Felipe Rodolfo Arella
Juan Federico Sosa
AGROINDUSTRIA
COOPERATIVA
Situación
actual y perspectivas
EDITORIAL
FELRO
COLECCION FUNDAMENTOS
©1988
Edilorial Felro,
Avda.
San Juan 270 2º "8"
1147
Buenos Aires,
República
Argentina,
Tel.
361-0539.
Queda
hecho el depósito que
dispone
la ley 11.723.
Compuesto
e impreso en la
Argentina.
Primera edición de 2.000
ejemplares.
ISBN
950-9877-00-X
Dibujo
de Tapa: Itsvan
Foto de Contratapa: Estudio Carlos Méndcz
INDICE
Prólogo:
"La industria cooperativa, un modelo de
acumulación viable", por Antonio Ello Brailovsky 3
Introducción y síntesis 7
Capítulo 1: La industria en el sector cooperativo 13
Capítulo II: Planes de desarrollo en países no industrializados
21
Capítulo III: Aspectos generales de la industrialización
argentina 33
Capítulo IV: El por qué de una industria cooperativa 45
Capítulo V: Industria de la leche, del algodón, la carne y
de los granos 55
1. SanCor y
la industria láctea 55
2.
Agroindustria de FACA 66
3. UCAL:
industrialización del algodón 75
4. La
industria de la Asociación
82
5.
Manufactura de la carne en UNCOGA 90
·
Capítulo VI: Incidencia social de la industria 95
Capítulo VII: Panorama y características de la economía
mundial en nuestros días 99
ANEXO I: Cooperativas agropecuarias con actividad industrial
(selección) 109
• Unión
Agrícola de Avellaneda 111
•
Cooperativa de Productores de Río Colorado 113
•
Cooperativa Agrícola Ltda. de Oberá 119
• Sociedad
Cooperativa Agropecuaria Ltda. de Wheelwright 121
•
Cooperativa Agropecuaria Río Santa Cruz Ltda. 122
• Liga
Agrícola Ganadera de Junín 123
• Cooperativa
Agrícola Ganadera Ltda. de Salto 124
• Sociedad
Cooperativa de Tamberos de la
Zona de
Rosario Ltda. (COTAR) 126
•
Cooperativa Agraria de Río Atuel Ltda. 127
• COVIDOR 129
•
Cooperativa de Comercialización y Transformación de
Colonia
Juliá y Echarren Ltda. 130
•
Cooperativa La Primera
Avícola, Agrícola y de Consumo Ltda. 131
•
Cooperativa Tambera de Paraná Ltda. (COTAPA) 133
ANEXO II: Información estadística 135
•
Exportaciones: variación de los rubros I - 11- III y IV
(productos
primarios alimenticios) 139
•
Exportaciones de granos por firma desde 1980 a 1987
y participación cooperativa 140
•
Exportación de frutas por tipo de empresas y
participación cooperativa. Período 1972 a 1985 148 •
Participación cooperativa en la industrialización de
semillas oleaginosas. Campaña 1985/1986 149
•
Exportación cooperativa de aceites. Campaña 1985/1986 149
Bibliografía 151
PROLOGO
La Industria Cooperativa,
un Modelo de Acumulación Viable
Este libro es algo más que un excelente estudio sobre un
tema para el cual no existe bibliografía, ni estadísticas, ni estudios previos.
También es una propuesta. Esta propuesta se inserta en un país cuya economía
está detenida, donde el sector público carece de fondos para la inversión,
donde las empresas privadas reinvierten en el exterior y donde el capital
extranjero busca, antes que nada, la seguridad de una veloz repatriación de
beneficios. Precisamente en el momento en que parece difícil que alguien quiera
invertir en la Argentina,
Arella y Sosa nos muestran un sector en crecimiento dinámico.
Las cooperativas agrarias proyectan, producen, ponen en
marcha nuevas fábricas, exportan. Como no figuran en los censos discriminadas como
tales, muchos economistas han pasado por alto su importancia y su evolución
reciente, de las cuales hay algunas conclusiones que vale la pena sacar.
La principal de ellas se refiere a la existencia de
incentivos diferentes para la inversión productiva dentro del país en los diferentes
tipos de empresas. Los análisis tradicionales sobre el ciclo económico habían
tendido a subestimar este aspecto. Se sabía que hay épocas en las que las
empresas producen e invierten más que en otras y se llamó a las primeras fases expansivas y a las segundas fases recesivas de ese ciclo económico.
Pero las empresas eran analizadas como un todo, es decir, como un promedio en
el cual los movimientos contrapuestos no llegaban a visualizarse.
En el momento en que dejamos de creer en los promedios y comenzamos
a analizar casos concretos, nos encontramos con que la industria cooperativa
tiene un comportamiento diferente del que tiene el resto de las empresas, aún
en medio de una crisis calificada como la peor de nuestra historia. De los
datos de este libro podemos inferir que las empresas cooperativas parecen tener
más respuestas ante la crisis que otras formas de sociedades.
Esta hipótesis se vincula con un modelo de desarrollo que
aparece como trasfondo a lo largo de este libro. Las conclusiones de Arel1a y
Sosa sugieren asignar un rol de mayor peso a las cooperativas de producción en
el contexto de la política económica. Antes habían sido marginales, con
respecto a la evolución general de la economía. Pero actualmente no es posible
desconocer su carácter expansivo en una sociedad estancada.
Cada orientación de política económica (o quizás cada
etapa histórica) asigna roles distintos a los diferentes tipos de empresas. El
sector agroexportador fue dominante hasta el comienzo del peronismo. Perón basó
su modelo de desarrollo en las industrias pequeñas y medianas urbanas y en las
grandes empresas públicas. Los modelos de Frondizi y de Onganía apuntaron a
buscar la radicación de grandes industrias multinacionales. El último gobierno de
facto asignó el rol principal a los proveedores de servicios financieros o
informáticos antes que a los productores de bienes físicos.
En cada uno de estos casos, la decisión consciente, o la propia
evolución de los hechos, fueron definiendo un eje central, en torno del cual se
articulaba el conjunto de la evolución económica. Ese eje no solamente era el
más dinámico, sino que además imprimía su sesgo particular al conjunto. La
lectura de este libro nos lleva a preguntamos en qué medida las cooperativas de
producción podrán cumplir un rol de esa índole en la Argentina durante su
fase de salida en esta crisis.
Esta pregunta podía haber sido calificada de utópica unos
diez años atrás, cuando los mecanismos de acumulación del capital parecían más
aceitados que en la actualidad. Se afirmará que hoy la evolución económica
requiere empresas individuales pequeñas y medianas. Pero, ¿por qué no pensar en
asociaciones cooperativas de pequeños productores, agrarios e industriales? Por
otra parte, ¿estamos tan seguros de que ya no hay lugar para las empresas productoras
pequeñas y medianas en nuestra
economía? ¿Estamos tan seguros de que la industria debe ser necesariamente
urbana y debe necesariamente concentrarse en las grandes ciudades? ¿O quizás
estas certezas formen parte de un modelo ideológico que afirma la
inevitabilidad de los monopolios?
En 1895, Juan B. Justo explicaba en La Vanguardia, cifras en mano,
de qué manera los obreros panaderos podían asociarse y realizar la producción cooperativa, con muy escasas
inversiones que estaban efectivamente a su alcance. Se organizaron cooperativas
de consumo, pero las de producción parecían demasiado lejos del alcance de los
sectores populares. Casi un siglo más tarde, cuando la crisis ha obligado a
revisar todas las certezas, las cooperativas de producción aparecen como una
alternativa para encontrar un modelo de acumulación del capital que sea viable.
Antonio Elio Brailovsky
Introducción y Síntesis
El trabajo se inicia con una visión sintética del
desarrollo histórico de la industria cooperativa. De esa manera nos introduce
en el tema y a la vez presenta
una modalidad en la cual las cooperativas pueden desenvolver sus actividades.
En el capítulo II se hace una exposición sobre los planes
de desarrollo abordados por países no industrializados. Se encara el problema
del neocolonialismo y los alertas
lanzados por organismos internacionales, la Iglesia Católica y diversos gobiernos.
Estos son temas que nos tocan parcialmente de cerca
porque la Argentina
sufre una crisis de identidad en materia industrial: no se puede decir que sea
plenamente un país industrial y tampoco se puede afirmar plenamente que no posea una industria más o menos desarrollada.
Los problemas más serios que tienen los países en vías de
desarrollo son los relativos a la tecnología y al financiamiento. Pero también se encuentran
dificultades en lo que se refiere a la infraestructura (falta de rutas
pavimentadas, energía suficiente, etc.), capacitación técnica y mercado. Es natural que existan problemas de infraestructura
en países jóvenes, donde muchas cosas están por hacerse; y es históricamente
lógico que encuentren dificultades en el mercado externo, donde naciones viejas
como son las europeas tienen desde hace mucho tiempo sus intereses y
relaciones. Por ejemplo: desplazar en Estados Unidos a los vinos franceses, que
allí son una tradición, es muy difícil para los bodegueros argentinos.
No obstante los riesgos que se corren en los países en
vías de desarrollo, y también en la Argentina, por las razones apuntadas, este trabajo
destaca el margen positivo de la industria. Los países meramente agrarios no
pueden competir en paridad de condiciones con los industrializados. La
industria es de suyo revolucionaria y abre el horizonte productivo y comercial,
así como el desarrollo urbano y la aceleración de la movilidad social del
pueblo. De tal manera que los beneficios que la misma puede brindar son
valiosos, siempre que los proyectos se elaboren en base a estudios serios, con
las técnicas más confiables, con diagnósticos precisos y eficiencia empresaria.
Se explican luego las características económicas de
nuestro país, especialmente su condición agro-exportadora; y el manejo político
que se hizo de los recursos del campo a fin de favorecer a determinados intereses.
De esa manera se advierte que los grandes productores rurales desalentaron a la
industria nacional, aún aquella destinada a elaborar la materia prima que
brindaba generosamente el campo en la pampa húmeda.
La constitución de cooperativas agrarias, primarias y de
segundo grado, modificó al campo argentino y contribuyó al trabajo solidario, así
como a la promoción del pequeño y mediano productor. De esa manera el
cooperativismo sentaba las bases para eliminar la intermediación innecesaria.
Sin embargo, especialmente por falta de capital, las cooperativas aún no han
desarrollado todo su potencial en la materialización de programas agro
industriales, aunque se encuentran en el momento oportuno para analizar su rol
como factor dinamizador de la industria nacional encarando proyectos concretos,
modernos y ajustados a la realidad de los mercados nacional y del exterior.
El trabajo expone posteriormente (Capítulo IV) un
panorama actual de la industria del sector cooperativo agropecuario. Es un
inventario. Sin lugar a dudas es conveniente conocer globalmente lo que se hizo
en esta materia, porque de esa manera se pueden formular diagnósticos aproximados
sobre la realidad, sus limitaciones y posibilidades. En este orden de cosas la
obra señala la cantidad de cooperativas que tienen industrias en las siguientes
materias: alimentos balanceados, molinos arroceros, productos lácteos, panificación,
vinos, productos enlatados, molinos yerbateros y de té, procesamiento de
legumbres, molinos harineros, avícolas, desmote de algodón, hilanderías,
aceites vegetales, frigoríficos y fábrica de torniquetes.
Se subrayan, además, las posibilidades comerciales que
tiene la producción industrial cooperativa. En efecto, los productos pueden colocarse
en gran medida en ese mercado propio que forman en el país las cooperativas,
estableciendo un circuito entre aquellas entidades que producen y las que están
organizadas por consumidores.
Los autores del trabajo tuvieron en cuenta la incidencia
social de la industria, particularmente como factor interesante para corregir las
deformaciones de carácter demográfico. Se analiza el fenómeno del éxodo rural y las motivaciones que
tuvieron los habitantes del campo para dejar la tierra y pequeños poblados y
dirigirse a los grandes centros urbanos en busca de mejores horizontes para
vivir, o de un tipo de trabajo adecuado a sus conocimientos técnicos y profesionales
o, en el peor de los casos para desempeñarse como manos de obra de baja
calificación.
Se afirma en esta obra que la elaboración de parte de la
materia prima en el mismo lugar donde se cosecha, para abastecer el mercado
regional es un factor primordial para evitar el éxodo rural y la constante
pérdida de recursos humanos y mano de obra en el campo. Especialmente la
juventud del medio agrícola, generalmente hijos de productores, podrá
permanecer junto a la familia y aplicar su conocimiento en alguna industria
cooperativa local.
El capítulo VI ofrece un informe acerca de la economía
mundial de nuestros días, con sus problemas derivados de la súper producción de
materias primas agrícolas y energéticas, los bajos precios que se están pagando
por esos productos y que influyen directamente en nuestra economía nacional.
Aquí también se aborda el tema de buscar nuevos mercados para los productos
tradicionales de exportación y la necesidad de encarar con seriedad y firmeza
una integración económica regional para afrontar la crisis económica mundial.
El sector cooperativo agropecuario, por sus relaciones
comerciales establecidas con otros países está en condiciones de representar un
papel de suma importancia en la apertura y consolidación de mercados
vinculándose con organizaciones cooperativas de consumidores existentes en numerosas
naciones.
Por último, en el ANEXO I, el trabajo expone algunos
ejemplos de industrias cooperativas, que en este momento están marcando el
camino a seguir. Son los casos de las fábricas de aceites vegetales, de alimentos
balanceados y frigoríficos; las numerosas plantas de productos lácteos; la
industria del algodón con sus plantas desmotadoras, hilanderías y algodón
hidrófilo; la industria conservera; la producción de vinos, etcétera. En el ANEXO
II se exponen algunos cuadros referidos a la producción, comercialización y
participación argentina en el comercio mundial de los principales productos
agropecuarios (cereales, oleaginosos, textiles, carnes, leche) y la estructura
porcentual de las exportaciones totales de la Argentina. La atenta
observación de los datos suministrados permitirá al lector interesado sacar sus
propias conclusiones acerca de la actividad del sector, su evolución y perspectivas.
También se presentan dos series estadísticas sobre la participación del
cooperativismo en la exportación de granos y de frutas.
En síntesis, lo que busca este ensayo es ubicarnos, saber
lo que se ha hecho, lo que se puede hacer y los riesgos que se corren. Las cooperativas
agrarias tarde o temprano tendrán que analizar el rol que les cabe cumplir en
la industria del país, las posibilidades económicas y los beneficios para los
asociados que se derivan de la misma y, aún, el peso político que pueden
adquirir a través de la actividad industrial. Si un país se dedica
exclusivamente a la producción agropecuaria se debilita económicamente. Esa
producción agropecuaria es fundamental en este mundo, pero el poder político y financiero está más cerca de la industria, del comercio y
de sus dueños. Por eso adquiere relevancia la conjunción, en los programas agroindustriales,
de ambos sectores productivos, un asunto que nuestras cooperativas agrarias
pueden concretar de una manera positiva.
Remontada la dificultad de encontrar datos estadísticos,
catálogos de productos, personal empleado y energía consumida, entre otros
ítems, para apreciar adecuadamente la participación real del cooperativismo en
la industria argentina, los autores entregan esta obra con la doble finalidad de
dar a conocer la realidad y potencialidades del sector agropecuario cooperativo
y, también, de alentar a otros investigadores a sumar sus esfuerzos al desarrollo de un tema que hasta el
presente no había sido sistemáticamente abordado.
CAPITULO I
La Industria en el Sector Cooperativo
Antecedentes modernos
Las
primeras expresiones industriales del sector, como la cooperativa de Tejedores
de Fenwick, Escocia (1761), y la cooperativa de Ebanistas creada por Buchez en París (1832), son para
nosotros artesanías y como tal pueden calificarse de pre-industria. No
obstante, son muestras suficientes para relacionarlas con las aspiraciones
obreras de la época y dentro del contexto de la revolución industrial.
Dos
discípulos de Saint-Simon, el mencionado Philippe Buchez (1796-1865) y el líder
social Louis Blanc (1812-1882), figuran como teóricos y fundadores de las
cooperativas de producción en Francia y en este campo son pioneros. Esas
cooperativas de producción tuvieron y tienen una relación directa con la
industria. Buchez logró fundar, además de su efímera cooperativa de Ebanistas, la Asociación de Joyeros
en Dorado (1834), que subsistió con relativo éxito hasta 1873. Su prédica la
desarrolló en distintos medios y especialmente en el periódico "L'Europeen"
que él mismo fundó en 1832.
Con acción
intensa Louis Blanc amplió el horizonte, pasando del mundo de los artesanos a
propuestas de una gran industria. Se dirige a la masa obrera asegurándole que
el medio es la asociación, el núcleo concreto del taller social, la
consecuencia inmediata el derecho al trabajo y el resultado final el bienestar
de todos. Resume su pensamiento en "L'Organisation du travail" y
establece las bases de la cooperación obrera. En 1848 funda en París la primera
asociación obrera de producción (Taller social), destinada a la confección de
uniformes para la
Guardia Nacional. Luego su idea se politiza y se estatiza,
desapareciendo el Taller social para dar .lugar al Taller nacional y
tergiversando el pensamiento original de Louis Blanc.
Pero en la
cooperación moderna el movimiento tiene un punto de partida, la Rochdale Society
of the Equitables Pionners (1844); y se constituyó pensando seriamente en la
industria. En efecto, una de las proposiciones aprobadas por unanimidad en 1854
y publicada como tal en el "Almanaque" de la Sociedad, se formuló de
la siguiente manera: "Iniciar la fabricación de los artículos que la Sociedad estimare
conveniente para proporcionar trabajo a los miembros que estuvieran desocupados
o sujetos a repetidas reducciones de su salario".
El programa
industrial de los Pionners empezó a concretarse antes, en 1850, con la
cooperativa denominada "Sociedad del Molino Harinero del Distrito de
Rochdale"; y luego, ya en 1854, con la "Sociedad Cooperativa
Manufacturera de Rochdale", la cual
logró instalar dos hilanderías y dio comienzos a la
industria textil cooperativa en Inglaterra.
Esta
inserción del cooperativismo en el seno de la llamada Revolución Industrial,
cuando aún dominaba el capitalismo manchesteriano, tiene un profundo sentido
humano y social. Para los pioneros no se trataba sólo de fabricar y de ganar,
sino de fabricar para que no haya desocupados y para mejorar las condiciones de
vida. Es decir, no se conformaba con el hecho de estar ocupado e integrar el
número de asalariados, sino que aspiraba a la justicia social y a ser dueño de
su propio destino. El hombre cooperativo no se concibe como objeto, esclavo,
mercancía o cifra tabulada por un estado o por una empresa.
Con los
principios de la cooperación moderna se puede rescatar en el campo industrial
la justicia para los obreros, es decir, para los agentes directos de la mano de
obra. Aquella proposición de los pioneros anunciada más arriba, que contemplaba
el problema de la desocupación, tiene una actualidad inequívoca, tanto en
países industrializados como en los que están en vías de desarrollo. La situación
europea no es tan seria como después de las grandes guerras; sin embargo el
porcentaje de los desocupados se considera grave en los países de la Comunidad Económica
Europea. En otros países subsiste la emigración por razones laborales y un mercado
negro (narcotráfico, prostitución, contrabando, etc.) generado en parte por la
falta de empleo.
El Molino
Harinero y la
Manufacturera textil de Rochdale son exponentes de una industria alimentada por la materia prima del
agro. Además existen numerosos ejemplos de cooperativas de industria láctea,
anteriores y posteriores a Rochdale, como la Quesería cooperativa de
South Trenton, de Nueva York (1810); la Primera Quesería Cooperativa de
Noruega (1856); y la primera industria mantequera de Las Charantes (1875).
Estos ejemplos demuestran que el movimiento cooperativo tiene posición tomada
sobre la industria desde su origen.
Aún la
primera ley cooperativa que existió en el mundo, The Industrial and Provident
Societies Act de Inglaterrra, concibió un cooperativismo con instituciones
dedicadas a la industria a nivel del conocido industrialismo inglés del siglo
pasado y a tono con la revolución industrial. Esta primera ley de cooperativas,
promulgada en 1852, fue fundamental para las primeras. Industrias cooperativas
inglesas, y, con la enmienda de la ley en 1862, tuvo mejor futuro al promoverse
la constitución de las distintas Wholesales Societies.
Aquí
tomamos a la industria en un sentido amplio, incluyendo artesanía e industria
propiamente dicha; la industria derivada de la materia prima del agro y la
industria sofisticada; la industria como trabajo de los mismos socios y la
industria de cooperativas que apelan a obreros asalariados. En cualquier forma
la industria cooperativa es importante para la sociedad y tiene un futuro ya
pronosticado por los expertos.
Formas cooperativas de la industria
Es
corriente apelar a una clasificación corporativa de las cooperativas, es decir,
a una tipificación de la actividad y de la misma institución según los diversos
sectores de la economía. Así tenemos cooperativas de vivienda, de consumo,
agrarias o telefónicas, etcétera.
Sin
embargo, es posible y en nuestro caso conveniente adoptar un criterio distinto basado
en el concepto de que la cooperativa es una asociación de personas. En este
sentido es necesario analizar la relación del asociado con la cooperativa y la
relación de la cooperativa con los que trabajan en ella. En este sentido
podemos afirmar que la relación del socio con la entidad puede ofrecer dos
categorías:
● Simple adhesión: cuando existe relación del socio con la entidad en
razón de que adhiere a la misma.
La relación o la participación del socio queda substancialmente
definida por la adhesión, excluyendo el trabajo personal.
● Adhesión y trabajo: cuando además de
la simple adhesión, el socio asume un
grado más profundo y vinculante al trabajar en la cooperativa como socio (no como asalariado) y co-dueño de la
misma.
La formalización
de la simple adhesión puede estar acompañada de acciones complementarias, como
cuotas sociales o determinados aportes para capitalizar a la cooperativa; pero
en los casos de adhesión y trabajo, además de tales aportes, el socio en persona
aporta trabajo como operario, técnico o empleado de oficina.
El análisis
de estas categorías fundadas en el criterio de la asociación de personas nos
lleva a dos formas determinadas de la industria cooperativa, originadas en la
relación del socio con la entidad y de éste con alguna industria. Son ellas:
cooperativas industriales de suyo y cooperativas con industria agregada a la actividad
que las califica.
Aquí
podemos responder a S. Dandapani cuando preguntaba: "si una cooperativa de
consumo o una organización de cooperativas de consumo establece una fábrica e
invierte el capital necesario, pero contrata la labor requerida, ¿se la puede
denominan cooperativa industrial?".
Opinamos
que no es una cooperativa industrial a secas" es decir, no es una
cooperativa industrial de suyo o esencialmente industrial. Sin embargo, tenemos
que decir que es una cooperativa de consumo con industria. La calificación
"de consumo" indica lo esencial y lo que implica de suyo; y la
expresión "con industria" señala lo que se agregó.
Cuadro comparativo de las dos
formas
|
Categoría
|
Tipo de Cooperativa
|
Forma industrial / Relación Trabajo
|
Beneficiarios
|
|
A. Socio
de simple
adhesión
|
|
Con
Industria y
asalariados
no
asociados
|
Asociado
productor
Asociado
consumidor
Asociado
propietario
Asociado
consumidor
Asociado
consumidor
|
|
B. Socio
de adhesión y trabajo
|
1. De
Servicios:
Docentes
Gastronómicos
Médicos, etc.
2. De
Industria:
Gráfica
Textil
Láctea, etc.
|
Recíprocamente
co-dueños
y asalariados
|
Asociado
trabajador
|
Elaboración propia
Preferimos
aquí hablar de cooperativas de trabajo directamente industrial. Preferimos esta
denominación, aunque no invalidamos otras. Los franceses y los ingleses las
conocieron como "cooperativas obreras de producción" y
"sociedades productivas", respectivamente. Antoine Antoni las
denomina simplemente "cooperativas de trabajo" -como en nuestro
país-, pero en ese caso queda pendiente la distinción entre cooperativas de
trabajo y cooperativas industriales, porque existen entidades de servicio que evidentemente
son de trabajo, pero no son industriales.
Si se
considera que los medios de producción son de propiedad de los socios o si se
establece una propiedad común de los mismos, por supuesto en el marco
institucional, siempre en estas cooperativas la propiedad (capital,
infraestructura, bienes de capital, etc.) estará estrechamente ligada al socio.
Pero además la gestión administrativa, el trabajo técnico y en general todo el
quehacer industrial, está en manos de los socios. Salvo excepciones,
temporarias, no existe el asalariado. Todos los socios trabajan; o, si se quiere,
todos los que trabajan son socios. Y finalmente el beneficio derivado de la
producción es equitativamente, según el trabajo realizado, para los socios.
Esta clase de cooperativas revela un alto grado de cooperación y consecuencia
con el socio, es decir, con el hombre.
En el caso
de cooperativas con industria, como las agrarias, su objetivo fundamental no se
constituye ni se estructura para desarrollar con los socios y para los socios,
en una relación directa, la actividad industrial. Es decir, no es una
cooperativa de trabajo industrial propiamente dicha o esencialmente dedicada a
la industria, sino una cooperativa agropecuaria o una cooperativa de consumo que
complementan su objeto social con determinada industria. No podemos llamarlas
lisa y llanamente cooperativas industriales, pero sí cooperativas con
industria. El dueño de la industria o de la planta industrial es la
cooperativa, primaria o de segundo grado; el trabajo industrial no lo realizan los socios, sino un
personal asalariado. Entre las
cooperativas con industrias se destacan las agropecuarias, las de consumo, las
de vivienda y las de provisión.
Industria de cooperativas agropecuarias
Este tipo
de sociedades cooperativas tiene un rol preponderante y reconocido en todo el
mundo respecto al desarrollo de programas agro-industriales. Dos factores
posibilitaron el crecimiento de esta industria: la formación de capitales genuinos
y de significación y la materia prima acopiada directamente. Y, aparte, la
necesidad de alimentos cada vez con mayor valor agregado que tienen los
pueblos. En cambio las cooperativas de trabajo industrial han padecido escasez de
capitales y una materia prima dependiente de intermediarios.
Juan Farrán
Nadal señala el crecimiento europeo de la industria cooperativa: "En la Comunidad Económica
Europea, a medida que las sociedades cooperativas han tomado más importancia,
interviniendo en la industrialización y distribución de los productos agrarios,
ha aumentado su participación en el mercado. Esta es muy elevada, con un 7,3%
de la población dedicada a la agricultura".
Es conocido
el grado de organización, integración y desarrollo de las cooperativas agropecuarias
en nuestro país -1.404 cooperativas primarias y 11 federaciones adheridas a
CONINAGRO-, las cuales han logrado una base sólida para desarrollar la
industria. El futuro en industria alimentaria, textil, del cuero, de alimentos balanceados, fertilizantes, etc., es
promisorio y de un pronóstico evidente.
En nuestro
país la industria láctea cooperativa ha logrado un nivel muy importante.
"En el mercado lácteo -dice Juan Carlos Basañes-, las empresas
cooperativas, en forma integrada, son el principal factor. Una firma
cooperativa (SANCOR) es la principal empresa del mercado". Figuran,
además, la industria oleaginosa, vitivinícola, frutihortícola y textil, con
distinto nivel y porcentaje en el mercado.
Hace unos
15 años decía Mario Yuri Izquierdo: "Y llegamos a la tercera etapa: la de
la industrialización y transformación de las materias primas que producen el
agricultor o el ganadero. Es el proceso que hoy está en marcha y que ha
alcanzado en sus primeros pasos el mismo éxito que ha jalonado los anteriores,
ofreciendo para el futuro perspectivas insospechadas. Las fábricas
cooperativas, distribuidas a lo largo del país y en aumento constante, señalan
la mayoría de edad de este movimiento en el agrarismo argentino". A Yuri
Izquierdo se lo puede calificar de optimista exagerado si comparamos sus
afirmaciones con la realidad del momento, sin embargo, su pronóstico tiene un
fundamento.
Justamente
estos conceptos nos ponen en el tema de nuestra obra. El rol del cooperativismo
agrario en la industria nacional, cuya importancia y significado ya no se
pueden soslayar.
CAPITULO II
Planes de Desarrollo en
Países no Industrializados
Panorama general
El mundo se
ha dividido en países industrializados y en países proveedores de materia
prima. A los primeros se los conoce como "desarrollados" y a los
segundos como "subdesarrollados". Una clasificación actual hace
referencia a los países del norte, para señalar a los primeros y los países del
sur para hablar de los no desarrollados.
Los países
desarrollados están transitando una etapa superior a la de la
industrialización, razón por la cual se dice que se hallan en un estadio post-industrial,
en el cual más importante que fabricar bienes de uso y consumo, es crear la
tecnología de avanzada para que otros países realicen la tarea industrial.
Esta
clasificación aparentemente economicista de las naciones tiene suma importancia
para un análisis de carácter social. En los países desarrollados la población
tiene una gran movilidad social, acompañada de grandes posibilidades de
desarrollo personal, alto nivel de vida, condiciones óptimas de salubridad,
acceso a la educación en sus distintos niveles y ámbito propicio para la
investigación científica y técnica.
Como
contrapartida, las poblaciones de los países subdesarrollados carecen de
oportunidades sociales y económicas, su bajo nivel de vida incide en su estado
de salud física y mental, y el hambre y la desnutrición se hallan presentes las
más de las veces.
Lógicamente
los países en vías de desarrollo aspiran al progreso, es decir a la industria,
porque no se concibe un desarrollo pleno a través de la mera producción
primaria, que dentro del sistema económico mundial guarda una dependencia
(¿necesaria?, ¿injusta?) con respecto a la industria. Esta desigualdad tiene
una explicación histórica. En efecto, antes de la revolución industrial, sólo existía
la producción de los mineros, agricultores en el campo y la producción de los
artesanos en las ciudades que transformaban la materia prima obtenida por
aquellos.
Con el
descubrimiento de la máquina vino la mencionada revolución industrial, su
insurrección en occidente y la apertura de nuevas posibilidades productivas.
Las naciones que en ese momento, fines del siglo XVIII y siglo XIX, tomaron la
delantera en este renglón tan importante de la industria, son los que en este momento
tienen el más alto standard de vida, alta tecnología industrial, desarrollo
social, dieta suficiente y hasta mayor poder político.
Actualmente
los pueblos han dejado la pasividad y se lanzan al progreso. Por esa razón en
todos los países se formulan proyectos industriales, aún aquellos que a
comienzos de este siglo se dedicaban a una vida pastoril y estaban inmersos en
una economía de subsistencia. Tienen el propósito de progresar para ubicarse entre
los pueblos desarrollados, logrando así un ingreso per capita de más de 3.000
dólares anuales.
Se observa,
sin embargo, que en los países en vías de desarrollo los proyectos industriales
no han entrado totalmente en ejecución, generalmente por falta de asistencia
financiera; y los que entraron tuvieron muchas veces serias dificultades para
continuar creciendo, malogrando tiempo y esfuerzos: y aquellos que alcanzaron
cierto desarrollo industrial y tecnológico no siempre han dado los frutos que
se esperaban. Es decir, la industrialización de un país en vías de desarrollo
es mucho más difícil de lo que se pensaba. Se han dado ejemplos positivos, pero
a costa de inversiones fuertes y una afortunada seguridad en la colocación de
la producción. Algunos gobiernos fracasaron porque sus planes de desarrollo no
contemplaron todos los factores y circunstancias de carácter internacional.
Entonces
nos podríamos interrogar: ¿cómo lograron la industrialización y el desarrollo
aquellos países que hoy están a la cabeza? Por lo general se trata de países
que cumplieron el proceso de industrialización durante un largo período de
tiempo, tuvieron colonias para extraer la materia prima colocando en ellas sus
manufacturas y gozaron, en determinados espacios de tiempo, de una relativa
continuidad política y económica. Y además, no padecieron la dependencia
económica, y a veces política, que hoy sufren los países en vías de desarrollo.
En el caso de Inglaterra –el más clásico– la materia prima la tomaba de sus
ricas y múltiples colonias; el financiamiento no implicaba dependencia alguna, porque
al producirse la revolución industrial sus bancos eran fuertes; y tampoco
requería la tecnología de otros países a costos muy elevados, por la simple
razón de que los ingleses eran los principales creadores de la tecnología
industrial y porque entonces no se cobraba lo que se cobra ahora por este
rubro.
Otra
circunstancia favorable fue que la oligarquía y alta burguesía tenía una fuerte
acumulación de capital dentro del país que fueron transfiriendo paulatinamente
a los novedosos emprendimientos industriales.
Como
contrapartida a esa situación, las oligarquías y burguesías de los países
subdesarrollados, la mayoría de ellos ex-colonias de naciones europeas,
continuó extrayendo sus riquezas del país de origen para realizar inversiones
en las ex metrópolis. Por esa causa los países subdesarrollados que lograron su
independencia política, quedaban atados económicamente a sus antiguos
administradores o se establecieron nuevos vínculos de dependencia con otras
potencias extranjeras. Ese cambio de collar les llevó, muchas veces, a sufrir dolorosas
guerras civiles para dirimir a qué bando ligarían sus intereses.
El mundo
moderno está estructurado de tal manera que el rico continúa dictando las normas
a los pobres. Lo mismo ocurre entre las naciones. Es decir, los precios de los
minerales, de la producción pesquera y forestal, y de toda la producción
agropecuaria, de las naciones en vías de desarrollo, los establecen las grandes
potencias industriales. Es así como el precio del cobre no lo impone Chile y
tampoco Bolivia el del estaño. Y Argentina no ha logrado imponer el precio del
lino ni del girasol siendo la principal productora del mundo; lo mismo ocurre
con otras naciones y otros productos.
Por otra
parte, y por una lógica que no se puede revertir, los países pobres deben
solicitar créditos a las naciones ricas para desarrollar sus proyectos
industriales e incorporar bienes de capital; esos créditos por lo general se
conceden –es un buen negocio– con una
alta tasa de interés. Si las grandes organizaciones bancarias no tuvieran
oportunidad de conceder estos préstamos, que según ellos los dan "para
ayudar" y con el propósito de aparecer como padrinos del progreso y del
apoyo financiero, morirían muy pronto y de muerte natural. Los créditos
programados en un nivel promocional son desde luego positivos, pero entrañan
cierta dependencia, y cuando los cálculos no fueron realistas, resultan desastrosos
y reafirman esa dependencia.
Precisamente,
el neo-colonialismo es de tipo económico y se ejerce a través de precios, tasas
financieras y aún las diversas formas del boicot y la calificación de la
mercadería. Este fenómeno de la dependencia económica, registrado por
economistas y sociólogos, por diversos gobiernos, por la UNTACD, la OIT y la FAO, y en documentos de la Iglesia Católica,
como la Populorum
Progressio de S.S. Paulo VI, sujeta a las naciones en vías de
desarrollo como estados dependientes de las naciones industriales. No se trata
de una interdependencia equitativa y en condiciones de igualdad dentro de la
estructura económica, sino que se trata de la misma relación que existe entre
el rico y el pobre, el poderoso y el débil.
Las
naciones subdesarrolladas no son totalmente independientes ni siquiera cuando
ofrecen la materia prima, su producción, porque los precios se establecen en
Londres, Liverpool, Amsterdam, Bruselas, Nueva York o Chicago. Desde allí los
tutores del mundo controlan toda la producción.
La programación industrial
Para formular
con realismo proyectos industriales, en naciones que aún se encuentran en vías
de desarrollo, es necesario tener en cuenta diversos factores y circunstancias,
pautar de acuerdo a su importancia y a las consecuencias futuras, especialmente
en su relación con el mercado consumidor y el mantenimiento de la rentabilidad.
La improvisación en esta materia en el mundo competitivo y sin tregua de la
industria y el comercio, es un grueso error de fatales consecuencias económicas
y sociales.
Las
instituciones cooperativas que se deciden a encarar proyectos industriales no
pueden desconocer las pautas fundamentales que deben sintetizarse después del
análisis y en todo el proceso de elaboración. En lo que respecta a los
fundamentos de las ciencias económicas, así como en los de las técnicas de la
actividad productiva, la dirección de empresa, ingeniería industrial y la
organización de ventas, las entidades cooperativas en general no han
sobresalido. Corren a la zaga con respecto a las sociedades anónimas calificadas
como empresas líderes y sólo en pocos casos se ubican en posiciones de
avanzada.
No pocas
veces llevados por el entusiasmo, el deseo de brindar trabajo y lograr el
progreso de una comunidad, algunos han instalado una planta industrial sin los
estudios técnicos correspondientes, fracasando luego en sus propósitos.
Mientras muchas instituciones cooperativas mantienen en la práctica la
concepción de que se puede seguir con máquinas obsoletas, como quien sigue tirando,
los que están en la avanzada de la producción industrial y de la empresa
moderna, saben que aquella concepción es antieconómica, que la producción no
puede entrar en el mercado con buenas condiciones de competición y que siempre
termina en el deterioro financiero y en situaciones críticas muy difíciles de corregir.
Si nos
detenemos en un caso, que no pertenece al sector cooperativo, como es aquel
monumental frigorífico de Chacabuco, provincia de Buenos Aires, que se
estableció en una zona no ganadera, y que hoy es un inmueble desmantelado y
muerto, llegamos a la conclusión de que existió una idea noble pero sin fundamento
empresarial y técnico.
En los
proyectos industriales no pueden omitirse nunca los estudios completos acerca
de las siguientes materias:
a)
Ubicación e infraestructura básica;
b)
Mercado interno y externo para colocar la producción;
c)
Tecnología industrial y determinación de la capacidad instalada, según las posibilidades de inversión y la demanda
del mercado;
d)
Recursos propios, financiamiento y capacidad de pago del préstamo.
La
importancia de estos cuatro puntos es evidente, sin embargo conviene
puntualizar brevemente algunos aspectos de los mismos:
1. Ubicación
e infraestructura básica
El lugar
elegido no es un punto abstracto, sino que tiene relación con las vías para el
acopio de la materia prima y para la distribución en el mercado de consumo de
la producción. En este punto se encuentra una de las polémicas que nunca
termina de definirse, entre los que quieren establecer la industria en el mismo
lugar de producción de la materia prima y los que prefieren radicarla cerca de
los grandes centros de consumo. ¿Para qué la elaboración en áreas rurales si
luego se tiene que vender en los grandes centros urbanos?, se preguntan unos; y
los otros responden: ¿Para qué transportar nuestra cosecha a las plantas
industriales del Gran Buenos Aires, si después el producto elaborado vuelve a
nosotros, encareciéndose con el flete? –que de ida y de vuelta paga la familia agraria–
y perjudicando al hombre del interior, tanto como productor porque se le paga
poco y luego como consumidor porque se le cobra mucho. De todas maneras, las
dos posibilidades deben entrar en los cálculos, a fin de determinar en cada
caso cuál implica menos gastos y mayor rentabilidad.
La infraestructura
básica responde a todas las exigencias que plantea la industria para su
desarrollo y rendimiento normal, como es el suelo y los recursos naturales,
energía eléctrica, agua potable, caminos pavimentados y aptos para el paso de
camiones cargados, trenes y puertos a mano, sistemas de comunicación y aún
medios para capacitar al personal, así como bancos, centros de atención médica,
seguridad, vivienda y recreación.
Este
renglón básico de la infraestructura no puede considerarse omitiendo el análisis
de su marco de referencia y el contexto económico, sobre todo la política
industrial del país y la programación para la región por parte de las
autoridades oficiales. Si el plan de gobierno establece serias restricciones a
la industria del tabaco, con gravámenes y negación del crédito, porque ya
existen demasiadas plantas elaboradoras o porque desea preservar la salud de la
población, no puede ser ventajoso instalar una nueva fábrica de cigarrillos. En
el caso inverso; si el gobierno estimula la pesca en el sur, la costa
patagónica tiene que ser la preferida para establecer una colonia pesquera y la
industrialización de la producción.
2. Mercado interno o externo para la producción
Los
estudios del mercado constituyen uno de tos pilares de la planificación. La
producción apunta al consumo y no a otra cosa. El mercado es el blanco de la
producción: si hay mercado es lógica la producción, de lo contrario no tiene
sentido. Las preguntas que surgen en tales estudios son obvias, pero
esenciales: ¿existe un mercado para ese producto?, ¿quiénes y cuántos son los
consumidores potenciales", ¿qué dificultades encuentran otros
fabricantes?, ¿cómo se realiza la competencia", ¿qué puede suceder si se mejora
la calidad", ¿cuáles pueden ser las posibilidades reales y futuras del
mercado interno y hacia dónde se inclinan las necesidades o el gusto de la
población?, ¿cuál es la relación de producción y consumo en el país?, ¿es un
producto exportable?, ¿está promocionado oficialmente?, ¿hay un mercado externo
seguro?
Actualmente
existen técnicas definidas para el estudio de mercado, que se basan en la
observación de su comportamiento, en estadísticas relativas a la evolución y
encuestas sobre consumidores en base a muestras representativas y técnicamente
elaboradas, así como a las políticas sobre consumo y poder adquisitivo de los consumidores.
Los
resultados de tales estudios no permiten que la industria se lance a producir a
ciegas, sin conocer la posible respuesta de los consumidores. El mercado es
cambiante y tiene sus fluctuaciones, a veces predecibles y otras veces no, lo
cual también es necesario conocer. En algunas ocasiones es aconsejable
intensificar la producción y otras veces conviene trabajar a media rienda. Un
rendimiento superior al 80% de la capacidad instalada se considera alto. En
diversas coyunturas económicas de nuestro país las fábricas tuvieron que trabajar
a menos del 50% de su capacidad instalada por acumulación de stock, es decir
por falta de ventas. Además, en determinadas circunstancias relacionadas con el
cambio de la moneda conviene exportar y otras veces no es aconsejable. No hace
mucho tiempo era rentable exportar pollos eviscerados a los países árabes; hoy,
como consecuencia del valor del dólar, esa posibilidad no existe.
La
incursión por los mercados internacionales deberá realizarse cuando se tenga
una firme convicción de atender al cliente extranjero en forma permanente
ofreciéndole la cantidad y calidad del producto previamente pactada. Pero en
este rubro la voluntad y corrección de los fabricantes se pueden ver
obstaculizadas por políticas económicas nacionales variables. Fundamentalmente
esta última situación es la que ha hecho que los exportadores se vean obligados
a cancelar las ventas pactadas o a no continuar vendiendo al extranjero para no
sufrir pérdidas irreparables al cambiarse abruptamente la política económica del
país. Con ello se logra generar el descreimiento entre los compradores
potenciales del exterior.
3.
Tecnología
industrial adecuada y determinación de la capacidad instalada
Uno de los
problemas más serios, en los planes industriales de los países en vías de
desarrollo, es el de la tecnología industrial. Todos tienen ahora conciencia de
que la tecnología industrial es decisiva. Los argentinos experimentamos en
estos momentos graves pérdidas económicas como consecuencia de la falta de una
alta tecnología en algunos sectores de la industria o simplemente por la adopción
y mantenimiento de máquinas obsoletas, así como de procesos ya superados. Por
ejemplo, el desmote de algodón con las viejas y convencionales desmotadoras
LUMMUS deteriora la fibra, a veces hasta en un grado, lo que origina pérdidas
importantes de dinero.
Los métodos
antiguos y un parque industrial obsoleto tienen las siguientes consecuencias
negativas:
● Escaso rendimiento cuantitativo (volumen de producción),
a pesar del esfuerzo realizado y del número de
personas que trabajan (operarios + horas).
● Baja calidad, limpieza y terminación o envasado, afectando
a veces la presentación del producto.
● Ocupación de un elevado número de obreros con la consiguiente erogación de dinero en
el pago de los mismos y las respectivas cargas sociales.
● Menos posibilidades de participar en un mercado cada vez más competitivo.
Los pueblos
en vías de desarrollo tienen grandes dificultades en materia de tecnología, que
es el fruto de la ciencia y de largas experiencias y que, por lo tanto no se
puede adquirir en poco tiempo y tampoco improvisar. Por eso necesitan
importarla, pagando gruesas sumas de dinero por la concesión.
Las
industrias que posee el sector cooperativo, por lo general no se destacan por
una alta tecnología. Este punto es serio y conviene insistir. Si las
cooperativas agropecuarias piensan instalar sus industrias –que es una
necesidad por muchas razones–, deben inclinarse por la adopción de las
tecnologías más avanzadas. Es cierto que son caras y que el financiamiento
tiene altas tasas de interés, pero en términos económicos y con vistas al futuro
es conveniente hacer el esfuerzo.
4.
Recursos propios y financiamiento
La
proporción entre capital invertido y la empresa o industria que se ha elegido
debe ser armónica, es decir, suficiente para poner todo en movimiento y
producción; y en condiciones tales que la rentabilidad permita pagar el crédito
o cubrir la inversión en el tiempo previsto.
El análisis comienza en este punto con
los recursos propios de la empresa, que deben ser considerados con total
realismo y objetividad. Luego, entran en el análisis los recursos externos, a
través de créditos razonables, juntamente con la evaluación de la capacidad de pago
y los gastos fijos.
Este punto
es delicado. En más de un caso el financiamiento, estipulado de acuerdo al
valor del dólar, se ha convertido en una tragedia. Otras veces se pudo
controlar el deterioro financiero de una empresa, pero extrayendo recursos de
otros rubros o sacrificando el patrimonio físico. Era una manera de cumplir con
el ente financiero, pero en el fondo importaba graves consecuencias para la empresa.
La programación industrial, además de los cuatro puntos fundamentales señalados
precedentemente, debe tener en cuenta otros aspectos importantes, como el montaje
y la ingeniería de planta, el control de calidad, la idoneidad del personal
técnico, la organización del trabajo determinando roles y funciones, el control
del rendimiento, el mantenimiento y todo lo que hace a la marcha de una planta
industrial.
En nuestro
país los proyectos industriales se encuentran bajo el control de la Secretaría de
Industria; y también, en razón del crédito que se solicita en estos casos, por
el Banco Nacional de Desarrollo. Tales organismos estatales tienen establecido
los modelos de proyectos y la forma en que deben presentarse. Por otra parte,
la instalación de industrias depende de la jurisdicción provincial con su
respectivo régimen de promoción y control.
El margen positivo de la industria
En general
se puede decir que la industrialización de un país es positiva. Los países en
vías de desarrollo tienen una artesanía muy activa, pero con grandes
limitaciones en producción y venta, por lo que aspiran a dar el gran salto y
establecer verdaderas industrias, especialmente aquellas propias de una
economía de escala, capaz de cubrir ampliamente la demanda interna y externa.
Si los
proyectos se elaboran en base a serios y cuidadosos estudios, con las técnicas
más confiables y con el dictamen de verdaderos expertos, no se corren riesgos
económicos. Sin embargo, a veces no es conveniente instalar, en un determinado
país, ciertas y determinadas industrias; y aún aquellas que podrían ser, en otras
condiciones, pueden resultar también inconvenientes. A veces es necesario
especular sobre la oportunidad de un negocio. Esto quiere decir que la
perfección técnica de una fábrica no basta, si al mismo tiempo no se asegura la
materia prima y la llegada al mercado en el tiempo y con la calidad pactados.
Por lo
tanto no se puede establecer cualquier industria sino aquellas que convienen en
determinado lugar por todas las razones ya apuntadas. Las cooperativas que
están pensando establecer alguna industria, tienen que estudiar previamente
cuál es la más conveniente, allí donde tiene su radio de acción. Todo es fruto
del estudio. La improvisación a esta altura de la civilización y del desarrollo
económico y técnico es un suicidio.
CAPITULO III
Aspectos Generales de la
Industrialización Argentina
Época pastoril y artesanal
La
evolución económica sufrida por nuestro país debemos rastrearla en los
comienzos de la implantación del poder español en América y en lo que hoy es la Argentina. Si bien por la índole del presente trabajo no
corresponde hacer historia de la misma, no podemos dejar de señalar algunas de
sus etapas y características fundamentales, para incluir, luego, una apretada
reseña del desarrollo industrial del cooperativismo agropecuario.
Desde que
se inició la colonización de las regiones que conformarían el antiguo Virreinato
del Río de la Plata,
las poblaciones que en él se establecieron eran abastecidas por una corriente
comercial proveniente de España y que bajaba desde el istmo de Panamá por el
Pacífico, pasaba el Alto Perú y concluía en Buenos Aires. Este proceso
posteriormente se revierte al habilitarse el puerto de esta ciudad al comercio
monopólico español.
En las
zonas de Cuyo, Tucumán, Paraguay, Córdoba, Litoral, hicieron su aparición
pequeñas economías regionales donde se producían algunas manufacturas,
generalmente para el abastecimiento, y que a veces se intercambiaban con
productos de otras regiones, procurando especialmente llegar hasta el Alto Perú
para la obtención de metálico. Pero no existía un importante y recíproco flujo
de bienes de cambio, mano de obra o capitales.
Un hecho
insólito se produce el 2 de septiembre de 1587: ese día zarpa del puerto de
Buenos Aires un barco cargado con productos elaborados en Tucumán con destino
al Brasil. Ese acontecimiento es el que dio origen a la celebración del Día de la Industria en nuestro país
a mediados del presente siglo.
Posteriormente,
la apertura del puerto de Buenos Aires al comercio directo con España marca una
etapa fundamental en nuestra historia económica, ya que tiene diversas
consecuencias políticas y económicas. Otro factor que provoca un fuerte impacto
en la tradicional estructura económica es el desarrollo de la ganadería en el
litoral. La suma de estos dos hechos da como resultado los conflictos
permanentes entre el litoral y el interior al establecerse en la ciudad puerto
una clase con gran poder económico y político, basado en la explotación de la
ganadería y en la comercialización de los productos importados primero de
España y luego de Inglaterra, ya en la etapa independiente.
Nuestros
ingresos se originaban en la exportación de lanas, cueros y carnes, esta última
a partir de la aparición del frigorífico y de los barcos a vapor,
complementándose posteriormente con las exportaciones de cereales una vez
asentadas las familias de inmigrantes que llegaban al país, aunque no todas
pudieron encontrar tierras para colonizar debido a los inmensos latifundios
dedicados a la explotación extensiva de la ganadería. El ferrocarril fue,
también, un factor decisivo en la fundación de pueblos y en el auge de la
agricultura.
Aunque lo
prevaleciente de esa época que llega hasta la primera década de este siglo haya
sido la actividad agroexportadora, se fueron instalando diversas industrias en
aquellas ciudades donde se encontraba mano de obra capacitada entre los núcleos
de inmigrantes. La evolución de la actividad manufacturera encontró numerosas trabas
por la falta de protección ante la importación de productos europeos, que
ingresaban con bajos aranceles. El sector industrial fue creciendo sin orden al
no poder sustituir las importaciones, dando como resultado la falta de
complementación de las empresas y dependiendo permanentemente de la importación
de insumos, productos semielaborados y maquinarias.
La iniciación industrial
La
incipiente industria argentina fue motivo, terciando el siglo pasado, de una
acalorada defensa en la Cámara
de Diputados de la Nación.
La misma tuvo lugar en agosto de 1876 y la llevó adelante el
doctor Carlos Pellegrini en ocasión de discutirse el proyecto de reforma
arancelaria enviado por el Poder Ejecutivo Nacional. En esa oportunidad fue
secundado por otros esclarecidos parlamentarios como lo fueron Miguel Cané,
Vicente Fidel López, Eduardo Madero y Santiago Alcorta, todos los cuales
sostuvieron la idea de brindar protección a la industria nacional, que ya por entonces contaba con establecimientos
dedicados a la fundición de metales, graserías, saladeros, fábricas de fideos,
jabón, velas, cerveza, licores, carruajes, alambre tejido, bolsas, ladrillos
refractarios, calzados, harinas, dulces, caños de plomo y otras manufacturas.
Como lo
señala Dorfman, a fines del siglo XIX se habían instalado las siguientes
grandes firmas industriales, muchas de las cuales aún perduran: Azucarera
Argentina (1882), Cervecería Palermo (1897), Cervecería Río Segundo
(1893),Compañía Azucarera Tucumana (1895), Refinería Argentina (1887), Compañía
de Gas de La Plata
(1886), "La Argentina",
fábrica de papel (1888), "La
Primitiva", fábrica de bolsas (1889), Bagley y Cía.
(1898), Compañía General de Fósforos (1888), Fábrica Argentina de Alpargatas (1885),
Compañía Sansinena de carnes congeladas (1891).
Iniciado
nuestro siglo van apareciendo nuevas empresas dedicadas, como las señaladas
anteriormente, al abastecimiento de artículos de consumo directo (alimentos,
vestidos, cueros, papel, etc.). Es también la época de la expansión de los
frigoríficas, de los ferrocarriles, de las compañías de electricidad, la
industria de la madera y el tanino, las procesadoras de leche, las industrias
textiles, metalúrgicas y de la construcción.
Los
estudiosos de la evolución industrial argentina están de acuerdo, por lo
general, en señalar dos grandes períodos de ese proceso: anterior a 1930 y
posterior a 1930. La primera etapa es dividida, asimismo, en anterior y
posterior a la Primera Guerra
Mundial (1914-1918), ya que ese conflicto bélico hizo que la industria argentina
tomase un gran incremento, el que se perdió posteriormente al reconstruirse las
economías europeas. Ese impulso recién volvió a retomarse luego de la gran crisis de los años
treinta. Una característica que diferencia esos dos períodos, según Díaz
Alejandro, antes de 1930 el crecimiento de la industria siguió pasivamente la
expansión de las exportaciones y de la economía pero luego de ese año su
desarrollo global ha dependido de la habilidad de la industria sustitutiva de
importaciones para expandirse, aunque tal dependencia no fue siempre
inevitable. A partir de 1952 puede señalarse, también, un nuevo período de estancamiento
que perduró hasta fines del decenio.
Así como en
el siglo pasado se había entablado la lucha entre el litoral y el interior por
razones de carácter económico y político, desde que comienza a fortalecerse el
sector industrial se inicia la competencia por el poder entre éste y el sector
agroexportdor, la cual ha perjudicado nuestro crecimiento nacional distorsionando
nuestra vida política y social ante una falta de complementación de los
intereses de ambos.
En el
gráfico Nº 1 puede apreciarse que hasta 1959 prácticamente los únicos ingresos
por exportaciones correspondían a las actividades primarias y la evolución que
fueron teniendo la ganadería y la agricultura en las ventas al exterior.
También puede observarse el notable aumento de productos manufacturados
exportados durante la
Segunda Guerra Mundial. que coincide con un aumento en las exportaciones
de carnes.
En los
gráficos Nº 2 Y Nº 3 se destaca la aparición dentro del sector manufacturero de
nuevas industrias cuyos productos son exportados, así como también la
composición de las ventas al exterior entre 1975 y 1977, donde se va ampliando
el campo de las industrias de origen agropecuario.
Todo ello
indica que la Argentina
progresó notablemente en su desarrollo industrial ––el que se ve en el gráfico Nº
4–; y si bien el mismo se produjo principalmente en el área de las manufacturas
en los últimos tiempos fue encarado su equipamiento en industrias de base. Este
sostenido progreso, que deseamos sea retornado en el futuro para que nuestro
país alcance la jerarquía de nación desarrollada, puede y debe ser aprovechado
para su equipamiento por parte de las cooperativas que estén en condiciones de
encarar la transformación de las materias primas de sus asociados, ya sea en bienes
intermedios para otras industrias, ya en bienes finales para el consumo interno
o para la exportación.
Las cooperativas y su participación en
la industria
Luego de
este brevísimo panorama del proceso industrial de la Argentina, procederemos
a señalar la participación que el movimiento cooperativo agrario ha tenido en
el mismo.
Las
cooperativas agrarias aparecen en nuestro país a fines de 1890 con el objeto de
solucionar diversos problemas que por entonces tenían los chacareros. Si nos
ubicamos en esa época y también a principios de este siglo, veremos que la
población rural estaba compuesta por una gran masa de labriegos que trabajaban,
los más, como arrendatarios o como peones y unos pocos como colonos, pequeños
propietarios de sus explotaciones. Ello daba lugar a una serie de abusos en los
precios y condiciones del arriendo y del jornal del peón de campo, a más de
sufrir todos juntos las consecuencias de los bajos precios que pagaban los acopiadores
por la producción y los altos costos de los comestibles e implementos de la
chacra que debían pagar a los almaceneros de ramos generales. Ello provoca la
fundación de cooperativas agrarias, el Grito de Alcorta y la posterior
agrupación de las cooperativas primarias en federaciones, procurando fortalecer
su quehacer económico, social y cultural.
La primera
actividad industrial llevada a cabo por una cooperativa agraria la encontramos
en el sector lechero debido a la rápida descomposición del producto. En 1909 se
organiza la Cooperativa
de Cremerías Ltda. "Unión La
Nueva", en la localidad santafesina de Humboldt,
dedicada a la elaboración de la leche, la que llegó a contar con cinco
establecimientos de cremerías.
También en
Santa Fe se funda en 1918 la Sociedad Cooperativa de Lecherías de Zavalla
Ltda. El ejemplo es seguido por los productores de Carhué, provincia de Buenos
Aires, los que crean una cooperativa para manufacturar la leche de los tambos
asociados, llegando a exportar manteca de excelente calidad a Inglaterra.
En el rubro
desmote de algodón comienza a funcionar, en 1926, la desmotadora de la Cooperativa Agrícola
de Sáenz Peña Ltda., fundada el 11 de junio de 1925, con lo cual los
productores algodoneros pudieron procesar durante el primer año de
funcionamiento 5.015.639
kilogramos de algodón en bruto. Poco tiempo después esa
cooperativa monta su fábrica de aceite de algodón con el objeto de valorizar
las semillas provenientes del desmote; y más tarde instala una fábrica de
jabón.
Otras
cooperativas tamberas ubicadas en la zona de San Carlos ya tenían sus fábricas
procesadoras de leche por 1928; y en 1930 deciden fundar una entidad de segundo
grado, la Unión
de Mantequerías de San Carlos Centro que cuenta con su propia fábrica. Años más
tarde se funda otra federación de cooperativas tamberas, SANCOR, la que desde
1936 comienza la producción de manteca y otros derivados, ganando con su calidad
el mercado interno e internacional.
La Asociación de
Cooperativas Argentinas (ACA), comienza, en 1948, a desarrollar su plan
de industrialización de la materia prima que producen los socios de las
entidades primarias, y el 6 de abril de 1953 se inaugura la primera planta de
aceites vegetales de ACA en la localidad de Tres Arroyos, la que producía
aceite de lino, contando con el apoyo de 19 cooperativas de la zona.
Posteriormente esa entidad de segundo grado pone en funcionamiento sus fábricas
de aceite de Villa Constitución, Río Tercero y Hernando, en las que son
procesadas semillas de soja, maní, lino y girasol. Más reciente es la
instalación para producir alimentos balanceados en San Nicolás y en La Francia (1985). ACA
inauguró también una planta procesadora de tomates y un frigorífico en Viedma,
asociada en esta ocasión con El Hogar Obrero y tres de sus cooperativas
adheridas ubicadas en las cercanías.
También
otras organizaciones de grado superior vienen desarrollando actividades
industriales, como la
Federación Argentina de Cooperativas Agrarias (FACA), la Fraternidad Agraria,
la Unión de
Cooperativas Agrícolas Ganaderas (UCAL), la Federación de Cooperativas
Arroceras Argentinas, etcétera.
Además,
numerosas cooperativas primarias procesan las materias primas producidas por
sus socios, pudiéndose mencionar la fabricación de vinos, harinas, secado y
molienda de yerba, y té, dulces de frutas, conservas y otros derivados de
origen agropecuario.
El
movimiento cooperativo ha ido acompañando el proceso económico experimentado
por el país, demostrando su pujanza y deseo de progreso, no limitándose a la
mera comercialización de las materias primas sino valorizando la producción de
pequeños y medianos productores
asociados. Las manufacturas cooperativas de origen agrario son exportadas a
diversos países, como ocurre, por ejemplo, con los productos de SANCOR, los
aceites y subproductos de las fábricas de ACA y FACA, el aceite de tung de las
cooperativas misioneras, la fibra y el hilado de UCAL, entre otros muchos
productos y derivados industriales.
CAPITULO IV
El por qué de una
Industria Cooperativa
Según los
datos suministrados parla Secretaría de Acción Cooperativa el país contaba, en
1986, con un total de 4.347 cooperativas de diversos tipos. De esa cifra, 1.256
sociedades estaban vinculadas a la producción agropecuaria y comprendía a los
siguientes rubros de actividad: Algodoneras: 37; Cerealeras: 508; Ganaderas:
67; Granjeras: 28; Hortícolas: 34; Pesqueras: 8; Tamberas: 417; Vinitrutfcolas:
125 y Yerbateras y Tabacaleras: 32.
Habiéndose
efectuado un relevamiento entre las cooperativas afiliadas a la Asociación de
Cooperativas Argentinas (ACA), Federación Argentina de Cooperativas Agrarias
(FACA), Unión de Cooperativas Agrícolas Algodoneras (UCAL), Fraternidad
Agraria, SANCOR Cooperativas Unidas y la Federación de Cooperativas Arroceras, hemos
podido conocer que 115 cooperativas primarias de carácter agropecuario poseen
una sección industrial donde procesan la materia prima producida por sus
asociados. Los datos parciales por rubro son los siguientes: Fábrica de
alimentos balanceados, 13; Molinos arroceros, 9; Productos lácteos, 18;
Panificación, 1; Vinos, 7; Productos enlatados, 4; Molinos yerbateros y de té,
3; Procesadora de legumbres, 1; Procesadora de frutas, 2; Molinos harineros, 5;
Desmote de algodón, 41; Fábricas de aceites vegetales, 6; Frigoríficos, 7
(incluye UNCOGA, Federación de Cooperativas Agropecuarias y a la Cooperativa Martín
Fierro y al FRIDEVI); Producción de torniquetes, 1.
Por su
parte la Asociación
de Cooperativas Argentinas posee dos fábricas de alimentos balanceados, una
procesadora de tomates, que explota conjuntamente con dos cooperativas
primarias afiliadas a ella y con la Cooperativa El Hogar Obrero, y cuatro fábricas de
aceites vegetales. Estas últimas son administradas en forma conjunta por ACA y
sus cooperativas asociadas según la zona de influencia de cada establecimiento,
lo que hace elevar la participación de las cooperativas en la producción
aceitera a 104 entidades.
Otro tanto
ocurre con la
Fraternidad Agraria, cuya fábrica de aceite de lino es
explotada en participación con cinco de sus asociadas.
Asimismo
FACA posee una planta industrializadora de aceites vegetales, quedando esta
actividad de la industria aceitera cooperativa conformada de la siguiente
manera: 6 fábricas y la participación en su explotación de 112 cooperativas de
primero y segundo grado. Por lo tanto, llegan a 227 las cooperativas que directa
e indirectamente son parte del proceso manufacturero de la producción agropecuaria,
ello si contar a SANCOR y sus asociadas que tienen una característica muy
especial.
Beneficios de la industria cooperativa
La
industrialización de la materia prima realizada por la misma cooperativa aporta
un sinnúmero de ventajas a la zona en
que se instale la fábrica, según se señala en el capítulo "Incidencia
social de la industria". La manufactura de las materias primas renovables
no requieren de una sofisticada tecnología y la industria nacional puede proveer
los equipos que se necesiten para tales efectos.
Algo muy
importante que puede llegar a generarse es la circulación de los productos y
subproductos dentro del circuito cooperativo, tanto agrario como urbano,
abasteciéndose la industria cooperativa de otra industria cooperativa colocando
su producción intermedia o final en otras cooperativas de provisión o de
consumo.
Podemos
señalar un caso: una fábrica de aceites vegetales procesa semillas, por
ejemplo, maíz, y obtiene un producto: aceite y un subproducto: el pellets. El aceite
como producto acabado puede ser vendido a granel o fraccionado para el consumo.
En el primer caso una cooperativa de provisión o de consumo puede fraccionarlo para
su venta a otra cooperativa de consumo o al público, indistintamente.
Mientras
tanto, el pellets es derivado a otra fábrica cooperativa que elabora alimentos
balanceados, la cual a su vez recibe de otras cooperativas las restantes
materias primas: sorgo, maíz, harinas de pescado, huesos molidos y demás
subproductos agropecuarios y productos minerales y químicos. Con ellos elabora
el alimento balanceado que se venderá a cooperativas avícolas, tamberas o
ganaderas, las cuales pueden vender a cooperativas de consumo sus productos:
aves, huevos, leche; quesos, dulces, cremas, carnes, etcétera.
Como se
muestra en el gráfico Nº 5, la combinación de los diversos factores económicos,
como la de sus diversas etapas, puede ser realizada sin salir del movimiento
cooperativo. Esta situación favorable se da privilegiadamente en nuestro país
como presencia de una gran gama de actividades econ6micas cumplidas por el
sector cooperativo.
Para poner
en movimiento este sistema donde la integración cooperativa se haría realidad,
solamente es necesario contar con la decisión de los dirigentes
cooperativistas. Los excedentes que se pudieran generar en cada paso, hace volver
atrás ese beneficio, acabando, como retorno, en el propio productor primario.
El desarrollo de una industria
cooperativa a partir de las entidades rurales, que son quienes actúan como
receptoras de la materia prima renovable presenta, además de las ventajas señaladas
para el orden local y el mercado interno, otra función importante: encarar la exportación
de productos manufacturados de procedencia cooperativa, con lo cual se logrará
para el país una gran ventaja y, sobre todo, al continuar participando el
productor en el proceso industrial y exportador, verá revalorizado su trabajo.
La geografía política y económica del
mundo ha cambiado notablemente en las últimas décadas. Formalmente las
potencias europeas que tenían colonias en África, Asia y América, carecen ahora
de ellas, con lo cual han surgido nuevos países independientes que procuran
tener su propia identidad como naciones.
Muchos de
ellos se hallan ocupados en transformar sus economías al servicio de otras
naciones en economías nacionales y con un cierto grado de desarrollo. Surge de
esa manera nuevos mercados potenciales que requieren ser abastecidos con la
mayor diversidad de productos de consumo directo, de manufacturas intermedias y
de bienes de capital. En países de un mayor nivel educativo y con recursos
naturales se bosquejan planes de industrialización o se establecen nuevas
reglas de juego para el comercio de sus materias primas.
El haber
estado sometidos a poderes políticos, económicos y culturales extranjeros
dificulta el crecimiento de los nuevos países independientes, máxime cuando por
un lado las antiguas metrópolis continúan ejerciendo cierta tutela sobre ellos.
Esta situación se agrava si luego de la independencia política y económica se
presentan épocas de crisis como consecuencia de una reacción en los países
centrales ante el nuevo orden económico generado al producirse la separación de
las colonias.
Otro
elemento que debe tenerse en cuenta es el distanciamiento cultural y científico
que existe entre los países desarrollados y los subdesarrollados, que son,
precisamente, las ex-colonias. La falta de universidades propias que posean
institutos de investigación en ciencias puras y aplicadas de elevado nivel y la
carencia de industrias que utilicen los aportes que puedan brindar los
investigadores nacionales, contribuyen a mantener el distanciamiento al que
hacíamos referencia.
Se ha dado
tan sólo un caso de acción económica por parte de países subdesarrollados de
influir fuertemente en la economía mundial. Es el caso de la Organización de
Países Exportadores de Petróleo (OPEP) cuando en 1973 impuso un precio cuatro
veces superior al que se venía pagando por el petróleo que producían sus
miembros. En ese momento la incidencia del alto precio del combustible en las
economías de todas las naciones industrializadas fue tremendo, ya que del uso
del petróleo de bajo precio dependía el mantenimiento de todo su potencial
productivo.
Mientras
las naciones desarrolladas no se hicieron esperar para buscar primero el ahorro
del consumo y luego las fuentes alternativas de energía, los países
exportadores de petróleo que recibían enormes ganancias con sus ventas, no
supieron utilizarlas adecuadamente y con proyección hacia el futuro. Muchos
miembros de la OPEP
realizaron enormes inversiones procurando instalar grandes fábricas para crear
puestos de trabajo en muy poco tiempo, pero descuidan la preparación cultural,
educativa y científica de sus respectivos pueblos y esa falta de previsión los
pone hoy en día dependientes de una tecnología que se desarrolla sin pausa, más
bien aceleradamente en las naciones industrializadas en las que existen grandes
nucleamientos de investigación.
El gran
flujo de dinero a esos países, los transformó en fuertes inversores en todas
las plazas financieras del mundo. La abundancia de dólares baratos ofrecidos
por los grandes bancos llevó a muchos países subdesarrollados a contraer
empréstitos procurando impulsar las economías nacionales. Pero las inversiones
realizadas no dieron los frutos esperados y se encuentran hoy con abultadas
deudas externas que les resulta sumamente difícil pagar.
Estamos a
principios de 1986 y el esplendor de los países exportadores de petróleo ha
concluido como consecuencia de que las naciones industriales utilizan otras
fuentes de energía, o han encontrado y explotado nuevos yacimientos en sus
propios territorios, como el caso de Gran Bretaña y China, además de haber desarrollado
toda una tecnología electrónica que consume escasa energía. El precio del
petróleo, que hace trece años subió de un día para el otro, está bajando ahora
todos los días y se vende a poco más de 14 dólares el barril, sin haber llegado
al piso mínimo, al parecer, por la lucha desesperada que están librando entre
sí los países exportadores para mantener sus mercados.
Las fuerzas
económicas del mundo se reacomodarán para afrontar esta nueva circunstancia
económica en la que también se ven afectados los países que, cuando el petróleo
estaba caro justificaba realizar importantes inversiones para explotar y
extraer el petróleo de zonas difíciles como el mar del Norte. Las
transformaciones que se avecinan tendrán que ser rápidamente analizadas en
nuestro país para reaccionar velozmente y no dejar pasar nuevamente alguna oportunidad
que se pueda presentar para participar como actores y no como espectadores de
ese nuevo orden económico.
Es por eso
que cabe hacerse una simple pregunta: ¿deben los productores argentinos seguir
vendiendo sus cereales, carnes, oleaginosos, y forrajes, como asimismo los
productos de sus huertas y granjas a países de gran desarrollo industrial, para
que éstos los transformen en alimentos o deben decidirse a encarar la industrialización
de sus materias primas para ofrecer productos listos para el consumo en
cualquier parte del mundo?
La
respuesta valiente, visionaria y propia de hombres que deseen servir a la
patria y a sus conciudadanos es una sola: se debe encarar la manufactura de
nuestra propia producción agrícola, ganadera, forestal e ictícola para
abastecer los diversos mercados con artículos que lleven valor agregado
argentino.
Asombroso panorama
El
procesamiento de la materia prima dentro del país permite obtener y utilizar
una amplia gama de productos que pueden abastecer las necesidades de las más
diversas industrias. Tenemos el caso del alcohol etílico que es obtenido por la
fermentación de granos, tubérculos o melazas de azúcar de caña o de otros
azúcares, que actualmente se lo está empleando en varias provincias y en países
extranjeros, como combustible para automóviles mezclado con nafta. Pero a
partir de ese alcohol la industria también obtiene otros productos, como el
ácido acético, ésteres y aldehídos (acetaldehido) y sustancias plásticas como
el acetato de celulosa. Por transformación del alcohol etílico se fabrican
compuestos químicos como el butadieno, que sirve de base para elaborar caucho
sintético, según lo señala Ventura Morera en su obra Agricultura e Industria,
quien en otra parte resalta la importancia que tiene la agricultura para
abastecer a la industria según las cifras aportadas por técnicos de la
industria automotriz norteamericana, quienes estimaron que "para la
manufactura de un millón de automóviles se requerían los productos procedentes
de la cosecha de 230.000
hectáreas de algodón (para tapicerías, forros de frenos
y cristales irrompibles); 4.500 hectáreas de maíz (para elaborar alcohol butílico
y otros solventes, almidón y sustitutos del caucho); 7.000 hectáreas de
lino (para pinturas y otros usos); 5.000 hectáreas de
caña de azúcar (para anticongelantes, líquidos para frenos y elásticos); 4.000 hectáreas de
soja (para plásticos sustitutos de metales, pinturas, barnices y esmaltes).
Indudablemente,
la instalación de una sección industrial en las cooperativas agropecuarias
requerirá de un previo estudio de factibilidad económica, técnica y social,
para no tener, por improvisación, la angustia del fracaso. Pero lo más
importante es la decisión de los dirigentes cooperativistas de emprender la
tarea. Las cooperativas agrarias que ya
tienen montadas sus fábricas están demostrando su pujanza y su constante afán
de progreso. Una cooperativa avícola lanzó al mercado un nuevo producto: huevos
líquidos congelados, destinados para la industria fideera y
repostera); otra, a su vez, incorporó tecnología
extranjera para hacer harina con las plumas de las aves que faena en su
frigorífico para utilizarla en la preparación de alimentos balanceados por el
gran valor proteico que tiene esa harina. El alimento balanceado elaborado por
esa cooperativa es distribuido entre los asociados integrados en la producción
avícola.
Un ejemplo
de lo que podrían hacer las cooperativas en el orden regional se puede
encontrar en dos establecimientos industriales ubicados en la zona del IDEVI
(Corporación del Valle Inferior del Río Negro) y que son propiedad de la Asociación de
Cooperativas Argentinas, El Hogar Obrero, Cooperativa Agraria de Stroeder,
Cooperativa Hortifrutícola "20
A", de Viedma y Cooperativa Agrícola Ganadera e
Industrial de Patagones y Viedma. Una de las plantas es la Procesadora de Río
Negro, que elabora tomates al natural y conservas, y la otra es FRIDEVI, un
frigorífico que faena bovinos y ovinos provenientes de los asociados a las
cooperativas de la comarca.
La
actividad de esas dos industrias cooperativas concurrió a satisfacer una
verdadera necesidad de los productores regionales. En el caso de la tomatera
porque los productores no tenían dónde colocar su producción, ya que si bien en
el plan de colonización del valle inferior del río Negro se había previsto la
construcción de la procesadora, la misma comenzó a funcionar deficientemente y mal
pagando a los productores, problema éste que se solucionó cuando se hizo cargo
de la planta en primer lugar la
Asociación de Cooperativas Argentinas, perfeccionándose con
la incorporación de las otras entidades mencionadas, menos la Agropecuaria de Stroeder,
en este caso, dado su carácter principalmente ganadero.
El
frigorífico también contribuyó a solucionar un problema a los productores
ganaderos de la zona porque encontraron en el establecimiento cooperativo la
seguridad de colocación de su producción y de cobrar el precio pactado para la
venta.
Nuevos emprendimientos industriales de las cooperativas
El cooperativismo
es una fuerza económico-social sumamente activa ya que en cada una de las
entidades que lo integran se produce una rica dinámica social y económica. Es
por eso que la presencia de dirigentes inteligentes, audaces y visionarios
puede impulsar nuevas realizaciones en cada una de las cooperativas o en un
conjunto de ellas. En estos días (enero de 1986) dos nuevos emprendimientos industriales
surgen del movimiento cooperativo a pesar de la falta de reactivación económica
generalizada que está sufriendo el país.
Uno de
ellos es la construcción y explotación de un frigorífico fundado por una nueva
entidad: Frigorífico Cabildo, Cooperativa Limitada del que participan 158
productores.
El otro es la participación pionera y
sumamente activa del cooperativismo de la región de Tres Arroyos junto con las
autoridades municipales y otras empresas de la comarca, para construir y
explotar una fábrica de fertilizantes. Este proyecto es ambicioso en sí, habida
cuenta dos situaciones: la necesidad cada vez más imperiosa de fertilizar los
campos, y la práctica inexistencia de otras fábricas en el país, exceptuando
Petrosur. Pero el proyecto, por haberse encarado para satisfacer los
requerimientos de los productores zonales, puede correr el riesgo de ser
antieconómico.
Sobre ese
tema el Premio Nóbel de la Paz,
Norman Borlaug, alertó a sus inspiradores acerca de la necesidad de pensar en
una planta que produzca por lo menos 2.000 toneladas diarias en vez de las 200
programadas por los entusiastas vecinos cooperativistas de Tres Arroyos. Acerca
de este problema conviene recordar lo que expresáramos en el capítulo I, apartado
segundo de esta obra.
CAPITULO V
Industria de la Leche, del Algodón,
la Carne y de los Granos
Debido a
sus particularidades y a la importancia que ha adquirido el cooperativismo
agrario en la industrialización de estos productos, señalaremos su desarrollo y
las características del mismo. En este capítulo nos limitamos a la industria de
SANCOR, UCAL, FACA y ACA, cuatro federaciones de distinta magnitud y con
trayectoria propia.
1. SanCor y la industria láctea
La
producción de lácteos y su comercialización registran un desarrollo ponderable
en el país. En algunos productos, como quesos, dulce de leche y caseína, ha
logrado un espacio a nivel internacional; asimismo, el volumen procesado
permite considerar a nuestro país entre los grandes productores del mundo.
Por su
parte el mercado, constituido en última instancia por los consumidores nacionales
o extranjeros, perfila la magnitud de la demanda y la necesidad que tienen los
mortales de la leche y sus derivados. Es un mercado antiquísimo, pero hoy, por
nuevas exigencias del consumidor y gracias al desarrollo tecnológico, ofrece una
extraordinaria variedad de productos con líneas tipificadas, gustos y
condiciones dietéticas determinadas y ya conocidas por el público.
En el
mercado nacional de lácteos –producción y comercialización–, la empresa
cooperativa tiene un puesto relevante. Efectivamente, en todo el país se consumen
productos SANCOR y nadie discute su excelente calidad y el prestigio de su
sello. Nos toca, por lo tanto, analizar la industria láctea de la entidad de segundo
grado denominada SANCOR Cooperativas Unidas Ltda., fundada por auténticos
productores de la cuenca lechera santafesino-cordobesa, y, naturalmente, con
capital nacional genuino y un enorme esfuerzo de trabajo y solidaridad. No es
una multinacional, como se dice, a veces, por ignorancia acerca de su origen.
No tiene asiento en las grandes ciudades de las naciones más industrial izadas
del norte, sino en Sunchales, un modesto y laborioso pueblo del interior
santafesino; y no fue concebida por los cerebros de las grandes urbes, sino por
los productores del campo.
Conviene
citar nuevamente el texto de Juan Carlos Basañes, gerente de la Confederación
Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO): "En el
mercado lácteo, las empresas cooperativas, en forma integrada, son el principal
factor. Una firma cooperativa (SANCOR) es la principal empresa del mercado".
Hoy SANCOR conforma un mundo cooperativo sustentado sobre el principio de
integración económica y socialmente distinta a la concentración económica de
los monopolios.
Su
actividad principal, efectivamente, es "la elaboración y comercialización de
productos lácteos". Sin embargo, y no sólo por la producción no láctea que
también ofrece, el esquema empresario y la relación con las entidades asociadas
son amplios, desarrollándose programas básicos precisamente para asegurar en
óptimas condiciones la producción de materia prima y por ende la específica
producción industrial. El criterio empresario es totalizante, es decir, tiene
en cuenta a todos los factores que en forma directa o indirecta tienen que ver
con la industria lechera y en el contexto agrario y nacional. De esa manera el
objeto de SANCOR no se circunscribe a la planta industrial, sino que asiste y
correlaciona diversas áreas, lógicamente según la ley y de acuerdo con sus
asociados.
Los objetivos principales
Las
empresas modernas enfrentan dos desafíos: la crítica del consumidor y la
competencia de otras empresas. Son las reglas del juego y todos las aceptan. En
el caso de SANCOR la crítica del consumidor ha sido altamente favorable y en
general se reconoce la excelente calidad de sus productos. Pero en la
competencia con otras empresas se requiere, además de la calidad, un buen nivel
de precios y además la penetración en el mercado. Los dos aspectos fueron
siempre analizados por SANCOR, pero el de la competencia resultó, desde el
principio, una dura batalla. En su momento desplazó empresas extranjeras y
también acusó la acción de los competidores y los riesgos de la situación
general de un país frustrado.
La
estrategia, concebida para mantener y acrecentar el espacio obtenido en el
mercado lácteo, se encuentra formulada en el llamado "SAN-5", especie
de plan empresarial e instrumento concreto de acción. En él se establecen dos
objetivos principales:
a)
Liderazgo en costos
b)
Productividad a través de personas
Ninguno de estos dos objetivos es desconocido y con
frecuencia en las empresas industriales se habla de productividad y de la
necesidad de bajar costos. Pero SANCOR no sólo busca bajar costos, sino que
habla de un liderazgo en esta materia. Es un desafío muy difícil, pero
alcanzarlo en el tiempo que corresponda puede constituir un éxito decisivo en
materia de competencia. La productividad "a través de personas" se
relaciona con el recurso humano, lo cual significa selección, capacitación y
ubicación del personal en el lugar de su rendimiento óptimo, así como
incentivos y coordinación del esfuerzo en un clima humano y solidario.
Sobre el
"SAN-5", instrumentado para conquistar tales objetivos, y
correlacionar una estructura dinámica, se dice en la Memoria de la entidad correspondiente
al ejercicio 1985/86:
"El plan estratégico
aparece, por lo tanto, como un instrumento fundamental de ordenamiento y
coordinación de toda la acción de la Cooperativa y ha sido concebido para crear una
mentalidad de largo plazo compatible con los problemas de corto y mediano plazo,
mentalidad que representa una garantía para el esfuerzo de las cooperativas
asociadas".
El
"SAN-5" es concreto. Por eso se dice en la mencionada Memoria que
"la definición de los temas tácticos para las distintas áreas dio a éstas
los indicadores precisos para su actuación y desarrollo". Esto significa,
además, que el "SAN-5" determina áreas de acción y también de
responsabilidades. En términos muy generales podemos decir que la producción
primaria es competencia de las asociadas y sus productores; y que la producción
propiamente industrial es asunto de SANCOR Cooperativas Unidas Ltda. Para una mejor
comprensión analizaremos las distintas áeas relacionadas con la producción y su
correlación con miras al progreso del conjunto.
“SAN-5”
a)
Área primaria
La
industria supone materia prima. Si una empresa industrial pretende resultados
óptimos, no puede descuidar la calidad de la materia prima y el acopio fluido
de la misma. Ese es el enfoque de SANCOR. Por otra parte, y en virtud de la integración
cooperativa, la materia prima para la industria de SANCOR es provista por sus
cooperativas asociadas.
Obviamente
la materia prima es la leche, pero ésta supone, a su vez, la vaca, por lo que
se amplía la temática primaria. La producción primaria tiene sus
requerimientos, a los cuales dan respuesta las cooperativas asociadas con la
asistencia de SANCOR. Podemos resumir cuatro respuestas perfectamente
delineadas e implementadas:
1.
Servicios: que se brindan a
los productores, con participación activa de las asociadas. Podemos señalar tres:
el de los Grupos de Asesoramiento Integral Cooperativo (G.A.I.CO); el de los
Servicios de Extensión Cooperativa (SEC); y el de la distribución de insumos de
inseminación artificial, en este caso, por razones de especialidad, a cargo de
la cooperativa de Inseminación Artificial de Venado Tuerto (CIAVT).
2.
Técnicas: que se fomentan
sobre prácticas de inseminación artificial, control lechero, ordeñe sin terneros
y control de equipos. Las técnicas tienden a mejorar la extracción de leche, a
racionalizar el ordeñe, a la higiene estricta y al mantenimiento de pezoneras
mecánicas y de modernos equipos tamberos.
3.
Transportes: sobre todo
para mejorar el sistema de recolección de materia prima y su conservación. Se
incrementó el uso de tanques cisternas, pero además se coordinó los tiempos de
entrega y recepción.
4.
Capacitación: en esta
área primaria es necesario mencionar a la Escuela Móvil de
Tamberos, cuyos programas y cursos dictados tienen por objeto mejorar los
recursos humanos afectados a las tareas de tambo; y también la participación en
la Comisión Mixta
Piloto (Rafaela), con el fin de informarse sobre los futuros centros regionales
de análisis, su infraestructura prevista, instrumental y “modus operandi”.
La actividad
a nivel primario se apoya con el programa televisivo y radial "Cooperando
con el país" y el periódico "La Voz del Tambo". Pero además SANCOR, en
convenio con la OEA,
recibió grupos de becarios provenientes de países latinoamericanos, quienes participaron
en los cursos dictados sobre "Tecnología de la leche" y
"Tecnología de la
Producción".
En esta
área primaria se podría hablar, además, de trabajos realizados en colaboración
con el INTA, Universidades y organismos oficiales, mediante convenios, para
capacitación y actualización técnica. Un ejemplo pueden ser las tareas en zona
piloto y de gran concentración de tambos, para el relevamiento de mastitis o
enfermedad de la glándula mamaria de las lecheras, así como sobre el tratamiento
y control de la misma.
b)
Área industrial
El rol
específico de SANCOR Cooperativas Unidas Ltda. se encuentra en la elaboración
de productos lácteos y su comercialización en los mercados interno y externo.
Estamos, por lo tanto, en el Área de Producción Industrial. Aquí también tiene
vigencia el "SAN-5", particularmente con la puesta en funciones del
sector Métodos y Tiempos, instalado y programado para coordinar la producción primaria
con la estructura industrial; y la puesta en marcha en Sunchales de una nueva
línea de secado. Con estos dos adelantos técnicos se pudieron reducir costos
operativos y diagramar racionalmente el movimiento.
SANCOR
posee, al término del ejercicio 1985/86, nada menos que 140 plantas
industriales, radicadas estratégicamente en ciudades de Santa Fe, Córdoba y
Buenos Aires. Estas ciudades son: Sunchales, San Justo, Santa Fe (capital), San
Guillermo, Rosario, Centeno, Suardi, Ceres, Moisés Ville, Esperanza y Gálvez en
la provincia
de Santa Fe; Brinkmann, Devoto, Córdoba (capital), Morteros
y Coronel Moldes en la provincia de Córdoba; Coronel Charlone, Alberdi,
Chivilcoy y Hurlingham en la provincia de Buenos Aires; y Capital Federal.
La
producción de SANCOR comprende:
•
Deshidratados: leche en polvo entera, leche en polvo descremada y suero de
queso en polvo.
•
Quesos: un espectro variado de reconocida fama y algunos tipos con premios
internacionales. El depósito de maduración en Gálvez es el mejor muestrario de
esta riqueza.
•
Dulce de leche: común y pastelero de superior factura.
•
Manteca: en unidades para exportaci6n, de consumo familiar y en pequeñas
fracciones unipersonales.
•
Leches: pasteurizadas, esterilizada U.A.T., esterilizada saborizada, fluida y
reemplazante de leche.
•
Crema: pasteurizada.
• Yoghurt: Línea Yoplait; yoghurt bebible Yop.
•
Caseína y caseinato de sodio.
•
Flanes y Postres; Mayonesa; Salsa Golf; Jugos.
Por
tratarse de productos alimenticios, SANCOR ha establecido un severo control de
calidad tanto de la materia prima como de los productos terminados. En esta tarea
estuvieron siempre los distintos Centros de Análisis de Materia Prima, así como
los servicios de planta destinados al tratamiento de aguas y efluentes
industriales. No hace mucho, y con el fin de tecnificar el control de calidad, fueron
incorporados y destinados al análisis de la composición de la materia prima y
de productos lácteos un equipo Milko Scan 104 A/B Y un Fossomatic 215.
e) Área tecnológica
La
evolución de la tecnología en todos los campos ha generado verdaderos desafíos
y compromisos de modernización, de los cuales no puede escapar ninguna empresa
que quiera competir en paridad de condiciones y triunfar en el mercado. Sobre este
fenómeno hay plena conciencia en SANCOR y por eso la conformación de
una Área Tecnológica orientada y puesta en actividad al
finalizar el ejercicio 1985/86.
Sobre el
particular, y para conocer cómo se la orientó y pautó, transcribimos un largo
texto de la Memoria:
• Desarrollo y adaptación de
nuevas tecnologías para la elaboración de nuestros productos y su incorporación
a la estructura industrial de la
Cooperativa, y nuevos productos lácteos y alimenticios en
general, a través de investigación aplicada interna o en coordinación con
institutos de investigación especializados.
• Análisis de utilización de
estructuras de terceros y desarrollo de tecnologías y proyectos que pueden ser
ejecutados por nuestras Cooperativas Asociadas, para la elaboración de
productos alimenticios.
• Mejoramiento de nuestros
métodos y tecnologías, su diseño, su implementación y evaluación de los resultados.
• Coordinación en el desarrollo
de proyectos de transferencia de tecnologías a terceras empresas de otros
países, y su ejecución.
• Adaptación, investigación y
desarrollo de nuevas tecnologías para el mejoramiento de la productividad de
las explotaciones lecheras de nuestros asociados, así como también sus
condiciones de manejo y la extracción y conservación de la leche.
• Coordinación con las restantes
Áreas de nuestra Cooperativa para implementar los avances tecnológicos
que permitan el logro de los
objetivos de nuestra planificación estratégica".
La importancia
de la ciencia y la tecnología es ahora comprensible para el hombre de ciudad y
de campo. "Scientia est potentia", dijo Francis Bacon; y desde
entonces el hombre europeo y luego el de otros continentes fueron tomando
conciencia y ahora el concepto se ha universalizado.
Por lo tanto el futuro previsible –como lo ha señalado Terragno en “Argentina
Siglo XXI”–, está en la ciencia y la tecnología. Desde luego en los lácteos y
en todos los productos alimenticios. Todo esto entra en el tema de la
tecnología alimenticia, la cual ya se ha programado en los correspondientes
planes de estudios de algunas universidades. En esta categoría se podrá
calificar la producción argentina de alimentos y convalidar su entrada en los mercados
más exigentes. La tecnología se extiende desde las pasturas y las vacas hasta
los productos lácteos más sofisticados. Nada puede dejarse afuera.
Otras Áreas
En SANCOR
existen otras áreas importantes, vinculadas naturalmente a su industria, como
son el Área administrativa y el Área de relaciones. Se completa con ellas el
cuadro empresario y se establece la relación entre producción y
comercialización.
a)
Área Administrativa: En una estructura orgánica todo se correlaciona. Antes enunciamos uno de
los objetivos principales, el de "la productividad a través de
personas", lo cual tiene que ver con el conjunto y con el rendimiento de
cada uno. La importancia de este tema, como el del transporte y del servicio
financiero, se pueden ver en este texto de la Memoria:
"Correspondiendo a los
objetivos enunciados por el "SAN-5" de liderazgo en costos y
productividad a través de personas, los servicios administrativos, de
transporte y financieros fueron objeto de permanente análisis en procura de ser
sometidos a una vigorosa racionalización y desarrollo, acorde a las necesidades
de la Cooperativa".
Aún más importante es lo que se
dice a continuación: "Durante el ejercicio se produjo un sostenido avance en
el perfeccionamiento de sistemas administrativos, informativos y de control,
con preferente aplicación de los métodos computarizados, lográndose la
descentralización de tareas a Plantas, consolidación de herramientas de
planeamiento operativo y la instrumentación de programas indispensables para la
optimización de las tareas de compras y suministros con miras a lograr las
mejores condiciones del mercado abastecedor y la disminución del índice de
rotación de existencias de almacenes". (Memoria 1985/86).
b)
Área de Relaciones: El mundo de relaciones de SANCOR es muy amplio y se extiende, en primer lugar,
a los componentes federativos, es decir, a todas las 314 cooperativas asociadas
y entre ellas una federación -UNCOGA-, con asiento en Rafaela. Este es, si se
quiere, un mundo interno.
Por razones ya apuntadas
debemos sumar a la Cooperativa
de Inseminación Artificial de Venado Tuerto (CIAVT). Pero el mundo cooperativo
tiene, además, otra dimensión y por eso SANCOR se encuentra adherida a
CONINAGRO, al cooperativismo argentino y aún al cooperativismo mundial.
Por otra parte, SANCOR mantiene
relaciones de tipo institucional con entidades dedicadas de alguna manera a la
lechería, participando, por ejemplo, en el Centro de Industria Lechera, en la Comisión de Concertación
de Política Lechera y aún en otros organismos nacionales y provinciales' que
tienen que ver con la legislación, flexibilización de precios, exportaciones y
financiamiento, así como apoyo a productores en situación de emergencia o desastre.
Y, finalmente, las relaciones lógicas
con organismos estatales, bancos, SANCOR Seguros, firmas proveedoras y la
inmensa cartera de clientes nacionales y extranjeros.
Comercialización
La red de
comercialización interna se asienta en las sucursales de venta, ubicadas en
Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mar del Plata, Resistencia, Santa Fe, Tucumán,
Bahía Blanca, Posadas, Mendoza, , Morón, La Plata y Quilmes; además tiene delegaciones en Río
Cuarto y Olavarría. Las oficinas de exportación se encuentran en Buenos Aires.
Toda esta
red de comercialización, en los mercados interno y externo, responde a la Administración Central,
con sede en Sunchales, provincia de Santa Fe.
El comercio
exterior de SANCOR se amplió y hoy llega a 21 naciones de continentes
distintos. Son ellas: Chile, Brasil, Perú, Méjico, Venezuela, Colombia, Estados
Unidos, Canadá, Italia, Suiza, Inglaterra, Rusia, España, Marruecos, Japón,
Holanda, Francia, Bélgica, Noruega, Alemania y Finlandia.
Esta
empresa cooperativa, que en su ámbito cuenta actualmente con unos 9.870 tambos,
7.355 empleados y que alcanzó a procesar más de 47 millones anuales de grasa
butirométrica, tiene en la exportación un futuro de primera línea. El mercado
interno tiene sus límites naturales, pero el mercado externo, particularmente
en África
y Asia, tiene que crecer en la medida que haya
comunicación, cambio racional de la moneda y un mayor poder adquisitivo de aquellos
pueblos.
2. Agroindustria de FACA
A través de
documentos anuales -Memoria y Balance- podemos conocer la actividad industrial
de la Federación
Argentina de Cooperativas Agrarias Coop. Ltda. (FACA),
entidad de segundo grado fundada en 1947 y que hoy cuenta con 319 asociaciones
de primer grado, más una veintena en trámite de afiliación y que ya pueden estar
incorporadas. También pudimos conocer parcialmente su industria en una visita a
la Fábrica
Oleaginosa "Esteban Piacenza".
La potencia
económica de FACA, con una operatoria en 1986 que ha logrado superar los
446.000.000 de australes, nos hace suponer una capacidad ponderable para la
implantación y desarrollo de programas de tipo agro-industrial, particularmente
en oleaginosas y alimenticias. FACA tiene sus plantas industriales y se puede
pensar que en el futuro se instalarán otras. Esta es una prognosis desde
afuera, porque en realidad no conocemos planes y objetivos en esta materia.
La
industria desarrollada por las entidades primarias adheridas, y que por razón
del principio de integración y la relación existente se engloban con el mundo
de FACA, ofrece una serie de productos calificados como fibra y semilla de
algodón, aceites vegetales, tomates al natural, puré de tomates, extracto de
tomates, tomates triturados, durazno al natural, arvejas al natural, sidra,
dulces de batata y de membrillo, y, sobre todo, excelentes vinos. Se trata de
una producción que se coloca a través de DIPA o se exporta por los canales ordinarios
de FACA.
Como en
SANCOR, existe en FACA convicción sobre rendimiento y disminución de costos a
través de la adopción de tecnologías y de la eficiencia personal, como se
advierte en este texto de la
Memoria correspondiente al 38ª ejercicio de la entidad:
"Nuestra fábrica ya tiene hoy
características de modernidad y eficiencia adecuadas. Pero la agroindustria y
la oleaginosa en particular se desenvuelven con condiciones tecnológicas y
comerciales cada vez más complejas que definen un mercado. de competencia, en
el que sólo se puede participar con una activa preocupación por la optimización
de costos en base a la actualización, desarrollo e investigación de tecnologías
que respeten el grado de adelanto que el mundo ha alcanzado en estos temas. A
tal fin, los avances realizados deben ser necesariamente la base para la
búsqueda de nuevas realizaciones y en este sentido nuestros objetivos deben ser
lograr una mejor instrumentación y control de planta, con el re equipamiento
imprescindible en los extractores por solvente, y (en todo equipamiento), que
en general permiten un mejor manejo y costos más reducidos".
FACA cuenta
con 4 plantas industriales. Como es obvio, la materia prima la recibe de los
productores de las cooperativas asociadas. Este hecho es parte del sistema de
integración, pues permite a los productores a través de sus cooperativas,
colocar sus productos con seguridad y a buen precio.
La Fábrica
Oleaginosa "Esteban Piacenza"
Nos
ocuparemos primero de la
Fábrica que visitamos y que consideramos de real envergadura.
Pero más adelante daremos referencias sobre las otras plantas, ilustrando con
un cuadro la producción anual de las mismas.
a)
Descripción
La Fábrica "Esteban
Piacenza" se encuentra ubicada en Villa Madero, provincia de Buenos Aires
y a pocos kilómetros de la
Ciudad de Buenos Aires. Es una planta industrial, que tiene
como característica esencial ser multigrain, o sea que tiene la aptitud de procesar
distintos tipos de granos, ya sean girasol, lino, maní o soja. Las ventajas
técnicas en materia de mezcla y sobre todo la posibilidad de una provisión de materia
prima constante durante todo el año son evidentes.
La
ubicación geográfica de las industrias hace que no todas las plantas tengan
esta característica, porque aquellas que están, por ejemplo, en la zona de
Santa Fe fueron exclusivamente preparadas para la molienda de soja: y las que
están recostadas sobre el Paraná y sobre la provincia de Entre Ríos se dedican
exclusivamente a la molienda del lino.
La planta
de FACA está ubicada en una zona de alta densidad demográfica a la que
converge, por distintos medios de transporte, casi toda la producción del país.
En este sentido guarda similitud con la afluencia de transportes y de productos
al Mercado Central ubicado en Tapiales. Cuenta con un sistema de recepción de
semilla de tipo automático, con volquete hidráulico, que toma al camión, 10
levanta, descarga
sobre las tolvas, y, a partir de ese momento todo el
proceso de transporte, almacenamiento, preparación de la semilla y el envío de
la misma a la planta, es mecanizado y automático, con una capacidad de
almacenamiento de granos del orden de las 40 a 45 mil toneladas.
En la
primera etapa, podemos decir, produce aceite crudo y pellets que luego se
utiliza como ingrediente básico de alimentos balanceados para animales. Además,
cuenta con una refinería, que transforma el aceite crudo en aceite comestible.
Una parte del aceite se refina y cuentan con una capacidad diaria de refinación
de 100 toneladas. Se integra el circuito industrial con una planta de
fraccionado, que distribuye la producción entre las cooperativas asociadas y
otras entidades afines, de acuerdo a las pautas y cupos concertados.
La planta
de fraccionamiento actualmente supera la expectativa que ofrece el mercado
interno, por lo tanto se trabaja a pleno. Tiene una capacidad de envase de
1.200 latas de 5 litros
por hora; o 5.000 botellas por hora.
Las
fábricas cooperativas de aceite tienen un mercado propio dentro del territorio
nacional, constituido por el conjunto de cooperativas primarias asociadas que
tienen secciones de consumo de alimentos y bienes finales a las que concurren
las familias de los productores. Prácticamente no se trabajó con el resto del
mercado interno por la gran competencia que existe por parte de otras empresas
aceiteras.
FACA, como
empresa agropecuaria y exportadora orientó principalmente la producción de esta
fábrica, casi exclusivamente para los mercados del exterior, contribuyendo así
a que la Argentina
sea el primer exportador de aceite crudo de girasol del mundo.
La
capacidad de producci6n de la planta "Esteban Piacenza" es de 1.100
toneladas diarias de semillas como máximo, procesando soja y girasol.
En lo que
se refiere a almacenamiento de productos, pueden almacenar 12.000 toneladas de
aceite, de distintos tipos, en 6 tanques. Uno de ellos de 5 millones de kilos
de capacidad; y cuenta aproximadamente con instalaciones para 17.000 toneladas
de almacenamiento de pellets.
Los
técnicos afectados al control de calidad están equipados con moderno
instrumental para realizar pruebas y ensayos sobre materia prima, grado de
finado y pureza de los aceites, así como atender todas las exigencias
bromatológicas, lo que asegura una calidad constante de sus productos.
El personal
empleado llega a 140 personas.
Otras plantas industriales
En las tres
restantes FACA procesa maní, semilla de algodón y soja, materia prima que
aportan algunas cooperativas asociadas. Son plantas destinadas a recibir la
producción local y a brindar trabajo en ciudades del interior. Dan respuesta a
necesidades de los productores y de las familias rurales.
Se examinan
aquí las características de estas plantas y se dan cifras relativas a
producción. La industria de FACA tiene un futuro importante en el ámbito de la Pampa húmeda como dentro de
las llamadas "economías regionales", lo cual ya se advierte en estas plantas.
a)
Planta seleccionadora de maní y legumbres "Julio B.
Oroño"
Esta planta, conocida como "Seleccionadora",
cambió su relación contractual al iniciarse la campaña 1985/86. Como
consecuencia de un común acuerdo con las Cooperativas primarias de la zona, la Planta quedó exclusivamente
en manos de FACA y por lo tanto pasó a cerrar su ejercicio anual en la misma
fecha que ésta.
La
producción de maní registra algunas variaciones y naturalmente afecta a su
industria. Se puede decir en materia de áreas de siembra y de rendimiento que
las campañas 1985/86 y 1986/87 han sido favorables, sin embargo, por el
descenso de precios internacionales, el productor no pudo ganar lo que se
esperaba y la industria tuvo que amoldarse a tales circunstancias.
Las relaciones de producción de maní con
el comercio y la industria se puntualizan con las cifras del siguiente cuadro:
COMPARATIVO DE OPERACIONES “JULIO B. OROÑO”
|
Cosecha
|
Total
toneladas
acopiadas
|
Toneladas
Exportadas
|
Mercado
interno (toneladas)
|
Industria
(toneladas)
|
|
1982/83
|
9.591
|
5.700
|
450
|
3.200
|
|
1983/84
|
10.697
|
6.400
|
150
|
4.300
|
|
1984/85
|
10.203
|
5.503
|
959
|
3.941
|
|
1985/86
|
8.218
|
2.658
|
470
|
3.237
|
Fuente: Memoria y Balance FACA 39º Ejercicio.
b) Fábrica
Oleaginosa "Ireneo Barrios"
Esta planta
procesa semilla de algodón. La materia prima procede exclusivamente de la
producción nacional. Y este es un tema que merece consideración, pues el acopio
de materia prima no guarda regularidad, y, como ocurrió en la campaña 1985/86,
es totalmente insuficiente y con incidencia negativa en los precios finales de la
industria.
La campaña
récord 1977/78, con sus
715.670 toneladas de algodón en bruto, ha quedado atrás. Las dos últimas
campañas examinadas registran una sensible reducción de la producción; y la
última (1985/86) sólo alcanza las 350.000 toneladas de algodón en bruto.
Si nos concretamos a la campaña 1985/86,
la Fábrica
"Ireneo Barrios" procesó 10.416 toneladas de semilla de algodón. Las cooperativas
de FACA, de la zona de influencia del empobrecido sudoeste chaqueño aportaron
el 41,18%, es decir, 4.290 toneladas; y el resto, 6.126 toneladas (58,82%), fue
adquirido por la Fábrica
a otras cooperativas de la región y a desmotadores particulares.
Pero este
volumen de materia prima sólo alcanzó para 8 meses de actividad industrial,
quedando la planta, por lo tanto, inactiva durante 4 meses. Este problema no es
de fácil solución. Creemos, sin embargo, que una acción posible es que las
cooperativas de primer grado transfieran a los productores asociados nuevas
tecnologías productivas que permitan duplicar y triplicar el rendimiento de
algodón por hectárea y que se fortalezca la fidelidad de las cooperativas con
FACA.
c)
Planta "Dalmacio Velez"
Finalmente
debemos mencionar a esta planta, ubicada en la provincia de Córdoba, y dedicada
al procesamiento de la soja. También en este caso, en la campaña 1984/85, la
provisión de materia prima fue un tema crítico. Fuera de los habituales días
feriados, la fábrica estuvo inactiva 35 días por falta de materia prima. Este
problema no puede solucionarse desde la Planta "Dalmacio Velez"; y posiblemente
sea un componente más de la situación del agro argentino y las dificultades que
encuentran los que quieren trabajar. No obstante, en 1a campaña 1985/86, se
pudo lograr un abastecimiento satisfactorio, aumentar el ritmo y revertir la
situación.
En la elaboración no hubo problemas
técnicos –dice la Memoria–,
y la "calidad lograda en aceites (crudo y refinado), como en subproductos,
permitió la colocación de los mismos sin inconvenientes de ninguna naturaleza,
tanto en el mercado interno como en la exportación".
Pero el
espíritu de trabajo y crecimiento de FACA se puso de manifiesto con la construcción
de un gasoducto para la planta, obra que se completó con las reformas de
caldera y secadora, adaptándolas al consumo de gas.
RENDIMIENTO PLANTA “DALMACIO VÉLEZ”
|
Producto
(soja)
|
1985
|
1985
|
Diferencia absoluta 85/86
|
Diferencia
relativa 85/86
|
|
Semilla procesada
|
100.498 Tn
|
92.088 Tn
|
8.410 Tn
|
8,4%
|
|
Aceite crudo
|
17.289 Tn
|
15.955 Tn
|
1.334 Tn
|
7,7 %
|
|
Aceite refinado
|
-,-
|
1.117 Tn
|
1.117 Tn
|
100,0%
|
|
Subproductos
|
82.070 Tn
|
75.426 Tn
|
6.644 Tn
|
8,1 %
|
Fuente: Memoria y Balance FACA 39º Ejercicio.
Cooperativas afiliadas a FACA con actividad industrial
El mundo de FACA está integrado por las cooperativas
primarias adheridas, muchas de las cuales tienen sus propias industrias. Es justo,
por lo tanto, ofrecer un listado de las mismas.
1. Cooperativa Agraria de Producción y Consumo de Allen
Ltda.
2. Cooperativa Agrícola "Presidente Avellaneda"
Ltda.
3. Cooperativa Agrícola, Frutícola y de Consumo "La Colmena" Ltda.
4. Cooperativa Frutícola y de Consumo
"Sayhueque" Ltda.
5. "La
Caroyense" Cooperativa Vitivinícola de Córdoba y La Ríoja Ltda.
6. Cooperativa Frutícola Asociación de Cipolletti
"FADEC" Ltda.
7. Cooperativa Frutícola y de Consumo "La Colonia" Ltda.
8. Cooperativa Agraria de Producción y Consumo
"Agricultores Unidos:' Ltda. .
9. Cooperativa "La Regional"
Agropecuaria y Tambera Ltda.
10. Cooperativa Vitivinícola, Industrias Anexas y
Producción "Cipolletti" Ltda.
11. Sociedad Cooperativa Ltda. de Agricultores de
Coronda.
12. Cooperativa Frutihortícola, Industrial de La Rioja Ltda. (COFILAR)
13. Cooperativa Agrícola Eldorado Sociedad Cooperativa
Ltda.
14. Cooperativa Agropecuaria y de Servicios Públicos
"El Surco" Ltda.
15. Cooperativa Agrícola "Río Tapenagá"
Algodonera Ltda.
16. Cooperativa Agropecuaria y Provisión de Servicios de Electrificación
Rural "La Federación"
Ltda.
17. Cooperativa Agrícola "Toba" Algodonera
Ltda.
18. Cooperativa Frutícola de Producción y Consumo "La Ribera" Ltda.
19. Cooperativa Agropecuaria Hermoso Campo Ltda.
20. Cooperativa Agropecuaria La Invernada
"IMPAS" Ltda.
21. Cooperativa Vitivinícola, Frutícola, Hortícola y de
Consumo "Los Andes" Ltda.
22. Sociedad Cooperativa de Producción Alimenticia
"Mainque" Ltda.
23. Cooperativa Agrícola Industrial "Río Diamante"
Ltda. de San Rafael
24. Cooperativa Vitivinifrutícola "25 de Mayo"
de Santa Rosa Ltda.
25. Cooperativa Agropecuaria Villa Ocampo Ltda.
26. Cooperativa Agropecuaria "Unidad Agraria"
Ltda.
27. Cooperativa Mixta Unida Agropecuaria y de Consumo
Ltda.
28. Cooperativa Agraria "La Rinconada" Ltda.
29. Cooperativa Agrícola "La Defensa" Ltda.
30. Cooperativa de Producción y Consumo "La Flor de Durazno" Ltda.
31. "La
Reginense" Coop. Vitivinícola Frutícola y Hortícola de
Colonia Regina Ltda.
32. Cooperativa Agrícola y de Consumo "Mojón
1106" Ltda. de Villa Regina
33. Cooperativa de Producción y Consumo "Las
Bardas" Ltda.
3. UCAL: industrialización del algodón
Sin lugar a dudas, el algodón es la principal fibra
natural de la industria textil. Perdió importancia en la década de 1960/70 con
la invasión de las fibras sintéticas, pero se estima ahora que por los altos precios
del petróleo volverá a gravitar en el mercado. Si además disminuyen
sensiblemente las reservas de petróleo y entra en crisis la industria petroquímica, el algodón puede ser nuevamente
el "oro blanco" y aumentar la demanda. La lana tiene su importancia,
pero no registra la masividad del algodón.
Producción de algodón en el país
La producción
de algodón en el país se inició a comienzos del siglo, gracias a pioneros y
colonos. Antes el algodón cultivado por los indios diaguitas –el gossipium
barbadense–, y el cultivo reducido de "encomenderos" y hombres de la
época colonial, no tuvo mayor significación y quedó como parte de una economía
de subsistencia. Con los pioneros modernos la producción del algodón fue
creciendo de una manera progresiva hasta llegar a cierto tope, con altibajos en
el volumen, que algunos interpretan como fenómeno cíclico propio del mercado,
además de las condiciones climáticas o de una determinada política algodonera.
Terminada
la primera etapa de la colonización del Chaco, entre la primera y segunda
guerra mundial, los productores intensificaron el cultivo del algodón. También
en otras provincias como Formosa, norte de Santa Fe, Santiago del Estero y
Corrientes; y en menor escala Catamarca, La Rioja y norte de Córdoba.
Era la
época en que la promoción del cultivo del algodón se hacía con el lema del
"oro blanco", como una alternativa distinta pero tan valiosa como el
petróleo, al cual habían calificado de "oro negro".
En la
campaña algodonera 1920/21 la producción alcanzó las 29.195 toneladas. Los volúmenes
fueron creciendo y así en 1944 se llega a cierta madurez con un volumen de
370.000 toneladas de algodón en bruto. Es el año en que se realiza una
extraordinaria Fiesta Nacional del Algodón y el gobierno nacional promulga el Decreto
Ley N° 24.046, tal vez el primer instrumento orgánico de legislación
algodonera.
Posteriormente
el crecimiento fue más lento, alcanzándose cifras superiores a las 535.000
toneladas en la década de 1950/60. Hubo también retrocesos, como en la crisis
de 1965, en que se vuelve a volúmenes apenas superiores a los de 1940.
Según
estadísticas oficiales, la campaña 1977/78 produjo 715.670 toneladas de algodón
en bruto, que desmotadas dieron unas 220.000 toneladas de fibra de diversos
grados. Fue el record de producción del país, aunque, por razón del cambio
monetario, no tuvo buenos precios para los productores.
Con las
370.000 toneladas de 1944 la
Argentina se ubicó en el décimo lugar entre las naciones
productoras del mundo. Actualmente, aún con la producción record de 1977/78, ni
siquiera figura en las estadísticas de las naciones productoras. Ello significa
que numerosas naciones incrementaron la producción, mientras nosotros quedamos
estancados y en la maraña de sucesivas crisis del mercado algodonero, de la
asistencia financiera, del cambio de divisas o de fenómenos meteorológicos.
La
participación del sector cooperativo ha sido muy importante. En algunas
campañas ha logrado dominar y controlar hasta un 60% de la producción nacional.
En la aludida campaña 1977/78, el sector cooperativo manejó el 52,7%, mientras
que las otras empresas particulares comercializaron un 47,3%. Es justo afirmar,
no obstante los problemas y una historia adversa, que UCAL, Unión de
Cooperativas Agrícolas Algodoneras, tuvo mucho que ver en la comercialización e
industria del algodón.
También es
justo decir que numerosas cooperativas primarias realizan las etapas previas de
la industria algodonera, como son el desmote y deslintado, con todo lo cual el
sector colabora y participa en el esfuerzo nacional.
En las dos
últimas campañas examinadas la producción de algodón registró una sensible
disminución. La última, sobre todo, bajó a una cifra muy pobre. Las cifras de
la última campaña dadas por UCAL confirman lo que hemos afirmado:
"En la campaña 1985/86 se
sembraron en todo el país 353.300 hectáreas con algodón, lo que significó
una reducción del 23,7% en relación a la anterior. En el Chaco la siembra
alcanzó a 221.350 Has.: un 23,1% inferior a la de la campaña 1984/85".
(Memoria de UCAL - Ejercicio 53°).
Desmote y deslintado
El desmote
es un proceso industrial básico, mediante el cual se separa la fibra de la
semilla, además de apartar los restos de cápsulas secas y de la basura. En términos
generales la fibra extraída representa un 32% del algodón en bruto, la semilla
está en un 60% y el resto es prácticamente basura.
El desmote
se completa con el deslintado, es decir con el proceso que extrae el linter,
una pelusa que recubre a la semilla y que tiene aplicación en el relleno de
algunos muebles tapizados y en cierta colchonería.
En el año
1944 había en el país unas 143 plantas desmotadoras. Al promediar la década
1950/60, considerada como de cierto esplendor, el número se había incrementado
hasta llegar a unas 180 plantas. Luego el algodón entró en crisis, reduciéndose
en consecuencia el número de desmotadoras. En 1980 estaban en funcionamiento poco
más de 100 plantas desmotadoras: 11 oficiales, 37 del sector cooperativo y 58
de empresas particulares.
La euforia
de antes por el algodón y la instalación de plantas desmotadoras ya pasó. Ahora
se busca tecnología, reducción de costos y eficiencia. Las famosas LUMMUS que
se habían instalado en otro tiempo hoy son chatarra. Por eso no creemos que se
multipliquen las desmotadoras, pero estamos convencidos que puede incrementarse
la producción de fibra. El desmote entraría en estas dos pautas generales:
a) Plantas de alta tecnología y
mayor rendimiento que suplanten a las viejas desmotadoras, que evidentemente deterioraban
la calidad de la fibra y su rendimiento por hora era bajo. Con un proceso
moderno de desmote se puede mejorar hasta un grado la calidad con respecto al
desmote de las viejas desmotadoras convencionales, lo cual significa mucho dinero.
b) Centralización del desmote,
para reducir gastos a través de una administración orgánica. Esto significa que
las cooperativas y los acopiadores con escasas perspectivas, por su ubicación y
el número de socios o clientes, concentrarían la producción de bruto en alguna
superusina desmotadora.
La
participación de las cooperativas en las tareas de desmote ha sido también muy
importante, puesto que registraban, hasta 1980, un 36% de las plantas
existentes. Además fueron las empresas que instalaron más desmotadoras de
avanzada tecnología y alto rendimiento, como las que instaló UCAL en
Barranqueras y Sáenz Peña, las cuales, por circunstancias muy agudas, pasaron a
otras manos. Cooperativa Unión Agrícola de Avellaneda (Santa Fe), sobre los
cuales se da cuenta más adelante; Cooperativa "Toba" de General San
Martín; Cooperativa Unión y Trabajo de Quitilipi; Cooperativa "El Progreso"
de Sáenz Peña, entre otras instalaron equipos “Continental” de renovada
tecnología, todo lo cual representa una apreciable inversión en este aspecto
fundamental de la industria algodonera.
Hilados y aceites de algodón
Nunca las
cooperativas pensaron quedarse con el desmote. Desde el principio intentaron
seguir con los procesos de industrialización, primero estableciendo plantas
aceiteras y más tarde hilanderías.
La semilla
de algodón destinada a la industria no siempre fue aprovechada. A veces se la
utilizó hasta para rellenar los caminos de pueblos chaqueños. Por eso los
agricultores intentaron elaborar aceites. Entre las que inauguraron las
cooperativas figura aquella de la Cooperativa Ministro
Le Breton, en río Arazá, que hoy está en vías de reactivarse. Y también debemos
mencionar la fábrica de aceites de la Cooperativa Sáenz
Peña Ltda., que aún, hasta 1980, seguía en actividad. Asimismo UCAL tuvo en su
tiempo (1957/67) una fábrica de aceites en Resistencia, la "San
Fernando", que ya no existe. En los últimos años se habló de la necesidad
de aprovechar la semilla y con ese fin se han realizado estudios y reuniones en
el ámbito de UCAL y FACA, así como entre las cooperativas independientes.
Sin duda,
es más importante la elaboración de hilados. La falta de capitales y del apoyo
financiero necesario no permitió a las cooperativas de las provincias
productoras de algodón encarar la instalación de plantas hilanderas. Tampoco es
significativo lo que en este rubro pudo hacer la empresa privada del Chaco. Las
estadísticas registran un porcentaje del 91% de la industria hilandera radicada
en Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, lo cual indica claramente que el margen
local, en la zona de producción, es muy escaso.
Las
hilanderías más importantes del sector cooperativo son las de UCAL, Unión de
Cooperativas Agrícolas Algodoneras Ltda., entidad que adquirió en 1961 aquellas
que pertenecían al grupo DINIE, y que, convencionalmente hablando, poseían una
capacidad global de 28.000 husos y una producción anual de 3.800.000 kilogramos
de hilados; la radicada en Barranqueras con 19.200 husos y 2.700.000 kilogramos
de producción; y la de Santiago del Estero con 8.800 husos y 1.100.000 kilogramos
de hilados, naturalmente de distintos grados.
UCAL fue
realizando una renovación parcial de equipos industriales, sin lograr las metas
que se había propuesto en 1972. En general la aspiración era pasar del hilado
cardado al peinado y ofrecer al mercado títulos de mayor calidad. Pudo
inaugurar en la Planta
de Santiago del Estero una sala completa de “continuas”, pero la planta principal,
la de Barranqueras, en el Chaco, seguía trabajando con equipos obsoletos.
Por fin en
1979, gracias a las intensas gestiones de la nueva administración de UCAL y al
apoyo del gobierno del Chaco, se inició la renovación total del parque de
máquinas de la Hilandería
de Barranqueras, operativo que ese año concretó la compra de las máquinas y se
dispuso encarar la modernización y el montaje con un criterio real y que tiene
que ver con todos los aspectos relacionados con la materia.
Además UCAL ya había instalado en Barranqueras una planta
de algodón plegado, cuya producción, en gran parte, se comercializó a través de
la Federación
Argentina de Cooperativas Farmacéuticas (FECOFAR). El resto
salió con la marca de "UCAL" y se colocó en el mercado local, el NEA,
y aún en Buenos Aires. La producción común y súper se inició con 30.000 kilogramos
mensuales y luego ascendió hasta 60.000, reinando, por un tiempo, cierta
satisfacción.
Desgraciadamente,
UCAL padeció un proceso adverso para su vida institucional, para su patrimonio
y para su actividad industrial. Los factores de tal proceso son complejos y
quien los analice deberá estudiar la incidencia de la política económica del
país, del valor del cambio ante precios internacionales y la falta de créditos
oportunos; también inversiones equivocadas por parte de UCAL, pérdidas por el
uso de maquinaria obsoleta, sobredimensionamiento de personal o resistencias a
una acción conjunta que no convence y, finalmente, a factores climáticos y a
graves inundaciones.
El resultado
del proceso fue el achicamiento de UCAL. Hoy, en materia industrial, sólo está
en actividad la nueva Hilandería de Barranqueras (Chaco) y el Molino Harinero
de Yrigoyen (Santa Fe). La
Planta de Algodón Hidrófilo se paralizó el 15 de noviembre de
1986.
La
modernización de la Planta
de Hilados de Barranqueras tuvo un resultado positivo. Y en el último ejercicio
económico de la entidad cerrado el 31/3/87, se pudo decir:
"La producción de Hilados
tuvo un incremento del 24% respecto a la del año anterior, alcanzándose el volumen
más importante en el período bajo comparación y a partir de la incorporación de
la nueva hilandería de Barranqueras''. (Memoria).
PRODUCCIÓN TEXTIL DE UCAL
|
Ejercicio
|
Hilados
en toneladas
|
Variación
con el año anterior
|
Algodón
hidrófilo en Tn.
|
Variación
con el año anterior
|
|
1983/84
|
2.259
|
- 2%
|
668
|
+
20%
|
|
1984/85
|
2.359
|
+
4%
|
769
|
+
15%
|
|
1985/86
|
2.260
|
-
4%
|
587
|
-
24&
|
|
1986/87
|
2.811
|
+
24%
|
200
|
-
60%
|
Fuente: Memoria UCAL Ejercicio 53º.
Nota: La producción de algodón hidrófilo quedó suspendida a
partir del 15/11/86.
4. La industria de la Asociación
Desde
temprano se habló de industria en la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA). La
inauguración de una fábrica de aceites vegetales en 1952, en Villa Constitución
(Santa Fe), con el nombre de Ramón Elorriaga, tuvo la virtud de afianzar la
idea y desarrollar entre las afiliadas un clima propicio para la agroindustria.
Por eso al año siguiente y dentro del contexto del Segundo Plan Quinquenal del
gobierno peronista, empezó a circular entre las afiliadas el Plan Industrial de
la Asociación.
El líder de
está iniciativa, don Celestino Sienrra (h), dijo sobre el particular en una
reunión de cooperativistas realizada en la ciudad de Pergamino el 26 de febrero
de 1953:
"El plan de
industrialización elaborado por la Asociación de Cooperativas Argentinas, y que
ahora se somete a la consideración de los consejos de administración de las
cooperativas afiliadas, comprende
la instalación de fábricas para
transformar las semillas de lino, girasol y maní; molinos para obtener harina
de trigo y de maíz, ingenios para la fabricación de azúcar; usinas
pasteurizadoras de leche para el consumo y obtención de subproductos;
tratamiento de los cueros obtenidos en las explotaciones agrarias mediante el
pikelado y curtiembre de los mismos; y desde luego, la instalación de cámaras
frías para la mejor defensa y colocación de la producción granjera y la
construcción de depósitos y altos silos en los puntos de concentración de la
producción".
Para don
Celestino Sienrra (h) el tema era trascendente y personalmente lo asumía como
un objetivo capaz de liberar a la misma familia agraria. Efectivamente, le
asignaba a la industria cooperativa agraria una indiscutida prioridad:
"Lo trascendente del plan,
después de la reestructuración de la tierra, radica en el hecho que considero
de extraordinaria importancia, de industrializar masivamente la producción
primaria del país".
Y, sobre
este fundamento de la liberación económica de la familia agraria, por cierto de
carácter intrínseco y en virtud del fenómeno económico, propio y positivo, de
la industria, hablaba con pasión sobre:
"La valorización de la
producción mediante la industrialización de la misma hecha en forma
cooperativa".
Hubo
entusiasmo y se inició la gestión de implementar, con el concurso de las
afiliadas, el mencionado Plan Industrial de ACA. La historia es rica en esfuerzos
y también en frustraciones. Naturalmente es una historia condicionada por la
situación política y económica del país en las últimas décadas. Se instalaron
fábricas y se hicieron diversas inversiones positivas. Sin embargo, aún hoy la Asociación de
Cooperativas Argentinas no ha logrado una industria con el nivel de las
expectativas y aspiraciones de sus dirigentes. El futuro de la Asociación de
Cooperativas Argentinas, en materia industrial, está en la producción alimenticia,
de nivel internacional y con alta tecnología y presentación de los productos.
Para
interpretar la realidad de ACA y comprender su nivel industrial, es necesario
ampliar el panorama y mirar la totalidad de los proyectos realizados,
industriales o no, según puede inferirse de la Memoria y Balance de la
institución. La proyección entonces, y en consecuencia la magnitud de su
gestión empresaria, debe evaluarse ante todo a través de las inversiones
concretadas. Las mismas sólo muy parcialmente tienen que ver con la industria. Podemos
decir, en un esquema simple, que las inversiones se efectuaron en tres áreas
importantes: agraria, portuaria e industrial.
a) Complejo de tecnología agraria:
Programa desarrollado, hasta ahora, en dos capítulos relevantes: el criadero de
Semillas "Cabildo" (variedades de trigo) y el criadero de Semillas Híbridas
Pergamino.
b) Instalaciones portuarias: Integradas
por obras de almacenamiento e infraestructura para exportación de granos y
demás productos agropecuarios de Puerto San Lorenzo, Puerto Quequén y Puerto Dock
Sud. Además, existen proyectos para Puerto Ing. White y Puerto Rosales.
c)
Complejo industrial: Concebido y estructurado con diversas alternativas,
algunas de ellas asumidas por una razón pragmática. Se trata de tres fábricas regionales
con capital propio y de las cooperativas afiliadas de la zona de producción;
tres fábricas operadas en combinación con otras sociedades productoras; una
fábrica de alimentos balanceados propia, y, en convenio con una sociedad
anónima, importante entrega de materia prima de las asociadas para elaboración
de oleaginosas a façón.
De esta
manera se circunscribe el tema y aparece el sector industrial de ACA en su
verdadera dimensión. Por otra parte, se puede reflexionar sobre la correlación
existente entre las tres áreas mencionadas. Aún más, en el cuadro aparecen la
tecnología agraria y las instalaciones portuarias como básicas y fundamentales
para el desarrollo del cooperativismo agrario; y se entiende que el desarrollo de programas industriales de
magnitud pueden ser obras del futuro, que suponen las anteriores por razón de
la materia prima y la infraestructura para el comercio exterior.
Examen industrial de ACA
El análisis de la Memoria y Balance general, correspondiente al 63º
ejercicio económico-social (1986/87), detecta un tono de insatisfacción. Es
índice de realismo. El triunfalismo publicitario de algunos directivos de
empresas suele anunciar la quiebra de las mismas. Aquí el tono de
insatisfacción es todo lo contrario: indica capacidad y poder para cuando
llegue el momento. Leamos un párrafo:
"Se presentaron
dificultades de variada índole, con distinta repercusión según la ubicación
geográfica y la tónica operativa de cada establecimiento".
Las
dificultades mencionadas no provienen de los productores de materia prima –a
quienes ACA defiende–, sino de limitaciones del mercado interno, de la
depresión precio-moneda y aún de trabas del comercio exterior. Se suma la
reducción técnica de la capacidad instalada de las plantas regionales como
consecuencia de una lógica obsolescencia. La referencia de falta de girasol,
con incidencia negativa en la fábrica de Tres Arroyos, es prácticamente un accidente,
porque más grave es la falta de capacidad de las llamadas plantas regionales –escasa
dimensión y cierta obsolescencia–, que obliga al trabajo a façón mediante
convenio con la firma Santa Clara S.A. Efectivamente, ACA no podía procesar
toda la materia prima y de esa manera corría el riesgo de defraudar a las
afiliadas de la zona y a los socios productores. Aquella falta de capacidad, juntamente
con las penurias de un mercado adverso, son las principales dificultades.
Las medidas
tomadas por la Asociación
de Cooperativas Argentinas son coyunturales y destinadas a brindar la mejor solución
del momento. Hay conciencia, como se ve en la Memoria, sobre soluciones
pasajeras ya implementadas y las soluciones definitivas que se pueden dar en el
futuro. Por ejemplo, cerrar una fábrica o parar el sector molienda porque no
son rentables, revela un problema de la misma fábrica. En el caso de las
plantas regionales el hecho es conocido y la solución pasajera ha sido dada de acuerdo
a las circunstancias. La solución no está en un factor del mercado y tampoco en
el estado, sino en la
Asociación, la cual potencialmente, en el futuro, tiene
recursos propios para resolver la situación.
Al tratar
de la explotación de un Molino Harinero, instalado en General Ramírez, provincia
de Entre Ríos, se alude claramente a los planes futuros y desde luego a las
inversiones de modernas plantas industriales:
"Este emprendimiento se
desarrolló con bastante normalidad, permitiéndonos acceder nuevamente a la
industrialización del trigo, acumulando experiencia en una actividad que sigue
estando en los planes futuros de la entidad".
En cambio
las dificultades propias de un mercado adverso tienen otra naturaleza y escapan
al dominio de la
Asociación. La crisis económica del país repercute en los
mercados y no permite el desarrollo normal de los negocios. Los productores
argentinos, agropecuarios o industriales, conocen las distorsiones, las trabas burocráticas,
la depresión de los precios internacionales, la pérdida de valor de nuestra
moneda, las limitaciones del mercado interno, etc., y cada empresa, individualmente,
nada puede hacer. Se espera que el conjunto de empresas, más la conducción
política y económica del gobierno, logren ordenar y dinamizar el mercado.
Las
importantes inversiones efectuadas por ACA en puertos y programas de tecnología
agraria, ya mencionadas, no permitieron realizar otro tanto en materia
industrial, por lo menos en el volumen que se espera o para encarar una primera
etapa. El programa industrial en gran escala está en el futuro de la Asociación y allí tiene
un campo casi infinito.
Estadística industrial
Anotamos el
perfil y los problemas principales y luego los rendimientos de cada planta
correspondientes al 63º ejercicio (1986-87), utilizando la Memoria y Balance de la
institución.
1. Fábricas
regionales de aceite
Son conocidas con ese nombre
tres fábricas instaladas en determinadas zonas de producción y ordinariamente compartidas
con las cooperativas primarias del lugar. Son ellas:
a) Fábrica de Tres Arroyos
Integrada por 23 cooperativas
(66%) y la Asociación
(34%).
Paralizada desde el 30/4/87. Se
estudia su continuidad.
Producción:
|
Girasol
|
Aceite
|
Pellets
|
|
59.777 Tn
|
25.702 Tn
|
27.511 Tn
|
b) Fábrica de Villa Constitución
Integrada por 53 cooperativas
(57,71 %); por la Fábrica
de Río Tercero (8%); y por la
Asociación (34,29%).
Paralizada desde marzo/87 en la
elaboración primaria; y continúa con la refinería y envasado de aceites.
Producción:
|
Soja y Girasol
|
Aceite
|
Pellets
|
|
24.767 Tn
|
4.764 Tn
|
18.980 Tn
|
c) Fábrica Río Tercero y Hernando
Integrada por 22 cooperativas
(60,13%) y la Asociación
(39,87%).
Situación normal.
Producción:
|
Soja – Maní – Girasol
|
Aceite
|
Pellets
|
|
93.459 Tn
|
16.840 Tn
|
73.798 Tn
|
2. Fábrica de alimentos balanceados
Instalada en San Nicolás. Opera
con la fábrica radicada en La
Francia de la
Cooperativa de Devoto.
Mercado competitivo.
Situación normal a pesar del
momentáneo resultado negativo.
Se vendieron en el ejercicio
117.545 toneladas, repartidas según la siguiente composición: avícola 56,37%;
vacuna 33,27%; porcina 8,57%; y otras líneas 1,79%.
3. Procesadora Río Negro SA
Integrada por la Asociación, "El
Hogar Obrero", la Cooperativa Hortífrutícola 20 A Ltda. y la Cooperativa Agrícola
Ganadera e Industrial de Patagones y Viedma Ltda.
Comercialización difícil:
mercado retraído, stock con costo financiero y desvalorización del producto.
Producción:
|
Tomates
“A” y “B”
|
Latas de
tomates enteros
|
Latas de puré
de tomates
|
Tambores
extracto de tomates
|
|
13.846 Tn
|
3.633.936
|
3.145.896
|
4.291
|
4. FRIDEVI SA
Integrada por la Asociación, "El
Hogar Obrero", cooperativas de Patagones, Stroeder y 20 A de Viedma.
Objeto: faena y distribución de
carnes.
Comercialización normal.
Producción: En el ejercicio se
faenaron 19.137 vacunos 14.417 lanares, obteniéndose un total de 3.441.115 kilogramos,
los que fueron comercializados a través de "El Hogar Obrero" y en la
zona.
5.
Molino Harinero Ramírez
Integrado por la Asociación, la Cooperativa Agrícola
Unión Regional Ltda., Cooperativa La Ganadera
Ltda. ambas de Rámírez, y la Cooperativa Agrícola
Regional Ltda. de Crespo con un 25% de participación por cada entidad.
Actividad normal.
Producción: en los meses de
actividad que lleva la sociedad, en relación con el ejercicio considerado, se
elaboraron 7.563 toneladas de trigo, de las que se obtuvieron 5.524 toneladas
de harina y 2.221 toneladas de subproductos.
6.
Elaboración a façon con Santa Clara S.A.
Producción: 225.000 toneladas
de porotos de soja.
La
actividad industrial de ACA, finalmente, tiene relación con las cooperativas
afiliadas, como se advierte en lo expuesto. Responde al principio de
integración del cooperativismo y es la forma práctica de la ayuda mutua en el
plano económico. Pero, además, es necesario señalar que numerosas cooperativas
primarias de este mundo de la
Asociación tienen sus propias industrias, como elaboración de
vinos, desmote del algodón, etc. En el contexto de la Argentina proyectada al
siglo XXI, con avanzada tecnología, seguramente tendrá un rol importante la Asociación de
Cooperativas Argentinas.
5. Manufactura de
la carne en UNCOGA
"UNCOGA"
Federación de Cooperativas Agropecuarias Coop. Ltda. fue fundada en 1963 con la
denominación de Unión de Cooperativas Ganaderas Ltda. (UNCOGA). Es la primera
entidad de segundo grado de carácter estrictamente ganadero y su principal
actividad, por la época de su fundación, fue la exportación de ganado en pie
principalmente con destino a Chile y Perú y a algunos países europeos. Se
vendían novillo y vaquillonas para reproducción provenientes de sus
cooperativas asociadas.
Diez años
después la entidad, ya consolidada, orienta su rumbo hacia la concreción de un
ambicioso proyecto: tener su propia industria frigorífica con el objeto de
industrializar la carne de vaca de tambo con ciclo cumplido. Para cumplir con
esa propuesta se realizan estudios junto con San-Cor C.U.L. las que concluyen
con una opinión favorable. En el transcurso de 1973 se adquiere la planta industrial
del Frigorífico CIPA S.A. ubicado en la ciudad de Rafaela y que se hallaba
inactivo como consecuencia de un concurso de acreedores. Las instalaciones
tenían 8.500
metros cuadrados cubiertos que satisfacían los
requerimientos del proyecto.
Un factor
decisivo fue que San-Cor CUL, asociada a "UNCOGA", puso a disposición
del frigorífico su red de distribución comercial elemento fundamental para todo
proyecto productivo. Como consecuencia de la nueva actividad, se elabora un
nuevo estatuto social y la empresa comienza a actuar con su actual
denominación: "UNCOGA" Federación de Cooperativas Agropecuarias Cooperativa
Limitada.
En 1974 se
inició la actividad del frigorífico debiéndoselo adecuar a las condiciones
higiénico-sanitarias requeridas por la legislación vigente. La producción del
frigorífico estaba orientada a la industria del chacinado, de los cuales en
1974 se producían 80 toneladas mensuales, siendo su producción actual de 800
toneladas mensuales.
El
constante y seguro crecimiento de la entidad fue requiriendo ampliaciones en la
antigua planta, la que actualmente tiene 13.272 metros cuadrados
en tres niveles de edificación. En 1987 adquirieron otra planta industrial en
Crucellas, Santa Fe, donde se pueden elaborar hasta 200 toneladas mensuales de
chacinados.
UNCOGA
ofrece al mercado una amplia variedad de productos: jamones, bondiolas,
mortadelas, salchichas, salames de distintas variedades y el abastecimiento de
carne en medias reses de vacunos y cerdos, prevaleciendo en un 90 por ciento la
carne vacuna.
La
presencia de San-Cor en su carácter de asociada de UNCOGA le asegura al
frigorífico un abastecimiento semanal de 700 cabezas de ganado vacuno y porcino
procedentes de las cooperativas adheridas a la entidad tambera, la que a su vez
es la comercializadora de toda la producción de chacinados de UNCOGA. Esta asociación
entre cooperativas de segundo grado refleja con claridad y con toda su fuerza
las inmensas posibilidades que tiene la integración cooperativa especialmente
si se encaran actividades transformadoras de la materia prima producidas por
los asociados de las entidades primarias.
La
principal zona de venta de medias reses está en el NO argentino, con base en la
ciudad de Salta, hacia donde se canalizan 800 medias reses mensuales.
Actualmente se está explorando el mercado boliviano con la idea de exportar
medias reses.
Dentro de
sus planes de inversión está en marcha la renovación de equipos para ampliar la
variedad de productos, mejorar los rendimientos y elevar aún más la calidad.
Posee una flota de cinco camiones frigoríficos para transportar su producción
de carne fresca.
Integran UNCOGA 23 cooperativas radicadas en las
provincias de Santa Fe, Córdoba y Santiago del Estero y su personal llega a las
450 personas en todos sus niveles.
Esta
cooperativa logró el "Trofeo Internacional a la Calidad" otorgado por
la Editorial Ofice
de España editora de la
Revista Mercado Mundial como consecuencia de las evaluaciones
realizadas por el comité organizador de dicho Premio donde se analizan la
calidad, imagen y portación de servicios de los productos en base a informaciones
recibidas de las cámaras de comercio, asociaciones de comerciantes y organismos
internacionales. También UNCOGA integró un grupo de cuatro industrias
argentinas galardonadas en la
XI Edición Internacional realizada en Panamá en 1986.
CAPITULO VI
Incidencia Social de la Industria
En todas
las naciones del mundo se ha registrado un fenómeno social que se conoce con el
nombre de éxodo rural. Los
campesinos abandonan sus tierras y se dirigen a las grandes ciudades, donde se
radican con la esperanza de lograr un mejor nivel de vida o la forma de
realizarse en un oficio o profesión. El porcentaje de campesinos que dejan sus
tierras varía de una nación a otra; sin embargo siempre es un hecho
significativo y sobre todo universal. Los campesinos que dejaron el campo en Egipto,
para radicarse en El Cairo o Alejandría, son más de un millón. En Buenos Aires
tenemos campesinos procedentes de Santiago del Estero, Formosa, Chaco,
Corrientes, Entre Ríos, estimándose cifras que hablan de una migración interna extraordinaria. Se calcula que del Chaco
salieron 120.000 personas en la década de 1960, la mayoría de los cuales eran
campesinos.
La
consecuencia más grave de este fenómeno es el deterioro demográfico, con sus
consecuencias económicas los trastornos que provocan a la sociedad. Un campo
así despoblado representa en su historia una grave pérdida de recursos humanos,
la falta de braceros en el lugar y a veces hasta la desolación a nivel de
pueblo. En la Argentina
el éxodo rural es un
fenómeno conocido, pero no ha sido analizado en su totalidad, con todas sus
vertientes y menos en las consecuencias demográficas, culturales y económicas.
Se habla del éxodo rural, de la monstruosa concentración de gente en Buenos
Aires y el Gran Buenos Aires, de la suerte de los provincianos, paraguayos y
bolivianos en las villas de emergencia y de los problemas de vivienda que se
han creado. Pero aún existe confusión, datos incompletos, ausencia de una
política más coherente y sobre todo las motivaciones para frenar esa negativa
movilidad social.
Los motivos del éxodo
En lo que
respecta a nuestro país, los motivos del desplazamiento de pobladores del campo
no son siempre los mismos. En términos generales se puede afirmar que son los
dos siguientes:
a)
La subsistencia: los
campesinos que no encuentran en su tierra los medios para nivelar y superar su
economía de subsistencia y menos para lograr algún progreso, por lo que se
dirigen como pueden a las grandes ciudades con la esperanza de lograr algo mejor.
Son familias o grupos caracterizados como de economía de subsistencia y aún en
condiciones de miseria. Por lo general proceden de las regiones del NEA y NOA;
y no pocos se incorporan a una villa de emergencia, creando así otro problema
social.
Muchos mejoran su condición
económica cuando encuentran algún
empleo estable, o trabajan por
su cuenta en algún oficio, con lo que logran hacer su vivienda y vivir
dignamente con su familia.
Otras veces viven en una
situación límite y nunca tienen nada, lo cual es más frecuente entre quienes
son dominados por la ignorancia, la falta de especialización en algún trabajo,
la ebriedad y las enfermedades.
b)
La profesionalidad: de hijos de agricultores económicamente más
fuertes, que se capacitaron en los centros
de estudios de las grandes
ciudades, incluso a nivel universitario y en profesiones técnicas que
no tienen aplicación en el campo sino en la industria.
No padecen una economía de subsistencia y por lo general proceden
de ciudades y poblaciones del medio rural que conocemos
con el nombre de Pampa Húmeda y que comprende especialmente
las provincias de Buenos Aires, Santa Fe Entre Ríos y
Córdoba. También puede agregarse a los que dejan Mendoza, Río Negro, Chaco.
Si en las
ciudades del medio rural se establecieran plantas industriales para procesar la
producción agropecuaria local, esa juventud técnicamente capacitada no tendría
necesidad de emigrar para realizarse profesionalmente. Los ingenieros de
planta, electrónicos, electromecánicos, técnicos en computadoras, operarios calificados
en el manejo y mantenimiento de equipos, máquinas complejas, motores, etc.,
podrían trabajar en esa industria local. Este tema es de capital importancia
por todo lo que implica bajo el punto de vista económico y social.
Los
programas agro-industriales tienen las siguientes ventajas:
* Aprovecha mejor la materia
prima y estimula al productor de la zona, el que se siente más
seguro al vender su producción.
* Fortalece a la economía local
con el valor agregado.
* Brinda trabajo a los técnicos
y profesionales del medio, evitando el éxodo de los mismos.
* Aprovecha la mano de obra
local, de obreros y peones, que así no tienen
necesidad de emigrar.
* Integra mejor a la familia,
porque sus miembros no tienen necesidad de alejarse y dispersarse
buscando trabajo.
* Establece el equilibrio
demográfico del país, que actualmente se halla distorsionado.
* Permite la creación o
ampliación del mercado local de consumo, así como la activación del transporte
y diversas expresiones de la vida social, educativa y cultural.
La bondad
de los programas agroindustriales ha sido reconocida en general, no sólo por su
valor económico, sino por ser un factor regulador de los procesos demográficos.
Por ejemplo un estado como el de Israel, de concepción moderna, mantiene cierto
equilibrio entre las ciudades y el campo. Por lo menos 250 kibutz tienen sus
plantas industriales, de manera que es erróneo pensar que tales unidades son
pastoriles.
Ahora bien,
en el campo argentino tenemos unos 650 mil productores agropecuarios, de los
cuales cerca de 493.000 se encuentran asociados a una de las 1.451 cooperativas
agropecuarias. No pocas de esas cooperativas pueden encarar algún proyecto
industrial, porque tienen solvencia económica para hacerlo o posibilidades de
acceder a un crédito. El mismo desarrollo futuro de las cooperativas, en un
mundo cada vez más tecnificado, estará estrechamente ligado a lo que hizo o no
hizo en este campo de la industria.
Se trata
lógicamente de que nuestras cooperativas más fuertes encaren los proyectos
industriales de la producción primaria local. No hay que pensar en una
industria cara y monstruosa como la metalurgia pesada, y tampoco tiene
exigencias de una tecnología altamente sofisticada. La inversión es accesible,
con la planificación seria, el trabajo inteligente y el esfuerzo de todos los
asociados.
La
cooperativa, por la vinculación que tiene con el medio y las raíces que guarda
con la gente del campo, es un baluarte para contener el éxodo rural y acompañar al país en
los proyectos para llevar al interior algunas industrias. Sería interesante
realizar encuestas entre los jóvenes de extracción agropecuaria, que cursan
estudios secundarios, para conocer cómo encaran ellos este problema. Lo que más
interesa es saber si consideran a los programas agroindustriales, si les
interesa capacitarse en profesiones técnicas, si en ese caso optarían por quedarse
en el medio rural y aplicar allí sus conocimientos técnicos, o si por el
contrario ya tienen decidido emigrar a los grandes centros urbanos e
industriales; si juzgan positiva la relación familiar y otros asuntos
económicos y sociales relacionados con el ámbito local o regional.
CAPITULO VII
Panorama y Características de
la
Economía Mundial en Nuestros
Días
Hasta la
finalización de la
Segunda Guerra Mundial (1939-1945) la economía de los países
independientes se desenvolvía de acuerdo con sus posibilidades internas, aunque
influenciados, en distintos grados, por la presencia de otras naciones que
apetecían ampliar sus mercados para colocar en un primer momento sus
manufacturas, y luego sus bienes de capital excedentes, ya sea en forma de
radicación de empresas en otros países o con el otorgamiento de empréstitos.
Por su
parte los principales países europeos que habían alcanzado un notable
desarrollo industrial, lo mismo que Japón en el Oriente, poseían colonias que
les permitían morigerar las crisis propias de la economía industrial. Las
relaciones comerciales entre países se hacía a través de convenios bilaterales,
arreglando los propios interesados sus modalidades comerciales.
Luego de la Segunda Guerra
Mundial comienza un proceso independentista en la mayoría de las colonias que
poseían los protagonistas de la contienda y, además, se afirma el protagonismo
de los Estados Unidos de Norteamérica influenciando decididamente en la
economía mundial. Esa influencia no tiene tan sólo carácter económico sino que,
por el contrario, su presencia responde a objetivos políticos resultantes de
ser la nación que contribuyó a concluir la guerra y quedar con toda su
estructura productiva intacta, de asumir una definida postura frente al
expansionismo soviético, de asegurarse un frente de naciones aliadas que
alcanzaran cierto nivel de desarrollo para su propia seguridad interna, y tener
la satisfacción (factor subjetivo) de poder regir los destinos de una gran
parte del mundo como resultado de su crecimiento autónomo.
Los Estados
Unidos, que hasta la
Segunda Guerra Mundial se habían mantenido ocupados en su
propio crecimiento interno, influenciando escasamente en el comercio mundial,
área en la que sí se notaba una presencia activa de Inglaterra, tuvo tan sólo
un momento de expansión territorial luego de su guerra con España de la cual
salió victorioso, anexando los territorios de su enemigo en el Caribe y en el
Pacífico. Pero es luego de la
Segunda Guerra Mundial cuando la influencia de los
norteamericanos se hace visible y animosamente, por las razones expuestas
anteriormente. Por eso es que se habla de un nuevo orden económico en el mundo,
orden que puede esquematizarse de la siguiente manera: países desarrollados de
economía capitalista, países desarrollados de economía planificada o
socialista, y países subdesarrollados. Estos últimos sin claras definiciones,
muchas veces, sobre el sistema político que pudiesen adoptar.
A raíz de
la crisis económica provocada por la Segunda Guerra Mundial, y para ordenar la
economía de las naciones, se realizaron distintos acuerdos entre los estados.
El principal, el de Bretton Woods, que da nacimiento al Fondo Monetario
Internacional (FMI) , el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF)
y el Acuerdo General de Aranceles Aduaneros y Comercio (GATI). Todas esas
instituciones establecieron un sistema de interrelación entre los países
adherentes que borró definitivamente aquella práctica económica basada en las
propias necesidades y
apetencias de cada uno de los estados independientes.
Por otra
parte algunos países comenzaron a reorganizar sus propios mercados, como
Inglaterra creando el Commonwealth (con sus ex colonia y posesiones); Francia,
con la Unión Francesa
(similar a la inglesa); Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos organizaron su
Unión Aduanera (Benelux); la
Unión del Carbón y el Acero. celebrada entre Francia,
Alemania, Italia y el Benclux, y, por último, el más notable de todos esos
acuerdos: el Mercado Común Europeo.
Ante el
auge de la formación de uniones económicas organizadas por otras naciones en
distintas regiones del mundo, como el COMECOM (Unión Económica de los Países
Socialistas de Europa), la
Unión Panafricana, y otros más, los países latinoamericanos comenzaron
a formar sus propios bloques económicos, entre los que podemos mencionar a la Comunidad del Caribe
(CARICOM); al Mercado Común Centroamericano (MCC), a la Asociación Latinoamericana
de Libre Comercio (ALALC) que se transformó, luego de veinte años de existencia
en la
Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI); el
Servicio Económico Latinoamericano (SELA), el tratado de Cooperación Amazónica,
la Cuenca del
Plata. y el Pacto Andino.
Como puede
verse, la economía mundial se encuentra sumamente estructurada y amalgamada
mediante numerosos tratados orientados a evitar desajustes críticos en las
economías nacionales que pudiesen perjudicar al resto de los países. Se
concluyó así con la práctica de los convenios bilaterales ya que los actos de
comercio debían regirse por las cláusulas de los convenios de los organismos internacionales.
Otro factor
de suma influencia es la presencia de dos bloques políticos que sustentan
divergentes ideologías económicas, liderados cada uno de ellos por los Estados
Unidos y la Unión Soviética,
lo que trae como consecuencia dificultades y sometimiento de las economías
nacionales a la supervisión directa o indirecta de esas dos megalópolis.
Los grupos
que sustenta la economía capitalista muchas veces disputan entre sí porciones
importantes del mercado mundial procurando resolver los problemas del bloque,
causando perjuicios a otras naciones. Tal los casos del Mercado Común Europeo
con sus subsidios a la exportación de los productos alimenticios que exporta, y
de la OPEP
(Organización de Países Exportadores de Petróleo) que, como señaláramos
anteriormente, provocó una seria crisis a todo el mundo en 1973 cuando
cuadruplicó el precio del petróleo que producían sus miembros.
Ante este
panorama de la economía mundial que se encuentra en la actualidad sufriendo
permanentes y decisivas influencias por parte de los aportes que cotidianamente
realizan el conocimiento científico y tecnológico las naciones desarrolladas,
la penetración de la
Argentina en los negocios internacionales y su permanencia,
así como el diseño de su política económica interna requiere de un fino análisis
y de una firme decisión política.
Ni uno ni
otro elemento pueden proyectarse sin una interesada participación de las
fuerzas económicas privadas de la nación. No es útil la ley si no hay quien la
cumpla o quien la necesite. Por eso los planes de crecimiento impulsados desde
el gobierno suelen caer en rotundos fracasos porque no existe vocación o
interés entre los particulares para acompañar esos proyectos. El crecimiento de
las naciones se logra por dos caminos: el de la economía de mercado, en el cual
los particulares son los impulsores del aumento de riquezas, o la socialista,
en la cual el Estado es el que motoriza a través de la planificación total. En
el primer caso el riesgo empresario concluye en la quiebra del que equivocó el
camino; en el segundo, el incumplimiento del plan se sanciona con la autoridad del
Estado, si es que no logra disimularse en la trama burocrática que la sustenta.
Las
dificultades que tienen los particulares en la Argentina es la existencia
de un sistema económico organizado con elementos propios del liberalismo y con
modalidades que corresponden a la economía planificada. No es el argentino el
único caso, pero en nuestro país esa dualidad, no siempre bien armonizada, ha
causado muchos problemas porque
contribuyó a generar una conducta propia del sistema corporativo en el cual
cada sector se preocupa de crecer a expensas de los demás sectores de la
economía. De esa manera todos son liberales en sus manifestaciones, pero son corporativistas
en sus acciones empresarias.
El
cooperativismo agropecuario que por filosofía está alejado de cualquiera de
esos sistemas, tiene la oportunidad de ser, dentro de sus reales posibilidades
económicas y sociales, un factor dinamizador de la economía. La antigua
tradición de mesura y progreso asentada en largas décadas de trabajo constante,
de consecuencia y de generación de ahorro genuino representado en importantes
inversiones de activo fijo, le ha dado al cooperativismo agrario fortaleza y
posibilidades de proyección.
Es
necesario tener en cuenta que los mercados ya existen. Tanto los
internacionales cuanto el nacional. También se debe estar sobre aviso acerca de
las dificultades y trabajos que esos mercados presentan. Para afrontar un nuevo
negocio hay que conocer la necesidad de los posibles consumidores hacia los
cuales estará dirigido el aprovisionamiento que se les pueda realizar.
Detectando necesidades y sin forzar la voluntad de los consumidores, modalidad propia
del cooperativismo, se puede cubrir un segmento económico sin violentar los
negocios de otras empresas ni los intereses políticos de las naciones que se
arrogan la tutoría del mundo.
Uno de esos
segmentos está dado por el movimiento cooperativo desarrollado en casi todos
los países. El abastecimiento de productos alimenticios manufacturados a
organizaciones cooperativas de América Latina, África, Asia y de la misma
Europa, es posible sin mayor esfuerzo ya
que existen lazos estrechos entre nuestros cooperativistas y los extranjeros a
través de su participación activa en los foros internacionales del movimiento.
Nuestro movimiento cooperativo agrario
exhibe con verdadera satisfacción y orgullo los vínculos económicos que ACA y
FACA vienen manteniendo con la Federación Japonesa de Cooperativas Agrarias
ZEN-NOH, desde hace casi dos décadas. A través de sucesivos convenios las dos
federaciones argentinas exportan sorgo y otros granos a la central japonesa que
los transforma en alimentos balanceados que distribuye entre sus asociados. Esa
experiencia puede ser puesta al servicio de una más diversificada actividad exportadora
de alimentos elaborados a otras cooperativas o federaciones.
La
tecnología moderna ha sido incorporada por las cooperativas argentinas tanto
para los procesos industriales como para las tareas de acopio y manipuleo de
granos, la administración y las comunicaciones. Esa actitud progresista las
puede predisponer a realizar otros esfuerzos de desarrollo en el campo de la
industria, con lo
que cumplirían con el rol de dinamizadoras de las
comunidades en las que actúan, como ya señaláramos en otra parte.
El mercado más cercano
A pesar de
las dificultades económicas que están afrontando todos los países americanos,
el comercio exterior argentino debe mirar ese inmenso mercado por dos razones:
a)
es el más cercano, lo
que permite un transporte de mercadería con bajos fletes, existen vías de
comunicación fácilmente transitables, salvo unas pocas semanas de invierno en
que se corta el vínculo con Chile;
b)
tiene un gran
número potencial de consumidores (380 millones) con una proyección para el año
2000 de 600 millones de habitantes.
La
integración económica paulatina pero firme permitid alentar, en años venideros,
la realización de los proyectos ya elaborados de unir por medio de canales las
tres grandes cuencas fluviales de Sudamérica: Orinoco, Amazonas y Paraná-Plata,
para permitir el transporte de mercaderías en barcazas. Ese incremento de
población explosiva en los próximos catorce años, tiene que ser debidamente
valorado por las fuerzas económicas argentinas de las cuales el cooperativismo
agrario es uno de los principales protagonistas.
La
producción agropecuaria de la
Argentina ha ido incrementándose en los últimos diez años en
forma notable aunque se nota una disminución en las últimas campañas. Pero esa
producción encuentra dificultades en ser colocada a precios que le reporten a
los productores un beneficio que les aliente en el esfuerzo que están realizando.
Acrecentar las ventas de granos y alimentos elaborados listos para el consumo
dentro de los países latinoamericanos es el medio mas seguro para colocar una
producción que encuentra fuertes competidores en la Comunidad Económica
Europea y los Estados Unidos por los subsidios que otorgan a la producción y
los créditos que conceden a sus compradores. La Argentina no está en condiciones
de subsidiar ni de otorgar facilidades de pago a sus clientes, pero sí puede
hacer una gran parte de esas ventas mediante la práctica del trueque de alimentos
por insumos (minerales, petróleo. maquinarias, etc.). La cercanía hará bajar el
precio final del producto y la calidad que el país está en condiciones de
ofrecer pueden ser argumentos valederos para aumentar las ventas a los países
de América.
Otro
mercado cercano es el africano. Las naciones de ese continente que tienen
dificultades en la producción de alimentos están necesitadas de un
abastecimiento seguro y continuo que no se interrumpa por presiones de
ideologías políticas son, sin lugar a dudas, otro mercado en el cual se debe
incursionar con alimentos manufacturados, instalación de cadenas de
frigoríficas, construcción de caminos, venta de medios de transporte terrestre como
camiones frigoríficos o fluvial como barcazas, y muchos otros productos de la
industria manufacturera que complemente la venta de alimentos pre-elaborados o
ya listos para ser consumidos.
El cooperativismo agropecuario
Dentro del
espectro económico y social del país el sector cooperativo agropecuario es, sin
dudas y sin exaltación, el que en mejores condiciones se encuentra para generar
desde sí mismo una transformación económica del país.
Sus
ventajas radican en dos aspectos: que sus integrantes se hallan comprometidos
con el país porque son argentinos con fuertes raíces en la nación, tanto económicas
como psicológicas, y que la capitalización de las entidades cooperativas se ha
hecho con el ahorro genuino de sus asociados que no pensaron en desviar sus
ganancias al extranjero, sino que fueron incrementando, año tras año, el
patrimonio de sus cooperativas realizando una permanente adecuación de sus
implementos de producción incorporando la tecnología más adelantada a la que
estaban en condiciones de acceder.
La
ampliación de la frontera agraria, el incremento de la producción, la
capacitación a través de núcleos de productores cooperativistas, tanto en
lechería como en agricultura y ganadería, la incorporación de ingenieros agrónomos
y veterinarios a las entidades cooperativas, están cambiando aceleradamente las
modalidades de producci6n de los antiguos chacareros argentinos.
Con esa
plasticidad humana del productor y la presencia de un capital genuinamente
nacional que confluyen en las cooperativas agropecuarias, puede incrementarse
la industrialización de la materia prima para exportar comida lista para usar a
numerosos mercados. Los productores necesitan recuperar la inversión que
realizan en cada campaña agrícola, en la explotación de sus tambos, en la
producción de frutas o de carnes. En las condiciones actuales, en que las
retenciones a las exportaciones junto con los impuestos le quitan al productor
la mayor parte del precio del producto, no es posible pensar orientado a que
realice el esfuerzo adicional de industrializar su propia producción. Es
necesario que el productor reciba la totalidad del precio del producto que sale
de su establecimiento porque él solo dinamizará la economía del sector
invirtiendo en su campo o en las cooperativas.
Pensar en
desarrollar la agroindustria sin la participación activa de los productores es
volver a incurrir en las antiguas formas de economía extractiva que se viene
practicando desde siempre con los productos del agro. No se le quita solamente
al productor el precio de sus productos, sino que se le quita a la tierra sus
nutrientes que no pueden ser restituidos porque el chacarero carece de dinero
para comprar fertilizantes, por más que éstos les sean ofrecidos, como se hace
actualmente, en canje por trigo. Tampoco el tambero ni el viñatero, ni el
ganadero ni el fruticultor se sienten estimulados actualmente para mejorar sus
explotaciones o a diversificar las mismas porque está seguro de no recuperar ni
a largo plazo las inversiones que debe realizar.
Las últimas
medidas económicas tomadas por el gobierno disminuyendo en unos casos y
aboliendo en otros las retenciones que se practicaban a los productos del agro
exportados, permitirá que los productores puedan mejorar su situación y los
motivará para que en el futuro puedan hacer inversiones en bienes de capital y
en proyectos de industrialización agraria cooperativa para vender su producción
con mayor calidad y valor agregado.
Los
economistas saben que la exportación de materia prima no requiere una
infraestructura socioeconómica refinada: para exportar granos no se requiere
hoy día, ni la presencia de la industria de la bolsa de yute. Un largo tubo
desde la chacra hasta el barco (representado en camiones, vagones ferroviarios
y elevadores) es lo que se necesita para exportar granos. La exportación de
pan, budines, fideos o harina, exigen la transformación de los granos en los
molinos, el aditamento de levaduras, dulces, azúcar, sal, leche, huevos, maquinarias
para amasar, hornos, combustibles, papel y cajas para embalar las unidades,
pallets, y muchas personas ocupadas en cada una de las operaciones.
En un país
que está perdiendo cada día más la fe en sí mismo porque ni se esfuerza en
recuperar los mercados de la carne dejando que los frigoríficos trabajen tan
sólo para el mercado interno, parece una prédica en el desierto la propuesta de
acrecentar y extender la industria cooperativa de los productores
agropecuarios. Pero es conveniente recordar que el oro fácil que atesora el
gobierno con las exportaciones de granos no traerá la felicidad al pueblo
porque para el desarrollo de una economía y de una sociedad se requiere no un recurso
sino muchos.

Anexo I
En esta sección se dan a conocer algunos ejemplos de
cooperativas agrarias con actividad industrial.
Unión Agrícola de Avellaneda
Esta
cooperativa fue fundada el 21 de septiembre de 1919 en la localidad de
Avellaneda, al norte de la provincia de Santa Fe.
Su
actividad industrial se inicia en 1948 cuando el consejo de administración de
la entidad resuelve instalar una desmotadora de algodón que podía procesar 80
toneladas diarias del producto que entregaban los asociados de la cooperativa.
En este
rubro actualmente la
Unión Agrícola posee una super usina desmotadora marca
Continental de tres cuerpos que permite quitarle a la semilla de algodón el lintex
(pelusa de fibra que queda adherida a ella luego del desmote) con lo que se
logra obtener una cantidad adicional de algodón. La desmotadora tiene una
capacidad de producción de 240 toneladas de algodón por día.
Otra
actividad industrial está basada en la avicultura integrada. A través de este
sistema que comprende la producción de alimentos balanceados y su entrega junto
con los pollitos BB a los productores asociados (alrededor de 60 granjas), el
faenamiento y venta de los pollos. Se procesan en el frigorífico de la
cooperativa un promedio de 6.000 pollos diarios, y entre el 50 y el 60 por
ciento de esa producción se comercializa en la zona cercana a la entidad, pero
también se los vende a distribuidores de Corrientes, Formosa, Misiones, Tucumán
y Córdoba. También la cooperativa entrega a los productores los medicamentos necesarios
para la buena salud de los pollos.
La
procesadora de aves tiene cámaras de frío con capacidad para 200 toneladas, lo
que le permite a la cooperativa mantener el precio de la producción en el
mercado, evitando así los altibajos del mismo.
La Unión Agrícola de
Avellaneda produce, también, harina de carne proveniente de los desechos de
pollos (cabeza, patas, vísceras y hasta las plumas). Esa harina se la utiliza
luego en la fabricación de alimentos balanceados. De la industrialización de
los desechos también se obtiene grasa, y los consejeros de la Unión Agrícola de
Avellaneda están estudiando la posibilidad de vendería a las fábricas de jabón,
dentífricos, cosméticos, desodorantes y otros productos.
La
cooperativa tiene un molino harinero en el que se procesa el maíz que producen
sus asociados. Con parte de esa harina se elabora el alimento balanceado para
aves y el resto se vende en los supermercados de las cooperativas para consumo
humano y en otras provincias.
Durante el
ejercicio 1986-1987 la operatoria industrial de la Agrícola de Avellaneda
fue la siguiente:
Aves: 3.856.523 kilogramos.
Alimentos
balanceados: 17.121.260
kilogramos discriminados de la siguiente manera:
Parrilleros: 11.511.610
kilogramos; Postura y Reproductores: 3.744.980 kilogramos;
Bovinos: 1.426.610
kilogramos y Porcinos: 438.060 kilogramos;
Harina completa de aves: 225.789 kilogramos. Esta harina se obtiene a
partir de los subproductos aviares aplicando un proceso tecnológico de recupero
y contiene un elevado tenor proteico del 70 por ciento. El destino de esta
harina es la planta de alimentos balanceados de la entidad.
Aceite de
pollo: 58.011
kilogramos, que se comercializa tal cual se extrae con
destino a la industria de cosméticos.
Desmote de
algodón: 10.637.402
kilogramos provenientes de los asociados y 1.000.000 de
kilogramos provenientes de compras a productores no asociados y acopiadores.
Cooperativa de Productores de Río Colorado
Fue fundada
el 26 de marzo de 1933. Actualmente la constituyen 77asociados productores de
frutas (manzanas: 5.188.615
kilogramos; peras: 785.491 kilogramos;
uva: 62.107.263
kilogramos) y hortalizas.
Posee una
planta elaboradora y fraccionadora de vinos con una vasija de, cuatro millones
y medio de litros. Precisamente la industrialización de la uva fue el motivo
principal de la iniciación de la institución. Hoy se elaboran dos millones de
litros de vino por zafra.
Su
principal actividad en la actualidad es la clasificación, empaque y comercialización
de frutas, para lo cual cuenta con cámaras frigoríficas con una capacidad de
almacenaje de cinco millones de kilogramos, un aserradero que produce los
distintos envases para las frutas y una red de distribución que incluye a las
ciudades de Bahía Blanca, Necochea, Mar del Plata, Comodoro Rivadavia, Buenos Aires
y Rosario.
Esta
cooperativa también exporta manzanas y peras. La Cooperativa vendió al
exterior, en 1986, el 19% de la cosecha recibida de frutas de pepitas y destinó
el 12,5% de las manzanas y peras a la industria. Vale destacar que su
exportación la canaliza a través de la Asociación de Cooperativas Argentinas,
organización a la que está asociada.
Con la Cooperativa Obrera
de Bahía Blanca mantiene, desde hace años, una importante relación comercial ya
que esta entidad de consumidores distribuye el 11% de lo comercializado en el
mercado interno.
En 1986
recibieron en su bodega 611.460 kilogramos de uva de los asociados,
cifra considerada como la más baja en toda la historia de la Cooperativa. Para
mantener su nivel de producción y la demanda de sus vinos tuvieron que recurrir
al aprovisionamiento de terceros a los que se les adquirieron 507.530 kilogramos
de uva y 137.450
litros de vino elaborado, con 10 cual pudo llegar a una oferta
total de 957.976litros.
Cooperativa Agrícola Limitada de Oberá
Fue el 17
de noviembre de 1929 cuando 29 colonos misioneros firman el acta de fundación
de esta cooperativa.
Posee una
fábrica de aceite de tung y un secadero de yerba mate y té. La comercialización
del aceite de tung se realiza en el mercado interno entre un 5 y 10 por ciento
y el resto de la producción de la cooperativa se exporta a la URSS, Japón, Polonia y al
tanque internacional de Rotterdam, al que concurren todos los productores del mundo para cumular el stock y luego
venderlo a pequeños compradores, principalmente europeos.
Su producción
actual de aceite de tung alcanza los 5 millones de litro. La yerba se
comercializa en su totalidad en el mercado interno pero el té que produce la
cooperativa se vende fundamentalmente en el mercado externo. Posee tres
fábricas que le permiten elaborar más de tres millones de kilogramos por
temporada.
La Cooperativa llegó a
tener 16 sucursales ubicadas en el interior misionero, pero debido a las
difíciles circunstancias económicas y a la necesidad de evitar pérdidas, en el
ejercicio 1986/87 se procedió a cerrar tres de ellas porque sus operaciones
arrojaban quebranto.
Dentro de
su operatoria comercial hay que resaltar las exportaciones de yerba mate
canchada que realizó durante varios períodos al Uruguay, las que en la
actualidad se encuentran suspendidas como consecuencia de la escasez del
producto y los altos precios que dificultan las ventas a otros países.
Sociedad Cooperativa Agropecuaria
Limitada de Wheelwright
En 1983
inauguró su planta panificadora con la que produce 400 kilogramos de
pan diarios además de facturas, postres, pizzas, alfajores y otros productos.
El equipo
está constituido por una amasadora con batea de acero inoxidable que prepara 200 kilogramos de
masa en 10 minutos. La masa obtenida pasa luego a través de una línea
coordinada de amasadora-cortadora-estiradora. Esta máquina puede producir
optativamente diferentes tipos de pan: piezas grandes de 700 gramos cada una
hasta 15.000 panecillos por hora de 15 gramos por unidad. Se procede luego al
cocido de la masa en un horno de cierre hermético en el que se controlan automáticamente
la temperatura, la humedad y el tiempo de cocción.
Al instalar
esta planta la cooperativa se propuso abastecer a sus asociados y a la
comunidad con mercaderías de calidad e higiénicas. Es una de las tantas formas
en que el accionar de este tipo de organizaciones se convierte en un servicio
que disfrutan los terceros no asociados.
Cooperativa Agropecuaria Río Santa Cruz Ltda.
En 1967
concluye la construcción de dos pequeñas cámaras de frío y una planta de
faenamiento anexa. Su producción era de 1.000 toneladas anuales de ovinos faenados.
Tras varias
ampliaciones su capacidad de faena puede llegar en la actualidad a 1.000 ovinos
por turno de ocho horas. Posee dos bodegas de almacenamiento con capacidad para
700 y 300 toneladas cada una.
Abastece el
80 por ciento del mercado local de Santa Cruz y envía carne tipo exportación a
la ciudad de Buenos Aires. Exporta alrededor de 2.000 toneladas por año al
Mercado Común Europeo de cordero liviano, cortes y manufacturas.
Liga Agrícola Ganadera de Junín
Fundada el 4
de diciembre de 1904 es una de las más antiguas cooperativas del país. Es otro
ejemplo de una cooperativa multiactiva que se transforma en un fuente de
trabajo de importancia en esa ciudad bonaerense.
Su usina
láctea inicia su actividad en 1956 y de inmediato reporta importantes
beneficios a los tambos de la zona que entregaban su producción. Su presencia
hace que muchos productores comiencen a implementar nuevos tambos con lo cual
Junín se transforma en una región lechera cuando tradicionalmente no lo era.
En sus
inicios la planta comienza a trabajar con 20.000 litros de leche
y en la actualidad procesa 125.000 litros diarios. De esa cantidad el 80
por ciento se la destina a la fabricación de quesos y el resto a yoghurt, dulce
de leche, crema, manteca, etc.
El 20 por
ciento de su producción se destina a la exportación, actividad que comienzan a
desarrollar en 1981. El principal país comprador es Estados Unidos y le siguen
Canadá, Suiza, Perú, México, Alemania y Grecia.
La usina
láctea es abastecida por un total de 165 tambos de la zona de Junín y en ella
trabajan 160 personas.
Cooperativa Agrícola Mixta de Monte Carlo Ltda.
Esta
cooperativa misionera fue fundada el 24 de julio de 1930. Sus organizadores
eran pequeños productores plantadores de yerba mate que poseían, muchos de
ellos, pequeños secadero s de yerba.
Para
concurrir en forma conjunta al mercado decidieron que la primera actividad de
la cooperativa sería la construcción de un secadero con capacidad para atender la
entrega de yerba mate de todos los asociados.
Luego de
esa primera instalación de secado se construyen otras dos en localidades
vecinas, lo que permitió incrementar la producción de 770.508 kilogramos
a 1.627.638
kilogramos en 1937.
Posteriormente
se construye un molino que presenta la yerba mate en sus diversas variedades.
Actualmente su producción supera los 5.000.000 de kilogramos.
Cooperativa Agrícola Ganadera Ltda. de Salto
Entre 1950
Y 1951 se construyó el molino harinero para procesar el maíz que los socios de
la cooperativa producen en la zona. La capacidad de producción de ese antiguo
molino era de 25 toneladas diarias de grano.
Actualmente
se procesan diariamente 65 toneladas de granos de maíz, obteniéndose distintos
productos: harina de maíz, mazamorra blanca y colorada, sémola y pororó.
También la entidad fracciona arroz, que recibe de otra cooperativa y ha lanzado
al mercado polenta pre-cocida.
Su
producción se vende en todo el país y se piensa en la posibilidad de exportar a
Chile, Brasil y a países del África.
La dotación
del molino es de 65 personas que trabajan en tres turnos de ocho horas diarias.
Sociedad Cooperativa de Tamberos de la
Zona de Rosario Ltda. (COTAR)
Su
organización data del 30 de enero de 1935. Ubicada en una zona eminentemente
tambera, la preocupación de sus asociados fue la industrialización de sus
producciones. En 1942 adquirió un establecimiento ubicado en Roldán, que luego
de remodelarlo y adecuarlo a las nuevas necesidades, comenzó a funcionar en 1943,
procesando 20.000
litros diarios de leche.
Tres años
después se le incorpora la Sociedad Cooperativa de Lechería de Zavalla Ltda.
que era la primera cooperativa de tamberos del país. Más tarde cuentan con otra
planta en Monte Flores y años después se van sumando otras ubicadas en Monje,
Totoras, Díaz, Villa Eloísa, Leones, Bella Italia, en la zona de Rafaela. En la
ciudad de Rosario tiene la usina pasteurizadora que recibe diariamente 250.000 litros de
leche. A esta usina se le anexó en 1972 una planta deshidratadora de leche.
En su
conjunto COTAR procesa diariamente 400.000 litros de leche,
de los cuales se obtienen quesos, leche en polvo y fluida, yogur, manteca y
crema.
En 1986 la
entidad exportó 21 toneladas de quesos al Brasil y logró ganar dos nuevos
mercados para sus productos en el país: Mar del Plata y Córdoba que se suman al
tradicional de Rosario y su zona de influencia y al de Buenos Aires al que
últimamente abastecen también con leche fluida por medio de sus propias
unidades frigoríficas. Otras plazas recientemente incorporadas son Río Gallegos
y Ushuaia.
La
tendencia del mercado por el consumo de yogurt, impulsó a la empresa a elaborar
nuevas variantes de ese producto: yogurt en envases de un litro, común con
sabor a vainilla y con frutillas naturales que es único en el país. También
producen yogurt dietético y bebible en dos variantes: entero, con sabor a
frutilla y descremado, con sabor vainilla, ambos en envases de un litro.
La línea de
flanes también fue adaptada al gusto del consumidor y actualmente están
produciendo flan entero con huevo, flan descremado con huevo y un postre sabor
a chocolate.
Esos
productos se suman a los tradicionales elaborados por la cooperativa: leche fluida,
leche en polvo, dulce de leche y quesos de pasta blanda, semidura y dura.
COTAR cuenta con un departamento de Desarrollo de Nuevos Productos
que se ocupa de la investigación, formulación, desarrollo y puesta a punto de
la tecnología para producir, a partir de la leche, alimentos de calidad que
satisfagan los requerimientos del mercado.
Actualmente
están estudiando dos líneas de postres: una con base láctea y con los sabores
tradicionales y la otra con base de gelatina.
Esta
entidad se dedica a la cría de cerdos con el objeto de aprovechar el suero de
sus usinas, habiéndose utilizado en el ejercicio 1986/87 13.895.500 litros
de suero de leche para el engorde de sus cerdos, además de 731.360 kilogramos
de alimentos balanceados.
Cooperativa Agraria de Río
Atuel Ltda.
Está
ubicada en las cercanías de General Alvear, provincia de Mendoza. Organizada
por productores viñateros para tener su propia bodega, esta cooperativa
abastece al mercado con distintas calidades y tipos de vinos: comunes,
reservas, finos (tanto blancos, rosados y tintos carpa abocados y secos). En
los últimos años incorporó a su actividad la producción de vinagre.
La
cooperativa tiene una capacidad de producción anual de vinos de 13.000.000 de
litros y la capacidad de almacenaje llega a los 17.000.000, mientras que el
volumen de uva molida en la última campaña fue de 10.200.000 kilogramos.
Las cifras
correspondientes a los distintos tipos de vinos fueron, este año, las
siguientes: comunes de mesa: 6.500.000 de litros; reserva: 1.000.000 de litros;
fino: 250.000 litros
y moscato 100.000 litros.
COVIDOR
Esta
entidad, ubicada en el N.O. de la provincia de Córdoba, nuclea a alrededor de
sesenta productores que se dedican especialmente al cultivo del olivo y de
pimientos.
La
capacidad de la fábrica permite alcanzar una producción máxima de 500.000 litros. de
aceite de oliva, para lo cual se requiere alrededor de 2.000.000 de kilogramos
de aceitunas.
La
capacidad máxima de la planta conservera, les permite procesar hasta 1.000.000
de kilogramos de pimientos. En esa fábrica se pueden procesar otros tipos de
legumbres; se está estudiando, actualmente, la elaboración de espárragos.
El personal
empleado en esas industrias fluctúa según el tipo de producto que se elabore.
Así en el caso de los pimientos se pueden requerir a más de 230 personas,
mientras que para la producción de aceite de oliva tan sólo se necesita entre
10 y 15 operarios.
La
cooperativa exporta aceite de oliva a granel especialmente al Brasil.
COVIDOR
desempeña un papel sumamente importante en la comarca en que actúa ya que su
actividad brinda trabajo a numerosos obreros y contribuye a mejorar la
situación de los productores.
Cooperativa de Comercialización y
Transformación de Colonia Juliá y Echarren
Ltda.
En el
transcurso de sus catorce años de vida esta entidad ubicada en Río Colorado,
provincia de Río Negro, ha ido ganando un merecido lugar en el selecto grupo de
cooperativas agroindustriales.
Actualmente
tiene 250 asociados productores de frutas y hace cuatro años pusieron en
funcionamiento una planta de jugos concentrados obteniendo un producto cuya
calidad está de acuerdo con las exigencias del mercado.
En el
ejercicio 1985/86 fueron procesados 13.925.330 kilogramos
de peras y manzanas obteniéndose 5.517 tambores de jugo concentrado con un
total de 331.020
galones.
La
producción fue vendida en el mercado interno y también fueron exportados 253.080 galones a
los Estados Unidos.
Los
directivos de la Cooperativa
son conscientes de que como toda industria la de jugos exige constantes
inversiones para modernizar su funcionamiento. Por esa razón está en sus planes
aumentar la capacidad de molienda y prensado para alcanzar entre 250.000 y 300.000 kilogramos
diarios de frutas. Otra mejora será la compra de un pre-concentrador y
recuperador de aroma con una capacidad de 15.000 litros/hora y la construcción
de una cámara frigorífica para el almacenamiento del jugo procesado para garantizar
aún más la calidad del jugo exportado, especialmente el color. En la actualidad
la Cooperativa
arrienda una cámara frigorífica a una firma de la localidad.
Cooperativa La Primera Avícola,
Agrícola y de Consumo
Ltda.
Ubicada en
la ciudad de Santa Fe, esta cooperativa fue fundada en 1942 y tiene actualmente
45 asociados integrados en la producción de huevos, cuyo promedio ronda los
150,000 cajones anuales que contiene, cada uno, 30 docenas de huevos,
La comercialización
de huevos frescos se realiza a través de distribuidores que operan en
Resistencia, Corrientes, Posadas y Córdoba, mientras que la entidad vende
directamente en la ciudad de Santa Fe y en Formosa, ciudad en la que hace pocos
años abrió una sucursal.
Una
actividad peculiar e importante es la industrialización del huevo fresco del
que se obtienen huevo en polvo, albúmina y yema en polvo. Esta modalidad se ha
consolidado de tal manera que se la considera como el eslabón más importante de
la cadena comercial de la cooperativa.
La reciente
incorporación de una cámara de spray le permitió prescindir del secado del
huevo que venían realizando con terceros, logrando de esa manera una planta
integral de procesamiento del huevo industrializado, reafirmándose como
establecimiento primero y modelo en ese tipo de plantas compactas en el país.
La Primera también tiene una
planta de incubación destinada a la producción de pollitas BB. Esa instalaci6n
la tienen arrendada como consecuencia de las circunstancias econ6micas
desfavorables que no contribuyen a que la cooperativa realice su explotación
directa, para aprovisionar a sus asociados de pollitas BB.
Para
suministrar a sus asociados el alimento balanceado que necesitan para alimentar
sus planteles. la cooperativa tiene una planta de alimentos balanceados que
produce alrededor de las 12.300 toneladas anuales.
Cooperativa Tambera de Paraná Ltda. (Cotapa)
El 12 de
julio de 1964 fue fundada esta entidad cuyas actividades se iniciaron recién el
1º de junio de 1968. Desde entonces fue consolidando su prestigio primero en
Entre Ríos y luego en otras provincias como consecuencia de su perseverante labor,
en el rubro de productos lácteos. La metódica y constante ampliación de sus instalaciones y el incremento en la recepción
de leche y la elaboración diversificada de productos así lo demuestran.
La memoria
del ejercicio económico cerrado el 31 de julio de 1987 revela que durante ese
período fueron recibidos 48.619.546 kilos de leche, cifra máxima en toda la
historia de la cooperativa, y sus asociados suman 2.584 personas.
Los
productos elaborados son: leche fluida pasteurizada, dulce de leche, diversos
tipos de quesos, leche en polvo, yogur bebible, pasta mozzarella y leche
condensada con la cual se podrá producir dulce de leche.
La
cooperativa tiene además de su planta central, otras ubicadas en distintas
localidades entrerrianas destinadas a recibir la leche de los tambos donde
reciben un proceso de conservación o de industrialización: plantas enfriadoras
en Paso Castro, Lucas González, La
Colmena y Aranguren y planta de quesos en Crespo.
Posee
también dos criaderos de cerdos, uno en Crespo y otro en Aranguren, en los que
se trabaja con un alto rendimiento de producción (terminación de capones de 115
kilos en 6 meses con un rendimiento del 83%) y tecnología genética. La memoria
de la entidad destaca "la utilidad que prestan estos criaderos al poder
canalizarse a través de ellos el suero derivado de la fabricación de
quesos". .
Otra de sus
actividades es la que se cumple en el establecimiento de crianza artificial de
terneros en "Las Huacheras", organizado desde hace años.
Un
departamento técnico trabaja permanentemente en la formación de grupos de
productores, en la tarea de extensión y en el control lechero que actualmente
presta a 38 tambos que suman un total de 1.900 vacas.
La
producción de Cotapa es vendida en casi todo el territorio nacional y se
exporta a Bolivia, Paraguay y Brasil.
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(1953-1968)". Intercoop. Buenos Aires, 1972.
Publicaciones diversas
* ACAECER
Revista de la Asociación de Cooperativas Argentina. Colección.
* ANALES del Primer Congreso Argentino de Juventudes
Cooperativistas y Agrarias. Córdoba, 15, 16 y 17 de agosto de 1963.
* BOLSA DE CEREALES DE BUENOS AIRES
Número Estadístico 1985. Buenos Aires, 1986.
* CECA – Centro de Estudios de Comercialización
Agropecuaria y Agroindustrial. Anuario estadístico agropecuario argentino
1930-1984. Buenos Aires, 1985.
* CEPAL - CEPA
África y América Latina. Perspectivas de Cooperación
Interregional. Naciones Unidas, Santiago de Chile, 1985.
* INFORMACIÓN ECONÓMICA ARGENTINA
Revista del Ministerio de Economía Nº 82, marzo de 1982.
Buenos Aires, 1982.
* LA
COOPERACIÓN
Periódico institucional de la Asociación de
Cooperativas Argentinas. Colección
* MEMEORIAS Y BALANCES
de las siguientes entidades:
Asociación
de Cooperativas Argentinas
Federación
Argentina de Cooperativas Agrarias
Fraternidad
Agraria
San-Cor CUL
Unión
Agrícola de Avellaneda Coop. Ltda.
Cooperativa
de Productores de Río Colorado Ltda.
Cooperativa Agrícola Limitada
de Oberá
Sociedad Cooperativa
Agropecuaria Ltda. de Weelwright
Cooperativa Agropecuaria Río
Santa Cruz Ltda.
Liga Agrícola Ganadera de Junín
Ltda.
Cooperativa Agrícola Mixta de
Monte Carlo Ltda.
Cooperativa Agrícola Ganadera
Ltda. de Salto
Sociedad Cooperativa de
Tamberos de la Zona
de Rosario Ltda. (COTAR)
COVIDOR
Cooperativa La Primera Avícola, Agrícola y de
Consumo Ltda.
Cooperativa de Comercialización
y Transformación de Colonia Juliá y Echarren
Ltda.
* INTA Publicación de la EERA Pergamino Panorama
Mundial. Servicio de Información Internacional. Colección.
* "UNCOGA" Federaci6n de Cooperativas
Agropecuarias Coop. Ltda. Folleto institucional. Rafaela. Santa Fe, 1987.
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