Felipe Rodolfo Arella
Robert Owen y su concepto sobre el hombre en la industria
Frecuentemente nombrado como uno de los promotores de las organizaciones cooperativas, Robert Owen no es conocido en toda su dimensión porque no resulta fácil encontrar sus textos en castellano y siempre se recurre a menciones de segundos, terceros e infinitas apologistas.
He tenido la suerte de encontrar un texto del propio Owen que quiero compartir con ustedes para que tengan más elementos doctrinarios sólidos que les ayude en sus tareas educvativas:
PREFACIO DE
ROBERT OWEN AL TERCER ENSAYO DE A NEW VIEW OF SOCIETY [1813]
Tomado de la Enciclopedia virtual
eumed.net
No tiene
mención del recopilador.
El texto de Robert Owen que aquí
reproducimos traducido es el Prefacio al Tercer Ensayo que aparece en A New
View of Society. Fue escrito y publicado en 1813, que es la época que marca el
punto de inflexión entre dos Owen: el Owen empresario, productor de los hilados
de más calidad de Inglaterra, gestor reputado que dirige con éxito el
establecimiento fabril más grande de su época y cobra por ello un salario anual
de 1.000 libras,
aparte de ser socio con la novena parte del capital; y el Owen activista
político menos considerado por la clase ilustrada pero que conecta plenamente
con la clase trabajadora. Este segundo Owen primero desarrollará toda su
energía para conseguir leyes que mejoren las condiciones de trabajo de los
niños, después intentará sin éxito establecer una nueva sociedad en la colonia
New Harmony en Estados Unidos (empezando por comprar los terrenos con su propio
dinero, por 125.000 dólares), fundará un sindicato en 1834 que llegará a tener
medio millón de afiliados, y hará numerosos intentos prácticos de socialismo y
cooperativismo que seguirán sus discípulos y estudiarán a fondo los intelectuales
del socialismo. La idea principal que he sostenido en este trabajo es que su
socialismo y cooperativismo, acertado o erróneo, se funda en su experiencia
práctica como gestor de personal. En este texto podemos apreciar hasta qué
punto lo era.
DISCURSO
A los superintendentes de fábricas y a
aquellos individuos en general que por dar empleo a una población agrupada
pueden fácilmente adoptar los medios para formar los sentimientos y el
comportamiento de dicha población.
Como ustedes, soy un fabricante que persigue
un beneficio pecuniario. Pero habiendo actuado durante muchos años basado en
principios en muchos aspectos inversos a aquellos en que ustedes han sido
instruidos, y habiendo encontrado que mi proceder era beneficioso para otros
así como para mí mismo, incluso desde un punto de vista pecuniario, quiero
explicar estos valiosos principios, para que ustedes, así como aquellos que se
encuentran bajo su influencia, puedan compartir sus ventajas.
En dos Ensayos, ya publicados, he
desarrollado algunos de estos principios y en las páginas siguientes podrán
encontrar la explicación de otros, con algunos detalles de su aplicación en la
práctica bajo las peculiares circunstancias locales en que yo asumí la
dirección de las Fábricas y Establecimientos de New Lanark.
Por estos detalles, ustedes verán que,
desde el comienzo de mi dirección, consideré a los trabajadores, junto con los
mecanismos y todas las otras partes del establecimiento, como un sistema
compuesto por muchos elementos. Era mi obligación y mi interés combinarlos para
que cada trabajador, así como cada resorte, cada palanca y cada rueda pudieran
realmente cooperar con el fin de producir el mayor beneficio pecuniario para
los propietarios.
Muchos de ustedes han experimentado,
en los procesos de fabricación, las ventajas de una maquinaria bien diseñada y
bien construida.
La experiencia también les ha
demostrado la diferencia en los resultados entre un mecanismo limpio, bien
cuidado y que siempre funcione correctamente, y aquel que está sucio, desordenado,
sin los medios para prevenir la fricción innecesaria y que por lo tanto se
deteriora y funciona mal.
En el primer caso toda la economía y
la dirección son correctas, cada operación se lleva a cabo con facilidad, orden
y éxito. En el último caso, se produce lo contrario, la escena se presenta
llena de retrasos, confusión e insatisfacción entre todos los agentes e
instrumentos interesados u ocupados en el proceso general, cosa que seguramente
creará grandes pérdidas.
Por lo tanto, si dedicar el debido cuidado
al estado de sus máquinas inanimadas puede producir resultados tan
beneficiosos, ¿qué no puede esperarse si dedican la misma atención a sus
máquinas vitales que están mucho más maravillosamente construidas?
Cuando ustedes adquieran un
conocimiento correcto de éstas, de sus curiosos mecanismos, de sus poderes de
autoajuste; cuando el resorte principal adecuado se aplique a sus variados
movimientos, ustedes serán conscientes de su valor real y pronto se verán
inducidos a dirigir sus pensamientos con mayor frecuencia de las máquinas
inanimadas a las máquinas vivas; descubrirán que estas últimas pueden
prepararse y dirigirse con mayor facilidad para obtener un mayor aumento de
beneficio pecuniario, a la vez que podrán conseguir de ellas una alta y substancial
gratificación.
¿Continuarán ustedes, entonces,
gastando grandes sumas de dinero en conseguir el mecanismo de madera, bronce o
hierro mejor diseñado, para mantenerlo en perfecto estado, suministrarle la
mejor sustancia para evitar la fricción innecesaria y evitar que caiga en un
desuso prematuro?
¿Dedicarán, también, años de intensa
aplicación para entender la conexión de las diversas partes de estas máquinas
sin vida, para mejorar su potencia efectiva y calcular con precisión matemática
todos sus movimientos minuciosos y combinados?
Y cuando en estas transacciones
estimen el tiempo por minutos, y el dinero gastado por la posibilidad de una
ganancia mayor por fracciones, ¿no podrán dedicar parte de su atención a
considerar si una porción de su tiempo y su capital no podría aplicarse más
ventajosamente a mejorar la maquinaria viva?
Por mi experiencia, que no puede
engañarme, me aventuro a asegurarles que su tiempo y su dinero aplicados de
esta forma, si están dirigidos por un verdadero conocimiento del tema, les
rendirán no cinco, diez, quince por ciento de sus capitales invertidos sino con
frecuencia cincuenta y en muchos casos el cien por cien.
He invertido mucho tiempo y capital en
la mejora de la maquinaria viva; y el tiempo y el dinero invertidos de esta
manera en la fábrica de New Lanark, incluso mientras estas mejoras sólo están
en parte realizadas, y sólo se han obtenido la mitad de sus efectos favorables,
ya están produciendo un rendimiento mayor del cincuenta por ciento, y en poco
tiempo crearán rendimientos iguales al cien por cien sobre el capital original
invertido en ellas.
Ciertamente, después de experimentar
los efectos favorables, debidos al cuidado y a la atención de los implementas
mecánicos, para una mente reflexiva resulta fácil concluir de inmediato que por
lo menos puede obtenerse una ventaja igual con la aplicación de un cuidado y
una atención similares a los instrumentos vivos. Y cuando se percibió que el
mecanismo inanimado se mejoraba grandemente mediante una construcción sólida y
fuerte; que la esencia de la economía consistía en mantenerlo limpio y bien
cuidado, suministrándole regularmente la mejor sustancia para evitar la
fricción innecesaria y con una provisión adecuada con el objeto de mantenerlo
en buen estado; resulta natural concluir que el mecanismo vivo, más delicado y
complejo se podrá igualmente mejorar preparándolo para la fuerza y la
actividad; y que también resultará ser una verdadera economía mantenerlo limpio
y bien cuidado; tratándolo con consideración, que sus movimientos mentales no
han de experimentar una excesiva fricción irritante; esforzarse por todos los
medios en hacerlo más perfecto; proporcionarle regularmente una cantidad
suficiente de alimentación sana y otras cosas necesarias para la vida, que el
cuerpo pueda preservarse en perfectas condiciones de trabajo y evitando así que
funcione mal o que pueda caer prematuramente en desuso.
La experiencia demuestra que estas
previsiones resultan acertadas.
Desde la introducción generalizada de
mecanismos inanimados en las fábricas británicas, el hombre, con pocas
excepciones, ha sido tratado como una máquina secundaria e inferior; y se ha
prestado mucha más atención al perfeccionamiento de la materia prima de la
madera y los metales que del cuerpo y a la mente. Presten la debida atención al
tema y encontrarán que el hombre, incluso como un instrumento para creación de
la riqueza, puede mejorarse aún mucho más.
Pero, amigos míos, aún queda por
considerar un aspecto mucho más interesante y gratificante. Adopten los medios
que dentro de poco todo el mundo considerará obvios, y no sólo conseguirán
mejorar parcialmente estos instrumentos vivos sino que también aprenderán cómo
impartirles esa excelencia que los haga infinitamente superiores a los del
tiempo presente y de todas las épocas anteriores.
Por lo tanto, aquí nos encontramos con
un objeto que realmente merece su atención; y, en vez de dedicar todas sus
facultades a inventar mejores mecanismos inanimados, dirijan los pensamientos,
al menos en parte, a descubrir cómo combinar los materiales aún más perfectos
de cuerpo y mente, que por medio de un experimento bien diseñado, podrán ser
progresivamente mejorados.
Viéndolo así con claridad meridiana,
convencido con la certeza de la misma convicción, no perpetuemos los males
realmente innecesarios que nuestra práctica presente inflige a esta gran
proporción de compatriotas nuestros. Incluso si sus intereses pecuniarios se
vieran de alguna manera perjudicados por adoptar la línea de conducta que ahora
es tan necesaria, muchos de ustedes poseen tanta riqueza que el gasto de fundar
y continuar en sus respectivos establecimientos las instituciones necesarias
para mejorar sus máquinas animadas ni siquiera se sentirá. Pero cuando tengan
la demostración ocular de que, en vez de una pérdida pecuniaria, una atención
adecuadamente dirigida a la formación del carácter y el aumento del bienestar
de aquellos que están completamente a su merced, aumentará de forma esencial
sus ganancias, prosperidad y felicidad; verán que no existe razón alguna,
excepto aquella basada en la ignorancia de su propio interés, para que en el
futuro no dediquen su mayor atención a las máquinas vivas que ustedes emplean.
Y al hacerlo evitarán un aumento de la miseria humana, de la que ahora
difícilmente podemos hacernos idea.
Que puedan ustedes quedar convencidos
de esta valiosa verdad, la cual si reflexionan debidamente se les mostrará
fundada en la evidencia de hechos innegables, es el deseo sincero de el Autor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario