 1937,
siempre durante las vacaciones. Dejé la cuadrilla al año siguiente cuando me
recibí de maestro.
El jornal que yo recibí por ese trabajo de
ayudante de aguatero me alcanzó para comprarme 2 pares de zapatillas de cuero,
que eran las que se usaban en los colegios de internados, dos guardapolvos y no
se cuántos pantalones. Creo que fueron unos 28 pesos fuertes por la campaña de
dos meses y medio.
De la campaña de invierno no participaba por
que estaba en el colegio, pero pude ver el trabajo que se hacía con el maíz.
¿Qué máquinas se usaban para la cosecha y el trillado?
El equipo en que yo trabajaba era una máquina
Mc Cormy, que era la única fábrica en el mundo que fabricaba la máquina
trilladora y también el motor, por que en los otros equipos las trilladoras
eran de una marca y el motor de otra.
La
capacidad de trabajo era de cuatro parvas por día, que era una gran cantidad,
ya que era el equivalente a la cosecha de 120 hectáreas. Todo
el trabajo se hacía en base al ahorro de tiempo. Por ejemplo: había 20 ó 30
minutos para comer el puchero del mediodía; 15 minutos para tomar el mate
cocido, que se daba a las 5 de la tarde junto a la parva para que la gente no
tuviese que trasladarse, y muy pocos minutos a la mañana para tomar otro mate
cocido.
La comida estaba a cargo de un cocinero.
¿Cómo era la vida de la cuadrilla?
Las cuadrillas se integraban con personas
procedentes de distintas provincias, especialmente correntinos y santiagueños
que eran gente pendenciera. Por esa razón el maquinista, que era el que dirigía
la cuadrilla, debía ser bravísimo.
Yo era el sobrino del maquinista de la
cuadrilla en que trabajaba, pero nunca jamás tuve una especie de atención por
parte de el, a pesar de ser un chico de 12 años, por que entendía que todos los
que iban a hacer una campaña eran iguales, absolutamente iguales.
De noche se dormía en el rastrojo, pero era
tal la cantidad de mosquitos que no se podía dormir. Por lo general cada uno
llevaba un mosquitero preparado por su familia, que eran dos bolsas maiceras
grandes, de arpillera, que se abrían, se cosían y se ponían luego dos palos de
escobas, uno en la cabecera y otro en los pies; se tendía un hilo y se volcaba
el mosquitero. Los mosquitos no entraban, pero ¿Quién aguantaba el calor? Uno
se ahogaba ahí dentro y no sabía si ahogarse dentro del mosquitero pero sin
mosquitos o estar fresco y no dormir por las picaduras de los mosquitos.
Mi tío, en alguna oportunidad en que llovió
de noche, me permitió dormir en su casilla, por que los maquinistas eran los
únicos que tenían una casilla con una cucheta para ellos. Entonces en esas dos
o tres veces que llovió, me llevó a la casilla y pude dormir en el suelo, sobre
algunas bolsas ¡Por que llovía!
¿Cómo se trasladaba el equipo?
Cuando el equipo se mudaba, el motor iba
enganchado a las distintas máquinas que lo componían; la marlera, llamada así
aunque llevase paja de trigo o de lino; la trilladora; la casilla y el aparato,
esa especie de cinta transportadora de la mies.
Se le llamaba “el aparato” por que el
inventor, que fue un tal Rosso, del entonces pueblo de Leones, le había
designado de esa manera desde el principio y decía cuando la ofrecía: “Mire, yo
inventé un aparato para llevar la cosecha hasta arriba de la máquina”.
Cuando el equipo se mudaba había que salir a
los caminos, y recuerdo que en los últimos años en que yo trabaje, 1936-1937,
nos cruzábamos de vez e cuando con las modernas máquinas cosechadoras: una
Massey Harris, una Haces y que venían arrastradas por un tractor y con dos
personas solamente. Nosotros, los integrantes de la cuadrilla, los mirábamos
pasar sin insultarlos, en silencio, con tristeza, por que la gente sabía que esas
máquinas modernas reemplazarían su trabajo en pocos años más.
Eso es historia, una historia que se engarza
con la otra historia que se generó años después cuando el gobierno de Perón le
dio un muy importante crédito a Roque Vassalli para que fabricara en serie el
primer recolector de maíz. Entonces, cuando las máquinas empezaron a venir con
el recolector de maíz, repitieron nuestra historia, con 20 años de diferencia,
pero es la misma historia del hombre frente al progreso.
Conclusiones
Cuando se analiza la situación actual de los
países industrializados y de aquellos en desarrollo (China, India), en los
últimos diez años, se advierte enseguida el rol decisivo que ha tenido la
tecnología en el crecimiento de sus economías. Estas naciones le dieron el
marco necesario a la tecnología mediante decisiones políticas y económicas
estimulantes, para convertirla en la herramienta capaz de mejorar la
productividad y de facilitar la creación de riquezas. En este sentido, algunos
países en desarrollo han avanzado bastante en la producción de alimentos y de
materias primas, sobre todo como resultado de la llamada “revolución verde”.
Los industrializados, por su parte, compiten sin descanso entre ellos, para no
perder terreno en las llamadas tecnologías de alta complejidad.
En la Argentina se ha dado una situación peculiar. El
presente ensayo, a lo largo del análisis institucional y social de la primera y
segunda parte, refleja un marco poco favorable para el desarrollo y la
aplicación de la tecnología. Sin embargo, hubieron esfuerzos considerables para
adaptar los conocimientos que venían del exterior y para viabilizar los propios
desarrollados a partir de las particularidades nacionales, hecho que se
advierte en la creación de instituciones para la investigación tecnológica
(primera parte). También es cierto que esos esfuerzos no se realizaron en vano.
El país cuenta con notables resultados en la materia, derivados de sus propias
investigaciones, que en medida variable contribuyeron a un mejoramiento cualitativo
en los trabajos rurales. Esos resultados también elevaron cuantitativamente el
potencial de producción. Sin embargo, ese potencial no se tradujo en un
incremento de la productividad promedio, o por lo menos no se elevo en la
medida en que era y es posible.
En los capítulos correspondientes a la
evolución de las políticas económicas y en los que se trata de la tenencia de
la tierra, se analizan las dificultades para la aplicación de tecnologías. En
realidad no se puede decir que se hayan esgrimido argumentos desfavorables.
Simplemente los sectores con poder de decisión las ignoran en muchos casos, o
no les reconocieron capacidad para jugar un papel primordial en el crecimiento
del país.
Según las épocas, el poder ha estado
concentrado en distintos sectores de la sociedad, y diferentes han sido sus
intereses. Toda vez que esos intereses no tuvieron la misma dirección de las
fuerzas productivas, estas se debilitaron y dieron resultados económicos
empobrecidos.
Dentro de ese contexto inestable en lo que va
del siglo, la incorporación se hizo en forma parcial. No se aplicó como un todo
(la soja fue la excepción de la regla) si no que se incorporaron técnicas
aisladas, y solamente aquellas que estaban de acuerdo con la rentabilidad
vigente.
Todo eso es lamentable por dos razones. La
primera, se refiere precisamente a que la tecnología se sigue adoptando a
medias. La segunda (y a la vez más grave) es que, cuando la Argentina aún no ha
terminado de incorporar y asimilar el paquete tecnológico disponible, en el
mundo existe otro que por sus alcances lo está revolucionando, y que por su
alta complejidad resulta inaccesible.
No obstante se está haciendo el esfuerzo. La
creación de ARGENTEC (Argentina Tecnológica) es una prueba de ello, pero por
tratarse de un institución muy reciente aún no es posible hacer una evaluación
de su actividad, (en el capítulo II, inciso B de la tercera parte brindamos
información sobre la misma).
Otro problema del agro argentino, es la gran
atomización de un sistema corporativo que se fue imponiendo de a poco en
nuestra sociedad y que generó verdaderos lobbies de sub-sectores empresariales
y políticos que con su acción pujan por torcer y violentar programas de
gobierno. También el régimen de tenencia de la tierra t la especulación
influyeron fuertemente en contra del desarrollo armónico de la actividad
agropecuaria y de la industrial.
¿Como corregir estas anormalidades? Creemos
que sólo si se convoca al pueblo para actuar con vistas al largo plazo y con
fines trascendentes que movilicen su voluntad de hacer, se podrá revertir tal
situación. Es indudable que no resultará suficiente esta propuesta si no se la
acompaña con realizaciones palpables e inmediatas para incentivar el trabajo y
la credibilidad. No basta con prometerle curación al enfermo, si no se le
calman primero sus dolores. La enfermedad que padecemos los argentinos es
sumamente grave: la falta de fe.
Hemos visto a lo largo del ensayo de que
manera la Argentina
se fue transformando en un país agropecuario: A alta de políticas continuas de
economía agraria, se formó a impulsos del sector privado. Miles de hombres y
mujeres que deseaban progresar, que se sentían felices al ver el resultado de
sus esfuerzos y de de sus inversiones, que deseaban dejar a sus hijos una
herencia provechosa como testimonio de su paso por la vida y de su ascenso
social, hizo posible que hoy tengamos el nivel de desarrollo agrario que no es
de despreciar.
La complejidad de las sociedades actuales
morigera las posibilidades del individuo para alcanzar por sí mismo los niveles
socioeconómicos que en otros tiempos eran de fácil acceso. Es por eso que las
entidades intermedias están llamadas a cumplir importantes funciones en
beneficio de sus asociados. En ellas se van formando los dirigentes que tendrán
la misión de conducir al grupo por caminos seguros, provechosos y morales.
Aflige la falta de dirigentes capacitados, que posean una visión ecuménica de
los problemas en el intrincado mundote hoy. Al carecer de una perspectiva
global, son limitados en el análisis y cortos en las soluciones y a menudo se
quedan en la declamatoria estéril u ofrecen propuestas perimidas. La
improvisación, el golpe de suerte político, las palabras, el voluntarismo,
resultan escasos medios para mantenerse por mucho tiempo en los mejores niveles
de la dirigencia. Felizmente, percibimos que nuevas personalidades en las
distintas organizaciones, con nuevas ideas y nuevas actitudes están surgiendo;
se trata de hombres con experiencia práctica o profesional que saben que la
vieja metodología de la dirigencia tradicional está acabada. En ellos
confiamos.
El problema más grave que esta afrontando
nuestro agro es que no puede contar con la ayuda de otro sector económico. Se
llegó a tal situación por los abortos reiterados del desarrollo industrial a la
industrialización. Diversas fueron las causas: la falta de espíritu empresario
en la alta burguesía terrateniente dedicada a la especulación, y sus temores
por la competencia del incipiente sector industrial en la puja por el poder
político. Todo concurrió a que la industria de sustitución de reciente
aparición no se consolidara para generar la industria pesada que el país
necesitaba y que ese vacío fuese llenado por el Estado, quien comprendió que
resultaba peligroso depender totalmente de insumos importados.
La reducida actividad industrial dificultó el
desarrollo tecnológico y la investigación científica, poniendo a la Argentina en una grave
posición de dependencia. Hoy están a la vista los resultados de esa falta de
visión. El campo por sí solo no puede enfrentar la competencia que le están
haciendo otras naciones que subsidian a sus productores agrarios manteniéndolos
con altos niveles de rentabilidad y colmando el mercado internacional con
productos de alta calidad y bajo precio.
Los países industrializados y muchos de los
que son clasificados como en vías de desarrollo en el mercado de alimentos
desplazan a la Argentina
de los puestos de preeminencia que ocupó durante largos años. Hoy no estamos en
condiciones de competir por que carecemos de un sector industrial y terciario
que pueda subsidiar la producción agropecuaria para poder competir con las
mismas armas ante los avances de los otros.
Todo nos indica que pasó el tiempo en que
nuestros industriales efectuaban inversiones para desarrollar tecnología propia
en sus establecimientos. Hoy temen que el tiempo y el dinero que demanda la
investigación se pierdan antes de lanzar el producto al mercado, por los
imprevisibles cambios de política económica. Es más fácil y menos riesgoso
copiar modelos y adaptarlos aunque a la larga se descapitalice el país y se
cierren posibilidades de trabajo a la inteligencia argentina. La consecuencia
es la “fuga de cerebros”, el vaciamiento del país por la inmigración masiva de profesionales.
El resultado es que la dependencia en materia
económica es cada vez más grande y alarmante. Una forma de superarla pasa por
la educación. La educación popular, laica y obligatoria perfiló la personalidad
de numerosas generaciones de ciudadanos en el país. Muchos nos sentimos por que
hemos estudiado durante la vigencia plena de la ley 1420. Lamentablemente el
espíritu de esa ley se fue perdiendo y desde hace tres décadas comenzamos a
transitar hacia la masificación educativa en los distintos niveles. Ni nuestro
país ni ningún otro se destacará por tener muchos egresados de las
universidades, si no por la calidad profesional que se ha alcanzado. L a
capacitación debe ser valorada y resguardada en beneficio del país.
La educación de los jóvenes agrarios deberá
hacerse en escuelas agrotécnicas, tanto primarias como secundarias, lo que no
significa limitarlos en su preparación personal, si no capacitarlos para
desempeñarse en el medio en que viven. El agro de hoy ya está requiriendo la
presencia de técnicos, aunque no se hayan dado cuenta de ello los mismos
productores que envían a sus hijos a estudiar a las grandes ciudades, para
repetir la anécdota de “Mi hijo el doctor”.
Creemos que los años perdidos en nuestros
vaivenes políticos podrán recuperarse si se tiene en claro que desde hace
tiempo los países que crecieron dejaron de lado los intereses sectoriales de
sus habitantes para encarar proyectos unívocos. La educación y la formación de
científicos será el eje alrededor del cual girará la rueda de nuestro
crecimiento. El agro volverá a dar sus frutos con la ayuda de la industria y de
la ciencia, sin las cuales es imposible optimizar la producción de alimentos y
materias primas industriales.
Dirigentes, funcionarios públicos,
productores, industriales, maestros, comunicadores sociales y consumidores
deberán tomar conciencia de esto para que la Argentina llegue a ser
un país agroindustrial.
Anexo
EL SISTEMA DE LOS AGRONEGOCIOS
Juan Carlos Orlando
En las últimas décadas se ha modificado la
definición, el estudio y la metodología para el análisis del sector
agropecuario ya que se encuentra
enmarcado bajo una visión globalizadora y sistémica que se conoce con el nombre
de “Sistema de los AgroNegocios”.
Bajo ese concepto se engloba al conjunto de
actividades vinculadas al sector de la producción agraria, la industrialización agroalimentaria, la
distribución comercial y el consumidor final.
En la economía moderna, la producción agropecuaria
primaria dejó de ser el factor central y exclusivo en el proceso de
alimentación para convertirse en una fase o componente de un proceso que se
enriqueció de funciones siendo el estudio del Sistema de los AgroNegocios, un enfoque común en la estructura de
numerosos países y conforma un punto básico de organización para lograr un
mejor entendimiento de las diferentes interrelaciones existentes entre los
diferentes sectores y actividades involucrados.
La Cadena de los AgroNegocios constituye una esquematización
de la secuencia: producción-industrialización-distribución-consumo. Atento a
ello se pueden citar tantos ejemplos de cadenas de agronegocios como productos
agropecuarios existen.
En forma gráfica, la cadena de agronegocios se
asemeja a un reloj de arena, ya que en el área de producción existe una gran
cantidad de individuos que producen y luego dichos bienes son procesados por
una menor cantidad de empresas que a su vez lo entregan a una mayor cantidad de
individuos (los distribuidores) para finalmente llegar a una gran cantidad de
consumidores. Atento a ello se puede considerar dos tipos de procesos
existentes en la cadena de AgroNegocios:
- CONVERGENTE: Muchos productores venden a un
procesador.
- DIVERGENTE:
Los procesadores venden a un mayor número de minoristas y estos a un
mayor número de consumidores .
De los productores a los consumidores existe un
flujo físico de bienes y servicios; de los consumidores hacia los productores
un flujo monetario; y en ambos sentidos un flujo de información que colabora en
la toma de decisiones de cada uno de los sectores involucrados.
A través de la cadena, en los productos
agroalimentarios se va incorporando el
agregado de valor económico y se
producen modificaciones de:
·
Forma
·
Posesión
·
Espacio
·
Tiempo.
Las diferentes formas de conservación/nivel de
procesamiento (deshidratado, liofilización, refrigeración, congelado,
precocido, enlatado, etc.) ; de presentación (tipos de envases) contribuyen a
incrementar el valor agregado y el precio final del agroalimento. La materia
agropecuaria perse, cada vez tiene menor participación en el precio final del
agroalimento; el marketing bill es el componente más importante.
El Sistema de los AgroNegocios involucra tres
aspectos fundamentales
a) La demanda del consumidor: El Sistema debe dar una
adecuada respuesta a las preferencias y requerimientos de lo que demanda el
consumidor.
b) El sistema de precios.
c) El sistema de costos.
Para facilitar la comprensión del complejo Sistema
de los AgroNegocios se presenta el esquema que sigue para sistematizar y
describir el complejo Sistema de los Agro Negocios:
ENFOQUEFUNCIONAL
¿Qué se hace?
a)
Funciones de
Intercambio o transferencia:
-
Operaciones de
Compra y Venta (Acopio, Concentración, Distribu
Ción, Menudeo)
b) Funcionen físicas:
-Acondicionamiento
o procesado del
producto.
-Transporte
-Almacenamiento
c)
Funciones de
facilitación:
-Tipificación
-Financiamiento
-Cobertura
de riesgos
-Información
de mercado
|
ENFOQUE ESTRUCTURAL
¿Quién hace qué?
a)
Intermediarios comerciantes
(acopiadores,mayoristas,minorista)
b)
Intermediarios agentes
(Consignatarios,
Corredores)
c)Agentes/instituciones
facilitadoras (Bolsas,Mercados,depósitos,cámarascomerciales,
transportistas,etc)
|
ENFOQUE
DESISTEMAS DE COMPORTAMIENTO
¿Cómoesta cambiando el
sistema?
a) Cambio en las relaciones
insumo/producto.
b) Cambio en las relaciones de poder
c)
Cambio en los sistemas de comunicación
d) Impulsores de los cambios
e)
Adaptación del sistema a los cambios.
|
ENFOQUE
DEADMINISTRACIONDEL
MARKETING
a)
Concepto de Marketing: Encuentre los deseos de los
consumidores y satisfágalos rentablemente.
b)
Desarrollo de estrategias
competitivas
c)
Marketing Estratégico:
-
Análisis del consumidor
-
Segmentación,
-
Selección del mercado meta
-
Posicionamiento
d)
Marketing Operativo (Las 4 P´s)
-Política
de Productos
-Política
de Precios
-Política
de Promoción
-Política de Puntos de
Venta
|
ENFOQUE
DEL DESEMPEÑO
Se
evalua la perfomance del sistema
|
ENFOQUE FUNCIONAL:
Un rápido análisis de este enfoque colabora en
comprender las funciones involucradas en el Sistema de los AgroNegocios.
En las funciones de intercambio o transferencia
de propiedad del bien se pueden considerar:
a) El
acopio: Es la primer operación de compra-venta siendo el productor
parte interveniente como vendedor. En general se ubican en las diferentes zonas
productivas y es bastante común la presencia de cooperativas de productores
dedicadas a esta actividad. El acopio no fija el precio del producto; toman
como base el de los mercados de concentración (Bolsas de Cereales) , menos los
gastos de acondicionamiento, almacenaje y transporte.
b) La concentración: En esta etapa se ubican las operaciones al por mayor del producto. Se puede citar como ejemplos (Mercado central de Frutas y hortalizas, Mercado de Liniers, Bolsa de Cereales). Se fija el precio que sirve de base para otra tipos de operaciones (por ejemplo venta particular de hacienda puesta en campo) y el mismo surge del libre juego de la oferta y demanda.
d) La distribución y el menudeo: Es el último eslabón siendo el punto de contacto con los consumidores finales.
En las funciones físicas se incorporan modificaciones en los productos requieren de una infraestructura adecuada . Constituyen la porción más importante del costo total del agroalimento .
a)Acondicionamiento y procesamiento:
Es el cambio en la forma. La mayoría de
los productos agropecuarios llegan al consumidor con algún proceso de
acondicionamiento o industrialización. Varía según su naturaleza y por las
preferencias de los consumidores . Se conoce como acondicionamiento al proceso realizado en los agroproductos
donde solo se realiza su limpieza, clasificación y envasado (frutas y
hortalizas frescas). El procesamiento
involucra cambios mas pronunciados (pasteurización, faenado, molienda,
extracción, etc).
b)Transporte: Es el cambio en el espacio. Esta en
vinculación con la especialización regional de los productos agropecuarios que
presenta las siguientes ventajas: -aprovechamiento de la mejor agroecologia de
la zona , - mayor capacitación del productor ya que concentra su esfuerzo en
pocas áreas.
El
costo del transporte puede determinar la
localización geográfica de un determinado tipo de producción. Los diferentes
tipos de transporte que se utilizan dentro del Sistema de AgroNegocios son:
-Mercado
Interno: Automotor, FFCC
-Mercado
Externo: Maritimo, Automotor, Aereo.
c)Almacenamiento: Es el cambio en el
tiempo.
Su importancia esta dada ya que la oferta de productos agropecuarios es
estacional y la demanda es constante a lo largo del año. A través del mismo se
puede colocar el producto en el momento en que el consumidor lo requiera.
Las funciones de facilitación colaboran
en la eficacia y agilidad del Sistema de los AgroNegocios:
a) La
tipificación :Es un facilitador que permite la
comercialización en base a tipos
preestablecidos sin la presencia física del bien involucrado. En muchos
productos tiene carácter obligatorio (comercialización de cereales/oleaginosas) y adopción
oficial.(realizada por la Junta
nacional de granos) . Es una descripción clara y precisa del producto en
diversos aspectos de interes comercial. Para su determinación se tiene en
cuenta los atributos principales de calidad del producto en cuestión. La aplicación de un sistema de tipificación
requiere gente capacitada para clasificar cada partida. Los cereales y
oleaginosas son los rubros donde la tipificación esta más desarrollada en
nuestro país.
b) El financiamiento:
Es una facilitador de las transacciones y posibilita una mayor de productos
agroalimentarios dentro del Sistema.
c) La
cobertura de riesgo: Es un facilitador que permite acotar
el riesgo del negocio para los diferentes eslabones de la cadena-.
d) La
información de mercado Es un facilitador de las operaciones de
compra y venta, colaborando en el proceso de toma de decisiones. Su difusión se
da a través de los diferentes principales medios de comunicación (diarios,
revistas, internet, etc.).
ENFOQUE ESTRUCTURAL
Constituye
la estructura del Sistema o sea los participantes que intervienen en cada una
de las etapas:
a)
Participantes que poseen la propiedad
del producto: Son los productores, acopiadores, procesadores, distribuidores
(mayoristas, minoristas). Son los eslabones de la cadena agroalimentaria y
poseen el mayor poder de decisión dentro
del Sistema. La retribución que reciben es variable y esta dada por el margen
entre el precio de venta y el de compra, menos los gastos de la operación.
b)
Participantes que no posee la
propiedad del producto: Son los
intermediarios que promueven y/o facilitan las operaciones de compra y venta o
sea los consignatarios ( de hacienda, de frutas y hortalizas) y comisionistas o
corredores (de cereales). Poseen una
remuneración fija (% del monto de la operación). Los comisionistas actuan por
cuenta y orden del vendedor y en general toman a su cuidado el producto . El comisionista
acerca la oferta y demanda .
c)
Participantes que facilitan el
desarrollo de actividades dentro del Sistema: Son las Bolsas (de cereales),
Mercados Concentradores (de hacienda, de frutas y hortalizas), propietarios de
depósitos, camaras comerciales, transportistas, ,instituciones financieras,
etc. Facilitan las operaciones de operaciones de compra-venta, potencian el
Sistema de los Agronegocios sin poseer la propiedad del producto ni intervenir
en forma directa.
ENFOQUE DE LOS SISTEMAS DE COMPORTAMIENTO
A
través de este enfoque se puede discernir como esta cambiando el Sistema de los
Agronegocios en los aspectos que a continuación se describen:
a)
Cambios en las relaciones
insumo/producto: La menor participación del productor en cada unidad monetaria gastada por el consumidor se
acentúa a medida que aumentan los
niveles de vida ya que se demandan agroalimentos de mayor calidad que requieren
mayor grado de procesamiento, modificaciones en los envases y los esfuerzos comerciales de las empresas procesadoras de imponer
marcas y lograr lealtad hacia sus productos. Esto se traduce en mayores gastos que se trasladan a los precios.
b)
Cambios en la relaciones de poder: La
aparición de la gran distribución dentro del Sistema de los AgroNegocios
produjo un cambio en las relaciones del poder. El sector procesador perdió
fuerza ya que la gran distribución
(hipermercados, supermercados, etc.) adquirió un gran poder de negociación a traves de la compra de grandes volumenes. En la actualidad la consolidación del poder
de compra en la gran distribución revirtió la histórica débil posición del
comercio minorista en la relación con
los procesadores. Los procesadores se vieron obligados nuevas reglas de juego ya que el sector de la
gran distribución les transfirio el problema
del stock, obligandolos a
reponer la mercaderia con la frecuencia que fuera necesaria, como
así también descuentos, precios especiales y mayor plazo de pago. El eslabón distribuidor es el que comanda e
impulsa los cambios en el sistema. Las
decisiones de compra de los productos de
consumo masivo se toman cada vez más en
los puntos de venta.
c)
Cambios en los sistemas de comunicación
e impulsores de los cambios: En los ultimas
décadas la aparición de la informática, telefonía celular, Internet,
etc. produjo un mayor acercamiento entre los diferentes eslabones y se facilita
el intercambio de información. El código de barras que actualmente poseen todos los agroalimentos permite conocer en
detalle las necesidades y deseos de los
consumidores.
ENFOQUE DE ADMINISTRACION DEL MARKETING
Este
enfoque involucra que todo el proceso del Sistema de los AgroNegocios debe
estar basado en la satisfacción de las necesidades y deseos de los
consumidores. El consumidor es el Rey y atento a ello se debe escuchar al mercado
para producir lo que se vende. El
desarrollo de estrategias competitivas,
el marketing estratégico (Análisis del Consumidor, Segmentación de
mercados, Selección de mercado meta y Posicionamiento del producto en el
mercado) el marketing operativo (las 4´Ps : politica de productos, politica de
precios, politica de promoción, politica de puntos de venta) es el camino a seguir dentro del Sistema de los
Agronegocios.
ENFOQUE DEL DESEMPEÑO
A traves de este enfoque se evalua la perfomance del Sistema de los Agronegocios.. La variedad de
productos, los precios accesibles la eficiencia, los progresos tecnológicos, la
provisión de alimentos inocuos y seguros deben estar en la mira de cada uno de
los participantes del Sistema.
Nuevo perfil empresario y planificación estratégico
El escenario vigente plantea para cada uno de los
eslabones del Sistema de los AgroNegocios la necesidad de realizar una
planificación estrategica para el desenvolvimiento de sus actividades.
El mundo actual es altamente competitivo y la
sociedad del conocimiento es el nuevo paradigma para enfrentar esta realidad.
La
planificación estratégica es un proceso que se sustenta en:
·
La preparación de un diagnostico
del ambiente externo e interno que conlleva a la construcción de la matriz FODA
(Fuerzas, Oportunidades, Debilidades, Amenazas.
·
La formulación de objetivos y
metas.
·
La selección, formulación y
evaluación de alternativas.
·
La implementación de un plan a
seguir, en función de actividades, costos y plazos
CODEX ALIMENTARIUS
El Codex Alimentarius es un conjunto de normas
alimentarias de carácter internacional referidas a la producción, elaboración y
circulación de alimentos. Su objetivo es asegurar la inocuidad de los
alimentos, proteger la salud del consumidor y promover prácticas equitativas en
el comercio internacional. Es el patrón de referencia que poseen los países con
relación a los requerimientos higienico-sanitarios; bromatologicos y comercialización de productos agroalimentarios.
La Comisión del Codex esta formada por los países miembros de la FAO (Organización de las
Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación) y la OMS (Organización Mundial de la salud), publica
normas alimentarias para productos y códigos de prácticas tecnologicas y de
higiene.
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[2] Manuel Belgrano, Escritos económicos, y Jorge S. Molina, Una nueva conquista del desierto.
Incorporación de tierras marginales al proceso productivo argentino, p.70,
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[3] Horacio C. E. Giberti, op.
cit. p.65
[4] Manuel Belgrano, op. cit.
p- 180
[5] Jorge S. Molina op. cot. p.
[6] Gerardo López Alonso, 1930-1980 Cincuenta años de historia
argentina. Una cronología básica, p. 45 Editorial de Belgrano, Buenos
Aires, 1982
[7] Ibiden. P. 87
[8] Alfredo López, Historia del movimiento social y la claswe
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[9]
Ricardo M. Ortiz, El ferrocarril en la
economía argentina, p. 96, Editorial Cátedra Lisandro de la Torre, Buenos Aires, 1958.
[10]
Íbidem, p. 92
[11]
Íbidem, p. 93
[12] William H. Mc Neill, El mundo contemporáneo, p. 120,
Editorial Paidos, Buenos Aires, 1970.
[13] William H. Mc. Neill op.
cit. p. 120
[14] Íbidem, p. 120 a 122
[15] William H. Mc. Neill op. cit. p 125
[16] William H. Mc. Neil op. cit. p. 127
[17] Íbidem, p. 123
[18] William
H. Mc Neil op. cit p. 128-129
[19] Rodolfo H. Terragno, Memorias del presente, p. 11-13,
Editorial Legasa Buenos Aires, 1985.
[20] Rodolfo H. Terragno. op.
cit. p. 43.
[21] Rodolfo H. Terragno, op.
cit. P. 44
[22] Ramón Tamames, La imaginación y el poder, p. 85,
Editorial Ariel S.A. Barcelona, 1982.
[23] Raúl Alfonsín, La
cuestión argentina, p 120, Editorial Propuesta Argentina, Buenos Aires, 1980.
[24] Raúl Alfonsín op. cit. P.
121
[25] Raúl Prebisch, La crisis del desarrollo argentino. De la
frustración al crecimiento vigoroso. P.23, Librería El Ateneo, Editorial,
Buenos Aires, 1986
[26] Ver cap. “La Argentina Agropecuaria”
[27] Aldo Ferrer, Crisis y alternativas de la política
económica argentina, p. 23 Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1980
[28] Aldo Perrer, op. cit.
p.32
[29] Carlos H. Luparia, Régimen del trabajo rural, p. 21,
Editorial Astrea, Buenos Aires, 1981
[30] Carlos H. Luparia, op.
cit, p. 25
[31] Ricardo M. Ortiz, op.
cit. o. 47
[32] Información recibida de la Cámara Argentina de Fabricantes de Alimentos
Balanceados (CAFAB) y de los señores Américo Petroni y Nicolás Martínez Boero,
ex presidente y gerente respectivamente de esa entidad.
[33] Ercole Sori Las causas económicas de la emigración
italiana entre los siglos XIX y XX, pag. 15 y sig. Y Luigi de Rosa Emigrantes italianos, bancos y remesas en el
caso argentino pag. 241 y sig. en La Inmigración Italiana
en la Argentina,
op. compilada por F. Devoto y G Rosoli, Editorial Biblis, Buenos Aires,1985.
[34] Los fertilizantes en la agricultura argentina, por los ingenieros
agrónomos Jorge I. Bellatti y Eduardo J. Pécola. Numero Estadístico año 1966,
Bolsa de Cereales de Buenos Aires, pag. 152
[35] Ings. Agrs. Jorge I.
Bellatti y Edgardo J. Pécora: Los
fertilizantes en la agricultura argentina, pag 154m en Numero
Estadístico 1966 de la Bolsa de Cereales de Buenos
Aires.
[36] Impulsó, también, la
formación del primer grupo CREA
[37] Sauberán, Carlos y
Molina, José “Hacia la formación de grupos CREA chacareros”. Art. del número
estadístico de la Bolsa De
Cereales de Buenos Aires, año 1963, pag. 62 y 63
[38] 34, pag. 158
[39] Kalledey, Jorge E.
“Características de la Comercialización Externa de Granos de la Campaña Agrícola
-Comercial 1965”.
En número Estadístico 1965 de la
Bolsa de Cereales de Buenos Aires, pág 5
[40] 48, pág. 464
[41] Ing. Agr. Teofilo Barañao
“Evolución de la cosechadora automotriz en las ultimas décadas” Art. Publicado
en Agro Nuestro, Octubre de 1968, pág. 22
[42] Editorial del Número
Estadístico año 1966 de la Bolsa
de Cereales de Buenos Aires titulada “Existen excelentes posibilidades para el
desarrollo de la agricultura”, pág. 1.
[43] Ibarra, M. Daniel y
Piacenza, Esteban E. : “Un producto maravillosa” en Agro Nuestro, julio de
1962.
[44] Ver en el anexo los
cuadros “Evolución de la red vial en los últimos seis años”; “Actualización de
la red provincial al 30.11.85” y “Estado de la red nacional 1985”.
[45] Adam Smith, Investigación de la naturaleza y causas de
la riqueza de las naciones, I, pag. 206, Ediciones Orbis, Buenos Aires,
1983.
[46] Arthur Seldon y F. G.
Pennance, Diccionario de Economía, pag.524, Ediciones Orbis, Barcelona 1983,
“La tierra es un factor primario de producción. Es uno de los tres factores –
junto con el trabajo y el capital – y se distingue de ellos porque su oferta no
puede aumentarse” (Congdon- Mc Williams, Diccionario de economía, pág. 193,
Grijalbo, Barcelona, Buenos Aires, México, 1982)
[47] Ely Chinoy, La
Sociedad, una
introducción a la sociología, pág. 218, Fondo de Cultura Económica, México
- Buenos Aires, 1966.
[48] Afolfo Dorfman estima que
las aldeas europeas fueron asoladas y saqueadas en las guerras de los señores
feudales, por lo que decayó la agricultura, en cambio creció la industria en
los burgos, “sede y dominio de la naciente burguesía industrial” (Historia de la industria argentina, pág.
13 Hyspamérica, Buenos Aires, 1986)
[49] Los diaguitas habían
logrado la determinación empírica de
suelos, estableciendo tierras de riego y tierras de secado, es decir, lo que
llamamos chajcra y pampachajcra, respectivamente, la distinción de especies
cultivadas (tarpuy) con respecto a las especies silvestres (sacha); la rotación
del suelo con un palo apropiado y puntudo (el caspi-tarpuna) que servia de
arado a tracción humana; la construcción de andenes o bancales en los faldeos
de las montañas para ciertos cultivos y control del suelo; la construcción de
estanques y acequias para riego; el cultivo de papa, maíz, poroto (chaucha),
calabaza (anko), amaranto, quinua y algodón. Creo que exagera Ricardo Levene
cuando dice que “los incas no conocieron otra agricultura que la del maíz,
patata y yuca”. (cfer: Historia económica del Virreynato del Río de la Plata).
[50] La colonización española
fue criticada por Sarmiento y Alberdi, cuyos textos más expresivos menciona
Adolfo Dorfman (Ver: Historia de la
industria argentina, pág. 241-246). Textos sarmientinos: “El error fatal de
la colonización española en América del Sur, la llaga profunda que ha condenado
a las generaciones a la inmovilidad y al atraso, viene de la manera de distribuir
la tierra”. Otro: “toda la ocupación de la América del Sur está montada en los errores más
garrafales en el arte poblar, y la mitad de los desastres de nuestra república
estaban ya preparados por el sistema de colonización española”.
[51] Es cierto que el campo
requería poco personal, como se dice en este mismo trabajo (p. ), sin embargo, entre los comerciantes y
funcionarios sigue presente el tema del factor tierra.
[52] Roberto Lekachman, Historia de las doctrinas económicas,
pág. 30, Editorial Victor Leru, Buenos Aires, 1962.
[53] Daniel Villey, Historia de las grandes doctrinas económicas,
pág. 192, Nova, Buenos Aires, 1960.
[54] Ezequiel Gallo y Roberto
Cortés Conde, La república conservadora,
pág. 47, Hyspamérica, Buenos Aires, 1986. (los dos textos)
[55] Op. cit pág 171.
Lekachman cita la siguiente afirmación de Ricardo: “La renta es esa parte del
producto de la tierra que se paga a los terratenientes por la utilización de
los poderes indestructibles y originales del suelo”. (pág. 168)
[56] “Butz afirma que la
agricultura americana ha tenido tres grandes revoluciones y las enumera de la
siguiente manera:
La primera gran revolución ocurrió en la mitad del
siglo XIX, cuando se empezó a sustituir la energía humana por energía animal.
La segunda gran revolución empezó por los años ´20 con
la sustitución de la energía animal por la energía mecánica.
La tercera revolución ha sido la cimentación de la
producción agrícola y su comercialización sobre vastos conocimientos
científicos, tecnológicos y comerciales”. (Harris Pearson Smith, Maquinaria y
equipo agrícola, Ediciones Omega SA, Barcelona, 1967).
Orlando Carracedo cita la obra de Theodore W. Schultz
(Organización económica de la agricultura) y comenta los tres tipos de
población en relación con el agro y la industria. (Cfer: op. cit, pág. 43)
[57] Ricardo Rodríguez Molas, Sexo y matrimonio en la sociedad tradicional
en Todo en Historia”, pág.20, Año XVI – Nº 187, Diciembre de 1982, Buenos
Aires, 1982.
[58] Ezequiel Gallo y Roberto
Cortés Conde, op. cit. pág. 190
[59] Jorge Schverzer, 1925 1955: Auge, expansión y crisis, en
Todo es Historia, Número especial consagrado a Los avatares de la industria argentina, pág. 47, Nº 124- Septiembre
de 1977, Buenos Aires.
[60] Adolfp H. Terragno, Argentina siglo 21, pág.
9 Sudamericana-Planeta, Buenos Aires, 1986-
[61] Ezequiel Gallo y Roberto Cortés Conde, op.
cit. pág. 32-33
[62] Ezequiel Gallo y Roberto
Cortés Conde, op. cit. pág 32-33
[63] Celestino Sienrra (h), Temas soslayados, I, pág. 87-88,
Copyright by Celestino Sienrra, Rosario, 1972. El cooperativismo agrario vino
trabajando en la industria y ha logrado algunos progresos, lo cual puede
tomarse como una respuesta. “En el mercado lácteo –dice Basañes- las empresas
cooperativas, en forma integrada, son el principal sector. Una firma cooperativa
(SanCor) es la principal empresa del mercado. En el caso particular de los
productos industrializados, cabe mencionar que las cooperativas producen el
69.4% de la manteca; el 38.4% de la leche en polvo y el 37.4% del queso, entre
otros de gran significancia en mercado”.
(Cfer: Juan Carlos Basañes, Teoría y
realidad de la economía cooperativa, pág 53, Ediciones Intercoop, Buenos
Aires, 1979). Puede consultarse además, el trabajo presentado al Congreso de
Economía Cooperativa (Villa Giardino, Córdoba, 1979) por Felipe Arella y Juan
F. Sosa, El rol del cooperativismo
agrario en la industria nacional, cuya publicación esta prevista.
[64] Ezequiel C. Ortega,
Historia de la
República Argentina, pág. 334, Editorial Plus Ultra, Buenos
Aires, 1975
[65] Exequiel C. Ortega, op.
cit. Pág. 34
[66] Jorge Federico Sábato, La
Pampa Pródiga, pág. 9 Ediciones CISEA, Buenos Aires,
1980.
[67] Milcíades Peña, Industrialización y clases sociales en la Argentina, pág.
209-210, Hyspamérica Ediciones Argentina SA, Buenos Aires, 1986.
[68] Celestino Sienrra (h),
op. cit. pág. 25
[69] Sobre la historia del
cooperativismo agrario, Cfer: Dante Osvaldo Cracogna, Cooperativismo Agrario Argentino, Ediciones Intercoop, Buenos
Aires (varias ediciones).
[70] Celestino Sienrra, Temas Soslayados, I, pág. 24, Edición del autor, Rosario, 1972.
[71] Alberto Caturelli, La filosofía en la Argentina Actual,
pág. 9, Editorial Sudamenticana. Buenos Aires, 1971.
[72] Celestino Sienrra, op.
cit. pág. 14
[73] Dr. Horacio Cesar
Cursack, en La tierra en la Argentina, pág. 3.
Publicación del Consejo Agrario Nacional, Buenos Aires, 1975.
[74] Consultar Consejo Federal
de Inversiones, Tendencia de la tierra.
Aspectos de la estructura agraria y su incidencia en el desarrollo agropecuario
argentino, Buenos Aires, 1964. En ésta obre se estudian las leyes
mencionadas y además aquellas relativas a Colonización e Inmigración, Ley de
Fronteras; Ley de Arrendamiento y venta de la Tierra Fiscal; Ley
de fomento de los territorios nacionales; y Ley de Administración Nacional de la Tierra Fiscal.
[75] Celestino Sienrra, op.
cit. I, pág. 11.
[76] Celestino Sienrra, op.
cit, I pág. 11
[77] Celestino Sienrra, op.
cit, I, pág. 158
[78] Celestino Sienrra,
op.cit. I, pág. 161
[79] Celestino Sienrra, op-
cit. I. pág. 161-162.
[80] Celestino Sienrra, op.
cit. I pág. 163
[81] Celestino Sienrra, op.
cit. II, pág. 125-130.
[82] Mario Yuri Izquierdo, Quince años en el Cooperativismo Agrario
Argentino (1953-1968), pág 14-15, Ediciones Intercop, Buenos Aires, 1972.
[83] Mario Yuri Izquierdo, op.
cit, pág. 17.
[84] Mílciades Peña, Industrialización y clases sociales en la Argentina, pág.
71-72, Hyspamérica Ediciones Argentinas S.A., Buenos Aires, 1986.
[85] Milcíades Peña, op. cit.
pág. 72.
[86] Consejo Agrario Nacional,
La Tierra
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[87] Jorge Federico Sábato, La Pampa pródigo: Claves de una frustración,
pág. 43, Ediciones CISEA, Buenos Aires, 1980.
[88] Hugo Nario, Bepo, vida
secreta de un linyera. Tomado de la revista “Todo es Historia”, Nº 195, pág.
27. Agosto de 1983. Buenos Aires. En la misma revista y en la misma pagina se
ven cuatro avisos de martilleros publicados en “El Eco de Tandil” (diciembre de
1950, que demuestra una ola de remates de chacras).
[89] Hugo Nario, Pasión y Muerte de la Chacra Argentina,
en la revista “Todo es Historia” Nº 195 pág. 8- Agosto de 1983. Buenos Aires.
En este trabajo se dice que el ganadero Benigno del Carril, en un artículo que
apareció en Anales de la
Sociedad Rural Argentina, recitaba a sus colegas lo
siguiente:
“La tierra se divide
previamente en potreros alambrados de 1600 a 2000 hectáreas y
enseguida se subdivide en lotes amojonados y numerados de 200 hectáreas, sin
alambrado intermedio. Estos lotes se arriendan a chacareros italianos con
elementos y recursos propios a razón de $4 m/n anuales la hectáreas, por el
término de tres años, con la obligación de dejar el terreno sembrado con
alfalfa al finalizar el contrato, siendo de cuanta del establecimiento
proporcionar la semilla de alfalfa”. (pág. 12)
Esta receta reconoce el latifundio, traslada el riesgo
al chacarero italiano, lo obliga a dejar el fruto de su trabajo, (la alfalfa) y
prepara con ello la actividad ganadera, olvidándose de la agricultura y del
pobre chacarero italiano.
[90] Celestino Sienrra, Temas
soslayados, I, pág. 13.
[91] James Scobie, Revolución en las Pampas. Historia Social
del Trigo Argentino 1860-1910. Buenos Aires, 1983.
[92] George M. Foster, Las
culturas tradicionales y los cambios técnicos, pág. 62 Fondo de Cultura
Económica, México, 1964.
Foster
cita la versión inglesa de la investigación de Gino Germani: Inquiry into the
social effects or urbanization in a working-class sector of greater Buenos
Aires O.M. Hauser, ed. Urbanization in Latin America,
pág. 206-233. Nueva York, International Documents Service.
[93] Adolfo Coscia, La
desocupación y el éxodo en el medio rural, pág. 3 Pergamino E.E.R.A. INTA,
1965.
[94] Adolfo A. Cascia op. cit.
pág. 5
[95] Inchausti, V. ; Tagle E.
Bovinotecnia, pág. 236. 1980.
[96] Asociación Argentina
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[97] Alejandro Helman,
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[98] Butterfield, J. The effect of nutritional on the body composition of the cattle. Research
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2 Noemí de
Blanca. Los centros agrícolas en la
provincia de Buenos Aires, pág. 114 Tesis doctorado de Humanidades y
Ciencias de la Educación
de la Universidad
Nacional de la
Plata, 1972
3 James
Scobie. Revolución en las Pampas,
pág. 61-63 Ediciones Solar Buenos Aires, 1968.
4 Noemí
Girbal de Blancha. Historia de la Agricultura Argentina
a fines del Siglo XIX. pág. 231-235. Fundación para la Educación la Ciencia y la Cultura. Buenos
Aires, 1982.
5 James Scobie. op. cit. en 3
6 José M.
Alonso. El proceso histórico de la
agricultura uruguaya. pág. 14 FCU-CIEDUR. Montevideo.
7 Adolfo
Coscia. Economía del trigo. pág.
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[130]
Nestor Huici. La industria de la maquinaria
agrícola en la
Argentina. CISEA Buenos Aires, 1984
[131]
“... para ser capaces de construir y salir adelante, los argentinos debemos de
una vez por todas madurar, abandonando esa falta de constancia que nos ha hecho
cambiar a menudo de rumbo frente a las dificultades”. Párrafo del discurso del
Ministro de Economía Juan Vital Sourrouille pronunciado en el acto inaugural de
la Cuarta Convención
de Bancos Privados Nacionales, el 25 de agosto de 1986.
[132] Confederación de Asociaciones Rurales de
Buenos aires y La Pampa.
[133] Confederaciones Rurales Argentinas.
[134] A la fecha de realizarse este reportaje
(circa 1988) resultaba sumamente problemática la comunicación telefónica en los
centros urbanos y era prácticamente inexistente en las regiones rurales. Los
productores se comunicaban a través de equipos de radio. Recién cuando se
privatizó la empresa nacional de telefonía (ENTel) comenzó a superarse ese
problema, el que quedó totalmente erradicado con la incorporación de la
telefonía digital.

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