lunes, 27 de julio de 2015

Cambios Estructurales del Agro Argentino y el Cooperativismo Agrario (Parte 2)

Cuarta Parte

Testimonios  de industriales


Mario Tanzi


¿Cómo comenzó la utilización de la máquina agrícola en el país?

Los progresos de la agricultura en los últimos cuarenta años fueron muy notables especialmente en lo referente al parque de maquinarias agrícolas. Pero entes de esta época las tareas agrícolas exigían una mayor participación del hombre en el trabajo.

Cuando yo era chico el trabajo de siembra se hacía aún con arado de una sola reja tirado por caballo. La tarea de trilla se realizaba con los motores a vapor que requerían el concurso de 25 a 30 personas para hacer 300 a 400 bolsas de 60 kg. por día, loe que hoy se hace en horas de trabajo.
¿Cuántas hectáreas se podían hacer por día de cosecha?
Las tareas de cosecha eran diversas y comprendían el corte del trigo, se emparvaba y luego se trillaba. Había máquinas que podían trillar el equivalente de 4 a 5 hectáreas por día. Con el transcurso del tiempo esas mismas máquinas a vapor se fueron tecnificando. Las primeras máquinas solamente podían trillar gavilla por gavilla, alimentadas por un hombre, el horquillero, que cuidaba que no se atacase al mecanismo. Luego una firma de la localidad de Leones fabricó un dispositivo que permitió que las gravillas fueran llevadas a la máquina por una cinta transportadora, que llamábamos acarreador. Pero el trabajo continuaba siendo lento y requería mucha mano de obra.
Cuando se rompían los potreros por primera vez y durante un par de siembras los rendimientos eran inferiores al promedio. No obstante el productor  arrendatario obtenía beneficios porque todos vivíamos en el campo y lo que se sacaba de cosecha solamente se usaba para comprar herramientas. Los gastos para satisfacer las diversas necesidades familiares se pagaban con otros productos del campo: la venta de gallinas, de huevo, de conejos, los patos, que por entonces se producían en el campo. De ahí que aunque los rendimientos fuesen de pocos quintales por hectárea siempre el chacarero hiciera sus diferencias cuando vendía la cosecha. De esa forma hemos realizado lo que tenemos ahora hecho.
Las tareas agrícolas requerían una gran cantidad de personas para que el trabajo, sobre todo la cosecha se hiciese en término. ¿Cómo era la vida de los peones rurales y de los productores antes de la mecanización?
En chacras de 100 200 o más hectáreas, entre el comienzo de la arada y la finalización transcurría un tiempo largo y lo mismo pasaba con las tareas de corte y de trilla. Una máquina trilladora, atendida por unas 30 personas podía hacer unos 600 quilates por jornadas que se iniciaban a las 5 de la mañana y concluían a las 11 de la noche.
El segado del trigo se hacía con una segadora de 10 pies de ancho que era empujada por cuatro caballos que topaban la máquina. Esta venía provista de un atador que engavillaba el trigo atándolo con alambre en manojos de unos 25 cm. de diámetro. Se contaba un poco verde y se colocaban las gavillas con las espigas hacia arriba. Cuando estaban secas se emparvaban.
Luego venían las máquinas trilladoras. Las primitivas se tiraban con bueyes, pero después por 1927 se importaron las de vapor, que prestaron servicio hasta avanzados los años ´40. El progreso tecnológico ha hecho mucho para mejorar el rendimiento del trabajo agrario y hoy con una sola máquina se corta, se trilla y almacena en una sola operación.
Las primeras máquinas corta y trilla, que realizaban ambas operaciones tiraban con tractor o con caballo. Los caballos (8 por lo general) se cambiaban cada 3 horas porque eran máquinas que pesaban cerca de 4.000 kg. con ruedas de hierro, que presentaban dificultades cuando los terrenos eran blandos.
El mecanismo de la máquina era accionado por un motor naftero. Con esa máquina se hacían, también alrededor de 400 bolsas por día.
Los que posteriormente cambió fue el sistema de movilización de la máquina. Aquellas tenían una velocidad de movimiento de 2 a 3km. por hora, mientras que las actuales se desplazan a 8-10 km/h. También se introdujeron modificaciones en los implementos de corte y trilla, pero el sistema, en sí sigue siendo el mismo. Otro cambio de importancia es que se eliminó el elemento de tracción, que antes era el tractor o los caballos y ahora es el mismo motor que acciona el sistema el que permite desplazar la máquina en forma autónoma, que acciona el sistema el que permite desplazar la máquina en forma autónoma, porque los motores de antes eran de 25 a 30 Hp y los actuales son de 130-150 Hp.
La producción en esta y otras regiones ha ido cambiando de acuerdo con los requerimientos del mercado y la rentabilidad de cada productor. ¿Qué nos puede decir acerca de la forma de cosechar maíz hace 40 años atrás y cómo evolucionó ese trabajo?
El maíz se juntaba a mono, espiga por espiga y era realizado por hombres que llevaban colgada de la cintura una larga bolsa de cuero, la maleta, que arrastraban entre las piernas. En ella se ponían las espigas, sin las chala, que luego se pasaban a las bolsas maiceras con capacidad de 60 a 70 kg.
Las espigas eran posteriormente desgranadas, trabajo que se realizaba en las mismas chacra. Esa tarea estaba a cargo de los mismos acopiadores que compraban el maíz y luego llevaban la máquina al campo para el desgrane. Los granos se embolsaban en envases de arpillera, se cosían y se llevaban en carros tirados por caballos al depósito del cerealista o a la estación del ferrocarril.
¿Cuándo se vieron en la región los primeros camiones?
Yo recuerdo que los primeros camiones de carga aparecieron por 1934-1935. Eran pequeños camiones que podían cargar 60 o 70 bolsas entre el camión y un acoplado de 2 ruedas, mientras que en los carros de caballo se cargaban hasta 120 bolsas. Esos primeros camiones eran Ford.
Como los caminos eran todos de tierra, cuando se encontraban con un gran pantano se descargaba el camión y el acoplado, se pasaba los vehículos y luego se los cargaban nuevamente transportándose las bolsas al hombro a través del tramo pantanoso.
Aquellos fueron años difíciles, pero nuestros padres, nuestros abuelos y nosotros mismos pudimos hacer la patria que tenemos ahora.
Mi padre, cuando se vino de Italia no sabía a donde iba a radicarse y arribó a la Argentina en 1893. Él era de Parma y sabía los oficios de herrero y carpintero y también algo de tareas rurales. Con el trabajo del campo y ejerciendo como herrero, fue consolidando su posición poco a poco. Yo nunca escuché a mi padre que tenía que ir al banco a pedir un préstamo para comprar una herramienta. Las herramientas se las compraba al comerciante que nos compraba los cereales y nos la daba a pagar de un año a otro cuando entregábamos la cosecha.
También pagábamos al carnicero con los vacunos que le vendíamos; lo mismo pasaba con el almacenero y el tendero, quienes le vendíamos la producción de granja, como le comenté anteriormente.
 Mi padre se hizo arrendatario porque conocía de lechería ya que su región de origen la producción principal era la lechería. Él organizó un tambo muy importante, el que perdió como consecuencia de una sequía que se prolongó durante seis meses y se fundió la empresa. Volvió a empezar con la ayuda de un amigo y rehizo su posición con gran esfuerzo pero con el deseo de estar cada día un poco mejor.
La patria se hace abriendo comino, volteando montes, abriendo surcos; así se hace la patria. No se hace criticando a este vecino o al otro vecino; a este político o al otro. Tenemos que tomar el ejemplo del trabajo constante que realizaban nuestros abuelos para hacer la patria que necesitamos. Sin el trabajo y con la especulaciones iremos descendiendo cada vez más.
¿Cómo fueron los inicios de su empresa?
Yo había aprendido los oficios de herrero y carpintero y a ellos me dedicaba. Cuando por el año ´37 me tocó el servicio militar estuve en Armería. Con los armeros de profesión del Ejercito fui aprendiendo mejor el oficio.
Yo me inicie arreglando el sacapajas de las cosechadoras, arreglando zarandas. Conocía perfectamente las corta-trilla así que podía saber con precisión dónde estaba el problema. Así, de emparchar y adaptando máquinas fui pasando a la fabricación. Pero los tiempos eran difíciles por la falta de repuestos, por la falta de dinero y porque ya se había iniciado la Segunda Guerra Mundial. Cuando teníamos que arreglar una máquina íbamos a los desarmaderos a comprar chatarra y con ese material fabricábamos la pieza que necesitábamos. No teníamos más herramientas que algunos martillos, unas tenazas y una bigornia. Así les fui enseñando a mis hijos.
¿Cómo evolucionó después?
De las reparaciones pasamos a fabricar algunas zarandas ajustables, algunos sacapajas de cosechadoras. Esos elementos se los vendíamos a los fabricantes de cosechadoras y fuimos resolviendo muchos problemas a esos fabricantes quienes nos recomendaban a otros y así fuimos agrandando. Nuestro primer cliente fue la firma Vasalli, a quien a los cinco años de la iniciación de la relaciones le estábamos vendiendo alrededor de 1.200 zarandas por año. Eso era por el año 1975.
Nosotros hacemos una abonadora pendular que trabaja imitando el movimiento del brazo del hombre. La hacíamos bajo licencia de una empresa holandesa pero ahora la estamos produciendo totalmente nosotros.
Otra máquina es una sembradora pendular de granos finos que estamos exportando a Chile, a Uruguay y posiblemente enviaremos varias máquinas a Perú y Ecuador.
¿Cómo influyeron en su empresa los reiterados cambios de política económica?
Esta fabrica tiene alrededor de 25 años como empresa industrial, tecnificada. No contamos los años anteriores en que el trabajo era más bien artesanal.
Durante estos 25 años, a pesar de los cambios de política y de los cambios económicos nosotros no hemos tenido grandes dificultades. Un poco más alto o un poco más bajo nunca dejamos de volar porque siempre he procurado estar en contacto con la realidad y para ellos es necesario estar actualizado sobre lo que pasa en el país y el mundo. Si algún productor anda mal o si algún industrial anda mal es porque no se actualizan o porque no trabajan con dedicación y juegan con la especulación.
No podemos esperar a que nos vengan a enseñar qué nueva máquina se está produciendo en Europa o en los Estados Unidos. Tenemos que ir nosotros a ver y aprender qué es lo que están haciendo. Los que yo hacía hace 15 años atrás ya no anda más, no sirve, hay que mejorarlo o cambiarlo por otra cosa. Hay muchos que no se actualizan y así sufren las consecuencias.
Una modalidad de los industriales y productores es estar actualizados en equiparse con lo no productivo: un auto último modelo, artículos suntuarios, pero no se ocupan de incorporar los cambios tecnológicos que les permitirán hacer efectiva su industria o su producción. De ahí que ningún gobierno tenga la culpa de los errores que cometemos nosotros mismos.
Creo que esa actitud que usted señala y que he comprobado en muchas oportunidades radica mucho del mal que padecemos. Nos hemos acostumbrado a no capitalizar las empresas y a sacar de ellas todo lo que necesitamos, ya sea el campo o la fábrica, con lo cual nos ponemos en desventaja para afrontar cualquier tipo de competencia económica. El gasto superfluo y el endeudamiento que ellos nos producen dificultan las necesarias inversiones que se deben realizar en cualquier empresa. Gastamos antes de tener con que gastar y luego recurrimos a licuar los activos para superar nuestra crisis.
Esa actitud es la que produce inflación
Así es.
En los años ´26 ´27, en relación con los precios de hoy el cereal valía menos que ahora, no obstante el colono se iba capitalizando porque no realizaba gastos anticipados no gastaba en lo que realmente no necesitaba.
Nuestra actitud con la empresa es reinvertida constantemente las utilidades. Por eso cuando una máquina dejó de ser útil la vendemos y compramos otra más moderna.
¿La vida social en el campo cómo ha ido evolucionando? ¿Cómo ve usted a la juventud rural?
Nuestra zona, Arequito, era una zona con campos de 300, 400, 500 hectáreas que pertenecían a nuestros abuelos. Cuando ellos se fueron muriendo y también nuestros padres, se produjo la división de los campos por las respectivas secesiones.
Los jóvenes de hoy que heredaron fracciones no se ocupan de sus campos no ambicionan volver a tener tantas hectáreas como tuvieron sus abuelos.
¿Por qué esa actitud?
Porque gastaron y gastan lo que deben no pueden gastar. Porque hay gente que se siente rico porque tiene 50 o 60 hectáreas de tierra y ése no es rico. Y el que tiene 2.000 tampoco es rico si no trabaja su tierra. Nosotros no estamos en un país de ricos. No han hecho creer que éramos un país de ricos pero la realidad es que estamos en un país pobre y la riqueza la hicieron los inmigrantes con su trabajo y con su ahorro.
¿Los jóvenes tienen vocación para las tareas rurales?
Muy poca vocación. La culpa no está en ellos sino en sus padres. El agricultor está al principio de la cadena de producción de los alimentos. Hay padres que dicen “yo no quiero que mi hijo reniegue lo que renegué yo; no quiero que mi hijo sea un chacarero”. Si él se pusiese a analizar la importancia del trabajo agrario, que está produciendo la comida que necesitamos todos, se daría cuanta de lo valioso que es el trabajo rural. Pero se está perdiendo la vocación de agricultor.
Además hoy día se cuenta con el aporte de la tecnología que hace más aliviado el trabajo en el campo. Usted recordara el principio de la charla de qué manera se trabajaba hace 40 años atrás y cómo toda esa lenta y ardua labor ha quedando reducida a la tarea de un solo hombre, o dos a lo sumo, que dedican menos horas diarias al trabajo. Dígame: ¿es fácil acceder a la tierra, hay campos para comprar?.
Aquí, en la zona del sur de Santa Fe o en el sudeste de Córdoba, norte de Buenos Aires, es difícil encontrar campos y los que se ofrecen son lotes chicos, de 30-50 hectáreas. Pero en el norte de Córdoba, en Santiago del Estero, Tucumán, Salta, hay mucho campo pero la gente no va. La gente no se quiere mover de las ciudades, no quiere alejarse de las luces de gas de mercurio.
¿No cree usted que la gente necesita de condiciones de vida acordes con las costumbres y avances tecnológicos que alcanzó la civilización en nuestros días?
Lugares muy apartados, sin electricidad rural, sin caminos en condiciones de transitables en cualquier época del año, pueden ser despreciados por la gente joven. Pero yo estuve en Quilino, Santiago del Estero, donde hay buenos campos, la gente no va a pesar de contar con buenos caminos y con luz eléctrica. La actitud de los jóvenes demuestra que se están olvidando de que nuestra patria es un país agrícolo-ganadero y lo que hacemos como industriales es para proveer a esa gente que está produciendo ganadería y agricultura.
Nosotros no estamos preparados para vender a otros países nuestra producción básica transformada en alimentos para el consumo inmediato.
Algo que hemos detectado es que nos falta vocación para vender y para desarrollar un promisoria industria alimenticia. La producción agraria para como por un largo tubo que va desde la cosechadora hasta el puerto donde se cargan los buques con granos y no se detiene en las etapas de hacer mercados que podrían absorberlos, aun los europeos y el de los Estados Unidos.
Nosotros tenemos que cumplir con la obligación de difundir e impulsar estos problemas porque de lo contrario iremos retrocediendo posiciones en el mundo. Es necesario que el trigo se venda transformado en bizcocho, en fideos; la soja que deberíamos colocarla manufacturada, lo mismo con los otros productos vegetales y con la carne.
El otro problema que existe es la carencia de sillos guarda cereales u eso perjudica a los productores al perder las mejores épocas de precios para vender su mercadería.
La mayoría de los problemas que tenemos los argentinos se origina en la falta de continuidad en nuestros propios proyectos. No tiene continuidad el productor, no el industrial ni los gobernantes, y los países que no tienen vocación de continuidad sus proyectos no van s triunfar nunca.[131]
El Europa se encuentran fábricas que tienen 120,130 años y son empresas de grupos familiares que continúan invirtiendo y trabajando en la industria, diversificando los productos según los requerimientos del mercado y procurando desarrollar nuevos productos para continuar trabajando en el futuro. Esa perspectiva de futuro les permite invertir en investigación y en tecnología, no siéndoles costosos para nada esos dos rubros. Nosotros, en cambio, al no saber si vamos a hacer mañana lo que hacemos hoy, no desarrollamos investigación no renovamos nuestras máquinas en la industria ni en el campo.
Este panorama nos permite comprender mejor porqué en medio del progreso que indudablemente hemos alcanzado, existen grandes áreas de envejecimiento y de retroceso. Hace 50 años atrás no había teléfonos en el campo ni en las ciudades del interior. Hoy existe la comunicación vía satélite y las comunicaciones, en general se pueden realizar con facilidad con todos los puntos del país. Pero son mucho las veces en que los teléfonos no funcionan y no se los repara; es frecuente la baja tensión en las líneas eléctricas; los cospeles para hablar por teléfono los administra el dueño del bar  e impide la utilización de un servicio público si usted no es cliente habitual de su negocio. Esos bolsones de atraso en los que la acción correctiva del Estado se ve dificultada por la misma burocracia estatal, están impidiendo el desarrollo del país.
Nosotros estamos, por esa razón, descapitalizándonos día a día. Aquel capital que hicieron los inmigrantes de fines del siglo pasado y de principios de este, se fue perdiendo paulatinamente desde hace cuarenta a cincuenta años a esta parte. Un ejemplo de eso lo tenemos en el fraccionamiento de los campos de que hablábamos antes. El capital que tenía una familia hace 40 o 50 años atrás quedó ahora atomizado, dividido entre los descendientes con lo cual se perdió fuerza productiva.
La ley de herencia constituyó, en el caso de grandes latifundios, a que varios miembros de la familia tuvieron sus propios campos o que se vendiesen a los arrendatarios que los venían trabajando. Pero en el aso de las unidades económicas, entendiéndose por ello a la fracción de tierra que le permite al productor no sólo sobrevivir sino, también, progresar, la ley de herencia perjudicó el esquema productivo del país apareciendo los minifundios.
Aquí cabe mencionar un papel no cumplido por el movimiento cooperativo agrario. Los dirigentes cooperativos al ver la generación de este proceso de achicamiento de los predios y su negativa incidencia en la producción debieron alentar a los descendientes de los asociados fallecidos a formar sociedades familiares con la figura de sociedades anónimas o de responsabilidad limitada para continuar explotando el predio original y evitar su subdivisión improductiva. Eso no lo hizo el cooperativismo pero está en condiciones he hacerlo si sus dirigentes comprenden la necesidad de preservar la chacra familiar.
Es necesario hacer comprender a los jóvenes agrarios la gravedad de este problema de la subdivisión. Yo les puedo decir, como ejemplo, que el abuelo de mi mujer tenía 500 hectáreas que las trabajaba él y su familia; mi suegro heredó 100 hectáreas; mi señora tiene 15 hectáreas, y lo mismo que su otros hermanos y mis sobrinos, al morir uno de mis cuñados han recibido 3 hectáreas cada uno. Ese es el problema que tenemos en el campo y que los jóvenes tienen que comprender en función de una imprescindible solidaridad social en beneficio del país. Las chacras se van transformando en taperas, se quitan del proceso productivo y vamos perdiendo futuro.

Castelani, de la Empresa Apache


¿Cómo fueron los momentos iniciales de la empresa y  cuándo comenzó su producción?

La empresa Apache S.A. tiene sus inicios en 1957. Atravesé de estos veintinueve años de vida debió sortear un mercado que como el de las maquinarias agrícolas sufrió distintas variables.
Ha habido épocas en que la producción no alcanzaba para la demanda provocada a veces por incentivos fiscales, por una buena rentabilidad del campo o porque había una política de apoyo a la producción agrícola. Todo eso hacía que las inversiones de los productores en máquinas agrícolas fueran importantes.
Pero también hay épocas en que la demanda baja muchísimo, como en tiempos del último gobierno militar durante la cual prácticamente no había demanda y habíamos llegado prácticamente a no vender nada.
Esa situación repercutió notablemente en empresas de capital pequeño ya que no pueden soportar las épocas de fuerte depresión en las ventas.
Lo ideal sería contar con cierta estabilidad de política económica como para que las empresas puedan hacer sus planes de venta y producción.
¿Ustedes exportaban maquinarias?
Desde hace mucho tiempo, para paliar los altibajos del mercado interno hemos estado realizando operaciones en distintos países para poder ubicar en ellos parte de nuestra capacidad productiva. Hace diez años que estamos vendiendo a países latinoamericanos, principalmente a Bolivia. Más recientemente hemos realizado ventas a países africanos como Nigeria y Benin y en estos momentos estamos trabajando en forma activa para mantener y ampliar nuestras ventas al exterior.
¿Los productores prefieren más las máquinas medianas o las grandes?
Eso ha ido, también, cambiando. De un mercado que hace una década prácticamente estaba interesado casi exclusivamente en maquinarias chicas, se fue produciendo un cambio originado especialmente en la puesta en el mercado de tractores de un tamaño y potencia mucho más grande que tuvo su punto de apoyo hace 4 ó 5 años, donde mucha gente comenzó a requerir implementas grandes. Se pasó desde lo chico a lo grande. No obstante, en los últimos tiempos hemos notado que este aumento en la demanda de máquinas grandes ha quedado en un nivel neutro, es decir que no ha seguido avanzando y hasta puede hablarse de algún retroceso.
¿Cuál es la actividad del agricultor hacia el campo tecnológico que ustedes pueden ofrecerle con sus maquinas?
La actitud es muy positiva. Se muestran interesados en ese trabajo, incluso desde hace tiempo ha habido un cambio en el hombre del campo, el que dejó los métodos tradicionales y se volcó hacia el asesoramiento de profesionales y a la tecnificación dentro de las posibilidades que brinda el momento económico que les toca vivir. Pero hay una actitud positiva y para que ella pueda plasmarse en la compra de la tecnología más avanzada es necesario mejorar la rentabilidad del campo. De esa manera el productor podrá estar en condiciones de volver a invertir y recomponer su parque de maquinarias.
¿Cuentan con algún departamento de extensión agropecuaria?
Sí; tenemos un departamento de extensión agropecuaria a cargo de un ingeniero agrónomo y de un licenciado en maquinaria agrícola, que nos ha dado buenos resultados porque satisface los objetivos de la empresa de llegar al campo con una tecnificación cada vez mayor.
¿Desarrollan proyectos propios de maquinarias?
Correcto. Contamos también con un departamento de ingeniería y desarrollo a cargo de profesionales y técnicos que desde hace bastante tiempo a esta parte lo hemos estado equipando con personal e instrumental para que esté acorde con los requerimiento cada vez mayores de progresos técnicos. La empresa le asigna a este rubro una particular importancia.
¿A qué se deben los cambios en las maquinarias agrícolas? ¿Son los fabricantes los que proponen los cambios o las exigencias de los productores o del mercado o las recomendaciones que hacen los ingenieros agrónomos para que se logren mejores rendimientos?
Son una mezcla o suma de factores los que influyen en los cambios. Nuestra empresa tiene técnicos que viajan por otros países para observar las innovaciones que allí se producen y que con la ayuda de las semillería y otras empresas se prueban los prototipos en el país.
También los técnicos evalúan entre los grupos CREA o de grupos de productores de las cooperativas o a través del INTA, lo que permite que a través de ese dialogo podamos evaluar las necesidades que tiene el mercado.


Agrónomo Jorge Raul Maroni, de Gherardi
¿Cuales fueron los inicios de la empresa?
Comenzamos como taller, haciendo reparaciones de las máquinas importadas y luego, en época de la guerra, iniciamos la fabricación de algunos repuestos. A partir de allí la firma empezó a producir pequeñas máquinas agrícolas.
Nuestros equipos no fueron máquinas de un solo órgano, como el arado de caballo y demás, sino que en esa etapa eran un poco más avanzadas. Había algunos arados de caballo pero de más de una reja.
Las primeras máquinas se hicieron para ser utilizadas en el norte del país, especialmente en el chaco porque se trataba de sembradoras a caballo y espolvoreadores para el algodón ya que las plagas de las plantaciones se trataban por aquel entonces con DDT.
También se hicieron, en esa primera etapa, cultivadores y sembradores de maíz y arado de rejas.
Luego la empresa siguió una evolución similar a las de otras fábricas, especialmente ampliando el número de cuerpos para aumentar el ancho de labor.
Cuando en la Argentina aparecen los tractores la fábrica debe adecuar su producción a los nuevos requerimientos.
Los tractores importados se incorporan a las tareas agrícolas entre 1920 y 1930. En 1921 inicia su actividad la primera fabrica de maquinas cosechadoras, en 1921 y 1929 se producen cosechadoras de arrastre.
En los años ´40 la tractorización comienza a cobrar empuje y se acentúan los cambios en algunos tipos de implementos agrícolas.
En 1952, por decreto del 11 de agosto, se crea la primera fábrica de tractores del país, DINFIA. Dos años mas tarde se llama a licitación para la instalación de nuevas fábricas de tractores en un 80 por cuento y en 1960 había unas 100.000 unidades y en 1970 unos 130.000 tractores útiles.
La empresa Gherardi se mantuvo siempre en la línea de roturación y siembra. Dentro de ese proceso de adaptación a los requerimientos del mercado se puede señalar algunos hitos, como por ejemplo el desarrollo del arado de rejas y en los últimos 3 años se han ido imponiendo los arados articulados, de gran tamaño y hasta entonces desconocidos en el país, equipados totalmente con manejo hidráulico, una tecnología novedosa.
Otro hito digno de señalar es la introducción en el país de la siembra neumática adaptando la tecnología extranjera a las condiciones agronómicas de la Argentina y de las exigencias del mercado.
Un aporte de importancia fue la monotolva, idea nueva patentada por la firma y que permite aumentar la autonomía de trabajo para la siembra de granos gruesos.
Por 1977 cuando se comenzó a hablar de la labranza o se comenzó a trabajar en ese tipo de máquinas con una empresa de agroquímicos y con el INTA de Marcos Júarez para estudiar y difundir ese sistema de labranza. La crisis económica que comenzó dos años después impidió que se siguiese en esa tarea de investigación y extensión del nuevo implemento.
¿Cuál es la actitud del fabricante de máquinas agrícolas? ¿Desarrollan equipos para después imponerlos en el mercado, o recogen las experiencias y necesidades de los productores, o adaptan máquinas que ya han sido probadas y desarrolladas en el extranjero?
Realmente todos esos factores concurren normalmente en toma de decisiones de la empresa. Por ejemplo hubo una época en que el INTA insistió mucho en la necesidad de mejorar los equipos de siembra de granos gruesos. Los desarrollos de nuevos modelos se hicieron de acuerdo con la necesidad planteada por el INTA produciéndose un cambio total en las sembradoras producidas en el país.
En otros casos, las modificaciones que se introducen en las máquinas se originan en los conocimientos que tomamos en otras partes del mundo, especialmente de los Estados Unidos, principalmente en los arados de rejas y rastras. En ese país la tecnología para desarrollar esos dos tipos de máquinas avanzó mucho y nosotros la hemos ido incorporando de acuerdo a nuestras condiciones geográficas. De ahí surgen, por ejemplo, los modelos arados articulados que han sido una novedad en el mercado.
Como en el caso anterior las modificaciones o nuevas realizaciones no surgieron por una exigencia del productor.
Lo que nace por influencia del productor es la adaptación de los equipos, como en el caso de las rastras, que aquí están adecuadas a los requerimientos del productor.
¿Realizan estudios del mercado?
Sí. Cundo fabricamos un máquina nueva hacemos una recorrida por distintas zonas para conocer qué problemas tienen los productores con los equipos existentes, que necesitarían obtener de ellos, que cosa nueva están buscando. A partir de allí estudiamos lo que pueda existir en otros lados, analizamos todas las ideas y desarrollamos en producto nuevo. En los países con una gran producción agraria y con una industria en condiciones de realizar investigaciones, como los Estados Unidos y países de Europa, el desarrollo de nuevas maquinarias es muy ágil. Los europeos, pro ejemplo fueron los que iniciaron la siembra neumática.
Conociendo las necesidades de nuestros productores de girasol, especialmente, de poder contar con una mejor tecnología para su siembra, y sabiendo que en Europa se estaban utilizando equipos neumáticos para la siembra, se tomó contacto con técnicos franceses que trabajaban en el país adaptando sus modelos a las condiciones nuestras.
¿Cómo recibe el productor las nuevas máquinas?
Muy bien; cuando dispone de poder adquisitivo se vuelca a las máquinas más modernas, de mejor tecnología. Si analizamos los momentos actuales vemos que están detenidas las compras y que hay un retroceso en el equipamiento. Los productores que ya tienen que comprar buscan máquinas de menor precio sacrificando no sólo la calidad de la máquina sino el acceso a la tecnología más adelantada. Por ejemplo los productores no están hay dispuestos a comprar nuestras sembradoras de soja de gran autonomía y alta tecnología y buscan aquéllas que son más económicas y no tan desarrolladas.
¿Cuál es la tendencia de los productores ante la opción de comprar grandes o pequeñas máquinas?
Los productores prefieren las máquinas grandes. Si se analizase fríamente, en términos económicos, probablemente tendríamos como resultado que el tamaño de una máquina debería estar relacionado con la superficie del predio en el cual será utilizada.
Pero lo que el productor está evaluando muy bien es la oportunidad de trabajar, porque si calcula que le precio puede ararse en diez días, es mejor hacerlo en cinco días; que para sembrar hay que hacerlo en el momento óptimo porque ello dará como resultado rendimientos óptimos. Hay datos concretos para maíz y soja que señalan que a medida que se atrasan los días de la siembra se reducen mucho los rendimientos de esos productos. Esa es la gran ventaja de los Estados Unidos en la producción de maíz. Ellos no hacen cosas raras; producen maíz al mismo nivel con que lo hacemos acá, excepto el uso de fertilizantes que tiene otra razón de ser porque el suelo se cubre de nieve en invierno y porque económicamente les conviene fertilizar. Pero independientemente de ello la tecnología de la siembra del maíz no difiere de la que cualquier productor argentino sabe hacer aquí. Lo que ocurre es que cuando se debe sembrar se siembra. En el Estado de Ohio los productores pueden potencialmente, (no quiere decir que lo hagan pero podrían hacerlo) sembrar alrededor de 7.000.000 de hectáreas de maíz en diez días. Entonces se evitan posibilidades de error en el tiempo y rapidez de siembra.
En nuestro caso nos encontramos con dificultades tales como la falta de disponibilidad de máquinas, tractores y la sequía de enero afecta la producción de maíz y no llegamos a tener los rendimientos que esperábamos.
Si bien los rendimientos unitarios de maíz y de soja aquí son buenos, los promedios son bajos, lo que nos está indicando que no todos hacen las cosas bien. Es un problema de uso de tecnología: el productor sabe cómo y qué debe hacer pero no está en condiciones de hacerlo económicamente por falta de rentabilidad.
Los productores incorporan rápidamente la nueva tecnología cuando están en buenos condiciones económicas. De ahí que las tareas de extensión no den sus frutos si los productores no pueden acceder a los cambios tecnológicos sin angustias.
¿Cómo reacciona la industria ante los cambios económicos inesperados?
 La industria surge los embates de los cambios económicos de una manera muy particular. No hay desarrollo importantes de maquinarias nuevas; la incertidumbre de concluir un proyecto y lanzarlo al mercado antes de que se produzca la nueva crisis desanima a los empresarios y entonces faltan los programas a largo plazo. Ya no existen. No se puede pensar en programar la producción de los próximos tres años y entonces hay que adaptarse a los altibajos del mercado.
Para seguir produciendo la fábrica ha encarado la exportación de maquinarias hacia el Africa (República Centroafricana, Guinea, Liberia, Sudán) y América Latina (Perú, Ecuador, Venezuela, Uruguay, Chile).
Las exportaciones dependen de la política entre país y país de persistencia en ese tipo de políticas a veces se producen cambios inesperados en las reglamentaciones o en el tipo de cambio que alteran o dificultan las exportaciones.
¿Actualmente a quien se considera mediano productor?
Productor mediano es aquél que tiene una unidad económica que antes, por ejemplo, en esta zona del sur de Santa Fe estaba en el orden de 100 a 120 hectáreas y ahora la unidad económica debe tener no menos de 200 hectáreas, lo que indica cómo ha bajado la rentabilidad en el campo.
Productor chico es el que posee entre 20 y 200 hectáreas. Muchos pequeños productores poseen 20, 30 +o 40 hectáreas como consecuencia de la subdivisión de la tierra por herencia. Estos productores ya no pueden vivir exclusivamente de lo obtenido por el campo y deben dedicarse, también a otra actividad. Son muchos los que dan su campo en arriendo o a medieros.
Los productores medianos aún pueden vivir de la producción agraria y hay una tendencia en ellos de ampliar su actividad arrendando campos a los productores chicos, con lo cual mejoran su situación.
Productores grandes, en esta zona es el que tiene más de 500 hectáreas.
¿Cuál es la situación actual en la región: están desapareciendo los productores chicos?
Se está notando una tendencia, por parte de los pequeños productores, al arrendamiento de sus campos o a darlos a productores a medias.
Estos productores ya se han radicado en los pueblos y ciudades vecinas a sus tierras y en el campo quedaron sus antiguas casas convertidas en taperas. Ello se debe a la falta de infraestructura en la zona rural ya que no hay electrificación, no hay caminos vecinales a pesar de que se cobran impuestos para su mantenimiento, no hay comunicación telefónica y esos inconvenientes aceleran el éxodo rural.
Algunos, al analizar este problema, consideran que la ubicación de la familia campesina en las ciudades se debe a que los hijo deben ir a la escuela, que están más al alcance de las cosas que necesitan, etc. Pero yo creo que eso no es tan determinante. La gente deja el campo porque allí no puede disfrutar de las mínimas comodidades que la vida moderna le ofrece. Si no hay electrificación ni telefonía rural económica para usar los artefactos del hogar mínimos o para comunicarse rápidamente con quien desee, y si los caminos no son reparados adecuadamente para movilizarse con seguridad, la familia rural deja el campo y se radica en la ciudad.
En esta zona no hay contratistas netos, es decir que no son propietarios, donde sí existen es en la provincia de Buenos Aires.
Los contratistas también pasan pro problemas muy serios porque para conseguir campos para poder trabajar han pagado precios muy altos y ahora ante la baja de los precios de los productos se encuentran con dificultades para poder pagar el alquiler del predio.
El propietario del campo pide un alquiler alto sin realizar inversiones, pero el contratista debe afrontar todos los gastos de combustible, semillas, reparaciones y amortizaciones de la maquinaria.

¿La empresa tiene  un departamento de extensiones agrarias?
Sí, y los antecedentes son antiguos. A mediados de los años ´60 ninguna fabrica tenía departamento de extensión, salvo las fábricas de tractores como Deutz, por ejemplo, que contaba con un grupo de ingenieros agrónomos de la máquina, pero no asesoraban a la misma empresa desde el punto de vista del diseño de los tractores.
En nuestra empresa surge la idea de desarrollar un departamento de extensiones que asesore al productor sobre el adecuado uso de nuestras máquinas. Esta práctica de extensión se aplicó también en el Paraguay cuando por una exportación que realizamos se contrató un servicio de cursos para el uso de la maquinaria comprada.
Posteriormente fuimos anexando otra serie de actividades más allá de la extensión hacia los productores, y ahora efectuamos cursos de capacitación para el personal de la empresa: al cuerpo de vendedores, al personal técnico mecánico, brindándoles información agronómica para que no sólo hablen de los “fierros” sino de cómo usarlos y porque. De esa manera hicimos cursos intensivos sobre fertilizantes, suelos, qué es la conservación, de cómo se usan los fertilizantes, etc.
Luego incorporamos la publicidad al trabajo de extensión. Tenemos la idea de que la publicidad no sólo debe servir para la venta del producto sino, también, para asesorar al productor. Por eso procuramos que nuestros avisos publicitarios tengan el lenguaje apropiado para el público a quienes va dirigido dando las razones y las características de la máquina que le permitan al usuario obtener ventajas con esa máquina.
Hemos elaborados manuales de instrucciones para los usuarios desde el punto de vista agronómico, la puesta a punto y el aprovechamiento adecuado de la máquina.
Ahora estamos desarrollando una acción de extensión y servicio para el usuario y que consiste en la información agronómica, la prestación de servicio técnico mecánico, la provisión de repuestos a forma inmediata en época de siembra para evitar demoras en el trabajo del productor.
El departamento de extensión también colabora con el departamento de ingeniería brindando información para el desarrollo de nuevos productos sobre dimensiones que debe reunir la máquina, qué uso se le dará y en que zona deberá trabajar, etc. Esa información en el resultado de investigaciones de mercado de tipo agronómico. Los ensayos del nuevo producto también son realizados por este departamento.

¿Es dinámico el mercado de máquinas agrícolas?
El dinamismo del mercado está relacionado directamente con las posibilidades económicas de los productores y de la rentabilidad de los productores agrarios.
El mercado de máquinas agrícolas es dinámico en sí mismo. Exige cambios constantes porque la vida de un productor en el mercado está en el orden de los 8 a 10 años y después hay que cambiarlos. Ese avance tecnológico no sabemos hasta cuándo seguirá porque debemos recordar que en los Estados Unidos, de donde salen las mayores innovaciones, el mercado de máquinas agrícolas también está en crisis por problemas de rentabilidad de los productores norteamericanos.

 
Ricardo Sode

  ¿Cómo se inició la empresa?

  La firma se inició en 1913 con el nombre de Jorge I. Sode e Hijo. Se transformó años mas tarde en Sode S. R. L. y actualmente es una sociedad anónima.

  Comenzó como un taller de repuestos para poder reparar las máquinas cosechadoras importadas. Se hacían, por ejemplo, unos cojinetes de madera y otras piezas también de madera. Posteriormente fue agrandándose dentro del mismo rubro hasta llegar a ser lo que es hoy.

  ¿A qué obedecían los cambios dentro de la empresa?

  En estos momentos los cambios responden a una necesidad del mercado como consecuencia de los avances tecnológicos que se producen en otras partes del mundo. Eso lleva a la empresa que desea estar a tono con la época a irse actualizando constantemente. Sus técnicos tienen que estar al tanto de lo que pasa en otros países y ver que es lo que se puede adaptar a nuestra manera de trabajar el campo, a la geografía y a la producción.

  Esos cambios están estrechamente ligados a las posibilidades económicas de nuestro país, al deseo de los empresarios de modernizarse y de aportar algo más al país.

  Nosotros hace unos diez años atrás teníamos como caballito de de batalla a la hileradora. Hoy, por las formas de trabajo, por lo que se puede cortar la avena, por lo que se puede trabajar el lino, si bien no han quedado marginados, son cultivos que no tienen la importancia económica de una década atrás. Entonces la hileradora es un elemento que ha quedado un poco desplazado en nuestros planes de producción por que son pocas las zonas que trabajan esos cultivos.

  Hace cinco o seis años vino una revolución tecnológica en el campo como consecuencia de la importación de maquinarias, lo que nos permitió conocer donde estábamos los productores y los fabricantes argentinos. Así como se podían apreciar las diferencias entre un automóvil nacional y otro importado, así se empezaron a notar las diferencias entre una máquina agrícola nacional y otra importada.

  ¿Ustedes tienen un departamento de investigación tecnológica o tan sólo adaptan la tecnología ya experimentada en otros países?

  Una fábrica como la nuestra no esta en condiciones de desarrollar totalmente una máquina agrícola, es prácticamente imposible. Y es imposible porque uno se pasa desarrollando una máquina uno, dos, tres o cuatro años y cuando esa máquina está lista para entrar en el mercado perdió vigencia o el cultivo para el que se necesitaba dejó de producirse en la escala en que se lo venía produciendo.

  No se desarrolla una máquina totalmente nueva, si no que nuestro departamento técnico adapta una máquina extranjera a nuestras necesidades. Por ejemplo a nosotros nos pasó con una emparvadora de forraje construida de acuerdo con una tecnología importada. Se estudió la posibilidad de adaptarla para el emparvado de maní. Luego de varias experiencias en la época de cosecha obtuvimos la máquina ideal para el                  emparvado de maní, que resultó ser una máquina mucho más grande que la original pero que cumplía perfectamente con su cometido. Ese desarrollo nos llevo dos años de pruebas. Cuando la máquina estuvo diez puntos, no pudimos fabricarla en serie porque el maní no valía nada.

  Entonces lo que tenemos que hacer es comprar la licencia de una máquina ya experimentada en otro país y adaptarla a nuestro medio.

  ¿Entonces desarrollar tecnología propia resulta imposible en el país? O por lo menos es bastante difícil. 
 
  No es que resulte imposible si no que se debería montar, como en el caso nuestro, un departamento independiente , con fondos propios para poder desarrollar ese elemento y ese costo de investigación, que es muy  difícil poderlo amortizar por el reducido número de máquinas que se venden. Eso ocurre porque las empresas venimos trabajando por detrás de los requerimientos del agro, porque tenemos los grandes baches, los grandes parates que se producen año a año, que nos hacen muy difícil poder remontar la situación y tener un stock por lo que pudiera ocurrir.

  La demanda en este año ha sido ínfima, mientras que hace dos años atrás cualquier fábrica no daba abasto con su producción para atender los pedidos, especialmente los vibrocultivadores.

  Nosotros fuimos buscando siempre desarrollar nuevas máquinas o mejorar las que teníamos, como pasó con la hileradora que le comentaba antes, pero al cambiarse el ritmo de trabajo e incluso los elementos de labranza siembra o cosecha, los modelos que se fabricaban hay que dejarlos por otros nuevos. Hace unos años, cundo apareció el vibrocultivador estábamos nosotros y otra firma solamente en el mercado, pero al año siguiente había mas de 30 o 35 fabricas haciendo esa máquina, de las cuales en la actualidad quedan tres o cuatro haciendo ese elemento. Muchas veces se dan modas y todos quieren estar presentes.

  ¿Cuál es la actitud del agricultor frente a los ofrecimientos que hacen los fabricantes de maquinarias agrícolas?


  El agricultor, en la medida que puede, se interesa por incorporar nuevas máquinas a su explotación, ya sea para fertilizar, sembrar, cosechar, etc. Lo que pasa es que actualmente no están dadas las condiciones para que el productor pueda invertir o le resulte rentable efectuar esa inversión. Es lo mismo que nos ocurre a los industriales, que siempre queremos tener máquinas nuevas, automáticas, de alta tecnología, pero lo que pasa es que ante la falta de rentabilidad no podemos realizar las inversiones que deseamos.

  ¿En la zona de Tres Arroyos, cómo responde el productor cuando se le ofrecen nuevas máquinas?

  Esta zona ha tenido una muy buena respuesta porque es una zona de mucho potencial económico, se trabaja a conciencia y aquel productor que realmente lleva los números de su explotación como debe, es el que enseguida se va a volcar a la nueva tecnología ¿Por qué? Y, porque sabe que le va a rendir en proporción a la inversión que está haciendo. Pero también eso es contraproducente porque así como es el primero que invierte y esta bien equipado, en un momento de crisis como el que estamos viviendo, es el productor que también deja de comprar nuevas máquinas porque puede seguir produciendo igual con los equipos que tiene sin estar modernizado.

  El productor que siempre se manejó detrás de los otros, no puede ponerse a tono con las máquinas modernas porque la distancia y los costos que lo separan del resto son muy grandes.

  Una ventaja que tienen los productores de esta zona es su organización en los grupos CREA y en los grupos de las cooperativas. En esos grupos se hace mucho por el campo en cuanto a adquirir conocimientos. Eso les permite apreciar mejor las innovaciones que siempre se introducen en las máquinas.

  Nosotros fabricamos una arrolladora de forraje que este año tiene incorporadas unas mejoras, es una máquina que tiene gran aceptación en zonas que habitualmente no atendemos, mientras que aquí, en Tres Arroyos no se han colocado por la falta de explotaciones ganaderas.

  ¿Realizan exportaciones?


  Si, dado que el mercado interno está deprimido hemos hecho tratativas con distintos países de América Latina. Hemos exportado varias máquinas pero hay que tener cuidado con las fluctuaciones cambiarias y con la presencia de los fabricantes brasileños que están firmemente asentados en el mercado latinoamericano.

¿Es grande la brecha tecnológica entre los productos extranjeros y los qué se fabrican aquí?

  Sí, la brecha tecnológica es muy grande, a pesar de que procuramos estar actualizados, pero esa brecha es importante, y si no adoptamos esa tecnología nos quedamos atrás. Por eso, también se hace difícil desarrollar productos originales en la Argentina porque cuando los europeos exponen una máquina nueva, ya están terminando los nuevos prototipos.

  Además, la industria de máquinas agrícolas esta íntimamente ligada a la suerte de la producción agropecuaria y los altibajos que se presentan en la rentabilidad de los productores se reflejan de inmediato en el mercado de máquinas. Por eso nos resulta difícil proyectar con certeza nuestra producción y procuramos no tener stocks  significativos y más bien trabajamos sobre pedidos.


                                          

  Hugo José Fernández – Metfer-

  ¿En qué año se inició la empresa?

  Metfer comenzó sus actividades hace tres años, pero somos continuadores de otra empresa que se llamaba “El Triángulo”, que se dedicaba a otros implementos agrícolas. La nueva firma fabrica las fertilizadoras que llevan su nombre.

  ¿Por qué se dedicó a la fabricación de máquinas agrícolas?

  Porque siempre fui metalúrgico, yo era tornero y el 2 de septiembre de 1962 empecé con otra gente a fabricar las primeras piezas para sinfines y otras maquinarias chicas para el campo.

  ¿Cómo ve la actividad del sector en estos casi veinticinco años?

  Estos años fueron de mucha dureza y mucho sacrificio, pero una constante es que el uso del crédito aquí es un arma de doble filo ya que si tienen muchas deudas, al disminuir la demanda por parte del productor, nos resulta imposible continuar con la fábrica. Por suerte yo he actuado con prudencia y no tengo mayores dificultades.

  ¿Ustedes piensan en realizar exportaciones?

  No, verdaderamente no pensamos en buscar mercados porque creemos que no están dadas las condiciones administrativas por parte del gobierno para poder encarar exportaciones. Son muchos los trámites y las demoras. Lo que sí pensamos es, junto con otra firma, abrir una fábrica en Brasil, donde se cuenta con un mercado en crecimiento constante y con una gran posibilidad para producir sin trabas burocráticas, a pesar de varias imposiciones de carácter laboral y social.

  ¿Cuántos empleados y qué dimensión tendrán esa fábrica?

  Será en principio una fábrica chica, para tan sólo 200 empleados.

  ¿Cuántos empleados tienen en esta fábrica?

  Aquí tenemos 12 empleados. El año pasado teníamos 25 ó 30 personas con turnos de 10 horas diarias.

 ¿El traslado de la fábrica será total?

  No, esta planta yo no la cierro porque acá yo tengo mi corazón, por el esfuerzo realizado y por la marca que se ha impuesto en el mercado.



  Tello Russo-Silos Machado

  El sistema de almacenamiento de granos ha cambiado notablemente. Es por eso que deseamos saber cómo ha sido esa evolución desde su perspectiva de fabricante de silos.

  El problema es bastante conocido, pero puede recordarle que Tres Arroyos fue la cuna de la fabricación de silos en serie. Si bien ya había silos de metal, de madera,  de ladrillo, de hormigón, todos esos se hacían en forma individual.

  La fabricación en serie, para abaratar el precio y llegar con facilidad al productor se impuso desde Tres Arroyos con los silos metálicos allá por el año 1954. La transformación dio lugar a un gran ahorro entre el acopio de los granos embolsados al sistema a granel tanto por la economía en bolsas y en mano de obra.

  Usted menciona los silos de madera y los de ladrillo ¿Qué referencia puede hacer sobre ellos?

  Bueno, los primeros silos que se construyeron en el país fueron de hormigón. Luego los metálicos. Pero entre esos dos tipos hubo empresas que construyeron silos de madera o de ladrillos y hasta de adobe, como en un establecimiento cercano.

  Esos silos tenían una mecanización muy simple, adaptándose los acarreadores de las trilladoras. Pero los de hormigón y los metálicos ya incorpora la noria de cangilones para el llenado de los tubos.

 ¿Ustedes se iniciaron con la fabricación de silos?


  No, en el origen de la empresa fabricábamos elementos de transporte: acoplados, semirremolques, tanques de transporte de combustibles.

  Cuando en ese rubro se va reduciendo la actividad, se decide incorporar otra línea de producción. Es así que se decide hacer un viaje a Norteamérica para estudiar el mercado de silos y poder incorporar las novedades que permitiesen abaratar los costos, porque allá esta muy difundido el silo de Chacra.

  Es así que se conoce el sinfín, que es como una hélice que va arrastrando los granos por un tubo hasta la entrada del silo. Ese mismo que se usa, también, para sacar la mercadería almacenada.

¿Ustedes comenzaron a fabricar para la chacra o para las cooperativas y acopiadoras?

  Nosotros comenzamos a producir silos de chacra. En esa época no había chapas galvanizadas adaptables al silo, entonces usábamos chapa negra pintada. El primer silo, que saca Eima a la venta estaba construido con chapas de 1,20 x 2,40 metros y esa medida se va transformando hasta llegar a la medida Standard actual que es de 1 x 2 metros.

  Debido a la gran demanda de silos que por entonces teníamos, las empresas que galvanizaban se deciden a procesar las chapas que nosotros usábamos de 1 x 2 metros. Eso fue por 1956, y así se inició en el país el galvanizado de chapas de mayor espesor y en medidas más grandes que las habituales, destinadas a la construcción de techos. Inclusive nosotros construimos silos con chapas de aluminio, cuatro de los cuales aún quedan en Tres Arroyos en la estación del ferrocarril.

¿Por qué no se usa el aluminio en la construcción de silos?

  Porque había problemas en el estampado de la chapa y en el plegado. Sabía sufrir un poco de deformación y fisuras, razones por las cuales desistimos de usar ese material.

¿Los productores compran silos para sus chacras?

  Si, pero al principio tuvo sus inconvenientes la colocación de silos en chacras por temor de los agricultores a la humedad. Pero a medida que se fue avanzando en el desarrollo tecnológico se solucionó el problema de la humedad y de la aireación de la mercadería almacenada, por medio de ventiladores y otros recursos, como la secadora, que permiten el mantenimiento de los granos sin problema.

  No obstante, luego de que algunos productores decididos dieron el ejemplo instalando silos en sus campos, los pedidos empezaron a saturar la capacidad de la fábrica. Los camiones para llevarse los silos hacían cola y muchas veces entregábamos las chapas con la pintura chorreando.

¿En qué época fue eso?

  En 1954 empezamos esa línea de producción hasta 1956 cuando incorporamos la chapa galvanizada.

  En aquel tiempo se fue dejando totalmente la bolsa por el sistema a granel. En ese cambio ayudó mucho la difusión de estadísticas elaboradas por el gobierno sobre el ahorro que significaba almacenar a granel. En esas estadísticas se mostraba cuanto costaba la bolsa, cuanto el hilo, cuanto la cosida, cuanto la mano de obra, cuanto la pérdida de bolsas, etc. Esas cifras se comparaban con los costos de almacenaje a granel y se veía que el ahorro era aproximadamente de un 35 por ciento. Eso ayudó mucho para que los productores se decidiesen a construir sus propios silos de chacra.

  Después se presentó un cambio en el sistema de transporte, que también se hacía a granel, lo que insumía menos tiempo tanto en la carga como en la descarga del camión, especialmente en la descarga a puerto.

  El auge de nuestra empresa, que no podía dar abasto con los pedidos motivó a otras empresas a incorporar la construcción de silos, fue así que se difundió el sistema por todo el país.

¿Con respecto a la conservación ge granos, los primero silos ya se hacían con algún sistema de aireación o secado?

  Sí, había secadoras, rudimentarias si se las compara con las actuales que están controladas electrónicamente.

  También la aireación se conocía y nosotros la incorporamos pero por la gran demanda de silos no tuvimos tiempo para efectuar los estudios técnicos sobre esa materia como lo veníamos haciendo para la construcción de los silos y su mecanización consistente en norias, sinfines, cintas, etc.

  Otras empresas se dedicaron a la parte del secado y fueron perfeccionando el sistema de trabajo de las secadoras hasta llegar a la actualidad en que estas máquinas trabajan automáticamente, controlando la temperatura y la humedad de la mercadería, tanto cuando ingresa como cuando está almacenada.

¿La técnica de la dieratación, es decir el travasamiento de la mercadería almacenada en un tubo a otro, se práctica?

  Sí, es lo que llamamos un trasile. En la mayoría de las plantas se procura tener un tubo vacío para ese trabajo. Si bien en la época de cosecha el productor ocupa toda su planta, luego trata de dejar un tubo vacío para poder trasilar en caso de una emergencia por humedad, temperatura, un poco de infección o de insectos. En el trasile el productor ventila la mercadería y la trata para dejarla nuevamente en condiciones.

¿El productor continúa comprando silos?

  Bueno, la situación económica no se lo permite a muchos, pero el afán de reservar su producción para venderla en el momento de mejor precio siempre esta presente en el productor. Pero a veces el mercado de granos se presenta en baja, la tendencia es la baja del precio y entonces el productor vende rápido y no guarda los granos.

¿No le resulta más económico al productor entregar a la cooperativa su producción para qué le realice los trabajos de cuidado de la mercadería en vez de instalar en su chacra un complejo sistema de silos, secadoras, aireación?

  El aspecto económico de cuánto le puede convenir al productor enviar su mercadería a la cooperativa o al acopiador no lo sé. En esta zona creo que al productor le conviene tener su silo para el trigo, no tanto para el maíz o el girasol, que son granos que necesitan mayor cuidado en el control de humedad, temperatura, insectos, etc. que en el caso del trigo. El maíz y el girasol si le puede convenir entregarlo a la cooperativa para su almacenamiento o vendérselo directamente al acopiador.

  Ahora casi podría afirmarle que en el caso de los productores grandes, de 1000, 1500 y 2000 hectáreas, de trigo o de girasol, les conviene tener sus propios equipos de silos, sacado, etc.

  ¿Ustedes, a quienes les venden?    

  A todos en general: a productores, a acopiadores, a cooperativas. A estos dos últimos constantemente les vendemos silos para ampliar sus plantas.

 ¿Ustedes son continuadores de la firma Eima, no es cierto?

  Si, Eima fue agonizando desde el 79, año en el que se vendió luego de entrar en quiebra. Su desaparición se debió a la época de crisis, de poca demanda, de altos intereses e indexaciones de los créditos que se habían tomado. No pudo afrontar esa situación y quebró.

  Los integrantes de nuestra firma somos todos ex técnicos de Eima y por eso continuamos fabricando silos.

  ¿Cuál es el panorama actual?

  Bueno, andamos tirando.

 ¿Este año es peor qué el anterior?

  No, yo diría que un poco mejor que el año anterior, pero para nosotros el año nunca es parejo porque siempre dependemos de la decisión del productor de sembrar más o menos cantidad de hectáreas, o si las lluvias llegan en fecha o no. Eso nos hace demorar la puesta en marcha de la fabricación.

 
















Testimonios de productores


                                  Cooperativa Defensa de Agricultores Ltda. de Chacabuco



 Villafañe, Gregorio

  ¿Cuál es el origen étnico de los pobladores del partido de Chacabuco y cómo es la división geográfica del mismo?

  El origen étnico de la población de las zonas rurales de Chacabuco era fundamentalmente italiano. Luego le seguían los españoles, alguna colonia de franceses y una importante inmigración irlandesa que se asentó en las colonias de San Patricio, Rawson y Castilla. También hubo asentamientos de sirio-libaneses y por el lado de Salto y Rojas se encuentran pobladores venidos de Yugoeslavia, Checoslovaquia y de Austria.

  En cuanto a la división geográfica del partido, puedo señalarle que la ciudad de Chacabuco tiene alrededor una zona de quinta con fracciones de 5 hectáreas que alcanza hasta una legua desde la planta urbana.  Luego viene otro anillo continuo que es la zona de chacras, estas con una superficie de 10 hectáreas cada una y de una legua de profundidad.

  Esta división fue realizada con el fin de originar un trabajo agrícola in tensito, fundamentalmente para la provisión de alimentos frescos. Pero esa planificación se vio trabada por la acción de los mercados porque los que se dedicaron al trabajo de quintas y chacras no encontraron un mercado fluido en Chacabuco y menos en otros grandes centros urbanos, a los que se les hacía difícil acceder. Así que esos ideales de organización pensados hace mucho tiempo y con visión de futuro atrás se vieron truncados en su desarrollo.


  Al comercio de alimentos frescos le resultó mejor traer los productos desde Buenos Aires porque encontraba en la gran concentración, no solo precio si no también variedad. Yo he hecho, en algún momento,  explotación de quinta, y cuando vine a vender los productos a Chacabuco me volví con la camioneta llena porque no alcanzaba a cubrir los costos con lo que me querían pagar. Esa situación desalentó mucho a los productores y por eso la gente que vivía en las chacras se encontró con que su campo no les permitía vivir.

 ¿Qué hizo la gente entonces?

  Bueno, algunos se quedaron haciendo pequeñas producciones, otros vendieron y eso fue haciendo que los predios se fuesen agrandando y entonces sí les daba algo de utilidad, y otros, en fin, vendieron la capa fértil de sus lotes a los hornos de ladrillo.

  Con esa actitud muchos hipotecaron no sólo el propio futuro si no el del país, porque luego de sacar la capa fértil, que es la tierra negra que se usa para hacer ladrillos, ese campo no se recompone más. Pero de esa manera sacaban en un año lo que no hubieran sacado en diez trabajando como agricultores.


  Usted sabe que también en las zonas de quintas de La Plata, de Brandsen, de Fuentes, en Santa Fe y en muchas otras zonas los productores fruti-hortícolas y tamberos han vendido grandes parcelas de tierra fértil a los hornos de ladrillo debido a lo redituable que les resultaba esa venta frente a la escasa renta de la explotación agrícola ¿Eso también se da debido a la presencia del minifundio que hoy hace cada vez menos rentable la producción agrícola?

  Aquí esa situación se ha agravado mucho más porque a algún gobierno municipal se le ocurrió extender el campo, mas allá de esa zona de quintas y de chacras, la explotación de los hornos de ladrillo, de modo que de esa manera se esta quemando tierra productiva.

  ¿Cómo era la producción agropecuaria de hace cincuenta años atrás?

  En su mayoría eran explotaciones mixtas. En las grandes estancias predominaba la producción de ganado bovino y algo de porcino. En la zona de Castilla, San Patricio y Rawson había producción de lanares y ahora quedan muy pocos a partir de la depresión de precios de hace mas de diez años, razón por la cual, al no ser esta zona muy propicia por su clima a la producción de ovinos, se los ha ido liquidando paulatinamente.

  También había tambos en la zona en la que predominaba la colonización irlandesa. También los tambos fueron suprimidos debido al largo período de precios deprimidos para el sector y por eso se destinaron los campos a la agricultura. Ahora que el precio de la leche está bastante bien, los que vendieron sus planteles están bastante mal porque los cereales están en baja.

  ¿El cambio en la producción de granos a que se debió?

  Aquí empezó a sembrarse trigo fundamentalmente como primera explotación, debido al conocimiento que sobre ese producto tenían los colonos que se iban asentando en el partido.

  Luego, en importancia, le seguía el lino, mas tarde comenzó a plantarse maíz, cuyo trabajo, como usted sabe, era manual y sumamente penoso.

  Mas tarde se fueron incorporando otros tipos de cultivo como el girasol, porque tenía precios de mercado muy compensatorios, y ya en los últimos años se está produciendo soja.  Todos estos cambios se presentan impulsados por los precios del mercado, es decir que se siembra lo que se piensa que va a dejar una ganancia un poco mayor.

  Con respecto a la soja, ¿Se hace soja de primera o de segunda?

  Se hacen las dos explotaciones, pero la que entraña menos riesgo es la soja de primera, inclusive para semillero.

  Según venimos viendo los cambios de producción son impulsados por los precios del mercado ¿Nunca los productores siembran algún cereal oleaginoso porqué se tenga conocimiento de una necesidad específica en algún país importador?

  Sí, muchas veces se instó, desde las esferas oficiales, a que se sembrara trigo porque nos decían que había excelentes posibilidades de colocación en el exterior. Luego, al momento de cosechar, esas posibilidades no existían y tuvimos que vender regalada la producción. Esos son los sinsabores que les quedan a los productores agrarios que reiteradamente se ven sorprendidos en su buena fe.

  ¿Es decir qué no puede realizarse alguna planificación de producción siguiendo las tendencias y estadísticas de los mercados?

  Lamentablemente el productor no puede planificar lo que va a hacer. Esto es como si jugáramos a la ruleta rusa. Por ejemplo, ahora el precio del trigo esta deprimido internacionalmente, pero así y todo tal vez sea el cultivo que menos le cuesta al agricultor, porque no tiene gastos muy elevados comparado con otros cultivos, como la soja, que necesita mucha inversión de capital, y el maíz, cuyos costos no son tan altos como en el caso de la soja, pero superan mucho los costos del trigo.

  ¿En qué nivel de rendimiento están los suelos? ¿La utilización de fertilizantes ha sido importante en le región?

  Los suelos están desgastados por el tratamiento que recibieron i reciben. En cuanto al uso de fertilizantes, fue positivo en lo que hace a los aspectos técnicos, no así en los aspectos económicos, especialmente en los últimos dos años.

  Al sembrar con fertilizantes los rendimientos son mucho más altos, pero ante una falta en la cosecha como ocurrió el año pasado con el trigo, los que fertilizamos nos encontramos con un endeudamiento tremendo debido a los altos costos de implantación con fertilizante.

De cualquier manera, como los campos están muy degradados por la agricultura permanente en unos casos y por el trato esquilmante dado a los suelos que genero erosión hídrica de las lomas a los bajos.

  ¿Cómo ha ido evolucionando el nivel de educación en los últimos cincuenta años?

  Las escuelas rurales, a pesar de los edificios nuevos que se han construido, han ido languideciendo como consecuencia del traslado de las familias rurales hacia las ciudades. Entonces se tuvieron que hacer más escuelas urbanas que rurales para dar cabida a la mayor cantidad de niños en los pueblos.

  Ese fenómeno que se da en todo el mundo tiene su explicación por el advenimiento de mejores medios de locomoción (automóviles, camionetas, motos) que tiene el productor desde hace veinte veinticinco años a esta parte, porque antes los vehículos del campo eran todos de tracción a sangre. También la existencia de caminos pavimentados y la aparición de las moto-niveladoras, que hace cincuenta años atrás no existían, que permiten conservar mejor los caminos vecinales de tierra, hacen que los productores se trasladen a las ciudades.

  ¿Cómo se cuidaban los caminos antes de la niveladora?

  Bueno, era todo trabajo a fuerza de músculos, a pala de buey, o con las modestas “Championcitas”, muchas veces tiradas, las máquinas, por tracción a sangre. Eso contribuía a que los caminos, no solo los vecinales si no las rutas nacionales y provinciales que eran de tierra, estuviesen siempre en mal estado. Contribuía al mal estado de los vehículos que tenían llantas de hierro, que andaban zigzagueando y profundizaban la huella, más aun que la llanta de goma de los vehículos actuales.

  Debido a esa mejora en los medios de transporte y en los caminos, los chacareros se fueron radicando en los pueblos. Además, si en el pueblo construía una casa, el valor de la misma aumentaba, se actualizaba o por lo menos no iba a valer nunca menos que el costo de construcción. Si usted construye una casa en el campo, y vende el campo, lo que le van a pagar es el valor de la tierra, y no importa que tenga una magnífica casa de familia.

  El traslado de la familia a la ciudad trajo aparejado un cambio de vida para los productores. Primero, los hijos se educan mejor en las escuelas de la ciudad, porque en la escuela rural, a pesar del empeño y el cariño de los maestros rurales, al tener que atender distintos niveles a la vez, la educación es menos profunda que la que se puede lograr en una escuela urbana, donde hay un maestro para cada grado.

  La vida en la ciudad le permite a los jóvenes seguir estudiando en las escuelas secundarias, sean estas de carácter técnico, comerciales, agrarias, etc.

  El otro cambio está dado en la propia conducta del productor, porque no es lo mismo atender un campo viviendo en el que viviendo en la ciudad. Uno tiene que ir todos los días para ver que esta pasando, eso si no llueve, porque entonces esta el problema de los caminos de tierra que dificultan el acceso. Y si usted accede lo hace con mayores costos, por el desgaste del vehículo. Por otra parte, no tiene la continuidad total del trabajo.

  Un tercer problema, que deriva del anterior, es que nuestras explotaciones no están tan cuidadas como antes a pesar de la incorporación beneficiosa de la mecanización, con tractores, con tractores más rápidos, más potentes, lo mismo que las máquinas para las distintas labores. Eso ha incidido en un cambio en la estructura mental del productor.

  Un cuarto problema, que es grave, es el desapego de los hijos a las tareas rurales. Muchos continúan con las explotaciones de sus padres, pero muchos mas se volcaros a otras actividades por no vislumbrar un buen futuro trabajando en el campo. Por eso pienso que se les puede criticar a los jóvenes que dejan de ser agricultores para profesionalizarse o que encontraron trabajos rentables en las ciudades cuando el trabajo cuando el trabajo en el campo es cada vez menos rentable.

  ¿La gente joven, cuando llega a los 18, 20 años tiene posibilidades inmediatas de ubicación laboral?

  Sin profesionalización no es fácil. Hay pocos lugares de trabajo, como consecuencia de la grave situación económica que atraviesa el país.

  ¿Hace 30, 40 años atrás, había más posibilidades para los jóvenes?

  Si, yo creo que hubo un proceso en todos estos años que todavía no lo tenemos en cuenta. Primero, había mucha menor cantidad de habitantes en el país; el costo de vida era mucho menor y del trabajo del padre de familia podía sobrevivir el resto de la familia con mayores o menores posibilidades, según los ingresos, o según las capacidades individuales para la producción. Todo estaba más armónicamente armado porque si bien había menor cantidad de fábricas, los requerimientos de personal eran acordes con el ofrecimiento de la mano de obra.

  Ahora, con los progresos en la cultura, la gente se ha profesionalizado en mayores cantidades y entonces no encuentran colocación en una ciudad que, si bien creció y se tecnificó, no lo ha hecho en la misma proporción de la oferta y la mano de obra.

  Es decir que no se creció económicamente.

  Claro, y eso trajo, como consecuencia, el éxodo de una gran masa de población hacia los grandes centros urbanos como Buenos Aires, el Gran Buenos Aires, Córdoba, Rosario, etcétera.

  Lo que usted relata confirma algunas apreciaciones que tenemos acerca de la relación inmediata que debe existir entre capacitación profesional y crecimiento económico.

  En numerosos  viajes por el interior del país, hablando con gente perteneciente a diferentes actividades económicas o sociales sobre el tema de la educación y la salida laboral de los jóvenes egresados, la constante es que aquellos estudiantes recibidos de peritos mercantiles, técnicos mecánicos, o electricistas etc. lo mismo que los egresados de las escuelas aerotécnicas, no encuentran ubicación en las pocas fábricas, comercios y explotaciones agropecuarias de la zona. Entonces se ven forzados a emigrar a ciudades más grandes para trabajar o seguir alguna carrera universitaria con la esperanza de poder ejercer su profesión.

  La falta de crecimiento industrial en los pueblos, sobre todo de una cierta diversificación de ramas de producción y la existencia de muchos colegios secundarios fomentan el éxodo de los pobladores al interior.  La solución, indudablemente, no pasa por el cierre de los establecimientos educacionales, si no por la apertura de nuevas fábricas que ofrezcan puestos de trabajo en las ciudades del interior.

  Exactamente, y otro factor de retención de la gente en sus lugares de nacimiento sería que las actividades rentables fuesen rentables. Entonces el... muchacho se quedaría a trabajar en las chacras y podría incorporar a la explotación los conocimientos adquiridos en los colegios secundarios, ya sea como peritos mercantiles, agrónomos, o técnicos.

  Lamentablemente es muy poco lo que podemos ofrecer a nuestros hijos, porque nosotros ya estamos cansados de seguir luchando y el panorama que se vislumbra, no solo visto por nosotros si no por ellos mismos, no es optimista.

  A la falta de rentabilidad y al esfuerzo que se realiza en las tareas cotidianas se debe sumar como desalentador el consenso que tiene la mayoría de la población del productor, consenso que es negativo por preconceptos acerca de la oligarquía vacuna y otros slogans que todos repiten sin discriminar a unos y a otros.

  Además, estos problemas se van agravando por la carencia de un esquema de tipo nacional. No sabemos, en definitiva, que es lo que queremos ni como lo queremos hacer. En eso ha jugado un grave papel la el endeudamiento externo que se hizo no para radicar bienes de capital si no para importar bienes suntuarios por excelencia y  para jugar a una loca ruleta financiera. Eso incide y seguirá incidiendo gravemente en nuestro desarrollo.

  ¿Qué cultos religiosos se practican en el partido de Chacabuco?

  Fundamentalmente el culto católico. Hay también dos fuertes congregaciones protestantes: los anglicanos y los evangelistas.

  También han aparecido los testigos de Jehová, algunos mormones, pero no hay un mayor desarrollo en estos cultos.

  ¿Cómo se divertía la población hace cuarenta años atrás?

  Había bailes fijos, organizados por las distintas colectividades y cuando se celebraban las fechas patrias o se  realizaba la cosecha.

  Eso después fue cambiando, y no solo se hacían bailes en esas oportunidades, si no los fines de semana.

  También había dos cines que siguen funcionando y también hay conjuntos de teatro y esas manifestaciones eran impulsadas por los clubes italiano y español, donde funcionaban los cines.

  ¿Cómo es la asistencia médica en la región?

  Cada colectividad tenía organizada su mutual que prestaba servicios médicos aceptables y siguen funcionando.

  Dentro del campo de la salud podemos mencionar al hospital municipal recientemente inaugurado, y dotado con los más modernos elementos tecnológicos para la medicina.


  También dentro del sistema de medicina social hay que mencionar a una entidad cooperativa organizada por cooperativas agrarias y productores para recibir la correspondiente atención médica en cualquier parte del país.

  Volviendo al capo económico ¿Cuál fue la actitud del productor frente a los cambios tecnológicos?

  El productor tuvo una respuesta rápida y procuró tecnificarse lo más posible de acuerdo a sus capacidades económicas. Es así que resulta fácil encontrar en cada explotación un importante parque de máquinas agrícolas. Esto se dio con más intensidad durante un período en que el crédito era accesible.

  El crédito en primer lugar estaba destinado a la compra de campos arrendados por los mismos productores. Se dio así un gran proceso de transformación rural. El colono trabajaba como arrendatario parcelas de grandes estancias que se fueron subdividiendo de acuerdo a un proceso de colonización. Mediante los créditos que otorgaban los bancos con plazos de 15 a 33 años, con muy bajos intereses porque eran créditos de fomento. Ese proceso se cumplió entre las décadas del 40 y del 60.

  También no hay que olvidar que las grandes extensiones se fueron subdividiendo por la ley de herencia y porque a algunos latifundistas les convino más vender sus tierras y manejar el dinero que ellas les dejaban para dedicarlos a otras actividades, especialmente en el ramo financiero.

  Cuando el arrendatario se vio propietario del campo, se dedicó a la tecnología para mejorar la producción y pagar los créditos con los cuales compró su maquinaria agrícola.

  El productor interpreto bien su función, que es la de producir mas eficientemente más cantidades y de mejor calidad. Pero en los últimos tiempos, las sucesivas bajas de los precios han hecho parar el proceso de cambio de las máquinas, las que se están poniendo cada vez más perdiéndose la oportunidad no sólo de cambiarlas si no de repararlas. Los que nos hemos preocupado y esforzado para cambiar las herramientas nos encontramos ahora con las deudas y con pocas posibilidades de pagarlas con los precios de la producción. Si hubiera dejado las máquinas viejas y esa plata la hubiese colocado en  el circuito financiero hoy no tendría deudas y estaría gozando de importantes ganancias. Pero claro, me repugnaba eso. Además, me parecía que era un contrasentido una acción así, que no tenía sentido nacional, y bueno, ahora estoy pagando las consecuencias. Y lo que me pasa a mi es lo que le esta pasando a muchos.

  En cuanto a los medios de transporte ¿Cómo analiza usted la transformación qué hubo en este servicio?

  En lo que se refiere al ferrocarril, ha declinado mucho su servicio. La cooperativa no organiza operativos de carga a pesar de estar en condiciones de cargar los volúmenes estipulados por el ferrocarril, que creo que son de 1500 toneladas en cada uno de ellos cada 24 horas, pero nos encontramos con que no hay trenes, a pesar de disponer de desvío propio.

  Desde que empezó a declinar el ferrocarril y a mejorarse las redes camineras Chacabuco se transformo en un nudo vial porque desde aquél se puede ir a cualquier localidad. Entonces la falta de ferrocarril, que es el transporte más barato, se ha suplido por el camión, que es mas práctico porque en muchos casos se carga en la chacra y se descarga en los puertos o en las fábricas, según donde haya realizado la operación la cooperativa.

  En cuanto al transporte de pasajeros, Chacabuco está atendido por diversas líneas de colectivos de larga distancia y por otras empresas interzonales.

  ¿La aparición de la radio, del teléfono, de la televisión, ha transformado mucho la vida de la gente del campo?

  La información aquí se inició con el acceso a la radio; luego por supuesto, un impacto mayor se produjo con la televisión y con el teléfono. El teléfono, si bien es cierto que estaba implantado en algunos centros urbanos desde hacía mucho tiempo y en algunos establecimientos rurales de mucha envergadura, atendido por los mismos establecimientos, el servicio urbano estaba en manos de empresas privadas.

  El advenimiento de la telefonía rural permitió un gran incremento de las comunicaciones y de la recepción  de informaciones no solo familiares si no de tipo económico. La telefonía rural se ha popularizado bastante y eso trajo un mayor intercambio cultural, y esta a cargo de una empresa privada que lo comunica con cualquier parte del país o del mundo mediante un sistema que asegura la privacidad de las comunicaciones.

  ¿La cooperativa ha instalado equipos electrónicos de computación?

  Sí, la cooperativa fue haciendo paulatinamente un vuelco de su contabilidad hacia el sistema de computación de datos. Con eso se agilizó la información y se presta un servicio mejor al asociado.

  ¿El productor recurre a la cooperativa para hacer un análisis de su explotación, de lo que conviene producir, etc.?

  Los productores interesados en ese tipo de análisis no vienen a la cooperativa por que por ahora no prestamos ese servicio, pero recurre a estudios contables privados que sí hacen este tipo de investigación.

  ¿Qué opinión le merece el proyectado impuesto a la tierra libre de mejoras?

  Este impuesto, si se implanta como lo propone el movimiento cooperativo agrario es una verdadera solución para los productores. En primer lugar porque el espíritu que prima es que paguemos todos. De esa manera el estado se asegura ingresos constantes y conocidos para poder mantener su propia estructura administrativa.

  Un impuesto así permitiría, también, una menor evasión porque se basa en los datos del Registro de la Propiedad. Y otro factor positivo sería la simplificación de su liquidación evitándose la superposición de impuestos nacionales, provinciales y municipales y una misma cosa muchas veces se encuentra gravada tres veces. Además se evitarían los impuestos indirectos como las retenciones, aranceles de importación etc.

  ¿Hay desarrollo agroindustrial en Chacabuco?

  Sí, hay varios molinos, empresas fideeras, frigorífico de chacinados, etc. También hay industrias metalúrgicas, del cemento, carpinterías metálicas y otras más, entre las que se debe contar a la cooperativa eléctrica que impulsa la construcción de pavimentos, obras sanitarias, la electrificación rural…

  ¿Cuándo comienza la electrificación rural?


  Aquí en Chacabuco comienza alrededor de 1965 y se encuentra muy extendida la red en la actualidad.

  ¿Qué vida se desarrolla en los pequeños pueblos de los alrededores?

  Son centros de acopio y se han desarrollado algunas industrias vinculadas al agro, como cremerías. Esos pueblos se fueron cerrando al lado de las vías del ferrocarril, como Rawson, Castillo, O´higgins, que son los principales centros poblados.

  También tienen caminos pavimentados, menos Los Ángeles y Villafañe

  ¿Qué vinculación tiene usted con los Villafañe que le dan nombre a esos pueblos?

 Bueno, precisamente mi bisabuelo donó los terrenos para que pasara el ferrocarril por ahí, que era un ramal que iba desde Chacabuco a Mayor Orellano, antiguamente Germania.

  La llegada del ferrocarril transformó en un cien por ciento la vida en esa región. La empresa ferroviaria, en virtud de esa donación le puso el nombre de Villafañe a esa estación que actualmente no es más que la estación porque al estar e solo 15 kilómetros de Chacabuco, fue absorbida por este.



Suárez Hearne, Juan Manuel

¿Había problemas con los arrendatarios por los años 40?

  Nosotros no tuvimos problemas con los colonos italianos que arrendaban distintas fracciones de nuestro campo. Poseíamos entonces unas 5000 hectáreas y teníamos unos seis o siete arrendatarios. Cuando se modificó la ley de arrendamientos rurales sólo teníamos un arrendatario que luego compró la fracción que arrendaba a muy bajo precio, casi regalada.

  Los arriendos del campo se hacían por importe fijos, el productor no pagaba un porcentaje de su producción si no un alquiler previamente pactado. Ese sistema daba como resultado que cuando la cosecha era buena, la mayor ganancia la tenía el colono, pero cuando había sequías o algún otro problema, el perjudicado era exclusivamente el arrendatario.

¿Y con los peones rurales se tenían problemas gremiales en la época del gobierno peronista de 1946?

  No. Tampoco supe de problemas o conflictos de carácter sindical. La gente no buscaba ningún tipo de problemas con sus empleadores.

¿Cuándo se sancionó la ley de agremiación de los trabajadores rurales, aún de aquellos miembros de las familias que trabajaban el campo familiar, no se presentaron conflictos con los sindicatos?

  Yo no recuerdo que haya habido conflictos serios. Tenía conocimientos que algunos problemas tenían los colonos porque se exigía a sus hijos, por ejemplo estar agremiados como trabajadores rurales, pero conflictos graves no.

¿Qué producciones se realizaban en la zona de Chacabuco donde tienen su propiedad?

  El cultivo principal era el maíz, luego le siguió el trigo y posteriormente hace pocos años se incorporó la soja. La ganadería tenía poca importancia porque esos campos de Chacabuco, Rojas, Pergamino son muy buenos para la agricultura. La poca hacienda que había fue desplazada por la soja por razones de rentabilidad.

¿El productor aceptó el traspaso del trabajo manual a la mecanización con interés o costo mucho convencerlo?

  El productor de antes, como el de ahora, acepta rápidamente la incorporación de tecnología que le permita mejorar su trabajo y obtener mayores rendimientos. Lo que pasa es que la inestabilidad de la política agropecuaria produce grandes fluctuaciones, y si tuviéramos que hacer una gráfica que refleje la adquisición de maquinarias, por ejemplo, veríamos una curva muy dentada, con épocas de grandes compras (coincidentes con los momentos de buena rentabilidad) y profundas depresiones (cuando los precios de los productos están bajos y se carece de rentabilidad.

¿Es posible que los productores se interesen por desarrollar agroindustria?

  Un trabajo agroindustrial es muy complejo y hay poca experiencia en nuestro país. Además nuestro mercado interno es muy reducido para los productos intensivos, los que quedan reducidos a lo necesario para abastecer a los grandes centros de población, como la Capital y el Gran Buenos Aires.

  Para industrializar la producción hortícola ya sea desecando, enfriando o enlatando esos productos es algo sumamente interesante pero que resulta difícil realizarlo, ya sea por falta de interés, por ignorancia o porque requiere inversiones grandes.

  En nuestro caso especifico nosotros producimos espárragos con destino a la exportación, debido a que es un producto de contra estación, es decir que se produce en el hemisferio Sur cuando no se lo obtiene en el Norte.  Es un cultivo que recién comienza a rendir luego del tercer año de implantación. Por eso se requieren grandes inversiones ya que es costosa su implantación, el cuidado de los almácigos, el trasplante. Una vez cosechado se requiere contar con una cadena de frió para almacenar el producto para la exportación a los Estados Unidos. Ahora estamos construyendo una planta de enlatado y vamos a realizar pronto los primeros ensayos, y mas adelante pensamos hacer congelado. Para esto hay que tener, además de espárragos, otros productos, porque como se cosecha en primavera la planta no puede permanecer ociosa el resto del año. Es necesario conocer los requerimientos del exterior tanto en el tipo de producto como en las exigencias que tienen en lo que hace a forma de preparación, presentación, etc.

  El INTA presta una gran ayuda en la orientación que necesitamos para producir un espárrago de calidad.

¿Cuántas hectáreas tienen destinadas al cultivo de espárragos y qué cantidad de personal se necesita para realizar las tareas de implantación, trasplante y cosecha?

  Hemos afectado en un primer momento 60 hectáreas a la producción de espárragos y ahora incorporamos otras 60. Es una superficie muy grande y la más extensa del país para ese cultivo. Las tareas que demanda el espárrago son todas de tipo manual y se necesitan muchas personas para cosechar o para trasplantar, casi una persona por hectárea.

  Eso nos plantea serios problemas para conseguir peones por que nadie de la zona quiere trabajar manualmente en el campo, lo que nos obliga a contratar gente en Santiago del Estero o en otras regiones del interior.

¿Cómo han logrado penetrar en el mercado norteamericano?

  Hicimos contacto con algunas firmas comerciales de allá que son ahora nuestros representantes.  Hay que cumplir con una serie de requisitos indispensables para asegurar una buena calidad de producto. Para empezar, se requiere la cadena de frió, luego la limpieza del producto, su manipuleo y enlazamiento.

  Se efectúan una serie de controles a través de la Secretaria de Agricultura, Ganadería y Pesca Argentina como de los organismos norteamericanos que controlan el ingreso de la mercadería.  

  Nosotros estamos en esta actividad desde hace seis años y aún hoy seguimos “pagando derecho de piso”. Eso nos lleva a pensar que la industrialización de productos agropecuarios para la exportación requerirá la inversión de grandes capitales y de créditos oficiales de promoción, por que de lo contrario los productores de por sí no estarán en condiciones de afrontar una labor en ese sentido, dada la falta de rentabilidad por la que están pasando actualmente. También se me hace difícil pensar en que se radiquen capitales extranjeros para desarrollar agroindustrias hasta que no vean señales más claras en nuestra política económica.

¿Porqué en la Argentina el sector agropecuario no ha crecido en la medida qué las condiciones ecológicas del país le permiten?

  El campo fue mirado siempre, especialmente desde hace cincuenta años, como un sector en manos de oligarcas y latifundistas, a los cuales había que exprimir al máximo. En otros países ocurrió exactamente lo contrario. Se consideraba al campo como la fuente de recursos verdaderos y se lo favoreció en todo lo que pudieron y así se ven los resultados en muchas partes del mundo.

  Salvo breves períodos en que se instrumentó una política económica favorable al sector agropecuario, la constante, tanto de gobiernos liberales, peronistas o radicales, fue de indigencia para con el campo en lo referente a fomento de su producción. Pero todos se acordaron de este sector para aplicarle mayores impuestos.

  El productor hace los esfuerzos necesarios y posibles para mejorar su situación personal y para contribuir al crecimiento económico del país. La prueba está en la ampliación de superficies cultivadas (con algunos retrocesos en los dos últimos años), en la variedad de producciones que se realizan, en la utilización de la tecnología de fertilizantes, plaguicidas o maquinarias.

  Son las políticas económicas las que no impulsan más el crecimiento del sector, quizás para que los precios de los productos destinados al consumo interno sean lo suficientemente bajos para evitar conflictos sociales. Ello trae aparejado, como en el caso de la carne que el precio deprimido durante años llevo a la liquidación de gran parte del stock ganadero.

En el país se cuenta con buenos analistas de economía agropecuaria, existen estudios elaborados por diversas entidades (CONINAGRO, CRA, Sociedad Rural) y otros realizados por consultores externos, pero pareciera que los diversos equipos de gobierno que tuvimos no los leen ¿A qué se debe esto?

  Esa actitud obedece a la desacertada concepción que se tiene sobre lo que es el campo y quienes son los que trabajan en el campo. Ello hace que todas las medidas que se adoptan, sean para reglamentar el uso de semillas o el flete; los caminos o el ferrocarril; los puertos o los impuestos, estén lejos de satisfacer las necesidades globales o agropecuarias.

  Como el productor no puede dejar de ser productor agropecuario, aunque en vez de maíz, ganadería y lino haga trigo y soja, el productor esta íntimamente ligado a su explotación. Los gobiernos saben eso y por eso ejercen una especie de explotación sobre los hombres de campo, los que seguirán produciendo al fin porque no pueden hacer otra cosa, si no basta con ver en que estado se encuentran las economías regionales.

¿Los productores están trabajando el campo como si fuese una empresa?

  Si, porque de lo contrario no podrían sobrevivir debido a los costos financieros, los bajos precios y el alto costo de los insumos.

  Quienes contribuyeron mucho en ese cambio de mentalidad fueron los grupos CREA, que junto con el INTA han estado asesorando a los productores tanto en lo que hace a la mejor forma de manejar la explotación como en la elaboración de costos de producción y actualmente están recomendando al productor que actúe con cuidado con los préstamos, con las financiaciones para la compra de máquinas y con todo lo que le pueda significar un endeudamiento superior a sus posibilidades de pago.

  En la telefonía la situación no es tan buena porque nosotros tenemos una línea telefónica de ENTEL que prácticamente no funciona. Han aparecido empresas ofreciendo el servicio de telefonía pero no tuvieron aceptación entre los productores.

¿Los jóvenes de familias agrarias se interesan en continuar las tareas agropecuarias?

  Ha ido decreciendo el interés de los jóvenes en el trabajo rural, por la falta de rentabilidad y de futuro. Yo mismo no le recomendaría a ninguno de mis hijos  que se dediquen con exclusividad a las tareas del campo porque sería estancarlos. Están colaborando conmigo en esta actividad agroindustrial, pero cada uno de ellos tiene su carrera universitaria para trabajar también en sus respectivas profesiones. Si todos tuviésemos que esperar la renta del campo para vivir, no podríamos vivir inmediatamente bien. Lamentablemente la falta de futuro para los hijos de pequeños y medianos productores hace que los jóvenes vayan dejando las tareas agropecuarias para trabajar en las ciudades.

¿La subdivisión de los campos por herencia puede evitarse de alguna manera para no caer en la explotación minifundista?

  La única forma de evitar el problema del minifundio es constituyendo sociedades anónimas familiares, siempre que no haya desavenencias entre los herederos, para continuar explotando los predios en su dimensión originaria. De otra manera el trabajo se hace costoso y se desaprovecha la tecnología que actualmente se esta desarrollando.

  De esa manera, con superficies grandes se pueden realizar los trabajos con mejores resultados ya que se pueden encarar diversas producciones: ganaderías, cereales, forrajearías, etc. lo que favorecería el cuidado del suelo. Si los predios son chicos, muchas veces inferiores a la unidad económica que le permite a una familia satisfacer sus necesidades, el suelo se agota rápidamente y el productor se va empobreciendo cada vez más.

  Una empresa agropecuaria puede afrontar, también, en mejores condiciones la competencia y variaciones del mercado. Si el precio de un cereal está bajo, puede afrontar una espera y vender cuando haya una mejoría en los valores. El productor chico no puede hacer eso porque por lo general necesita pronto el dinero para pagar los créditos bancarios o comerciales.


¿Qué medidas de gobierno se deberían tomar para afianzar la producción agropecuaria y lograr mercados a los cuales podríamos abastecer con calidad en forma constante?

  En primer lugar es necesario que nuestros gobernantes, cualquiera sea el partido al que pertenezcan, se saquen la idea que tienen en la cabeza de que el productor agropecuario es un oligarca y que hay que exprimirlo siempre mediante impuestos y retenciones para que contribuya más que otros sectores a solucionar los problemas del país.

  Luego se debería realizar una verdadera política de fomento para la producción agropecuaria, pensando no solo en aumentar la producción si no que esa producción no se encarezca en el transcurso de las distintas etapas comerciales ya sea por los fletes, costos portuarios elevados, créditos bancarios caros, o los altos precios de las maquinarias e insumos.   

  El campo es una fuente rápida de recursos y si en vez de producir 40.000.000 de toneladas, llegamos a los 80.000.000, y los organismos de comercio detectasen e informasen acerca de las necesidades de otros países, pronto se dinamizaría la economía nacional.

  Se piensa en hacer un automóvil económico pero no se ha pensado en impulsar la fabricación de un tractor económico o de máquinas económicas para el campo. Eso demostraría que se carece de interés en desarrollar la actividad agropecuaria.

  Actualmente, como en otras épocas, se está impulsando la exportación de productos industriales no agropecuarios, pero no se hace nada para colocar en el exterior la mercadería procedente de las agroindustrias. Ese amplio sector de la producción de alimentos, indumentarias de cuero, textiles, etc. no es ayudado a ubicar sus stocks en los países extranjeros.

  Otros países que estaban a la zaga nuestra, hace diez o veinte años que se vienen ocupando los diferentes organismos estatales de informar acerca de las necesidades que tiene otros países en materia de alimentos, por ejemplo.

  Así en Chile y Brasil se les brindan a los productores industriales todos los datos acerca de qué productos se necesitan en el exterior, que volúmenes, en que envases se deben presentar, en que época se deben ofrecer, y toda una serie de información que les facilita la realización de los negocios.

¿Qué época fue la mejor para el sector agropecuario?

  Yo creo que hasta la crisis del 30 el sector agropecuario iba en crecimiento y que luego de esa crisis se inició una época de desaciertos en cuanto a la política económica dirigida al campo. Hubo unos años que fueron buenos, que puedo ubicar entre el 1940 y 1950, pero luego se inició una modalidad económica que perjudicaba al productor agropecuario y al país.

  Si bien hasta la crisis del 30 la situación mundial era distinta y nosotros le vendíamos casi exclusivamente a Inglaterra los productos que allá se necesitaban, luego de la crisis y después de la Segunda Guerra Mundial cuando Inglaterra dejó de ser nuestro principal comprador, no supimos adaptarnos al nuevo orden internacional.

¿Vamos a dejar de ser un país exportador de granos y carnes?

  Yo pienso, como muchos otros, que la política de subsidios que esta llevando a cabo la Unión Europea no podrá seguir toda la vida y que llegará un momento en que decrecerán y podremos volver a participar nosotros.

Es necesario recordar que la política de subsidios de la Comunidad arrancó en 1958 y sigue hasta nuestros días siempre acompañada del vaticinio de que no podrán seguir subsidiando por largo tiempo más.

  Bueno, los análisis que he leído y que aparecen en los medios de información señalan que no pueden mantenerse los subsidios en forma indefinida. Que tendrán que cambiar de política.

¿Si se mantienen qué hacemos?

  En ese caso nuestra situación no mejorará en absoluto.

¿Tendríamos qué asociarnos a ellos?

 Es posible. Ya venimos importando pollos del Brasil y no es difícil que si no reaccionamos a tiempo tengamos que importar carne de Europa, como ya se intentó hacer este año para bajar el precio para el consumo interno. Pero eso ya es un poco de ciencia ficción, adonde iríamos a parar no lo se.

Podríamos venderles forrajes

 Entonces nos ubicaríamos en la etapa que vivimos en 1880. Pero no quiero ser tan pesimista.


































                                                          










Testimonios de funcionarios



Mario Castellani, secretario de la intendencia de Las Parejas

Usted me contaba que la población de Las Parejas se duplica cada diez años ¿A qué se debe esto?

  Como esta ciudad es eminentemente industrial va atrayendo gente de Ceres y otras zonas del Norte de la provincia para trabajar en las fábricas de máquinas agrícolas, fundiciones y otros talleres.

  Eso hace que nuestra ciudad avance de esta forma. Acá, en vez de emigrar la gente se queda por que tiene trabajo, aunque no puede hacer vaticinios sobre lo que vendrá por que la actividad industrial no se hoy como era hace 30 ó 40 años. Pero la gente se que  instala  acá busca otros medios para trabajar y no creo que se vuelvan muchos a sus lugares de origen.

Eso que nos comenta confirma la tesis que sustentamos, acerca de la importancia que tiene la presencia de la industria en las ciudades del interior para afianzara los pobladores lugareños y generar dinamismo económico en esas localidades en forma autónoma. Pasando a orto tema ¿Cómo se organiza el sistema educativo en Las Parejas?

  En Octubre de 1986 se cumplirán los 25 años de un establecimiento de nivel secundario de la zona, que es la Escuela Nacional de Comercio. También hay una escuela técnica que contribuye a la formación de técnicos que luego absorberán las fábricas locales.

  Alumnos primarios hay cerca de 1500, mientras que los que cursan en el secundario estarán en el orden de los 250, 280 alumnos.

  No tenemos institutos de nivel terciario pero aquellos que desean  seguir sus estudios pueden hacerlo en Armstrong, que esta a 17 kilómetros, y Cañada de Gómez a 25 kilómetros, que tienen diversas especialidades.

¿Hay muchos profesionales radicado y en ejercicio de su profesión?

  Si, hay muchos profesionales; médicos, abogados, agrimensores, contadores, ingenieros agrónomos, veterinarios y otros más. Todos trabajan en su profesión sin dificultades.

¿Qué cultos religiosos se practican en la región?

  El culto principal es el catolicismo, pero hay un gran grupo de testigos de Jehová y se están organizando dos o tres cultos más, pentecostales y otros que vienen realizando reuniones de feligreses y tienen sus templos aquí mismo.

Ese es un fenómeno que se esta dando en muchos otros lugares ¿Cómo es la respuesta de la población?

  La gente sigue en su mayoría el culto católico, por que su origen religioso familiar es ese. Los otros pastores encuentran adeptos, pero no muchos.

¿Cómo explica usted este fenómeno religioso?

  Los predicadores se dirigen a la gente de menores recursos, los cadenciados, los que habitan en barrios nuevos, modestos, que no son villas miserias. La gente se adhiere por que el mensaje es novedoso, más directo y participativo del feligrés con el culto. Eso lo hemos podido notar desde afuera.

¿Cuál es la actividad laboral qué se desarrolla en Las Parejas?

  Principalmente la industria se dedica a hacer maquinarias para el agro y también están las empresas que producen los insumos de esas fábricas. Por eso están las fundiciones, los proveedores de partes de máquinas que después usaran los armadores.

¿Los jóvenes encuentran puestos de trabajo con facilidad?

  Sí, los jóvenes pueden encontrar empleo en las fábricas y en los comercios locales. La escuela técnica prepara a los jóvenes para que cuando ingresen a los talleres tengan además de los conocimientos teóricos, tengan ciertas habilidades manuales para desempeñarse mejor en los establecimientos.

  Por lo general al industria busca personal dentro de la misma población local, aunque hay veces en que se requiere personal temporal y se les hace saber a los mismos empleados para que le ofrezcan empleo a sus parientes y amigos, los que vienen a trabajar desde los pueblos de origen a que pertenecían los obreros radicados en Las Parejas.

Usted me está señalando un fenómeno que se da en otras partes del mundo y que moviliza la migración interna. En México, por ejemplo, la comunicación formal hace que  se vayan incorporando paulatinamente nuevas personas a las ciudades o pueblos económicamente activos a través del llamado de parientes y amigos.

  Aquí conozco mucha gente que  fue llegando de Ceres, de Santiago del Estero como consecuencia de los llamados que les hicieron sus familiares o amigos. Otras veces vienen de visita y al ver las posibilidades que tienen de encontrar trabajo, procuran ubicarse dentro de la casa del grupo familiar ya radicado o en pensiones, para afincarse aquí.

  Este fenómeno nos provoca un problema serio que es la carencia de viviendas para dar alojamiento a toda esa gente que se va radicando en la ciudad. Es verdaderamente serio ese problema y la municipalidad está realizando obras para solucionarlo. Recientemente se terminó un barrio de 18 viviendas, otro de 40 y se está haciendo uno más de 22. Se compraron 16 hectáreas para lotearlo entre aproximadamente 300 aspirantes a vivienda y estamos buscando el apoyo económico de las fábricas para solucionar este verdadero inconveniente que se va agravando por los alquileres altos que se están cobrando.

  Al crecer la población tan aceleradamente como le comentaba al principio de la charla, la ciudad carece de la infraestructura adecuada para albergar tantos habitantes y se está permanentemente haciendo alguna obra pública.

¿En qué actividad usa su tiempo libre el habitante de Las Parejas?

  Hay un cine en la Sociedad Italiana, hay conjuntos musicales, una banda, un coro, se practican diversos deportes en los tres clubes existentes: natación, básquet, gimnasia y fundamentalmente fútbol. También hay un conjunto de teatro municipal que esta presentando muy buenas obras. La Secretaría de Cultura de la Municipalidad está ocupada en incentivar la participación de niños y jóvenes en la actividad cultural para que amplíen sus intereses en la vida.

  Hay clubes de fútbol que participan en la liga zonal y hay carreras de ciclismo una vez por mes y otras zonales.

¿Cómo se atiende la salud de la población?

  Existe un hospital provincial y se esta encarando en los barrios Belgrano y Alborada respectivos centros asistenciales de carácter municipal que pronto quedaran habilitados.

  También se cuenta con tres sanatorios privados que funcionan muy bien.

¿Cuántas entidades intermedias desarrollan sus actividades en la ciudad?

  Hay alrededor de 30 instituciones intermedias entre cooperativas, mutuales, asociaciones, clubes, etc.




























Galareto, gerente de la Cooperativa Agrícola Agricultores Unidos de Carcarañá Ltda.

  La ciudad de Carcarañá pertenece al departamento de San Lorenzo, provincia de Santa Fe. Fue fundada hace más de 100 años y la inmigración predominante fue de origen francés y suizo, y fueron ellos los que combatieron a los indios. La inmigración italiana fue posterior, radicándose los primeros colonos a fines del siglo pasado.

  La producción primera de la zona fue de trigo, lino y maíz. Por los años 40 aparecen los primeros tambos, actividad que alcanzó un gran desarrollo, pero actualmente, con el advenimiento de la soja, no encuentra una vaca en la zona.

  La aparición de los tambos hizo desaparecer a la producción de lino, y la soja desplazó totalmente a la poca siembra de girasol que también se realizaba en la región.

¿A qué se deben los cambios de producción?

  Los cambios se sustentan en factores económicos de precio y rentabilidad de los productores.

¿No influyen las condiciones agronómicas del medio para qué se adopte una determinada producción?

  Casi podríamos decir que en absoluto. El productor realiza la explotación que más le reditúa, siempre, claro está, que sea apta la zona. El precio es lo que determina el tipo de producción.

  Aquí, como en muchas otras zonas se está produciendo trigo y soja en forma intensiva por una razón de rentabilidad. Los suelos todavía aguantan esa modalidad productiva por que estos campos tuvieron muchos años de ganadería.

¿La utilización de fertilizantes es frecuente?

  El año pasado se usó mucho fertilizante, pero en la presente campaña disminuyó mucho el uso de fertilizantes por los precios del producto y los bajos precios del cereal.

¿Ha cambiado mucho la dimensión de las propiedades en la región?

  Si, cómo consecuencia del régimen de herencia las antiguas chacras de 200 a 300 hectáreas se han transformado en minifundios, con extensiones menores a las 100 hectáreas. Esos pequeños campos se arriendan a altos porcentajes (42-45 %) del precio del producto trillado y puesto en la estación a granel.

  Estos altos porcentajes de arriendo ya no se pueden pagar más por los costos de explotación y el porcentaje para el dueño del campo. El productor se queda sin nada.

¿Cuál es la actitud de esos pequeños propietarios de tierra; se deciden a vender sus campos o prefieren seguir arrendando?

  Aquí los propietarios siguen insistiendo en arrendar, cobrar un buen alquiler para poder vivir y que el productor haga lo que pueda. Si bien el dueño del campo puede ahora seguir viviendo más o menos cómodo, el que tiene verdaderos problemas es el productor que arrienda. Esta actitud perjudica a los productores y a las cooperativas, que son los lugares a los que recurren los productores para abastecerse de los insumos, las semillas y los alimentos.

  Aquí la costumbre de pedir altos alquileres por los campos arrancó en la época del boom de la soja. Cómo el precio era muy alto y redituable, los productores pagaban cualquier precio para conseguir campos donde sembrar. Era la época en que la tonelada de soja valía 200 ó 300 dólares y entonces si era negocio. Peor ahora con los altos precios de los insumos, los impuestos y los arriendos, el productor se ve sumamente apretado económicamente.

¿Estamos, entonces, en presencia de un problema similar al que sufrían los productores hace 50 ó 60 años con el régimen de arrendamiento?

  Si, en aquella época nuestros mayores lucharon para fijar un arrendamiento que estuviese entre el 25 y el 30 % del resultado obtenido, alguna razón tenían esas cifras.

Lo paradójico es que estos propietarios de tierras que piden altos arriendos son los descendientes de aquellos colonos arrendatarios que procuraban sacudirse del yugo de los alquileres altos y de las condiciones rigurosas impuestas en el contrato.

  Sí, pero el mismo mercado de tierras hizo que estos propietarios de hoy pidiesen más y más cada año. Ahora volvemos a aquella época en que el arrendatario no puede vivir con esos porcentajes tan altos. Estamos en la misma situación, por que si bien se puede argumentar que empleamos tecnología y que logramos mayor producción, el porcentaje alto también incide negativamente en la economía del productor, que debe hacer mayores gastos.

  A los precios que se estima tendrá el trigo en la próxima cosecha, que van a ser bastante bajos, el productor que haya arrendado a 35 %, pierde plata.

¿Los rendimientos van mejorando?

 No, en esta zona el trigo no produce lo que debería producir. Siempre tenemos algún problema. Nosotros tenemos muy buenos trigos hasta el tiempo de la cosecha, pero días antes de iniciarse la cosecha siempre tenemos alguna dificultad. O que se llenó la mitad de la espiga o que hubo niebla, o una lluvia, o el golpe blanco hace perder parte de la cosecha o disminuye su rendimiento. Acá, desde hace cinco años, lo que hizo posible que el productor siguiese trabajando es el rendimiento de la soja debido a un mayor conocimiento del producto, a un buen trabajo de desmalezamiento realizado en la época propicia y al control de las plagas.

¿Las modificaciones introducidas en las máquinas agrícolas han contribuido a que se obtengan mayores rendimientos?

  La modernización de la maquinaria se hizo prácticamente de inmediato y uno de los problemas que tiene el productor es que tecnificó demasiado. Hay explotaciones que no tienen por que tener dos tractores, por ejemplo, ya que les está resultando antieconómico. Pero como el precio de la soja daba margen al productor para mecanizarse, muchos compraron máquinas que excedían su capacidad productiva.

  Es necesario señalar que la práctica de hacer trigo-soja requiere que la siembra de la soja se haga en forma inmediata todo el laboreo para poder ganarle quintales a la época, todos se equiparon de más.

  Una salida a este problema del equipamiento de maquinarias agrícolas formada entre 5 ó 6 productores, todos ellos vecinos, para que la máquina sea rentable. En la región, el que más siembra trigo hace 150 hectáreas, pero la mayoría son explotaciones de 30 ó 40 hectáreas cada y uno de esos productores tiene, a lo mejor, una sembradora de granos finos para usarla tan solo 2 días al año. El precio de la máquina y los valores actuales de la producción no pueden hacer rentable explotaciones que se manejen sin criterio económico.

  Hay muchos productores que para utilizar las máquinas que tienen realizan trabajos para terceros. Si el trabajo se realiza en campos cercanos, puede obtener algún beneficio extra, pero ya son muchos los que se están desplazando a 150, 200 kilómetros o más y allí no van a poder recuperar los gastos de traslado y estadía.

¿Cuál es la relación de los asociados con la cooperativa?

  Del total del padrón hay algunos socios que no utilizan los servicios que brinda la cooperativa, pero hay algunos socios que no utilizan los servicios que nosotros ponemos a disposición d los socios. Tenemos también un departamento técnico que presta asesoramiento permanente a los productores, especialmente en época de la soja.

¿Hay agroindustrias en la comarca?

  Sobre la costa del río hay un molino harinero, también cerca varias aceiteras.

¿Cómo ha sido la evolución del transporte?

  Desde que el ferrocarril Mitre implantó el sistema de operativos de carga de cereales, no conseguimos que nos manden ningún vagón por que dicen que estamos dentro de los 50 kilómetros de Rosario y les resulta antieconómico para ellos.

  Todo el transporte a puerto, sea el puerto cooperativo de la Asociación de Cooperativas Argentinas o al puerto de la Junta Nacional de Granos de Rosario se hace con camión. Con respecto a estos dos puertos, el de San Lorenzo es sumamente ágil, mientras que el de Rosario continúa teniendo algunos problemas de espera para efectuar la descarga de camiones.

  Las rutas son buenas, no extraordinarias, pero se puede transitar bien. Los caminos vecinales, que son casi todos de tierra, presionando en cada municipalidad logramos que se efectúen las tareas de mantenimiento. Los chacareros no cuidan mucho esos caminos, ya que en días de lluvia si tienen que salir con el tractor, salen aunque deterioren el camino.

Con respecto al ferrocarril es sabido que su servicio se ha reducido mucho en los últimos años, pero sabemos que ese sistema de comunicación y transporte cumplió durante décadas un papel trascendente en lo que hace al surgimiento de pueblos en regiones totalmente desérticas, así como también fue un factor primordial para el desarrollo económico del país ¿A qué se debe, según usted, ese repliegue del ferrocarril y de qué manera afectó a las poblaciones del interior?

  El verdadero problema de los ferrocarriles comenzó con los gobiernos militares, especialmente el último, por que se levantaron ramales e implantaron el sistema de los carguíos con lo cual esta localidad se vio perjudicada como decíamos antes.

 ¿Cómo evolucionó el sistema de almacenamiento de la cosecha?

  Hasta 1958 en la zona se trabajaba todavía embolsando el cereal, tanto el maíz como el trigo. Pero en esta zona también hubo una rápida respuesta de trilla a granel y se construyeron instalaciones de elevadores para este fin. Por 1960 ya toda la cosecha se hacía a granel y todos los granos los traía el mismo productor en su acopladito a la cooperativa. Ahora se está cumpliendo otro cambio: los productores trabajan con dos trilladoras y cargan directamente en camiones que piden en las chacras, aun en las chacras chicas.

  Los maquinistas que tienen una sola trilladora tienen dificultades para ser contratados y deben asociarse con otros por que los propietarios o arrendatarios quieren cosechar rápido para no correr riesgos. Además de la trilladora deben tener todos los elementos: chimango, varios acopladitos y, si es posible, tractor para sacar los acoplados del campo.

¿La cooperativa impulsa la producción de semillas entre sus asociados?

  Sí, la cooperativa les da la semilla original y nuestro ingeniero agrónomo cuida la evolución de los sembrados y la trilla para que no se coseche muy húmedo. Esa producción se deposita en la cooperativa, se limpia y clasifica y luego es embolsada con la certificación de calidad para ser posteriormente vendida a los productores.

¿Qué impacto tuvieron las distintas políticas qué se aplicaron en nuestro país en los últimos cuarenta años?

  Durante los gobiernos  peronistas la política de créditos para el productor favoreció mucho la transformación del agro. La producción no tenía un buen valor, pero los faltantes de rentabilidad se compensaban con créditos baratos que tenían tasas negativas. Esos créditos se daban con plata del mismo productor por que al comprársele la producción a bajo precio y venderla al Estado a precios internacionales hacía una diferencia que se usaba para dar esos créditos de fomento.

  Actualmente, y desde hace años se están aplicando al campo muchos impuestos que no existían, con lo cual se deteriora la ganancia del productor.

 Junto con esta nueva forma de política para el campo (mayor presión tributaria, retenciones a las exportaciones, altas tasas de interés para los créditos), está la baja de los precios internacionales que hace imposible al productor tener la rentabilidad necesaria que le permita volver a invertir en su explotación.

  Por eso hoy hay que saber producir por que en  aquella época si el productor no tenía suficiente rentabilidad pedía préstamos bancarios muy baratos y hacía las inversiones que deseaba. Pero hoy es necesario saber producir con recursos propios, usar los créditos lo menos posible.

¿Las políticas monetarias cómo el famoso “Rodrigazo2 EN 1975, no les hicieron cambiar de actitud a los productores para tomar sus explotaciones como verdaderas empresas?

  Yo le puedo decir que ni aun hoy los productores tomaron conciencia de que deben cambiar de actitud con respecto a administración de sus campos.

  Al productor le esta costando ver y asimilar el cambio y muchos piensan que esta política de sinceramiento no va terminar. Eso se debe a que los productores recuerdan aún los últimos años de bonanza que vivió el país, y entonces no pueden tomar conciencia de que todos tenemos que modificar nuestras costumbres.

  Es necesario que actuemos como nuestros padres y abuelos, ahorrando y capitalizando las ganancias para afrontar los momentos difíciles. Todos los productores, pensando que los momentos buenos no se pasan nunca, cosechaban por ejemplo 1000 quintales de soja y corrían a comprarse un tractor y al año siguiente compraban otra maquinaria o hacían muchos gastos importantes y así hasta que se les acabó la época de bonanza. Muchos se endulzaron pensando que en el momento de vender la cosecha podrían pagar, pero la baja de los precios internacionales los perjudicó y ahora hay muchos que no pueden ni reponer la maquinaria que les quedó obsoleta. En la actualidad ya no se puede recurrir al banco para solucionar los problemas por que los créditos son caros.

  Es por eso que los productores tienen que tomar conciencia del momento que se esta viviendo. Fue más fácil que el productor se adaptase al cambio de la cosecha con bolsas a la cosecha a granel que darse cuenta de los problemas que se están viviendo actualmente.

  Hoy tampoco se dan cuenta de que ha dejado de ser rentable agrandar la explotación pagando arrendamientos a los valores que decíamos antes. No es para nada rentable ampliar la producción, a pesar de tener las maquinarias para trabajar más campo, por que cuando tengan que reparar esas maquinarias no tendrán rendimiento suficiente por la baja rentabilidad de los productos. Si bien el plan Austral ha frenado mucho los precios en la venta de artículos terminados, no pudo frenar alzas injustificadas en el área de servicios, como es el caso de las reparaciones de máquinas agrícolas o cualquier otro vehículo.

  Si no se trabaja en base a la eficiencia y analizando los costos de producción, el productor no podrá salir adelante.




Martín Graciano Duhalde: ex-presidente de la Unión General de Tamberos.

¿Usted recuerda qué se hubiesen producido conflictos gremiales entre los peones de tambo durante el período 1946-1986?

  Yo no quiero dar imagen de optimismo, pero debo contestarle que el estatuto del Tambero Mediero fue, desde que se sancionó ha cuarenta y tantos años, una herramienta de gran avanzada social, tal es así que han pasado muchos gobiernos y se ha hablado de modificaciones y no se ha tocado para nada. El progreso en los tambos no modificó las relaciones entre el propietario y el tambero mediero, que son como socios en el trabajo del tambo. Se da aquí la verdadera participación del trabajador en la dirección, administración y ganancias de la empresa.

  El tambero mediero, inclusive a los fines de la jubilación, es considerado como un empresario. Por esa razón no se producen conflictos gremiales en los tambos. El trabajo en los tambos es de carácter familiar, trabajan el hombre, la mujer y los hijos. Por eso puedo decir que el tambo tiene en su sistema de explotación, por el Estatuto mencionado, los elementos más progresistas de carácter social.

En caso de que la Argentina se decidiese a exportar leche y sus derivados ¿En qué situación se encuentra la producción para satisfacer los posibles mercados?

 L a situación es inmejorable. Por que la producción de leche esta íntimamente ligada a la alimentación, entonces si acá estamos produciendo de 5000 a 5500 millones de litros, yo le digo con toda tranquilidad que habiendo un mercado asegurado sería muy rápido y muy fácil llegar a 7000 millones de litros para abastecer a compradores extranjeros. Pero habría que  tener contratos bien elaborados, que aseguren la absorción de esa producción también en el futuro.

  Uno de los problemas que tenemos los productores tamberos es, precisamente la falta de demanda en momentos en que hay mayor producción en los tambos. Por que usted sabe que la mayor producción perjudica al productor por que los excedentes se castigan en el precio. Incrementar en un 30 ó 50 por ciento más la producción de leche sería una cosa muy interesante para cualquier empresa tambera y no habría dificultades para hacerlo si estuviésemos seguros de que la materia prima será colocada sin dificultades durante un largo tiempo.

  Es en el sector de la industria donde veo mayores dificultades para poder abastecer con mayores volúmenes a la exportación.

  Si en ese aspecto se superase el mercado latinoamericano sería el más seguro y atractivo para colocar nuestros productos lácteos. Si bien es cierto que los países latinoamericanos no tienen todos el mismo desarrollo, confío en la unión económica de nuestros países por que si hay unos países más pobres y otros un poco más ricos, sería una forma de defenderse en común, como lo hace la Unión Europea.
  Los tamberos, si estuviésemos seguros de contar con mayores mercados no tendríamos problema de aumentar en un 20, 25 por ciento nuestra producción en corto tiempo.

Las ventas al exterior de leche en polvo, quesos, manteca y subproductos siempre se hace a partir del producto terminado y las encaran las industrias ¿Podrían los productores tamberos impulsarlas ventas desde su propias condición de productores? 

  Esa inquietud es de vieja data. Nosotros pregonamos, la Unión General de Tamberos siempre pregonó la necesidad de formar un ente agroindustrial con participación del Estado para financiar los proyectos y legislar al respecto. Otras entidades se opusieron a este proyecto, por sustentar ideas más liberales, considerando que tenía carácter estatista y dirigista. Después de largos años de pregonar esa mancomunión de esfuerzos, hemos logrado a través de todas las entidades y con el criterio moderno de los dirigentes actuales, elaborar un proyecto (1) que ya tiene media sanción de la Cámara de Diputados de la Nación y cuando se transforme en le y se reglamenten sus alcances se habrá cumplido el viejo sueño de la Unión General de Tamberos sobre el “ordenamiento lechero”. Ese ordenamiento legal le abre a la actividad tambera amplias perspectivas.

¿Cuántos años tiene la UGT?

  Se creó en 1920 con un grupo de productores muy cercanos a Buenos Aires: de General Rodríguez, de Ezeiza, Tristán Suárez.

  Se fundó en un hotel del barrio de Constitución pero no recuerdo dónde tenía su sede. Yo me asocié cuando funcionaba en la calle Esmeralda 22, donde vivía en el tercer piso el doctor Lisandro de la Torre. Abajo estaba la vieja confitería “El Gas”. Recuerdo que ahí se veía una especie de romería de tamberos porque éstos todos los días10 de cada mes llegaban a la sede a cobrar la leche. Era de lo más pintoresco, por que el lechero que distribuía a domicilio se quitaba el tirador, sacaba el dinero en efectivo y ahí nomás contaba la plata y le pagaba al tambero la producción recibida. Siempre discutían el lechero y el tambero por problemas propios de la comercialización, pero después se hacían las paces y se iban a comer juntos. En esos viajes los tamberos también se interiorizaban  de los problemas del sector.

  De ese edificio nos mudamos a la calle Piedras, donde estamos actualmente.

  Al transformarse la comercialización de la leche ya los tamberos no viajan más por que las empresas industrializadotas le envían mediante el camionero que retira la leche, el cheque por las compras efectuadas.

  Hoy ya no se encuentra la gente como antes; cada uno se queda en su tambo, vive otra vida. Los viejos tamberos que vamos quedando no nos movemos tanto y la gente joven tiene otras inquietudes y concurre poco a la sede social.








*(1) Ese proyecto ya es ley. Su texto se encuentra en el apéndice.
¿Los jóvenes, sean hijos de tamberos o de medieros, desean quedarse en el tambo o buscan otra ocupación?

  Si usted me hubiera preguntado eso hace tres o cuatro años, le hubiera dicho que había un gran éxodo. Pero en estos momentos los hijos de los productores tamberos procuran estar al frente de la explotación de sus padres. Es decir que ven un porvenir en la lechería. Yo noto eso y creo que los jóvenes tienen hoy verdaderas razones para que siga la empresa que el padre fue haciendo con esfuerzo. Ellos aplican las nuevas técnicas y se adecuan a la actual manera de producir.

¿Cuál fue su trayectoria cómo dirigente del sector tambero?

  Yo me acerque a la Unión General de Tamberos hace más de treinta años. En 1958 fui vocal y me eligieron vicepresidente. Poco después fui elegido vicepresidente de la entidad, cargo que desempeñe durante veinticinco años, hasta hace pocos meses.

Existe como una constante que los dirigentes permanezcan en función activa durante largos períodos en cualquier tipo de organizaciones intermedias ¿A qué atribuye esa característica: a la indiferencia de los socios, al resultado de buenas gestiones?

  Pienso que la gente opta por el “no te metas” como consecuencia de las exigencias propias de cada actividad. Los cambios tecnológicos, las crisis económicas, los nuevos hábitos de la vida cotidiana y familiar llevan a los empresarios a dedicarse a sus empresas y a los empleados a sus tareas laborales.

  En el gremialismo, sea empresario u obrero, en las asociaciones y cooperativas, no existen muchas atracciones para esa gente ocupada en lo suyo para dedicarle tiempo a un cargo que generalmente es ad-honorem y entonces no se acercan a las organizaciones intermedias. Muchas veces algunas personas aceptan un cargo por compromiso, por insistencia de los amigos y luego no lo desempeñan por falta de tiempo y de vocación. Hay que comprenderlos y darse cuenta de que la situación económica en los tiempos que corren es difícil y cambiante.

Usted ha hablado de cambios, y queremos saber cuales han sido los cambios que se han operado en el sector tambero en estos últimos cuarenta años, y cómo los vivió.

  Yo pertenezco a una familia de inmigrantes. Mi padre era vasco francés y vino a la Argentina a fines del siglo pasado estableciéndose en Ezeiza como peón de tambo. Con ese trabajo ahorró el caudal necesario para comprar 100 cuadras de campo en Navarro; eso era en 1916 y yo nací en 1918 y toda la vida me desempeñe en la actividad tambera, lo mismo que mis hermanos. En total éramos 14 hermanos y todos, todos, sin excepción, fuimos tamberos.

  Desde muy joven, también, estuve al frente de mi pequeña empresita por que una vez fallecido mi padre, mi hermano me dijo. “Mira, este tambo que he alquilado es herencia de nuestro padre, te pertenece. Si lo cuidas tendrá un gran porvenir y si no te va a durar muy poco tiempo.

  Entonces asumí una gran responsabilidad y a los 21 años ya estaba al frente de mi pequeña empresa.

  El trabajo en el tambo, en aquellos años era verdaderamente sacrificado. El ordeñe se hacía a mano, a la intemperie, por que a nadie se le ocurría hacer un tinglado. No había las más mínimas comodidades y el trabajo se hacía en un corral construido con unos cuantos hilos de alambre, en horas de la madrugada y todos los días, aún en los de fuertes lluvias.

  La actividad tambera es por demás atípica, muy particular, y a veces no se entiende cuál es la particularidad de toda esa riqueza económica que tiene que marchar como un cronómetro, por que toda la leche es un producto que se extrae de la vaca y es una materia orgánica muy perecedera. Esa producción de hoy, que se obtuvo muy temprano, a las 4 de la madrugada, esta a las 8 en condiciones de ser recogida por el industrial, quien la procesa y mañana, en horas de la madrugada, salgan los camiones hacia los centros de consumo. Toda esa tarea se tiene que cumplir en los tiempos exactos, no puede haber atrasos ni adelantos, y no se puede cortar nunca, ni el 1ª de Mayo, ni el 25 de Diciembre, no hay fiesta que permita hacer una interrupción por que el proceso de la naturaleza que se cumple en la vaca no se interrumpe: se llena la ubre de leche y hay que vaciarla.

Su padre, en 1916, como peón de tambo, pudo comprar 100 cuadras de campo ¿Puede hoy un peón hacer lo mismo?

  No, de ninguna manera. En la época de mi padre un inmigrante que venía con una mano atrás y otra adelante, podía, si se esforzaba y ahorraba, hacer lo que mi padre hizo.
Hoy las condiciones son muy distintas debido a los cambios introducidos en la explotación del tambo y por la situación económica fluctuante que se ha venido viviendo en las últimas décadas.

¿Cuáles fueron los cambios introducidos para la actividad?

  El cambio más importante se produce a través de una ordenanza municipal de la ciudad de Buenos Aires que se sancionó por 1958, durante la presidencia del doctor Frondizi.

  Esa ordenanza, la 17.342, establecía que toda la leche debía venderse al consumidor pasteurizada y envasada. Ya había una pequeña porción del mercado que consumía leche pasteurizada y envasada, pero el resto de la población consumía leche suelta, que le proveía el tradicional lechero que venía con el tarro y abastecía a cada vecino usando una medida. Cumplía una importante función social pero no había ningún tipo de garantía en cuanto a la calidad y genuinidad de la leche, por que lo único que se analizaba era si tenía mucha o poco agua.

  Cuando se sancionó aquella ordenanza hubo paros reiterados en contra de la misma, pero la disposición legal entró en vigencia con toda la fuerza. Esa ordenanza hizo cambiar, rotundamente la actividad lechera.

En alguna oportunidad, conversando con amigos, les comentaba que en el barrio El Talar, entre Villa Devoto y Villa del Parque, aquí en Buenos Aires, el abastecimiento de leche a mi casa lo hacía el tambero que salía por el barrio con las dos o tres vacas que tenía. Ordeñaba en la puerta de cada vecina dentro de la lechera que esta le alcanzaba. Un día ya no pudo salir con los animales a la calle y comenzó a hacer el reparto de leche en los grandes tarros que llevaba en un carro y que fraccionaba según cada pedido. Y años más tarde ese hombre dejó los tarros y la medida, y nos dejaba la botella de leche, una botella de vidrio verde, con la leche pasteurizada. Los amigos me preguntan, entonces, si yo tengo 100 años y les digo que aún me falta bastante para llegar a los 50 y que eso ocurrió entre 1943 y 1960. Tan grande ha sido el cambio en esa y otras actividades que muchas veces hasta nos olvidamos de las cosas que vivimos.

  Es cierto, y uno mismo, desde la dirigencia, veía venir los tiempos nuevos y le costaba enfrentar y encarar los reclamos de los asociados que no se daban cuenta de la importancia de esos cambios. Recuerdo que un día un dirigente de la UGT nos acuso de ser débiles en la conducción, pero ante el progreso, esa fuerza arrolladora, no puede ser enfrentado con sentimentalismos si no estando a la par suya, interpretando lo que ocurre y pensando en lo que puede venir.

El tambero, ante el cambio de rutina de venta del producto que antes enviaba al lechero y desde el 58 debía entregar a la industria ¿Se vio perjudicado o se beneficio?

  Esa es una pregunta clave. En todo hay un costo; por que en ese tiempo estaban en el mercado empresas como La Martona, La Vascongada, La Cooperativa de lecheros unidos, que se llamaba SCLU, y luego estaban los lecheros independientes. El tambero podía optar por enviar a una fábrica de esas o entregar directamente al lechero. Así que el costo que se pagó es que el mercado se achicó al quedar un solo tipo de comprador que eran las empresas lácteas por que la pasteurización se hizo obligatoria a partir de un día determinado. Se pidió una prorroga en la aplicación de la ordenanza pero no fue concedida.

  Yo considero que la lechería se vio beneficiada con esa medida que contribuyo a la transformación del sector. Luego de aplicarse esa ordenanza en el período de la Capital Federal, la Provincia de Buenos Aires enseguida tomó cartas en el asunto, por que la avenida General Paz no es un limite geográfico excluyente, y su legislatura sancionó una buena norma sobre lechería, la ley 9595 de la Provincia de Buenos Aires, que fue un proyecto del doctor Mársico, durante el gobierno del doctor Oscar Allende.

  En la provincia se legisló con mucha sensatez por que se atendió nuestra preocupación que era el estar entregado a los compradores atados de pies y manos sin ninguna defensa. La ley preveía una partida de 500 millones de pesos de aquélla época, que era muchísimo dinero, para que se crearan tres complejos industriales, uno en el Sur, otro en el Oeste y el restante en el Norte y se construiría una ruta a 100 kilómetros de la Capital Federal que uniría a esos tres complejos industriales. De esa manera los productores entregarían la leche a esos complejos industriales, de los que participarían los productores.

  Luego vino la interrupción del gobierno de Frondizi y los tres complejos industriales no se hicieron, pero sí la ruta que lleva el número 41. Esa fue una de las tantas postergaciones que ha sufrido el país en su desarrollo económico. La UGT estaba totalmente de acuerdo con ese proyecto industrial por que considerábamos que era la base para que se desarrollase una gran lechería.

¿Quién administraría esos complejos?

  Se formaría un consorcio entre el gobierno y la Unión General de tamberos a través de una cooperativa que integraban los mismos asociados de la entidad gremial.

  Por fortuna la actividad privada pudo hacer frente a la industrialización de tan grandes volúmenes de leche y es así que empresas como La Serenísima, que por entonces no llegaba a procesar los 10.000 litros diarios, para ricota y muzzarella que no requerían leche pasteurizada, fue adecuando sus instalaciones para llegar actualmente a procesar 4.000.000 de litros diarios.

¿Cuántos tambos hay en la cuenca lechera cercana a Buenos Aires?

  La desaparición de tambos ha sido notable. La producción actual está en los 5500 millones de litros por año. Se llego a computar entre 45 y 55 mil tambos en el país y actualmente, a pesar de no existir estadísticas sobre el tema, uno ve que muchos tambos han desaparecido pero que los otros que quedaron se han agrandado mucho más. Además la producción de leche promedio de cada vaca se ha incrementado mucho.

¿A qué se debe esa mayor producción por vaca?

  La única respuesta es que se ha mejorado la alimentación de las vacas, ya sea con pastos, granos o alimentos balanceados, todo ello equilibradamente suministrado ha hecho que los animales estén dando entre 25 y 30 litros diarios.

¿Cuánto produce una vaca en Francia, Holanda o Inglaterra?

  El rendimiento por vaca es mayor que el nuestro debido a la forma en que trabajan los rodeos, manteniéndolos en establos, etc.

  Ya que mencionamos a Inglaterra deseo comentarle que en ese país está el Milk Marketing Board que es una entidad gremial como la UGT. Ellos, cuando se produjo también la implantación de la leche pasteurizada tuvieron a su cargo la tecnificación y la industrialización de la leche.

 La UGT se sintió afectada por el cierre de tambos ¿Ha disminuido su caudal societario?

  Si, como consecuencia de la reducción del número de productores y por que otras entidades ruralistas como la Sociedad Rural Argentina, CARBAP[132], CRA[133], se han ido ocupando del tema de la lechería, ha disminuido nuestro caudal de asociados.

¿Cómo aceptó el productor la mecanización del tambo?

  Todo está relacionado con el estimulo que se tiene. Pienso que el decreto ley 6640 se hizo que de una lechería paupérrima pasásemos a una lechería de avanzada, por que estableció los premios y castigos para el productor teniendo en cuenta los parámetros de sanidad, higiene y calidad de la leche. El tambero comenzó a preocuparse más sobre la empresa, construyo tinglados, pisos de cemento, introdujo el ordeño mecánico, las vacunas etc. Ese decreto nos permitió hoy estar al mismo nivel que la mejor lechería del mundo.


Cooperativa agrícola ganadera “Sarmiento” Ltda.
Carlos Borruel, Gerente

¿Cómo recuerda la vida de campo cuando usted era chico?

  En aquellos años, le estoy hablando de 1937, 1939, cuando yo iba al colegio, en las grandes estancias había muchas familias de colonos que eran arrendatarios. En el campo donde vivíamos y que arrendaba mi padre había más de 30 productores.

  Los chicos teníamos que ir a la escuela rural a caballo, en sulky o a pie. Íbamos nosotros solos, de a dos o de a tres y no había peligros como los que tienen que afrontar los chicos de hoy en día. No había delincuencia ni se presentaban problemas con las chicas, que también iban solas a la escuela.

  En las escuelas rurales había por lo general una maestra sola que atendía todos los grados de la enseñanza primaria y allí concurríamos varones y niñas desde los 6 hasta los 12 ó 13 años.

  La vida en el campo era mucho más tranquila, quizás por que al haber más poblaciones radicadas en el mismo lugar de trabajo, se conocían todos, se sabían sus costumbres y había más seguridad. Lamentablemente desde hace bastante tiempo la gente ha ido dejando el campo y se radicó en los pueblos y entonces los que quedan están en peores condiciones que antes y menos seguros que antes.

  Esa situación es uno de los problemas mayores de carácter social que está atravesando el productor que tiene hijos e edad escolar y por eso se siente tentado de venirse a vivir a las ciudades donde se encuentra un colegio cerca y no tiene que estar preocupado de lo que le puede pasar a su hijo en la ruta o en la ciudad por que ya no hay tantas escuelas rurales a las que pueda enviar a los chicos.

¿El progreso, en general, ha perjudicado a las familias rurales o las ha beneficiado?

  El progreso ha beneficiado mucho a las familias rurales y a toda la sociedad. La posibilidad de realizar tareas domésticas con aparatos eléctricos le permite a la mujer del campo estar más aliviada en sus trabajos.

  El productor ha incorporado todas esas ventajas y otras como la televisión, la radio, por que hoy ya no se puede vivir sin esos elementos de confort. Si no llegan a contar con electrificación rural, todos tienen su grupo electrógeno que les permite el uso de todos esos elementos de confort.

  Todo eso, que es muy lindo, muy extraordinario, ocasiona mucho gasto. Y los gastos se van sumando por un montón de cosas.

Si un productor que vive en el campo tiene dos o tres hijos que van al colegio, tiene que traerlos al pueblo en su camioneta y luego venir a buscarlos. Eso es un gasto. Un gasto que antes no existía y en el que hay que computar no solo el combustible si no el desgaste del automotor.

  Cuando yo era joven vivía en el campo y estábamos a unos 22 kilómetros de Capitán Sarmiento. Veníamos al pueblo una vez por mes para hacer las compras grandes. Había en aquellos tiempos los acopiadores o almaceneros que semanalmente recorrían los campos abasteciendo a los productores con galletas y comestibles generales. Iban dejando esa mercadería y compraban los huevos, gallinas, quesos, que se producían en las chacras, productos que luego vendían en el pueblo.

  Si uno, con la mentalidad de hoy, viese esos carros con las gallinas y los comestibles todos juntos, se horrorizaría por la falta de higiene y los funcionarios municipales los pondrían a todos presos. Pero nadie se enfermaba por eso.

  El abastecimiento en el mismo campo, que muchas veces se hacía a través del canje de mercadería, significaba un beneficio real para el productor, que no gastaba en combustible ni se tentaba de comprar cosas innecesarias, como le ocurre ahora cuando va al supermercado.

¿Cómo se hacían las tareas rurales?

  El trabajo era muy duro, muy rudo, tremendo. Yo no me acuerdo de cuando se trabajaba con bueyes, pero sí cuando se trabajaba en el campo con caballos. La gente se levantaba a veces a las dos o tres de la mañana, para ir a buscar los caballos que andaban sueltos por el campo. Había que salir de la casa con frío, con neblina, a buscar los caballos, llevarlos al corral, uno por uno, atarlos al arado. Recuerdo que mi padre hacía ese trabajo y que un arado de dos rejas requería 5 ó 6 caballos.

  Luego se salía a arar el campo apenas se veía algo, a eso de las 6 de la mañana en invierno. Después se debía pasar la rastra, que también era tirada por caballos, 6 ó 7.

  Después, en la época de la cosecha, todo el trabajo era manual. El maíz se cosechaba a mano espiga por espiga. El cosechero iba con su bolsa de cuero entre las piernas, la maleta le decían, y cuando estaba llena se cargaba en un carro que llevaba el maíz a la troja, que era una especie de parva en la cual se depositaba todas las espigas hasta que llegase la máquina desgranadora. Esas trojas eran realizadas por especialistas en ese trabajo, por que requería una gran experiencia para evitar que el maíz se mojara cuando llovía o que se humedeciese.

Cuando se desgranaba el maíz, era un gusto ver esos granos dorados, que eran como un oro, una verdadera maravilla. El maíz se desgranaba seco, con un secado natural, sin utilización de secadora, como se hace actualmente.

  Tampoco había elevadores, por eso el maíz tenia que ser embolsado y depositado en galpones de la estación de ferrocarril.

  Luego comenzaron a aparecer los elevadores, lo que permitió un proceso más rápido la cosecha. Pero fíjese que a pesar de la utilización de las bolsas no había problemas de almacenamiento por que en las chacras se guardaba el maíz en las trojas.

  El trabajo era lento, se lo comparamos con la forma en que se realiza hoy, y requería mucha gente para trabajar en las desgranadoras, en el almacenamiento de las cosechas. Hoy cuando se inicia la campaña del maíz en esta zona en el mes de Febrero, hay 60, 70 máquinas corta-trilla que hacen 150, 160 toneladas de maíz por día. Eso requiere que haya una gran cantidad de camiones llevando el producto de las chacras al pueblo para descargar en los elevadores.

  Otro costo menor era el aprovisionamiento de semillas para la próxima siembra. Por lo general los mismos productores seleccionaban las espigas de maíz, trigo o lino y las desgranaban ellos manualmente. En este trabajo colaboraban todos los miembros de la familia, grandes y chicos.

  Esas labores familiares, esa disminución de gastos, permitían que el productor continuase trabajando aun en momentos de gran apremio económico. En primer lugar, el sustento básico se obtenía en el mismo campo: gallinas, pavos, patos, cerdos, ovejas, huevos, algunas verduras, leche quesos y hasta dulces. Luego, cuando había que salir a trabajar para la siembra, la utilización de caballos, que se alimentaban con pasto, evitaba el gasto de combustible.

  Otro ahorro importante que hacía el productor era mediante la utilización de los marlos de maíz para las cocinas económicas. Luego se desgranaba y se hacían trojas de marlos para usarlos con este fin.

  Las máquinas eran más simples que las actuales y se rompían menos y los repuestos eran más baratos. Por eso el productor podía salir siempre de las crisis económicas sin mayores perjuicios, a pesar de las sequías, las langostas… Cuando a nosotros nos decían el granero del mundo hacíamos mucho trabajo a mano con el caballo.

¿Cómo eran los contratos de arrendamiento?

  Los contratos eran muy favorables a los dueños de los campos. Se hacían por porcentajes de producción o por importes fijos de alquiler. En ellos se estipulaban, por ejemplo, cuantas hectáreas se destinaban a loa caballos, las cuales no se contaban en el cómputo del alquiler o de la producción por que con esas hectáreas se alimentaban a los caballos, que eran herramientas de trabajo.

  También se asentaba en el contrato si el chacarero podía, o no, tener cerdos. Se explicaban de qué manera se debían hacer las trojas, si se podía tener animales de corral, etc. Todas eran condiciones muy estrictas.

  Yo me crié en un campo que arrendaba mi padre a Bunge y Born y era la estancia de Juárez Celman, el presidente de la nación, que en total tenía 3600 hectáreas y había unos 40 productores y no había casi vacas, por que no se las permitía por contrato, ya que deseaban que se hiciese agricultura. Pero todos teníamos nuestra quinta y frutales.

¿A qué se deben tantos años de estancamiento en la producción agraria, la qué recién en los últimos 6 ó 7 años dio un salto importante en los valores de la producción?


  Yo me atrevo a decir que eso se debe a la calidad de campo que teníamos antes, que eran campos vírgenes.

Hoy se está produciendo lo mismo, a veces menos y en algún momento con un mayor rendimiento por hectárea si se usa fertilizante. Toda la tecnología que tenemos a nuestro alcance: maquinarias, tractores, agroquímicos, variedades de semillas, etc. no esta dando el resultado esperado por la degradación del suelo.

  Por mi parte tengo miedo de que en la zona se empiece con la práctica del trigo-soja, por que no es una zona sojera, por que la soja comenzó a sembrarse con intensidad hace cinco años atrás, que se haga una rotación rápida de trigo soja.

  Antes, los cultivos de maíz se limpiaban totalmente con azada, se contrataban cuadrillas de peones para desmalezar y ahora se está haciendo todo con agroquímicos. Muchas veces me pregunto si la utilización de tantos agroquímicos no dañará a la tierra, que es un ser vivo. Por eso temo que la soja, con los cuidados de maleza que tiene que tener no perjudique luego estos suelos.

  Las malezas, por su parte, están tomando una rusticidad tal, que cada vez se necesitan más cantidades de herbicidas. Una cosa similar estamos viendo con los insectos, que generan anticuerpos que los inmunizan ante los plaguicidas.

En diálogos mantenidos con funcionarios de cooperativas de Marcos Juárez y Carcarañá, nos hemos enterado de que en esas zonas está bajando el rendimiento del maíz a pesar de la aplicación de fertilizantes ¿Qué ocurre aquí, en Capitán Sarmiento?

  Aquí, cuando se realizó la campaña de fertilización impulsada por el Ministerio de Agricultura de la Provincia, los productores pusieron grandes cantidades de urea (nitrógeno) para el trigo y los resultados no fueron extraordinarios. Luego se hicieron análisis del suelo y se descubrió que lo que faltaba era fósforo. Se hicieron algunas experiencias con fósforo y urea obteniéndose cierta respuesta favorable, pero nada espectacular.

  Creo que lo que solucionaría este problema sería la incorporación de hacienda a los campos, sembrar pasturas de trébol y la alfalfa para que fijen nitrógeno al suelo, el que recibiría las excreciones de los animales, que son un excelente fertilizante orgánico y, además se lograría dejar descansar la tierra.

  Pero esto último es muy difícil que se pueda realizar por que la gente ha dejado de tener hacienda, se araron las pasturas, los alambrados que dividían el campo se levantaron o están deteriorados, las aguadas, molinos y otros elementos para el ganado, como corrales, bretes, baños, etc. prácticamente han desaparecido y todo eso no puede hacerse en el momento actual que vive el productor, que no puede correr riesgos económicos de ninguna especie.

  Esa necesidad de ganar más dinero para poder pagar las deudas, hace que los productores, sean los propios o contratistas, apenas cosechan el trigo ponen el arado para sembrar la soja. Esa operación se realiza en pleno verano, con días de unos calores tremendos que deben afectar a los microorganismos y bacterias del suelo. Luego de sembrada la soja se tienen que aplicar los herbicidas y plaguicidas, todos venenos tremendos que también pienso que afectan al suelo.

  En abril-mayo, se vuelve a hacer soja de segunda. Cuando se cosecha ésta, ya se empieza a sembrar nuevamente trigo. Con ese proceso productivo tan intenso, no hay suelo que aguante.

  El productor no tiene oportunidad de hacer barbechos y el suelo se empobrece y pierde su estructura natural.

  Algo interesante que se pudo ver en la exposición rural del año pasado fueron las lombrices californianas importadas por una empresa italiana que contribuyen a la formación de materia orgánica para fertilizar. Antes, cuando no se utilizaban tantos agroquímicos el suelo tenía una gran población de lombrices. Hoy prácticamente no se las encuentra y si uno tiene que ir a pescar tiene que comprarlas en los criaderos.

  Otro de los problemas que trajo la aplicación de agroquímicos fue la eliminación de las lechuzas, lo que hizo incrementar la población de ratas y por eso se desarrolló tanto el mal de los rastrojos o fiebre hemorrágica.

  Si recordamos las viejas fotografías de campo cuando iba pasando el arado seguido de una bandada enorme de gaviotas y de cuervos, esas aves ya casi no existen por la acción de los insecticidas y su función era verdaderamente importante por que comían todos los insectos que son perjudiciales a los cultivos, como gusanos, orugas, cascarudos…

  Todo ese desequilibrio ecológico, sumado a intensivo trabajo de la tierra están causando los problemas que hoy se viven.

¿Esa actitud del agricultor no está siendo forzada por la situación económica del país?

  Claro, el hombre de campo está sufriendo los bajos precios del mercado internacional, los impuestos y las retenciones a las exportaciones. Eso, sumado a los altos costos de producción: combustibles, semillas, fertilizantes, químicos, transporte, hace que todos traten de salvarse exigiéndole a suelo más de lo que puede dar.

  En los Estados Unidos y en Europa, sobre todo en Europa, los rendimientos por hectárea son muy altos en base a fertilizantes, además de contar el productor con subsidios. Aquí el fertilizante es caro y se usa poco si no se cuenta con una promoción oficial para su empleo. Por eso hay que pensar en usar mejor la tierra, no degradarla y para ello se debe contar con ayuda del estado, por que de lo contrario nuestros rendimientos continuaran siendo bajos.

  El contratista, ése que trabaja con sus equipos los campos ajenos, se esta fundiendo por que al dueño del campo tiene que darle entre un 35 y 40 por ciento y el dueño del campo tampoco hace mucho con eso por que tiene una cantidad grande de impuestos que pagar. El contratista también paga impuestos, debe afrontar los gastos propios de la producción y aquellos que derivan de la rotura de su equipo.

  Por eso se están viendo cada vez mas remates de equipos por que esa gente no da más con las perdidas provenientes de su trabajo.

  A mi me parece que si nos sacaran las retenciones a la producción, andaríamos bastante bien por que permitiría que los productores tuvieran alguna ganancia.

¿Cuáles han sido, históricamente, los cultivos de la región?

  Aquí se sembró primero el maíz, luego el trigo y muy poco lino, que prácticamente ya no se siembra por que es un cultivo muy peligroso y además carece de precio y da un rendimiento muy pobre.

  Últimamente se está incorporando la soja.

¿Han evolucionado en la zona la electrificación rural y la telefonía?

  La electrificación un poco. Por que no hay muchas líneas hacia los campos. Entonces los productores instalan grupos electrógenos y con eso se arreglan.

  En cuanto a la telefonía rural, prácticamente no existe y tampoco la ciudad está conectada con el sistema de llamadas automáticas y quedamos aislados no sólo de Buenos Aires si no hasta de Pergamino que esta a unos 70 kilometros de aquí. Se usan sistemas de microondas para comunicarse desde el campo a la ciudad.

¿Cómo son los caminos vecinales?

  Son todos de tierra y no hay otros caminos pavimentados que la ruta nacional Nª 8 y la que va a Ramallo. En general están bien conservados, salvo en las cercanías de los tambos por que es inevitable salir con el tractor de la leche del día.

  Algo que nos preocupa a todos los productores es la cantidad de malezas que hay en las banquinas de los caminos, tanto nacionales, provinciales o municipales y en las cercanías de las vías de ferrocarril. Por que de nada vale que los productores combatan el sorgo de alepo en sus campos si las banquinas no están limpias. Por eso es que estamos pensando en construir comisiones vecinales para limpiar esas tierras oficiales.

¿Cuál es la actitud de la gente joven frente al trabajo rural? ¿Desean seguir la profesión de sus padres?

  La gente joven se va yendo de las tareas agropecuarias. No quiere trabajar en el agro por que no ven futuro promisorio ni rentabilidad en la actualidad. Y el que se va a las ciudades es difícil que vuelva al campo.

  Por su parte la gente mayor no puede hacer otra cosa que continuar trabajando en el campo, por que esa fue siempre su vida. Muchos amigos me dicen: “¿Qué voy a hacer? ¿Me voy a poner un kiosco, una verdulería en la ciudad? Tengo qué seguir trabajando en el campo por que es lo único que se hacer.”

  La baja rentabilidad está provocando, además, una baja en los precios de los campos y están comprándolos gente proveniente de la industria. Eso trae aparejado el problema de la explotación del campo, su uso y rendimiento.

¿La comercialización de los cereales se hace rápido o los productores retienen la mercadería para buscar mejores precios?

  No, ahora la venta se hace de inmediato por que todos los productores tienen que pagar sus obligaciones económicas que son múltiples. Ya nadie guarda para buscar precio por que la tendencia indica precios bajos, así que apenas se cosecha, se procura vender de inmediato.

¿Cuántas hectáreas se dedican a la ganadería en la región?

     La gente trabajaba los campos con ganadería y agricultura, mitad por mitad. Cuando la ganadería comenzó a andar mal, fueron achicando la proporción de ésta. Hoy se puede calcular que tan solo unas 8 hectáreas están destinadas a la ganadería y 45.000 a agricultura, en este partido.

  Actualmente hay gente que está haciendo algunas pasturas y comprando hacienda debido al repunte que tienen los precios, pero qué va a pasar, no lo sabemos por que lamentablemente aquí no podemos hacer muchos planes.

  Creo que es necesario incorporar la hacienda nuevamente a estos campos para mejorar la tierra, aunque sea en pequeña escala. Pero esta necesidad no va a poder ser satisfecha inmediatamente por que el precio de la carne no hace redituable ningún tipo de inversión. Pero la carne siempre fue un alimento político, como el trigo, y por esa razón el precio de estos productos es mantenido deprimido a pesar de los costos elevados de los insumos y de los gastos de comercialización.






















Testimonios de periodistas


  

Periodista del diario “La Voz del Pueblo” y “Radio Tres Arroyos”
Diesen, Amilcar

  ¿Cuál es la importancia de los medios de comunicación como agentes de transformación de la conducta del productor agropecuario?

  Pese a la importancia productiva de la zona de Tres Arroyos y de la existencia desde hace muchos años de diario, radio y televisión, creo que no se ha llegado a la obtención de determinadas metas a través del aprovechamiento de los medios de comunicación.

  Solamente la asociación de Cooperativas Argentinas, hace exactamente diez años, comenzó una audición radial para llevar su mensaje a los productores en forma permanente, informándoles acerca de sus actividades y del quehacer de sus cooperativas adheridas.

  En lo que hace a la metodología técnica recién con la organización de los grupos de trabajo de los productores cooperativistas vinculados a esa misma entidad se alcanzó un nivel de difusión no muy certera hasta ahora.

  La Chacra experimental de Barrow es un elemento de importancia vital para el agro por que allí se investigan técnicas, variedades de cultivos y todo lo que se relaciona con el agro, pero también falla en lo que hace a la utilización de los medios de comunicación.

  El INTA, que tiene una agencia de extensión cooperativa en Tres Arroyos hace una tarea importante pero trabada en los últimos años por la falta de fondos que le impide a los extensionistas moverse. Ahora ha cambiado, el régimen se ha convertido en un núcleo zonal con extensionistas en cada una de las disciplinas básicas de la actividad agropecuaria, pero tropieza también con esa falta de difusión masiva.

  Los grupos CREA son escasos y además no están muy interesados en difundir sus experiencias en forma pública.

  El diario, La Voz del Pueblo, hace una tarea importante en cuanto a la difusión de la actividad agropecuaria con la edición de un suplemento semanal.

  No hay, por parte de las entidades vinculadas al campo una política constante, definida, orientada a la utilización de los medios de comunicación para la extensión agropecuaria.

  Con respecto a la televisión en la zona sólo hay dos repetidoras de canales de Bahía Blanca y solamente tienen audiciones sin una comprensión cabal, salvo algún especialista, de cuáles son los problemas del agro. Además no son iguales los problemas de Bahía Blanca  que los de Tres Arroyos.

  También hay un circuito cerrado que no tiene una programación en base al ámbito local y menos referido a la actividad agropecuaria. No hay una penetración efectiva, permanente, de los medios de comunicación en el ámbito local y menos referido a la actividad agropecuaria. El diario creo que es lo más efectivo en ese sentido para llegar a los ,productores.

  ¿Está desarrollada la telefonía rural en la región?[134]

  La telefonía rural se inició acá hace unos tres años, pero de ninguna manera llega siquiera al 5% de los establecimientos agropecuarios de la comarca. La instalación es bastante costosa y el productor se muestra reacio a efectuar ese gasto.

  Hay otros sistemas de radio enlace, de radioteléfono, e incluso hay cooperativas que manejan ese tipo de sistema.

  ¿De qué manera se les informa a los productores sobre la nueva tecnología o acerca de los cuidados que deben tener en las tareas culturales o en cuanto a aspectos de comercialización?

  El INTA y las cooperativas organizan charlas y experiencias en campos, pero la cantidad de gente que asiste es muy poca.

   En algunos países la televisión actuó como un medio propagador de la vida en las ciudades motivando a los campesinos a emigrar a los centros poblados ¿Se sabe qué un fenómeno así haya ocurrido en Tres Arroyos o en otras regiones de nuestra campaña?

  No puedo establecer si hubo ese fenómeno aquí por que no conozco encuestas en ese sentido, y por lo menos acá no se han hecho.

  La gente que vive en el campo se va como consecuencia de las subdivisiones de tierra. Además una familia que tenga varios hijos, no todos los hijos pueden vivir en el campo, y naturalmente emigran hacia la ciudad.

  Acá está funcionando una escuela agropecuaria desde hace cuatro años y sus alumnos, hijos de chacareros en un 50%, concurren allí para obtener una enseñanza secundaria vinculada con aspectos prácticos del campo.

  El resto de los alumnos son hijos de profesionales, de docentes, de familias no vinculadas al campo. Pero a ellos les gusta el campo y expresan un deseo de radicarse en el campo. Con ello quedaría equilibrada la salida natural de jóvenes por otros que piensan radicarse en el campo.

  Por eso creo que el éxodo del joven de familia agraria se debe fundamentalmente a la subdivisión de la tierra.

  ¿Los jóvenes que no encuentran posibilidades de radicación en chacras de la comarca, buscan otras regiones en las que hay planes de colonización, como Santiago del Estero, Río Negro, etcétera.?

  Algunos, hace años, pensaron en ir al Impenetrable, en El Chaco, peor se hacía muy dificultoso si no se tenía capital; otros que fueron a Santiago del Estero y San Luis volvieron por que los gastos de radicación en esas zonas marginales son muy grandes.

  No hay planes de colonización efectivos ni tampoco hay una exageración de tierras fiscales. Además, comprar un campo en esta región sería posible dado el bajo precio que tiene la tierra en estos momentos, pero los hijos de los productores, por el bajo rédito que les da la producción no pueden comprar más tierras. Los campos se venden a gente que tiene otras actividades en las ciudades y que invierten en la compra de tierras.

  Los grandes establecimientos agropecuarios son los que pueden estar en condiciones de comprar nuevas tierras.




Periodista de la nueva provincia de Bahía Blanca
Fernández, Norman

  ¿Cuál ha sido el desarrollo de los medios de comunicación en Bahía Blanca?

  Cuando apareció la radiofonía, allá en la década del 20, el medio gráfico era el único que brindaba un servicio al público. La radiofonía significó, para el público urbano y el de las zonas rurales un medio mucho más directo de información. Pero, claro, la falta  de una tecnología depurada como la que existe hoy, la radio era poco habitual entre las familias radicadas en el campo. Recién con la aparición del transistor que permitió el uso de radios portátiles, alimentadas a pilas, significó un progreso de gran importancia en lo que hace a la información general y al esparcimiento.

  Los diarios llegaban a los centros poblados del interior pero difícilmente a las chacras, por lo cual los productores carecían de informaciones actualizadas. En cambio la radio está presente en cualquier lugar y en cualquier momento y acercó siempre al hombre de campo, a la familia rural, al mundo en general, no solo a lo que ocurría en el país, si no a lo que ocurría en el mundo.

  Luego, en el año 1951 en la Argentina y luego al promediar los años 60 en la zona de Bahía Blanca hace su aparición la televisión. La televisión fue llegando al campo a medida que se extendía la electrificación rural.

  Con la radio y con la televisión después, la familia rural que vive en el campo fue  haciendo un contacto más directo con ese mundo exterior, que posiblemente, yo no tengo datos, pudo haber influido en querer trasladarse a la ciudad donde pensaba encontrar mayores atractivos, mayores distracciones, de desarrollo económico y social.

  Yo creo que el productor que está consustanciado con su campo, con su tarea, va a seguir aferrado a su campo y a su trabajo por más que los medios de comunicación le ofrezcan otros atractivos.

  Otro aspecto es que el productor agropecuario ha tenido la ocasión de recibir a través de la radio y de la televisión, por vía mucho más directa la información que a el le interesa: la utilización de la lana, de la hacienda, del cereal, lo que le favorece desde el punto de vista económico por que en otros tiempos el productor estaba condicionado por lo que le decía alguna persona que estaba interviniendo en la operación comercial.

  Los medios de comunicación contribuyen a dar una mayor transparencia al mercado, con lo cual el productor está en condiciones de defender mejor el valor de sus proyectos.

  ¿Se establece una comunicación entre el productor y los medios de información?

  Si, permanentemente recibimos cartas de los productores. De los tres medios: diario, radio y televisión, la radio es la que establece una comunicación permanente con los productores y otro público ubicados en los lugares más alejados de Bahía Blanca. La cantidad de cartas que llegan a la radio son muchísimas más que las que pueden llegar a la televisión o al diario.

  En esas cartas se hace referencia a problemas regionales, etc. y hasta las que envía algún jovencito para que se difunda algún tema musical de su preferencia. Los productores rurales también mantienen un mayor diálogo epistolar con la radio que con la televisión.

  ¿La radio influye en el cambio de gustos de los jóvenes?

  Entiendo que sí por que los jóvenes rurales están a la par de los de la ciudad por que algunas cartas que leo me demuestran que tienen los mismos gustos. Eso, indudablemente es producto de la aceptación de la radio en todos los medios.

  ¿Entonces la falta de difusión del folklore por la radio hace perder el gusto del joven por esa música?

  Se nota que hay un vuelco de la juventud hacía los ritmos modernos y que aún la población joven del medio rural gusta de los ritmos de moda que gustan en las ciudades. Solo algunos afectos a la música folklórica que organizan conjuntos difunden esa música y en la programación de la radio hay una audición folklórica que conduce el periodista Néstor Barbieri que está destinada a rescatar no sólo la música, si no las tradiciones argentinas.

  ¿Se transmiten programas de extensión agropecuaria por televisión?

  Si, se transmite el programa de “Dinámica Rural” y “La Voz del Campo” en televisión, que incluye un ciclo “La Voz del Campo con el INTA”, que es un programa elaborado a veces por el INTA sobre sanidad, siembra, y otros problemas agrícola-ganaderos, o que son elaborados en la zona de Bahía Blanca.

  En ese aspecto la televisión está cumpliendo una función didáctica asesorando al productor en temas que de otra manera sería difícil que los lleguen a conocer en forma didáctica.

  Con la radio sucede lo mismo ya que se hacen notas con ingenieros agrónomos, veterinarios y también se hacen los anuncios sobre reuniones organizadas por el INTA, los grupos CREA u otras entidades para que los productores vayan a interiorizarse sobre temas de extensión.

  ¿Qué opinión tiene sobre los órganos de difusión de entidades o de aquéllos que se editan en los pueblos?

  Cumplen una importante función, por que reflejan lo que ocurre dentro de esa población o cuáles son las actividades de la entidad que los edita, como las cooperativas, los grupos CREA, etc.

  Al respecto hay una tendencia mundial que se analizó en un Congreso de la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa) en el cual se señalaba la tendencia cada vez mayor, sobre todo de las pequeñas ciudades a tener sus propios diarios locales por que se ven mejor atendidos en sus necesidades, sobre sus intereses locales.




Periodista de “Agro nuestro” y “Acaecer”
Ibarra, Daniel M.

¿Cómo fue el proceso de recolección de granos en el mundo, cómo fue su evolución?

  El proceso de recolección de la mies es largo y siempre fue una preocupación constante en el hombre. Podemos enumerar, tan sólo algunos antiquísimos sistemas, como el del látigo, el de la pisada, el sistema del palo, etc. Recién en el imperio romano, en época de Augusto, en la Galia, los agricultores usaban un carro de peines que pasó a la historia con el nombre de “carro de Plinio”, que era muy parecido a lo que hoy se sigue usando en nuestro país en Carlos Casares, en Bragado, en los pocos cultivos de manzanilla, yerba medicinal de la cual se recogen las flores. Pasa el carro con su sistema de peines agudos en los cuales se engancha la espiga y la corta cayendo adentro de la máquina. En aquellos años se juntaban las espigas para luego pisarla con el objeto de sacarles el grano.

  De allí, hasta el siglo XVII, hasta mediados del mismo, no hubo mayores innovaciones, pero en esa época dos monjes escoceses, llamados Mercon y Bell, dieron comienzo a la recolección, especialmente Bell, a quien puede considerarse como el inventor de la recolección mecánica aplicando las sierras de vaivén, que es el mismo que se aplica en estos momentos. Por su parte Mercon invento el cóncavo y el cilindro de la trilla. Aquí tenemos, entonces, las dos máquinas: para la siega y para la trilla. Un año después se dio la gran casualidad de que el italiano Fortuna descubriese la misma forma de trillar que Mercon. Durante muchos años los dos trabajos se hacían con máquinas independientes, hasta los que norteamericanos de la Mc Cormi unieron las dos máquinas a un motor y obtuvieron la máquina cosechadora que corta y trilla al mismo tiempo.

  ¿Cuándo usted trabajaba en las trilladoras, qué etapa se estaba desarrollando?

  Lo que yo viví cuando chico, fue lo intermedio, que es lo que vivieron los que tienen más de sesenta años. Por un lado estaba la máquina de trillar que era la máquina de  Mercon, de Bell o de Fortuna.

  La siega se hacía con otra máquina y ya se habían emparvado las mieses.

  A esto se lo debía impulsar, en los países de producción extensiva como los Estados Unidos, Australia, Canadá, la Argentina, con un combustible liviano como la nafta, o el gasoil. Entonces, para hacer posible provocar la combustión de la paja del trigo, del lino o del marlo del maíz, se usaba un motor de vapor, grandísimo.

  Estas máquinas salían en caravana por que había que trasladar el motor, las trilladoras, las casillas, la marcera, un aparato para subir la mies hasta la trilladora, etc.

  El trabajo consistía en colocar esa cinta transportadora al lado de la parva y en el otro extremo, elevado, se ubicaba la trilladora. Esta máquina trilladora estaba unida al motor por una polea de 15 a 18 metros, de donde recibía la fuerza. También la cinta estaba unida al motor.

  Cinco a siete horquilleros se ubicaban en la cima de la parva y desde allí arrojaban con la horquilla las mieses sobre la cinta que las elevaba hasta la embocadura de la trilladora. En este lugar también se ubicaban dos hombres que con horquillas regulaban la entrada del cereal para evitar que la máquina se atascara, o, como decíamos nosotros en nuestra jerga, llorara cuando entraba mucha mies al mismo tiempo.

Al pie de la trilladora estaban los embolsadotes, por que en aquel entonces no se trabajaba a granel, si no en bolsas. Los embolsadotes eran, por lo general, cuatro. Estos iban controlando la humedad con que salían los granos de la trilladora. El control era manual, al tacto; ellos se daban cuenta si el grano no estaba seco de acuerdo a la forma en que el grano se adhería a la mano. Se tomaba un puñado de granos, se cerraba el puño con fuerza y al abrir la mano según cómo se adherían a ella calculaban la humedad.

  Cuando las bolsas llegaban a los galpones se confirmaba la clasificación que habían hecho los embolsadotes. Allí se les tomaba la “fiebre”. Ese sistema era la habitual y generalizada forma de trabajo de hace 35 a 40 años a nuestros días.

  ¿Usted qué trabajo realizaba en la cuadrilla?

  Yo fui ayudante de aguatero. Pero quisiera comentarle cómo estaba conformada la cuadrilla y cuáles eran las respectivas tareas.

  Además de esas personas que eran los guincheros en la cuadrilla, que tenían unos veinticinco hombres, estaba el maquinista, que era el jefe de la cuadrilla. El era el que cuidaba la disciplina de todo el grupo. Junto con él en el motor, estaba el foguista y el ayudante del foguista, en total tres hombres. Estaban servidos por el aguatero y el ayudante del aguatero. El aguatero era por lo general un hombre joven pero no tanto, ya que debía tener la fuerza suficiente para dominar a cuatro caballos percherones que tiraban el carro con el tanque.

  El trabajo del aguatero consistía en ir con el carro hasta el casco de la chacra donde estaban los pozos, para retirar el agua. El lo único que hacía era llevar y traer el carro o tanque, como le decíamos nosotros, y el que sacaba el agua era el ayudante de aguatero, por lo general un chico de doce o trece años, por que cuando tenía catorce años ya pasaba a aguatero.

  El ayudante de aguatero tenía que sacar el agua del pozo con un caballo que tiraba una cadena a la que estaba atado un tacho que se llenaba de agua del pozo. Una vez lleno el tacho lo elevaba con la ayuda del caballo y se volcaba el agua en piletones donde era recogida por el aguatero.

  Cuando el aguatero tiene lleno su tanque lleva el agua hacia la máquina mientras que su ayudante seguía sacando agua constantemente.

  Hoy nos podemos preguntar: ¿Por qué el aguatero y su ayudante tenían qué trabajar tanto? Bueno, por que las máquinas, que eran motores a vapor, consumían grandes cantidades de agua en esas jornadas que empezaban a las 5 de la mañana hasta las 8, ó 9 de la noche en verano. Es decir, de sol a sol. Ese era el horario nuestro. Nadie tenía reloj, tan sólo, quizás el maquinista. El reloj era mirar al cielo.

  ¿Cuánto tiempo estuvo trabajando en las cuadrillas?

  Yo estuve haciendo distintos trabajos. Cuando tenía entre 12 y 13 años, por el año 1934, fui ayudante de aguatero; luego, cuando cumplí los 14 pasé a desempeñarme como aguatero, entre 1935 y 1937, siempre durante las vacaciones. Dejé la cuadrilla al año siguiente cuando me recibí de maestro.

  El jornal que yo recibí por ese trabajo de ayudante de aguatero me alcanzó para comprarme 2 pares de zapatillas de cuero, que eran las que se usaban en los colegios de internados, dos guardapolvos y no se cuántos pantalones. Creo que fueron unos 28 pesos fuertes por la campaña de dos meses y medio.

  De la campaña de invierno no participaba por que estaba en el colegio, pero pude ver el trabajo que se hacía con el maíz.

  ¿Qué máquinas se usaban para la cosecha y el trillado?

  El equipo en que yo trabajaba era una máquina Mc Cormy, que era la única fábrica en el mundo que fabricaba la máquina trilladora y también el motor, por que en los otros equipos las trilladoras eran de una marca y el motor de otra.

La capacidad de trabajo era de cuatro parvas por día, que era una gran cantidad, ya que era el equivalente a la cosecha de 120 hectáreas. Todo el trabajo se hacía en base al ahorro de tiempo. Por ejemplo: había 20 ó 30 minutos para comer el puchero del mediodía; 15 minutos para tomar el mate cocido, que se daba a las 5 de la tarde junto a la parva para que la gente no tuviese que trasladarse, y muy pocos minutos a la mañana para tomar otro mate cocido.

  La comida estaba a cargo de un cocinero.

  ¿Cómo era la vida de la cuadrilla?

  Las cuadrillas se integraban con personas procedentes de distintas provincias, especialmente correntinos y santiagueños que eran gente pendenciera. Por esa razón el maquinista, que era el que dirigía la cuadrilla, debía ser bravísimo.

  Yo era el sobrino del maquinista de la cuadrilla en que trabajaba, pero nunca jamás tuve una especie de atención por parte de el, a pesar de ser un chico de 12 años, por que entendía que todos los que iban a hacer una campaña eran iguales, absolutamente iguales.

  De noche se dormía en el rastrojo, pero era tal la cantidad de mosquitos que no se podía dormir. Por lo general cada uno llevaba un mosquitero preparado por su familia, que eran dos bolsas maiceras grandes, de arpillera, que se abrían, se cosían y se ponían luego dos palos de escobas, uno en la cabecera y otro en los pies; se tendía un hilo y se volcaba el mosquitero. Los mosquitos no entraban, pero ¿Quién aguantaba el calor? Uno se ahogaba ahí dentro y no sabía si ahogarse dentro del mosquitero pero sin mosquitos o estar fresco y no dormir por las picaduras de los mosquitos.

  Mi tío, en alguna oportunidad en que llovió de noche, me permitió dormir en su casilla, por que los maquinistas eran los únicos que tenían una casilla con una cucheta para ellos. Entonces en esas dos o tres veces que llovió, me llevó a la casilla y pude dormir en el suelo, sobre algunas bolsas ¡Por que llovía!

  ¿Cómo se trasladaba el equipo?

  Cuando el equipo se mudaba, el motor iba enganchado a las distintas máquinas que lo componían; la marlera, llamada así aunque llevase paja de trigo o de lino; la trilladora; la casilla y el aparato, esa especie de cinta transportadora de la mies.

  Se le llamaba “el aparato” por que el inventor, que fue un tal Rosso, del entonces pueblo de Leones, le había designado de esa manera desde el principio y decía cuando la ofrecía: “Mire, yo inventé un aparato para llevar la cosecha hasta arriba de la máquina”.

  Cuando el equipo se mudaba había que salir a los caminos, y recuerdo que en los últimos años en que yo trabaje, 1936-1937, nos cruzábamos de vez e cuando con las modernas máquinas cosechadoras: una Massey Harris, una Haces y que venían arrastradas por un tractor y con dos personas solamente. Nosotros, los integrantes de la cuadrilla, los mirábamos pasar sin insultarlos, en silencio, con tristeza, por que la gente sabía que esas máquinas modernas reemplazarían su trabajo en pocos años más.

  Eso es historia, una historia que se engarza con la otra historia que se generó años después cuando el gobierno de Perón le dio un muy importante crédito a Roque Vassalli para que fabricara en serie el primer recolector de maíz. Entonces, cuando las máquinas empezaron a venir con el recolector de maíz, repitieron nuestra historia, con 20 años de diferencia, pero es la misma historia del hombre frente al progreso.

                                                           Conclusiones


  Cuando se analiza la situación actual de los países industrializados y de aquellos en desarrollo (China, India), en los últimos diez años, se advierte enseguida el rol decisivo que ha tenido la tecnología en el crecimiento de sus economías. Estas naciones le dieron el marco necesario a la tecnología mediante decisiones políticas y económicas estimulantes, para convertirla en la herramienta capaz de mejorar la productividad y de facilitar la creación de riquezas. En este sentido, algunos países en desarrollo han avanzado bastante en la producción de alimentos y de materias primas, sobre todo como resultado de la llamada “revolución verde”. Los industrializados, por su parte, compiten sin descanso entre ellos, para no perder terreno en las llamadas tecnologías de alta complejidad.

  En la Argentina se ha dado una situación peculiar. El presente ensayo, a lo largo del análisis institucional y social de la primera y segunda parte, refleja un marco poco favorable para el desarrollo y la aplicación de la tecnología. Sin embargo, hubieron esfuerzos considerables para adaptar los conocimientos que venían del exterior y para viabilizar los propios desarrollados a partir de las particularidades nacionales, hecho que se advierte en la creación de instituciones para la investigación tecnológica (primera parte). También es cierto que esos esfuerzos no se realizaron en vano. El país cuenta con notables resultados en la materia, derivados de sus propias investigaciones, que en medida variable contribuyeron a un mejoramiento cualitativo en los trabajos rurales. Esos resultados también elevaron cuantitativamente el potencial de producción. Sin embargo, ese potencial no se tradujo en un incremento de la productividad promedio, o por lo menos no se elevo en la medida en que era y es posible.

  En los capítulos correspondientes a la evolución de las políticas económicas y en los que se trata de la tenencia de la tierra, se analizan las dificultades para la aplicación de tecnologías. En realidad no se puede decir que se hayan esgrimido argumentos desfavorables. Simplemente los sectores con poder de decisión las ignoran en muchos casos, o no les reconocieron capacidad para jugar un papel primordial en el crecimiento del país.

  Según las épocas, el poder ha estado concentrado en distintos sectores de la sociedad, y diferentes han sido sus intereses. Toda vez que esos intereses no tuvieron la misma dirección de las fuerzas productivas, estas se debilitaron y dieron resultados económicos empobrecidos.

  Dentro de ese contexto inestable en lo que va del siglo, la incorporación se hizo en forma parcial. No se aplicó como un todo (la soja fue la excepción de la regla) si no que se incorporaron técnicas aisladas, y solamente aquellas que estaban de acuerdo con la rentabilidad vigente.

  Todo eso es lamentable por dos razones. La primera, se refiere precisamente a que la tecnología se sigue adoptando a medias. La segunda (y a la vez más grave) es que, cuando la Argentina aún no ha terminado de incorporar y asimilar el paquete tecnológico disponible, en el mundo existe otro que por sus alcances lo está revolucionando, y que por su alta complejidad resulta inaccesible.

  No obstante se está haciendo el esfuerzo. La creación de ARGENTEC (Argentina Tecnológica) es una prueba de ello, pero por tratarse de un institución muy reciente aún no es posible hacer una evaluación de su actividad, (en el capítulo II, inciso B de la tercera parte brindamos información sobre la misma).

  Otro problema del agro argentino, es la gran atomización de un sistema corporativo que se fue imponiendo de a poco en nuestra sociedad y que generó verdaderos lobbies de sub-sectores empresariales y políticos que con su acción pujan por torcer y violentar programas de gobierno. También el régimen de tenencia de la tierra t la especulación influyeron fuertemente en contra del desarrollo armónico de la actividad agropecuaria y de la industrial.

  ¿Como corregir estas anormalidades? Creemos que sólo si se convoca al pueblo para actuar con vistas al largo plazo y con fines trascendentes que movilicen su voluntad de hacer, se podrá revertir tal situación. Es indudable que no resultará suficiente esta propuesta si no se la acompaña con realizaciones palpables e inmediatas para incentivar el trabajo y la credibilidad. No basta con prometerle curación al enfermo, si no se le calman primero sus dolores. La enfermedad que padecemos los argentinos es sumamente grave: la falta de fe.

  Hemos visto a lo largo del ensayo de que manera la Argentina se fue transformando en un país agropecuario: A alta de políticas continuas de economía agraria, se formó a impulsos del sector privado. Miles de hombres y mujeres que deseaban progresar, que se sentían felices al ver el resultado de sus esfuerzos y de de sus inversiones, que deseaban dejar a sus hijos una herencia provechosa como testimonio de su paso por la vida y de su ascenso social, hizo posible que hoy tengamos el nivel de desarrollo agrario que no es de despreciar.

  La complejidad de las sociedades actuales morigera las posibilidades del individuo para alcanzar por sí mismo los niveles socioeconómicos que en otros tiempos eran de fácil acceso. Es por eso que las entidades intermedias están llamadas a cumplir importantes funciones en beneficio de sus asociados. En ellas se van formando los dirigentes que tendrán la misión de conducir al grupo por caminos seguros, provechosos y morales. Aflige la falta de dirigentes capacitados, que posean una visión ecuménica de los problemas en el intrincado mundote hoy. Al carecer de una perspectiva global, son limitados en el análisis y cortos en las soluciones y a menudo se quedan en la declamatoria estéril u ofrecen propuestas perimidas. La improvisación, el golpe de suerte político, las palabras, el voluntarismo, resultan escasos medios para mantenerse por mucho tiempo en los mejores niveles de la dirigencia. Felizmente, percibimos que nuevas personalidades en las distintas organizaciones, con nuevas ideas y nuevas actitudes están surgiendo; se trata de hombres con experiencia práctica o profesional que saben que la vieja metodología de la dirigencia tradicional está acabada. En ellos confiamos.

  El problema más grave que esta afrontando nuestro agro es que no puede contar con la ayuda de otro sector económico. Se llegó a tal situación por los abortos reiterados del desarrollo industrial a la industrialización. Diversas fueron las causas: la falta de espíritu empresario en la alta burguesía terrateniente dedicada a la especulación, y sus temores por la competencia del incipiente sector industrial en la puja por el poder político. Todo concurrió a que la industria de sustitución de reciente aparición no se consolidara para generar la industria pesada que el país necesitaba y que ese vacío fuese llenado por el Estado, quien comprendió que resultaba peligroso depender totalmente de insumos importados.

  La reducida actividad industrial dificultó el desarrollo tecnológico y la investigación científica, poniendo a la Argentina en una grave posición de dependencia. Hoy están a la vista los resultados de esa falta de visión. El campo por sí solo no puede enfrentar la competencia que le están haciendo otras naciones que subsidian a sus productores agrarios manteniéndolos con altos niveles de rentabilidad y colmando el mercado internacional con productos de alta calidad y bajo precio.

  Los países industrializados y muchos de los que son clasificados como en vías de desarrollo en el mercado de alimentos desplazan a la Argentina de los puestos de preeminencia que ocupó durante largos años. Hoy no estamos en condiciones de competir por que carecemos de un sector industrial y terciario que pueda subsidiar la producción agropecuaria para poder competir con las mismas armas ante los avances de los otros.

  Todo nos indica que pasó el tiempo en que nuestros industriales efectuaban inversiones para desarrollar tecnología propia en sus establecimientos. Hoy temen que el tiempo y el dinero que demanda la investigación se pierdan antes de lanzar el producto al mercado, por los imprevisibles cambios de política económica. Es más fácil y menos riesgoso copiar modelos y adaptarlos aunque a la larga se descapitalice el país y se cierren posibilidades de trabajo a la inteligencia argentina. La consecuencia es la “fuga de cerebros”, el vaciamiento del país por la inmigración masiva de profesionales.

  El resultado es que la dependencia en materia económica es cada vez más grande y alarmante. Una forma de superarla pasa por la educación. La educación popular, laica y obligatoria perfiló la personalidad de numerosas generaciones de ciudadanos en el país. Muchos nos sentimos por que hemos estudiado durante la vigencia plena de la ley 1420. Lamentablemente el espíritu de esa ley se fue perdiendo y desde hace tres décadas comenzamos a transitar hacia la masificación educativa en los distintos niveles. Ni nuestro país ni ningún otro se destacará por tener muchos egresados de las universidades, si no por la calidad profesional que se ha alcanzado. L a capacitación debe ser valorada y resguardada en beneficio del país.

  La educación de los jóvenes agrarios deberá hacerse en escuelas agrotécnicas, tanto primarias como secundarias, lo que no significa limitarlos en su preparación personal, si no capacitarlos para desempeñarse en el medio en que viven. El agro de hoy ya está requiriendo la presencia de técnicos, aunque no se hayan dado cuenta de ello los mismos productores que envían a sus hijos a estudiar a las grandes ciudades, para repetir la anécdota de “Mi hijo el doctor”.

  Creemos que los años perdidos en nuestros vaivenes políticos podrán recuperarse si se tiene en claro que desde hace tiempo los países que crecieron dejaron de lado los intereses sectoriales de sus habitantes para encarar proyectos unívocos. La educación y la formación de científicos será el eje alrededor del cual girará la rueda de nuestro crecimiento. El agro volverá a dar sus frutos con la ayuda de la industria y de la ciencia, sin las cuales es imposible optimizar la producción de alimentos y materias primas industriales.

  Dirigentes, funcionarios públicos, productores, industriales, maestros, comunicadores sociales y consumidores deberán tomar conciencia de esto para que la Argentina llegue a ser un país agroindustrial.


















































Anexo


 

 

EL SISTEMA DE LOS AGRONEGOCIOS

Juan Carlos Orlando



En las últimas décadas se ha modificado la definición, el estudio y la metodología para el análisis del sector agropecuario  ya que se encuentra enmarcado bajo una visión globalizadora y sistémica que se conoce con el nombre de “Sistema de los AgroNegocios”.
Bajo ese concepto se engloba al conjunto de actividades vinculadas al sector de la producción agraria,  la industrialización agroalimentaria, la distribución comercial y el consumidor final.
En la economía moderna, la producción agropecuaria primaria dejó de ser el factor central y exclusivo en el proceso de alimentación para convertirse en una fase o componente de un proceso que se enriqueció de funciones siendo el estudio del Sistema de los AgroNegocios,  un enfoque común en la estructura de numerosos países y conforma un punto básico de organización para lograr un mejor entendimiento de las diferentes interrelaciones existentes entre los diferentes sectores y actividades involucrados.
La Cadena de los AgroNegocios constituye una esquematización de la secuencia: producción-industrialización-distribución-consumo. Atento a ello se pueden citar tantos ejemplos de cadenas de agronegocios como productos agropecuarios existen.
En forma gráfica, la cadena de agronegocios se asemeja a un reloj de arena, ya que en el área de producción existe una gran cantidad de individuos que producen y luego dichos bienes son procesados por una menor cantidad de empresas que a su vez lo entregan a una mayor cantidad de individuos (los distribuidores) para finalmente llegar a una gran cantidad de consumidores. Atento a ello se puede considerar dos tipos de procesos existentes en la cadena de AgroNegocios:
-       CONVERGENTE: Muchos productores venden a un procesador.
-       DIVERGENTE:  Los procesadores venden a un mayor número de minoristas y estos a un mayor número de consumidores .




De los productores a los consumidores existe un flujo físico de bienes y servicios; de los consumidores hacia los productores un flujo monetario; y en ambos sentidos un flujo de información que colabora en la toma de decisiones de cada uno de los sectores involucrados.
A través de la cadena, en los productos agroalimentarios se va incorporando  el agregado de valor económico y  se producen modificaciones de:
·         Forma
·         Posesión
·         Espacio
·         Tiempo.
Las diferentes formas de conservación/nivel de procesamiento (deshidratado, liofilización, refrigeración, congelado, precocido, enlatado, etc.) ; de presentación (tipos de envases) contribuyen a incrementar el valor agregado y el precio final del agroalimento. La materia agropecuaria perse, cada vez tiene menor participación en el precio final del agroalimento; el marketing bill es el componente más importante.

El Sistema de los AgroNegocios involucra tres aspectos fundamentales
a)    La demanda del consumidor: El Sistema debe dar una adecuada respuesta a las preferencias y requerimientos de lo que demanda el consumidor.
b)    El sistema de precios.
c)    El sistema de costos.
Para facilitar la comprensión del complejo Sistema de los AgroNegocios se presenta el esquema que sigue para sistematizar y describir el complejo Sistema de los Agro Negocios:

ENFOQUE

FUNCIONAL

¿Qué se hace?



a)        Funciones de Intercambio o transferencia:
-          Operaciones de Compra y Venta (Acopio, Concentración, Distribu
Ción, Menudeo)

b)       Funcionen físicas:
-Acondicionamiento o procesado del
producto.
-Transporte
-Almacenamiento

c)        Funciones de facilitación:
-Tipificación
-Financiamiento
-Cobertura de riesgos
-Información de mercado
ENFOQUE ESTRUCTURAL
¿Quién hace qué?

a) Intermediarios comerciantes
(acopiadores,mayoristas,minorista)
b) Intermediarios agentes
(Consignatarios, Corredores)
c)Agentes/instituciones facilitadoras (Bolsas,Mercados,depósitos,cámarascomerciales, transportistas,etc)
          ENFOQUE
DESISTEMAS DE COMPORTAMIENTO
¿Cómoesta cambiando el sistema?
a)       Cambio en las relaciones insumo/producto.
b)       Cambio en las relaciones de poder
c)        Cambio en los sistemas de comunicación
d)       Impulsores de los cambios
e)        Adaptación del sistema a los cambios.

ENFOQUE

DEADMINISTRACIONDEL MARKETING
a)        Concepto de Marketing: Encuentre los deseos de los consumidores y satisfágalos rentablemente.
b)       Desarrollo de estrategias competitivas
c)        Marketing Estratégico:
-          Análisis del consumidor
-           Segmentación,
-          Selección del mercado meta
-          Posicionamiento
d)       Marketing Operativo (Las 4 P´s)
-Política de Productos
-Política de Precios
-Política de Promoción
-Política de Puntos de Venta
ENFOQUE DEL DESEMPEÑO








Se evalua la perfomance del sistema


ENFOQUE FUNCIONAL:

Un rápido análisis de este enfoque colabora en comprender las funciones involucradas en el Sistema de los AgroNegocios.

En las funciones de intercambio o transferencia de propiedad del bien se pueden considerar:

 a) El acopio: Es la primer operación de compra-venta siendo el productor parte interveniente como vendedor. En general se ubican en las diferentes zonas productivas y es bastante común la presencia de cooperativas de productores dedicadas a esta actividad. El acopio no fija el precio del producto; toman como base el de los mercados de concentración (Bolsas de Cereales) , menos los gastos de acondicionamiento, almacenaje y transporte.

         b) La concentración: En esta etapa se ubican las operaciones  al por mayor del producto. Se puede citar como ejemplos (Mercado central de Frutas y hortalizas, Mercado de Liniers, Bolsa de Cereales). Se fija el precio que sirve de base para otra tipos de operaciones (por ejemplo venta particular de hacienda puesta en campo) y el mismo surge del libre juego de la oferta y demanda.

d)     La distribución y el menudeo: Es el último eslabón siendo el punto de contacto con los consumidores finales.


En las funciones físicas se incorporan modificaciones en los productos requieren de una infraestructura adecuada .  Constituyen la porción más importante del costo total del agroalimento . 

a)Acondicionamiento y procesamiento: Es el cambio en la forma. La mayoría de los productos agropecuarios llegan al consumidor con algún proceso de acondicionamiento o industrialización. Varía según su naturaleza y por las preferencias de los consumidores . Se conoce como acondicionamiento  al proceso realizado en los agroproductos donde solo se realiza su limpieza, clasificación y envasado (frutas y hortalizas  frescas). El procesamiento involucra cambios mas pronunciados (pasteurización, faenado, molienda, extracción, etc).
b)Transporte:  Es el cambio en el espacio. Esta en vinculación con la especialización regional de los productos agropecuarios que presenta las siguientes ventajas: -aprovechamiento de la mejor agroecologia de la zona , - mayor capacitación del productor ya que concentra su esfuerzo en pocas áreas.
El costo del transporte puede determinar  la localización geográfica de un determinado tipo de producción. Los diferentes tipos de transporte que se utilizan dentro del Sistema de AgroNegocios son:
-Mercado Interno: Automotor, FFCC
-Mercado Externo: Maritimo, Automotor, Aereo.

c)Almacenamiento: Es el cambio en el tiempo. Su importancia esta dada ya que la oferta de productos agropecuarios es estacional y la demanda es constante a lo largo del año. A través del mismo se puede colocar el producto en el momento en que el consumidor lo requiera.

Las funciones de facilitación colaboran en la eficacia y agilidad del Sistema de los AgroNegocios:
a)       La tipificación :Es un facilitador que permite la comercialización en base a  tipos preestablecidos sin la presencia física del bien involucrado. En muchos productos tiene carácter obligatorio (comercialización  de cereales/oleaginosas) y adopción oficial.(realizada por la Junta nacional de granos) . Es una descripción clara y precisa del producto en diversos aspectos de interes comercial. Para su determinación se tiene en cuenta los atributos principales de calidad del producto en cuestión.  La aplicación de un sistema de tipificación requiere gente capacitada para clasificar cada partida. Los cereales y oleaginosas son los rubros donde la tipificación esta más desarrollada en nuestro país.
b)       El  financiamiento: Es una facilitador de las transacciones y posibilita una mayor de productos agroalimentarios dentro del Sistema.
c)       La cobertura de riesgo: Es un facilitador que permite acotar el riesgo del negocio para los diferentes eslabones de la cadena-.
d)       La información de mercado Es un facilitador de las operaciones de compra y venta, colaborando en el proceso de toma de decisiones. Su difusión se da a través de los diferentes principales medios de comunicación (diarios, revistas, internet, etc.).

ENFOQUE ESTRUCTURAL

            Constituye la estructura del Sistema o sea los participantes que intervienen en cada una de las etapas:
a)    Participantes que poseen la propiedad del producto: Son los productores, acopiadores, procesadores, distribuidores (mayoristas, minoristas). Son los eslabones de la cadena agroalimentaria y poseen el mayor poder de decisión  dentro del Sistema. La retribución que reciben es variable y esta dada por el margen entre el precio de venta y el de compra, menos los gastos de la operación.
b)    Participantes que no posee la propiedad  del producto: Son los intermediarios que promueven y/o facilitan las operaciones de compra y venta o sea los consignatarios ( de hacienda, de frutas y hortalizas) y comisionistas o corredores (de cereales).  Poseen una remuneración fija (% del monto de la operación). Los comisionistas actuan por cuenta y orden del vendedor y en general toman a su cuidado el producto . El comisionista acerca la oferta y demanda .
c)    Participantes que facilitan el desarrollo de actividades dentro del Sistema: Son las Bolsas (de cereales), Mercados Concentradores (de hacienda, de frutas y hortalizas), propietarios de depósitos, camaras comerciales, transportistas, ,instituciones financieras, etc. Facilitan las operaciones de operaciones de compra-venta, potencian el Sistema de los Agronegocios sin poseer la propiedad del producto ni intervenir en forma directa.

ENFOQUE DE LOS SISTEMAS DE COMPORTAMIENTO

            A través de este enfoque se puede discernir como esta cambiando el Sistema de los Agronegocios en los aspectos que a continuación se describen:
a)    Cambios en las relaciones insumo/producto: La menor participación del productor en cada unidad  monetaria gastada por el consumidor se acentúa a medida que  aumentan los niveles de  vida  ya que se demandan  agroalimentos de mayor calidad que requieren mayor grado de procesamiento, modificaciones en los envases  y los esfuerzos comerciales  de las empresas procesadoras de imponer marcas y lograr lealtad hacia sus productos. Esto se traduce en  mayores gastos que se  trasladan a los precios.
b)    Cambios en la relaciones de poder: La aparición de la gran distribución dentro del Sistema de los AgroNegocios produjo un cambio en las relaciones del poder. El sector procesador perdió fuerza  ya que la gran distribución (hipermercados, supermercados, etc.) adquirió un gran poder de  negociación a traves de la compra  de grandes volumenes.  En la actualidad la consolidación del poder de compra en la gran distribución revirtió la histórica débil posición del comercio minorista  en la relación con los procesadores. Los procesadores se vieron obligados  nuevas reglas de juego ya que el sector de la gran distribución les transfirio el problema  del stock,  obligandolos a reponer  la mercaderia  con la frecuencia que fuera necesaria, como así también descuentos, precios especiales y mayor plazo de pago.  El eslabón distribuidor es el que comanda e impulsa los   cambios en el sistema. Las decisiones de compra  de los productos de consumo masivo  se toman cada vez más en los puntos de venta.
c)    Cambios en los sistemas de comunicación e impulsores de los cambios: En los ultimas  décadas la aparición de la informática, telefonía celular, Internet, etc. produjo un mayor acercamiento entre los diferentes eslabones y se facilita el intercambio de información. El código de barras que actualmente poseen  todos los agroalimentos permite conocer en detalle  las necesidades y deseos de los consumidores.

ENFOQUE DE ADMINISTRACION DEL MARKETING

Este enfoque involucra que todo el proceso del Sistema de los AgroNegocios debe estar basado en la satisfacción de las necesidades y deseos de los consumidores.  El consumidor es el Rey  y atento a ello se debe escuchar al mercado para producir lo que se vende.  El desarrollo de estrategias competitivas,  el marketing estratégico (Análisis del Consumidor, Segmentación de mercados, Selección de mercado meta y Posicionamiento del producto en el mercado) el marketing operativo (las 4´Ps : politica de productos, politica de precios, politica de promoción, politica de puntos de venta) es el camino  a seguir dentro del Sistema de los Agronegocios.


            ENFOQUE DEL DESEMPEÑO

                        A  traves de este enfoque se evalua  la perfomance del  Sistema de los Agronegocios.. La variedad de productos, los precios accesibles la eficiencia, los progresos tecnológicos, la provisión de alimentos inocuos y seguros deben estar en la mira de cada uno de los participantes del Sistema.


Nuevo perfil empresario y planificación estratégico

El escenario vigente plantea para cada uno de los eslabones del Sistema de los AgroNegocios la necesidad de realizar una planificación estrategica para el desenvolvimiento de sus actividades.
El mundo actual es altamente competitivo y la sociedad del conocimiento es el nuevo paradigma para enfrentar esta realidad.
La planificación estratégica es un proceso que se sustenta en:
·         La preparación de un diagnostico del ambiente externo e interno que conlleva a la construcción de la matriz FODA (Fuerzas, Oportunidades, Debilidades, Amenazas.
·         La formulación de objetivos y metas.
·         La selección, formulación y evaluación de alternativas.
·         La implementación de un plan a seguir, en función de actividades, costos y plazos

CODEX ALIMENTARIUS


El Codex Alimentarius es un conjunto de normas alimentarias de carácter internacional referidas a la producción, elaboración y circulación de alimentos. Su objetivo es asegurar la inocuidad de los alimentos, proteger la salud del consumidor y promover prácticas equitativas en el comercio internacional. Es el patrón de referencia que poseen los países con relación a los requerimientos higienico-sanitarios; bromatologicos y  comercialización  de productos agroalimentarios.
La Comisión del Codex esta formada por los países miembros de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) y la OMS (Organización Mundial de la salud), publica normas alimentarias para productos y códigos de prácticas tecnologicas y de higiene.









































                                                          

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[10] Íbidem, p. 92
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[12] William H. Mc Neill, El mundo contemporáneo, p. 120, Editorial Paidos, Buenos Aires, 1970.
[13] William H. Mc. Neill op. cit. p. 120
[14] Íbidem, p. 120 a 122
[15] William H. Mc. Neill op. cit. p 125
[16] William H. Mc. Neil op. cit. p. 127
[17] Íbidem, p. 123
[18]  William H. Mc Neil op. cit p. 128-129
[19] Rodolfo H. Terragno, Memorias del presente, p. 11-13, Editorial Legasa Buenos Aires, 1985.
[20] Rodolfo H. Terragno. op. cit. p. 43.
[21] Rodolfo H. Terragno, op. cit. P. 44
[22] Ramón Tamames, La imaginación y el poder, p. 85, Editorial Ariel S.A. Barcelona, 1982.
[23] Raúl Alfonsín, La cuestión argentina, p 120, Editorial Propuesta Argentina, Buenos Aires, 1980.
[24] Raúl Alfonsín op. cit. P. 121
[25] Raúl Prebisch, La crisis del desarrollo argentino. De la frustración al crecimiento vigoroso. P.23, Librería El Ateneo, Editorial, Buenos Aires, 1986
[26] Ver cap. “La Argentina Agropecuaria”
[27] Aldo Ferrer, Crisis y alternativas de la política económica argentina, p. 23 Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1980
[28] Aldo Perrer, op. cit. p.32
[29] Carlos H. Luparia, Régimen del trabajo rural, p. 21, Editorial Astrea, Buenos Aires, 1981
[30] Carlos H. Luparia, op. cit, p. 25
[31] Ricardo M. Ortiz, op. cit. o. 47
[32] Información recibida de la Cámara Argentina de Fabricantes de Alimentos Balanceados (CAFAB) y de los señores Américo Petroni y Nicolás Martínez Boero, ex presidente y gerente respectivamente de esa entidad.
[33] Ercole Sori Las causas económicas de la emigración italiana entre los siglos XIX y XX, pag. 15 y sig. Y Luigi de Rosa Emigrantes italianos, bancos y remesas en el caso argentino pag. 241 y sig. en La Inmigración Italiana en la Argentina, op. compilada por F. Devoto y G Rosoli, Editorial Biblis, Buenos Aires,1985.
[34] Los fertilizantes en la agricultura argentina, por los ingenieros agrónomos Jorge I. Bellatti y Eduardo J. Pécola. Numero Estadístico año 1966, Bolsa de Cereales de Buenos Aires, pag. 152
[35] Ings. Agrs. Jorge I. Bellatti y Edgardo J. Pécora: Los fertilizantes en la agricultura argentina, pag 154m en Numero Estadístico  1966 de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
[36] Impulsó, también, la formación del primer grupo CREA
[37] Sauberán, Carlos y Molina, José “Hacia la formación de grupos CREA chacareros”. Art. del número estadístico de la Bolsa De Cereales de Buenos Aires, año 1963, pag. 62 y 63
[38] 34, pag. 158
[39] Kalledey, Jorge E. “Características de la Comercialización Externa de Granos de la Campaña Agrícola -Comercial 1965”. En número Estadístico 1965 de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, pág 5
[40] 48, pág. 464
[41] Ing. Agr. Teofilo Barañao “Evolución de la cosechadora automotriz en las ultimas décadas” Art. Publicado en Agro Nuestro, Octubre de 1968, pág. 22
[42] Editorial del Número Estadístico año 1966 de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires titulada “Existen excelentes posibilidades para el desarrollo de la agricultura”, pág. 1.
[43] Ibarra, M. Daniel y Piacenza, Esteban E. : “Un producto maravillosa” en Agro Nuestro, julio de 1962.
[44] Ver en el anexo los cuadros “Evolución de la red vial en los últimos seis años”; “Actualización de la red provincial al 30.11.85” y “Estado de la red nacional 1985”.
[45] Adam Smith, Investigación de la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, I, pag. 206, Ediciones Orbis, Buenos Aires, 1983.
[46] Arthur Seldon y F. G. Pennance, Diccionario de Economía, pag.524, Ediciones Orbis, Barcelona 1983, “La tierra es un factor primario de producción. Es uno de los tres factores – junto con el trabajo y el capital – y se distingue de ellos porque su oferta no puede aumentarse” (Congdon- Mc Williams, Diccionario de economía, pág. 193, Grijalbo, Barcelona, Buenos Aires, México, 1982)
[47] Ely Chinoy, La Sociedad, una introducción a la sociología, pág. 218, Fondo de Cultura Económica, México - Buenos Aires, 1966.
[48] Afolfo Dorfman estima que las aldeas europeas fueron asoladas y saqueadas en las guerras de los señores feudales, por lo que decayó la agricultura, en cambio creció la industria en los burgos, “sede y dominio de la naciente burguesía industrial” (Historia de la industria argentina, pág. 13 Hyspamérica, Buenos Aires, 1986)
[49] Los diaguitas habían logrado la  determinación empírica de suelos, estableciendo tierras de riego y tierras de secado, es decir, lo que llamamos chajcra y pampachajcra, respectivamente, la distinción de especies cultivadas (tarpuy) con respecto a las especies silvestres (sacha); la rotación del suelo con un palo apropiado y puntudo (el caspi-tarpuna) que servia de arado a tracción humana; la construcción de andenes o bancales en los faldeos de las montañas para ciertos cultivos y control del suelo; la construcción de estanques y acequias para riego; el cultivo de papa, maíz, poroto (chaucha), calabaza (anko), amaranto, quinua y algodón. Creo que exagera Ricardo Levene cuando dice que “los incas no conocieron otra agricultura que la del maíz, patata y yuca”. (cfer: Historia económica del Virreynato del Río de la Plata).
[50] La colonización española fue criticada por Sarmiento y Alberdi, cuyos textos más expresivos menciona Adolfo Dorfman (Ver: Historia de la industria argentina, pág. 241-246). Textos sarmientinos: “El error fatal de la colonización española en América del Sur, la llaga profunda que ha condenado a las generaciones a la inmovilidad y al atraso, viene de la manera de distribuir la tierra”. Otro: “toda la ocupación de la América del Sur está montada en los errores más garrafales en el arte poblar, y la mitad de los desastres de nuestra república estaban ya preparados por el sistema de colonización española”.
[51] Es cierto que el campo requería poco personal, como se dice en este mismo trabajo (p.    ), sin embargo, entre los comerciantes y funcionarios sigue presente el tema del factor tierra.
[52] Roberto Lekachman, Historia de las doctrinas económicas, pág. 30, Editorial Victor Leru, Buenos Aires, 1962.
[53] Daniel Villey, Historia de las grandes doctrinas económicas, pág. 192, Nova, Buenos Aires, 1960.
[54] Ezequiel Gallo y Roberto Cortés Conde, La república conservadora, pág. 47, Hyspamérica, Buenos Aires, 1986. (los dos textos)
[55] Op. cit pág 171. Lekachman cita la siguiente afirmación de Ricardo: “La renta es esa parte del producto de la tierra que se paga a los terratenientes por la utilización de los poderes indestructibles y originales del suelo”. (pág. 168)
[56] “Butz afirma que la agricultura americana ha tenido tres grandes revoluciones y las enumera de la siguiente manera:
La primera gran revolución ocurrió en la mitad del siglo XIX, cuando se empezó a sustituir la energía humana por energía animal.
La segunda gran revolución empezó por los años ´20 con la sustitución de la energía animal por la energía mecánica.
La tercera revolución ha sido la cimentación de la producción agrícola y su comercialización sobre vastos conocimientos científicos, tecnológicos y comerciales”. (Harris Pearson Smith, Maquinaria y equipo agrícola, Ediciones Omega SA, Barcelona, 1967).
Orlando Carracedo cita la obra de Theodore W. Schultz (Organización económica de la agricultura) y comenta los tres tipos de población en relación con el agro y la industria. (Cfer: op. cit, pág. 43)
[57] Ricardo Rodríguez Molas, Sexo y matrimonio en la sociedad tradicional en Todo en Historia”, pág.20, Año XVI – Nº 187, Diciembre de 1982, Buenos Aires, 1982.
[58] Ezequiel Gallo y Roberto Cortés Conde, op. cit. pág. 190
[59] Jorge Schverzer, 1925 1955: Auge, expansión y crisis, en Todo es Historia, Número especial consagrado a Los avatares de la industria argentina, pág. 47, Nº 124- Septiembre de 1977, Buenos Aires.

[60]  Adolfp H. Terragno, Argentina siglo 21, pág. 9 Sudamericana-Planeta, Buenos Aires, 1986-
[61]  Ezequiel Gallo y Roberto Cortés Conde, op. cit. pág. 32-33
[62] Ezequiel Gallo y Roberto Cortés Conde, op. cit. pág 32-33
[63] Celestino Sienrra (h), Temas soslayados, I, pág. 87-88, Copyright by Celestino Sienrra, Rosario, 1972. El cooperativismo agrario vino trabajando en la industria y ha logrado algunos progresos, lo cual puede tomarse como una respuesta. “En el mercado lácteo –dice Basañes- las empresas cooperativas, en forma integrada, son el principal sector. Una firma cooperativa (SanCor) es la principal empresa del mercado. En el caso particular de los productos industrializados, cabe mencionar que las cooperativas producen el 69.4% de la manteca; el 38.4% de la leche en polvo y el 37.4% del queso, entre otros de gran significancia en mercado”. (Cfer: Juan Carlos Basañes, Teoría y realidad de la economía cooperativa, pág 53, Ediciones Intercoop, Buenos Aires, 1979). Puede consultarse además, el trabajo presentado al Congreso de Economía Cooperativa (Villa Giardino, Córdoba, 1979) por Felipe Arella y Juan F. Sosa, El rol del cooperativismo agrario en la industria nacional, cuya publicación esta prevista.
[64] Ezequiel C. Ortega, Historia de la República Argentina, pág. 334, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1975
[65] Exequiel C. Ortega, op. cit. Pág. 34
[66] Jorge Federico Sábato, La Pampa Pródiga, pág. 9 Ediciones CISEA, Buenos Aires, 1980.
[67] Milcíades Peña, Industrialización y clases sociales en la Argentina, pág. 209-210, Hyspamérica Ediciones Argentina SA, Buenos Aires, 1986.
[68] Celestino Sienrra (h), op. cit. pág. 25
[69] Sobre la historia del cooperativismo agrario, Cfer: Dante Osvaldo Cracogna, Cooperativismo Agrario Argentino, Ediciones Intercoop, Buenos Aires (varias ediciones).
[70] Celestino Sienrra, Temas Soslayados, I, pág.  24, Edición del autor, Rosario, 1972.
[71] Alberto Caturelli, La filosofía en la Argentina Actual, pág. 9, Editorial Sudamenticana. Buenos Aires, 1971.
[72] Celestino Sienrra, op. cit. pág. 14
[73] Dr. Horacio Cesar Cursack, en La tierra en la Argentina, pág. 3. Publicación del Consejo Agrario Nacional, Buenos Aires, 1975.
[74] Consultar Consejo Federal de Inversiones, Tendencia de la tierra. Aspectos de la estructura agraria y su incidencia en el desarrollo agropecuario argentino, Buenos Aires, 1964. En ésta obre se estudian las leyes mencionadas y además aquellas relativas a Colonización e Inmigración, Ley de Fronteras; Ley de Arrendamiento y venta de la Tierra Fiscal; Ley de fomento de los territorios nacionales; y Ley de Administración Nacional de la Tierra Fiscal.
[75] Celestino Sienrra, op. cit. I, pág. 11.
[76] Celestino Sienrra, op. cit, I pág. 11
[77] Celestino Sienrra, op. cit, I, pág. 158
[78] Celestino Sienrra, op.cit. I, pág. 161
[79] Celestino Sienrra, op- cit. I. pág. 161-162.
[80] Celestino Sienrra, op. cit. I pág. 163
[81] Celestino Sienrra, op. cit. II, pág. 125-130.
[82] Mario Yuri Izquierdo, Quince años en el Cooperativismo Agrario Argentino (1953-1968), pág 14-15, Ediciones Intercop, Buenos Aires, 1972.
[83] Mario Yuri Izquierdo, op. cit, pág. 17.
[84] Mílciades Peña, Industrialización y clases sociales en la Argentina, pág. 71-72, Hyspamérica Ediciones Argentinas S.A., Buenos Aires, 1986.
[85] Milcíades Peña, op. cit. pág. 72.
[86] Consejo Agrario Nacional, La Tierra en la Argentina, pág. 3, Buenos Aires, 1975.
[87] Jorge Federico Sábato, La Pampa pródigo: Claves de una frustración, pág. 43, Ediciones CISEA, Buenos Aires, 1980.
[88] Hugo Nario, Bepo, vida secreta de un linyera. Tomado de la revista “Todo es Historia”, Nº 195, pág. 27. Agosto de 1983. Buenos Aires. En la misma revista y en la misma pagina se ven cuatro avisos de martilleros publicados en “El Eco de Tandil” (diciembre de 1950, que demuestra una ola de remates de chacras).
[89] Hugo Nario, Pasión y Muerte de la Chacra Argentina, en la revista “Todo es Historia” Nº 195 pág. 8- Agosto de 1983. Buenos Aires. En este trabajo se dice que el ganadero Benigno del Carril, en un artículo que apareció en Anales de la Sociedad Rural Argentina, recitaba a sus colegas lo siguiente:
“La tierra se divide previamente en potreros alambrados de 1600 a 2000 hectáreas y enseguida se subdivide en lotes amojonados y numerados de 200 hectáreas, sin alambrado intermedio. Estos lotes se arriendan a chacareros italianos con elementos y recursos propios a razón de $4 m/n anuales la hectáreas, por el término de tres años, con la obligación de dejar el terreno sembrado con alfalfa al finalizar el contrato, siendo de cuanta del establecimiento proporcionar la semilla de alfalfa”. (pág. 12)
Esta receta reconoce el latifundio, traslada el riesgo al chacarero italiano, lo obliga a dejar el fruto de su trabajo, (la alfalfa) y prepara con ello la actividad ganadera, olvidándose de la agricultura y del pobre chacarero italiano.
[90] Celestino Sienrra, Temas soslayados, I, pág. 13.
[91] James Scobie, Revolución en las Pampas. Historia Social del Trigo Argentino 1860-1910. Buenos Aires, 1983.
[92] George M. Foster, Las culturas tradicionales y los cambios técnicos, pág. 62 Fondo de Cultura Económica, México, 1964.
Foster cita la versión inglesa de la investigación de Gino Germani: Inquiry into the social effects or urbanization in a working-class sector of greater Buenos Aires O.M. Hauser, ed. Urbanization in Latin America, pág. 206-233. Nueva York, International Documents Service.
[93] Adolfo Coscia, La desocupación y el éxodo en el medio rural, pág. 3 Pergamino E.E.R.A. INTA, 1965.
[94] Adolfo A. Cascia op. cit. pág. 5
[95] Inchausti, V. ; Tagle E. Bovinotecnia, pág. 236. 1980.
[96] Asociación Argentina Brangues. Comisión Técnica, 1982.
[97] Alejandro Helman, comunicación personal.
[98] Butterfield, J. The effect of nutritional on the body composition of the cattle. Research Veterinary Science. 7:168, 1966
[99] VNC- Apuntes para una historia de la ganadería. Buenos Aires, 1963
[100] Lorenzo Dagnino Pastore. Evolución de la Ganadería Argentina. Facultad de Ciencias Económicas.
[101] Demetrio Colino, Dirección de Lanas SEAG, Comunicación personal.
[102] H. R. Davison. Evolución del cerdo.
1 Roberto Fraboschi, Argentina, Duma de Geografía, Tomo IV. Cap III, pág 159-164. Ediciones Peuser- Buenos Aires.
2 Noemí de Blanca. Los centros agrícolas en la provincia de Buenos Aires, pág. 114 Tesis doctorado de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de la Plata, 1972
3 James Scobie. Revolución en las Pampas, pág. 61-63 Ediciones Solar Buenos Aires, 1968.
4 Noemí Girbal de Blancha. Historia de la Agricultura Argentina a fines del Siglo XIX. pág. 231-235. Fundación para la Educación la Ciencia y la Cultura. Buenos Aires, 1982.
5 James Scobie. op. cit. en 3
6 José M. Alonso. El proceso histórico de la agricultura uruguaya. pág. 14 FCU-CIEDUR. Montevideo.
7 Adolfo Coscia. Economía del trigo. pág. 71-73. Hemisferio Sur, Buenos Aires, 1984.
8 Suma Geografía. op. cit.
[103] Bolsa de Cereales, Revista. Evolución del Girasol. Marzo de 1980 pág. 16-17. Buenos Aires.
[104] Ricardo Parodi. Los sorgos en la República Argentina. Revista Bolsa de Comercio de Rosario. Octubre de 1966.
[105] John Milton Poehlman. Mejoramiento genético de las cosechas. Editorial Limusa. Mejico. 1965.
[106] Edith S. de Obschatko. Los hitos tecnológicos en la agricultura pampeana. CISEA. 1984.
[107] Subcomisión para el Conocimiento de la Soja en la Alimentación Humana Fundamentos dietéticos de la soja. pág. 3. Editado bajo el auspicio de la Bolsa de Cereales, 1979.
[108] BASF Folletos de herbicidas
[109] Hugo Saumell. La soja. Hemisferio Sur, Buenos Aires, 1979.
[110] Nº estadístico 1984 de la Bolsa de Cereales pág. 130.
[111] Comunicación de productores en diferentes reuniones zonales del INTA y de los grupos CREA.
[112] La Cooperación 20 de Mayo de 1986 pág. 6-7
[113] Edward Favret, Centro Nacional de Investigaciones INTA de Castelar Entrevista publicada en Acaecer pág. 30, Octubre 1986.
[114] Revista ACAECER Nº 110 Septiembre 1985
[115] Miguel Angel Rapela. Proyección de la Biotencología en el desarrollo vegetal. pág. 12-13 XII Certamen Bolsa de Comercio de Rosario 1984.
[116] André Voisin. La vaca y la hierba. pág. 21. Editorial Tecnos. Madrid, 1968.
[117] Marcelo Conti. Mecanización Agrícola. Buenos Aires, 1942.
[118] Juan Papadakis. Ecología de los cultivos. pág. 184-186. Buenos Aires, 1954.
[119] Edward H. Faulkner. La insensatez del agricultor. Librería “El Ateneo” Editorial. 1981.
[120] El maíz. Colección cultivos más importantes en la Argentina. pág. 39-43 INTA-1979
[121] Juan Papadakis. Ecología... op.cit.
[122] Nestor Noacco. Labranza vertical. Cuaderno de Actualización Técnica. Nº 28. AACREA. Junio 1981.
[123] El maíz. op. cit.
[124] Revista Proyección Rural. La historia del tractor. Octubre de 1969..
[125] Folletos de empresas fabricantes.
[126] Folletos de firmas expositoras en la Rural de Palermo (1980-86).
[127] INTA. Boletín de divulgación técnica Nº 59. Manual de la cosechadora de maíz.
[128] Carl Denker. Manual de técnica agrícola. Ediciones Omega. Barcelona 1976
[129] Revista Proyección Rural. La historia del tractor. pág. 63 Noviembre 1969. Buenos Aires.
[130] Nestor Huici. La industria de la maquinaria agrícola en la Argentina. CISEA Buenos Aires, 1984 
[131] “... para ser capaces de construir y salir adelante, los argentinos debemos de una vez por todas madurar, abandonando esa falta de constancia que nos ha hecho cambiar a menudo de rumbo frente a las dificultades”. Párrafo del discurso del Ministro de Economía Juan Vital Sourrouille pronunciado en el acto inaugural de la Cuarta Convención de Bancos Privados Nacionales, el 25 de agosto de 1986.
[132] Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos aires y La Pampa.
[133] Confederaciones Rurales Argentinas.
[134] A la fecha de realizarse este reportaje (circa 1988) resultaba sumamente problemática la comunicación telefónica en los centros urbanos y era prácticamente inexistente en las regiones rurales. Los productores se comunicaban a través de equipos de radio. Recién cuando se privatizó la empresa nacional de telefonía (ENTel) comenzó a superarse ese problema, el que quedó totalmente erradicado con la incorporación de la telefonía digital. 

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