lunes, 27 de julio de 2015

AGROINDUSTRIA COOPERATIVA



Felipe Rodolfo Arella
Juan Federico Sosa





AGROINDUSTRIA
COOPERATIVA
Situación actual y perspectivas
























EDITORIAL FELRO
COLECCION FUNDAMENTOS

©1988 Edilorial Felro,
Avda. San Juan 270 2º "8"
1147 Buenos Aires,
República Argentina,
Tel. 361-0539.


Queda hecho el depósito que
dispone la ley 11.723.

Compuesto e impreso en la
Argentina.

Primera edición de 2.000 ejemplares.

ISBN 950-9877-00-X

Dibujo de Tapa: Itsvan

Foto de Contratapa: Estudio Carlos Méndcz































INDICE

Prólogo:
"La industria cooperativa, un modelo de
acumulación viable", por Antonio Ello Brailovsky                                   3

Introducción y síntesis                                                                               7

Capítulo 1: La industria en el sector cooperativo                                              13

Capítulo II: Planes de desarrollo en países no industrializados                         21

Capítulo III: Aspectos generales de la industrialización argentina           33

Capítulo IV: El por qué de una industria cooperativa                             45

Capítulo V: Industria de la leche, del algodón, la carne y de los granos   55
         1. SanCor y la industria láctea                                                                 55
         2. Agroindustria de FACA                                                             66
         3. UCAL: industrialización del algodón                                          75
         4. La industria de la Asociación                                                      82
         5. Manufactura de la carne en UNCOGA                                       90
·
Capítulo VI: Incidencia social de la industria                                           95

Capítulo VII: Panorama y características de la economía
                     mundial en nuestros días                                                     99

ANEXO I: Cooperativas agropecuarias con actividad industrial
                (selección)                                                                                109
         • Unión Agrícola de Avellaneda                                                      111
         • Cooperativa de Productores de Río Colorado                              113
         • Cooperativa Agrícola Ltda. de Oberá                                           119
         • Sociedad Cooperativa Agropecuaria Ltda. de Wheelwright                  121
         • Cooperativa Agropecuaria Río Santa Cruz Ltda.                                  122
         • Liga Agrícola Ganadera de Junín                                                 123
         • Cooperativa Agrícola Ganadera Ltda. de Salto                                     124
         • Sociedad Cooperativa de Tamberos de la Zona de
            Rosario Ltda. (COTAR)                                                              126
         • Cooperativa Agraria de Río Atuel Ltda.                                                127
         COVIDOR                                                                                   129
         • Cooperativa de Comercialización y Transformación de
            Colonia Juliá y Echarren Ltda.                                                     130
         • Cooperativa La Primera Avícola, Agrícola y de Consumo Ltda. 131
         • Cooperativa Tambera de Paraná Ltda. (COTAPA)                      133

ANEXO II: Información estadística                                                                   135
         • Exportaciones: variación de los rubros I - 11- III y IV
            (productos primarios alimenticios)                                                       139
         • Exportaciones de granos por firma desde 1980 a 1987
            y participación cooperativa                                                         140
         • Exportación de frutas por tipo de empresas y
            participación cooperativa. Período 1972 a 1985                                  148            • Participación cooperativa en la industrialización de
            semillas oleaginosas. Campaña 1985/1986                                 149
         • Exportación cooperativa de aceites. Campaña 1985/1986           149

Bibliografía                                                                                              151

































PROLOGO

La Industria Cooperativa,
un Modelo de Acumulación Viable


Este libro es algo más que un excelente estudio sobre un tema para el cual no existe bibliografía, ni estadísticas, ni estudios previos. También es una propuesta. Esta propuesta se inserta en un país cuya economía está detenida, donde el sector público carece de fondos para la inversión, donde las empresas privadas reinvierten en el exterior y donde el capital extranjero busca, antes que nada, la seguridad de una veloz repatriación de beneficios. Precisamente en el momento en que parece difícil que alguien quiera invertir en la Argentina, Arella y Sosa nos muestran un sector en crecimiento dinámico.

Las cooperativas agrarias proyectan, producen, ponen en marcha nuevas fábricas, exportan. Como no figuran en los censos discriminadas como tales, muchos economistas han pasado por alto su importancia y su evolución reciente, de las cuales hay algunas conclusiones que vale la pena sacar.

La principal de ellas se refiere a la existencia de incentivos diferentes para la inversión productiva dentro del país en los diferentes tipos de empresas. Los análisis tradicionales sobre el ciclo económico habían tendido a subestimar este aspecto. Se sabía que hay épocas en las que las empresas producen e invierten más que en otras y se llamó a las primeras fases expansivas y a las segundas fases recesivas de ese ciclo económico. Pero las empresas eran analizadas como un todo, es decir, como un promedio en el cual los movimientos contrapuestos no llegaban a visualizarse.

En el momento en que dejamos de creer en los promedios y comenzamos a analizar casos concretos, nos encontramos con que la industria cooperativa tiene un comportamiento diferente del que tiene el resto de las empresas, aún en medio de una crisis calificada como la peor de nuestra historia. De los datos de este libro podemos inferir que las empresas cooperativas parecen tener más respuestas ante la crisis que otras formas de sociedades.

Esta hipótesis se vincula con un modelo de desarrollo que aparece como trasfondo a lo largo de este libro. Las conclusiones de Arel1a y Sosa sugieren asignar un rol de mayor peso a las cooperativas de producción en el contexto de la política económica. Antes habían sido marginales, con respecto a la evolución general de la economía. Pero actualmente no es posible desconocer su carácter expansivo en una sociedad estancada.

Cada orientación de política económica (o quizás cada etapa histórica) asigna roles distintos a los diferentes tipos de empresas. El sector agroexportador fue dominante hasta el comienzo del peronismo. Perón basó su modelo de desarrollo en las industrias pequeñas y medianas urbanas y en las grandes empresas públicas. Los modelos de Frondizi y de Onganía apuntaron a buscar la radicación de grandes industrias multinacionales. El último gobierno de facto asignó el rol principal a los proveedores de servicios financieros o informáticos antes que a los productores de bienes físicos.

En cada uno de estos casos, la decisión consciente, o la propia evolución de los hechos, fueron definiendo un eje central, en torno del cual se articulaba el conjunto de la evolución económica. Ese eje no solamente era el más dinámico, sino que además imprimía su sesgo particular al conjunto. La lectura de este libro nos lleva a preguntamos en qué medida las cooperativas de producción podrán cumplir un rol de esa índole en la Argentina durante su fase de salida en esta crisis.

Esta pregunta podía haber sido calificada de utópica unos diez años atrás, cuando los mecanismos de acumulación del capital parecían más aceitados que en la actualidad. Se afirmará que hoy la evolución económica requiere empresas individuales pequeñas y medianas. Pero, ¿por qué no pensar en asociaciones cooperativas de pequeños productores, agrarios e industriales? Por otra parte, ¿estamos tan seguros de que ya no hay lugar para las empresas productoras pequeñas y medianas en nuestra economía? ¿Estamos tan seguros de que la industria debe ser necesariamente urbana y debe necesariamente concentrarse en las grandes ciudades? ¿O quizás estas certezas formen parte de un modelo ideológico que afirma la inevitabilidad de los monopolios?

En 1895, Juan B. Justo explicaba en La Vanguardia, cifras en mano, de qué manera los obreros panaderos podían asociarse y realizar la producción cooperativa, con muy escasas inversiones que estaban efectivamente a su alcance. Se organizaron cooperativas de consumo, pero las de producción parecían demasiado lejos del alcance de los sectores populares. Casi un siglo más tarde, cuando la crisis ha obligado a revisar todas las certezas, las cooperativas de producción aparecen como una alternativa para encontrar un modelo de acumulación del capital que sea viable.

Antonio Elio Brailovsky







Introducción y Síntesis


El trabajo se inicia con una visión sintética del desarrollo histórico de la industria cooperativa. De esa manera nos introduce en el tema y a la vez presenta una modalidad en la cual las cooperativas pueden desenvolver sus actividades.

En el capítulo II se hace una exposición sobre los planes de desarrollo abordados por países no industrializados. Se encara el problema del neocolonialismo y los alertas lanzados por organismos internacionales, la Iglesia Católica y diversos gobiernos.

Estos son temas que nos tocan parcialmente de cerca porque la Argentina sufre una crisis de identidad en materia industrial: no se puede decir que sea plenamente un país industrial y tampoco se puede afirmar plenamente que no posea una industria más o menos desarrollada.

Los problemas más serios que tienen los países en vías de desarrollo son los relativos a la tecnología y al financiamiento. Pero también se encuentran dificultades en lo que se refiere a la infraestructura (falta de rutas pavimentadas, energía suficiente, etc.), capacitación técnica y mercado. Es natural que existan problemas de infraestructura en países jóvenes, donde muchas cosas están por hacerse; y es históricamente lógico que encuentren dificultades en el mercado externo, donde naciones viejas como son las europeas tienen desde hace mucho tiempo sus intereses y relaciones. Por ejemplo: desplazar en Estados Unidos a los vinos franceses, que allí son una tradición, es muy difícil para los bodegueros argentinos.

No obstante los riesgos que se corren en los países en vías de desarrollo, y también en la Argentina, por las razones apuntadas, este trabajo destaca el margen positivo de la industria. Los países meramente agrarios no pueden competir en paridad de condiciones con los industrializados. La industria es de suyo revolucionaria y abre el horizonte productivo y comercial, así como el desarrollo urbano y la aceleración de la movilidad social del pueblo. De tal manera que los beneficios que la misma puede brindar son valiosos, siempre que los proyectos se elaboren en base a estudios serios, con las técnicas más confiables, con diagnósticos precisos y eficiencia empresaria.

Se explican luego las características económicas de nuestro país, especialmente su condición agro-exportadora; y el manejo político que se hizo de los recursos del campo a fin de favorecer a determinados intereses. De esa manera se advierte que los grandes productores rurales desalentaron a la industria nacional, aún aquella destinada a elaborar la materia prima que brindaba generosamente el campo en la pampa húmeda.

La constitución de cooperativas agrarias, primarias y de segundo grado, modificó al campo argentino y contribuyó al trabajo solidario, así como a la promoción del pequeño y mediano productor. De esa manera el cooperativismo sentaba las bases para eliminar la intermediación innecesaria. Sin embargo, especialmente por falta de capital, las cooperativas aún no han desarrollado todo su potencial en la materialización de programas agro industriales, aunque se encuentran en el momento oportuno para analizar su rol como factor dinamizador de la industria nacional encarando proyectos concretos, modernos y ajustados a la realidad de los mercados nacional y del exterior.

El trabajo expone posteriormente (Capítulo IV) un panorama actual de la industria del sector cooperativo agropecuario. Es un inventario. Sin lugar a dudas es conveniente conocer globalmente lo que se hizo en esta materia, porque de esa manera se pueden formular diagnósticos aproximados sobre la realidad, sus limitaciones y posibilidades. En este orden de cosas la obra señala la cantidad de cooperativas que tienen industrias en las siguientes materias: alimentos balanceados, molinos arroceros, productos lácteos, panificación, vinos, productos enlatados, molinos yerbateros y de té, procesamiento de legumbres, molinos harineros, avícolas, desmote de algodón, hilanderías, aceites vegetales, frigoríficos y fábrica de torniquetes.

Se subrayan, además, las posibilidades comerciales que tiene la producción industrial cooperativa. En efecto, los productos pueden colocarse en gran medida en ese mercado propio que forman en el país las cooperativas, estableciendo un circuito entre aquellas entidades que producen y las que están organizadas por consumidores.

Los autores del trabajo tuvieron en cuenta la incidencia social de la industria, particularmente como factor interesante para corregir las deformaciones de carácter demográfico. Se analiza el fenómeno del éxodo rural y las motivaciones que tuvieron los habitantes del campo para dejar la tierra y pequeños poblados y dirigirse a los grandes centros urbanos en busca de mejores horizontes para vivir, o de un tipo de trabajo adecuado a sus conocimientos técnicos y profesionales o, en el peor de los casos para desempeñarse como manos de obra de baja calificación.

Se afirma en esta obra que la elaboración de parte de la materia prima en el mismo lugar donde se cosecha, para abastecer el mercado regional es un factor primordial para evitar el éxodo rural y la constante pérdida de recursos humanos y mano de obra en el campo. Especialmente la juventud del medio agrícola, generalmente hijos de productores, podrá permanecer junto a la familia y aplicar su conocimiento en alguna industria cooperativa local.

El capítulo VI ofrece un informe acerca de la economía mundial de nuestros días, con sus problemas derivados de la súper producción de materias primas agrícolas y energéticas, los bajos precios que se están pagando por esos productos y que influyen directamente en nuestra economía nacional. Aquí también se aborda el tema de buscar nuevos mercados para los productos tradicionales de exportación y la necesidad de encarar con seriedad y firmeza una integración económica regional para afrontar la crisis económica mundial.

El sector cooperativo agropecuario, por sus relaciones comerciales establecidas con otros países está en condiciones de representar un papel de suma importancia en la apertura y consolidación de mercados vinculándose con organizaciones cooperativas de consumidores existentes en numerosas naciones.

Por último, en el ANEXO I, el trabajo expone algunos ejemplos de industrias cooperativas, que en este momento están marcando el camino a seguir. Son los casos de las fábricas de aceites vegetales, de alimentos balanceados y frigoríficos; las numerosas plantas de productos lácteos; la industria del algodón con sus plantas desmotadoras, hilanderías y algodón hidrófilo; la industria conservera; la producción de vinos, etcétera. En el ANEXO II se exponen algunos cuadros referidos a la producción, comercialización y participación argentina en el comercio mundial de los principales productos agropecuarios (cereales, oleaginosos, textiles, carnes, leche) y la estructura porcentual de las exportaciones totales de la Argentina. La atenta observación de los datos suministrados permitirá al lector interesado sacar sus propias conclusiones acerca de la actividad del sector, su evolución y perspectivas. También se presentan dos series estadísticas sobre la participación del cooperativismo en la exportación de granos y de frutas.

En síntesis, lo que busca este ensayo es ubicarnos, saber lo que se ha hecho, lo que se puede hacer y los riesgos que se corren. Las cooperativas agrarias tarde o temprano tendrán que analizar el rol que les cabe cumplir en la industria del país, las posibilidades económicas y los beneficios para los asociados que se derivan de la misma y, aún, el peso político que pueden adquirir a través de la actividad industrial. Si un país se dedica exclusivamente a la producción agropecuaria se debilita económicamente. Esa producción agropecuaria es fundamental en este mundo, pero el poder político y financiero está más cerca de la industria, del comercio y de sus dueños. Por eso adquiere relevancia la conjunción, en los programas agroindustriales, de ambos sectores productivos, un asunto que nuestras cooperativas agrarias pueden concretar de una manera positiva.

Remontada la dificultad de encontrar datos estadísticos, catálogos de productos, personal empleado y energía consumida, entre otros ítems, para apreciar adecuadamente la participación real del cooperativismo en la industria argentina, los autores entregan esta obra con la doble finalidad de dar a conocer la realidad y potencialidades del sector agropecuario cooperativo y, también, de alentar a otros investigadores a sumar sus esfuerzos al desarrollo de un tema que hasta el presente no había sido sistemáticamente abordado.







CAPITULO I


La Industria en el Sector Cooperativo


Antecedentes modernos

         Las primeras expresiones industriales del sector, como la cooperativa de Tejedores de Fenwick, Escocia (1761), y la cooperativa de Ebanistas creada por Buchez en París (1832), son para nosotros artesanías y como tal pueden calificarse de pre-industria. No obstante, son muestras suficientes para relacionarlas con las aspiraciones obreras de la época y dentro del contexto de la revolución industrial.
         Dos discípulos de Saint-Simon, el mencionado Philippe Buchez (1796-1865) y el líder social Louis Blanc (1812-1882), figuran como teóricos y fundadores de las cooperativas de producción en Francia y en este campo son pioneros. Esas cooperativas de producción tuvieron y tienen una relación directa con la industria. Buchez logró fundar, además de su efímera cooperativa de Ebanistas, la Asociación de Joyeros en Dorado (1834), que subsistió con relativo éxito hasta 1873. Su prédica la desarrolló en distintos medios y especialmente en el periódico "L'Europeen" que él mismo fundó en 1832.
         Con acción intensa Louis Blanc amplió el horizonte, pasando del mundo de los artesanos a propuestas de una gran industria. Se dirige a la masa obrera asegurándole que el medio es la asociación, el núcleo concreto del taller social, la consecuencia inmediata el derecho al trabajo y el resultado final el bienestar de todos. Resume su pensamiento en "L'Organisation du travail" y establece las bases de la cooperación obrera. En 1848 funda en París la primera asociación obrera de producción (Taller social), destinada a la confección de uniformes para la Guardia Nacional. Luego su idea se politiza y se estatiza, desapareciendo el Taller social para dar .lugar al Taller nacional y tergiversando el pensamiento original de Louis Blanc.
         Pero en la cooperación moderna el movimiento tiene un punto de partida, la Rochdale Society of the Equitables Pionners (1844); y se constituyó pensando seriamente en la industria. En efecto, una de las proposiciones aprobadas por unanimidad en 1854 y publicada como tal en el "Almanaque" de la Sociedad, se formuló de la siguiente manera: "Iniciar la fabricación de los artículos que la Sociedad estimare conveniente para proporcionar trabajo a los miembros que estuvieran desocupados o sujetos a repetidas reducciones de su salario".
         El programa industrial de los Pionners empezó a concretarse antes, en 1850, con la cooperativa denominada "Sociedad del Molino Harinero del Distrito de Rochdale"; y luego, ya en 1854, con la "Sociedad Cooperativa Manufacturera de Rochdale", la cual
logró instalar dos hilanderías y dio comienzos a la industria textil cooperativa en Inglaterra. 
         Esta inserción del cooperativismo en el seno de la llamada Revolución Industrial, cuando aún dominaba el capitalismo manchesteriano, tiene un profundo sentido humano y social. Para los pioneros no se trataba sólo de fabricar y de ganar, sino de fabricar para que no haya desocupados y para mejorar las condiciones de vida. Es decir, no se conformaba con el hecho de estar ocupado e integrar el número de asalariados, sino que aspiraba a la justicia social y a ser dueño de su propio destino. El hombre cooperativo no se concibe como objeto, esclavo, mercancía o cifra tabulada por un estado o por una empresa.
         Con los principios de la cooperación moderna se puede rescatar en el campo industrial la justicia para los obreros, es decir, para los agentes directos de la mano de obra. Aquella proposición de los pioneros anunciada más arriba, que contemplaba el problema de la desocupación, tiene una actualidad inequívoca, tanto en países industrializados como en los que están en vías de desarrollo. La situación europea no es tan seria como después de las grandes guerras; sin embargo el porcentaje de los desocupados se considera grave en los países de la Comunidad Económica Europea. En otros países subsiste la emigración por razones laborales y un mercado negro (narcotráfico, prostitución, contrabando, etc.) generado en parte por la falta de empleo.
         El Molino Harinero y la Manufacturera textil de Rochdale son exponentes de una  industria alimentada por la materia prima del agro. Además existen numerosos ejemplos de cooperativas de industria láctea, anteriores y posteriores a Rochdale, como la Quesería cooperativa de South Trenton, de Nueva York (1810); la Primera Quesería Cooperativa de Noruega (1856); y la primera industria mantequera de Las Charantes (1875). Estos ejemplos demuestran que el movimiento cooperativo tiene posición tomada sobre la industria desde su origen.
         Aún la primera ley cooperativa que existió en el mundo, The Industrial and Provident Societies Act de Inglaterrra, concibió un cooperativismo con instituciones dedicadas a la industria a nivel del conocido industrialismo inglés del siglo pasado y a tono con la revolución industrial. Esta primera ley de cooperativas, promulgada en 1852, fue fundamental para las primeras. Industrias cooperativas inglesas, y, con la enmienda de la ley en 1862, tuvo mejor futuro al promoverse la constitución de las distintas Wholesales Societies.
         Aquí tomamos a la industria en un sentido amplio, incluyendo artesanía e industria propiamente dicha; la industria derivada de la materia prima del agro y la industria sofisticada; la industria como trabajo de los mismos socios y la industria de cooperativas que apelan a obreros asalariados. En cualquier forma la industria cooperativa es importante para la sociedad y tiene un futuro ya pronosticado por los expertos.
        
Formas cooperativas de la industria

         Es corriente apelar a una clasificación corporativa de las cooperativas, es decir, a una tipificación de la actividad y de la misma institución según los diversos sectores de la economía. Así tenemos cooperativas de vivienda, de consumo, agrarias o telefónicas, etcétera.
         Sin embargo, es posible y en nuestro caso conveniente adoptar un criterio distinto basado en el concepto de que la cooperativa es una asociación de personas. En este sentido es necesario analizar la relación del asociado con la cooperativa y la relación de la cooperativa con los que trabajan en ella. En este sentido podemos afirmar que la relación del socio con la entidad puede ofrecer dos categorías:

         Simple adhesión: cuando existe relación del socio con la entidad en razón de          que adhiere a la misma. La relación o la participación del socio queda          substancialmente definida por la adhesión, excluyendo el trabajo personal.

Adhesión y trabajo: cuando además de la simple adhesión, el socio asume un grado más profundo y vinculante al trabajar en la cooperativa como socio      (no como asalariado) y co-dueño de la misma.


         La formalización de la simple adhesión puede estar acompañada de acciones complementarias, como cuotas sociales o determinados aportes para capitalizar a la cooperativa; pero en los casos de adhesión y trabajo, además de tales aportes, el socio en persona aporta trabajo como operario, técnico o empleado de oficina.
         El análisis de estas categorías fundadas en el criterio de la asociación de personas nos lleva a dos formas determinadas de la industria cooperativa, originadas en la relación del socio con la entidad y de éste con alguna industria. Son ellas: cooperativas industriales de suyo y cooperativas con industria agregada a la actividad que las califica.
         Aquí podemos responder a S. Dandapani cuando preguntaba: "si una cooperativa de consumo o una organización de cooperativas de consumo establece una fábrica e invierte el capital necesario, pero contrata la labor requerida, ¿se la puede denominan cooperativa industrial?".
         Opinamos que no es una cooperativa industrial a secas" es decir, no es una cooperativa industrial de suyo o esencialmente industrial. Sin embargo, tenemos que decir que es una cooperativa de consumo con industria. La calificación "de consumo" indica lo esencial y lo que implica de suyo; y la expresión "con industria" señala lo que se agregó.
        










Cuadro comparativo de las dos formas

         Categoría        
Tipo de Cooperativa
Forma industrial / Relación Trabajo
Beneficiarios
A. Socio de simple
     adhesión
  1. Agrarias
  2. Consumo
  3. Vivienda
  4. Electricidad
  5. Telefónicas

Con Industria y
asalariados
no asociados
Asociado productor
Asociado consumidor
Asociado propietario
Asociado consumidor
Asociado consumidor
B. Socio de adhesión y trabajo
1. De Servicios:
          Docentes
          Gastronómicos
          Médicos, etc.

2. De Industria:
          Gráfica
          Textil
          Láctea, etc.



Recíprocamente
co-dueños y asalariados




Asociado trabajador
Elaboración propia

         Preferimos aquí hablar de cooperativas de trabajo directamente industrial. Preferimos esta denominación, aunque no invalidamos otras. Los franceses y los ingleses las conocieron como "cooperativas obreras de producción" y "sociedades productivas", respectivamente. Antoine Antoni las denomina simplemente "cooperativas de trabajo" -como en nuestro país-, pero en ese caso queda pendiente la distinción entre cooperativas de trabajo y cooperativas industriales, porque existen entidades de servicio que evidentemente son de trabajo, pero no son industriales.
         Si se considera que los medios de producción son de propiedad de los socios o si se establece una propiedad común de los mismos, por supuesto en el marco institucional, siempre en estas cooperativas la propiedad (capital, infraestructura, bienes de capital, etc.) estará estrechamente ligada al socio. Pero además la gestión administrativa, el trabajo técnico y en general todo el quehacer industrial, está en manos de los socios. Salvo excepciones, temporarias, no existe el asalariado. Todos los socios trabajan; o, si se quiere, todos los que trabajan son socios. Y finalmente el beneficio derivado de la producción es equitativamente, según el trabajo realizado, para los socios. Esta clase de cooperativas revela un alto grado de cooperación y consecuencia con el socio, es decir, con el hombre.
         En el caso de cooperativas con industria, como las agrarias, su objetivo fundamental no se constituye ni se estructura para desarrollar con los socios y para los socios, en una relación directa, la actividad industrial. Es decir, no es una cooperativa de trabajo industrial propiamente dicha o esencialmente dedicada a la industria, sino una cooperativa agropecuaria o una cooperativa de consumo que complementan su objeto social con determinada industria. No podemos llamarlas lisa y llanamente cooperativas industriales, pero sí cooperativas con industria. El dueño de la industria o de la planta industrial es la cooperativa, primaria o de segundo grado; el trabajo  industrial no lo realizan los socios, sino un personal asalariado.   Entre las cooperativas con industrias se destacan las agropecuarias, las de consumo, las de vivienda y las de provisión.

Industria de cooperativas agropecuarias

         Este tipo de sociedades cooperativas tiene un rol preponderante y reconocido en todo el mundo respecto al desarrollo de programas agro-industriales. Dos factores posibilitaron el crecimiento de esta industria: la formación de capitales genuinos y de significación y la materia prima acopiada directamente. Y, aparte, la necesidad de alimentos cada vez con mayor valor agregado que tienen los pueblos. En cambio las cooperativas de trabajo industrial han padecido escasez de capitales y una materia prima dependiente de intermediarios.
         Juan Farrán Nadal señala el crecimiento europeo de la industria cooperativa: "En la Comunidad Económica Europea, a medida que las sociedades cooperativas han tomado más importancia, interviniendo en la industrialización y distribución de los productos agrarios, ha aumentado su participación en el mercado. Esta es muy elevada, con un 7,3% de la población dedicada a la agricultura".
         Es conocido el grado de organización, integración y desarrollo de las cooperativas agropecuarias en nuestro país -1.404 cooperativas primarias y 11 federaciones adheridas a CONINAGRO-, las cuales han logrado una base sólida para desarrollar la industria. El futuro en industria alimentaria, textil, del cuero, de alimentos  balanceados, fertilizantes, etc., es promisorio y de un pronóstico evidente.
         En nuestro país la industria láctea cooperativa ha logrado un nivel muy importante. "En el mercado lácteo -dice Juan Carlos Basañes-, las empresas cooperativas, en forma integrada, son el principal factor. Una firma cooperativa (SANCOR) es la principal empresa del mercado". Figuran, además, la industria oleaginosa, vitivinícola, frutihortícola y textil, con distinto nivel y porcentaje en el mercado.
         Hace unos 15 años decía Mario Yuri Izquierdo: "Y llegamos a la tercera etapa: la de la industrialización y transformación de las materias primas que producen el agricultor o el ganadero. Es el proceso que hoy está en marcha y que ha alcanzado en sus primeros pasos el mismo éxito que ha jalonado los anteriores, ofreciendo para el futuro perspectivas insospechadas. Las fábricas cooperativas, distribuidas a lo largo del país y en aumento constante, señalan la mayoría de edad de este movimiento en el agrarismo argentino". A Yuri Izquierdo se lo puede calificar de optimista exagerado si comparamos sus afirmaciones con la realidad del momento, sin embargo, su pronóstico tiene un fundamento.
         Justamente estos conceptos nos ponen en el tema de nuestra obra. El rol del cooperativismo agrario en la industria nacional, cuya importancia y significado ya no se pueden soslayar.





CAPITULO II
Planes de Desarrollo en
Países no Industrializados

Panorama general

         El mundo se ha dividido en países industrializados y en países proveedores de materia prima. A los primeros se los conoce como "desarrollados" y a los segundos como "subdesarrollados". Una clasificación actual hace referencia a los países del norte, para señalar a los primeros y los países del sur para hablar de los no desarrollados.
         Los países desarrollados están transitando una etapa superior a la de la industrialización, razón por la cual se dice que se hallan en un estadio post-industrial, en el cual más importante que fabricar bienes de uso y consumo, es crear la tecnología de avanzada para que otros países realicen la tarea industrial.
         Esta clasificación aparentemente economicista de las naciones tiene suma importancia para un análisis de carácter social. En los países desarrollados la población tiene una gran movilidad social, acompañada de grandes posibilidades de desarrollo personal, alto nivel de vida, condiciones óptimas de salubridad, acceso a la educación en sus distintos niveles y ámbito propicio para la investigación científica y técnica.
         Como contrapartida, las poblaciones de los países subdesarrollados carecen de oportunidades sociales y económicas, su bajo nivel de vida incide en su estado de salud física y mental, y el hambre y la desnutrición se hallan presentes las más de las veces.
         Lógicamente los países en vías de desarrollo aspiran al progreso, es decir a la industria, porque no se concibe un desarrollo pleno a través de la mera producción primaria, que dentro del sistema económico mundial guarda una dependencia (¿necesaria?, ¿injusta?) con respecto a la industria. Esta desigualdad tiene una explicación histórica. En efecto, antes de la revolución industrial, sólo existía la producción de los mineros, agricultores en el campo y la producción de los artesanos en las ciudades que transformaban la materia prima obtenida por aquellos.
         Con el descubrimiento de la máquina vino la mencionada revolución industrial, su insurrección en occidente y la apertura de nuevas posibilidades productivas. Las naciones que en ese momento, fines del siglo XVIII y siglo XIX, tomaron la delantera en este renglón tan importante de la industria, son los que en este momento tienen el más alto standard de vida, alta tecnología industrial, desarrollo social, dieta suficiente y hasta mayor poder político.
         Actualmente los pueblos han dejado la pasividad y se lanzan al progreso. Por esa razón en todos los países se formulan proyectos industriales, aún aquellos que a comienzos de este siglo se dedicaban a una vida pastoril y estaban inmersos en una economía de subsistencia. Tienen el propósito de progresar para ubicarse entre los pueblos desarrollados, logrando así un ingreso per capita de más de 3.000 dólares anuales.
         Se observa, sin embargo, que en los países en vías de desarrollo los proyectos industriales no han entrado totalmente en ejecución, generalmente por falta de asistencia financiera; y los que entraron tuvieron muchas veces serias dificultades para continuar creciendo, malogrando tiempo y esfuerzos: y aquellos que alcanzaron cierto desarrollo industrial y tecnológico no siempre han dado los frutos que se esperaban. Es decir, la industrialización de un país en vías de desarrollo es mucho más difícil de lo que se pensaba. Se han dado ejemplos positivos, pero a costa de inversiones fuertes y una afortunada seguridad en la colocación de la producción. Algunos gobiernos fracasaron porque sus planes de desarrollo no contemplaron todos los factores y circunstancias de carácter internacional.
         Entonces nos podríamos interrogar: ¿cómo lograron la industrialización y el desarrollo aquellos países que hoy están a la cabeza? Por lo general se trata de países que cumplieron el proceso de industrialización durante un largo período de tiempo, tuvieron colonias para extraer la materia prima colocando en ellas sus manufacturas y gozaron, en determinados espacios de tiempo, de una relativa continuidad política y económica. Y además, no padecieron la dependencia económica, y a veces política, que hoy sufren los países en vías de desarrollo. En el caso de Inglaterra –el más clásico– la materia prima la tomaba de sus ricas y múltiples colonias; el financiamiento no implicaba dependencia alguna, porque al producirse la revolución industrial sus bancos eran fuertes; y tampoco requería la tecnología de otros países a costos muy elevados, por la simple razón de que los ingleses eran los principales creadores de la tecnología industrial y porque entonces no se cobraba lo que se cobra ahora por este rubro.
         Otra circunstancia favorable fue que la oligarquía y alta burguesía tenía una fuerte acumulación de capital dentro del país que fueron transfiriendo paulatinamente a los novedosos emprendimientos industriales.
         Como contrapartida a esa situación, las oligarquías y burguesías de los países subdesarrollados, la mayoría de ellos ex-colonias de naciones europeas, continuó extrayendo sus riquezas del país de origen para realizar inversiones en las ex metrópolis. Por esa causa los países subdesarrollados que lograron su independencia política, quedaban atados económicamente a sus antiguos administradores o se establecieron nuevos vínculos de dependencia con otras potencias extranjeras. Ese cambio de collar les llevó, muchas veces, a sufrir dolorosas guerras civiles para dirimir a qué bando ligarían sus intereses.
         El mundo moderno está estructurado de tal manera que el rico continúa dictando las normas a los pobres. Lo mismo ocurre entre las naciones. Es decir, los precios de los minerales, de la producción pesquera y forestal, y de toda la producción agropecuaria, de las naciones en vías de desarrollo, los establecen las grandes potencias industriales. Es así como el precio del cobre no lo impone Chile y tampoco Bolivia el del estaño. Y Argentina no ha logrado imponer el precio del lino ni del girasol siendo la principal productora del mundo; lo mismo ocurre con otras naciones y otros productos.

         Por otra parte, y por una lógica que no se puede revertir, los países pobres deben solicitar créditos a las naciones ricas para desarrollar sus proyectos industriales e incorporar bienes de capital; esos créditos por lo general se conceden  –es un buen negocio– con una alta tasa de interés. Si las grandes organizaciones bancarias no tuvieran oportunidad de conceder estos préstamos, que según ellos los dan "para ayudar" y con el propósito de aparecer como padrinos del progreso y del apoyo financiero, morirían muy pronto y de muerte natural. Los créditos programados en un nivel promocional son desde luego positivos, pero entrañan cierta dependencia, y cuando los cálculos no fueron realistas, resultan desastrosos y reafirman esa dependencia.
         Precisamente, el neo-colonialismo es de tipo económico y se ejerce a través de precios, tasas financieras y aún las diversas formas del boicot y la calificación de la mercadería. Este fenómeno de la dependencia económica, registrado por economistas y sociólogos, por diversos gobiernos, por la UNTACD, la OIT y la FAO, y en documentos de la Iglesia Católica, como la Populorum Progressio de S.S. Paulo VI, sujeta a las naciones en vías de desarrollo como estados dependientes de las naciones industriales. No se trata de una interdependencia equitativa y en condiciones de igualdad dentro de la estructura económica, sino que se trata de la misma relación que existe entre el rico y el pobre, el poderoso y el débil.
         Las naciones subdesarrolladas no son totalmente independientes ni siquiera cuando ofrecen la materia prima, su producción, porque los precios se establecen en Londres, Liverpool, Amsterdam, Bruselas, Nueva York o Chicago. Desde allí los tutores del mundo controlan toda la producción.

La programación industrial

         Para formular con realismo proyectos industriales, en naciones que aún se encuentran en vías de desarrollo, es necesario tener en cuenta diversos factores y circunstancias, pautar de acuerdo a su importancia y a las consecuencias futuras, especialmente en su relación con el mercado consumidor y el mantenimiento de la rentabilidad. La improvisación en esta materia en el mundo competitivo y sin tregua de la industria y el comercio, es un grueso error de fatales consecuencias económicas y sociales.
         Las instituciones cooperativas que se deciden a encarar proyectos industriales no pueden desconocer las pautas fundamentales que deben sintetizarse después del análisis y en todo el proceso de elaboración. En lo que respecta a los fundamentos de las ciencias económicas, así como en los de las técnicas de la actividad productiva, la dirección de empresa, ingeniería industrial y la organización de ventas, las entidades cooperativas en general no han sobresalido. Corren a la zaga con respecto a las sociedades anónimas calificadas como empresas líderes y sólo en pocos casos se ubican en posiciones de avanzada.
         No pocas veces llevados por el entusiasmo, el deseo de brindar trabajo y lograr el progreso de una comunidad, algunos han instalado una planta industrial sin los estudios técnicos correspondientes, fracasando luego en sus propósitos. Mientras muchas instituciones cooperativas mantienen en la práctica la concepción de que se puede seguir con máquinas obsoletas, como quien sigue tirando, los que están en la avanzada de la producción industrial y de la empresa moderna, saben que aquella concepción es antieconómica, que la producción no puede entrar en el mercado con buenas condiciones de competición y que siempre termina en el deterioro financiero y en situaciones críticas muy difíciles de corregir.
         Si nos detenemos en un caso, que no pertenece al sector cooperativo, como es aquel monumental frigorífico de Chacabuco, provincia de Buenos Aires, que se estableció en una zona no ganadera, y que hoy es un inmueble desmantelado y muerto, llegamos a la conclusión de que existió una idea noble pero sin fundamento empresarial y técnico.
         En los proyectos industriales no pueden omitirse nunca los estudios completos acerca de las siguientes materias:

                   a) Ubicación e infraestructura básica;
                   b) Mercado interno y externo para colocar la producción;
                   c) Tecnología industrial y determinación de la capacidad instalada, según                     las posibilidades de inversión y la demanda del mercado;
                   d) Recursos propios, financiamiento y capacidad de pago del préstamo.

         La importancia de estos cuatro puntos es evidente, sin embargo conviene puntualizar brevemente algunos aspectos de los mismos:

         1. Ubicación e infraestructura básica

         El lugar elegido no es un punto abstracto, sino que tiene relación con las vías para el acopio de la materia prima y para la distribución en el mercado de consumo de la producción. En este punto se encuentra una de las polémicas que nunca termina de definirse, entre los que quieren establecer la industria en el mismo lugar de producción de la materia prima y los que prefieren radicarla cerca de los grandes centros de consumo. ¿Para qué la elaboración en áreas rurales si luego se tiene que vender en los grandes centros urbanos?, se preguntan unos; y los otros responden: ¿Para qué transportar nuestra cosecha a las plantas industriales del Gran Buenos Aires, si después el producto elaborado vuelve a nosotros, encareciéndose con el flete? –que de ida y de vuelta paga la familia agraria– y perjudicando al hombre del interior, tanto como productor porque se le paga poco y luego como consumidor porque se le cobra mucho. De todas maneras, las dos posibilidades deben entrar en los cálculos, a fin de determinar en cada caso cuál implica menos gastos y mayor rentabilidad.
         La infraestructura básica responde a todas las exigencias que plantea la industria para su desarrollo y rendimiento normal, como es el suelo y los recursos naturales, energía eléctrica, agua potable, caminos pavimentados y aptos para el paso de camiones cargados, trenes y puertos a mano, sistemas de comunicación y aún medios para capacitar al personal, así como bancos, centros de atención médica, seguridad, vivienda y recreación.

         Este renglón básico de la infraestructura no puede considerarse omitiendo el análisis de su marco de referencia y el contexto económico, sobre todo la política industrial del país y la programación para la región por parte de las autoridades oficiales. Si el plan de gobierno establece serias restricciones a la industria del tabaco, con gravámenes y negación del crédito, porque ya existen demasiadas plantas elaboradoras o porque desea preservar la salud de la población, no puede ser ventajoso instalar una nueva fábrica de cigarrillos. En el caso inverso; si el gobierno estimula la pesca en el sur, la costa patagónica tiene que ser la preferida para establecer una colonia pesquera y la industrialización de la producción.                            

     2. Mercado interno o externo para la producción

         Los estudios del mercado constituyen uno de tos pilares de la planificación. La producción apunta al consumo y no a otra cosa. El mercado es el blanco de la producción: si hay mercado es lógica la producción, de lo contrario no tiene sentido. Las preguntas que surgen en tales estudios son obvias, pero esenciales: ¿existe un mercado para ese producto?, ¿quiénes y cuántos son los consumidores potenciales", ¿qué dificultades encuentran otros fabricantes?, ¿cómo se realiza la competencia", ¿qué puede suceder si se mejora la calidad", ¿cuáles pueden ser las posibilidades reales y futuras del mercado interno y hacia dónde se inclinan las necesidades o el gusto de la población?, ¿cuál es la relación de producción y consumo en el país?, ¿es un producto exportable?, ¿está promocionado oficialmente?, ¿hay un mercado externo seguro?
         Actualmente existen técnicas definidas para el estudio de mercado, que se basan en la observación de su comportamiento, en estadísticas relativas a la evolución y encuestas sobre consumidores en base a muestras representativas y técnicamente elaboradas, así como a las políticas sobre consumo y poder adquisitivo de los consumidores.
         Los resultados de tales estudios no permiten que la industria se lance a producir a ciegas, sin conocer la posible respuesta de los consumidores. El mercado es cambiante y tiene sus fluctuaciones, a veces predecibles y otras veces no, lo cual también es necesario conocer. En algunas ocasiones es aconsejable intensificar la producción y otras veces conviene trabajar a media rienda. Un rendimiento superior al 80% de la capacidad instalada se considera alto. En diversas coyunturas económicas de nuestro país las fábricas tuvieron que trabajar a menos del 50% de su capacidad instalada por acumulación de stock, es decir por falta de ventas. Además, en determinadas circunstancias relacionadas con el cambio de la moneda conviene exportar y otras veces no es aconsejable. No hace mucho tiempo era rentable exportar pollos eviscerados a los países árabes; hoy, como consecuencia del valor del dólar, esa posibilidad no existe.
         La incursión por los mercados internacionales deberá realizarse cuando se tenga una firme convicción de atender al cliente extranjero en forma permanente ofreciéndole la cantidad y calidad del producto previamente pactada. Pero en este rubro la voluntad y corrección de los fabricantes se pueden ver obstaculizadas por políticas económicas nacionales variables. Fundamentalmente esta última situación es la que ha hecho que los exportadores se vean obligados a cancelar las ventas pactadas o a no continuar vendiendo al extranjero para no sufrir pérdidas irreparables al cambiarse abruptamente la política económica del país. Con ello se logra generar el descreimiento entre los compradores potenciales del exterior.

3.     Tecnología industrial adecuada y determinación de la capacidad   instalada

         Uno de los problemas más serios, en los planes industriales de los países en vías de desarrollo, es el de la tecnología industrial. Todos tienen ahora conciencia de que la tecnología industrial es decisiva. Los argentinos experimentamos en estos momentos graves pérdidas económicas como consecuencia de la falta de una alta tecnología en algunos sectores de la industria o simplemente por la adopción y mantenimiento de máquinas obsoletas, así como de procesos ya superados. Por ejemplo, el desmote de algodón con las viejas y convencionales desmotadoras LUMMUS deteriora la fibra, a veces hasta en un grado, lo que origina pérdidas importantes de dinero.
         Los métodos antiguos y un parque industrial obsoleto tienen las siguientes consecuencias negativas:

                   Escaso rendimiento cuantitativo (volumen de producción), a pesar del                  esfuerzo realizado y del número de personas que trabajan (operarios +          horas).

                   Baja calidad, limpieza y terminación o envasado, afectando a veces la                  presentación del producto.

Ocupación de un elevado número de obreros con la consiguiente                        erogación de dinero en el pago de los mismos y las respectivas cargas sociales.

Menos posibilidades de participar en un mercado cada vez más competitivo.

         Los pueblos en vías de desarrollo tienen grandes dificultades en materia de tecnología, que es el fruto de la ciencia y de largas experiencias y que, por lo tanto no se puede adquirir en poco tiempo y tampoco improvisar. Por eso necesitan importarla, pagando gruesas sumas de dinero por la concesión.
         Las industrias que posee el sector cooperativo, por lo general no se destacan por una alta tecnología. Este punto es serio y conviene insistir. Si las cooperativas agropecuarias piensan instalar sus industrias –que es una necesidad por muchas razones–, deben inclinarse por la adopción de las tecnologías más avanzadas. Es cierto que son caras y que el financiamiento tiene altas tasas de interés, pero en términos económicos y con vistas al futuro es conveniente hacer el esfuerzo.

4.     Recursos propios y financiamiento

         La proporción entre capital invertido y la empresa o industria que se ha elegido debe ser armónica, es decir, suficiente para poner todo en movimiento y producción; y en condiciones tales que la rentabilidad permita pagar el crédito o cubrir la inversión en el tiempo previsto.
         El análisis comienza en este punto con los recursos propios de la empresa, que deben ser considerados con total realismo y objetividad. Luego, entran en el análisis los recursos externos, a través de créditos razonables, juntamente con la evaluación de la capacidad de pago y los gastos fijos.
         Este punto es delicado. En más de un caso el financiamiento, estipulado de acuerdo al valor del dólar, se ha convertido en una tragedia. Otras veces se pudo controlar el deterioro financiero de una empresa, pero extrayendo recursos de otros rubros o sacrificando el patrimonio físico. Era una manera de cumplir con el ente financiero, pero en el fondo importaba graves consecuencias para la empresa. La programación industrial, además de los cuatro puntos fundamentales señalados precedentemente, debe tener en cuenta otros aspectos importantes, como el montaje y la ingeniería de planta, el control de calidad, la idoneidad del personal técnico, la organización del trabajo determinando roles y funciones, el control del rendimiento, el mantenimiento y todo lo que hace a la marcha de una planta industrial.
         En nuestro país los proyectos industriales se encuentran bajo el control de la Secretaría de Industria; y también, en razón del crédito que se solicita en estos casos, por el Banco Nacional de Desarrollo. Tales organismos estatales tienen establecido los modelos de proyectos y la forma en que deben presentarse. Por otra parte, la instalación de industrias depende de la jurisdicción provincial con su respectivo régimen de promoción y control.
        
El margen positivo de la industria

         En general se puede decir que la industrialización de un país es positiva. Los países en vías de desarrollo tienen una artesanía muy activa, pero con grandes limitaciones en producción y venta, por lo que aspiran a dar el gran salto y establecer verdaderas industrias, especialmente aquellas propias de una economía de escala, capaz de cubrir ampliamente la demanda interna y externa.
         Si los proyectos se elaboran en base a serios y cuidadosos estudios, con las técnicas más confiables y con el dictamen de verdaderos expertos, no se corren riesgos económicos. Sin embargo, a veces no es conveniente instalar, en un determinado país, ciertas y determinadas industrias; y aún aquellas que podrían ser, en otras condiciones, pueden resultar también inconvenientes. A veces es necesario especular sobre la oportunidad de un negocio. Esto quiere decir que la perfección técnica de una fábrica no basta, si al mismo tiempo no se asegura la materia prima y la llegada al mercado en el tiempo y con la calidad pactados.
         Por lo tanto no se puede establecer cualquier industria sino aquellas que convienen en determinado lugar por todas las razones ya apuntadas. Las cooperativas que están pensando establecer alguna industria, tienen que estudiar previamente cuál es la más conveniente, allí donde tiene su radio de acción. Todo es fruto del estudio. La improvisación a esta altura de la civilización y del desarrollo económico y técnico es un suicidio.











































CAPITULO III


Aspectos Generales de la
Industrialización Argentina


Época pastoril y artesanal

         La evolución económica sufrida por nuestro país debemos rastrearla en los comienzos de la implantación del poder español en América y en lo que hoy es la Argentina. Si  bien por la índole del presente trabajo no corresponde hacer historia de la misma, no podemos dejar de señalar algunas de sus etapas y características fundamentales, para incluir, luego, una apretada reseña del desarrollo industrial del cooperativismo agropecuario.
         Desde que se inició la colonización de las regiones que conformarían el antiguo Virreinato del Río de la Plata, las poblaciones que en él se establecieron eran abastecidas por una corriente comercial proveniente de España y que bajaba desde el istmo de Panamá por el Pacífico, pasaba el Alto Perú y concluía en Buenos Aires. Este proceso posteriormente se revierte al habilitarse el puerto de esta ciudad al comercio monopólico español.
         En las zonas de Cuyo, Tucumán, Paraguay, Córdoba, Litoral, hicieron su aparición pequeñas economías regionales donde se producían algunas manufacturas, generalmente para el abastecimiento, y que a veces se intercambiaban con productos de otras regiones, procurando especialmente llegar hasta el Alto Perú para la obtención de metálico. Pero no existía un importante y recíproco flujo de bienes de cambio, mano de obra o capitales.
         Un hecho insólito se produce el 2 de septiembre de 1587: ese día zarpa del puerto de Buenos Aires un barco cargado con productos elaborados en Tucumán con destino al Brasil. Ese acontecimiento es el que dio origen a la celebración del Día de la Industria en nuestro país a mediados del presente siglo.
         Posteriormente, la apertura del puerto de Buenos Aires al comercio directo con España marca una etapa fundamental en nuestra historia económica, ya que tiene diversas consecuencias políticas y económicas. Otro factor que provoca un fuerte impacto en la tradicional estructura económica es el desarrollo de la ganadería en el litoral. La suma de estos dos hechos da como resultado los conflictos permanentes entre el litoral y el interior al establecerse en la ciudad puerto una clase con gran poder económico y político, basado en la explotación de la ganadería y en la comercialización de los productos importados primero de España y luego de Inglaterra, ya en la etapa independiente.
         Nuestros ingresos se originaban en la exportación de lanas, cueros y carnes, esta última a partir de la aparición del frigorífico y de los barcos a vapor, complementándose posteriormente con las exportaciones de cereales una vez asentadas las familias de inmigrantes que llegaban al país, aunque no todas pudieron encontrar tierras para colonizar debido a los inmensos latifundios dedicados a la explotación extensiva de la ganadería. El ferrocarril fue, también, un factor decisivo en la fundación de pueblos y en el auge de la agricultura.
         Aunque lo prevaleciente de esa época que llega hasta la primera década de este siglo haya sido la actividad agroexportadora, se fueron instalando diversas industrias en aquellas ciudades donde se encontraba mano de obra capacitada entre los núcleos de inmigrantes. La evolución de la actividad manufacturera encontró numerosas trabas por la falta de protección ante la importación de productos europeos, que ingresaban con bajos aranceles. El sector industrial fue creciendo sin orden al no poder sustituir las importaciones, dando como resultado la falta de complementación de las empresas y dependiendo permanentemente de la importación de insumos, productos semielaborados y maquinarias.

La iniciación industrial

         La incipiente industria argentina fue motivo, terciando el siglo pasado, de una acalorada defensa en la Cámara de Diputados de la Nación. La misma tuvo lugar en agosto de 1876 y la llevó adelante el doctor Carlos Pellegrini en ocasión de discutirse el proyecto de reforma arancelaria enviado por el Poder Ejecutivo Nacional. En esa oportunidad fue secundado por otros esclarecidos parlamentarios como lo fueron Miguel Cané, Vicente Fidel López, Eduardo Madero y Santiago Alcorta, todos los cuales sostuvieron la idea de brindar protección a la industria nacional, que  ya por entonces contaba con establecimientos dedicados a la fundición de metales, graserías, saladeros, fábricas de fideos, jabón, velas, cerveza, licores, carruajes, alambre tejido, bolsas, ladrillos refractarios, calzados, harinas, dulces, caños de plomo y otras manufacturas.
         Como lo señala Dorfman, a fines del siglo XIX se habían instalado las siguientes grandes firmas industriales, muchas de las cuales aún perduran: Azucarera Argentina (1882), Cervecería Palermo (1897), Cervecería Río Segundo (1893),Compañía Azucarera Tucumana (1895), Refinería Argentina (1887), Compañía de Gas de La Plata (1886), "La Argentina", fábrica de papel (1888), "La Primitiva", fábrica de bolsas (1889), Bagley y Cía. (1898), Compañía General de Fósforos (1888), Fábrica Argentina de Alpargatas (1885), Compañía Sansinena de carnes congeladas (1891).
         Iniciado nuestro siglo van apareciendo nuevas empresas dedicadas, como las señaladas anteriormente, al abastecimiento de artículos de consumo directo (alimentos, vestidos, cueros, papel, etc.). Es también la época de la expansión de los frigoríficas, de los ferrocarriles, de las compañías de electricidad, la industria de la madera y el tanino, las procesadoras de leche, las industrias textiles, metalúrgicas y de la construcción.
         Los estudiosos de la evolución industrial argentina están de acuerdo, por lo general, en señalar dos grandes períodos de ese proceso: anterior a 1930 y posterior a 1930. La primera etapa es dividida, asimismo, en anterior y posterior a la Primera Guerra Mundial (1914-1918), ya que ese conflicto bélico hizo que la industria argentina tomase un gran incremento, el que se perdió posteriormente al reconstruirse las economías europeas. Ese impulso recién volvió a retomarse luego de la gran crisis de los años treinta. Una característica que diferencia esos dos períodos, según Díaz Alejandro, antes de 1930 el crecimiento de la industria siguió pasivamente la expansión de las exportaciones y de la economía pero luego de ese año su desarrollo global ha dependido de la habilidad de la industria sustitutiva de importaciones para expandirse, aunque tal dependencia no fue siempre inevitable. A partir de 1952 puede señalarse, también, un nuevo período de estancamiento que perduró hasta fines del decenio.
         Así como en el siglo pasado se había entablado la lucha entre el litoral y el interior por razones de carácter económico y político, desde que comienza a fortalecerse el sector industrial se inicia la competencia por el poder entre éste y el sector agroexportdor, la cual ha perjudicado nuestro crecimiento nacional distorsionando nuestra vida política y social ante una falta de complementación de los intereses de ambos.
         En el gráfico Nº 1 puede apreciarse que hasta 1959 prácticamente los únicos ingresos por exportaciones correspondían a las actividades primarias y la evolución que fueron teniendo la ganadería y la agricultura en las ventas al exterior. También puede observarse el notable aumento de productos manufacturados exportados durante la Segunda Guerra Mundial. que coincide con un aumento en las exportaciones de carnes.
         En los gráficos Nº 2 Y Nº 3 se destaca la aparición dentro del sector manufacturero de nuevas industrias cuyos productos son exportados, así como también la composición de las ventas al exterior entre 1975 y 1977, donde se va ampliando el campo de las industrias de origen agropecuario.
         Todo ello indica que la Argentina progresó notablemente en su desarrollo industrial ––el que se ve en el gráfico Nº 4–; y si bien el mismo se produjo principalmente en el área de las manufacturas en los últimos tiempos fue encarado su equipamiento en industrias de base. Este sostenido progreso, que deseamos sea retornado en el futuro para que nuestro país alcance la jerarquía de nación desarrollada, puede y debe ser aprovechado para su equipamiento por parte de las cooperativas que estén en condiciones de encarar la transformación de las materias primas de sus asociados, ya sea en bienes intermedios para otras industrias, ya en bienes finales para el consumo interno o para la exportación.

Las cooperativas y su participación en la industria

         Luego de este brevísimo panorama del proceso industrial de la Argentina, procederemos a señalar la participación que el movimiento cooperativo agrario ha tenido en el mismo.
         Las cooperativas agrarias aparecen en nuestro país a fines de 1890 con el objeto de solucionar diversos problemas que por entonces tenían los chacareros. Si nos ubicamos en esa época y también a principios de este siglo, veremos que la población rural estaba compuesta por una gran masa de labriegos que trabajaban, los más, como arrendatarios o como peones y unos pocos como colonos, pequeños propietarios de sus explotaciones. Ello daba lugar a una serie de abusos en los precios y condiciones del arriendo y del jornal del peón de campo, a más de sufrir todos juntos las consecuencias de los bajos precios que pagaban los acopiadores por la producción y los altos costos de los comestibles e implementos de la chacra que debían pagar a los almaceneros de ramos generales. Ello provoca la fundación de cooperativas agrarias, el Grito de Alcorta y la posterior agrupación de las cooperativas primarias en federaciones, procurando fortalecer su quehacer económico, social y cultural.
         La primera actividad industrial llevada a cabo por una cooperativa agraria la encontramos en el sector lechero debido a la rápida descomposición del producto. En 1909 se organiza la Cooperativa de Cremerías Ltda. "Unión La Nueva", en la localidad santafesina de Humboldt, dedicada a la elaboración de la leche, la que llegó a contar con cinco establecimientos de cremerías.
         También en Santa Fe se funda en 1918 la Sociedad Cooperativa de Lecherías de Zavalla Ltda. El ejemplo es seguido por los productores de Carhué, provincia de Buenos Aires, los que crean una cooperativa para manufacturar la leche de los tambos asociados, llegando a exportar manteca de excelente calidad a Inglaterra.
         En el rubro desmote de algodón comienza a funcionar, en 1926, la desmotadora de la Cooperativa Agrícola de Sáenz Peña Ltda., fundada el 11 de junio de 1925, con lo cual los productores algodoneros pudieron procesar durante el primer año de funcionamiento 5.015.639 kilogramos de algodón en bruto. Poco tiempo después esa cooperativa monta su fábrica de aceite de algodón con el objeto de valorizar las semillas provenientes del desmote; y más tarde instala una fábrica de jabón.
         Otras cooperativas tamberas ubicadas en la zona de San Carlos ya tenían sus fábricas procesadoras de leche por 1928; y en 1930 deciden fundar una entidad de segundo grado, la Unión de Mantequerías de San Carlos Centro que cuenta con su propia fábrica. Años más tarde se funda otra federación de cooperativas tamberas, SANCOR, la que desde 1936 comienza la producción de manteca y otros derivados, ganando con su calidad el mercado interno e internacional.
         La Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), comienza, en 1948, a desarrollar su plan de industrialización de la materia prima que producen los socios de las entidades primarias, y el 6 de abril de 1953 se inaugura la primera planta de aceites vegetales de ACA en la localidad de Tres Arroyos, la que producía aceite de lino, contando con el apoyo de 19 cooperativas de la zona. Posteriormente esa entidad de segundo grado pone en funcionamiento sus fábricas de aceite de Villa Constitución, Río Tercero y Hernando, en las que son procesadas semillas de soja, maní, lino y girasol. Más reciente es la instalación para producir alimentos balanceados en San Nicolás y en La Francia (1985). ACA inauguró también una planta procesadora de tomates y un frigorífico en Viedma, asociada en esta ocasión con El Hogar Obrero y tres de sus cooperativas adheridas ubicadas en las cercanías.
         También otras organizaciones de grado superior vienen desarrollando actividades industriales, como la Federación Argentina de Cooperativas Agrarias (FACA), la Fraternidad Agraria, la Unión de Cooperativas Agrícolas Ganaderas (UCAL), la Federación de Cooperativas Arroceras Argentinas, etcétera.
         Además, numerosas cooperativas primarias procesan las materias primas producidas por sus socios, pudiéndose mencionar la fabricación de vinos, harinas, secado y molienda de yerba, y té, dulces de frutas, conservas y otros derivados de origen agropecuario.
         El movimiento cooperativo ha ido acompañando el proceso económico experimentado por el país, demostrando su pujanza y deseo de progreso, no limitándose a la mera comercialización de las materias primas sino valorizando la producción de pequeños y  medianos productores asociados. Las manufacturas cooperativas de origen agrario son exportadas a diversos países, como ocurre, por ejemplo, con los productos de SANCOR, los aceites y subproductos de las fábricas de ACA y FACA, el aceite de tung de las cooperativas misioneras, la fibra y el hilado de UCAL, entre otros muchos productos y derivados industriales.
        





























CAPITULO IV



El por qué de una
Industria Cooperativa


         Según los datos suministrados parla Secretaría de Acción Cooperativa el país contaba, en 1986, con un total de 4.347 cooperativas de diversos tipos. De esa cifra, 1.256 sociedades estaban vinculadas a la producción agropecuaria y comprendía a los siguientes rubros de actividad: Algodoneras: 37; Cerealeras: 508; Ganaderas: 67; Granjeras: 28; Hortícolas: 34; Pesqueras: 8; Tamberas: 417; Vinitrutfcolas: 125 y Yerbateras y Tabacaleras: 32.
         Habiéndose efectuado un relevamiento entre las cooperativas afiliadas a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), Federación Argentina de Cooperativas Agrarias (FACA), Unión de Cooperativas Agrícolas Algodoneras (UCAL), Fraternidad Agraria, SANCOR Cooperativas Unidas y la Federación de Cooperativas Arroceras, hemos podido conocer que 115 cooperativas primarias de carácter agropecuario poseen una sección industrial donde procesan la materia prima producida por sus asociados. Los datos parciales por rubro son los siguientes: Fábrica de alimentos balanceados, 13; Molinos arroceros, 9; Productos lácteos, 18; Panificación, 1; Vinos, 7; Productos enlatados, 4; Molinos yerbateros y de té, 3; Procesadora de legumbres, 1; Procesadora de frutas, 2; Molinos harineros, 5; Desmote de algodón, 41; Fábricas de aceites vegetales, 6; Frigoríficos, 7 (incluye UNCOGA, Federación de Cooperativas Agropecuarias y a la Cooperativa Martín Fierro y al FRIDEVI); Producción de torniquetes, 1.
         Por su parte la Asociación de Cooperativas Argentinas posee dos fábricas de alimentos balanceados, una procesadora de tomates, que explota conjuntamente con dos cooperativas primarias afiliadas a ella y con la Cooperativa El Hogar Obrero, y cuatro fábricas de aceites vegetales. Estas últimas son administradas en forma conjunta por ACA y sus cooperativas asociadas según la zona de influencia de cada establecimiento, lo que hace elevar la participación de las cooperativas en la producción aceitera a 104 entidades.
         Otro tanto ocurre con la Fraternidad Agraria, cuya fábrica de aceite de lino es explotada en participación con cinco de sus asociadas.
         Asimismo FACA posee una planta industrializadora de aceites vegetales, quedando esta actividad de la industria aceitera cooperativa conformada de la siguiente manera: 6 fábricas y la participación en su explotación de 112 cooperativas de primero y segundo grado. Por lo tanto, llegan a 227 las cooperativas que directa e indirectamente son parte del proceso manufacturero de la producción agropecuaria, ello si contar a SANCOR y sus asociadas que tienen una característica muy especial.

Beneficios de la industria cooperativa

         La industrialización de la materia prima realizada por la misma cooperativa aporta un  sinnúmero de ventajas a la zona en que se instale la fábrica, según se señala en el capítulo "Incidencia social de la industria". La manufactura de las materias primas renovables no requieren de una sofisticada tecnología y la industria nacional puede proveer los equipos que se necesiten para tales efectos.
         Algo muy importante que puede llegar a generarse es la circulación de los productos y subproductos dentro del circuito cooperativo, tanto agrario como urbano, abasteciéndose la industria cooperativa de otra industria cooperativa colocando su producción intermedia o final en otras cooperativas de provisión o de consumo.
         Podemos señalar un caso: una fábrica de aceites vegetales procesa semillas, por ejemplo, maíz, y obtiene un producto: aceite y un subproducto: el pellets. El aceite como producto acabado puede ser vendido a granel o fraccionado para el consumo. En el primer caso una cooperativa de provisión o de consumo puede fraccionarlo para su venta a otra cooperativa de consumo o al público, indistintamente.
         Mientras tanto, el pellets es derivado a otra fábrica cooperativa que elabora alimentos balanceados, la cual a su vez recibe de otras cooperativas las restantes materias primas: sorgo, maíz, harinas de pescado, huesos molidos y demás subproductos agropecuarios y productos minerales y químicos. Con ellos elabora el alimento balanceado que se venderá a cooperativas avícolas, tamberas o ganaderas, las cuales pueden vender a cooperativas de consumo sus productos: aves, huevos, leche; quesos, dulces, cremas, carnes, etcétera.
         Como se muestra en el gráfico Nº 5, la combinación de los diversos factores económicos, como la de sus diversas etapas, puede ser realizada sin salir del movimiento cooperativo. Esta situación favorable se da privilegiadamente en nuestro país como presencia de una gran gama de actividades econ6micas cumplidas por el sector cooperativo.
         Para poner en movimiento este sistema donde la integración cooperativa se haría realidad, solamente es necesario contar con la decisión de los dirigentes cooperativistas. Los excedentes que se pudieran generar en cada paso, hace volver atrás ese beneficio, acabando, como retorno, en el propio productor primario.
         El desarrollo de una industria cooperativa a partir de las entidades rurales, que son quienes actúan como receptoras de la materia prima renovable presenta, además de las ventajas señaladas para el orden local y el mercado interno, otra función importante: encarar la exportación de productos manufacturados de procedencia cooperativa, con lo cual se logrará para el país una gran ventaja y, sobre todo, al continuar participando el productor en el proceso industrial y exportador, verá revalorizado su trabajo.
         La geografía política y económica del mundo ha cambiado notablemente en las últimas décadas. Formalmente las potencias europeas que tenían colonias en África, Asia y América, carecen ahora de ellas, con lo cual han surgido nuevos países independientes que procuran tener su propia identidad como naciones.
         Muchos de ellos se hallan ocupados en transformar sus economías al servicio de otras naciones en economías nacionales y con un cierto grado de desarrollo. Surge de esa manera nuevos mercados potenciales que requieren ser abastecidos con la mayor diversidad de productos de consumo directo, de manufacturas intermedias y de bienes de capital. En países de un mayor nivel educativo y con recursos naturales se bosquejan planes de industrialización o se establecen nuevas reglas de juego para el comercio de sus materias primas.
         El haber estado sometidos a poderes políticos, económicos y culturales extranjeros dificulta el crecimiento de los nuevos países independientes, máxime cuando por un lado las antiguas metrópolis continúan ejerciendo cierta tutela sobre ellos. Esta situación se agrava si luego de la independencia política y económica se presentan épocas de crisis como consecuencia de una reacción en los países centrales ante el nuevo orden económico generado al producirse la separación de las colonias.
         Otro elemento que debe tenerse en cuenta es el distanciamiento cultural y científico que existe entre los países desarrollados y los subdesarrollados, que son, precisamente, las ex-colonias. La falta de universidades propias que posean institutos de investigación en ciencias puras y aplicadas de elevado nivel y la carencia de industrias que utilicen los aportes que puedan brindar los investigadores nacionales, contribuyen a mantener el distanciamiento al que hacíamos referencia.
         Se ha dado tan sólo un caso de acción económica por parte de países subdesarrollados de influir fuertemente en la economía mundial. Es el caso de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) cuando en 1973 impuso un precio cuatro veces superior al que se venía pagando por el petróleo que producían sus miembros. En ese momento la incidencia del alto precio del combustible en las economías de todas las naciones industrializadas fue tremendo, ya que del uso del petróleo de bajo precio dependía el mantenimiento de todo su potencial productivo.
         Mientras las naciones desarrolladas no se hicieron esperar para buscar primero el ahorro del consumo y luego las fuentes alternativas de energía, los países exportadores de petróleo que recibían enormes ganancias con sus ventas, no supieron utilizarlas adecuadamente y con proyección hacia el futuro. Muchos miembros de la OPEP realizaron enormes inversiones procurando instalar grandes fábricas para crear puestos de trabajo en muy poco tiempo, pero descuidan la preparación cultural, educativa y científica de sus respectivos pueblos y esa falta de previsión los pone hoy en día dependientes de una tecnología que se desarrolla sin pausa, más bien aceleradamente en las naciones industrializadas en las que existen grandes nucleamientos de investigación.
         El gran flujo de dinero a esos países, los transformó en fuertes inversores en todas las plazas financieras del mundo. La abundancia de dólares baratos ofrecidos por los grandes bancos llevó a muchos países subdesarrollados a contraer empréstitos procurando impulsar las economías nacionales. Pero las inversiones realizadas no dieron los frutos esperados y se encuentran hoy con abultadas deudas externas que les resulta sumamente difícil pagar.
         Estamos a principios de 1986 y el esplendor de los países exportadores de petróleo ha concluido como consecuencia de que las naciones industriales utilizan otras fuentes de energía, o han encontrado y explotado nuevos yacimientos en sus propios territorios, como el caso de Gran Bretaña y China, además de haber desarrollado toda una tecnología electrónica que consume escasa energía. El precio del petróleo, que hace trece años subió de un día para el otro, está bajando ahora todos los días y se vende a poco más de 14 dólares el barril, sin haber llegado al piso mínimo, al parecer, por la lucha desesperada que están librando entre sí los países exportadores para mantener sus mercados.
         Las fuerzas económicas del mundo se reacomodarán para afrontar esta nueva circunstancia económica en la que también se ven afectados los países que, cuando el petróleo estaba caro justificaba realizar importantes inversiones para explotar y extraer el petróleo de zonas difíciles como el mar del Norte. Las transformaciones que se avecinan tendrán que ser rápidamente analizadas en nuestro país para reaccionar velozmente y no dejar pasar nuevamente alguna oportunidad que se pueda presentar para participar como actores y no como espectadores de ese nuevo orden económico.
         Es por eso que cabe hacerse una simple pregunta: ¿deben los productores argentinos seguir vendiendo sus cereales, carnes, oleaginosos, y forrajes, como asimismo los productos de sus huertas y granjas a países de gran desarrollo industrial, para que éstos los transformen en alimentos o deben decidirse a encarar la industrialización de sus materias primas para ofrecer productos listos para el consumo en cualquier parte del mundo?
         La respuesta valiente, visionaria y propia de hombres que deseen servir a la patria y a sus conciudadanos es una sola: se debe encarar la manufactura de nuestra propia producción agrícola, ganadera, forestal e ictícola para abastecer los diversos mercados con artículos que lleven valor agregado argentino.

Asombroso panorama

         El procesamiento de la materia prima dentro del país permite obtener y utilizar una amplia gama de productos que pueden abastecer las necesidades de las más diversas industrias. Tenemos el caso del alcohol etílico que es obtenido por la fermentación de granos, tubérculos o melazas de azúcar de caña o de otros azúcares, que actualmente se lo está empleando en varias provincias y en países extranjeros, como combustible para automóviles mezclado con nafta. Pero a partir de ese alcohol la industria también obtiene otros productos, como el ácido acético, ésteres y aldehídos (acetaldehido) y sustancias plásticas como el acetato de celulosa. Por transformación del alcohol etílico se fabrican compuestos químicos como el butadieno, que sirve de base para elaborar caucho sintético, según lo señala Ventura Morera en su obra Agricultura e Industria, quien en otra parte resalta la importancia que tiene la agricultura para abastecer a la industria según las cifras aportadas por técnicos de la industria automotriz norteamericana, quienes estimaron que "para la manufactura de un millón de automóviles se requerían los productos procedentes de la cosecha de 230.000 hectáreas de algodón (para tapicerías, forros de frenos y cristales irrompibles); 4.500 hectáreas de maíz (para elaborar alcohol butílico y otros solventes, almidón y sustitutos del caucho); 7.000 hectáreas de lino (para pinturas y otros usos); 5.000 hectáreas de caña de azúcar (para anticongelantes, líquidos para frenos y elásticos); 4.000 hectáreas de soja (para plásticos sustitutos de metales, pinturas, barnices y esmaltes).
         Indudablemente, la instalación de una sección industrial en las cooperativas agropecuarias requerirá de un previo estudio de factibilidad económica, técnica y social, para no tener, por improvisación, la angustia del fracaso. Pero lo más importante es la decisión de los dirigentes cooperativistas de emprender la tarea. Las  cooperativas agrarias que ya tienen montadas sus fábricas están demostrando su pujanza y su constante afán de progreso. Una cooperativa avícola lanzó al mercado un nuevo producto: huevos líquidos congelados, destinados para la industria fideera y
repostera); otra, a su vez, incorporó tecnología extranjera para hacer harina con las plumas de las aves que faena en su frigorífico para utilizarla en la preparación de alimentos balanceados por el gran valor proteico que tiene esa harina. El alimento balanceado elaborado por esa cooperativa es distribuido entre los asociados integrados en la producción avícola.
         Un ejemplo de lo que podrían hacer las cooperativas en el orden regional se puede encontrar en dos establecimientos industriales ubicados en la zona del IDEVI (Corporación del Valle Inferior del Río Negro) y que son propiedad de la Asociación de Cooperativas Argentinas, El Hogar Obrero, Cooperativa Agraria de Stroeder, Cooperativa Hortifrutícola "20 A", de Viedma y Cooperativa Agrícola Ganadera e Industrial de Patagones y Viedma. Una de las plantas es la Procesadora de Río Negro, que elabora tomates al natural y conservas, y la otra es FRIDEVI, un frigorífico que faena bovinos y ovinos provenientes de los asociados a las cooperativas de la comarca.
         La actividad de esas dos industrias cooperativas concurrió a satisfacer una verdadera necesidad de los productores regionales. En el caso de la tomatera porque los productores no tenían dónde colocar su producción, ya que si bien en el plan de colonización del valle inferior del río Negro se había previsto la construcción de la procesadora, la misma comenzó a funcionar deficientemente y mal pagando a los productores, problema éste que se solucionó cuando se hizo cargo de la planta en primer lugar la Asociación de Cooperativas Argentinas, perfeccionándose con la incorporación de las otras entidades mencionadas, menos la Agropecuaria de Stroeder, en este caso, dado su carácter principalmente ganadero.
         El frigorífico también contribuyó a solucionar un problema a los productores ganaderos de la zona porque encontraron en el establecimiento cooperativo la seguridad de colocación de su producción y de cobrar el precio pactado para la venta.

Nuevos emprendimientos industriales de las cooperativas

         El cooperativismo es una fuerza económico-social sumamente activa ya que en cada una de las entidades que lo integran se produce una rica dinámica social y económica. Es por eso que la presencia de dirigentes inteligentes, audaces y visionarios puede impulsar nuevas realizaciones en cada una de las cooperativas o en un conjunto de ellas. En estos días (enero de 1986) dos nuevos emprendimientos industriales surgen del movimiento cooperativo a pesar de la falta de reactivación económica generalizada que está sufriendo el país.
         Uno de ellos es la construcción y explotación de un frigorífico fundado por una nueva entidad: Frigorífico Cabildo, Cooperativa Limitada del que participan 158 productores.
         El otro es la participación pionera y sumamente activa del cooperativismo de la región de Tres Arroyos junto con las autoridades municipales y otras empresas de la comarca, para construir y explotar una fábrica de fertilizantes. Este proyecto es ambicioso en sí, habida cuenta dos situaciones: la necesidad cada vez más imperiosa de fertilizar los campos, y la práctica inexistencia de otras fábricas en el país, exceptuando Petrosur. Pero el proyecto, por haberse encarado para satisfacer los requerimientos de los productores zonales, puede correr el riesgo de ser antieconómico.
         Sobre ese tema el Premio Nóbel de la Paz, Norman Borlaug, alertó a sus inspiradores acerca de la necesidad de pensar en una planta que produzca por lo menos 2.000 toneladas diarias en vez de las 200 programadas por los entusiastas vecinos cooperativistas de Tres Arroyos. Acerca de este problema conviene recordar lo que expresáramos en el capítulo I, apartado segundo de esta obra.






























CAPITULO V


Industria de la Leche, del Algodón,
la Carne y de los Granos


         Debido a sus particularidades y a la importancia que ha adquirido el cooperativismo agrario en la industrialización de estos productos, señalaremos su desarrollo y las características del mismo. En este capítulo nos limitamos a la industria de SANCOR, UCAL, FACA y ACA, cuatro federaciones de distinta magnitud y con trayectoria propia.

1. SanCor y la industria láctea

         La producción de lácteos y su comercialización registran un desarrollo ponderable en el país. En algunos productos, como quesos, dulce de leche y caseína, ha logrado un espacio a nivel internacional; asimismo, el volumen procesado permite considerar a nuestro país entre los grandes productores del mundo.
         Por su parte el mercado, constituido en última instancia por los consumidores nacionales o extranjeros, perfila la magnitud de la demanda y la necesidad que tienen los mortales de la leche y sus derivados. Es un mercado antiquísimo, pero hoy, por nuevas exigencias del consumidor y gracias al desarrollo tecnológico, ofrece una extraordinaria variedad de productos con líneas tipificadas, gustos y condiciones dietéticas determinadas y ya conocidas por el público.
         En el mercado nacional de lácteos –producción y comercialización–, la empresa cooperativa tiene un puesto relevante. Efectivamente, en todo el país se consumen productos SANCOR y nadie discute su excelente calidad y el prestigio de su sello. Nos toca, por lo tanto, analizar la industria láctea de la entidad de segundo grado denominada SANCOR Cooperativas Unidas Ltda., fundada por auténticos productores de la cuenca lechera santafesino-cordobesa, y, naturalmente, con capital nacional genuino y un enorme esfuerzo de trabajo y solidaridad. No es una multinacional, como se dice, a veces, por ignorancia acerca de su origen. No tiene asiento en las grandes ciudades de las naciones más industrial izadas del norte, sino en Sunchales, un modesto y laborioso pueblo del interior santafesino; y no fue concebida por los cerebros de las grandes urbes, sino por los productores del campo.
         Conviene citar nuevamente el texto de Juan Carlos Basañes, gerente de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO): "En el mercado lácteo, las empresas cooperativas, en forma integrada, son el principal factor. Una firma cooperativa (SANCOR) es la principal empresa del mercado". Hoy SANCOR conforma un mundo cooperativo sustentado sobre el principio de integración económica y socialmente distinta a la concentración económica de los monopolios.
         Su actividad principal, efectivamente, es "la elaboración y comercialización de productos lácteos". Sin embargo, y no sólo por la producción no láctea que también ofrece, el esquema empresario y la relación con las entidades asociadas son amplios, desarrollándose programas básicos precisamente para asegurar en óptimas condiciones la producción de materia prima y por ende la específica producción industrial. El criterio empresario es totalizante, es decir, tiene en cuenta a todos los factores que en forma directa o indirecta tienen que ver con la industria lechera y en el contexto agrario y nacional. De esa manera el objeto de SANCOR no se circunscribe a la planta industrial, sino que asiste y correlaciona diversas áreas, lógicamente según la ley y de acuerdo con sus asociados.

Los objetivos principales

         Las empresas modernas enfrentan dos desafíos: la crítica del consumidor y la competencia de otras empresas. Son las reglas del juego y todos las aceptan. En el caso de SANCOR la crítica del consumidor ha sido altamente favorable y en general se reconoce la excelente calidad de sus productos. Pero en la competencia con otras empresas se requiere, además de la calidad, un buen nivel de precios y además la penetración en el mercado. Los dos aspectos fueron siempre analizados por SANCOR, pero el de la competencia resultó, desde el principio, una dura batalla. En su momento desplazó empresas extranjeras y también acusó la acción de los competidores y los riesgos de la situación general de un país frustrado.
         La estrategia, concebida para mantener y acrecentar el espacio obtenido en el mercado lácteo, se encuentra formulada en el llamado "SAN-5", especie de plan empresarial e instrumento concreto de acción. En él se establecen dos objetivos principales:

                   a) Liderazgo en costos
                   b) Productividad a través de personas

Ninguno de estos dos objetivos es desconocido y con frecuencia en las empresas industriales se habla de productividad y de la necesidad de bajar costos. Pero SANCOR no sólo busca bajar costos, sino que habla de un liderazgo en esta materia. Es un desafío muy difícil, pero alcanzarlo en el tiempo que corresponda puede constituir un éxito decisivo en materia de competencia. La productividad "a través de personas" se relaciona con el recurso humano, lo cual significa selección, capacitación y ubicación del personal en el lugar de su rendimiento óptimo, así como incentivos y coordinación del esfuerzo en un clima humano y solidario.
         Sobre el "SAN-5", instrumentado para conquistar tales objetivos, y correlacionar una estructura dinámica, se dice en la Memoria de la entidad correspondiente al ejercicio 1985/86:

"El plan estratégico aparece, por lo tanto, como un instrumento fundamental de ordenamiento y coordinación de toda la acción de la Cooperativa y ha sido concebido para crear una mentalidad de largo plazo compatible con los problemas de corto y mediano plazo, mentalidad que representa una garantía para el esfuerzo de las cooperativas asociadas".

         El "SAN-5" es concreto. Por eso se dice en la mencionada Memoria que "la definición de los temas tácticos para las distintas áreas dio a éstas los indicadores precisos para su actuación y desarrollo". Esto significa, además, que el "SAN-5" determina áreas de acción y también de responsabilidades. En términos muy generales podemos decir que la producción primaria es competencia de las asociadas y sus productores; y que la producción propiamente industrial es asunto de SANCOR Cooperativas Unidas Ltda. Para una mejor comprensión analizaremos las distintas áeas relacionadas con la producción y su correlación con miras al progreso del conjunto.

“SAN-5”

a)    Área primaria

         La industria supone materia prima. Si una empresa industrial pretende resultados óptimos, no puede descuidar la calidad de la materia prima y el acopio fluido de la misma. Ese es el enfoque de SANCOR. Por otra parte, y en virtud de la integración cooperativa, la materia prima para la industria de SANCOR es provista por sus cooperativas asociadas.
         Obviamente la materia prima es la leche, pero ésta supone, a su vez, la vaca, por lo que se amplía la temática primaria. La producción primaria tiene sus requerimientos, a los cuales dan respuesta las cooperativas asociadas con la asistencia de SANCOR. Podemos resumir cuatro respuestas perfectamente delineadas e implementadas:

1.     Servicios: que se brindan a los productores, con participación activa de las asociadas. Podemos señalar tres: el de los Grupos de Asesoramiento Integral Cooperativo (G.A.I.CO); el de los Servicios de Extensión Cooperativa (SEC); y el de la distribución de insumos de inseminación artificial, en este caso, por razones de especialidad, a cargo de la cooperativa de Inseminación Artificial de Venado Tuerto (CIAVT).

2.     Técnicas: que se fomentan sobre prácticas de inseminación artificial, control lechero, ordeñe sin terneros y control de equipos. Las técnicas tienden a mejorar la extracción de leche, a racionalizar el ordeñe, a la higiene estricta y al mantenimiento de pezoneras mecánicas y de modernos equipos tamberos.

3.     Transportes: sobre todo para mejorar el sistema de recolección de materia prima y su conservación. Se incrementó el uso de tanques cisternas, pero además se coordinó los tiempos de entrega y recepción.

4.     Capacitación: en esta área primaria es necesario mencionar a la Escuela Móvil de Tamberos, cuyos programas y cursos dictados tienen por objeto mejorar los recursos humanos afectados a las tareas de tambo; y también la participación en la Comisión Mixta Piloto (Rafaela), con el fin de informarse sobre los futuros centros regionales de análisis, su infraestructura prevista, instrumental y “modus operandi”.


         La actividad a nivel primario se apoya con el programa televisivo y radial "Cooperando con el país" y el periódico "La Voz del Tambo". Pero además SANCOR, en convenio con la OEA, recibió grupos de becarios provenientes de países latinoamericanos, quienes participaron en los cursos dictados sobre "Tecnología de la leche" y "Tecnología de la Producción".
         En esta área primaria se podría hablar, además, de trabajos realizados en colaboración con el INTA, Universidades y organismos oficiales, mediante convenios, para capacitación y actualización técnica. Un ejemplo pueden ser las tareas en zona piloto y de gran concentración de tambos, para el relevamiento de mastitis o enfermedad de la glándula mamaria de las lecheras, así como sobre el tratamiento y control de la misma.

b)    Área industrial

         El rol específico de SANCOR Cooperativas Unidas Ltda. se encuentra en la elaboración de productos lácteos y su comercialización en los mercados interno y externo. Estamos, por lo tanto, en el Área de Producción Industrial. Aquí también tiene vigencia el "SAN-5", particularmente con la puesta en funciones del sector Métodos y Tiempos, instalado y programado para coordinar la producción primaria con la estructura industrial; y la puesta en marcha en Sunchales de una nueva línea de secado. Con estos dos adelantos técnicos se pudieron reducir costos operativos y diagramar racionalmente el movimiento.
         SANCOR posee, al término del ejercicio 1985/86, nada menos que 140 plantas industriales, radicadas estratégicamente en ciudades de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires. Estas ciudades son: Sunchales, San Justo, Santa Fe (capital), San Guillermo, Rosario, Centeno, Suardi, Ceres, Moisés Ville, Esperanza y Gálvez en la provincia
de Santa Fe; Brinkmann, Devoto, Córdoba (capital), Morteros y Coronel Moldes en la provincia de Córdoba; Coronel Charlone, Alberdi, Chivilcoy y Hurlingham en la provincia de Buenos Aires; y Capital Federal.
         La producción de SANCOR comprende:
                   • Deshidratados: leche en polvo entera, leche en polvo descremada y suero de queso en polvo.
                   • Quesos: un espectro variado de reconocida fama y algunos tipos con premios internacionales. El depósito de maduración en Gálvez es el mejor muestrario de esta riqueza.
                   • Dulce de leche: común y pastelero de superior factura.
                   • Manteca: en unidades para exportaci6n, de consumo familiar y en pequeñas fracciones unipersonales.
                   • Leches: pasteurizadas, esterilizada U.A.T., esterilizada saborizada, fluida y reemplazante de leche.
                   • Crema: pasteurizada.
                   • Yoghurt: Línea Yoplait; yoghurt bebible Yop.
                   • Caseína y caseinato de sodio.
                   • Flanes y Postres; Mayonesa; Salsa Golf; Jugos.

         Por tratarse de productos alimenticios, SANCOR ha establecido un severo control de calidad tanto de la materia prima como de los productos terminados. En esta tarea estuvieron siempre los distintos Centros de Análisis de Materia Prima, así como los servicios de planta destinados al tratamiento de aguas y efluentes industriales. No hace mucho, y con el fin de tecnificar el control de calidad, fueron incorporados y destinados al análisis de la composición de la materia prima y de productos lácteos un equipo Milko Scan 104 A/B Y un Fossomatic 215.

                   e) Área tecnológica

         La evolución de la tecnología en todos los campos ha generado verdaderos desafíos y compromisos de modernización, de los cuales no puede escapar ninguna empresa que quiera competir en paridad de condiciones y triunfar en el mercado. Sobre este fenómeno hay plena conciencia en SANCOR y por eso la conformación de
una Área Tecnológica orientada y puesta en actividad al finalizar el ejercicio 1985/86.
         Sobre el particular, y para conocer cómo se la orientó y pautó, transcribimos un largo texto de la Memoria:

• Desarrollo y adaptación de nuevas tecnologías para la elaboración de nuestros productos y su incorporación a la estructura industrial de la Cooperativa, y nuevos productos lácteos y alimenticios en general, a través de investigación aplicada interna o en coordinación con institutos de investigación especializados.
• Análisis de utilización de estructuras de terceros y desarrollo de tecnologías y proyectos que pueden ser ejecutados por nuestras Cooperativas Asociadas, para la elaboración de productos alimenticios.
• Mejoramiento de nuestros métodos y tecnologías, su diseño, su implementación y evaluación de los resultados.
• Coordinación en el desarrollo de proyectos de transferencia de tecnologías a terceras empresas de otros países, y su ejecución.
• Adaptación, investigación y desarrollo de nuevas tecnologías para el mejoramiento de la productividad de las explotaciones lecheras de nuestros asociados, así como también sus condiciones de manejo y la extracción y conservación de la leche.
• Coordinación con las restantes Áreas de nuestra Cooperativa para implementar los avances tecnológicos
que permitan el logro de los objetivos de nuestra planificación estratégica".

         La importancia de la ciencia y la tecnología es ahora comprensible para el hombre de ciudad y de campo. "Scientia est potentia", dijo Francis Bacon; y desde entonces el hombre europeo y luego el de otros continentes fueron tomando conciencia y ahora el concepto se ha  universalizado. Por lo tanto el futuro previsible –como lo ha señalado Terragno en “Argentina Siglo XXI”–, está en la ciencia y la tecnología. Desde luego en los lácteos y en todos los productos alimenticios. Todo esto entra en el tema de la tecnología alimenticia, la cual ya se ha programado en los correspondientes planes de estudios de algunas universidades. En esta categoría se podrá calificar la producción argentina de alimentos y convalidar su entrada en los mercados más exigentes. La tecnología se extiende desde las pasturas y las vacas hasta los productos lácteos más sofisticados. Nada puede dejarse afuera.

Otras Áreas

         En SANCOR existen otras áreas importantes, vinculadas naturalmente a su industria, como son el Área administrativa y el Área de relaciones. Se completa con ellas el cuadro empresario y se establece la relación entre producción y comercialización.

a)         Área Administrativa: En una estructura orgánica todo se correlaciona. Antes enunciamos uno de los objetivos principales, el de "la productividad a través de personas", lo cual tiene que ver con el conjunto y con el rendimiento de cada uno. La importancia de este tema, como el del transporte y del servicio financiero, se pueden ver en este texto de la Memoria:
"Correspondiendo a los objetivos enunciados por el "SAN-5" de liderazgo en costos y productividad a través de personas, los servicios administrativos, de transporte y financieros fueron objeto de permanente análisis en procura de ser sometidos a una vigorosa racionalización y desarrollo, acorde a las necesidades de la Cooperativa".
Aún más importante es lo que se dice a continuación: "Durante el ejercicio se produjo un sostenido avance en el perfeccionamiento de sistemas administrativos, informativos y de control, con preferente aplicación de los métodos computarizados, lográndose la descentralización de tareas a Plantas, consolidación de herramientas de planeamiento operativo y la instrumentación de programas indispensables para la optimización de las tareas de compras y suministros con miras a lograr las mejores condiciones del mercado abastecedor y la disminución del índice de rotación de existencias de almacenes". (Memoria 1985/86).

b)        Área de Relaciones: El mundo de relaciones de SANCOR es muy amplio y se extiende, en primer lugar, a los componentes federativos, es decir, a todas las 314 cooperativas asociadas y entre ellas una federación -UNCOGA-, con asiento en Rafaela. Este es, si se quiere, un mundo interno.
Por razones ya apuntadas debemos sumar a la Cooperativa de Inseminación Artificial de Venado Tuerto (CIAVT). Pero el mundo cooperativo tiene, además, otra dimensión y por eso SANCOR se encuentra adherida a CONINAGRO, al cooperativismo argentino y aún al cooperativismo mundial.
Por otra parte, SANCOR mantiene relaciones de tipo institucional con entidades dedicadas de alguna manera a la lechería, participando, por ejemplo, en el Centro de Industria Lechera, en la Comisión de Concertación de Política Lechera y aún en otros organismos nacionales y provinciales' que tienen que ver con la legislación, flexibilización de precios, exportaciones y financiamiento, así como apoyo a productores en situación de emergencia o desastre.
Y, finalmente, las relaciones lógicas con organismos estatales, bancos, SANCOR Seguros, firmas proveedoras y la inmensa cartera de clientes nacionales y extranjeros.

Comercialización

         La red de comercialización interna se asienta en las sucursales de venta, ubicadas en Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mar del Plata, Resistencia, Santa Fe, Tucumán, Bahía Blanca, Posadas, Mendoza, , Morón, La Plata y Quilmes; además tiene delegaciones en Río Cuarto y Olavarría. Las oficinas de exportación se encuentran en Buenos Aires.
         Toda esta red de comercialización, en los mercados interno y externo, responde a la Administración Central, con sede en Sunchales, provincia de Santa Fe.
         El comercio exterior de SANCOR se amplió y hoy llega a 21 naciones de continentes distintos. Son ellas: Chile, Brasil, Perú, Méjico, Venezuela, Colombia, Estados Unidos, Canadá, Italia, Suiza, Inglaterra, Rusia, España, Marruecos, Japón, Holanda, Francia, Bélgica, Noruega, Alemania y Finlandia.
         Esta empresa cooperativa, que en su ámbito cuenta actualmente con unos 9.870 tambos, 7.355 empleados y que alcanzó a procesar más de 47 millones anuales de grasa butirométrica, tiene en la exportación un futuro de primera línea. El mercado interno tiene sus límites naturales, pero el mercado externo, particularmente en África
y Asia, tiene que crecer en la medida que haya comunicación, cambio racional de la moneda y un mayor poder adquisitivo de aquellos pueblos.

2. Agroindustria de FACA

         A través de documentos anuales -Memoria y Balance- podemos conocer la actividad industrial de la Federación Argentina de Cooperativas Agrarias Coop. Ltda. (FACA), entidad de segundo grado fundada en 1947 y que hoy cuenta con 319 asociaciones de primer grado, más una veintena en trámite de afiliación y que ya pueden estar incorporadas. También pudimos conocer parcialmente su industria en una visita a la Fábrica Oleaginosa "Esteban Piacenza".
         La potencia económica de FACA, con una operatoria en 1986 que ha logrado superar los 446.000.000 de australes, nos hace suponer una capacidad ponderable para la implantación y desarrollo de programas de tipo agro-industrial, particularmente en oleaginosas y alimenticias. FACA tiene sus plantas industriales y se puede pensar que en el futuro se instalarán otras. Esta es una prognosis desde afuera, porque en realidad no conocemos planes y objetivos en esta materia.
         La industria desarrollada por las entidades primarias adheridas, y que por razón del principio de integración y la relación existente se engloban con el mundo de FACA, ofrece una serie de productos calificados como fibra y semilla de algodón, aceites vegetales, tomates al natural, puré de tomates, extracto de tomates, tomates triturados, durazno al natural, arvejas al natural, sidra, dulces de batata y de membrillo, y, sobre todo, excelentes vinos. Se trata de una producción que se coloca a través de DIPA o se exporta por los canales ordinarios de FACA.
         Como en SANCOR, existe en FACA convicción sobre rendimiento y disminución de costos a través de la adopción de tecnologías y de la eficiencia personal, como se advierte en este texto de la Memoria correspondiente al 38ª ejercicio de la entidad:
"Nuestra fábrica ya tiene hoy características de modernidad y eficiencia adecuadas. Pero la agroindustria y la oleaginosa en particular se desenvuelven con condiciones tecnológicas y comerciales cada vez más complejas que definen un mercado. de competencia, en el que sólo se puede participar con una activa preocupación por la optimización de costos en base a la actualización, desarrollo e investigación de tecnologías que respeten el grado de adelanto que el mundo ha alcanzado en estos temas. A tal fin, los avances realizados deben ser necesariamente la base para la búsqueda de nuevas realizaciones y en este sentido nuestros objetivos deben ser lograr una mejor instrumentación y control de planta, con el re equipamiento imprescindible en los extractores por solvente, y (en todo equipamiento), que en general permiten un mejor manejo y costos más reducidos".

         FACA cuenta con 4 plantas industriales. Como es obvio, la materia prima la recibe de los productores de las cooperativas asociadas. Este hecho es parte del sistema de integración, pues permite a los productores a través de sus cooperativas, colocar sus productos con seguridad y a buen precio.

La Fábrica Oleaginosa "Esteban Piacenza"

         Nos ocuparemos primero de la Fábrica que visitamos y que consideramos de real envergadura. Pero más adelante daremos referencias sobre las otras plantas, ilustrando con un cuadro la producción anual de las mismas.

                   a) Descripción

         La Fábrica "Esteban Piacenza" se encuentra ubicada en Villa Madero, provincia de Buenos Aires y a pocos kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. Es una planta industrial, que tiene como característica esencial ser multigrain, o sea que tiene la aptitud de procesar distintos tipos de granos, ya sean girasol, lino, maní o soja. Las ventajas técnicas en materia de mezcla y sobre todo la posibilidad de una provisión de materia prima constante durante todo el año son evidentes.
         La ubicación geográfica de las industrias hace que no todas las plantas tengan esta característica, porque aquellas que están, por ejemplo, en la zona de Santa Fe fueron exclusivamente preparadas para la molienda de soja: y las que están recostadas sobre el Paraná y sobre la provincia de Entre Ríos se dedican exclusivamente a la molienda del lino.
         La planta de FACA está ubicada en una zona de alta densidad demográfica a la que converge, por distintos medios de transporte, casi toda la producción del país. En este sentido guarda similitud con la afluencia de transportes y de productos al Mercado Central ubicado en Tapiales. Cuenta con un sistema de recepción de semilla de tipo automático, con volquete hidráulico, que toma al camión, 10 levanta, descarga
sobre las tolvas, y, a partir de ese momento todo el proceso de transporte, almacenamiento, preparación de la semilla y el envío de la misma a la planta, es mecanizado y automático, con una capacidad de almacenamiento de granos del orden de las 40 a 45 mil toneladas.
         En la primera etapa, podemos decir, produce aceite crudo y pellets que luego se utiliza como ingrediente básico de alimentos balanceados para animales. Además, cuenta con una refinería, que transforma el aceite crudo en aceite comestible. Una parte del aceite se refina y cuentan con una capacidad diaria de refinación de 100 toneladas. Se integra el circuito industrial con una planta de fraccionado, que distribuye la producción entre las cooperativas asociadas y otras entidades afines, de acuerdo a las pautas y cupos concertados.
         La planta de fraccionamiento actualmente supera la expectativa que ofrece el mercado interno, por lo tanto se trabaja a pleno. Tiene una capacidad de envase de 1.200 latas de 5 litros por hora; o 5.000 botellas por hora.
         Las fábricas cooperativas de aceite tienen un mercado propio dentro del territorio nacional, constituido por el conjunto de cooperativas primarias asociadas que tienen secciones de consumo de alimentos y bienes finales a las que concurren las familias de los productores. Prácticamente no se trabajó con el resto del mercado interno por la gran competencia que existe por parte de otras empresas aceiteras.
         FACA, como empresa agropecuaria y exportadora orientó principalmente la producción de esta fábrica, casi exclusivamente para los mercados del exterior, contribuyendo así a que la Argentina sea el primer exportador de aceite crudo de girasol del mundo.
         La capacidad de producci6n de la planta "Esteban Piacenza" es de 1.100 toneladas diarias de semillas como máximo, procesando soja y girasol.
         En lo que se refiere a almacenamiento de productos, pueden almacenar 12.000 toneladas de aceite, de distintos tipos, en 6 tanques. Uno de ellos de 5 millones de kilos de capacidad; y cuenta aproximadamente con instalaciones para 17.000 toneladas de almacenamiento de pellets.
         Los técnicos afectados al control de calidad están equipados con moderno instrumental para realizar pruebas y ensayos sobre materia prima, grado de finado y pureza de los aceites, así como atender todas las exigencias bromatológicas, lo que asegura una calidad constante de sus productos.
         El personal empleado llega a 140 personas.

Otras plantas industriales

         En las tres restantes FACA procesa maní, semilla de algodón y soja, materia prima que aportan algunas cooperativas asociadas. Son plantas destinadas a recibir la producción local y a brindar trabajo en ciudades del interior. Dan respuesta a necesidades de los productores y de las familias rurales.
         Se examinan aquí las características de estas plantas y se dan cifras relativas a producción. La industria de FACA tiene un futuro importante en el ámbito de la Pampa húmeda como dentro de las llamadas "economías regionales", lo cual ya se advierte en estas plantas.

a)    Planta seleccionadora de maní y legumbres "Julio B. Oroño"

Esta planta, conocida como "Seleccionadora", cambió su relación contractual al iniciarse la campaña 1985/86. Como consecuencia de un común acuerdo con las Cooperativas primarias de la zona, la Planta quedó exclusivamente en manos de FACA y por lo tanto pasó a cerrar su ejercicio anual en la misma fecha que ésta.
         La producción de maní registra algunas variaciones y naturalmente afecta a su industria. Se puede decir en materia de áreas de siembra y de rendimiento que las campañas 1985/86 y 1986/87 han sido favorables, sin embargo, por el descenso de precios internacionales, el productor no pudo ganar lo que se esperaba y la industria tuvo que amoldarse a tales circunstancias.
         Las relaciones de producción de maní con el comercio y la industria se puntualizan con las cifras del siguiente cuadro:

COMPARATIVO DE OPERACIONES “JULIO B. OROÑO”
Cosecha
Total toneladas
 acopiadas
Toneladas Exportadas
Mercado interno (toneladas)
Industria
(toneladas)
1982/83
9.591
5.700
450
3.200
1983/84
10.697
6.400
150
4.300
1984/85
10.203
5.503
959
3.941
1985/86
8.218
2.658
470
3.237
Fuente: Memoria y Balance FACA 39º Ejercicio.

b)    Fábrica Oleaginosa "Ireneo Barrios"

         Esta planta procesa semilla de algodón. La materia prima procede exclusivamente de la producción nacional. Y este es un tema que merece consideración, pues el acopio de materia prima no guarda regularidad, y, como ocurrió en la campaña 1985/86, es totalmente insuficiente y con incidencia negativa en los precios finales de la industria.
         La campaña récord 1977/78, con sus 715.670 toneladas de algodón en bruto, ha quedado atrás. Las dos últimas campañas examinadas registran una sensible reducción de la producción; y la última (1985/86) sólo alcanza las 350.000 toneladas de algodón en bruto.
         Si nos concretamos a la campaña 1985/86, la Fábrica "Ireneo Barrios" procesó 10.416 toneladas de semilla de algodón. Las cooperativas de FACA, de la zona de influencia del empobrecido sudoeste chaqueño aportaron el 41,18%, es decir, 4.290 toneladas; y el resto, 6.126 toneladas (58,82%), fue adquirido por la Fábrica a otras cooperativas de la región y a desmotadores particulares.
         Pero este volumen de materia prima sólo alcanzó para 8 meses de actividad industrial, quedando la planta, por lo tanto, inactiva durante 4 meses. Este problema no es de fácil solución. Creemos, sin embargo, que una acción posible es que las cooperativas de primer grado transfieran a los productores asociados nuevas tecnologías productivas que permitan duplicar y triplicar el rendimiento de algodón por hectárea y que se fortalezca la fidelidad de las cooperativas con FACA.

                   c) Planta "Dalmacio Velez"

         Finalmente debemos mencionar a esta planta, ubicada en la provincia de Córdoba, y dedicada al procesamiento de la soja. También en este caso, en la campaña 1984/85, la provisión de materia prima fue un tema crítico. Fuera de los habituales días feriados, la fábrica estuvo inactiva 35 días por falta de materia prima. Este problema no puede solucionarse desde la Planta "Dalmacio Velez"; y posiblemente sea un componente más de la situación del agro argentino y las dificultades que encuentran los que quieren trabajar. No obstante, en 1a campaña 1985/86, se pudo lograr un abastecimiento satisfactorio, aumentar el ritmo y revertir la situación.
         En la elaboración no hubo problemas técnicos –dice la Memoria–, y la "calidad lograda en aceites (crudo y refinado), como en subproductos, permitió la colocación de los mismos sin inconvenientes de ninguna naturaleza, tanto en el mercado interno como en la exportación".
         Pero el espíritu de trabajo y crecimiento de FACA se puso de manifiesto con la construcción de un gasoducto para la planta, obra que se completó con las reformas de caldera y secadora, adaptándolas al consumo de gas.

RENDIMIENTO PLANTA “DALMACIO VÉLEZ”
Producto (soja)
1985
1985
Diferencia  absoluta 85/86
Diferencia relativa 85/86
Semilla procesada
100.498 Tn
92.088 Tn
8.410 Tn
8,4%
Aceite crudo
17.289 Tn
15.955 Tn
1.334 Tn
7,7 %
Aceite refinado
-,-  
1.117 Tn
1.117 Tn
100,0%
Subproductos
82.070 Tn
75.426 Tn
6.644 Tn
8,1 %
Fuente: Memoria y Balance FACA 39º Ejercicio.

Cooperativas afiliadas a FACA con actividad industrial

El mundo de FACA está integrado por las cooperativas primarias adheridas, muchas de las cuales tienen sus propias industrias. Es justo, por lo tanto, ofrecer un listado de las mismas.

1. Cooperativa Agraria de Producción y Consumo de Allen Ltda.
2. Cooperativa Agrícola "Presidente Avellaneda" Ltda.
3. Cooperativa Agrícola, Frutícola y de Consumo "La Colmena" Ltda.
4. Cooperativa Frutícola y de Consumo "Sayhueque" Ltda.
5. "La Caroyense" Cooperativa Vitivinícola de Córdoba y La Ríoja Ltda.
6. Cooperativa Frutícola Asociación de Cipolletti "FADEC" Ltda.
7. Cooperativa Frutícola y de Consumo "La Colonia" Ltda.
8. Cooperativa Agraria de Producción y Consumo "Agricultores Unidos:' Ltda. .
9. Cooperativa "La Regional" Agropecuaria y Tambera Ltda.
10. Cooperativa Vitivinícola, Industrias Anexas y Producción "Cipolletti" Ltda.
11. Sociedad Cooperativa Ltda. de Agricultores de Coronda.
12. Cooperativa Frutihortícola, Industrial de La Rioja Ltda. (COFILAR)
13. Cooperativa Agrícola Eldorado Sociedad Cooperativa Ltda.
14. Cooperativa Agropecuaria y de Servicios Públicos "El Surco" Ltda.
15. Cooperativa Agrícola "Río Tapenagá" Algodonera Ltda.
16. Cooperativa Agropecuaria y Provisión de Servicios de Electrificación Rural "La Federación" Ltda.
17. Cooperativa Agrícola "Toba" Algodonera Ltda.
18. Cooperativa Frutícola de Producción y Consumo "La Ribera" Ltda.
19. Cooperativa Agropecuaria Hermoso Campo Ltda.
20. Cooperativa Agropecuaria La Invernada "IMPAS" Ltda.
21. Cooperativa Vitivinícola, Frutícola, Hortícola y de Consumo "Los Andes" Ltda.
22. Sociedad Cooperativa de Producción Alimenticia "Mainque" Ltda.
23. Cooperativa Agrícola Industrial "Río Diamante" Ltda. de San Rafael
24. Cooperativa Vitivinifrutícola "25 de Mayo" de Santa Rosa Ltda.
25. Cooperativa Agropecuaria Villa Ocampo Ltda.
26. Cooperativa Agropecuaria "Unidad Agraria" Ltda.
27. Cooperativa Mixta Unida Agropecuaria y de Consumo Ltda.
28. Cooperativa Agraria "La Rinconada" Ltda.
29. Cooperativa Agrícola "La Defensa" Ltda.
30. Cooperativa de Producción y Consumo "La Flor de Durazno" Ltda.
31. "La Reginense" Coop. Vitivinícola Frutícola y Hortícola de Colonia Regina Ltda.
32. Cooperativa Agrícola y de Consumo "Mojón 1106" Ltda. de Villa Regina
33. Cooperativa de Producción y Consumo "Las Bardas" Ltda.


3. UCAL: industrialización del algodón

Sin lugar a dudas, el algodón es la principal fibra natural de la industria textil. Perdió importancia en la década de 1960/70 con la invasión de las fibras sintéticas, pero se estima ahora que por los altos precios del petróleo volverá a gravitar en el mercado. Si además disminuyen sensiblemente las reservas de petróleo y entra en crisis la industria  petroquímica, el algodón puede ser nuevamente el "oro blanco" y aumentar la demanda. La lana tiene su importancia, pero no registra la masividad del algodón.

Producción de algodón en el país

         La producción de algodón en el país se inició a comienzos del siglo, gracias a pioneros y colonos. Antes el algodón cultivado por los indios diaguitas –el gossipium barbadense–, y el cultivo reducido de "encomenderos" y hombres de la época colonial, no tuvo mayor significación y quedó como parte de una economía de subsistencia. Con los pioneros modernos la producción del algodón fue creciendo de una manera progresiva hasta llegar a cierto tope, con altibajos en el volumen, que algunos interpretan como fenómeno cíclico propio del mercado, además de las condiciones climáticas o de una determinada política algodonera.
         Terminada la primera etapa de la colonización del Chaco, entre la primera y segunda guerra mundial, los productores intensificaron el cultivo del algodón. También en otras provincias como Formosa, norte de Santa Fe, Santiago del Estero y Corrientes; y en menor escala Catamarca, La Rioja y norte de Córdoba.
         Era la época en que la promoción del cultivo del algodón se hacía con el lema del "oro blanco", como una alternativa distinta pero tan valiosa como el petróleo, al cual habían calificado de "oro negro".
         En la campaña algodonera 1920/21 la producción alcanzó las 29.195 toneladas. Los volúmenes fueron creciendo y así en 1944 se llega a cierta madurez con un volumen de 370.000 toneladas de algodón en bruto. Es el año en que se realiza una extraordinaria Fiesta Nacional del Algodón y el gobierno nacional promulga el Decreto Ley N° 24.046, tal vez el primer instrumento orgánico de legislación algodonera.
         Posteriormente el crecimiento fue más lento, alcanzándose cifras superiores a las 535.000 toneladas en la década de 1950/60. Hubo también retrocesos, como en la crisis de 1965, en que se vuelve a volúmenes apenas superiores a los de 1940.
         Según estadísticas oficiales, la campaña 1977/78 produjo 715.670 toneladas de algodón en bruto, que desmotadas dieron unas 220.000 toneladas de fibra de diversos grados. Fue el record de producción del país, aunque, por razón del cambio monetario, no tuvo buenos precios para los productores.
         Con las 370.000 toneladas de 1944 la Argentina se ubicó en el décimo lugar entre las naciones productoras del mundo. Actualmente, aún con la producción record de 1977/78, ni siquiera figura en las estadísticas de las naciones productoras. Ello significa que numerosas naciones incrementaron la producción, mientras nosotros quedamos estancados y en la maraña de sucesivas crisis del mercado algodonero, de la asistencia financiera, del cambio de divisas o de fenómenos meteorológicos.
         La participación del sector cooperativo ha sido muy importante. En algunas campañas ha logrado dominar y controlar hasta un 60% de la producción nacional. En la aludida campaña 1977/78, el sector cooperativo manejó el 52,7%, mientras que las otras empresas particulares comercializaron un 47,3%. Es justo afirmar, no obstante los problemas y una historia adversa, que UCAL, Unión de Cooperativas Agrícolas Algodoneras, tuvo mucho que ver en la comercialización e industria del algodón.
         También es justo decir que numerosas cooperativas primarias realizan las etapas previas de la industria algodonera, como son el desmote y deslintado, con todo lo cual el sector colabora y participa en el esfuerzo nacional.
         En las dos últimas campañas examinadas la producción de algodón registró una sensible disminución. La última, sobre todo, bajó a una cifra muy pobre. Las cifras de la última campaña dadas por UCAL confirman lo que hemos afirmado:
"En la campaña 1985/86 se sembraron en todo el país 353.300 hectáreas con algodón, lo que significó una reducción del 23,7% en relación a la anterior. En el Chaco la siembra alcanzó a 221.350 Has.: un 23,1% inferior a la de la campaña 1984/85". (Memoria de UCAL - Ejercicio 53°).


Desmote y deslintado

         El desmote es un proceso industrial básico, mediante el cual se separa la fibra de la semilla, además de apartar los restos de cápsulas secas y de la basura. En términos generales la fibra extraída representa un 32% del algodón en bruto, la semilla está en un 60% y el resto es prácticamente basura.
         El desmote se completa con el deslintado, es decir con el proceso que extrae el linter, una pelusa que recubre a la semilla y que tiene aplicación en el relleno de algunos muebles tapizados y en cierta colchonería.
         En el año 1944 había en el país unas 143 plantas desmotadoras. Al promediar la década 1950/60, considerada como de cierto esplendor, el número se había incrementado hasta llegar a unas 180 plantas. Luego el algodón entró en crisis, reduciéndose en consecuencia el número de desmotadoras. En 1980 estaban en funcionamiento poco más de 100 plantas desmotadoras: 11 oficiales, 37 del sector cooperativo y 58 de empresas particulares.
         La euforia de antes por el algodón y la instalación de plantas desmotadoras ya pasó. Ahora se busca tecnología, reducción de costos y eficiencia. Las famosas LUMMUS que se habían instalado en otro tiempo hoy son chatarra. Por eso no creemos que se multipliquen las desmotadoras, pero estamos convencidos que puede incrementarse la producción de fibra. El desmote entraría en estas dos pautas generales:

a) Plantas de alta tecnología y mayor rendimiento que suplanten a las viejas desmotadoras, que evidentemente deterioraban la calidad de la fibra y su rendimiento por hora era bajo. Con un proceso moderno de desmote se puede mejorar hasta un grado la calidad con respecto al desmote de las viejas desmotadoras convencionales, lo cual significa mucho dinero.

b) Centralización del desmote, para reducir gastos a través de una administración orgánica. Esto significa que las cooperativas y los acopiadores con escasas perspectivas, por su ubicación y el número de socios o clientes, concentrarían la producción de bruto en alguna superusina desmotadora.

         La participación de las cooperativas en las tareas de desmote ha sido también muy importante, puesto que registraban, hasta 1980, un 36% de las plantas existentes. Además fueron las empresas que instalaron más desmotadoras de avanzada tecnología y alto rendimiento, como las que instaló UCAL en Barranqueras y Sáenz Peña, las cuales, por circunstancias muy agudas, pasaron a otras manos. Cooperativa Unión Agrícola de Avellaneda (Santa Fe), sobre los cuales se da cuenta más adelante; Cooperativa "Toba" de General San Martín; Cooperativa Unión y Trabajo de Quitilipi; Cooperativa "El Progreso" de Sáenz Peña, entre otras instalaron equipos “Continental” de renovada tecnología, todo lo cual representa una apreciable inversión en este aspecto fundamental de la industria algodonera.

Hilados y aceites de algodón

         Nunca las cooperativas pensaron quedarse con el desmote. Desde el principio intentaron seguir con los procesos de industrialización, primero estableciendo plantas aceiteras y más tarde hilanderías.
         La semilla de algodón destinada a la industria no siempre fue aprovechada. A veces se la utilizó hasta para rellenar los caminos de pueblos chaqueños. Por eso los agricultores intentaron elaborar aceites. Entre las que inauguraron las cooperativas figura aquella de la Cooperativa Ministro Le Breton, en río Arazá, que hoy está en vías de reactivarse. Y también debemos mencionar la fábrica de aceites de la Cooperativa Sáenz Peña Ltda., que aún, hasta 1980, seguía en actividad. Asimismo UCAL tuvo en su tiempo (1957/67) una fábrica de aceites en Resistencia, la "San Fernando", que ya no existe. En los últimos años se habló de la necesidad de aprovechar la semilla y con ese fin se han realizado estudios y reuniones en el ámbito de UCAL y FACA, así como entre las cooperativas independientes.
         Sin duda, es más importante la elaboración de hilados. La falta de capitales y del apoyo financiero necesario no permitió a las cooperativas de las provincias productoras de algodón encarar la instalación de plantas hilanderas. Tampoco es significativo lo que en este rubro pudo hacer la empresa privada del Chaco. Las estadísticas registran un porcentaje del 91% de la industria hilandera radicada en Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, lo cual indica claramente que el margen local, en la zona de producción, es muy escaso.
         Las hilanderías más importantes del sector cooperativo son las de UCAL, Unión de Cooperativas Agrícolas Algodoneras Ltda., entidad que adquirió en 1961 aquellas que pertenecían al grupo DINIE, y que, convencionalmente hablando, poseían una capacidad global de 28.000 husos y una producción anual de 3.800.000 kilogramos de hilados; la radicada en Barranqueras con 19.200 husos y 2.700.000 kilogramos de producción; y la de Santiago del Estero con 8.800 husos y 1.100.000 kilogramos de hilados, naturalmente de distintos grados.
         UCAL fue realizando una renovación parcial de equipos industriales, sin lograr las metas que se había propuesto en 1972. En general la aspiración era pasar del hilado cardado al peinado y ofrecer al mercado títulos de mayor calidad. Pudo inaugurar en la Planta de Santiago del Estero una sala completa de “continuas”, pero la planta principal, la de Barranqueras, en el Chaco, seguía trabajando con equipos obsoletos.
         Por fin en 1979, gracias a las intensas gestiones de la nueva administración de UCAL y al apoyo del gobierno del Chaco, se inició la renovación total del parque de máquinas de la Hilandería de Barranqueras, operativo que ese año concretó la compra de las máquinas y se dispuso encarar la modernización y el montaje con un criterio real y que tiene que ver con todos los aspectos relacionados con la materia.
Además UCAL ya había instalado en Barranqueras una planta de algodón plegado, cuya producción, en gran parte, se comercializó a través de la Federación Argentina de Cooperativas Farmacéuticas (FECOFAR). El resto salió con la marca de "UCAL" y se colocó en el mercado local, el NEA, y aún en Buenos Aires. La producción común y súper se inició con 30.000 kilogramos mensuales y luego ascendió hasta 60.000, reinando, por un tiempo, cierta satisfacción.
         Desgraciadamente, UCAL padeció un proceso adverso para su vida institucional, para su patrimonio y para su actividad industrial. Los factores de tal proceso son complejos y quien los analice deberá estudiar la incidencia de la política económica del país, del valor del cambio ante precios internacionales y la falta de créditos oportunos; también inversiones equivocadas por parte de UCAL, pérdidas por el uso de maquinaria obsoleta, sobredimensionamiento de personal o resistencias a una acción conjunta que no convence y, finalmente, a factores climáticos y a graves inundaciones.
         El resultado del proceso fue el achicamiento de UCAL. Hoy, en materia industrial, sólo está en actividad la nueva Hilandería de Barranqueras (Chaco) y el Molino Harinero de Yrigoyen (Santa Fe). La Planta de Algodón Hidrófilo se paralizó el 15 de noviembre de 1986.
         La modernización de la Planta de Hilados de Barranqueras tuvo un resultado positivo. Y en el último ejercicio económico de la entidad cerrado el 31/3/87, se pudo decir:
"La producción de Hilados tuvo un incremento del 24% respecto a la del año anterior, alcanzándose el volumen más importante en el período bajo comparación y a partir de la incorporación de la nueva hilandería de Barranqueras''. (Memoria).

PRODUCCIÓN TEXTIL DE UCAL
Ejercicio
Hilados en toneladas
Variación con el año anterior
Algodón hidrófilo en Tn.
Variación con el año anterior
1983/84
2.259
- 2%
668
+ 20%
1984/85
2.359
+ 4%
769
+ 15%
1985/86
2.260
- 4%
587
- 24&
1986/87
2.811
+ 24%
200
- 60%
Fuente: Memoria UCAL Ejercicio 53º.
Nota: La producción de algodón hidrófilo quedó suspendida a partir del 15/11/86.


4. La industria de la Asociación

         Desde temprano se habló de industria en la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA). La inauguración de una fábrica de aceites vegetales en 1952, en Villa Constitución (Santa Fe), con el nombre de Ramón Elorriaga, tuvo la virtud de afianzar la idea y desarrollar entre las afiliadas un clima propicio para la agroindustria. Por eso al año siguiente y dentro del contexto del Segundo Plan Quinquenal del gobierno peronista, empezó a circular entre las afiliadas el Plan Industrial de la Asociación.
         El líder de está iniciativa, don Celestino Sienrra (h), dijo sobre el particular en una reunión de cooperativistas realizada en la ciudad de Pergamino el 26 de febrero de 1953:
"El plan de industrialización elaborado por la Asociación de Cooperativas Argentinas, y que ahora se somete a la consideración de los consejos de administración de las cooperativas afiliadas, comprende
la instalación de fábricas para transformar las semillas de lino, girasol y maní; molinos para obtener harina de trigo y de maíz, ingenios para la fabricación de azúcar; usinas pasteurizadoras de leche para el consumo y obtención de subproductos; tratamiento de los cueros obtenidos en las explotaciones agrarias mediante el pikelado y curtiembre de los mismos; y desde luego, la instalación de cámaras frías para la mejor defensa y colocación de la producción granjera y la construcción de depósitos y altos silos en los puntos de concentración de la producción".

         Para don Celestino Sienrra (h) el tema era trascendente y personalmente lo asumía como un objetivo capaz de liberar a la misma familia agraria. Efectivamente, le asignaba a la industria cooperativa agraria una indiscutida prioridad: 

"Lo trascendente del plan, después de la reestructuración de la tierra, radica en el hecho que considero de extraordinaria importancia, de industrializar masivamente la producción primaria del país".

         Y, sobre este fundamento de la liberación económica de la familia agraria, por cierto de carácter intrínseco y en virtud del fenómeno económico, propio y positivo, de la industria, hablaba con pasión sobre:

"La valorización de la producción mediante la industrialización de la misma hecha en forma cooperativa".

         Hubo entusiasmo y se inició la gestión de implementar, con el concurso de las afiliadas, el mencionado Plan Industrial de ACA. La historia es rica en esfuerzos y también en frustraciones. Naturalmente es una historia condicionada por la situación política y económica del país en las últimas décadas. Se instalaron fábricas y se hicieron diversas inversiones positivas. Sin embargo, aún hoy la Asociación de Cooperativas Argentinas no ha logrado una industria con el nivel de las expectativas y aspiraciones de sus dirigentes. El futuro de la Asociación de Cooperativas Argentinas, en materia industrial, está en la producción alimenticia, de nivel internacional y con alta tecnología y presentación de los productos.
         Para interpretar la realidad de ACA y comprender su nivel industrial, es necesario ampliar el panorama y mirar la totalidad de los proyectos realizados, industriales o no, según puede inferirse de la Memoria y Balance de la institución. La proyección entonces, y en consecuencia la magnitud de su gestión empresaria, debe evaluarse ante todo a través de las inversiones concretadas. Las mismas sólo muy parcialmente tienen que ver con la industria. Podemos decir, en un esquema simple, que las inversiones se efectuaron en tres áreas importantes: agraria, portuaria e industrial.
                   a) Complejo de tecnología agraria: Programa desarrollado, hasta ahora, en dos capítulos relevantes: el criadero de Semillas "Cabildo" (variedades de trigo) y el criadero de Semillas Híbridas Pergamino.

                   b) Instalaciones portuarias: Integradas por obras de almacenamiento e infraestructura para exportación de granos y demás productos agropecuarios de Puerto San Lorenzo, Puerto Quequén y Puerto Dock Sud. Además, existen proyectos para Puerto Ing. White y Puerto Rosales.

                   c) Complejo industrial: Concebido y estructurado con diversas alternativas, algunas de ellas asumidas por una razón pragmática. Se trata de tres fábricas regionales con capital propio y de las cooperativas afiliadas de la zona de producción; tres fábricas operadas en combinación con otras sociedades productoras; una fábrica de alimentos balanceados propia, y, en convenio con una sociedad anónima, importante entrega de materia prima de las asociadas para elaboración de oleaginosas a façón.

         De esta manera se circunscribe el tema y aparece el sector industrial de ACA en su verdadera dimensión. Por otra parte, se puede reflexionar sobre la correlación existente entre las tres áreas mencionadas. Aún más, en el cuadro aparecen la tecnología agraria y las instalaciones portuarias como básicas y fundamentales para el desarrollo del cooperativismo agrario; y se entiende que el  desarrollo de programas industriales de magnitud pueden ser obras del futuro, que suponen las anteriores por razón de la materia prima y la infraestructura para el comercio exterior.

Examen industrial de ACA

El análisis de la Memoria y Balance general, correspondiente al 63º ejercicio económico-social (1986/87), detecta un tono de insatisfacción. Es índice de realismo. El triunfalismo publicitario de algunos directivos de empresas suele anunciar la quiebra de las mismas. Aquí el tono de insatisfacción es todo lo contrario: indica capacidad y poder para cuando llegue el momento. Leamos un párrafo:
"Se presentaron dificultades de variada índole, con distinta repercusión según la ubicación geográfica y la tónica operativa de cada establecimiento".

         Las dificultades mencionadas no provienen de los productores de materia prima –a quienes ACA defiende–, sino de limitaciones del mercado interno, de la depresión precio-moneda y aún de trabas del comercio exterior. Se suma la reducción técnica de la capacidad instalada de las plantas regionales como consecuencia de una lógica obsolescencia. La referencia de falta de girasol, con incidencia negativa en la fábrica de Tres Arroyos, es prácticamente un accidente, porque más grave es la falta de capacidad de las llamadas plantas regionales –escasa dimensión y cierta obsolescencia–, que obliga al trabajo a façón mediante convenio con la firma Santa Clara S.A. Efectivamente, ACA no podía procesar toda la materia prima y de esa manera corría el riesgo de defraudar a las afiliadas de la zona y a los socios productores. Aquella falta de capacidad, juntamente con las penurias de un mercado adverso, son las principales dificultades.
         Las medidas tomadas por la Asociación de Cooperativas Argentinas son coyunturales y destinadas a brindar la mejor solución del momento. Hay conciencia, como se ve en la Memoria, sobre soluciones pasajeras ya implementadas y las soluciones definitivas que se pueden dar en el futuro. Por ejemplo, cerrar una fábrica o parar el sector molienda porque no son rentables, revela un problema de la misma fábrica. En el caso de las plantas regionales el hecho es conocido y la solución pasajera ha sido dada de acuerdo a las circunstancias. La solución no está en un factor del mercado y tampoco en el estado, sino en la Asociación, la cual potencialmente, en el futuro, tiene recursos propios para resolver la situación.
         Al tratar de la explotación de un Molino Harinero, instalado en General Ramírez, provincia de Entre Ríos, se alude claramente a los planes futuros y desde luego a las inversiones de modernas plantas industriales:
"Este emprendimiento se desarrolló con bastante normalidad, permitiéndonos acceder nuevamente a la industrialización del trigo, acumulando experiencia en una actividad que sigue estando en los planes futuros de la entidad".

         En cambio las dificultades propias de un mercado adverso tienen otra naturaleza y escapan al dominio de la Asociación. La crisis económica del país repercute en los mercados y no permite el desarrollo normal de los negocios. Los productores argentinos, agropecuarios o industriales, conocen las distorsiones, las trabas burocráticas, la depresión de los precios internacionales, la pérdida de valor de nuestra moneda, las limitaciones del mercado interno, etc., y cada empresa, individualmente, nada puede hacer. Se espera que el conjunto de empresas, más la conducción política y económica del gobierno, logren ordenar y dinamizar el mercado.
         Las importantes inversiones efectuadas por ACA en puertos y programas de tecnología agraria, ya mencionadas, no permitieron realizar otro tanto en materia industrial, por lo menos en el volumen que se espera o para encarar una primera etapa. El programa industrial en gran escala está en el futuro de la Asociación y allí tiene un campo casi infinito.

Estadística industrial

         Anotamos el perfil y los problemas principales y luego los rendimientos de cada planta correspondientes al 63º ejercicio (1986-87), utilizando la Memoria y Balance de la institución.

                   1. Fábricas regionales de aceite
Son conocidas con ese nombre tres fábricas instaladas en determinadas zonas de producción y ordinariamente compartidas con las cooperativas primarias del lugar. Son ellas:

a) Fábrica de Tres Arroyos
Integrada por 23 cooperativas (66%) y la Asociación (34%).
Paralizada desde el 30/4/87. Se estudia su continuidad.
Producción:

Girasol
Aceite
Pellets
59.777 Tn
25.702 Tn
27.511 Tn

b) Fábrica de Villa Constitución
Integrada por 53 cooperativas (57,71 %); por la Fábrica de Río Tercero (8%); y por la Asociación (34,29%).
Paralizada desde marzo/87 en la elaboración primaria; y continúa con la refinería y envasado de aceites.
Producción:              

Soja y Girasol
Aceite
Pellets
24.767 Tn
4.764 Tn
18.980 Tn

c) Fábrica Río Tercero y Hernando
Integrada por 22 cooperativas (60,13%) y la Asociación (39,87%).
Situación normal.
Producción:

Soja – Maní  – Girasol
Aceite
Pellets
93.459 Tn
16.840 Tn
73.798 Tn

2. Fábrica de alimentos balanceados
Instalada en San Nicolás. Opera con la fábrica radicada en La Francia de la Cooperativa de Devoto.
Mercado competitivo.
Situación normal a pesar del momentáneo resultado negativo.
Se vendieron en el ejercicio 117.545 toneladas, repartidas según la siguiente composición: avícola 56,37%; vacuna 33,27%; porcina 8,57%; y otras líneas 1,79%.

3. Procesadora Río Negro SA
Integrada por la Asociación, "El Hogar Obrero", la Cooperativa Hortífrutícola 20 A Ltda. y la Cooperativa Agrícola Ganadera e Industrial de Patagones y Viedma Ltda.
Comercialización difícil: mercado retraído, stock con costo financiero y desvalorización del producto.
Producción:

Tomates            “A” y “B”
Latas de       tomates enteros
Latas de puré    de tomates
Tambores  extracto de tomates
13.846 Tn
3.633.936
3.145.896
4.291

4. FRIDEVI SA
Integrada por la Asociación, "El Hogar Obrero", cooperativas de Patagones, Stroeder y 20 A de Viedma.
Objeto: faena y distribución de carnes.
Comercialización normal.
Producción: En el ejercicio se faenaron 19.137 vacunos 14.417 lanares, obteniéndose un total de 3.441.115 kilogramos, los que fueron comercializados a través de "El Hogar Obrero" y en la zona.

5.       Molino Harinero Ramírez
Integrado por la Asociación, la Cooperativa Agrícola Unión Regional Ltda., Cooperativa La Ganadera Ltda. ambas de Rámírez, y la Cooperativa Agrícola Regional Ltda. de Crespo con un 25% de participación por cada entidad.
Actividad normal.
Producción: en los meses de actividad que lleva la sociedad, en relación con el ejercicio considerado, se elaboraron 7.563 toneladas de trigo, de las que se obtuvieron 5.524 toneladas de harina y 2.221 toneladas de subproductos.

6.     Elaboración a façon con Santa Clara S.A.
Producción: 225.000 toneladas de porotos de soja.

         La actividad industrial de ACA, finalmente, tiene relación con las cooperativas afiliadas, como se advierte en lo expuesto. Responde al principio de integración del cooperativismo y es la forma práctica de la ayuda mutua en el plano económico. Pero, además, es necesario señalar que numerosas cooperativas primarias de este mundo de la Asociación tienen sus propias industrias, como elaboración de vinos, desmote del algodón, etc. En el contexto de la Argentina proyectada al siglo XXI, con avanzada tecnología, seguramente tendrá un rol importante la Asociación de Cooperativas Argentinas.

5. Manufactura de la carne en UNCOGA

         "UNCOGA" Federación de Cooperativas Agropecuarias Coop. Ltda. fue fundada en 1963 con la denominación de Unión de Cooperativas Ganaderas Ltda. (UNCOGA). Es la primera entidad de segundo grado de carácter estrictamente ganadero y su principal actividad, por la época de su fundación, fue la exportación de ganado en pie principalmente con destino a Chile y Perú y a algunos países europeos. Se vendían novillo y vaquillonas para reproducción provenientes de sus cooperativas asociadas.
         Diez años después la entidad, ya consolidada, orienta su rumbo hacia la concreción de un ambicioso proyecto: tener su propia industria frigorífica con el objeto de industrializar la carne de vaca de tambo con ciclo cumplido. Para cumplir con esa propuesta se realizan estudios junto con San-Cor C.U.L. las que concluyen con una opinión favorable. En el transcurso de 1973 se adquiere la planta industrial del Frigorífico CIPA S.A. ubicado en la ciudad de Rafaela y que se hallaba inactivo como consecuencia de un concurso de acreedores. Las instalaciones tenían 8.500 metros cuadrados cubiertos que satisfacían los requerimientos del proyecto.
         Un factor decisivo fue que San-Cor CUL, asociada a "UNCOGA", puso a disposición del frigorífico su red de distribución comercial elemento fundamental para todo proyecto productivo. Como consecuencia de la nueva actividad, se elabora un nuevo estatuto social y la empresa comienza a actuar con su actual denominación: "UNCOGA" Federación de Cooperativas Agropecuarias Cooperativa Limitada.
         En 1974 se inició la actividad del frigorífico debiéndoselo adecuar a las condiciones higiénico-sanitarias requeridas por la legislación vigente. La producción del frigorífico estaba orientada a la industria del chacinado, de los cuales en 1974 se producían 80 toneladas mensuales, siendo su producción actual de 800 toneladas mensuales.
         El constante y seguro crecimiento de la entidad fue requiriendo ampliaciones en la antigua planta, la que actualmente tiene 13.272 metros cuadrados en tres niveles de edificación. En 1987 adquirieron otra planta industrial en Crucellas, Santa Fe, donde se pueden elaborar hasta 200 toneladas mensuales de chacinados.
         UNCOGA ofrece al mercado una amplia variedad de productos: jamones, bondiolas, mortadelas, salchichas, salames de distintas variedades y el abastecimiento de carne en medias reses de vacunos y cerdos, prevaleciendo en un 90 por ciento la carne vacuna.
         La presencia de San-Cor en su carácter de asociada de UNCOGA le asegura al frigorífico un abastecimiento semanal de 700 cabezas de ganado vacuno y porcino procedentes de las cooperativas adheridas a la entidad tambera, la que a su vez es la comercializadora de toda la producción de chacinados de UNCOGA. Esta asociación entre cooperativas de segundo grado refleja con claridad y con toda su fuerza las inmensas posibilidades que tiene la integración cooperativa especialmente si se encaran actividades transformadoras de la materia prima producidas por los asociados de las entidades primarias.
         La principal zona de venta de medias reses está en el NO argentino, con base en la ciudad de Salta, hacia donde se canalizan 800 medias reses mensuales. Actualmente se está explorando el mercado boliviano con la idea de exportar medias reses.
         Dentro de sus planes de inversión está en marcha la renovación de equipos para ampliar la variedad de productos, mejorar los rendimientos y elevar aún más la calidad. Posee una flota de cinco camiones frigoríficos para transportar su producción de carne fresca.
Integran UNCOGA 23 cooperativas radicadas en las provincias de Santa Fe, Córdoba y Santiago del Estero y su personal llega a las 450 personas en todos sus niveles.
         Esta cooperativa logró el "Trofeo Internacional a la Calidad" otorgado por la Editorial Ofice de España editora de la Revista Mercado Mundial como consecuencia de las evaluaciones realizadas por el comité organizador de dicho Premio donde se analizan la calidad, imagen y portación de servicios de los productos en base a informaciones recibidas de las cámaras de comercio, asociaciones de comerciantes y organismos internacionales. También UNCOGA integró un grupo de cuatro industrias argentinas galardonadas en la XI Edición Internacional realizada en Panamá en 1986.

























CAPITULO VI

Incidencia Social de la Industria



         En todas las naciones del mundo se ha registrado un fenómeno social que se conoce con el nombre de éxodo rural. Los campesinos abandonan sus tierras y se dirigen a las grandes ciudades, donde se radican con la esperanza de lograr un mejor nivel de vida o la forma de realizarse en un oficio o profesión. El porcentaje de campesinos que dejan sus tierras varía de una nación a otra; sin embargo siempre es un hecho significativo y sobre todo universal. Los campesinos que dejaron el campo en Egipto, para radicarse en El Cairo o Alejandría, son más de un millón. En Buenos Aires tenemos campesinos procedentes de Santiago del Estero, Formosa, Chaco, Corrientes, Entre Ríos, estimándose cifras que hablan de una migración interna  extraordinaria. Se calcula que del Chaco salieron 120.000 personas en la década de 1960, la mayoría de los cuales eran campesinos.
         La consecuencia más grave de este fenómeno es el deterioro demográfico, con sus consecuencias económicas los trastornos que provocan a la sociedad. Un campo así despoblado representa en su historia una grave pérdida de recursos humanos, la falta de braceros en el lugar y a veces hasta la desolación a nivel de pueblo. En la Argentina el éxodo rural es un fenómeno conocido, pero no ha sido analizado en su totalidad, con todas sus vertientes y menos en las consecuencias demográficas, culturales y económicas. Se habla del éxodo rural, de la monstruosa concentración de gente en Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, de la suerte de los provincianos, paraguayos y bolivianos en las villas de emergencia y de los problemas de vivienda que se han creado. Pero aún existe confusión, datos incompletos, ausencia de una política más coherente y sobre todo las motivaciones para frenar esa negativa movilidad social.

Los motivos del éxodo

         En lo que respecta a nuestro país, los motivos del desplazamiento de pobladores del campo no son siempre los mismos. En términos generales se puede afirmar que son los dos siguientes:

a)     La subsistencia: los campesinos que no encuentran en su tierra los medios para nivelar y superar su economía de subsistencia y menos para lograr algún progreso, por lo que se dirigen como pueden a las grandes ciudades con la esperanza de lograr algo mejor. Son familias o grupos caracterizados como de economía de subsistencia y aún en condiciones de miseria. Por lo general proceden de las regiones del NEA y NOA; y no pocos se incorporan a una villa de emergencia, creando así otro problema social.
Muchos mejoran su condición económica cuando encuentran algún
empleo estable, o trabajan por su cuenta en algún oficio, con lo que logran hacer su vivienda y vivir dignamente con su familia.
Otras veces viven en una situación límite y nunca tienen nada, lo cual es más frecuente entre quienes son dominados por la ignorancia, la falta de especialización en algún trabajo, la ebriedad y las enfermedades.

b)    La profesionalidad: de hijos de agricultores económicamente más
     fuertes, que se capacitaron en los centros de estudios de las grandes
ciudades, incluso a nivel universitario y en profesiones técnicas que
no tienen aplicación en el campo sino en la industria.
No padecen una economía de subsistencia y por lo general          proceden de ciudades y poblaciones del medio rural que       conocemos con el nombre de Pampa Húmeda y que comprende         especialmente las provincias de Buenos Aires, Santa Fe Entre Ríos    y Córdoba. También puede agregarse a los que dejan Mendoza, Río        Negro, Chaco.

         Si en las ciudades del medio rural se establecieran plantas industriales para procesar la producción agropecuaria local, esa juventud técnicamente capacitada no tendría necesidad de emigrar para realizarse profesionalmente. Los ingenieros de planta, electrónicos, electromecánicos, técnicos en computadoras, operarios calificados en el manejo y mantenimiento de equipos, máquinas complejas, motores, etc., podrían trabajar en esa industria local. Este tema es de capital importancia por todo lo que implica bajo el punto de vista económico y social.
         Los programas agro-industriales tienen las siguientes ventajas:

* Aprovecha mejor la materia prima y estimula al productor de la                                  zona, el que se siente más seguro al vender su producción.
* Fortalece a la economía local con el valor agregado.
* Brinda trabajo a los técnicos y profesionales del medio, evitando el                             éxodo de los mismos.
* Aprovecha la mano de obra local, de obreros y peones, que así no                     tienen necesidad de emigrar.  
* Integra mejor a la familia, porque sus miembros no tienen necesidad                            de alejarse y dispersarse buscando trabajo.
* Establece el equilibrio demográfico del país, que actualmente se                                   halla distorsionado.
* Permite la creación o ampliación del mercado local de consumo, así                             como la activación del transporte y diversas expresiones de la vida                          social, educativa y cultural.

         La bondad de los programas agroindustriales ha sido reconocida en general, no sólo por su valor económico, sino por ser un factor regulador de los procesos demográficos. Por ejemplo un estado como el de Israel, de concepción moderna, mantiene cierto equilibrio entre las ciudades y el campo. Por lo menos 250 kibutz tienen sus plantas industriales, de manera que es erróneo pensar que tales unidades son pastoriles.
         Ahora bien, en el campo argentino tenemos unos 650 mil productores agropecuarios, de los cuales cerca de 493.000 se encuentran asociados a una de las 1.451 cooperativas agropecuarias. No pocas de esas cooperativas pueden encarar algún proyecto industrial, porque tienen solvencia económica para hacerlo o posibilidades de acceder a un crédito. El mismo desarrollo futuro de las cooperativas, en un mundo cada vez más tecnificado, estará estrechamente ligado a lo que hizo o no hizo en este campo de la industria.
         Se trata lógicamente de que nuestras cooperativas más fuertes encaren los proyectos industriales de la producción primaria local. No hay que pensar en una industria cara y monstruosa como la metalurgia pesada, y tampoco tiene exigencias de una tecnología altamente sofisticada. La inversión es accesible, con la planificación seria, el trabajo inteligente y el esfuerzo de todos los asociados.
         La cooperativa, por la vinculación que tiene con el medio y las raíces que guarda con la gente del campo, es un baluarte para contener el éxodo rural y acompañar al país en los proyectos para llevar al interior algunas industrias. Sería interesante realizar encuestas entre los jóvenes de extracción agropecuaria, que cursan estudios secundarios, para conocer cómo encaran ellos este problema. Lo que más interesa es saber si consideran a los programas agroindustriales, si les interesa capacitarse en profesiones técnicas, si en ese caso optarían por quedarse en el medio rural y aplicar allí sus conocimientos técnicos, o si por el contrario ya tienen decidido emigrar a los grandes centros urbanos e industriales; si juzgan positiva la relación familiar y otros asuntos económicos y sociales relacionados con el ámbito local o regional.



















CAPITULO VII


Panorama y Características de la
Economía Mundial en Nuestros Días


         Hasta la finalización de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) la economía de los países independientes se desenvolvía de acuerdo con sus posibilidades internas, aunque influenciados, en distintos grados, por la presencia de otras naciones que apetecían ampliar sus mercados para colocar en un primer momento sus manufacturas, y luego sus bienes de capital excedentes, ya sea en forma de radicación de empresas en otros países o con el otorgamiento de empréstitos.
         Por su parte los principales países europeos que habían alcanzado un notable desarrollo industrial, lo mismo que Japón en el Oriente, poseían colonias que les permitían morigerar las crisis propias de la economía industrial. Las relaciones comerciales entre países se hacía a través de convenios bilaterales, arreglando los propios interesados sus modalidades comerciales.
         Luego de la Segunda Guerra Mundial comienza un proceso independentista en la mayoría de las colonias que poseían los protagonistas de la contienda y, además, se afirma el protagonismo de los Estados Unidos de Norteamérica influenciando decididamente en la economía mundial. Esa influencia no tiene tan sólo carácter económico sino que, por el contrario, su presencia responde a objetivos políticos resultantes de ser la nación que contribuyó a concluir la guerra y quedar con toda su estructura productiva intacta, de asumir una definida postura frente al expansionismo soviético, de asegurarse un frente de naciones aliadas que alcanzaran cierto nivel de desarrollo para su propia seguridad interna, y tener la satisfacción (factor subjetivo) de poder regir los destinos de una gran parte del mundo como resultado de su crecimiento autónomo.
         Los Estados Unidos, que hasta la Segunda Guerra Mundial se habían mantenido ocupados en su propio crecimiento interno, influenciando escasamente en el comercio mundial, área en la que sí se notaba una presencia activa de Inglaterra, tuvo tan sólo un momento de expansión territorial luego de su guerra con España de la cual salió victorioso, anexando los territorios de su enemigo en el Caribe y en el Pacífico. Pero es luego de la Segunda Guerra Mundial cuando la influencia de los norteamericanos se hace visible y animosamente, por las razones expuestas anteriormente. Por eso es que se habla de un nuevo orden económico en el mundo, orden que puede esquematizarse de la siguiente manera: países desarrollados de economía capitalista, países desarrollados de economía planificada o socialista, y países subdesarrollados. Estos últimos sin claras definiciones, muchas veces, sobre el sistema político que pudiesen adoptar.
         A raíz de la crisis económica provocada por la Segunda Guerra Mundial, y para ordenar la economía de las naciones, se realizaron distintos acuerdos entre los estados. El principal, el de Bretton Woods, que da nacimiento al Fondo Monetario Internacional (FMI) , el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y el Acuerdo General de Aranceles Aduaneros y Comercio (GATI). Todas esas instituciones establecieron un sistema de interrelación entre los países adherentes que borró definitivamente aquella práctica económica basada en las propias necesidades y
apetencias de cada uno de los estados independientes.
         Por otra parte algunos países comenzaron a reorganizar sus propios mercados, como Inglaterra creando el Commonwealth (con sus ex colonia y posesiones); Francia, con la Unión Francesa (similar a la inglesa); Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos organizaron su Unión Aduanera (Benelux); la Unión del Carbón y el Acero. celebrada entre Francia, Alemania, Italia y el Benclux, y, por último, el más notable de todos esos acuerdos: el Mercado Común Europeo.
         Ante el auge de la formación de uniones económicas organizadas por otras naciones en distintas regiones del mundo, como el COMECOM (Unión Económica de los Países Socialistas de Europa), la Unión Panafricana, y otros más, los países latinoamericanos comenzaron a formar sus propios bloques económicos, entre los que podemos mencionar a la Comunidad del Caribe (CARICOM); al Mercado Común Centroamericano (MCC), a la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) que se transformó, luego de veinte años de existencia en la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI); el Servicio Económico Latinoamericano (SELA), el tratado de Cooperación Amazónica, la Cuenca del Plata. y el Pacto Andino.
         Como puede verse, la economía mundial se encuentra sumamente estructurada y amalgamada mediante numerosos tratados orientados a evitar desajustes críticos en las economías nacionales que pudiesen perjudicar al resto de los países. Se concluyó así con la práctica de los convenios bilaterales ya que los actos de comercio debían regirse por las cláusulas de los convenios de los organismos internacionales.
         Otro factor de suma influencia es la presencia de dos bloques políticos que sustentan divergentes ideologías económicas, liderados cada uno de ellos por los Estados Unidos y la Unión Soviética, lo que trae como consecuencia dificultades y sometimiento de las economías nacionales a la supervisión directa o indirecta de esas dos megalópolis.
         Los grupos que sustenta la economía capitalista muchas veces disputan entre sí porciones importantes del mercado mundial procurando resolver los problemas del bloque, causando perjuicios a otras naciones. Tal los casos del Mercado Común Europeo con sus subsidios a la exportación de los productos alimenticios que exporta, y de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) que, como señaláramos anteriormente, provocó una seria crisis a todo el mundo en 1973 cuando cuadruplicó el precio del petróleo que producían sus miembros.
         Ante este panorama de la economía mundial que se encuentra en la actualidad sufriendo permanentes y decisivas influencias por parte de los aportes que cotidianamente realizan el conocimiento científico y tecnológico las naciones desarrolladas, la penetración de la Argentina en los negocios internacionales y su permanencia, así como el diseño de su política económica interna requiere de un fino análisis y de una firme decisión política.
         Ni uno ni otro elemento pueden proyectarse sin una interesada participación de las fuerzas económicas privadas de la nación. No es útil la ley si no hay quien la cumpla o quien la necesite. Por eso los planes de crecimiento impulsados desde el gobierno suelen caer en rotundos fracasos porque no existe vocación o interés entre los particulares para acompañar esos proyectos. El crecimiento de las naciones se logra por dos caminos: el de la economía de mercado, en el cual los particulares son los impulsores del aumento de riquezas, o la socialista, en la cual el Estado es el que motoriza a través de la planificación total. En el primer caso el riesgo empresario concluye en la quiebra del que equivocó el camino; en el segundo, el incumplimiento del plan se sanciona con la autoridad del Estado, si es que no logra disimularse en la trama burocrática que la sustenta.
         Las dificultades que tienen los particulares en la Argentina es la existencia de un sistema económico organizado con elementos propios del liberalismo y con modalidades que corresponden a la economía planificada. No es el argentino el único caso, pero en nuestro país esa dualidad, no siempre bien armonizada, ha causado  muchos problemas porque contribuyó a generar una conducta propia del sistema corporativo en el cual cada sector se preocupa de crecer a expensas de los demás sectores de la economía. De esa manera todos son liberales en sus manifestaciones, pero son corporativistas en sus acciones empresarias.
         El cooperativismo agropecuario que por filosofía está alejado de cualquiera de esos sistemas, tiene la oportunidad de ser, dentro de sus reales posibilidades económicas y sociales, un factor dinamizador de la economía. La antigua tradición de mesura y progreso asentada en largas décadas de trabajo constante, de consecuencia y de generación de ahorro genuino representado en importantes inversiones de activo fijo, le ha dado al cooperativismo agrario fortaleza y posibilidades de proyección.
         Es necesario tener en cuenta que los mercados ya existen. Tanto los internacionales cuanto el nacional. También se debe estar sobre aviso acerca de las dificultades y trabajos que esos mercados presentan. Para afrontar un nuevo negocio hay que conocer la necesidad de los posibles consumidores hacia los cuales estará dirigido el aprovisionamiento que se les pueda realizar. Detectando necesidades y sin forzar la voluntad de los consumidores, modalidad propia del cooperativismo, se puede cubrir un segmento económico sin violentar los negocios de otras empresas ni los intereses políticos de las naciones que se arrogan la tutoría del mundo.
         Uno de esos segmentos está dado por el movimiento cooperativo desarrollado en casi todos los países. El abastecimiento de productos alimenticios manufacturados a organizaciones cooperativas de América Latina, África, Asia y de la misma Europa,  es posible sin mayor esfuerzo ya que existen lazos estrechos entre nuestros cooperativistas y los extranjeros a través de su participación activa en los foros internacionales del movimiento.
         Nuestro movimiento cooperativo agrario exhibe con verdadera satisfacción y orgullo los vínculos económicos que ACA y FACA vienen manteniendo con la Federación Japonesa de Cooperativas Agrarias ZEN-NOH, desde hace casi dos décadas. A través de sucesivos convenios las dos federaciones argentinas exportan sorgo y otros granos a la central japonesa que los transforma en alimentos balanceados que distribuye entre sus asociados. Esa experiencia puede ser puesta al servicio de una más diversificada actividad exportadora de alimentos elaborados a otras cooperativas o federaciones.
         La tecnología moderna ha sido incorporada por las cooperativas argentinas tanto para los procesos industriales como para las tareas de acopio y manipuleo de granos, la administración y las comunicaciones. Esa actitud progresista las puede predisponer a realizar otros esfuerzos de desarrollo en el campo de la industria, con lo
que cumplirían con el rol de dinamizadoras de las comunidades en las que actúan, como ya señaláramos en otra parte.

El mercado más cercano

         A pesar de las dificultades económicas que están afrontando todos los países americanos, el comercio exterior argentino debe mirar ese inmenso mercado por dos razones:

a)     es el más cercano, lo que permite un transporte de mercadería con bajos fletes, existen vías de comunicación fácilmente transitables, salvo unas pocas semanas de invierno en que se corta el vínculo con Chile;
b)    tiene un gran número potencial de consumidores (380 millones) con una proyección para el año 2000 de 600 millones de habitantes.

         La integración económica paulatina pero firme permitid alentar, en años venideros, la realización de los proyectos ya elaborados de unir por medio de canales las tres grandes cuencas fluviales de Sudamérica: Orinoco, Amazonas y Paraná-Plata, para permitir el transporte de mercaderías en barcazas. Ese incremento de población explosiva en los próximos catorce años, tiene que ser debidamente valorado por las fuerzas económicas argentinas de las cuales el cooperativismo agrario es uno de los principales protagonistas.
         La producción agropecuaria de la Argentina ha ido incrementándose en los últimos diez años en forma notable aunque se nota una disminución en las últimas campañas. Pero esa producción encuentra dificultades en ser colocada a precios que le reporten a los productores un beneficio que les aliente en el esfuerzo que están realizando. Acrecentar las ventas de granos y alimentos elaborados listos para el consumo dentro de los países latinoamericanos es el medio mas seguro para colocar una producción que encuentra fuertes competidores en la Comunidad Económica Europea y los Estados Unidos por los subsidios que otorgan a la producción y los créditos que conceden a sus compradores. La Argentina no está en condiciones de subsidiar ni de otorgar facilidades de pago a sus clientes, pero sí puede hacer una gran parte de esas ventas mediante la práctica del trueque de alimentos por insumos (minerales, petróleo. maquinarias, etc.). La cercanía hará bajar el precio final del producto y la calidad que el país está en condiciones de ofrecer pueden ser argumentos valederos para aumentar las ventas a los países de América.
         Otro mercado cercano es el africano. Las naciones de ese continente que tienen dificultades en la producción de alimentos están necesitadas de un abastecimiento seguro y continuo que no se interrumpa por presiones de ideologías políticas son, sin lugar a dudas, otro mercado en el cual se debe incursionar con alimentos manufacturados, instalación de cadenas de frigoríficas, construcción de caminos, venta de medios de transporte terrestre como camiones frigoríficos o fluvial como barcazas, y muchos otros productos de la industria manufacturera que complemente la venta de alimentos pre-elaborados o ya listos para ser consumidos.

El cooperativismo agropecuario

         Dentro del espectro económico y social del país el sector cooperativo agropecuario es, sin dudas y sin exaltación, el que en mejores condiciones se encuentra para generar desde sí mismo una transformación económica del país.
         Sus ventajas radican en dos aspectos: que sus integrantes se hallan comprometidos con el país porque son argentinos con fuertes raíces en la nación, tanto económicas como psicológicas, y que la capitalización de las entidades cooperativas se ha hecho con el ahorro genuino de sus asociados que no pensaron en desviar sus ganancias al extranjero, sino que fueron incrementando, año tras año, el patrimonio de sus cooperativas realizando una permanente adecuación de sus implementos de producción incorporando la tecnología más adelantada a la que estaban en condiciones de acceder.
         La ampliación de la frontera agraria, el incremento de la producción, la capacitación a través de núcleos de productores cooperativistas, tanto en lechería como en agricultura y ganadería, la incorporación de ingenieros agrónomos y veterinarios a las entidades cooperativas, están cambiando aceleradamente las modalidades de producci6n de los antiguos chacareros argentinos.
         Con esa plasticidad humana del productor y la presencia de un capital genuinamente nacional que confluyen en las cooperativas agropecuarias, puede incrementarse la industrialización de la materia prima para exportar comida lista para usar a numerosos mercados. Los productores necesitan recuperar la inversión que realizan en cada campaña agrícola, en la explotación de sus tambos, en la producción de frutas o de carnes. En las condiciones actuales, en que las retenciones a las exportaciones junto con los impuestos le quitan al productor la mayor parte del precio del producto, no es posible pensar orientado a que realice el esfuerzo adicional de industrializar su propia producción. Es necesario que el productor reciba la totalidad del precio del producto que sale de su establecimiento porque él solo dinamizará la economía del sector invirtiendo en su campo o en las cooperativas.
         Pensar en desarrollar la agroindustria sin la participación activa de los productores es volver a incurrir en las antiguas formas de economía extractiva que se viene practicando desde siempre con los productos del agro. No se le quita solamente al productor el precio de sus productos, sino que se le quita a la tierra sus nutrientes que no pueden ser restituidos porque el chacarero carece de dinero para comprar fertilizantes, por más que éstos les sean ofrecidos, como se hace actualmente, en canje por trigo. Tampoco el tambero ni el viñatero, ni el ganadero ni el fruticultor se sienten estimulados actualmente para mejorar sus explotaciones o a diversificar las mismas porque está seguro de no recuperar ni a largo plazo las inversiones que debe realizar.
         Las últimas medidas económicas tomadas por el gobierno disminuyendo en unos casos y aboliendo en otros las retenciones que se practicaban a los productos del agro exportados, permitirá que los productores puedan mejorar su situación y los motivará para que en el futuro puedan hacer inversiones en bienes de capital y en proyectos de industrialización agraria cooperativa para vender su producción con mayor calidad y valor agregado.
         Los economistas saben que la exportación de materia prima no requiere una infraestructura socioeconómica refinada: para exportar granos no se requiere hoy día, ni la presencia de la industria de la bolsa de yute. Un largo tubo desde la chacra hasta el barco (representado en camiones, vagones ferroviarios y elevadores) es lo que se necesita para exportar granos. La exportación de pan, budines, fideos o harina, exigen la transformación de los granos en los molinos, el aditamento de levaduras, dulces, azúcar, sal, leche, huevos, maquinarias para amasar, hornos, combustibles, papel y cajas para embalar las unidades, pallets, y muchas personas ocupadas en cada una de las operaciones.
         En un país que está perdiendo cada día más la fe en sí mismo porque ni se esfuerza en recuperar los mercados de la carne dejando que los frigoríficos trabajen tan sólo para el mercado interno, parece una prédica en el desierto la propuesta de acrecentar y extender la industria cooperativa de los productores agropecuarios. Pero es conveniente recordar que el oro fácil que atesora el gobierno con las exportaciones de granos no traerá la felicidad al pueblo porque para el desarrollo de una economía y de una sociedad se requiere no un recurso sino muchos.
















Anexo I


En esta sección se dan a conocer algunos ejemplos de
cooperativas agrarias con actividad industrial.








































Unión Agrícola de Avellaneda

         Esta cooperativa fue fundada el 21 de septiembre de 1919 en la localidad de Avellaneda, al norte de la provincia de Santa Fe.
         Su actividad industrial se inicia en 1948 cuando el consejo de administración de la entidad resuelve instalar una desmotadora de algodón que podía procesar 80 toneladas diarias del producto que entregaban los asociados de la cooperativa.
         En este rubro actualmente la Unión Agrícola posee una super usina desmotadora marca Continental de tres cuerpos que permite quitarle a la semilla de algodón el lintex (pelusa de fibra que queda adherida a ella luego del desmote) con lo que se logra obtener una cantidad adicional de algodón. La desmotadora tiene una capacidad de producción de 240 toneladas de algodón por día.
         Otra actividad industrial está basada en la avicultura integrada. A través de este sistema que comprende la producción de alimentos balanceados y su entrega junto con los pollitos BB a los productores asociados (alrededor de 60 granjas), el faenamiento y venta de los pollos. Se procesan en el frigorífico de la cooperativa un promedio de 6.000 pollos diarios, y entre el 50 y el 60 por ciento de esa producción se comercializa en la zona cercana a la entidad, pero también se los vende a distribuidores de Corrientes, Formosa, Misiones, Tucumán y Córdoba. También la cooperativa entrega a los productores los medicamentos necesarios para la buena salud de los pollos.
         La procesadora de aves tiene cámaras de frío con capacidad para 200 toneladas, lo que le permite a la cooperativa mantener el precio de la producción en el mercado, evitando así los altibajos del mismo.
         La Unión Agrícola de Avellaneda produce, también, harina de carne proveniente de los desechos de pollos (cabeza, patas, vísceras y hasta las plumas). Esa harina se la utiliza luego en la fabricación de alimentos balanceados. De la industrialización de los desechos también se obtiene grasa, y los consejeros de la Unión Agrícola de Avellaneda están estudiando la posibilidad de vendería a las fábricas de jabón, dentífricos, cosméticos, desodorantes y otros productos.
         La cooperativa tiene un molino harinero en el que se procesa el maíz que producen sus asociados. Con parte de esa harina se elabora el alimento balanceado para aves y el resto se vende en los supermercados de las cooperativas para consumo humano y en otras provincias.
         Durante el ejercicio 1986-1987 la operatoria industrial de la Agrícola de Avellaneda fue la siguiente:
         Aves: 3.856.523 kilogramos.
         Alimentos balanceados: 17.121.260 kilogramos discriminados de la siguiente manera: Parrilleros: 11.511.610 kilogramos; Postura y Reproductores: 3.744.980 kilogramos; Bovinos: 1.426.610 kilogramos y Porcinos: 438.060 kilogramos; Harina completa de aves: 225.789 kilogramos. Esta harina se obtiene a partir de los subproductos aviares aplicando un proceso tecnológico de recupero y contiene un elevado tenor proteico del 70 por ciento. El destino de esta harina es la planta de alimentos balanceados de la entidad.
         Aceite de pollo: 58.011 kilogramos, que se comercializa tal cual se extrae con destino a la industria de cosméticos.
         Desmote de algodón: 10.637.402 kilogramos provenientes de los asociados y 1.000.000 de kilogramos provenientes de compras a productores no asociados y acopiadores.








































Cooperativa de Productores de Río Colorado


         Fue fundada el 26 de marzo de 1933. Actualmente la constituyen 77asociados productores de frutas (manzanas: 5.188.615 kilogramos; peras: 785.491 kilogramos; uva: 62.107.263 kilogramos) y hortalizas.
         Posee una planta elaboradora y fraccionadora de vinos con una vasija de, cuatro millones y medio de litros. Precisamente la industrialización de la uva fue el motivo principal de la iniciación de la institución. Hoy se elaboran dos millones de litros de vino por zafra.
         Su principal actividad en la actualidad es la clasificación, empaque y comercialización de frutas, para lo cual cuenta con cámaras frigoríficas con una capacidad de almacenaje de cinco millones de kilogramos, un aserradero que produce los distintos envases para las frutas y una red de distribución que incluye a las ciudades de Bahía Blanca, Necochea, Mar del Plata, Comodoro Rivadavia, Buenos Aires y Rosario.
         Esta cooperativa también exporta manzanas y peras. La Cooperativa vendió al exterior, en 1986, el 19% de la cosecha recibida de frutas de pepitas y destinó el 12,5% de las manzanas y peras a la industria. Vale destacar que su exportación la canaliza a través de la Asociación de Cooperativas Argentinas, organización a la que está asociada.
         Con la Cooperativa Obrera de Bahía Blanca mantiene, desde hace años, una importante relación comercial ya que esta entidad de consumidores distribuye el 11% de lo comercializado en el mercado interno.
         En 1986 recibieron en su bodega 611.460 kilogramos de uva de los asociados, cifra considerada como la más baja en toda la historia de la Cooperativa. Para mantener su nivel de producción y la demanda de sus vinos tuvieron que recurrir al aprovisionamiento de terceros a los que se les adquirieron 507.530 kilogramos de uva y 137.450 litros de vino elaborado, con 10 cual pudo llegar a una oferta total de 957.976litros.















Cooperativa Agrícola Limitada de Oberá


         Fue el 17 de noviembre de 1929 cuando 29 colonos misioneros firman el acta de fundación de esta cooperativa.
         Posee una fábrica de aceite de tung y un secadero de yerba mate y té. La comercialización del aceite de tung se realiza en el mercado interno entre un 5 y 10 por ciento y el resto de la producción de la cooperativa se exporta a la URSS, Japón, Polonia y al tanque internacional de Rotterdam, al que concurren todos los productores  del mundo para cumular el stock y luego venderlo a pequeños compradores, principalmente europeos.
         Su producción actual de aceite de tung alcanza los 5 millones de litro. La yerba se comercializa en su totalidad en el mercado interno pero el té que produce la cooperativa se vende fundamentalmente en el mercado externo. Posee tres fábricas que le permiten elaborar más de tres millones de kilogramos por temporada.
         La Cooperativa llegó a tener 16 sucursales ubicadas en el interior misionero, pero debido a las difíciles circunstancias económicas y a la necesidad de evitar pérdidas, en el ejercicio 1986/87 se procedió a cerrar tres de ellas porque sus operaciones arrojaban quebranto.
         Dentro de su operatoria comercial hay que resaltar las exportaciones de yerba mate canchada que realizó durante varios períodos al Uruguay, las que en la actualidad se encuentran suspendidas como consecuencia de la escasez del producto y los altos precios que dificultan las ventas a otros países.






















Sociedad Cooperativa Agropecuaria
Limitada de Wheelwright


         En 1983 inauguró su planta panificadora con la que produce 400 kilogramos de pan diarios además de facturas, postres, pizzas, alfajores y otros productos.
         El equipo está constituido por una amasadora con batea de acero inoxidable que prepara 200 kilogramos de masa en 10 minutos. La masa obtenida pasa luego a través de una línea coordinada de amasadora-cortadora-estiradora. Esta máquina puede producir optativamente diferentes tipos de pan: piezas grandes de 700 gramos cada una hasta 15.000 panecillos por hora de 15 gramos por unidad. Se procede luego al cocido de la masa en un horno de cierre hermético en el que se controlan automáticamente la temperatura, la humedad y el tiempo de cocción.
         Al instalar esta planta la cooperativa se propuso abastecer a sus asociados y a la comunidad con mercaderías de calidad e higiénicas. Es una de las tantas formas en que el accionar de este tipo de organizaciones se convierte en un servicio que disfrutan los terceros no asociados.




























Cooperativa Agropecuaria Río Santa Cruz Ltda.



         En 1967 concluye la construcción de dos pequeñas cámaras de frío y una planta de faenamiento anexa. Su producción era de 1.000 toneladas anuales de ovinos faenados. 
         Tras varias ampliaciones su capacidad de faena puede llegar en la actualidad a 1.000 ovinos por turno de ocho horas. Posee dos bodegas de almacenamiento con capacidad para 700 y 300 toneladas cada una.
         Abastece el 80 por ciento del mercado local de Santa Cruz y envía carne tipo exportación a la ciudad de Buenos Aires. Exporta alrededor de 2.000 toneladas por año al Mercado Común Europeo de cordero liviano, cortes y manufacturas.
































Liga Agrícola Ganadera de Junín


         Fundada el 4 de diciembre de 1904 es una de las más antiguas cooperativas del país. Es otro ejemplo de una cooperativa multiactiva que se transforma en un fuente de trabajo de importancia en esa ciudad bonaerense.
         Su usina láctea inicia su actividad en 1956 y de inmediato reporta importantes beneficios a los tambos de la zona que entregaban su producción. Su presencia hace que muchos productores comiencen a implementar nuevos tambos con lo cual Junín se transforma en una región lechera cuando tradicionalmente no lo era.
         En sus inicios la planta comienza a trabajar con 20.000 litros de leche y en la actualidad procesa 125.000 litros diarios. De esa cantidad el 80 por ciento se la destina a la fabricación de quesos y el resto a yoghurt, dulce de leche, crema, manteca, etc.
         El 20 por ciento de su producción se destina a la exportación, actividad que comienzan a desarrollar en 1981. El principal país comprador es Estados Unidos y le siguen Canadá, Suiza, Perú, México, Alemania y Grecia.
         La usina láctea es abastecida por un total de 165 tambos de la zona de Junín y en ella trabajan 160 personas.


























Cooperativa Agrícola Mixta de Monte Carlo Ltda.



         Esta cooperativa misionera fue fundada el 24 de julio de 1930. Sus organizadores eran pequeños productores plantadores de yerba mate que poseían, muchos de ellos, pequeños secadero s de yerba.
         Para concurrir en forma conjunta al mercado decidieron que la primera actividad de la cooperativa sería la construcción de un secadero con capacidad para atender la entrega de yerba mate de todos los asociados.
         Luego de esa primera instalación de secado se construyen otras dos en localidades vecinas, lo que permitió incrementar la producción de 770.508 kilogramos a 1.627.638 kilogramos en 1937.
         Posteriormente se construye un molino que presenta la yerba mate en sus diversas variedades. Actualmente su producción supera los 5.000.000 de kilogramos.






























Cooperativa Agrícola Ganadera Ltda. de Salto



         Entre 1950 Y 1951 se construyó el molino harinero para procesar el maíz que los socios de la cooperativa producen en la zona. La capacidad de producción de ese antiguo molino era de 25 toneladas diarias de grano.
         Actualmente se procesan diariamente 65 toneladas de granos de maíz, obteniéndose distintos productos: harina de maíz, mazamorra blanca y colorada, sémola y pororó. También la entidad fracciona arroz, que recibe de otra cooperativa y ha lanzado al mercado polenta pre-cocida.
         Su producción se vende en todo el país y se piensa en la posibilidad de exportar a Chile, Brasil y a países del África.
         La dotación del molino es de 65 personas que trabajan en tres turnos de ocho horas diarias.






























Sociedad Cooperativa de Tamberos de la
Zona de Rosario Ltda. (COTAR)



         Su organización data del 30 de enero de 1935. Ubicada en una zona eminentemente tambera, la preocupación de sus asociados fue la industrialización de sus producciones. En 1942 adquirió un establecimiento ubicado en Roldán, que luego de remodelarlo y adecuarlo a las nuevas necesidades, comenzó a funcionar en 1943, procesando 20.000 litros diarios de leche.
         Tres años después se le incorpora la Sociedad Cooperativa de Lechería de Zavalla Ltda. que era la primera cooperativa de tamberos del país. Más tarde cuentan con otra planta en Monte Flores y años después se van sumando otras ubicadas en Monje, Totoras, Díaz, Villa Eloísa, Leones, Bella Italia, en la zona de Rafaela. En la ciudad de Rosario tiene la usina pasteurizadora que recibe diariamente 250.000 litros de leche. A esta usina se le anexó en 1972 una planta deshidratadora de leche.
         En su conjunto COTAR procesa diariamente 400.000 litros de leche, de los cuales se obtienen quesos, leche en polvo y fluida, yogur, manteca y crema.
         En 1986 la entidad exportó 21 toneladas de quesos al Brasil y logró ganar dos nuevos mercados para sus productos en el país: Mar del Plata y Córdoba que se suman al tradicional de Rosario y su zona de influencia y al de Buenos Aires al que últimamente abastecen también con leche fluida por medio de sus propias unidades frigoríficas. Otras plazas recientemente incorporadas son Río Gallegos y Ushuaia.
         La tendencia del mercado por el consumo de yogurt, impulsó a la empresa a elaborar nuevas variantes de ese producto: yogurt en envases de un litro, común con sabor a vainilla y con frutillas naturales que es único en el país. También producen yogurt dietético y bebible en dos variantes: entero, con sabor a frutilla y descremado, con sabor vainilla, ambos en envases de un litro.
         La línea de flanes también fue adaptada al gusto del consumidor y actualmente están produciendo flan entero con huevo, flan descremado con huevo y un postre sabor a chocolate.
         Esos productos se suman a los tradicionales elaborados por la cooperativa: leche fluida, leche en polvo, dulce de leche y quesos de pasta blanda, semidura y dura.
COTAR cuenta con un departamento de Desarrollo de Nuevos Productos que se ocupa de la investigación, formulación, desarrollo y puesta a punto de la tecnología para producir, a partir de la leche, alimentos de calidad que satisfagan los requerimientos del mercado.
         Actualmente están estudiando dos líneas de postres: una con base láctea y con los sabores tradicionales y la otra con base de gelatina.
         Esta entidad se dedica a la cría de cerdos con el objeto de aprovechar el suero de sus usinas, habiéndose utilizado en el ejercicio 1986/87 13.895.500 litros de suero de leche para el engorde de sus cerdos, además de 731.360 kilogramos de alimentos balanceados.

Cooperativa Agraria de Río Atuel Ltda.



         Está ubicada en las cercanías de General Alvear, provincia de Mendoza. Organizada por productores viñateros para tener su propia bodega, esta cooperativa abastece al mercado con distintas calidades y tipos de vinos: comunes, reservas, finos (tanto blancos, rosados y tintos carpa abocados y secos). En los últimos años incorporó a su actividad la producción de vinagre.
         La cooperativa tiene una capacidad de producción anual de vinos de 13.000.000 de litros y la capacidad de almacenaje llega a los 17.000.000, mientras que el volumen de uva molida en la última campaña fue de 10.200.000 kilogramos.
         Las cifras correspondientes a los distintos tipos de vinos fueron, este año, las siguientes: comunes de mesa: 6.500.000 de litros; reserva: 1.000.000 de litros; fino: 250.000 litros y moscato 100.000 litros.






























COVIDOR



         Esta entidad, ubicada en el N.O. de la provincia de Córdoba, nuclea a alrededor de sesenta productores que se dedican especialmente al cultivo del olivo y de pimientos.
         La capacidad de la fábrica permite alcanzar una producción máxima de 500.000 litros. de aceite de oliva, para lo cual se requiere alrededor de 2.000.000 de kilogramos de aceitunas.
         La capacidad máxima de la planta conservera, les permite procesar hasta 1.000.000 de kilogramos de pimientos. En esa fábrica se pueden procesar otros tipos de legumbres; se está estudiando, actualmente, la elaboración de espárragos.
         El personal empleado en esas industrias fluctúa según el tipo de producto que se elabore. Así en el caso de los pimientos se pueden requerir a más de 230 personas, mientras que para la producción de aceite de oliva tan sólo se necesita entre 10 y 15 operarios.
         La cooperativa exporta aceite de oliva a granel especialmente al Brasil.
         COVIDOR desempeña un papel sumamente importante en la comarca en que actúa ya que su actividad brinda trabajo a numerosos obreros y contribuye a mejorar la situación de los productores.
























Cooperativa de Comercialización y
Transformación de Colonia Juliá y Echarren Ltda.



         En el transcurso de sus catorce años de vida esta entidad ubicada en Río Colorado, provincia de Río Negro, ha ido ganando un merecido lugar en el selecto grupo de cooperativas agroindustriales.
         Actualmente tiene 250 asociados productores de frutas y hace cuatro años pusieron en funcionamiento una planta de jugos concentrados obteniendo un producto cuya calidad está de acuerdo con las exigencias del mercado.
         En el ejercicio 1985/86 fueron procesados 13.925.330 kilogramos de peras y manzanas obteniéndose 5.517 tambores de jugo concentrado con un total de 331.020 galones.
         La producción fue vendida en el mercado interno y también fueron exportados 253.080 galones a los Estados Unidos.
         Los directivos de la Cooperativa son conscientes de que como toda industria la de jugos exige constantes inversiones para modernizar su funcionamiento. Por esa razón está en sus planes aumentar la capacidad de molienda y prensado para alcanzar entre 250.000 y 300.000 kilogramos diarios de frutas. Otra mejora será la compra de un pre-concentrador y recuperador de aroma con una capacidad de 15.000 litros/hora y la construcción de una cámara frigorífica para el almacenamiento del jugo procesado para garantizar aún más la calidad del jugo exportado, especialmente el color. En la actualidad la Cooperativa arrienda una cámara frigorífica a una firma de la localidad.




















Cooperativa La Primera Avícola,
Agrícola y de Consumo Ltda.



         Ubicada en la ciudad de Santa Fe, esta cooperativa fue fundada en 1942 y tiene actualmente 45 asociados integrados en la producción de huevos, cuyo promedio ronda los 150,000 cajones anuales que contiene, cada uno, 30 docenas de huevos,
         La comercialización de huevos frescos se realiza a través de distribuidores que operan en Resistencia, Corrientes, Posadas y Córdoba, mientras que la entidad vende directamente en la ciudad de Santa Fe y en Formosa, ciudad en la que hace pocos años abrió una sucursal.
         Una actividad peculiar e importante es la industrialización del huevo fresco del que se obtienen huevo en polvo, albúmina y yema en polvo. Esta modalidad se ha consolidado de tal manera que se la considera como el eslabón más importante de la cadena comercial de la cooperativa.
         La reciente incorporación de una cámara de spray le permitió prescindir del secado del huevo que venían realizando con terceros, logrando de esa manera una planta integral de procesamiento del huevo industrializado, reafirmándose como establecimiento primero y modelo en ese tipo de plantas compactas en el país.
         La Primera también tiene una planta de incubación destinada a la producción de pollitas BB. Esa instalaci6n la tienen arrendada como consecuencia de las circunstancias econ6micas desfavorables que no contribuyen a que la cooperativa realice su explotación directa, para aprovisionar a sus asociados de pollitas BB.
         Para suministrar a sus asociados el alimento balanceado que necesitan para alimentar sus planteles. la cooperativa tiene una planta de alimentos balanceados que produce alrededor de las 12.300 toneladas anuales.


















Cooperativa Tambera de Paraná Ltda. (Cotapa)


         El 12 de julio de 1964 fue fundada esta entidad cuyas actividades se iniciaron recién el 1º de junio de 1968. Desde entonces fue consolidando su prestigio primero en Entre Ríos y luego en otras provincias como consecuencia de su perseverante labor, en el rubro de productos lácteos. La metódica y constante ampliación de sus  instalaciones y el incremento en la recepción de leche y la elaboración diversificada de productos así lo demuestran.
         La memoria del ejercicio económico cerrado el 31 de julio de 1987 revela que durante ese período fueron recibidos 48.619.546 kilos de leche, cifra máxima en toda la historia de la cooperativa, y sus asociados suman 2.584 personas.
         Los productos elaborados son: leche fluida pasteurizada, dulce de leche, diversos tipos de quesos, leche en polvo, yogur bebible, pasta mozzarella y leche condensada con la cual se podrá producir dulce de leche.
         La cooperativa tiene además de su planta central, otras ubicadas en distintas localidades entrerrianas destinadas a recibir la leche de los tambos donde reciben un proceso de conservación o de industrialización: plantas enfriadoras en Paso Castro, Lucas González, La Colmena y Aranguren y planta de quesos en Crespo.
         Posee también dos criaderos de cerdos, uno en Crespo y otro en Aranguren, en los que se trabaja con un alto rendimiento de producción (terminación de capones de 115 kilos en 6 meses con un rendimiento del 83%) y tecnología genética. La memoria de la entidad destaca "la utilidad que prestan estos criaderos al poder canalizarse a través de ellos el suero derivado de la fabricación de quesos". .
         Otra de sus actividades es la que se cumple en el establecimiento de crianza artificial de terneros en "Las Huacheras", organizado desde hace años.
         Un departamento técnico trabaja permanentemente en la formación de grupos de productores, en la tarea de extensión y en el control lechero que actualmente presta a 38 tambos que suman un total de 1.900 vacas.
         La producción de Cotapa es vendida en casi todo el territorio nacional y se exporta a Bolivia, Paraguay y Brasil.














BIBLIOGRAFÍA


* ALVAREZ, Juan.
"Las guerras civiles argentinas". EUDEBA. Buenos Aires,
1966.

* BASAÑES, Juan Carlos.
"Teoría y realidad de la economía cooperativa". Intercoop. Buenos Aires, 1979.

* BOUDEVILLE, Jacques R.
"Los espacios económicos". EUDEBA. Buenos Aires, 1965.

* BRAILOVSKY, Antonio Elio.
"1880-1982. Historia de las crisis argentinas". Editorial de Belgrano.
Buenos Aires, 1982.

* CALVER, Julio.
"Un siglo de frío en la ganadería argentina". CARBAP. Buenos
Aires, 1977.

* CORTESE, Antonio.
"Historia económica social y general". Ediciones Macchi. Buenos Aires, 1966.

* CRACOGNA, Dante Osvaldo
“Cooperativismo agrario argentino”. Intercoop, Buenos Aires, 1968.

* CHANG, Pei-Kang,
"Agricultura e industrialización". Fondo de Cultura Económica. México, 1951.

* DANDAPANI, S.
"El rol de las cooperativas industriales". Revista de la Cooperación. Junio, 1979.

* DAUS, Federico A.
"El desarrollo argentino". El Ateneo. Buenos Aires, 1975.

* DAUS, Federico A.
"Geografía y unidad argentina". Centro Naval, Instituto de Publicaciones Navales. Buenos Aires, 1978.

* DESROCHE, Henri.
"El desarrollo intercooperativo. Sus modelos y sus combinaciones". Intercoop. Buenos Aires, 1977.


* DIAZ ALEJANDRO, Carlos F.
"Etapas de la industrialización argentina". En Estrategias de industrialización para Argentina. Dirección Mario S. Brodersohn. Editorial del Instituto. Buenos Aires, 1970.

* DI TELLA, Torcuato y HALPERIN DONGHI, Tulio.
"Los fragmentos del poder". Editorial Jorge Álvarez. Buenos Aires, 1969.

* DORFMAN, Adolfo.
"Evolución industrial argentina". Editorial Losada. Buenos Aires, 1942.

* DRIMER, Alicia Kaplan de y DRlMER, Bernardo. "Las cooperativas". Intercoop. Buenos Aires, 1975.

* FARRAN NADAL, Juan.
"Agricultura y agroindustria". Enciclopedia Práctica de Economía. Ediciones Orbis S.A. Navarra, España, 1985.

* FERRER, Aldo
"Características del desarrollo industrial argentino". En "Los fragmentos del poder", obra dirigida por Di Tella y Halperín Donghi.

* FERRER,Aldo.
"El país nuestro de cada día". Hispamérica. Buenos Aires, 1985.

* FOGUELMAN, Diana y BRAILOVSKY, Antonio Elio.
"Ambiente y fases de desarrollo en Argentina". En la revista Comercio Exterior, vol. 29 N° 9. México, 1979.

* GARREAU, César.
"El negocio de los alimentos (Las multinacionales de la desnutrición)". Editorial Nueva Imagen. México, 1980.

* GIAI, Eliseo.
"El espejismo de las agro-industrias". En Realidad Económica N° 34. Revista del Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE). Buenos Aires.

* HOLYOAKE, Georges Jacob.
"Historia de los pioneros de Rochdale". Edición de la FACC, Buenos Aires, 1944.

* JOHNSTON, Bruce F. y KILBY, P.
"Agricultura y transformación estructural". Fondo de Cultura Económica. México, 1980.


* LLORENS DE AZAR, Carmen,
"Argentina, evolución económica 1915/16. Fundación Banco de Boston. Buenos Aires, 1977.

* MORERA, Ventura.
"Agricultura e industria". EUDEBA. Buenos Aires, 1968.

* ORTIZ, Ricardo M.
"Historia Económica de la Argentina". Editorial Raigal. Buenos Aires, 1955.

* PERPIÑA Y GRAU, Román.
"Determinantes económico-políticos de los grandes espacios". Editorial Labor, Nueva Colección Labor. Barcelona, 1973.

* PORTNOY, Leopoldo.
"Análisis crítico de la economía argentina". Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires, 1961.

* SANZ, Pablo.
"El espacio argentino". Editorial Pleamar. Buenos Aires, 1976.

* SCOBIE, James R.
"Revolución en las pampas. Historia social del trigo argentino. 1860-1910".  Ediciones Solar. Buenos Aires, 1968.

* SIENRRA, Celestino (h).
"Campo y ciudad - El problema agrario argentino". Buenos Aires, 1946.

* TERRAGNO, Rodolfo.
"Argentina Siglo 21". Sudamericana-Planeta. Buenos Aires, 1985.

* TERRAGNO, Rodolfo H.
"Memorias del presente". Editorial Legasa. Buenos Aires; 1985.

* YURI IZQUIERDO, Mario.
"Quince años en el cooperativismo agrario argentino (1953-1968)". Intercoop. Buenos Aires, 1972.


Publicaciones diversas

* ACAECER
Revista de la Asociación de Cooperativas Argentina. Colección.

* ANALES del Primer Congreso Argentino de Juventudes Cooperativistas y Agrarias. Córdoba, 15, 16 y 17 de agosto de 1963.

* BOLSA DE CEREALES DE BUENOS AIRES
Número Estadístico 1985. Buenos Aires, 1986.

* CECA – Centro de Estudios de Comercialización Agropecuaria y Agroindustrial. Anuario estadístico agropecuario argentino 1930-1984. Buenos Aires, 1985.

* CEPAL - CEPA
África y América Latina. Perspectivas de Cooperación Interregional. Naciones Unidas, Santiago de Chile, 1985.

* INFORMACIÓN ECONÓMICA ARGENTINA
Revista del Ministerio de Economía Nº 82, marzo de 1982. Buenos Aires, 1982.

* LA COOPERACIÓN
Periódico institucional de la Asociación de Cooperativas Argentinas. Colección

* MEMEORIAS Y BALANCES  de las siguientes entidades:
         Asociación de Cooperativas Argentinas
         Federación Argentina de Cooperativas Agrarias
         Fraternidad Agraria
         San-Cor CUL
         Unión Agrícola de Avellaneda Coop. Ltda.
         Cooperativa de Productores de Río Colorado Ltda.
Cooperativa Agrícola Limitada de Oberá
Sociedad Cooperativa Agropecuaria Ltda. de Weelwright
Cooperativa Agropecuaria Río Santa Cruz Ltda.
Liga Agrícola Ganadera de Junín Ltda.
Cooperativa Agrícola Mixta de Monte Carlo Ltda.
Cooperativa Agrícola Ganadera Ltda. de Salto
Sociedad Cooperativa de Tamberos de la Zona de Rosario Ltda. (COTAR)
COVIDOR
Cooperativa La Primera Avícola, Agrícola y de Consumo Ltda.
Cooperativa de Comercialización y Transformación de Colonia Juliá y Echarren Ltda.

* INTA Publicación de la EERA Pergamino Panorama Mundial. Servicio de Información Internacional. Colección.

* "UNCOGA" Federaci6n de Cooperativas Agropecuarias Coop. Ltda. Folleto institucional. Rafaela. Santa Fe, 1987.


No hay comentarios:

Publicar un comentario